sábado, 6 de junio de 2026

Dos actos de amor

En un mundo de finales amargos o tristes, bregar por la felicidad es un gesto de rebeldía. Dos jóvenes limeños, un tanto distintos entre sí, pero con un aprendizaje pendiente en común, son los protagonistas de una lucha singular, apasionada y, en esencia, diversa sobre los riesgos de amar en tiempos de rechazo e intolerancia.

Norman (Oro), Sebastián (Gutiérrez)
y un taxista (Bazán)

Primero fue “Love, la serie”, producto audiovisual perfecto para consumidores de series episódicas desde la comodidad del streaming. Recogiendo esta experiencia de tres temporadas y 28 capítulos, sin contar bloopers ni extras, este ocurrente libreto de Jesús Oro llega a nuestras tablas en “Love, la obra” (2026). Esta comedia romántica describe con deliciosa ironía y pocos clichés el comienzo de un vínculo inesperado y, quizá, por eso, memorable. El director Germán Díaz no sólo centra su mirada en una relación que contraviene las buenas costumbres, sino que la aleja de victimismos y condescendencias en una propuesta ágil y coherente. Inspirada en la recomendable serie web, “Love” presenta a sus protagonistas bajo una apropiada mirada política y activista. Norman (Oro, en otro rol entrañable) es un joven de clase humilde que detesta “ser normal” porque sabe que esta etiqueta no solo homogeniza las diferencias, sino que las invisibiliza.

La iluminación y música recrean escenas
memorables 
y divertidas

Ante él aparece Sebastián (un preciso trabajo de Augusto Gutiérrez), un chico un tanto tímido, clasemediero y con una vida “casi” resuelta para su círculo social y familiar. A pesar de que está comprometido con su novia Pili (la dedicada y eficiente Gretha Bazán, en uno de tantos roles), se ve que no es feliz. En un improbable encuentro, estos personajes desarrollan una química combustible y fulminante. A través de diálogos sencillos y honestos, comparten sus intereses, pasatiempos y gustos musicales. Poco a poco, asoman sus perspectivas de vida, temores y genuinas personalidades. Narradas con fluidez y ternura, las ocurrencias los va enredando por esta ciudad de miradas desconfiadas. Primero, en un bus rumbo a su paradero final, tras un escape azaroso, luego en un departamento y finalmente en un cuarto de hotel con adecuados ingresos de utilería que no restan dinamismo ni verosimilitud a la historia.

El montaje que dirige Germán Díaz aprovecha
cada espacio del Teatro Barranco

Entre confusiones, malentendidos –acompañados de un histriónico Norman– y la aceptación de la sexualidad de Sebastián se conjugan escenas cómicas con pausas liberadoras y sanadoras. El versátil y risueño trabajo de Bazán socorre cada escena como policía, madre, cobradora, artista drag, o solo una chica de discoteca. Para ello, la música y la iluminación resultan cruciales ya que, con reflectores y una luna de espejos, convierten al Teatro Barranco en una pista de baile donde vivir la libertad en una noche inolvidable. Todo está bien pensado en esta ambientación 360 con salidas laterales y hasta una escalera al segundo nivel. Y, aunque luego el conflicto principal deriva en otros dilemas, algunos con más trascendencia que otros, el desenlace no deja indiferente a su público. Al parecer, “Love” puede con todo ello y más: dificultades amorosas, dudas de primerizo, indecisiones personales y la esencia de una serie web que inevitablemente funciona en la escena. 

FICHA ESCÉNICA
“Love, la obra” de Jesús Oro
Director: Germán Díaz
Elenco: Augusto Gutiérrez, Jesús Oro y Gretha Bazán
Funciones: 16, 17, 22, 23 y 29 y 30 de mayo a las 8pm
Lugar: Teatro Barranco (Av. Miguel Grau 701, Barranco)
Productor: Marcelo Lizárraga
Un montaje de Love La Productora
Redes sociales: Instagram

martes, 26 de mayo de 2026

Figuras de arcilla

La deshumanización es uno de los costos más amargos de la vida moderna. Largas jornadas de trabajo, horas de cansancio y diarias manutenciones han convertido al hogar –o lo que representa– en uno de los últimos refugios para seres desdibujados y desmenuzados por la miseria cual muñecos sin rostros ni ojos.

"La Plaga" bajo la dirección de Estefano Portillo

“La Plaga o relatos de un muñeco que aún recuerda” (2026) aborda esta fábula de tintes grises en una inédita propuesta poética y exploratoria. Casi sin palabras, y sólo con expresivas miradas, gestos naturales y coreografiados desplazamientos, el elenco que conduce Estefano Portillo desafía la razón y los sentidos, aunque no siempre en ese orden. 
Estrenado en abril pasado en El Galpón Espacio de Pueblo Libre, el equipo entusiasta de Kananqa Producciones brilla con este singular trabajo. Y ello gracias a su riqueza plástica, dinámica y corporal, con la que consigue envolvernos en una rutina familiar reconocible. Con rigor y claridad, “La Plaga” plantea sus convenciones desde el inicio, cuando el público va ingresando a la sala. Ahí, cuerpos en extrañas posiciones o en delicados movimientos dominan el escenario desprovisto, mientras la utilería (mesas o sillas) yace a ambos los lados.

Esta propuesta desarrolla convenciones
estéticas, corporales y escénicas

Los códigos estéticos también saltan a la vista. Los intérpretes van en vestuarios en un cálido tono arcilloso, shorts blancos o pantalones negros, pero siempre con las rodillas protegidas antelando las rutinas de exigencia física, mientras los espectadores de la primera fila se guarecen –de lo que vendrá– con cobertores de plástico. 
El desconcierto se instala, incluso, con la presencia de los silentes ejecutantes. Un grupo de actores mueve los objetos y arma el comedor de una casa en un ejercicio solidario y animoso que los retrata como una familia que, si bien no enuncia palabra alguna, demuestra unidad. Como en “Los regalos”, célebre montaje de la Compañía de Teatro Físico (CTF), el elenco apuesta por la sugerencia para ir revelando sus vínculos. Desde la protección cariñosa de los padres (Jared Portocarrero y Claudia Mostorino) hasta los enredos de los hijos (Jen Marchan, Christine Lemus y Marcelo Andrade). Todo cambia cuando aparece Pascual (Jeremy Canchaya). Su presencia es el barro que modela la vida familiar, se colman los platos de alimento y se esquiva la escasez. Pero también revela el coste de llevar la vida de otros a cuestas en un sacrificio que deshumaniza y enajena como quien rasca el suelo para encontrar un poco de progreso y bienestar.

El trabajo de Kananqa Producciones tuvo 4
funciones entre abril y mayo pasado

Este efecto es más plausible cuando las escenas se tornan repetitivas y los actores adoptan un vestuario oscuro. Apenas guiados por intuición, gestos de manos y, sobre todo, por la música de Edu Arana y su animado trío que, a ritmo de bolero, vals o bossa nova, crean atmósferas con guitarra, bongó y claves, aunque, por ratos, se “cuelen” los sintetizadores. Con un notable trabajo físico y elegantes momentos de corporalidad, la historia queda más en manos del espectador que del elenco a pesar de su desconcertante escena final. “La Plaga” es capaz de inocular dosis de realidad a seres sin humanidad que, en su esencia mínima, serían apenas trozos de arcilla sin propósito ni memoria.

Crédito de fotos: Héctor Azañas / Azanas Studio

FICHA ESCÉNICA
“La Plaga o relatos de un muñeco que aún recuerda”
Director: Estefano Portillo
Elenco: Jeremy Canchaya, Jared Portocarrero, Claudia Mostorino, Jen Marchan, Christine Lemus y Marcelo Andrade
Composición musical: Edu Arana
Funciones: 24, 25, 26 de abril y 03 mayo a las 8pm
Lugar: El Galpón Espacio (Av. Cipriano Dulanto 949, Pueblo Libre)
Productora: Alejandra Velasco
Un montaje de Kananqa Producciones
Redes sociales: Instagram

miércoles, 20 de mayo de 2026

KORTAS – Temporada Aniversario (Miércoles)

Continúa KORTAS, ese formato de obras breves que alegra las noches de mitad de semana en el corazón más bohemio de la ciudad. Con buen ojo escénico, los programadores de Teatro Barranco escogieron –en una elección nada sencilla– ocho de las mejores obras breves de KORTAS 2025 para disfrutar en esta temporada de aniversario.

Las cuatro obras de KORTAS
temporada de aniversario (miércoles)

La velada abrió gratamente con “10 minutos”, una ágil comedia juvenil de Mateo Durán Londero sobre lo volátil del tiempo cuando el amor no espera, sino desespera. El distraído Max (Arom Cortéz) tiene apenas unos minutos para alistarse e ir a verse con su chica cuando recibe la inesperada visita de su amorosa pero desquiciante madre (Gessy Cochachi).
Gerardo Fernández dirige una comedia entrañable y divertida que conjuga la complicidad y enredos de su elenco con el revoltijo de colores y brillos en escena. A ello se incorpora un pertinente uso de la pantalla LED y secuencias interactivas con timing tragicómico que dan cuenta del esmerado trabajo de GCR Producciones
Luego fue turno de “Agachaditos y Bistró”, una comedia de contrastes y aspiraciones escrita por Juan José Oviedo. La sobria producción de Butaca C plantea, con pocos elementos, el romántico aniversario de Jhon (Fabián Calle) y Carla (Ilda Polo), una pareja que lleva siete años conciliando sus diferentes expectativas en la vida.

"Hamlet en 15 minutos" de Tom Stoppard

En manos del oficioso Diego La Hoz, esta premisa crece gracias a la buena química entre sus actores y la frescura con que conectan con el público. La estética procura vestuarios idóneos que los distingue tanto como sus gestos y palabras, pero es el rap que enuncian juntos lo que finalmente resuena en nuestras conciencias y corazones. Más que una micro-obra, “Hamlet en 15 minutos”, versión libre de Tom Stoppard, es un desafío delirante de memoria y energía. En ese corto tiempo, Daniela Paskvan y Gonzalo Candela se baten a duelo, agonizan, resucitan y charlan con espectros deconstruyendo uno de los libretos más adaptados de William Shakespeare. Bajo la producción de Prince RojasChristian Paredes dirige una obra de gran vértigo y fina sincronía junto a actores que rotan por 18 personajes. Con locaciones virtuales y toda la utilería posible (coronas, copas, cráneos y más) en biombos laterales, esta versión de Hamlet logra su objetivo como un montaje lúdico y risueño de aires trágicos, cómicos y absurdos.

"Canta y sana" de Nancy Aguinaga

La última propuesta fue “Canta y sana”, un breve musical de Nancy Aguinaga bajo la eficiente dirección de Giancarlo Mori. Oscar (Julio del Águila) y Vanessa (Alphie Pagano) son una pareja en crisis que ha decidido luchar por su amor. Su última chance podrían ser las curiosas sesiones del doctor Kantú (Víctor Rujjel). En su consultorio, ambos descubren el fascinante poder del canto para solucionar sus problemas y dejar atrás inseguridades, miedos e incredulidad. Esta performance de 3 Producen con románticas y afinadas baladas junto a un despliegue espectacular de luces coronan la noche como una verdadera gala de aniversario que corea su público jubiloso. 

FICHA ESCÉNICA
KORTAS temporada de aniversario (06, 13, 17 y 20 de mayo)
“10 minutos” de Mateo Durán Londero
Dirección: Gerardo Fernández
Elenco: Gessy Cochachi y Arom Cortéz
Un montaje de GCR Producciones

“Agachaditos y Bistró” de Juan José Oviedo
Dirección: Diego La Hoz
Elenco: Ilda Polo y Fabián Calle
Un montaje de Butaca C Producciones 

“Hamlet en 15 minutos”
Versión libre de Tom Stoppard
Dirección y adaptación: Christian Paredes
Elenco: Daniela Paskvan y Gonzalo Candela
Un montaje de Prince Rojas 

“Canta y sana” de Nancy Aguinaga
Dirección: Giancarlo (Ian) Mori
Elenco: Alphie Pagano, Víctor Rujjel y Julio del Águila
Un montaje de 3 Producen

Adquiere tus entradas en Passline

martes, 5 de mayo de 2026

La vida es un carnaval

De lo absurdo, lo tragicómico y lo cotidiano, César Vera Latorre (Lima, 1985) ha sabido extraer historias cuyas ironías y reflexiones pueden desafiar el status quo de esta sociedad adormecida y conformista. Este autor lo puso a prueba, en 2012, con la laureada y entrañable pieza “Conversaciones sobre la felicidad”.

Yaremís Rebaza, Franco Ocaña y Fito
Bustamante en "Trampolín"

En “Trampolín” (2026), su más reciente estreno, no hace más que confirmar esta premisa, aunque con más madurez creativa y osadía literaria. No en vano la pieza fue una de las tres ganadoras del Primer Concurso de Dramaturgia - Montaje de la Fundación Víctor Falcón (2025) en la categoría Profesional. Desde un plano onírico o real, sus cuatro fugaces historias transitan por dilemas ordinarios como si fueran perversos desafíos de supervivencia.

La dirección a dúo de Fito Bustamante y Shantall Vera convierte esta urgencia dramática en un potente timing que conecta la delirante comedia con la crítica social del libreto. Trampolín” juega con la idea de subir o bajar (en la vida), por lo general, con alguna fuerte caída antes que con un aterrizaje correcto. Sus personajes tropiezan con la incómoda realidad, sin perder la tenue esperanza de volver al lugar que ostentan o merecen dejando en la escena reflexiones entre gags o jingles de varieté. El primer cuadro trae a un diligente mozo (Vera Latorre), incapaz de devolver un plato sin consumir, y un comensal (Franco Ocaña) ya satisfecho y algo corto de tiempo. Ambos se enfrascan en una interesante pugna con argumentos más creíbles o risibles que empáticos, hasta un final insospechado y suculento.

Ocaña y César Vera Latorre, autor de la 
galardonada pieza

O como los verdugos de un lejano país (Fito Bustamante y Yaremís Rebaza) de su segunda e irreverente fábula. En plena condena, ambos ejecutores descubren que son compatriotas, lo cual puede dificultar que uno cumpla con su trabajo, mientras que al otro se aferra a que se le conceda una última voluntad. La tercera historia refleja mejor el espíritu lúdico del montaje gracias a sus guiños de texto y la presencia total del elenco. Un huésped (Rebaza) de sombrero y postura encorvada interpone una queja por un hecho suscitado en un sueño ante el incrédulo gerente (Ocaña) de Friedman & Freud, un exclusivo club de sociedad. Pronto este extraño reclamo involucra a Pedro (Vera Latorre), un conserje con altas expectativas, y al impredecible Dulanto (Bustamante), un agente del Instituto de Defensa del Ciudadano. Lo que inicia como una demanda onírica se torna en una pesadilla colectiva de la que sería mejor no despertar.

La propuesta tuvo una primera temporada
en el Goethe Institut de Jesús María 

Para la última parte, el elenco vuelve a escena para interpretar a cuatro mujeres que, con atuendos coloridos y pelucas brillantes, se sientan a tomar el té. Y lo hacen para conversar sobre los riesgos de una exagerada vida de pareja desde una óptica más atrevida y desenfadada que encaja con las charlas de estas épocas. Con transiciones funcionales y coreografiadas —con una variada lista de tracks—, “Trampolín” explora los deformados senderos por los que transita la dignidad humana en estos tiempos. Este sólido trabajo de Pánico Escénico Teatro los describe a la perfección y sin temores, sin que ello limite (o subestime) la imaginación y sentido común de su público curioso y desconcertado.


FICHA ESCÉNICA

Trampolín” de César Vera Latorre

Dirección: Fito Bustamante y Shantall Vera

Dirección de arte: Shantall Vera

Asistencia de Dirección: Sebastián Arce

Elenco: Fito Bustamante, César Vera, Franco Ocaña, Yaremís Rebaza

Funciones: 09 y 10 de abril de 2026

Lugar: Goethe Institut (Jr. Nazca 722, Jesús María)

Producción ejecutiva: Ximena Portal

Un montaje de Pánico Escénico Teatro

Redes sociales: Facebook / Instagram

viernes, 1 de mayo de 2026

Cancionero nocturno

Un bar abandonado, recuerdos de un solitario músico y canciones nostálgicas. Esta sobrecogedora atmósfera rodea a “Cenizas” (2025), espectáculo íntimo armado con una precisa selección de escenas, boleros y amores que dejaron huella.

El pianista (Bárcenas) y Ella (Eyzaguirre)

El libreto de Eduardo Adrianzén (Lima, 1964) sostiene su brillo en su naturaleza ecléctica, entre un álbum musical –sin autoría exclusiva– y un drama de amores pasados. Las pistas musicales evocan los años 1940 y 1950, época en la que los amores solían ser elegantes y poéticos, pero no menos apasionados o intensos. Bajo la cuidadosa dirección de Alberto Ísola, el sobrio montaje conjuga con eficiencia el talento vocal, actoral y técnico de su elenco. Tras su primera experiencia, el montaje reafirma esta premisa con su segunda temporada, siempre desde el Auditorio Británico de Miraflores. La trama se cierne en torno a la venta de un olvidado bar, pero con una historia por contar. Este sutil pretexto involucra a un refinado agente inmobiliario (Álvaro Pajares) y un hombre ya mayor (Pepe Bárcenas), cuya infancia estuvo marcada por este recinto.

El agente inmobiliario (Pajares)

Lo que sigue son flashbacks que conectan el pasado del músico con una misteriosa mujer. Aquí aparece la fantasmagórica Ella (solvente actuación de Irene Eyzaguirre), diluida entre la nostalgia, la muerte, los inolvidables amores juveniles o, incluso, la voz de la recordada cantante mexicana Toña La Negra (1932-1982)Estas querencias o desencuentros se plasman en impecables ejecuciones de Bárcenas al piano, con boina o sombrero habanero, y la dulce voz de su compañera. Un buen detalle es el bolero “Cenizas”, que da título a la obra y transmite a la perfección el profundo vacío de las despedidas. Otros sublimes himnos como “Contigo aprendí”, “Historia de un amor” o “La barca” susurran el recuerdo del amado ausente. La complicidad y la ilusión llegan con los versos y acordes más melódicos de canciones como “Nosotros”, “Sabor a mí” o “Bésame mucho”.

La delicada iluminación en "Cenizas" 

Mientras la lista suma otros temas populares, se develan otras aristas subyacentes en su historia. Entre ellos, la lucha constante entre la modernidad y la memoria, visto en el apremiante rol de Pajares, el valor de los recuerdos que imprime Bárcenas, y la resiliencia puesta en marcha por Eyzaguirre en sus enigmáticas identidades. El diseño de iluminación convierte a la escenografía vacía en un lienzo temporal y emotivo. Durante cerca de una hora, el público viaja en tiempos, espacios y sentimientos que, por su aura de recital íntimo con micrófono cromado, perdura en nuestra mirada. Entre lo realista y lo simbólico, “Cenizas” reproduce esas voces de dolor y esfuerzo que inspiran las canciones del imaginario latinoamericano. Una herencia que pone a la música –y, al arte, en general– como el último refugio para la memoria o como un ritual para despedir los aciertos y errores de la vida en una brumosa noche.

Crédito de fotos: Paola Vera 

FICHA ESCÉNICA
Cenizas” de Eduardo Adrianzén
Dirección: Alberto Ísola
Elenco: Irene Eyzaguirre, Álvaro Pajares y Pepe Bárcenas
Temporada: Del 17 de abril al 03 de mayo de 2026
Funciones: viernes y sábados a las 8:30pm / Domingos a las 8pm
Lugar: Auditorio Británico Miraflores (Ca. Bellavista 531, Miraflores)
Entradas: S/ 50 (General) S/ 40 (Estudiante, adulto mayor y persona con discapacidad) en Joinnus
Un montaje en colaboración del Británico Cultural

domingo, 26 de abril de 2026

Miserias políticas

Todo tiene un precio en una república bananera por más siglos de democracia o libertad que acumule. Tal y como sucede con el país imaginario de “La coima” (2018), una de las piezas más lúcidas e incómodas de estos tiempos, y gestado a partir de “El inspector”, comedia del ruso Nikolái Gógol (1809-1852).

El presidente (Huamán) y el japonés (Cárdenas-Natteri)

Martín Velásquez Atoche (Marvelat), el espíritu creativo detrás de esta risueña adaptación, ha creado una nación tan “ficticia” que nos indigna y remece como si fuera nuestra patria. Con ingenio y sutileza, el autor y, además, director ha impregnado precisas dosis de peruanidad hasta concebir una sátira política brillante y eficiente. Tradujo las recientes vacancias y escándalos de corrupción en canciones –de versátil género– y rimas oportunas. En su tercera temporada, con ligeros cambios de elenco, pero siempre desde la Asociación de Artistas Aficionados (AAA), el montaje celebra una edición electoral entre pataletas de fraude y un país inestable. Pero lejos de aleccionar, la propuesta escarba –con facilidad– en la escasez moral de nuestra clase política corrupta, ambiciosa e ineficiente. La mejor muestra de ello es su presidente (el preciso y lúdico David Huáman), cuyo temor a las denuncias pasan desapercibido por su personalidad excéntrica y carismática.

La clase política de un país no tan 
imaginario es posible en "La coima"

En esa línea, le sigue su desconfiado vicepresidente (el ocurrente Miguel Agurto), una arribista premier de gabinete (la aceptable Francesca Vargas) y un fiero ministro de defensa (Daniel Suárez Lezama, de buen trabajo). Este trío representa la cruda forma en que se hace política: cálculo, intriga, traición y envidia. Los dos inefables parlamentarios de su partido (Paola Chacaltana y Víctor Barco, en una dupla que congenia torpezas y humoradas) no parecen ser de mucha ayuda. Y es por ellos que todo este andamiaje político entra en pánico cuando filtran la pronta visita de un importante comisionado japonés de lucha anticorrupción.
Ellos lo confunden con un persuasivo empresario, de camisa naranja y frases de coach de éxito (el solvente Luis Cárdenas-Natteri), acompañado de su fiel secuaz “Chupe” (el histriónico Marvelat). Los enredos salpican a todos, incluso, a la primera dama y su hija (Briscila Degregori y Nicole Nalvarte en roles divertidos e inesperados).

Marvelat escribe, dirige y actúa. Aquí aparece como
"El Chupe" junto a Cárdenas-Natteri y Agurto

El elenco disfruta sus roles y canciones al estilo de una peña de antaño (excelente trío de Manuel Antonio Áivar, Omar Velásquez y Luis Enrique Castillo) que sirve de cambio entre escenas, con el telón abajo. Y también en las desenfrenadas farras palaciegas con la incursión de Ester Fajardo, Melissa Gutiérrez y Kevin Gallegos. El diseño de luces y los desplazamientos están ordenados, así como la estética del vestuario y la utilería. La escenografía, mínima y funcional, sitúa una colección de cajas de colores (rojo, blanco y marrón) con un decorado fácil de mover para indicar el congreso, su restaurante, Palacio de Gobierno o una suite lujosa. Entre fajos de billetes, acuerdos bajo la mesa y mensajes clandestinos, la trama se aproxima a su desenlace tan irónico como desolador. Digno para los libros de historia, “La coima”, laureado trabajo de Butaca Arte & Comunicación, desnuda las trampas y corruptelas que, sean de arriba o abajo, hacen imposible el ideal de país que, tras dos siglos de república, seguimos esperando.

Crédito de fotos: Renzo Olaya

FICHA ESCÉNICA
La coima” de Martín Velásquez (Marvelat)
Basada en “El inspector” de Nikolái Gógol
Dirección: Martín Velásquez
Dirección adjunta: Alejandra Reyes
Elenco: David Huamán, Luis Cárdenas-Natteri, Briscila Degregori, Miguel Agurto, Francesca Vargas, Daniel Suárez Lezama, Paola Chacaltana, Víctor Barco, Nicole Nalvarte, Martín Velásquez, Ester Fajardo, Melissa Gutiérrez y Kevin Gallegos
Orquesta: Manuel Antonio Áivar, Omar Velásquez y Luis Enrique Castillo
Producción ejecutiva: Pilar Cornejo
Temporada: Del 10 de abril al 3 de mayo de 2026
(El 1 de mayo no habrá función)
Funciones: viernes y sábados a las 8pm / Domingos a las 7pm
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Centro de Lima)
Entradas: S/ 35 (General) y S/ 25 (Estudiante) en Joinnus y boletería del teatro
Un montaje de Butaca Arte & Comunicación

viernes, 24 de abril de 2026

Misteriosas criaturas

Sergio Velarde recuerda cómo, a inicios de los años 90, una comedia del maestro Sergio Arrau (1928-2017), dramaturgo chileno y alto nombre de referencia para nuestro teatro, cambió su perspectiva. La obra en mención fue “Monstruos en el parque”, una puesta de pocos elementos, pero llena de dilemas de la vida moderna y tristemente vigentes.

El paleontólogo (Lucana) y la actriz (Viñas)

Con esa convicción, a la semana siguiente el futuro periodista cultural y crítico teatral se inscribió en las clases que Arrau dictaba en el Club de Teatro de Lima. Décadas después, Velarde traduciría esta impresión nostálgica en un montaje sobrio e imaginativo bajo la cuidadosa producción de Telón Mestizo y Ciudad Gris ProduccionesEsta vez, la banca de madera y metal, maraña de vegetación al fondo y un farol indiscreto se han instalado en el Centro Cultural CAFAE-SE de San Isidro. El eficiente trabajo de iluminación dentro y fuera de escena, convierten estos recursos de utilería en testigos de un inusual desfile de seres de excéntrica naturaleza. Tras un inicio desconcertante, aunque algo tibio en la escena, “Monstruos en el parque” cobra realce cuando aparecen sus fugaces protagonistas. La propuesta los intercala o combina lúdicamente sin importar si proceden de la realidad o alguna dimensión fantástica, o si sus aspiraciones suenan lógicas o caprichosas.

El esposo (Lucana) y la prostituta (Cuevas)

La galería está compuesta por 12 figuras arquetípicas que, tras su rótulo, ocultan (sin mucho esfuerzo) sus emociones, contrastes y temores más profundos. Como la payasita callejera que busca público infantil para su espectáculo o la actriz madura y algo desdeñosa que le enrostra su casi olvidado estatus. Luego les va a acompañar un paleontólogo invidente que pasea a su atemorizante mascota. Y con un sutil juego de entradas y salidas, pautado con buen timing, aparece una esposa que, con más disfuerzos y manías que razones, persigue el rastro de su descarado esposo infiel, así como a su sensual amante. 
Pronto, fulgura una curiosa niña que elude los peligros de la calle, con su muñeca y un poco de astucia que sorprende, incluso, a una prostituta empoderada que llega al parque. Un policía inusualmente dispuesto, un desenfadado ángel que desea volver al cielo y un ladronzuelo de poca monta completan la colección.

La niña (Viñas) y la prostituta (Cuevas)

Mientras comparten o “se juegan” el mismo espacio –a dúos o tríadas– se delinean entre ellos un sorpresivo vínculo, casual, inevitable y verosímil. Víctor Lucana, Romina Viñas y Mafy Cueva interpretan, con delirante gracia, estos roles entre sutiles cuotas de humorada, elocuente naturalidad y toques de absurdo.
El breve elenco no rehúye a este código escénico salpicado de existencialistas y desencantadas reflexiones. Con ellos, lanzan diálogos lúcidos para sus móviles más apremiantes y despavoridos, que funcionan a la perfección aun cuando Velarde ha respetado –quizá, en demasía– los giros del libreto original en su debut de dirección. Y es que, con décadas en vigencia, el texto de Arrau mantiene sus advertencias sobre una sociedad de seres desolados, quebrados e indefensos como la nuestra. Nacida como un homenaje, “Monstruos en el parque” vislumbra que lo impredecible y lo inevitable de las personas se esconden bastante bien bajo una sonrisa o un gesto amable.

FICHA ESCÉNICA

Monstruos en el parque” de Sergio Arrau

Dirección: Sergio Velarde

Elenco: Víctor Lucana, Romina Viñas y Mafy Cueva

Temporada: Del 15 al 24 de abril de 2026

Funciones: miércoles y viernes a las 8pm

Lugar: Centro Cultural CAFAE-SE (Av. Arequipa 2985, San Isidro)

Entradas: S/ 40 (General) y S/ 30 (Estudiante), S/ 70 (Entrada doble), S/ 90 (Entrada triple) y S/ 125 (Grupal 5 personas) a la venta al 934659298

Un montaje de Telón Mestizo y Ciudad Gris Producciones