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martes, 27 de mayo de 2025

Arengas del pasado

La historia peruana es un perverso bucle de eventos desafortunados con buen potencial para las ficciones históricas. Bajo esa perspectiva y con cierta grandilocuencia, llega “Clorinda” (2025), la primera obra de Giovanni Arce, inspirada en la escritora cusqueña y precursora del movimiento indigenista que desafió a su época.

Clorinda (Torres Vilar) y Juana (Rebaza),
un encuentro entre el pasado y el presente

En esta pieza teatral se plasman algo más que los pininos literarios de un artista comprometido por nuestra historia. En sus páginas se puede apreciar su afán de investigador peruanista e historiador apasionado –la idea del texto surgió en 2021, en tiempos del Bicentenario y pandemia–, roles que sabe conjugar con su activismo en la esfera pública. Arce complementa su debut como dramaturgo con una dirección eficiente en lo técnico y estético, y con un buen manejo de su elenco. Su montaje logra rescatar a una pensadora humanista silenciada y perseguida en su tiempo al punto de ser considerada una figura de segunda clase. Ya en la obra, Clorinda” se sostiene en paralelismos temporales entre 2023 y 1909, y flashbacks que narran la vida de Grimanesa Mato Usandivaras (1852-1909), su nombre real. Cada episodio se desarrolla bajo una atmósfera de tensión o incertidumbre por lo que va sucediendo fuera de escena.

"Clorinda" es la primera obra
de Giovanni Arce


En medio de las últimas protestas, Juana, aspirante a actriz (una correcta Yaremís Rebaza) y Richi (un aceptable Ricardo Bromley) invocan a la autora en un supuesto ritual chamánico. De forma inesperada, estos jóvenes cusqueños abren un mágico portal por el que Clorinda (Natalia Torres Vilar, solvente e intensa) se conecta con el Perú actual. 
Aunque esperable, este suceso genera interesantes cuestionamientos sobre nuestra sociedad. La autora reconoce a un pueblo dividido, movido por intereses mezquinos e indeciso de asumir las riendas de su destino. Al parecer, poco o nada ha cambiado entre ambos siglos. Además de decepcionarse de la realidad, Clorinda descubre que su obra trascendió a pesar del menosprecio de sus colegas de época. Y lo hace con una mirada coherente: el exilio en Buenos Aires –su última morada– no impidió que imaginara una patria justa a pesar de la ingratitud de sus opositores.

Juana Gorriti
(Villavicencio)

Y mientras la dramaturgia se esfuerza demasiado por ensalzar la figura social o política de Clorinda, los flashbacks encierran los momentos más sublimes del montaje. Ahí la oficiosa Torres Villar se luce cuando encarna al Cusco y sus raíces incas –con la mística flor ñucchu–, su tierno amor con el doctor Turner o cuando se defiende de los injustos ataques de la crítica limeña. 
Y, sobre ello, es rescatable las tertulias que sostuvo la autora de “Hima Súmac”, drama teatral para el que se prepara Juana, y “Aves sin nido”, novela que le significó la excomulgación, con figuras como Juana Gorriti (Astrid Villavicencio) y Ricardo Palma (Rodrigo Chávez). Estos saltos de tiempo fluyen, entre brumas y apagones, con transiciones poéticas bien secuenciadas, y un vestuario impecable. “Clorinda”, sensible trabajo de Dilectos Teatreros, pone en contexto a esta importante escritora que, gracias a la ficción y una dosis de magia, alcanza su verdadera dimensión histórica.

FICHA ESCÉNICA
Clorinda” de Giovanni Arce
Dirección: Giovanni Arce
Elenco: Natalia Torres Vilar, Yaremís Rebaza, Ricardo Bromley, Rodrigo Chávez Terrones, Astrid Villavicencio, Melany Soto, Luis Jiménez y Samir Giraldo
Funciones: viernes y sábados a las 8pm / Domingos a las 7pm
Temporada: Del 09 de mayo al 08 de junio
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Cercado de Lima)
Entradas: S/ 35 (General) y S/ 20 (Estudiantes y Jubilados) en Joinnus. Consulta por promociones grupales
Una producción de Dilectos Teatreros
Redes sociales: Instagram

domingo, 12 de noviembre de 2023

Susurros premonitorios

La inevitable muerte de una madre es capaz de quebrar los silencios de sus hijos: tres varones ya adultos. Esta situación límite no solo reunirá nuevamente a estos hermanos para afrontar algo más que la pérdida de su progenitora, sino que será el pretexto para terminar de conocerse y, por qué no, de reconocerse.

Lorenzo (Baca), Nicolás (Chávez)
y Gustavo (Arce) en "Infusión"

Infusión” (2023), la reciente obra del prolífico Eduardo Adrianzén (Lima, 1964), propone desentrañar los secretos fraternales con una mirada aguda, cómica e indiscreta, un recurso desarrollado a lo largo de sus libretos escénicos y televisivos.
Desde esa óptica, cuestiona ciertos tabúes y paradigmas de nuestra sociedad conservadora y machista. 
Con dosis de humor y frases irreverentes, la pieza se sumerge en la mentalidad de estos hombres que, aunque mayores, son, en esencia, pequeños aprendices. Y es que, a pesar de sus edades, la vocación, la sexualidad y los compromisos sociales son algunos temas que los conflictúan.
La propuesta que codirige Adrianzén con Óscar Carrillo equilibra los momentos peliagudos y dolorosos con acertados contrapuntos confidenciales, musicales (la nueva trova) e, irónicamente, cómicos. Los personajes están claramente ideados para este fin.

Yaremís Rebaza interpreta a las tres enfermeras
llamadas Jady, July y Jenny  
Están Gustavo (Giovanni Arce, de buena presencia), el hermano mayor y encargado del negocio familiar; Nicolás (un preciso Rodrigo Chávez), el segundo, quien, además, rehúye a la idea de casarse; y finalmente Lorenzo (un aceptable Jano Baca), el menor, quien quiere dejar una buena carrera para seguir su verdadera vocación.
A esta inconfundible galería de arquetipos juveniles se suma una sobresaliente actuación de Yaremís Rebaza. Ella encarna con gracia y encanto a las tres enfermeras (Jady, July y Jenny) que asisten a la desahuciada mujer con un trabajo eficiente y detallista. 
Por ejemplo, le basta sujetar el cabello o cambiar su acento para diferenciar a una joven creyente y de otra más atrevida. Esta disparidad de personalidades entre hermanos y técnicas sostiene al montaje y lo rescata de su densidad narrativa del inicio.

Desde una cama de hospital, y oportunamente de espaldas al público, la desahuciada mujer yace inmóvil, pero no silente causando cierta sorpresa y confusión que se resuelve a medida avanza la trama. El uso del espacio y la iluminación son esenciales para elaborar las atmósferas de complicidad, coquetería y confesión.
Con “Infusión”, Adrianzén logra afianzar la visión de su propia dramaturgia de primera mano. Pero logra algo más: invitarnos a aceptar que la madurez puede llegar a cualquier edad y que las grandes lecciones de vida se aprenden, incluso, con la muerte.

FICHA ESCÉNICA
Infusión” de Eduardo Adrianzén
Dirección: Óscar Carrillo y Eduardo Adrianzén
Elenco: Giovanni Arce, Jano Baca, Rodrigo Chávez y Yaremís Rebaza
Temporada: Del 19 de octubre al 13 de noviembre
Funciones: viernes, sábado y lunes a las 8:30pm / domingo a las 8pm
Lugar: Auditorio del Británico Cultural (Ca. Bellavista 531, Miraflores)
Entradas: S/ 30 (General) y S/ 25 (Estudiantes, jubilados y CONADIS) en Joinnus y en la boletería del teatro
Un montaje de Luftbalun
Redes sociales: Instagram

viernes, 1 de diciembre de 2017

Esquinas peligrosas

La pobreza y la desesperación confluyen en “Dos perdidos en una noche sucia” (“Dois perdidos numa noite suja”, en portugués). La obra escrita por el brasilero Plínio Marcos de Santos (1935–1999), sitúa a dos jóvenes en una balanza más proclive a riesgos insensatos que chances de un futuro digno.
"Dos perdidos en una noche sucia"
de Plínio Marcos
Publicada en 1966, durante la dictadura militar de Edmundo Branco (1964–1985) y la agresiva expansión de las “favelas”, esta pieza teatral de cruda mirada social lacera por su vigencia. Medio siglo después el sistema continúa engendrando supervivientes a diestra y siniestra bajo una lógica nefasta de acción y omisión. Tras algunos montajes recientes en tablas limeñas en 2016, Soma Teatro añade una propuesta plausible, descarnada y humana. 
Apoyado en una traducción limpia y una inmejorable adaptación del dramaturgo Daniel Amaru Silva, el montaje que dirige con acierto Rodrigo Chávez golpea por su vehemencia y cercanía.
Toño (Alaín Salinas) y Paco (Gianfranco Cruzado) son “falsificadores” de focos enclaustrados en un pequeño conteiner. Envueltos en una convivencia de sueños y carencias comunes, ambos jóvenes irán forjando una amistad marcada por pugnas de poder, defensa mutua ante la opresión externa (amenazas) y dicotomías que se sucederán a lo largo de la puesta.
Paco (Gianfranco Cruzado)
y Toño (Alaín Salinas)
La más llamativa son los dos tipos de marginalidad que encarnan los protagonistas. Una oficial/rural en el personaje de Salinas: un escrupuloso y adusto ex militar atormentado por su pasado; y otra emergente/urbana en el rapero callejero –que compone Cruzado con carisma y frescura– cuyas letras esperanzadoras son un desfogue de vida. Los diálogos estridentes de “Dos perdidos en una noche sucia” arrastran, en sus resentimientos, abusos (o vivezas) y prejuicios, un poco de nuestra idiosincrasia. Esta batalla de argumentos y la interacción más cerebral que física (o gestual) sostendrán la tensión de la obra mientras se relativiza lo moral, legal o pragmático.
La dirección añade una atmósfera asfixiante e inquietante. Chávez sitúa a su elenco en una reducida esquina para establecer desde ahí un milimétrico debate sobre el inquebrantable deseo de superación y el libre albedrío desde una perspectiva de esclavitud moderna.
Una puesta de Soma Teatro 
Esta alusión trágicamente recordada por una noticia dio pie a que Silva trastoque adecuadamente el texto e inserte –sin perder el sentido de la dramaturgia original– a sus personajes marginales en el drama de quienes laboran en condiciones infrahumanas en una ciudad como Lima. La utilería aporta un protagonismo metafóricamente silente: los zapatos son el camino hacia una vida mejor, el revólver asigna quién detenta el poder, la banca es lugar para negociar una esperanza... “Dos perdidos en una noche sucia” calcula en las decisiones –a veces, apremiantes e inevitables– el alto precio que pagar para escapar de un sistema que consume los sueños.

FICHA ESCÉNICA
“Dos perdidos en una noche sucia” de Plínio Marcos
Proyecto Final de Artes Escénicas de Gianfranco Cruzado
Dirección: Rodrigo Chávez
Versión y traducción: Daniel Amaru Silva
Elenco: Alaín Salinas y Gianfranco Cruzado
Lugar: La Casa Recurso (Jr. San Antonio 203, Barranco)
Temporada: Del 17 de noviembre al 3 de diciembre
Las funciones son los viernes, sábados y domingos a las 8:30pm
Una producción de Soma Teatro

sábado, 30 de julio de 2016

Rompecabezas poético

Con pocos espacios para el riesgo creativo, la Residencia para la Investigación y Creación Escénica (RICE) se ha erigido ya como un incentivo encomiable o un proyecto valiente. Desde 2015 la RICE suprime la premisas rígidas y aboga por la experimentación en escena nacida de una investigación.
Impulsada por Pepa Duarte de Imaginario Colectivo –que concibe propuestas escénicas sin temor a la clasificación–, la residencia presentó, entre el 8 y 23 de julio pasado, tres puestas de creadores curiosamente de distintas generaciones como Rodrigo Chávez, Paloma Carpio y Alfonso SantistevanPor ejemplo, “Vox Horrísona” intenta “reconstruir” –con creativa honestidad– el alma de un poeta. Y no de cualquiera, sino de uno muy singular: Luis Hernández (1941–1977), representante de la Generación del 60. El reto propuesto reluce por su impronta caótica: plástica, musical, escénica y sensorial.

EXTRAÑO UNIVERSO
Rodrigo Chávez, director de corta edad y abierta osadía, “ordena” esta confusión escénica con visión. Para lograrlo usa una dramaturgia –tan colectiva como el montaje– que responde a una entrevista hecha al poeta. La lógica convierte a sus interlocutores en fichas que rotan varias veces: un periodista y Hernández.
Daniel Cano (melódica en mano) y Vanessa Geldres (entre pinceles y pinturas) asumen estos roles con ingenio y presteza. Las enigmáticas respuestas del vate ponen en aprietos al entrevistador/a y aportan un dinamismo que simularía la pugna entre la inspiración y la formalidad.
La desconcertante atmósfera involucra a tres músicos (Arturo Chávez, Mauricio Mieses y Germán Aguirre) que, asentados en la sala, desprenden melodías brumosas, confusas y enrarecidas. Bajas y horizontales, las luces añaden fugaces formas y sombras al recorrido performático de sus protagonistas.

VERSOS Y COLORES…
Chávez y su equipo otorgan una cuota de orden, pero es la libertad –poética o escénica– el principal motor de la puesta. La esencia libérrima sitúa a “Vox Horrísona” en algún rincón íntimo del indescifrable universo de Hernández. En él parecen orbitar sus conflictos e ímpetus creativos.
 "Vox Horrísona" (Foto: Diego Alva)
Este choque personal es reflejado por un artilugio periodístico. La construcción del lenguaje excede al verbal (pregunta – respuesta) y enriquece al escénico. Los rápidos movimientos circulares o trazos sobre papel kraft con intrincados títulos o versos de poemas dan cuenta de ello. Sobre el escenario –la “caja blanca” de la Casa Recursose elevan torres de libros desperdigados por el suelo. La música incidental bulle de las paredes y la conexión con el público es puesta a prueba. Como en sus cuadernos, Hernández reposa en un enigma. Develarlo puede ser un encanto horrísono o un deleite inquietante.

Puestas RICE 2016
Lugar: La Casa Recurso (Jr. San Antonio 203, Barranco)

Obra teatral: “Vox Horrísona”
Dirección: Rodrigo Chávez
Elenco: Daniel Cano y Vanessa Geldres
Fechas: viernes 8 y sábado 9 de julio a las 8pm

Obra teatral: “XY”
Dirección: Paloma Carpio Valdeavellano
Elenco: Alonso Núñez y Pepe Santana
Fechas: viernes 15 y sábado 16 de julio a las 8pm

Obra teatral: “ILUSA”
Dirección: Alfonso Santistevan
Elenco: Marivel Arizan
Fechas de presentación: viernes 22 y sábado 23 de julio a las 8pm

domingo, 19 de junio de 2016

Delirios revolucionarios

En un mundo de razones relativas impulsar una idea ha dado pie a debates encarnizados y hasta inexplicables guerras. En Los Justos” (1950) del francés Albert Camus (1913–1960) una singular pugna ideológica despierta algo más que recelos y cismas antes de una crisis social. El inspirado montaje de Soma Teatro sobre esta pieza lo evidencia.
Dora (Fernández), Stefán (Rueda), Alexis (González),
Boria (Molina) e Iván (Luque)
Bajo la dirección de Rodrigo Chávez y una pertinente versión de Daniel Amaru Silva, la puesta reluce por su sobriedad estética y rigor histórico. Tras sintetizar los cinco actos originales en dos sólidas partes, los realizadores transitan por desbordes racionales e irracionales de una revoluciónPara entenderlo Los Justos” recurre a un hecho real: el asesinato del Gran Duque Sergio Romanov en 1905. Sus protagonistas –un grupo de revolucionarios que planea un atentado– sitúan al espectador en un dilema complejo. Uno que involucrará sus pasiones y razones en torno a un delicado escenario.

“LOCOS” IDEALISTAS
En la obra, estos personajes luchan contra el régimen zarista portando una bandera de cambio que, a veces, obnubila sus actos. Stefán (Renato Rueda, enérgico y contundente) enarbola esta lucha sin dudas, mientras que en Iván (impecable y entregado Fernando Luque) brilla la ilusión de un libertario y comprometido soñador.
Elenco de "Los Justos"
Ambos, en contrapeso perfecto, mantienen en jaque el futuro de la Revolución Rusa. Esta dicotomíasalpicada de escrúpulos, códigos de honor y contradiccionesdará coherencia al pensamiento de todo el grupo. La “pugna” ideológica de Rueda y Luque funciona junto a un elenco que confabula con acierto. El líder Boria (aceptable Gonzalo Molina) se esmera por mantener la armonía del comando que integra la experta en detonantes Dora y Alexis (Andrea Fernández y Gabriel González de buenos papeles). Fernández y González tendrán decisivos y conmovedores apariciones posteriores como La Gran Duquesa y el verdugo Foka.

SUTIL CONSPIRACIÓN
Como en otras puestas de Soma Teatro, el diseño escenográfico (mérito de Coco Luyo) es pulcro. Las intervenciones están marcadas acertadamente dentro y fuera de un cuadrilátero delineado en el primer acto y sobre un pequeño estrado en el segundo. Nada interrumpe la acción ni distrae la presencia de los actores a media luz.
Foka el verdugo (González) e Iván (Luque)
En su desenlace, la encrucijada inicial se intensifica: ¿puede un ideal justificar algo tan valioso como la vida? ¿Hacen falta nuevos mártires? Sutilmente Camus no intenta definir la lógica radicalista, aunque sí cuestionar la estrategia sectaria y obtusa con que se hace frente al sistema.
Los Justos” es una protesta sobre las arbitrariedades y los riesgos de aplicar una idea usando métodos precipitados y efectistas por más que los fines parezcan beneficiosos. Por desgracia el precio con que se suele pagar es un futuro no estrenado por una juventud apasionada.

Crédito de fotos: Mafer Caballero / Soma Teatro

FICHA ESCÉNICA
Los Justos” de Albert Camus
Versión: Daniel Amaru Silva
Dirección: Rodrigo Chávez / Asistencia: Daniel Cano
Elenco: Fernando Luque, Andrea Fernández, Gonzalo Molina, Renato Rueda y Gabriel González
Escenografía: Coco Luyo
Vestuario: Lizzy Castillo
Musicalización: Allison Palma y Arturo Chávez
Lugar: Teatro de la Alianza Francesa (Av. Arequipa 4595, Miraflores)
La temporada va desde el 20 de mayo hasta el 10 de julio
Funciones: Viernes y sábado a las 8pm / Domingos a las 7pm
Entradas: S/. 35 (General) y S/. 25 (Estudiantes y jubilados)

sábado, 12 de diciembre de 2015

El escape perfecto

A veces la vida trae visitas inesperadas. Recuerdos que escarban en el pasado para rescatar los trozos de una existencia inconclusa. En “Salir, revelador texto de Daniel Amaru Silva, sus personajes enfrentan las decisiones que doblegaron su ímpetu hasta convertirse en escapistas profesionales.
Elenco de "Salir"
Pero escapar ileso es difícil. Entre desvaríos y momentos de desencanto, la vida siempre buscará saldar las viejas deudas. Esta es una de las líneas de esta obra que ha sido pulida con esmero desde su primer borrador, cuando fuera seleccionada en el I Festival de Dramaturgia Sala de Parto (2013)Rodrigo Chávez y Amaru Silva –dupla de jóvenes directores que han entregado logrados montajes desde Soma Teatroaprovechan un texto redondo bajo una dirección sobria y dinámica. Como con “Presunto culpable” o “Metamorfosis”, esta pieza alcanza elogios por su original puesta en escena.

HISTORIAS PARALELAS
La vaga comodidad de los finales abiertos le ha valido a Alonso (sólido y logrado papel de Carlos Mesta) una exitosa carrera literaria. Sus libros describen la esencia de su vida: elecciones esquivas que determinaron su identidad o felicidad: su vocación de escritor o el amor de su vida fueron producto del azar.
Alonso (Carlos Mesta)
Esas casualidades han definido su relación con la grácil Mapi (sólido trabajo de Ebelin Ortiz) y con su mejor amigo Sebastián (Nicolás Fantinato, tan tierno y entrañable).
Recluido en un hospital por una curiosa circunstancia (sus débiles costillas), el escritor se enfrenta al epílogo que jamás quiso escribirEn torno a ellos orbitan dos plausibles dicotomías: Madre / Padre y Enfermero / Doctora. Alexa Centurión y Oscar Meza, una dupla funcional y coherente, sostienen ambos roles. Centurión aporta un dramatismo a sus huidizos roles, mientras que Meza resuelve su personaje con gracia natural y carisma.

DOLORES Y AUSENCIAS
Los personajes de Daniel Amaru son carentes y, en esencia, solitarios. Verlos situados en una inteligente disposición de sillas y el pulcro escenario (apenas unos biombos) crea un vínculo visual bastante fuerte con los espectadores. Este recurso sitúa al público como un observador inquieto, nada pasivo.
Rodrigo Chávez y Daniel Amaru Silva
Las miradas directas intensifican el drama. 
Los giros y el cariz de las actuaciones dibujan las atmósferas precisas: un diálogo sutil, la pugna entre el pasado y el presente, una confesión juvenil o el desencuentro de los padres. La puesta no defrauda, a pesar de una desconcertante voz en off.
Internarse en “Salir” es trazar una honesta ruta –con atajos marcados por derrotas y alejamientos– hacia uno mismo. Este esfuerzo conjunto (Soma Teatro y Sala de Parto) revela la magnitud de las decisiones que uno toma o deja pasar cuando se ha llegado al final del camino.

Crédito de fotos: Soma Teatro

FICHA ESCÉNICA
Salir”, de Daniel Amaru Silva
Dirección: Daniel Amaru Silva y Rodrigo Chávez
Elenco: Carlos Mesta, Ebelin Ortiz, Nicolás Fantinato, Oscar Meza y Alexa Centurión
Lugar: Alianza Francesa (Av. Arequipa 4595, Miraflores)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm
Temporada: Del 19 de noviembre al 14 de diciembre
Más información en el evento
Una producción de Sala de Parto y Soma Teatro

jueves, 11 de junio de 2015

Vanas existencias

En los universos literarios de Franz Kafka (1883-1924) es fácil encontrarse con personajes devorados por algún sistema, en especial, la vorágine industrial de finales del siglo XIX. Oficinistas pusilánimes y proletarios silenciosos cuyas vicisitudes y angustias inspirarían sus novelas y relatos cortos.
Gabriel González
De esos lánguidos rincones surgió “La Metamorfosis, escrita en 1915, pero publicada póstumamente por su amigo y editor  Max Brod
En ella se vuelcan las frustraciones y la filosofía anti burocrática que se cuestionaría la clase emergente sometida a horarios, rutinas y plusvalías.  Esta versión teatral –vista en dos cortas temporadas, una de ellas en el XIV Festival Saliendo de la Caja 2015– corresponde a la reconocida adaptación de 1986 del autor versátil Steven Berkoff (Londres, 1937). Un texto que, en manos del director Rodrigo Chávez y Daniel Amaru Silva, se convierte en un montaje logrado y sublime, a pesar de sus sombríos designios.

CÁRCEL DE VIDA
Los días sencillos para el joven Gregor Samsa (un entregado y notable Gabriel González) han acabado. Luego de una noche de intranquilo sueño, el joven comerciante despierta convertido en insecto. Esta circunstancia inesperada cambiará su gris existencia y la de su familia, un núcleo interesado y egoísta.
"Metamorfosis"
El Señor Samsa (Roberto Ruiz de buen desempeño), por ejemplo, es un padre que lega tormentos en lugar de enseñanzas, mientras que la Señora Samsa (un acertado trabajo de Mónica Rossi) es un ser neutral con escasas apariciones entrañables. Son seres tan impersonales como sus personajes.
Su hermana, la pequeña Greta (Vanessa Geldres) transita desde aires de ternura hacia los sombríos senderos de desdén por su hermano. En el camino traiciona sus sueños, admite perderlos. 
Juan José Espinoza aporta con dos buenos roles que resuelve con presteza e ingenio: el inefable jefe de Gregor y el inquilino que podría ser la salvación económica de la familia. González, en cambio, sostiene la obra física y actoralmente. La mutación lo absorbe; transforma y reduce su apariencia a un bicho, pero no su esencia humana: inconforme, sensible y luchador. Y sorprende por su entrega constante y casi sin respiro en la estructura metálica que trepa sin encontrar la salida.


ESENCIA MÍNIMA
Como puesta, Metamorfosis” es minimalista –crea sus atmósferas con pocos elementos– y oscura debido a su estética expresionista. Si bien estos aspectos parecen ser usuales en puestas similares como puede verse en videos (en inglés o alemán), la puesta desarrolla una personalidad definida.
Ruiz, Rossi y Espinoza
Estrenada en junio de 2014 en la Casa Yuyachkani como proyecto final de Artes Escénicas de Chávez, este montaje ha madurado con el paso de sus breves temporadas. Por eso en Saliendo de la Caja 2015 en el Centro Cultural de la PUCP fueron distinguidos con el “Premio del Público”.
En Sótano 2: Teatro Emergente, Metamorfosis” regresa nuevamente sin perder la fuerza escénica y existencialista de su mensaje. Una muerte –y miles más a diario– que parece no librar a la Humanidad de su triste condición.

FICHA ESCÉNICA
Metamorfosis”, adaptación de la novela de Franz Kafka
Dirección: Rodrigo Chávez
Traducción: Daniel Amaru Silva
Elenco: Gabriel González, Vanessa Geldres, Mónica Rossi, Roberto Ruiz y Juan José Espinoza
Producción ejecutiva: Nataly Vergara
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María)
Temporada: Del 12 a 15 de junio
Funciones: De viernes a lunes a las 8:30pm / Domingo a las 7pm
Entradas: S/. 35 (General), S/. 20 (Estudiantes y jubilados)
Más información en el evento y página de la obra

sábado, 1 de noviembre de 2014

Mundos fácticos

Con las ucronías, delicioso género literario sobre realidades alternas, es posible delirar y configurar escenarios plausibles e intrigantes. Gobiernos totalitarios, sistema de control mental y subversivas estrategias para el bienestar común que ocultan acciones represivas desconciertan en sus páginas.
Presunto culpable”, nueva obra de Daniel Amaru Silva (Lima, 1987), pertenece a esa dimensión, en teoría, ficticia y lejana. Una guerra devastadora, desaparición de opositores y la justicia como índice de éxito gubernamental son las metáforas que describen universos paralelos donde ser feliz es una obligación.
Sobre ellos se establece una sólida pugna entre la lógica política y la razón humana (con sus imperfectas libertades). Una notable puesta codirigida entre Rodrigo Chávez y Amaru Silva que puede apreciarse hasta esta noche en el Galpón Espacio, un reducto dedicado al riesgo escénico situado en Pueblo Libre.

Una larga conversación
Varios de sus pasajes finamente absurdos nos remiten a “El Proceso”, de Franz Kafka, mientras que su atmósfera gris se emparenta fácilmente a clásicos de ciencia ficción distópica como “1984” (1949), de George Orwell, “Un mundo feliz” (1932), de Aldous Huxley, y “Fahrenheit 451” (1953) de Ray Bradbury.
Amaru Silva sumerge a sus personajes en ese futuro desconcertante. 
Su Defensor Público 27 (excelente trabajo de Gabriel González) parece provenir de ahí con sus movimientos robóticos y diálogos calculados –crítica al sectarismo político– que resultan intimidantes y aportan una defensa cerrada al sistema.
Acosta (muy acertada actuación de Carlos Acosta) es un reo inofensivo –casi patético– e hijo de un combatiente del bando vencido que, desde su apariencia, resulta inquietante y misterioso. Los dos seres, polares en la obra, son, al final, vulnerables y prisioneros del orden instaurado aunque desde frentes opuestos.

Futuro prometedor
El buen trabajo actoral sostiene la relación (confusa y tensa) del abogado y su potencial cliente ayudado por diálogos precisos –ideal para las teorías bizarras–, premisas perturbadoras (identidades alfanuméricas) e irrenunciables derechos carentes de razón como “No entender nada” o “Guardar silencio”.
La intriga por saber el delito de Acosta revela la corrupta manipulación de un sistema que se jacta de justo y transparente. Su proscripción de ideas (como la religión o la poesía) es una “cacería de brujas” que revela cómo el poder más fáctico (Sistema Patria Ley) se ve en peligro ante el libre albedrío ciudadano. Con una dirección conjunta acertada, buenos detalles técnicos (iluminación precisa y escenografía metálica), “Presunto culpable” avizora ese mundo que podría construirse ahora sin que lo sepa. A veces, es mejor conocer o proyectar ese futuro para cambiarlo. O, al menos, intentarlo.

Ficha escénica
Presunto culpable”, de Daniel Amaru Silva
Dirección: Daniel Amaru Silva y Rodrigo Chávez
Elenco: Gabriel González y Carlos Acosta
Producción Ejecutiva: Pamela Puglianini
Dirección de Arte: Aarón Rojas
Vestuario: Claudia Torres Donayre
Realización de Escenografía: Alex Sermeño
Ilustración y Diseño Gráfico: Melissa Golte
Asesoría en Maquillaje: Melissa Puch
Diseño de iluminación: Vanessa Geldres
Lugar: El Galpón Espacio (Av. La Mar 949, Pueblo Libre)
Funciones: Viernes, sábados y domingos a las 8pm
Temporada: Del octubre hasta el 1 de noviembre
Más información en la página de la obra