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sábado, 28 de febrero de 2026

Deudas familiares

Tres hombres en traje en escena. Verlos juntos podría ser la postal de un anhelado estatus social y éxito profesional, sin embargo, bajo sus elegantes apariencias, se esconden dudas, miedos, debilidades y, en especial, sentimientos que nunca llegaron a decir a pesar de haber crecido y madurado en la misma familia.

Carrillo, Victoria y Armasgo en
"Las veces que no (te) dije te quiero" 

“Las veces que no (te) dije te quiero” (2024), texto del prolífico Mario Zanatta (Lima, 1995), aborda con audacia y agudeza, las emociones que los hombres, desde niños, aceptan y adoptan en silencio, como si fueran parte de su identidad. Pero va más allá: sitúa estas actitudes en una cadena de crianza que las normaliza. En su segunda temporada, el director Renato Piaggio mantiene, con buen augurio, a su elenco original. En sus voces, los diálogos de múltiples perspectivas y narrativa no lineal cobran verdad, mientras el montaje de Kapchiy se abre paso entre inquietantes silencios y quiebres de tiempo desde el Teatro de Lucía“Las veces que no (te) dije te quiero” presenta a la masculinidad en tres generaciones: un abuelo (el primer actor Carlos Victoria), un padre (David Carrillo) y un hijo (Sergio Armasgo) reunidos en una noche. Aunque anónimos, estos personajes conectan rápidamente con la audiencia por la naturaleza de sus dilemas.

El texto de Mario Zanatta aborda el mundo 
de las emociones masculinas

Por ejemplo, Victoria emplea su cuerpo vivo, gestualidad y voz para transitar, con naturalidad, de lo irascible a lo vulnerable; mientras Carrillo configura su rol parental entre esquivo y temeroso. Solo Armasgo, con gracia y juventud, pretende romper ese círculo de sumisión con una tímida rebeldía. Esta mezcla de emociones hace que la trama se enrede entre rencillas y discordias azuzadas por decisiones impuestas o infelices concesiones que el elenco despliega con buen timing. En medio de asuntos de negocios, aparentes desmayos y verdades incómodas va aflorando la historia de los integrantes de esta familia.
Cada uno con su genio, pero, en el fondo, con herencias que no pudieron evitar: como temerle al fracaso o a cuestionar órdenes. Un efecto interesante, que esta obra aprovecha brillantemente, se da cuando el diálogo de una escena previa “golpea” distinto en voz de otros interlocutores en la siguiente escena.

La propuesta es dirigida por Renato Piaggio

Ello se complementa apropiadamente con una iluminación que, oportuna en secuencias y tonalidades, demarca espacios físicos (una salita, un comedor y una habitación) y temporales (con tres relojes de pared que no se detienen). Con perfecta sincronía, estos planos componen un hogar carente de familiaridad.
Por eso, quizá, la extraña necesidad de “sentir” un pequeño abrazo o una palabra de cariño al final de cada transición. Aún a oscuras y a contratiempo, “Las veces que no (te) dije te quiero” se aferra a encontrar en algún pasado posible –pero añorado– esa muestra de afecto que podría aliviar el tormento del presente.

FICHA ESCÉNICA
“Las veces que no (te) dije te quiero” de Mario Zanatta Dirección: Renato Piaggio Elenco: Carlos Victoria, David Carrillo y Sergio Armasgo Temporada: Del 02 al 25 de febrero de 2026 (Segunda temporada) Funciones: De lunes a miércoles a las 8pm Lugar: Teatro de Lucía (Ca. Bellavista 512, Miraflores) Un montaje de Kapchiy Asociación Cultural Redes sociales: Facebook / Instagram

lunes, 7 de diciembre de 2015

Intereses corruptos

Nada es gratuito en política. Ni sus intrigas, venganzas o aparentes méritos. Ya sea desde la carrera más intachable hasta las más mediocres y oportunistas candidaturas, todas conviven bajo el manto de la sospecha. Como lo apreciado enAnomia”, un logrado texto del español Eugenio Amaya
Encuentro de Carmen (Claudia Bérninzon)
y Matías (Juanjo Espinoza)
La historia, un nuevo riesgo de Panparamayo, se inmiscuye en los recovecos oscuros de un partido político ficticio afincado en una provincia cualquiera. Con agudo ingenio y afilado cinismo, se abordan los entretelones de esta peculiar agrupación con miras a una futura elecciónSerá inevitable tropezar con incontables paralelismos descritos por el autor. Ese insumo es capitalizado con mordacidad y desenfado por su director Daniel Neuman. Su hábil mirada para encontrar humanidad en la política marcó su aplaudido debut y dejó un certero mensaje para el futuro elector.

REPARTIJA ESCÉNICA
El detonante es Puerta Dorada, un inminente escándalo que compromete a esta cúpula partidaria. Evitarlo implicará convencer a que Carmen (una comprometida y calculadora Claudia Bérninzon) una de sus militantes estrellas, renuncie. La situación revelará negociaciones tan viles como sus personajes.
El alcalde Nicolás (Sandro Latorre)
Por si fuera poco, el destino de la implicada se decide en el desván de una decadente casona. 
Por ahí desfila el joven Matías (logrado trabajo de Juanjo Espinoza), secretario de organización, con una personalidad bienintencionada y arribistaO el alcalde Nicolás Gutiérrez (excéntrico y perfecto Sandro Latorre), cuya lucidez despega con cada copa que “bebe” en escena. Entre estos antihéroes, destaca Ignacio (Carlos Victoria, en una faceta elegante y desafiante), como hombre fuerte del partido, quien reluce por su frialdad  casi gansteril
Ante ellos, rninzon no se amilana, sino que transita entre la sutileza y la ferocidad para sobrevivir en esa jungla. Incluso, cuando su esposo Arturo (un solvente Paco Solís Fúster, a pesar de su breve aparición) es utilizado como un recurso para lograr su declinación. El final es completo.

CIENCIA INEXACTA
En “Anomia” las casualidades no existen. Con tales antihéroes –identificados rápidamente por el imaginario popular–, la puesta sacude el criterio común. Las referencias partidistas y la coyuntura electoral orquestan una sinfonía capaz de inquietar a su selecto público (15 personas por función).
Ignacio (Carlos Victoria) y Arturo (Paco Solís Fúster) 
Un efecto catalizador en cada lugar en donde prosperen los vicios del sistema político
“La codicia, la falta de escrúpulos, los mecanismos que convierten a nuestros representantes en carne de soborno son el pan de cada día”, como describe ciertamente Amaya en el programa de mano. En manos de un agudo observador como Neuman y el vigente texto del autor español, Anomia alcanza algo más que una fugaz desilusión. Circunscribe al teatro como un deber cívico –tan poderoso como el sufragio– al consolidar un comprometido montaje que podría dar alguna luz en las próximas tinieblas electorales.

Crédito de fotos: Eric Balon / Lima  Vaga

FICHA ESCÉNICA
Anomia”, de Eugenio Amaya
Dirección: Daniel Neuman
Elenco: Carlos Victoria, Claudia Bérninzon, Sandro La Torre, Juanjo Espinoza y Paco Solís Fúster
Las funciones son los martes y miércoles a las 8pm
La temporada va del 10 de noviembre al 16 de diciembre
Lugar: Casa Panparamayo (Barranco. Dirección exacta al hacer la reserva)
Reservas e informes: mimascara@gmail.com
Entrada General (S/. 40) y estudiantes y jubilados (S/. 30)
Una producción de Panparamayo