sábado, 12 de noviembre de 2022

El último aplauso

Aunque alegres y bulliciosos, los circos acogen tristezas y penas en sus camerinos. Ni las muecas más graciosas, maquillajes más festivos o carcajadas más sonoras alcanzan para silenciarlos. Aquí los sueños ajenos pueden hacerse realidad, pero no los de sus protagonistas.

Vanessa Vizcarra y Bruno Espejo en
"Mades Medus"
Los dos personajes de “Mades Medus” (1999) conviven en este escenario de pesadilla como si nunca descansaran de la cuerda floja. Este nostálgico texto de María Teresa Zúñiga (Huancayo, 1962), prestigiosa dramaturga y fundadora del grupo Expresión (1986), resuena por sus referencias y diálogos que interpelan a un público que está por venir. El joven director Jorge Robinet rescata esta apreciada obra peruana que, a más de veinte años de su publicación, retrata a un país herido, uno en el que las artes agonizan y se resisten a desaparecer. Los recintos escénicos que han sobrevivido a esta pandemia lo saben de memoria. Con notable visión, Zúñiga sitúa su historia en un circo entrañable y, al parecer, olvidado. Sobre esta imagen recurrente en piezas teatrales de los años sesenta y setenta, recrea las acrobacias de dos artistas en un mundo contemporáneo que, cada vez, los entiende menos ni acepta sus sueños.

Espejo interpreta a Medus, en el
montaje que dirige Jorge Robinet
En primer momento se vislumbran dilemas cotidianos ­y aspiracionales: ¿vale la pena vivir del arte? Mientras Mades (una sobria y precisa Vanessa Vizcarra) y Medus (Bruno Espejo, solvente y expresivo) ensayan sus rutinas físicas sus dudas irán madurando dando pie a disquisiciones filosóficas y existenciales posibles también bajo un refugio circense. Sus protestas –surgidas más de sus continuos desencuentros que de sus esquivas coincidencias– buscan alguna respuesta de sectores indiferentes a su causa. Si bien desfilan por la sátira el oportunismo político, económico y mediático, ellos aguardan por un público que no puede faltar.
El contrapunto escénico de Vizcarra y Espejo es plausible. A la prudencia y desencanto de una artista madura se antepone el espíritu vivaz del más joven. No obstante, los riesgos tomados por ella y su experiencia generan admiración y alimentan la esperanza del compañero más novel.

"Mades Medus" de María Teresa Zúñiga
La correcta dirección de Robinet y la eficiencia de su elenco aprovecha la profundidad de la dramaturgia de Zúñiga. El diseño escenográfico y la iluminación (notable labor de Rodolfo Villalobos y Cristiano Jara, en ese orden) acompaña esta propuesta de soportes vencidos y telares gastados por el tiempo que acentúan la nostalgia y el abandono de los artistas.
Por todo esto, “Mades Medus” es una fábula vigente sobre los sueños que no alcanzan en una sola vida. Y es que en algún telón por donde quiera colgarse la resignación saldrá siempre la esperanza que, aunque débil o enferma, podrá mostrar su rostro más valiente y consecuente. 

FICHA ESCÉNICA
Mades Medus” de María Teresa Zúñiga
Dirección: Jorge Robinet
Elenco: Vanessa Vizcarra y Bruno Espejo
Temporada: Del 28 de octubre al 13 de noviembre
Funciones: Viernes y sábados a las 8pm / Domingos a las 7pm
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)
Entradas: S/ 45 (General), S/ 34 (CONADIS) y S/ 28 (Estudiantes) en Joinnus y boletería del teatro

sábado, 22 de octubre de 2022

Acróbatas y soñadoras

Bajo la carpa de un circo imaginario tendida en el Teatro Quilla merodean unas silenciosas sombras. Son espíritus que se escabullen de la oscuridad de los paradigmas y los prejuzgamientos sociales en busca de sueños, anhelos y alegrías que vestir con elegante plenitud.

"Vestido de piel", espectáculo de 
circo contemporáneo
Esta fantasía surreal cobra vida gracias a la incansable entrega de las cuatro protagonistas de “Vestido de piel”. Bajo las órdenes de la artista circense y bailarina Camila Vera, este inusual montaje de La Compañía Silvestre encandila los sentidos y desafía las convenciones sociales que encorsetan la libertad de las mujeres en sociedad. Resulta admirable cómo la exploración creativa de una causa “femenina” alcanzó resultados desbocados a través del circo contemporáneo, el teatro y la performance. Un detalle destacable si se imagina un montaje con acrobacias aéreas, coreografías de danza y un vacío verbal que se conjuga con los aplausos.
En fusión perfecta, estos lenguajes avizoran la complicada pugna de cuatro mujeres por alejarse de los estereotipos femeninos. La travesía a una nueva identidad las trasladará de este mundo cargado de prejuicios y críticas a otra realidad, una insólita, fantástica y lúdica.
Este montaje ha sido creado y dirigido
por Camila Vera

Despojadas de esas cargas, las gráciles y decididas intérpretes de “Vestido de piel” realizan ocho rutinas asombrosas. Fernanda Luna, Belén Camasca, Irene Laynes y a la propia Vera ponen a prueba sus habilidades físicas, mentales y emocionales en ejercicios grupales y desafiantes solos en los que demuestran un dominio excepcional de sus cuerpos.
Las artistas deslumbran por la sincronía de sus giros, la fiabilidad de sus movimientos y la precisión de sus aterrizajes, los cuales acompasan con música exótica, íntima y vertiginosa. En sus actos existen, no obstante, momentos que negocian –con imperceptible sutileza– sus dudas.
El encanto de sus coreografías y las luces precisas y oportunas convierten la caja negra del teatro en una mágica arena de circo. Esta performance no sería posible sin la presencia circense de sogas y trapecios; o de elementos cotidianos como atuendos de diversos colores y colgadores de ropa.

Fernanda Luna, Belen Camasca, 
Irene Laynes y Camila Vera.

En este punto, el despliegue físico es tan predominante que trasciende su discurso de lucha inicial para entregarse sin temores a una propuesta sensorial en la que las palabras sobran. Estos méritos singulares le valieron al proyecto ser uno de los ganadores de los Estímulos Económicos para la Cultura 2022 del Ministerio de Cultura. En un mundo marcado por modas pasajeras, “Vestido de piel” desnuda los clichés que nos cubren de pies a cabeza sin importar la estación. El arriesgado trabajo de La Compañía Silvestre evade esas incómodas tendencias que valoran las apariencias antes que la belleza interior.

FICHA ESCÉNICA
“Vestido de piel”, espectáculo de circo contemporáneo
Creación y dirección: Camila Vera
Elenco: Fernanda Luna, Belén Camasca, Irene Laynes y Camila Vera
Temporada: Del sábado 15 al domingo 23 de octubre
Funciones: Sábados a las 8pm y domingos a las 7pm
Lugar: Teatro Quilla (Av. Bolognesi 397, Barranco)
Entradas: S/ 50 (General), S/ 40 (Estudiantes y jubilados), S/ 35 (CONADIS) en Joinnus y los días de función en la boletería del teatro desde las 6pm
Promoción Grupos de 10 a S/ 40.
Coordinar vía 997901563 (WhatsApp)
Una producción de La Compañía Silvestre

sábado, 15 de octubre de 2022

Eslabón extraviado

Jugar a ser Dios es un desafío eterno y atractivo con el que la Humanidad ha soñado desde siempre. Con el tiempo esta posibilidad no solo dividió las opiniones, sino que incubó universos insólitos en los que los laboratorios y los burós del gobierno se acercaron peligrosamente.

La científica Brighton (Emily Imán) en
"La raza de los subhombres"
En esa línea, “La raza de los subhombres” es uno de esos hallazgos dramatúrgicos. Esta inquietante comedia de Solly Wolodarsky (Buenos Aires, 1927) ganaría el primer premio en el VI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Moscú en 1957.
Una noticia inesperada, quizá, para la primera obra de un autor latinoamericano. 
Aunque breve, esta lúcida pieza teatral siembra un inteligente debate en torno a la creación artificial de una especie intermedia entre primates y humanos. La aparición de este pariente homínido y sus posibles ventajas despiertan la codicia de diversos sectores de la élite de un país. Con estos ingredientes, el director Omar del Águila compone un montaje de un acabado técnico y escénico impecable. Su acertada mirada recoge y retrasmite el cariz distópico y futurista de un texto concebido en los duros tiempos de la post guerra (1945) para aterrizarlo en los escenarios actuales.

Astra (Nataly Rojas) expone el plan
para el descubrimiento. 
Sus cuadros potentes y perturbadores deslumbran al amparo de luces azuladas y las imágenes multimedia. Los escándalos de nuestra política y las protestas sociales más sonadas “cumplen” su cometido al adherirse fácilmente a un relato de ciencia ficción que empieza a condensarse en una verdadera pesadilla. Entonces la escenografía estéticamente funcional revela un perverso ajedrez político y bioético que pone en jaque, incluso, a quienes detentan el poder. La corrupción, las traiciones y acuerdos bajo la mesa de nuestra realidad política fluyen en el afinadísimo trabajo de este elenco formado en la Asociación de Artistas Aficionados (AAA). Eso sí, debe cuidarse mejor la dicción y el ritmo inicial de la propuesta.
Un aspecto destacable es que los roles originalmente masculinos son abordados por las actrices obteniendo una deliciosa galería de arquetipos con una catadura moral cuestionable. Ataviados con trajes más llamativos que sus razonamientos, estos personajes proclaman planes que terminan devorando sus propios códigos y principios.

Bajo la dirección de Omar del Águila, el elenco
realiza una buena presentación.
Desde la inescrupulosa científica Brighton (Emily Imán); la influyente mujer de negocios Astra (Nataly Rojas, de buena actuación), la desconfiada banquera Lady Guineas (Patricia Julcarima) hasta Lucy (Katia Villachica), la servil dueña de una cadena de medios o el plantador Dulac (Jireh Mori). No se salva ni Butcher (Joel Mio), el “pragmático” doctor del cuerpo médico, el manipulable pastor May (Manuel Salazar) o el autoritario coronel Mc. Indo (Valentín Tello). Mucho menos el abogado Doctor Law (Jairo Caya), la licenciada en ciencias sociales Hermes (Juliana Altamirano) ni el obtuso Senador Grobson (Fabrizzio Azul) cuyas justificaciones son hilarantes. 
Cual fábula científica, “La raza de subhombres” desmiente la supuesta superioridad del hombre como animal social. Los delirios de poder y el ansia de dominio sobre otras especies delatan cuán rezagados andamos en la carrera evolutiva que la Naturaleza tenía planeado. Somos, quizá, el eslabón que se niega a evolucionar.

FICHA ESCÉNICA
“La raza de los subhombres” de Solly Wolodarsky
Dirección: Omar del Águila
Elenco: Emily Imán, Nataly Rojas, Patricia Julcarima, Katia Villachica, Jireh Mori, Joel Mio, Manuel Salazar, Jairo Caya, Valentín Tello, Juliana Altamirano y Fabrizzio Azul
Funciones: viernes a domingo a las 8pm
Temporada: Del 23 de septiembre al 02 de octubre
Lugar: Asociaciónde Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Lima)
Un montaje de la Asociación de Artistas Aficionados

sábado, 20 de agosto de 2022

Charla póstuma

A veces, una faena tan sencilla puede ser la partida de un insospechado diálogo con el pasado. En “Transgeneracional” (2022), una mudanza confrontará a dos hombres ya maduros a través de los recuerdos y los objetos de sus abuelos recientemente fallecidos.

Ernesto Barraza y Diego Otero
en "Transgeneracional"
Esta nostálgica creación colectiva de Break Producciones salpicará el escenario de cuestionamientos y revelaciones que podrían remecer el presente. Bajo una cuidadosa dirección de Vanessa Vizcarra, la propuesta recorre con un poder liberador los secretos que guardan las generaciones que nos antecedieron.
Este viaje se asienta en el descubrimiento de las costumbres, aficiones y manías de sus antepasados; y nos acerca “respetuosamente” a la personalidad de estos abuelos, sus dilemas y sus asuntos pendientes.
Los ecos de esas vidas lejanas son develados por dos nietos (Ernesto Barraza y Diego Otero) como un mensaje póstumo. Emparentados por el dolor de la pérdida, estos nietos cómplices rebuscan en la memoria las emociones genuinas que les inspiraron sus abuelos en vida.
Esta creación colectiva es dirigida 
por Vanessa Vizcarra
Curiosamente un año antes ambos habían codirigido la irreverente propuesta “Violeta y los reptilianos” (2021). Esta vez, desde un rincón iluminado por luces mortecinas, se alistan a desentrañar los misterios de sus familiares con la ternura e inocencia de cuando eran pequeños.
La mudanza se convierte en una tarea interminable cuando intentan clasificar las pertenencias de sus parientes en cajas apiladas. Un desfile nostálgico de objetos (mapas, teléfonos de disco, un ropero, vestidos...) abre las cortinas del tiempo y desprende preguntas inevitables.
Mientras la dupla lanza hipótesis sobre las decisiones que marcaron el destino de sus abuelos, aparecen otras interrogantes más universales y sublimes como la identidad de familia o el futuro del país. La búsqueda de respuestas se acentúa con una precisa y frecuente ruptura de la cuarta pared que sorprende a su público.

Barraza y Otero encuentran el tono preciso para salir de la auto referencialidad y construir escénicamente a los personajes invocados. Barraza, por ejemplo, luce el encanto y elegancia de la abuela Julita Baertl, mientras que Otero hace lo propio como Juan Eléspuru.
Como un episodio memorable, “Transgeneracional” se sumerge en la nostalgia de quienes se fueron y nos legaron algo único y especial. Grande o pequeño, ese legado pervive, de algún modo, en nosotros: somos herederos de un sacrificio anónimo o un dolor silente que no pudimos observar por el amor infinito que prodigaron. 

FICHA ESCÉNICA
Transgeneracional
Creación colectiva de Diego Otero y Ernesto Barraza
Dirección: Vanessa Vizcarra
Elenco: Diego Otero y Ernesto Barraza
Lugar: Auditorio del Centro Cultural del Británico (Ca. Bellavista 527, Miraflores)
Funciones: De viernes al domingo a las 8:30pm
Temporada: Del 12 al 28 de agosto
Entradas: S/ 30 (General) y S/ 20 (Estudiantes y Jubilados) en Joinnus y la boletería del teatro
Un montaje de Break Producciones

martes, 16 de agosto de 2022

Terapia vecinal

En su primera temporada “Los vecinos de arriba” demostró la fiabilidad de una comedia solvente y transgresora. La ópera prima de teatro del cineasta español Cesc Gay (Barcelona, 1967) no solo consiguió atiborrar el Nuevo Teatro Julieta de Miraflores, sino que azuzó a la platea hablando de la convivencia, los estilos de vida y el sexo.

"Los vecinos de arriba"
ópera prima de Cesc Gay

Con este notable logro la Asociación Cultural La Pasión decidió realizar una segunda entrega, esta vez, desde la Asociación de Artistas Aficionados (AAA) de Lima.
Este poder de convocatoria le atrajo a la tradicional institución nuevos públicos, emociones frescas y vivos aplausos que conviven momentáneamente con la audiencia más fiel de la Sala Roca Rey.
Bajo una aceptable dirección de Daniela Lanzara y con un diseño escenográfico realista, los espectadores pueden disfrutar de un montaje fresco, ágil y divertido. Algo que va de la mano con sus pretensiones artísticas: pasar un momento ameno y agradable.
La llegada de una pareja liberal al departamento de otra más monótona es el disparador de la historia. Esta premisa bastante efectiva tiende una alfombra más que generosa para la comedia: situaciones hilarantes, unas botellas de cerveza, silencios incómodos, revelaciones inesperadas y más botellas de cerveza.

Salva (Monteghirfo), Laura (Baluarte),
Ana (Terkes) y Julio (Miyashiro).
Los anfitriones podrían calificar como una pareja conservadora. Ana (una aceptable Vanesa Terkes) y Julio (Aldo Miyashiro, algo rígido para este tipo de comedias) son una relación constituida, ambos de mediana edad y con una hija oportunamente ausente esta noche. Terkes y Miyashiro, actores de recorrido televisivo, tardan algunas escenas antes de entregarse grácilmente a la comedia. 
A su lado, los visitantes brillan por la frescura y el desenfado de una alcoba cómplice. Laura (Lita Baluarte, de buen trabajo) y Salva (un cómodo Sebastián Monteghirfo) irrumpen en escena con discursos que confrontan los miedos y tabúes de sus anfitriones y, de pasada, los del público. Esta antítesis definida por motivaciones, secretos y anhelos guiará los diálogos cual fuego cruzado en ambos lados. Y, aunque sutilmente se cuestiona el puritanismo de unos, la propuesta pondera, de algún modo, el abandono de viejos convencionalismos y ser de “mente abierta” de otros como una polaridad moderna.

La obra tuvo una primera temporada
en el Nuevo Teatro Julieta de Miraflores.
Sobre todo, hacia el final, cuando los dilemas tragicómicos parecen haberse agotado en el sofisticado apartamento, y los cuatro personajes se someten sobriamente a una consejería gratuita para parejas. Incluso, los gags que animaron la conexión con el público –rasgo esencial en este tipo de comedias– se diluyen bajo un inteligente diseño de luces que apuestan por la calidez y la nostalgia.
Comedia de buen ritmo, “Los vecinos de arriba” es una delicatessen de ironías sobre la sociedad y sus paradigmas. El montaje de La Pasión invita al espectador a examinar sus prejuicios y defectos en una noche en la que las apariencias, el cinismo y los tabúes se sientan a la mesa.

FICHA DE LA OBRA
Los vecinos de arriba” de Cesc Gay
Dirección: Daniela Lanzara
Elenco: Vanessa Terkes, Aldo Miyashiro, Lita Baluarte y Sebastián Monteghirfo.
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Lima).
Temporada: Del 05 al 28 de agosto
Funciones: Viernes, sábados y domingos a las 8pm
Entradas: S/ 20 (Viernes populares), S/ 30 (General), S/ 40 (VIP) y S/ 50 (Super VIP) en Joinnus y en la boletería del teatro.
Un montaje de la Asociación Cultural La Pasión

sábado, 9 de julio de 2022

El último bastión

La escritura es, ante todo, un acto liberador. Para muchos autores este ejercicio los ha rescatado de una realidad dolorosa e insoportable. Aunque suene cliché, ello podría resultar vital cuando las inspiradoras musas ceden su lugar a perversos e impertinentes espíritus.

Alejandra Guerra en "Trucos para ver
en la oscuridad".
Para Mariana de Althaus esos demonios reaparecieron en marzo de 2020 cuando la pandemia cerró los teatros. Con acertadas referencias escénicas y un tono honesto, “Trucos para ver en la oscuridad” (2022) convierte esta desoladora experiencia en una brillante estrategia para lidiar con un encierro que pudo arrebatarle algo más que el sueño. A través de un diario escénico, la autora comparte sus vehementes esfuerzos por aislarse creativamente desde casa.
Sus deseos tropiezan con las labores del hogar, la atención a sus hijos, su curiosa relación de pareja, pero, sobre todo, con la ausencia de las funciones teatrales.
Esta primera impresión –repetitiva y doméstica– parece no antelar nada trascendental. Una bitácora multimedia y el empleo de objetos cotidianos (trapeadores, osos de peluche, bolsas de basura y aspersores) bastan para delinear el confinamiento creativo de una mente libérrima.

Mariana de Althaus ha escrito y dirigido
esta obra con visos auto referenciales 
No obstante, y con sutil maestría, De Althaus alista un giro espectacular en su propia historia que, desde la escena, interpreta con encanto y convicción Alejandra Guerra, su entrañable amiga. Como si se tratara de “una travesura adulta”, ambas mujeres sumergen a la audiencia en una realidad paralela y esperanzadora. Diríase prohibido.
Cuando sus voces logran fundirse en unísono verosímil, el montaje coquetea entre lo ficticio y lo inquietante, y el espectador es invitado a imaginar, creer o, si gusta, dudar en este artilugio lúdico. Mientras se decide, la propuesta se emparenta con el pasado de la autora y de nuestro país. A fines de los ochenta e inicios de los noventa, cuando el país se desangraba a oscuras, Mariana se arriesgaba a entrar en el teatro, con más miedos que certezas. Sus evocaciones traen al presente a autores clásicos, maestros inolvidables o episodios biográficos trazados por su universalidad.

La propuesta aborda los temores vividos
en la reciente pandemia.
En escena, Guerra destaca con oportuna versatilidad y amplio dominio del espacio escénico por el que transita, vuela o sueña. No solo es portavoz de los temores y esperanzas de Mariana –la novel y la madura–, sino que brilla en varios momentos, al encarnar sus propias ilusiones bajo luces cenitales y estelas de polvo que sacuden la memoria. Trucos para ver en la oscuridad” traslada al presente ese brillo nostálgico de las puestas en escena a la luz de las velas y en medio de estruendos históricos. Esos ecos dolorosos, versos poéticos y personajes entrañables resuenan ahora en las letras de una autora resilente e inspirada.

FICHA ESCÉNICA
Trucos para ver en la oscuridad” de Mariana de Althaus
Dirección: Mariana de Althaus
Asistente de dirección: Carla Valdivia
Elenco: Alejandra Guerra
Lugar: Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro)
Temporada: Del 11 de junio al 17 de julio
Funciones: Viernes, sábados y domingos a las 8pm
Entradas: S/ 45 (General), S/ 25 (Jubilados y Especial PUCP), S/ 22.50 (BBVA), S/ 20 (Estudiante y CONADIS) y S/ 15 (Estudiante PUCP) en Joinnus y la boletería del teatro
Una producción del Centro Cultural PUCP

sábado, 30 de abril de 2022

El amor vendrá

No existe episodio más entrañable y desolador en toda relación que la despedida. Esa inevitable sensación de pérdida que recoge un poco de la ilusión inicial y la aceptación de su desenlace irradia con nostalgia y esperanza en “Antes de decir(te) adiós”. 

"Antes de decir(te) adiós", obra dirigida
por Carlos Posadas Moncada
(Foto: 29 Lunas Producciones)
Esta divertida propuesta de 29 Lunas Producciones brilla en escena por su frescura y singularidad. Sus diálogos lúdicos, irreverentes, y, sobre todo, absurdos son perfectos para reflexionar sobre el amor desde una mirada desencantada, amena y sin mayores dramas.
Bajo la cuidadosa dirección de Carlos Posadas Moncada, este agradable espectáculo se acompaña de precisos episodios musicales. A veces como introducción o conclusión, la música compuesta por Diego Zavala no nos distrae del delicioso entramado que sostiene cada historia.
Por ejemplo, en “Por favor, tome asiento y pronto será atendido” de Garth Wingfield, dos personas, que han guardado silencio por 18 meses, intentan conocerse mientras aguardan ser llamados a consulta. El tiempo corre y quizá tengan una última chance.

"Por favor, tome asiento y pronto
alguien lo atenderá"
(Foto: 29 Lunas Producciones)
Mientras que en “2B or not 2B” de Jacquelyne Reingold (Nueva York, 1959), una joven que atraviesa serias complicaciones amorosas recibe una visita inesperada. Una abeja gigante llega a su departamento con una propuesta que no podrá rechazar fácilmente.
Las actuaciones de Tracy Alcántara y Roy Zevallos conducen ambas historias con orgánica precisión y armonía. En la primera escena convierten las escasas habilidades sociales y otras torpezas de sus personajes en desencadenantes de una comedia grácil y fluida.
Para la siguiente pieza, lo absurdo y fantástico encaminan las acciones dando lugar a situaciones hilarantes que Alcántara y Zevallos resuelven con gracia y solvencia. La dirección contribuye al buen ritmo de las escenas y la transición entre las mismas.

"2B or not 2B"
(Foto: 29 Lunas Producciones)
No obstante, sería conveniente prestar más cuidado al volumen de las pistas y la afinación de las voces para las escenas de canto. Por su parte, una utilería aplicada con versatilidad y funcionalidad bastan para configurar las dos escenografías necesarias.
Antes de decir(te) adiós” es una comedia emotiva y disfrutable para noveles románticos, soñadores confesos y curtidos descorazonados. El trabajo de 29 Lunas Producciones es una plausible muestra de que el amor podría rondar más cerca de lo que uno imagina.

FICHA ESCÉNICA
Antes de decir(te) adiós” compuesto por las obras:
“Por favor, tome asiento y pronto será atendido” de Garth Wingfield
“2B or not 2B” de Jacquelyne Reingold
Dirección: Carlos Posadas Moncada
Elenco: Roy Zevallos y Tracy Alcántara
Composición musical: Diego Zavala
Lugar: Teatro Mocha Graña (Jr. Sáenz Peña 107, Barranco)
Funciones: sábados 23 y sábado 30 de abril a las 7:30pm y 9pm
Entradas: S/ 30 (General). Aprovecha los precios promocionales: S/ 50 (Pack 2 entradas), S/ 75 (Pack 3 entradas) y S/ 100 (Pack 4 entradas).
Puedes adquirir tus entradas en Joinnus
También al 992261592, al Instagram: @29lunasproducciones, o en este enlace https://linkr.bio/29LunasProducciones
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Un montaje de 29 Lunas Producciones