viernes, 24 de abril de 2026

Misteriosas criaturas

Sergio Velarde recuerda cómo, a inicios de los años 90, una comedia del maestro Sergio Arrau (1928-2017), dramaturgo chileno y alto nombre de referencia para nuestro teatro, cambió su perspectiva. La obra en mención fue “Monstruos en el parque”, una puesta de pocos elementos, pero llena de dilemas de la vida moderna y tristemente vigentes.

El paleontólogo (Lucana) y la actriz (Viñas)

Con esa convicción, a la semana siguiente el futuro periodista cultural y crítico teatral se inscribió en las clases que Arrau dictaba en el Club de Teatro de Lima. Décadas después, Velarde traduciría esta impresión nostálgica en un montaje sobrio e imaginativo bajo la cuidadosa producción de Telón Mestizo y Ciudad Gris ProduccionesEsta vez, la banca de madera y metal, maraña de vegetación al fondo y un farol indiscreto se han instalado en el Centro Cultural CAFAE-SE de San Isidro. El eficiente trabajo de iluminación dentro y fuera de escena, convierten estos recursos de utilería en testigos de un inusual desfile de seres de excéntrica naturaleza. Tras un inicio desconcertante, aunque algo tibio en la escena, “Monstruos en el parque” cobra realce cuando aparecen sus fugaces protagonistas. La propuesta los intercala o combina lúdicamente sin importar si proceden de la realidad o alguna dimensión fantástica, o si sus aspiraciones suenan lógicas o caprichosas.

El esposo (Lucana) y la prostituta (Cuevas)

La galería está compuesta por 12 figuras arquetípicas que, tras su rótulo, ocultan (sin mucho esfuerzo) sus emociones, contrastes y temores más profundos. Como la payasita callejera que busca público infantil para su espectáculo o la actriz madura y algo desdeñosa que le enrostra su casi olvidado estatus. Luego les va a acompañar un paleontólogo invidente que pasea a su atemorizante mascota. Y con un sutil juego de entradas y salidas, pautado con buen timing, aparece una esposa que, con más disfuerzos y manías que razones, persigue el rastro de su descarado esposo infiel, así como a su sensual amante. 
Pronto, fulgura una curiosa niña que elude los peligros de la calle, con su muñeca y un poco de astucia que sorprende, incluso, a una prostituta empoderada que llega al parque. Un policía inusualmente dispuesto, un desenfadado ángel que desea volver al cielo y un ladronzuelo de poca monta completan la colección.

La niña (Viñas) y la prostituta (Cuevas)

Mientras comparten o “se juegan” el mismo espacio –a dúos o tríadas– se delinean entre ellos un sorpresivo vínculo, casual, inevitable y verosímil. Víctor Lucana, Romina Viñas y Mafy Cueva interpretan, con delirante gracia, estos roles entre sutiles cuotas de humorada, elocuente naturalidad y toques de absurdo.
El breve elenco no rehúye a este código escénico salpicado de existencialistas y desencantadas reflexiones. Con ellos, lanzan diálogos lúcidos para sus móviles más apremiantes y despavoridos, que funcionan a la perfección aun cuando Velarde ha respetado –quizá, en demasía– los giros del libreto original en su debut de dirección. Y es que, con décadas en vigencia, el texto de Arrau mantiene sus advertencias sobre una sociedad de seres desolados, quebrados e indefensos como la nuestra. Nacida como un homenaje, “Monstruos en el parque” vislumbra que lo impredecible y lo inevitable de las personas se esconden bastante bien bajo una sonrisa o un gesto amable.

FICHA ESCÉNICA

Monstruos en el parque” de Sergio Arrau

Dirección: Sergio Velarde

Elenco: Víctor Lucana, Romina Viñas y Mafy Cueva

Temporada: Del 15 al 24 de abril de 2026

Funciones: miércoles y viernes a las 8pm

Lugar: Centro Cultural CAFAE-SE (Av. Arequipa 2985, San Isidro)

Entradas: S/ 40 (General) y S/ 30 (Estudiante), S/ 70 (Entrada doble), S/ 90 (Entrada triple) y S/ 125 (Grupal 5 personas) a la venta al 934659298

Un montaje de Telón Mestizo y Ciudad Gris Producciones

viernes, 17 de abril de 2026

Lecciones de historia

En los últimos años la “incapacidad moral” se ha convertido en una poderosa arma de venganza que solo devela la inmadurez política de nuestro parlamento. Gracias a esta manoseada figura jurídica han desfilado ocho presidentes en los últimos 10 años sin que ello signifique una verdadera mejora para 35 millones de peruanos.

Elenco de "PIM", creación colectiva que dirige
Paloma Carpio Valdeavellano

PIM - Permanente Incapacidad Moral” (2024) ha insertado estas continuas crisis de gobierno en un montaje reflexivo, ameno y potente. Sus episodios históricos inspiran escenas que, bajo la solvente dirección de Paloma Carpio Valdeavellano, encuentran el tono de preciso sátira para calar en el espectador / ciudadano.
Tránsito Vías de Comunicación Escénica y Derramando Lisura eluden, con sumo cuidado, el panfleto y sesgos ideológicos hasta equilibrar su mensaje. Sus versiones de canciones famosas, movidas coreografías y estética “chicha” revierten lo denso de los entretelones sociopolíticos para deleite y asombro de su público. PIM” recrea su delirante fábula con personajes de nuestro pasado bajo una premisa irreverente que interpela nuestro presente sin disimulos. En un primer momento, Perú (la precisa Coralí Ormeño) aparece como una dama ingenua y soñadora, dispuesta a sacrificar su libertad por un vínculo duradero y con futuro.

La Ñaca (Oro) se luce en varios
momentos de la propuesta 

Estos romances resultan fallidos, sin importar si el candidato elegido –o, muchas veces, impuesto– fuera de estas tierras o extranjero. Esta larga lista inicia con el conquistador español Francisco Pizarro, continúa con el libertador argentino Don José de San Martín y se prolonga a lo largo de 130 presidentes republicanos. Ni el cambio de milenio ni la proximidad al Bicentenario de independencia trajo mejores prospectos. Y eso es aprovechado por el versátil elenco que, con desenfado y picardía, desfila con impunidad como un dictador de ojos rasgados, un disoluto académico de Harvard, un gringo pusilánime y, más cerca, un político precoz amante de los chifas. Estas escenas de amor se intercalan con sketches que reflejan –y critican– nuestra idiosincrasia. Un gratísimo ejemplo es La Ñaca (un ocurrente y lúdico Jesús Oro), que, con ropajes oscuros y velo en la cabeza, da consejos de moral y buenas costumbres a la desolada novia peruana bajo las excéntricas pautas de lo que parece un talk showY, como el país es más grande que sus dilemas, en otros momentos se perfila como un mercado de soluciones originales para sus problemas estructurales. A toda labia, se ofrecen camisas de color intercambiable (rojo y blanco) para acomodarse al vaivén político, o un práctico almanaque del emprendedor peruano.

El montaje utiliza canciones versionadas y
artículos en venta para nuestros problemas 

Si bien destacan Ormeño y Oro, las múltiples performances de Katiuska Valencia, Natalia Consiglieri, Paulo Cárdenas y Germán Díaz sostienen el montaje. Juntos y, casi sin respiro, los actores se apropian y despegan de roles con la facilidad de quien toma coloridos vestuarios y juega con la utilería exhibidas en escena. Con estas reglas, el montaje desliza sólidas reflexiones sobre la marginación social, la corrupción y las posturas autoritarias que arrastra el Perú desde su fundación. “PIM” reproduce estas taras con excelencia metódica que, cual pesadas cadenas, resuenan ya no solo en himnos libertarios, sino también en la memoria de los peruanos más comprometidos con su historia.

NOTA: “PIM” presentará dos funciones con ingreso libre fuera de Lima gracias al apoyo de los Estímulos del Ministerio de Cultura y el vicerrectorado de Investigación de la PUCP.

El viernes 17 de abril a las 11am en el auditorio Belén Salvatierra, Campus de Ciencias Sociales de la UNSA (Estadio Monumental de la UNSA, Arequipa)

El domingo 19 de abril a las 5pm en el Auditorio del Centro Peruano Norteamericano (Jr. Luis N. Chevarría 128, Puno)

Crédito de fotos: Renzo Olaya

FICHA ESCÉNICA
PIM - Permanente Incapacidad Moral
Creación colectiva
Dirección: Paloma Carpio Valdeavellano
Asistencia de dirección: Pepe Santana
Elenco: Coralí Ormeño, Jesús Oro, Katiuska Valencia, Natalia Consiglieri, Paulo Cárdenas y Germán Díaz
Diseño y realización de escenografía: Colores Castillo
Grabación y mezcla de audio: Joseph Ojeda
Temporada: Del 26 al 29 de marzo de 2026
Funciones: jueves a domingo a las 8pm
Lugar: Nuevo Teatro Julieta (Pje. Porta 132, Miraflores)
Un montaje de Tránsito Vías de Comunicación Escénica y Derramando Lisura

lunes, 13 de abril de 2026

Universos distantes

Adaptar una obra clásica al presente es un desafío atractivo, a pesar de los riesgos que conlleva. Un buen ejemplo de ello es “Romeo y Juli” (2023), inédita reversión de la tragedia shakesperiana del dramaturgo galés Gary Owen (Haverfordwest, 1972) que se aproxima mucho a una deconstrucción de las relaciones actuales.

Romeo (Pérez) y Bárbara (Villalobos)

Su historia algo antojadiza, y, a su modo, coherente, sitúa a los jóvenes enamorados de Verona en los suburbios postindustriales de Cardiff. Desde ahí, este naciente amor debe lidiar con las diferencias socioeconómicas y culturales que los separan, así como con nuevas responsabilidades y expectativas personales. El director Mikhail Page traduce esta mezcla de contrastes emocionales y, sobre todo, políticos en un montaje actoral y estéticamente sólido de dos horas y media de función. Ello a pesar de que los dos actos que componen este drama romántico –con breves pasajes de humor negro– podrían resultar muy disímiles. 
En la primera parte, aparece un Romeo de 20 años (buen trabajo de Diego Pérez) como un padre rubio y soltero. Su bebe Lucy es la fuerza que lo impulsa en medio de sus inseguridades y torpezas, a los que debe sumar una desquiciante relación con Bárbara (la sobresaliente Erika Villalobos), su madre alcohólica.

Los padres (Arregui e Iza) de Juli (Morello)

Su contraparte, Juli (la sorpresiva Merly Morello) es una brillante alumna de 19 años. Este personaje reluce con sus líneas maduras y asertivas, algo llamativo en alguien tan joven, pero que la actriz conduce con verosimilitud, ya que es consciente de sus ventajas y es fiel a sus convicciones y aspiraciones. Aunque diferentes, ambos jóvenes luchan por aquello que podría cambiar su destino. Mientras Juli sueña con estudiar astrofísica en la prestigiosa Cambridge, Romeo empuja su coche de bebé en medio de trabajos agotadores y precarios, y, apenas, orientado por los descarnados consejos de su madre. Y aunque Owen plantea un abismo entre ambos, su nueva fábula los reúne en un idilio frenético, directo y sin tanto prejuicio que los acerca a estos tiempos. Las consecuencias de este acercamiento propician decisiones súbitas, impredecibles y cuestionables que, por ratos, saturan al espectador durante el segundo acto. Se ve a Juli como oposición natural de sus progenitores, quienes le avizoran un mejor futuro a toda costa. Su madre (Denise Arregui, intenso y entrañable según el momento) y su padre (un preciso Miguel Iza) encarnan el sacrificio parental que se interpone a los intereses de la pareja, pero que se impone a un alto costo.

Mikhail Page dirige esta propuesta con una
escenografía cargada de luces y sombras

La decisión de Page de mantener a los tres padres como silenciosos “observadores” del desarrollo de los hijos no es casual. Este detalle juega a precisión con una escenografía de gradas ondulantes y espacios demarcados por la luz y oscuridad que sólo se quiebran en las transiciones de música y fosforescencias.
Con proyecciones siderales y una escenografía de luces dinámicas, “Romeo y Juli” toca temas que evitamos por la corrección política y el postureo moral. Las dos almas de este montaje de La Ira Producciones intentan abrirse camino en un ambiente hostil y desfavorable que, rara vez, se soluciona con buenos sentimientos.

Crédito de fotos: Luis López

FICHA ESCÉNICA
Romeo y Juli” de Gary Owen Traducción: Mikhail Page Dirección: Mikhail Page Asistencia de dirección: Daniela Zea Elenco: Diego Pérez, Merly Morello, Érika Villalobos, Miguel Iza y Denise Arregui Temporada: Del 09 de abril al 31 de mayo de 2026 Funciones: De jueves a lunes a las 8pm. Domingos a las 7pm Lugar: Teatro Británico (Ca. Bellavista 531, Miraflores) Entradas: S/ 50 (Platea) y S/ 25 (Mezzanine) en Joinnus y boletería del teatro. Revisa los precios grupales (4 entradas desde S/ 25 cada uno) y lunes y jueves populares Un montaje de La Ira Producciones Redes sociales: Web / Facebook / Instagram

martes, 7 de abril de 2026

Puños justicieros

Bandoleros y forajidos del Lejano Oeste han tomado por asalto esta apacible villa. Por suerte, dos carismáticos cazarrecompensas han venido a poner orden a esta comarca sin leyes ni autoridades honestas –nuestra tragicómica realidad– en “Reticulatazo” (2025), una delirante aventura de coboyadas hecha para el teatro.

Retícula (Suárez) y Culatazo (Arroyo)
en el Bar de Jimmy (Ríos)

Sus autores, Nicolás Bazán y Fabrizzio Ferreira, han convertido su imaginativo texto en un eficiente revival del recordado género de acción. Sus escenas de pelea, remates cómicos –algunos mejor puestos que otros–, giros de trama inesperados y una entrañable amistad nos atrapan por hora y media de función. 
Esta mixtura narrativa con personajes de western americano, lucha escénica, dosis de absurdo y diversos gags revelan los aportes de Ojo de Loca Teatro, Grito de Calma y Coliseo Palestra en su realización. Y posibilita que el director Luca Reátegui entregue una inédita y amena historia que la platea disfruta sin límites de edad.
Tras una primera muestra en el Museo de Arte de Lima (MALI) el verano pasado, este dúo de justicieros vuelve al ruedo. Esta vez, los sombreros tejanos, fundas de cuero y botas largas tomaron las instalaciones del Centro Español del Perú de Jesús María por dos sábados, aunque con la sensación de tener más funciones.

Yanfri (Bazán) en una misión oficial

Entre juegos de palabras –una fina ironía del libreto– aparecen Retícula (Edson Suárez) y Culatazo (Juan Pablo Arroyo), cuyos nombres forman el título de la obra. Acrobática y divertida, esta arquetípica dupla irradia energía, complicidad y buena vibra que rememora las ágiles rutinas de Bud Spencer y Terence HillLos episodios de lucha escénica están bien pautados en la trama, aunque podrían aprovecharse más, y casi siempre suceden en la taberna de Jimmy (un ocurrente y risueño Paolo Ríos). Pero estos paladines no trabajan solos, sino para la gloriosa División de Recuperación de Fugitivos Relevantes (DREFURE). Desde ahí, y junto a Yanfri (el ingenuo e intrépido Bazán), han jurado limpiar las polvorientas calles de Puya Alta de bandidos, casi sin necesidad de desenfundar sus armas, les basta sus puños y trabajar juntos.
Pronto, deberán seguir la pista de una sustancia misteriosa que vuelve super fuertes a simples malhechores. 
En esas pesquisas, enfrentan a “Los Malditos de San Pepito” (Lucero Lazo, Rodrigo Valencia y Lucciano Murúa), un trío de asaltabancos algo torpes, graciosos y con talento musical, sin saber que detrás existe una peligrosa red criminal. Y aquí surgen los mejores villanos y, quizá, personajes, de la puesta.

Luca Reátegui, director de la puesta, actúa 
en esta propuesta al estilo western

Hablamos de Penitencia (Gabriel Soto de sólido trabajo actoral y despliegue físico) y Sacramento (Reátegui, en un oscuro personaje, en todo el sentido de la palabra). Sus roles como jefe intimidante y cruel secuaz no sólo desencadenan más combates, sino que aportan brillantes momentos de comedia que aprovechan buenos y malos. Un notable mérito de la dirección que dispone de una gran cantidad de actores y extras en varios momentos. Con sutil ingenio, “Reticulatazo” fusiona en su montaje estas escenas de western con secuencias audiovisuales a modo de locaciones, divertidos videoclips, audios de radio La Picosa o “flashes informativos” dirigidos a su público. Ese público que finalmente puede emocionarse con sanos episodios de acción justiciera.

Crédito de fotos: Renzo Olaya

FICHA ESCÉNICA “Reticulatazo” de Nicolás Bazán y Fabrizzio Ferreyra  Dirección: Luca Reátegui Elenco: Edson Suárez, Juan Pablo Arroyo, Nicolás Bazán, Gabriel Soto, Paolo Ríos, Luca Reátegui, Lucero Lazo, Rodrigo Valencia, Lucciano Murúa y David Dávila Temporada: 21 y 28 de marzo de 2026

Funciones: sábados a las 5pm  Lugar: Centro Cultural Español (Av. Salaverry 1910, Jesús María) Una coproducción de Ojo de Loca Teatro, Grito de Calma y Coliseo Palestra Redes sociales: Ojo de Loca Teatro Instagram Redes sociales: Grito de Calma Instagram Redes sociales: Coliseo Teatral Instagram

miércoles, 1 de abril de 2026

Dilemas de criollos y mestizos

Intereses personales, intrigas políticas, represión familiar y otras taras ya normalizadas se desprenden de cada escena de “Dos siglos de sobremesa” (2025). Esas postales tan limeñas –y, por extensión, peruanas– resuenan por su descarnada crítica a nuestra realidad política y social que, con evidente justicia, la van afianzando como un clásico de nuestro teatro contemporáneo.

Constanza (Bazán), Fernando (Chichizola)
y Mariana (Gibbons)

El texto de Eduardo Adrianzén (Lima, 1964) desarrolla esta alegoría sobre el Perú –una más en su extensa producción– con una sazón irreverente y satírica. Su ingeniosa pluma sitúa dilemas familiares, contrastes sociales y referencias históricas en dos épocas separadas por 200 años. En esta mirada a escala presentada por Continente Teatral se revelan los pocos cambios estructurales que ha sufrido el país desde su independencia.
Bajo la acertada dirección de Gustavo López Infantas este sólido montaje celebra su tercera temporada –con guiños de realismo– en la señorial casona de la Asociación Cultural Campo Abierto de Miraflores. 
Anteriormente lo hizo en el auditorio del ICPNA de Lima Centro entre agosto y setiembre del año pasado y, un mes después, en el teatro del Centro Cultural de la Universidad del Pacífico de Jesús María. Y siempre como una puesta en escena coherente en aspectos técnicos, estéticos lumínicos y escenográficos, así como un buen uso del vestuario y proyecciones multimedia.

Miguel (Salinas), Rodrigo (Molina)
y Fernando (Chichizola)

Dos siglos de sobremesa” presenta a dos familias limeñas en dos momentos cruciales para el país, quienes, desde el comedor de la casa, toman las decisiones más importantes. Por ejemplo, en 1824, Rodrigo (Gonzalo Molina, de buen trabajo) y Mariana (la lúcida Urpi Gibbons) arreglan un matrimonio para el “futuro” de su hija Constanza (la aguerrida Paulina Bazán). Por desgracia, y en medio de la disputa entre San Martín y Bolívar, la joven de 21 años no desea casarse con el español Fernando (Gianni Chichizola, verosímil en acento y presencia). Este empoderamiento (racional más que ideológico) de las voces femeninas de esa época juega a favor. Y sostiene a otros personajes de estamentos tan postergados como la criada Teresa (muy precisa Guadalupe Farfán) y la hija de los campesinos Aurelia (la aceptable Sol Nacarino). En especial, cuando se confrontan a Miguel (el eficiente Alaín Salinas), un cruel –y desclasado– capataz, mientras suceden las revueltas indígenas de la hacienda. Dos siglos después, esa familia afronta un nuevo dilema siempre a la hora de la sobremesa. Y aquí ocurre la magia de un guion pensado para un espectador ávido ya que, con sutiles cambios de vestuario, registros actorales, referencias políticas y nuevos personajes –algunos, con una milagrosa evolución social y económica–, logra situar su historia fácilmente en 2024.

La criada Teresa (Farfán)

Esta vez, los padres de Constanza, ya separados, deciden vender la casa de baldosas rojas y blancas a una inmobiliaria dirigida por un arquitecto español (Chichizola) y su asistenta peruana (Farfán). Pronto, las negociaciones involucrarán las opiniones de un ferviente activista político (Salinas) e, incluso, de una humilde encargada de reparto de comida (Nacarino). Estos intercambios de roles y saltos de tiempos resultan tan orgánicos que no distraen, sino refuerzan una decepcionante realidad: qué poco ha cambiado el Perú bicentenario y qué difícil es cambiarlo sin quebrar los privilegios instalados. Y, quizá, esa sea la mayor herencia de “Dos siglos de sobremesa”: poner al alcance de todos un debate histórico y social esperado y justo del que ya es hora tomar parte.

Crédito de fotos: Paola Vera

FICHA ESCÉNICA
Dos siglos de sobremesa” de Eduardo Adrianzén
Dirección: Gustavo López Infantas
Elenco: Gonzalo Molina, Urpi Gibbons, Paulina Bazán, Guadalupe Farfán, Gianni Chichizola, Alaín Salinas y Sol Nacarino
Temporada: Del 06 de marzo al 05 de abril de 2026 (Tercera temporada)
Funciones: viernes, sábados a las 8pm / Domingos a las 7pm
Lugar: Campo Abierto (Ca. Gral Recavarren 560, Miraflores)
Un montaje de Continente Teatral
Redes sociales: Instagram

sábado, 28 de marzo de 2026

Esos zapatos rosas

Un paso y luego otro, música sinfín, evocaciones familiares y mucha entrega. “La última pieza” (2026) de Jasmine de Soria reunió estos ingredientes en un cuento personal como quien vive una catarsis literaria sin presentir que el teatro –otra de sus pasiones– esperaba su propia versión.

Elenco de "La última pieza", obra dirigida
por Linda García

Linda García, adaptadora de su texto y directora del montaje del mismo nombre, encontró el tono y ritmo adecuados para llevarla a escena. Aunque algo recargado, su resultado amalgama con cierta eficiencia el testimonio personal del relato inédito con toques de ficción, fugaces dosis de teatro musical, cantos en vivo y una esperable concientización sobre el cáncer. No es una propuesta sencilla, aunque logra disfrutarse gracias a su delicada estética onírica, un mensaje sensibilizador y el compromiso de todo su equipo. Con ello, el montaje de Teatro Diverso dispone, sin mayores artificios, las atmósferas dolorosas y optimistas que atraviesa un cuerpo en constante lucha. Quizá, por eso, “La última pieza” inicia con los actores en movimiento. Esta aparente calistenia previa a la función se convierte en una preparación de la puesta real que el talentoso Eduardo Zapata musicaliza con un bello motivo que acompaña la propuesta de principio a fin.

Padre (Rengifo) y Jenny joven (Biton)

Entre marcos de madera verticales, el elenco toma posición y coloca, con delicadeza, la utilería que, poco a poco, irá cobrando sentido un narrativo, irreverente y sorpresivo. Se presenta Jenny (la aceptable Jasmine de Soria), una joven bailarina que, poco antes de salir a función, toma conciencia de la peligrosa enfermedad que se cierne sobre su vida y carrera. Esta situación marca el timing urgente de la obra y abre una exploración psicológica a doble nivel (la mente y cuerpo) de Jenny a través de sus miedos personales y desafíos artísticos. Bajo ese telón emotivo de recuerdos vividos y temores presentes, ella resiste: canta y baila para vivir. Pronto aparecen su padre optimista y bailarín (buen papel de Mario Rengifo) y una Jenny más joven (la solvente y precisa Valery Biton). Sus voces se entremezclan con momentos de compañía e ilusión que compaginan con sus vestuarios de colores neutros y cálidos.

Jenny adulta (De Soria)
y Oscuro rosa (Becerra)

Esta breve calma se quiebra con la intromisión de “Oscuro rosa” (el eficiente y fantasmagórico Álvaro Becerra). Su llegada desequilibra a todos gracias a su presencia intimidante y un maquillaje que acentúa su gestualidad agresiva, aunque con la sensación de que el personaje pudo aprovecharse desde mucho antes. Además, el fino tramado de la obra se diluye, en dos ocasiones, por la intromisión de “otras voces” de forma intencional, y, quizá, necesaria, pero no funcional o sutil como su trama venía desarrollando. A pesar de ello, los buenos apuntes de iluminación y un estricto rigor en el desplazamiento de los actores llevan a “La última pieza” hacia su inevitable desenlace. Y ese es un mérito plausible del trabajo de Teatro Diverso. Aun con momentos coreográficos breves e ideados para el espacio de La Vaca Multicolor y un entramado de lenguajes creativos, la propuesta invita a dar el primer paso de un baile que muchos cree el último y temen sin siquiera saber las fortalezas que se ocultan en nuestro cuerpo y nuestra alma.

FICHA ESCÉNICA
“La última pieza” cuento original de Jasmine de Soria
Dramaturgia: Linda García
Dirección: Linda García
Asistencia de dirección: Angie Magallanes
Elenco: Mario Rengifo, Valery Biton, Álvaro Becerra y Jasmine de Soria
Músico en vivo: Eduardo Zapata
Temporada: Del 21 al 29 de marzo de 2026
Funciones: sábados y domingos a las 8:30pm
Lugar: La Vaca Multicolor (Av. César Canevaro 116, Interior 1301, Lince)
Entradas: S/ 50 (General) y S/30 (
Estudiantes) al 952393664 (WhatsApp)
Una producción de Teatro Diverso
Redes sociales: Instagram

miércoles, 25 de marzo de 2026

Tres historias del FAE 2026

El Festival de Artes Escénicas (FAE) de Lima cumple su primera década. En ese tiempo ha consolidado programas de creación e incubación para toda la comunidad artística, sin soslayar a sus espectadores con una cartelera ecléctica e innovadora y un buen número de sedes para estos espectáculos.

Macarena Recuerda en "The watching machine"

En esta edición, reseñamos tres montajes extranjeros de buena factura, laureados sí, y ajustados a ciertos criterios de programación. “The Watching Machine” (2020) de la Compañía Macarena Recuerda Shepherd (España) fue una de ellas. Con dos funciones en el Centro Cultural de la Universidad del Pacífico de Jesús María, esta instalación coreográfica sorprendió por su ilusionismo y la interacción de objetos. Y, quizá, esos fueron sus mejores pergaminos en sus 59 minutos. A sala llena, Recuerda se entregó a imágenes oníricas y plásticas de alta carga técnico-estética, bien secuenciadas entre sí, aunque inconexas. No obstante, el trabajo se ralentiza por los apagones prolongados que funcionan como transiciones y cambios de escena apoyadas en una adecuada sonorización. Entre utilería escénica y electrónica, la performer sobrevive a sus sombras, reflejos y escasa verbalidad con tenacidad. Máquinas de humo, pedestales, micrófonos, luces y un espejo mágico… el montaje avanza, pero la conexión con el público se entrecorta.

Lucía Alonso y Telmo Arévalo
en "La bruma en Atacama"

Otro montaje interesante, en el papel, llegó de la mano de la Compañía La Siniestra y la autoría del realizador Telmo Arévalo. “La bruma de Atacama” (Francia, Chile y Perú) fusiona teatro, trabajo corporal y lenguaje audiovisual.
En su trama convergen una científica astrofísica con una enfermedad degenerativa (Lucía Alonso) y un rescatista de montaña (Arévalo) con un vestuario de colores invertidos, pero en busca de respuestas similares. Ambos personajes deslizan diálogos profundos, aunque, con segmentos actuados, quizá, más para la cámara.
La presencia del árido desierto chileno, por su parte, inspira escenas altamente cálidas y sensoriales. Una exploración estética de poco más de una hora que combina la soledad y el silencio a través de un mapa de dunas y bajo la infinitud del cielo estrellado. Finalmente, y como clausura del festival, se presentó “Estampida humana” (Chile) de Bonobo Teatro. Una sólida crítica a la sociedad moderna desde tres historias: un grupo de vecinos angustiados por la llegada de un grupo de personas ajenas al barrio, una facción clandestina al interior de la policía que buscar da un golpe y un negocio a punto de quebrar.

"Estampida humana" de Bonobo Teatro (Chile)

Entre alusiones implícitas, incómodos prejuicios y delirantes charlas, esta comedia negra de hora y media avanza con buen ritmo gracias al buen trabajo de su elenco. Sus actuaciones verosímiles y cómicas, así como sus versátiles registros remedian, en parte, las frecuentes reiteraciones de su narrativa. La propuesta que dirigen Andreina Olivari y Pablo Manzi sale airosa con su exploración sobre la convivencia y la movilización social. Pero se luce con un trabajo dinámico de luces, proyecciones audiovisuales y un armado escenográfico sobrio e ingenioso. El FAE 2026 cerró su décima edición con un halo de persistencia en tiempos donde la incertidumbre política asedia a la cultura. Los veinte montajes, talleres, clases maestras y mesas de diálogo del festival son la mejor prueba de seguir adelante.

FICHA ESCÉNICA

“The Watching Machine” (España)

Idea original: Macarena Recuerda 

En escena: Macarena Recuerda 

Un montaje de Compañía Macarena Recuerda Shepherd (España) 

Funciones: 11 y 12 de marzo a las 8:30pm  

Lugar: Centro Cultural Universidad del Pacífico 


“La bruma de Atacama” (Francia, España y Perú) 

Dramaturgia: Telmo Arévalo

Dirección: Telmo Arévalo

Un montaje de Compañía La Siniestra

Funciones: 11 y 12 de marzo a las 8:30pm  

Lugar: Teatro UPC Campus San Miguel


“Estampida humana” (Chile) 

Dramaturgia: Pablo Manzi

Dirección: Andreina Olivari y Pablo Manzi

Un montaje de Bonobo Teatro

Funciones: 15 de marzo a las 7pm  

Lugar: Gran Teatro Nacional


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