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viernes, 16 de enero de 2026

La voz de la calle

De vuelta a los años 90. Mientras la desconfianza ciudadana se cierne sobre los últimos comicios del siglo XX, en la televisión aparecen los nuevos héroes del rating. Seres de mente rápida y labia explosiva, capaces de pintar sonrisas entre penurias y escasez a cambio de unas pocas monedas. Son, o eran, los cómicos ambulantes.

Una presentadora (Humala), Rachi (Cárdenas-Natteri)
 y Escombro (Flozu) en "Eternos comediantes"

Con respeto y admiración, “Eternos comediantes” (2023) recrea este arte forjado desde la carencia, entre las plazas y anfiteatros de la ciudad. Para lograrlo, esta radiografía política y social escrita y dirigida por Gerardo García Frkovich se nutre de icónicas parodias a momentos, por lo general, televisivos y sketches de humor callejero.
Este autor y comunicador logra tejer una potente tragicomedia encarnada por dos artistas de la calle, tan pícaros como sencillos. Rachi (un excelente trabajo de Luis Cárdenas-Natteri) es el experimentado de la dupla y mentor del joven Escombro (Marco Flozu, muy versátil en gestos, movimientos y miradas), su perfecto complemento. La agradable química de ambos sostiene esta obra de hora y 40 minutos. En todo ese tiempo, “Eternos comediantes” esboza el vertiginoso ascenso del dúo gracias a su innato talento y contagioso humor, aunque a un costo alto: convivir con un trabajo precarizado y abusivo, al punto de convertirlos (a ellos o sus vidas privadas) en mercancía.

Steve (Magill) completa el reparto 

Detrás del glamur y las luces, la puesta revela la fauna que habita la teve. Por ejemplo, una ingeniera en el rol de una déspota jefa de casting, una rubia conductora de reality show (roles que Sofía Humala resuelve con solvencia) y Steve (Santiago Magill, siempre dispuesto al juego), su asistente, y, a menudo, víctima de sus excentricidades. Este choque entre set televisivo y el anfiteatro callejero se traduce en escenas de fuerte contradicción e inevitable aprendizaje que impulsa a sus protagonistas. En esa transición ante el debut en la pantalla chica, ambos cómicos se revelan vulnerables, sin perder su frescura, mientras la riqueza visual de la propuesta se entrega al espectáculo. El trabajo técnico (luces, vestuario y utilería) es impecable y sirve para recrear la esencia cruel y superficial de la tele. Pero es la música y la estética lo que convierten a esta pieza en un referente vivo de nuestro imaginario por la tecno cumbia, los diarios “chicha” y las lisuras y golpes en señal abierta como un distractivo eficaz en tiempos de corrupción.

La propuesta de Gerardo García Frkovich
recrea a la TV de los años noventa

Un aspecto que la lúcida dramaturgia de García Frkovich aprovecha con inolvidables escenas cargadas de diálogos sobre el destino del artista, el humor popular o el incierto futuro político. Estas frases simples y cotidianas, pero situadas con maestría, tienden un sólido y doloroso puente con una actualidad que, casi tres décadas después, no ha cambiado mucho. Y es que la huella de estos artistas de personalidad disímil y ocurrencias a flor de piel, persisten, aunque ya muchos hayan partido. En su tercera temporada (y, de seguro, no la última), “Eternos comediantes” guarda en su memoria una lección de felicidad para un país de habitantes ingratos y olvidadizos.

DATO: “Eternos comediantes” se ha presentado en el Teatro Mocha Graña (Barranco) en 2023, Casa Yuyachkani (Magdalena) en 2024, Asociación de Artistas Aficionados (Lima) y en el 2do Festival de Cultura Conera (Independencia) en 2025.

FICHA ESCÉNICA
Eternos comediantes” de Gerardo García Frkovich
Dirección: Gerardo García Frkovich
Elenco: Luis Cárdenas-Natteri, Marco Flozu, Santiago Magill y Sofía Humala
Producción General: Silvana Oblitas y Benjamín Suárez
Dirección Artística: Luciana Queiroz
Temporada: del 21 al 31 de agosto de 2025
Funciones: jueves a sábado a las 8pm / Domingos a las 7pm
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Cercado de Lima)
Redes sociales: Instagram

domingo, 20 de diciembre de 2015

Miradas imperturbables

La presencia de un paciente ha despertado la intriga en un centro psiquiátrico. Sus desconcertantes respuestas no encajan en diagnósticos clínicos comunes sino que, por el contrario, causan asombro por su aparente normalidad. Ni la ciencia más rigurosa de la Tierra podría con este caso. O quizá sí.
Rantés (Santiago Magill)
Esta extraña premisa inspiró a “Hombre mirando al sudeste” (1986), película de Eliseo Subiela (Buenos Aires, 1944). Luego de la controversia con el filme K–Pax (2001), el guionista argentino adaptó su historia al teatro. Un buen texto convertido en un sesudo montaje en manos de Nadine Vallejo.
La directora juega y potencia una puesta entre la lógica establecida y una más exógena: de mundos posibles. El Museo de Arte de Lima (MALI) trastoca en un refugio de emisarios siderales cuyos mensajes describen órbitas acompañadas de enigmas profundos. La razón entra en conflicto.

VIAJAEROS ESPACIALES
El extraño interno afirma haber venido de un planeta lejano y llamarse Rantés (Santiago Magill disciplinado y deslumbrante). Verlo desafiante e imponente –a pesar de su delgadez– inquieta con su enigmático discurso mesiánico. A su lado, Ricky Tosso logra construir un solvente contrapunto.
Rantés (Magill) y un interno (Casella)
A pesar de las licencias cómicas que destila, logra un personaje equilibrado como Julio Denis, el siquiatra y único amigo de Rantés
La dupla Magill y Tosso contribuye a tejer una trama inexplicable con posturas lógicas para cada uno, silencios precisos, miradas elocuentes y una tensión continua.
Ambos dibujarán trincheras de verdades relativas entre la habitual cordura y la aparente locura. ¿Y si lo aceptado socialmente como real por la costumbre de los siglos es una arcaica mentira? En “Hombre mirando al sudeste” encontrar una postura cómoda pondrá a prueba al espectador.

MUNDOS CONFUSOS
De otro lado, la acertada aparición de una compañera de Rantés (una aceptable Anneliese Fiedler) y uno de los pacientes del manicomio (un correcto Carlos Casella) aportan verosimilitud y dinamismo. La puesta en escena capta suficiente interés aunque solo el deleite dure una hora y media.
Escena de "Hombre mirando al sudeste"
Pronto, el misterio que acompaña a Rantés hace que las respuestas yazcan en una galaxia de temores lejanos
Con buen diseño de iluminación y una escenografía de estética fría, Vallejo delinea escenarios para cazar certezas en un consultorio, una sala de conciertos o un patio solitario.
Pero hay un gran obstáculo: las interrogantes que flotan en “Hombre mirando al sudeste” parecen señales del infinito. Allá donde Rantés perdía su mirada en un éxtasis sideral, una desorientada Humanidad contempla la bóveda celeste como si residiera ahí las verdades que expliquen los destinos más terrenos.

Crédito de fotos: Hombre mirando al sudeste

Ficha escénica
Hombre mirando al sudeste”, de Eliseo Subiela
Dirección: Nadine Vallejo / Asistencia: Juan José Espinoza
Elenco: Ricky Tosso, Santiago Magill, Anneliese Fiedler y Carlos Casella
Diseño de escenografía, vestuario y luces: Juan Sebastián Domínguez
Composición musical: Iván Lorenzana
Lugar: Museo de Arte de Lima – MALI (Paseo Colón 125, Lima)
Temporada: Del 4 de setiembre al 26 de octubre de 2015
Funciones: Viernes, sábados y lunes a las 8pm / Domingos a las 7pm
Producción: Ana Celia Salazar y Silvia La Torre
Información adicional en la página de la obra

sábado, 11 de mayo de 2013

Enigmáticas sombras

Hay piezas teatrales que generan alguna respuesta o solución. En otras, en cambio, lo que asoman son interrogantes. Quizá sea el caso de Sombras”, pieza del autor noruego Jon Fosse (Haugesund, 1959).
En esta historia, los seis personajes cotidianos y arquetípicos –desde el nombre–  deambulan sin un motivo aparente por un extraño lugar tejido con recuerdos lejanos.
Recuerdos que jamás se apartarán de uno como si fueran una sombra, aunque luzcan inconexos, distantes, oscuros o hirientes. Este escenario sobrecogedor y desolador es propuesto por Martín Tufró, director de esta puesta, en el Auditorio del Centro Cultural de El Olivar de San Isidro.

Indefinido y atemporal
En “Sombras” el tiempo y el espacio pasan inadvertidos. En ese limbo cada uno de los personajes flota y cuenta, en la medida de lo posible, algunos hechos de su vida. Sus relaciones –confusas y dispersas– poseen un conector común que el espectador irá descubriendo a lo largo de este montaje de casi una hora. 
Quienes aparecen son la Madre (Montserrat Brugué), el Padre (Sergio Paris), el Amigo (Santiago Magill), la Chica (Sofía Humala), la Mujer (Rebeca Ráez) y el Hombre (Gerardo García Frkovich) y cada uno encarna a la sombra deslucida de otra que flota en una dimensión desconocida. La genialidad de esta pieza de Fosse reside en contar una historia con apenas retazos y pistas levemente específicas. Ello es bien aprovechado por el director y el elenco para entregar una historia colmada de reflexiones, dilemas, olvidos, decepciones y miedos que son los contrastes  de nosotros mismos.

Retando al destino
Quizá, por eso, llama la atención la naturaleza de sus diálogos: que oscilan entre la angustia, un temor inusitado y un aparente estado de tranquilidad. Y es lo que sus seis protagonistas arquetípicos logran reflejar al no querer aventurarse más allá, al no enfrentarse a lo inexorable… un destino ya jugado.
Es de destacar también la escenografía –ideada por Marta Osorio y Tufró– y la iluminación (diseñado por Mario Ráez) que recrea los vitales ocasos de esta historia. Sombras” es la primera obra de este poeta, narrador y dramaturgo contemporáneo estrenado en Lima, pero ya había sido representado en teatros de Argentina y Chile.
Una propuesta interesante y un riesgo bien asumido por su director y actores para construir una atmósfera de recuerdos grises y fugaces que debería observarse bajo una diáfana luz o desde alguna tiniebla personal.

Crédito de fotos: Pamela Celeste / CC El Olivar

Ficha artística
Sombras”, de Jon Fosse
Dirección: Martín Tufró
Elenco: Montserrat Brugué, Sergio Paris, Santiago Magill, Sofía Humala, Rebeca Ráez y Gerardo García Frkovich
Funciones: De jueves a domingo a las 8pm
La temporada va hasta el 19 de mayo.
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Calle La República 455, San Isidro)