sábado, 9 de enero de 2016

La escena del 2014

Podría definirse al 2014 como un año inclasificable. Los festivales escénicos, un nuevo concurso de dramaturgia y propuestas frescas y originales da una sensación positiva que algunos prefieren llamar “boom”. Lo único cierto es que existe un evidente desarrollo gracias a programas específicos y un mayor riesgo… en todo.
"La Tiendita del Horror", musical
en versión de Plan 9
Como cada año, los recuentos suelen presentarse como listas subjetivas y relativas. Pero, ¿qué marcó el 2014? Su calidad, sin duda. Algunos reestrenos como “Una noche con los Marx”, de Gonzalo Benavente, y las testimoniales “Criadero” y “Padre Nuestro”, ambas de Mariana de Althaus, lo confirman. Pero hubo mucho más.
A inicios de año “Incendios”, del libanés Wajdi Mouawad quitaba el aliento con una historia de una madre luchadora que, en medio de una guerra, busca a un hijo perdido. Juan Carlos Fisher dirigió esta puesta con demasiada corrección. Norma Martínez (secundada por Jely Reátegui) brilló en La Plaza.
"La Cautiva", de Pepo León
Por esos días uno se preguntaba si era posible extrapolar esa trama a la época de violencia terrorista en Perú. Acaso “La cautiva”, un crudo relato de Pepo León sobre la insania militar durante guerra interna, podría haber aportado. 
Por desgracia, la meritoria pieza dirigida por Chela de Ferrari para celebrar los diez años del teatro miraflorino, se vio envuelta en una polémica gratuita.

CIUDAD PROTAGÓNICA
Lima y su indescifrable crisol inspiró dos interesantes puestas en escena. “Los funerales de Doña Arcadia”, escrita y dirigida por Diego La Hoz, en Casa Espacio Libre de Barranco se convirtió en un mordaz homenaje a una ciudad mestiza que avizora la modernidad añorando los tiempos virreinales.
"Kapital", creación colectiva
Aunque estrenada a fines de 2013, la nueva versión (madurada y, desde entonces, con la presencia de Aurora Colina) fue estrenada en febrero de 2014. 
Ahí se concibe a la capital como lo hiciera Sebastián Salazar Bondy en su “Lima la horrible” (1964): una ciudad inconclusa, nostálgica y arraigada. Pero no fueron los únicos.
Desde el Club de Teatro, “Kapital”, presentó el rostro más descarnado y hostil de nuestra ciudad. El caos y la escasa conciencia cívica guían a esta creación colectiva de El Sótano, dirigida por Paco Caparó y Jhosep Palomino, que transita literalmente entre el oportunismo político, la violencia familiar o el racismo.

PUESTAS ADAPTADAS
Dos interesantes montajes –nacidos de clásicos de la literatura– animaron la escena de 2014. En un riesgo plausible, Mariana de Althaus abordó el universo familiar de “Los Hermanos Karamazov”, del ruso Fedor Dostoievski. En “Karamazov” la autora deslizó su mirada sobre los principios de una sociedad diferente a la nuestra.
"Karamazov", de Mariana de Althaus
La puesta en escena de “La triste e increíble historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada”, célebre relato largo de Gabriel García Márquez, marcó el retorno cada vez más habitual del colombiano Jorge Ali Triana al Teatro Británico. Un año antes había dirigido “Crónica de una muerte anunciada” en este mismo recinto.
Una adaptación y dirección depuradas sobre la obra de su compatriota dejó una impresión positiva y de estética colorida. Con Attilia Boschetti y Cindy Díaz en los roles principales, la trama del Premio Nobel de Literatura de 1982 cobró los matices de sensualidad y desencanto hacia la última parte del año pasado.

MIRADAS FEMENINAS
La primera experiencia de Ebelin Ortiz como directora llegó en “Cómo aprendí a manejar”. Un debut aceptable. Presentada en el Centro Cultural El Olivar de San Isidro, Leticia Poirier destacó en un personaje sobre la diferencia entre aprender y madurar en medio de una familia disfuncional de Estados Unidos.
"Eclipsadas", de Patricia Burke Brogan
En tanto con “Eclipsadas”, el director Manuel Trujillo abordó qué es ser mujer en una sociedad dogmática y prejuiciosa. Masha Chávarri y Andrea Meza, en notables papeles, revelaron por qué aún en pleno siglo XXI la desigualdad por género es una tara social convertida en convención.
Aquí puede añadirse a “La tiendita del horror”, divertido y tétrico trabajo cuya dirección y precisión de David Carrillo le valió nominaciones y premios como la mejor puesta de 2014. En especial, por la certera presencia de Gisela Ponce de León, la tierna Audrey en un suburbio devorado por eventos inexplicables.

DELEITE DE GRANDES
En su variada cartelera, el teatro infantil sorprendió con dos propuestas alejadas de los tradicionales montajes de historias clásicas. En “Amazonía, el bosque de las maravillas”, colorida puesta de la Asociación Cultural Escena Perú, se tematizó la protección de la naturaleza vinculándola a una mirada urbana e inclusiva.
"Amazonía, el bosque de las maravillas"
de Gloria María Solari
Concebida, escrita y dirigida por la versátil Gloria María Solari (la osa perezosa en  la obra), la pieza despertó los todos sentidos para promover conciencia ecológica con seriedad y efectividad. 
Un mérito similar alcanzó “El mundo invisible”, lúdica puesta inspirada en un libro del artista plástico e ilustrador Fito Espinosa.
Desde la Universidad del Pacífico, la historia cuenta –elementos estéticos, trazos suaves y personajes extraídos de la imaginación– las aventuras de una niña que puede ver lo invisible. Adaptada por Mariana Silva y dirigida por Nishme Súmar, “El mundo invisible” es una puesta que extrañar en la cartelera.

UN BUEN AÑO
Lejos de etiquetas, modas o éxitos fugaces, Daniel Amaru Silva ha consolidado su carrera como dramaturgo en 2014. En el Centro Cultural El Olivar fue presentada “Power off”, bajo la dirección de Alejandra Bouruncle. Esta alucinada y futurista creación colectiva con dramaturgia suya fue exhibida anteriormente en el Festival Saliendo de la Caja 2013.
"Power Off", de Daniel Amaru Silva
Con su reveladora “Presunto culpable” en el Galpón Espacio, el joven autor culminó una buena temporada. Esta pieza nació en 2011, cuando Daniel cursaba estudios universitarios. Junto a Rodrigo Chávez, director y amigo suyo, lograron transmitir el desencanto de un futuro fascista y totalitario con dos personajes sombríos y arquetípicos. ¿Qué más se puede pedir? Amaru Silva alcanzó el primer puesto del certamen de dramaturgia del Ministerio de Cultura con una pieza titulada “Sin título 1”. Y este 2015 ya lo aguarda con una serie de proyectos que diluciden más sobre el incierto destino de sus personajes. El papel lo dirá.

TRISTES FINALES
El 2014 marcó la despedida del Festival de Artes Escénicas (FAEL) que había impulsado la gestión Villarán desde la Municipalidad Metropolitana de Lima. “Nuestro propio mundo”, un intenso y asfixiante drama de Claudia Sacha, recreó el incierto escenario de un país con dos bandos enemigos.
"Nuestro propio mundo",
de Claudia Sacha
En tanto, otras iniciativas cobraron mayor fuerza. Fue así que Sala de Parto presentó sus dos primeras producciones seleccionadas en su edición 2013: “Bésame mucho”, escrita y dirigida por Ernesto Barraza; y “Cómo crecen los árboles”, de Eduardo Adrianzén, bajo la dirección de Gustavo López.
Aunque discretas y regulares, bastó para que La Plaza se estrenara como una productora muy cuidadosa. Consiguió las locaciones: el Museo de Arte de Lima (MALI) y Centro Cultural El Olivar de San Isidro, y dio el apoyo que, en otras casos, habría sido complicado conseguir a los autores.

NUEVOS AUTORES
Poco a poco, más jóvenes se animan a la aventura de escribir´ y ¡con qué pluma! “La pareja perfecta”, fresca comedia de Alexandra Vieira, presentada en el Teatro Auditorio de Miraflores, fue capaz de ruborizar y enternecer al público con las actuaciones puntuales de Nazaret Ortiz  y Diego Alva.
"Jonás, viaje de un día cualquiera",
de Daniel Iriarte
En el Teatro de Lucía de Miraflores, “Jonás, viaje de un día cualquiera” sirvió de carta de presentación de Daniel Iriarte, un autor con proyección. Su comedia musical –con un lenguaje rico en humor y gags de situación– convirtieron la puesta en una buena forma de disfrutar el riesgo desde la butaca.
Dos escuelas distintas –Vieira egresó de la carrera de Artes Escénicas de PUCP, mientras que Castillo lo hizo de Escena Sur de la UCSUR– bajo un mismo fin: presentar dramaturgia de calidad con una producción profesional. Es grato saber que la lista de nombres irá creciendo con el tiempo.

CASOS DE FAMILIA
Los dramas familiares alcanzaron un pico importante con “Este hijo”, de Joël Pommerat. La inteligente dirección de Alberto Ísola sacó lo mejor de su elenco (Magali Bolívar, Sofía Rocha, Carlos Mesta, Alejandra Guerra) con breves historias que tocaron varias de las fibras sensibles del público.
"Este hijo", de Joël Pommerat
Las neurosis sexuales de nuestros padres”, del suizo Lukas Bärfuss, un plausible reestreno con un estupendo trabajo de Wendy Vásquez y de la dirección de Jorge Villanueva, sacudió a los espectadores de la Alianza Francesa.  Menos familiar y más clásica lució otra interesante reposición: “Prometeo” y su acrobática propuesta de telares aéreos, bajo la mirada de Ricardo Morante. Para culminar bastaría hablar de “La república análoga”, puntual texto de Arístides Vargas, que dirigió él mismo con desenfado y que relevó la versatilidad de Pietro Sibille. Su personaje inefable (El doctor Carpio) es el perfecto símil de un año de riesgos, enredos, locuras y aciertos en escena.

lunes, 28 de diciembre de 2015

El jardín secreto

A un año de su partida, la voz de SaraJoffré (1935–2014) persiste en la memoria. Más por terquedad que por simpatía, diría, y soltaría una carcajada. En sus piezas, escritas con auténtica irreverencia y disconformidad, pueden rastrearse posturas libertarias y un desapego a las convenciones creativas.
Las dos Mónica (Ximena Arroyo y
Jamil Luzuriaga)
En el jardín de Mónica” (1961), uno de sus textos más icónicos, es un ejemplo notable y cabal. Lejos de fugaces nostalgias, Joffré utiliza una mirada “plena y vital” –presente a toda edad– para esquivar los cabes trazados en la realidad. Sus armas son infinitas: la fantasía, libertad e ilusión.
Desde la Asociación de Artistas Aficionados (AAA), un bastión de resistencia escénica que solía visitar Joffré, la puesta cobra un cariz íntimo. No solo por la presencia del director Omar del Águila o Ximena Arroyo, amigos de la autora, sino por revalorar su mensaje valiente en un mundo pusilánime.

UNA NIÑA GRANDE
En medio de acotaciones laxas, aparece Mónica (la lúdica y convincente Arroyo), una niña sin edad que sufre el rigor de la vida. Para huir de ese mundo hostil, se refugia en un paraje abandonado en el que conoce a otros seres tan solitarios como ella. La energía y versatilidad de Arroyo para construir su personaje combinan a la perfección.
La Niña (Ana Santa Cruz)
Junto a ella, los gráciles niños (Ana Santa Cruz y Sergio Ota) merodean este mundo mágico irrumpido por voces de la realidad
El buen trabajo de ambos basta para recrear un cuento de hadas… con desencanto. La presencia del “Alter Ego” de Mónica (acertada Jamil Luzuriaga) adiciona simpatía, locura y encanto primaveral al montaje.
La cuidadosa perspectiva de Omar del Águila parece orientar el montaje hacia un universo infantil, pero sin ser excluyente. Quizá, sea así porque los personajes denuncian su fragilidad entre juegos y comentarios, mientras la puesta transmite alegría, asombro, tristeza o ternura.

PATIO DE ENSUEÑO
Con una escenografía rebosante y preciosista, el trabajo es un deleite para los sentidos. El vestuario (mérito de Carolina Rieckhorf) y los incontables detalles son aprovechados por sus texturas, colores y formas para esbozar un maravilloso terreno para soñar, aunque su apariencia podría distraer.
El Niño (Sergio Ota)
Al rescate salen los diálogos de “En el jardín de Mónica”, que aportan una riqueza sensorial –sonora y visual– por su lirismo vivaz y onírico. Incluso, las acotaciones son una delicia por el humor desenfadado de Joffré, lo que ha generado varias reposiciones desde 2009. 
Este año hubo dos, incluido este montaje. Con osadía y soltura, esta versión es más que un silencioso reconocimiento  póstumo a la dramaturga. 
Explorar sus senderos de infinitas posibilidades es aventurarse por una de las mentes más lúcidas del teatro peruano. Desde Mónica, “una niña que podría tener hasta ochenta años, que es la máxima edad que puede tenerse”, como dice en su prólogo cual presagio cumplido, pervive la voz eterna de Sara.

Créditos de fotos: En el jardín de Mónica

FICHA ESCÉNICA
Dirección: Omar del Águila
Elenco: Ximena Arroyo, Ana Santa Cruz, Jamil Luzuriaga y Sergio Ota
Diseño de vestuario: Carolina Rieckhorf
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Lima)
Temporada: 20 21, 22, 27, 28 y 29 de noviembre de 2015
Una producción de la Asociación de Artistas Aficionados
Más información en el fanpage de la obra

viernes, 25 de diciembre de 2015

Espectros y aparecidos

El teatro ha explorado el terror desde la fascinación. A pesar de la ventaja de la literatura y el cine –cuyo lenguaje estético y visual domina este campo–, los montajes escénicos han examinado la naturaleza psicológica detrás de un buen susto. La clave mezcla ingenio, innovación y complicidad.
Mario Velásquez
Sin esa oscura filosofía, el “Circo de los Horrores”, los paseos por “casas malditas” o “campamentos zombis” y otros espectáculos no gozarían de gran popularidad
“Historias de fantasmas” (“Ghost Stories”), una sombría producción estrenada en 2010 en Inglaterra, puede situarse en esa línea creativa. Desde entonces la pieza de Jeremy Dyson y Andy Nyman ha aterrorizado a más de 350 mil espectadores en varias temporadas. Hasta hace pocas semanas, el inusual montaje de una hora y media recaló en el agradable Teatro Pirandello de Santa Beatriz de mano de Los Productores.

LA ÚLTIMA NOCHE
Tras llamativas advertencias –escenas de extremo impacto y tensión y no ser apta para menores de 14 años–, “Historias de fantasmas” apela al asombro de lo desconocido. Lograrlo implica verosimilitud, la cual depende de dos factores: la trama expuesta y la creación de atmósferas.
Renato Rueda
El primer eje funciona: los relatos paranormales se desprenden de extraños casos reales en una conferencia dictada por un experto en parapsicología (Gonzalo Molina). 
Estas evidencias listadas en scienceofghost.com incluyen testimonios y fotos que concitan la intriga y atención del públicoAmbos efectos (el segundo eje) se articulan bien con las locaciones: un depósito abandonado –un versátil y sincronizado escenario–, una carretera solitaria o la habitación de un bebé… A partir de aquí el montaje pierde teatralidad debido a los recursos (estruendos y apagones delatores) del cine de terror.

PUESTA SINGULAR
La dirección de Rómulo Assereto es bastante cuidada. Aborda la franquicia con dinamismo ayudado por un elenco acertado y efectos precisos. El trabajo de Mario Velásquez y algunos matices de Rodrigo Sánchez Patiño sostienen las atmósferas en un par de las cortas historias.
Rodrigo Sánchez Patiño y Gonzalo Molina
Renato Rueda, Gean Pool Uceda y Daniel Cano, de buenos desempeños, logran acentuar otros momentos de desesperación, temor o inquietud psicológica
Y, aunque el cierre de la historia ofrezca un giro inesperado, hacia el final el montaje logra comportarse como una espeluznante cinta en esencia.
Ello no desmerece a “Historias de fantasmas”. Su sutil riesgo y apuesta por un formato de terror –con calidad de espectáculo– propician la curiosidad por el universo de obras misteriosas o fantásticas bajo una mirada sorpresiva y reveladora. Y nada es más revelador que el humano asombro por lo inexplicable.

Crédito de fotos: Los Productores

FICHA ESCÉNICA
“Historias de fantasmas”, de Jeremy Dyson y Andy Nyman
Dirección: Rómulo Assereto
Elenco: Gonzalo Molina, Mario Velásquez, Rodrigo Sánchez Patiño, Renato Rueda, Gean Pool Uceda y Daniel Cano
Lugar: Teatro Pirandello (Cdra. 10 de Av. Petit Thouars, Lima)
Temporada: Desde el 15 de octubre al 13 de diciembre de 2015

domingo, 20 de diciembre de 2015

Miradas imperturbables

La presencia de un paciente ha despertado la intriga en un centro psiquiátrico. Sus desconcertantes respuestas no encajan en diagnósticos clínicos comunes sino que, por el contrario, causan asombro por su aparente normalidad. Ni la ciencia más rigurosa de la Tierra podría con este caso. O quizá sí.
Rantés (Santiago Magill)
Esta extraña premisa inspiró a “Hombre mirando al sudeste” (1986), película de Eliseo Subiela (Buenos Aires, 1944). Luego de la controversia con el filme K–Pax (2001), el guionista argentino adaptó su historia al teatro. Un buen texto convertido en un sesudo montaje en manos de Nadine Vallejo.
La directora juega y potencia una puesta entre la lógica establecida y una más exógena: de mundos posibles. El Museo de Arte de Lima (MALI) trastoca en un refugio de emisarios siderales cuyos mensajes describen órbitas acompañadas de enigmas profundos. La razón entra en conflicto.

VIAJAEROS ESPACIALES
El extraño interno afirma haber venido de un planeta lejano y llamarse Rantés (Santiago Magill disciplinado y deslumbrante). Verlo desafiante e imponente –a pesar de su delgadez– inquieta con su enigmático discurso mesiánico. A su lado, Ricky Tosso logra construir un solvente contrapunto.
Rantés (Magill) y un interno (Casella)
A pesar de las licencias cómicas que destila, logra un personaje equilibrado como Julio Denis, el siquiatra y único amigo de Rantés
La dupla Magill y Tosso contribuye a tejer una trama inexplicable con posturas lógicas para cada uno, silencios precisos, miradas elocuentes y una tensión continua.
Ambos dibujarán trincheras de verdades relativas entre la habitual cordura y la aparente locura. ¿Y si lo aceptado socialmente como real por la costumbre de los siglos es una arcaica mentira? En “Hombre mirando al sudeste” encontrar una postura cómoda pondrá a prueba al espectador.

MUNDOS CONFUSOS
De otro lado, la acertada aparición de una compañera de Rantés (una aceptable Anneliese Fiedler) y uno de los pacientes del manicomio (un correcto Carlos Casella) aportan verosimilitud y dinamismo. La puesta en escena capta suficiente interés aunque solo el deleite dure una hora y media.
Escena de "Hombre mirando al sudeste"
Pronto, el misterio que acompaña a Rantés hace que las respuestas yazcan en una galaxia de temores lejanos
Con buen diseño de iluminación y una escenografía de estética fría, Vallejo delinea escenarios para cazar certezas en un consultorio, una sala de conciertos o un patio solitario.
Pero hay un gran obstáculo: las interrogantes que flotan en “Hombre mirando al sudeste” parecen señales del infinito. Allá donde Rantés perdía su mirada en un éxtasis sideral, una desorientada Humanidad contempla la bóveda celeste como si residiera ahí las verdades que expliquen los destinos más terrenos.

Crédito de fotos: Hombre mirando al sudeste

Ficha escénica
Hombre mirando al sudeste”, de Eliseo Subiela
Dirección: Nadine Vallejo / Asistencia: Juan José Espinoza
Elenco: Ricky Tosso, Santiago Magill, Anneliese Fiedler y Carlos Casella
Diseño de escenografía, vestuario y luces: Juan Sebastián Domínguez
Composición musical: Iván Lorenzana
Lugar: Museo de Arte de Lima – MALI (Paseo Colón 125, Lima)
Temporada: Del 4 de setiembre al 26 de octubre de 2015
Funciones: Viernes, sábados y lunes a las 8pm / Domingos a las 7pm
Producción: Ana Celia Salazar y Silvia La Torre
Información adicional en la página de la obra

sábado, 12 de diciembre de 2015

El escape perfecto

A veces la vida trae visitas inesperadas. Recuerdos que escarban en el pasado para rescatar los trozos de una existencia inconclusa. En “Salir, revelador texto de Daniel Amaru Silva, sus personajes enfrentan las decisiones que doblegaron su ímpetu hasta convertirse en escapistas profesionales.
Elenco de "Salir"
Pero escapar ileso es difícil. Entre desvaríos y momentos de desencanto, la vida siempre buscará saldar las viejas deudas. Esta es una de las líneas de esta obra que ha sido pulida con esmero desde su primer borrador, cuando fuera seleccionada en el I Festival de Dramaturgia Sala de Parto (2013)Rodrigo Chávez y Amaru Silva –dupla de jóvenes directores que han entregado logrados montajes desde Soma Teatroaprovechan un texto redondo bajo una dirección sobria y dinámica. Como con “Presunto culpable” o “Metamorfosis”, esta pieza alcanza elogios por su original puesta en escena.

HISTORIAS PARALELAS
La vaga comodidad de los finales abiertos le ha valido a Alonso (sólido y logrado papel de Carlos Mesta) una exitosa carrera literaria. Sus libros describen la esencia de su vida: elecciones esquivas que determinaron su identidad o felicidad: su vocación de escritor o el amor de su vida fueron producto del azar.
Alonso (Carlos Mesta)
Esas casualidades han definido su relación con la grácil Mapi (sólido trabajo de Ebelin Ortiz) y con su mejor amigo Sebastián (Nicolás Fantinato, tan tierno y entrañable).
Recluido en un hospital por una curiosa circunstancia (sus débiles costillas), el escritor se enfrenta al epílogo que jamás quiso escribirEn torno a ellos orbitan dos plausibles dicotomías: Madre / Padre y Enfermero / Doctora. Alexa Centurión y Oscar Meza, una dupla funcional y coherente, sostienen ambos roles. Centurión aporta un dramatismo a sus huidizos roles, mientras que Meza resuelve su personaje con gracia natural y carisma.

DOLORES Y AUSENCIAS
Los personajes de Daniel Amaru son carentes y, en esencia, solitarios. Verlos situados en una inteligente disposición de sillas y el pulcro escenario (apenas unos biombos) crea un vínculo visual bastante fuerte con los espectadores. Este recurso sitúa al público como un observador inquieto, nada pasivo.
Rodrigo Chávez y Daniel Amaru Silva
Las miradas directas intensifican el drama. 
Los giros y el cariz de las actuaciones dibujan las atmósferas precisas: un diálogo sutil, la pugna entre el pasado y el presente, una confesión juvenil o el desencuentro de los padres. La puesta no defrauda, a pesar de una desconcertante voz en off.
Internarse en “Salir” es trazar una honesta ruta –con atajos marcados por derrotas y alejamientos– hacia uno mismo. Este esfuerzo conjunto (Soma Teatro y Sala de Parto) revela la magnitud de las decisiones que uno toma o deja pasar cuando se ha llegado al final del camino.

Crédito de fotos: Soma Teatro

FICHA ESCÉNICA
Salir”, de Daniel Amaru Silva
Dirección: Daniel Amaru Silva y Rodrigo Chávez
Elenco: Carlos Mesta, Ebelin Ortiz, Nicolás Fantinato, Oscar Meza y Alexa Centurión
Lugar: Alianza Francesa (Av. Arequipa 4595, Miraflores)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm
Temporada: Del 19 de noviembre al 14 de diciembre
Más información en el evento
Una producción de Sala de Parto y Soma Teatro

lunes, 7 de diciembre de 2015

Intereses corruptos

Nada es gratuito en política. Ni sus intrigas, venganzas o aparentes méritos. Ya sea desde la carrera más intachable hasta las más mediocres y oportunistas candidaturas, todas conviven bajo el manto de la sospecha. Como lo apreciado enAnomia”, un logrado texto del español Eugenio Amaya
Encuentro de Carmen (Claudia Bérninzon)
y Matías (Juanjo Espinoza)
La historia, un nuevo riesgo de Panparamayo, se inmiscuye en los recovecos oscuros de un partido político ficticio afincado en una provincia cualquiera. Con agudo ingenio y afilado cinismo, se abordan los entretelones de esta peculiar agrupación con miras a una futura elecciónSerá inevitable tropezar con incontables paralelismos descritos por el autor. Ese insumo es capitalizado con mordacidad y desenfado por su director Daniel Neuman. Su hábil mirada para encontrar humanidad en la política marcó su aplaudido debut y dejó un certero mensaje para el futuro elector.

REPARTIJA ESCÉNICA
El detonante es Puerta Dorada, un inminente escándalo que compromete a esta cúpula partidaria. Evitarlo implicará convencer a que Carmen (una comprometida y calculadora Claudia Bérninzon) una de sus militantes estrellas, renuncie. La situación revelará negociaciones tan viles como sus personajes.
El alcalde Nicolás (Sandro Latorre)
Por si fuera poco, el destino de la implicada se decide en el desván de una decadente casona. 
Por ahí desfila el joven Matías (logrado trabajo de Juanjo Espinoza), secretario de organización, con una personalidad bienintencionada y arribistaO el alcalde Nicolás Gutiérrez (excéntrico y perfecto Sandro Latorre), cuya lucidez despega con cada copa que “bebe” en escena. Entre estos antihéroes, destaca Ignacio (Carlos Victoria, en una faceta elegante y desafiante), como hombre fuerte del partido, quien reluce por su frialdad  casi gansteril
Ante ellos, rninzon no se amilana, sino que transita entre la sutileza y la ferocidad para sobrevivir en esa jungla. Incluso, cuando su esposo Arturo (un solvente Paco Solís Fúster, a pesar de su breve aparición) es utilizado como un recurso para lograr su declinación. El final es completo.

CIENCIA INEXACTA
En “Anomia” las casualidades no existen. Con tales antihéroes –identificados rápidamente por el imaginario popular–, la puesta sacude el criterio común. Las referencias partidistas y la coyuntura electoral orquestan una sinfonía capaz de inquietar a su selecto público (15 personas por función).
Ignacio (Carlos Victoria) y Arturo (Paco Solís Fúster) 
Un efecto catalizador en cada lugar en donde prosperen los vicios del sistema político
“La codicia, la falta de escrúpulos, los mecanismos que convierten a nuestros representantes en carne de soborno son el pan de cada día”, como describe ciertamente Amaya en el programa de mano. En manos de un agudo observador como Neuman y el vigente texto del autor español, Anomia alcanza algo más que una fugaz desilusión. Circunscribe al teatro como un deber cívico –tan poderoso como el sufragio– al consolidar un comprometido montaje que podría dar alguna luz en las próximas tinieblas electorales.

Crédito de fotos: Eric Balon / Lima  Vaga

FICHA ESCÉNICA
Anomia”, de Eugenio Amaya
Dirección: Daniel Neuman
Elenco: Carlos Victoria, Claudia Bérninzon, Sandro La Torre, Juanjo Espinoza y Paco Solís Fúster
Las funciones son los martes y miércoles a las 8pm
La temporada va del 10 de noviembre al 16 de diciembre
Lugar: Casa Panparamayo (Barranco. Dirección exacta al hacer la reserva)
Reservas e informes: mimascara@gmail.com
Entrada General (S/. 40) y estudiantes y jubilados (S/. 30)
Una producción de Panparamayo

viernes, 23 de octubre de 2015

La vida misma

Si la ficción y la realidad se cruzan, ¿cómo no desafiarlas en escena? La pregunta que, por mucho tiempo, rondó la mente de David Carrillo lo llevó a una etapa de febril creatividad que culminó con “Lo que nos faltaba”, pieza de largo aliento que recoge su largo aprendizaje de referentes de comedias en inglés.
Manolo Saldívar (David Carrillo)
Como director ha dedicado su vida a la comedia negra, la ironía y el humor corrosivo en múltiples formatos. Algunos ejemplos son “Demasiado poco tiempo”, de David Ives; “En la otra habitación”, de Sara Ruhl; “¿Qué tortura?”, de Christopher Durang; o “Puertas comunicantes”, de Alan Ayckbourn, uno de sus preferidos.
En su primera aventura como autor, Carrillo recrea los enredos y deslices previos al estreno de una obra de teatro —delineada entre la ficción meta teatral y situaciones hilarantes— bajo su sello (reflexivo, honesto, burlesco y apasionado) de director. Una lección de convivencia introspectiva de alto riesgo.

TELÓN ARRIBA
En la obra, sin embargo, ambas facetas de Carrillo juegan en dupla. Interpreta a Manolo Saldívar (Carrillo en su exacta dimensión), un director de mediana edad que observa cómo a días de iniciar temporada se ciernen todo tipo de problemas existenciales, profesionales y sentimentales.
Asistente (Bouroncle), Director (Carrillo)
y productor (Buendía)
Sus delirios y temores se fusionan en una dimensión fantástica de la que emergen seres complejos y vulnerables. Sin abusar de los estereotipos, se aprecia a la oportuna asistente (la grácil y camaleónica Alejandra Bouroncle) o el histérico productor (muy divertido rol de José Antonio Buendía).
En escena, está la pareja estelar (Carol Hernández y Claudio Calmet, de buen trabajo como una dupla conflictiva e imposible). Junto a ellos, está la esposa de Saldívar (un profundo trabajo de Andrea Fernández), cuyo papel reconstruye la esencia dramática de esta comedia usando un artilugio cotidiano.

LOS LÍOS OCULTOS
La entramada lista de conflictos se resuelve sin efectos cursis sino que, por el contrario, se torna sublime y poética hacia el final. Con un humor rebosante y desenfadado, Carrillo revela sus aspiraciones y dudas como autor/director debutante mientras su elenco —real y ficticio— brilla por su humanidad.
Elenco de "Lo que nos faltaba"
Para lograrlo, el montaje recurre a los paralelismos divertidos entre la vida y el teatro. La escenografía divide un mismo proceso —el escenario y las butacas, la sala de estar y la escena final…— con una acertada sincronía que detalla el milimétrico desempeño de la dirección y los actores.
Carrillo entrega lo que aprendió en su prolífica experiencia sobre y detrás de escena. “Lo que nos faltaba” refleja con pasión y honestidad —algo que desborda este grupo humano— una faceta de su cotidianeidad. Y es lo que nos faltaba sentir en escena: un teatro que latiera al ritmo del corazón.

DATO: Una de las primeras experiencias de David Carrillo como autor sucedió con “Sombras nada más”, pieza corta apreciada en la muestra final del VII Taller de Formación Actoral de Plan 9 en 2012.

FICHA ESCÉNICA
“Lo que nos faltaba”, de David Carrillo
Dirección: David Carrillo
Elenco: David Carrillo, José Antonio Buendía, Carol Hernández, Claudio Clamet, Alejandra Bouroncle y Andrea Fernández
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm / Los domingos a las 7pm
La temporada va del 17 de setiembre al 13 de noviembre
Una producción de la Asociación Cultural Plan 9