viernes, 30 de mayo de 2014

La otra familia

Mariana de Althaus ha demostrado tener un ojo clínico para abordar los dramas familiares sin temores. Su visión, precisa e inteligente, le ha servido para delinear el universo femenino en una sociedad machista y patriarcal, esquivando los clichés. Esta búsqueda ha transitado por “Efímero” (2007), “Criadero” (2011) y “El sistema Solar(2012).
Gustavo Bueno y Fernando Luque
Ahora emprende un nuevo reto con Karamazov”, basada en “Los hermanos Karamazov”, una de las obras medulares de Fiodor Dostoievski (1821-1881). Los atormentados mundos y decadentes personajes masculinos descritos en sus novelas psicológicas confluyen esta vez bajo su dramaturgia poética, íntima y funcional.
Esta exploración no es azarosa. Ya en “Padre Nuestro” (2013) se había internado en lo más profundo de la psiquis varonil. Esto, sin olvidar sus esbozos masculinos de trazo duro y tierno, como Leonardo y Puli de “El sistema Solar”. Con “Karamazov”, De Althaus continúa esa senda.

Lazos de sangre
La puesta congrega a una familia disfuncional en la gélida Rusia del siglo XIX. Los personajes transmiten la distancia afectiva con que crecieron y el resentimiento. Fiodor Karamazov (Gustavo Bueno, quien debería ser más frío y autoritario) es el patriarca.
Gustavo Bueno, Sebastián Monteghirfo
y Rodrigo Sánchez-Patiño
Sus hijos son el inteligente y reprimido Iván (Sebastián Monteghirfo), el agresivo y libidinoso Dimitri (Rodrigo Sánchez – Patiño) y el reflexivo seminarista Alexei (Fernando Luque). 
Aparece luego el criado Smerdiakov (Gabriel Iglesias), en realidad, hijo no reconocido, nacido de una relación ilícita.
Esta dicotomía parental funciona débilmente, aun cuando los líos amorosos (Lizet Chávez y Katerina D’Onofrio, correctas en escena) enfrentan a Dimitri y su progenitor. Pero, resulta más dolorosa y sincera con Iván y, en algunos pasajes, con Alexei, su predilecto. La puesta logra interesantes aciertos en dos horas y media de función gracias a su ritmo y esencia realista.

Figuras paternales
Y es que no se trata, en estricto, de una adaptación teatral, sino de una obra sobre la dura relación entre el padre y los hijos, y un final luctuoso con momentos de intriga. Se discierne también sobre la fe y la razón (Enrique Victoria con dos roles tan fugaces como bellos), y el honor (buen papel de Emilram Cossío), que ahora no tienen el mismo valor que cuando fueron descritos por Dostoievski.
Escena de Iván y Alexei Karamazov
Sin embargo, alcanza su esplendor con otras escenas –apoyadas por una escenografía desoladora, melodías de armónica, secuencias cantadas y luces que acentúan sus atmósferas– sobre la justicia, la espiritualidad, la culpa y el libre albedrío. En una de las más logradas aparece el Diablo (Gonzalo Tuesta).
Es justo destacar los roles de Luque y Monteghirfo en un elenco con un trabajo plausible y serio. Mérito de una dirección compartida entre De Althaus y Adrián Galarcep cuya convicción fue llevar a escena una obra moderna que sintetice esta historia tan violenta, bella y sabia, como asegura su autora en el programa de mano, sin que importe su corta longevidad.

Crédito de fotos:

Ficha teatral
“Karamazov”, basada en “Los hermanos Karamazov” de F. Dostoievski
Dramaturgia: Mariana de Althaus
Dirección: Mariana de Althaus / Dirección Adjunta: Adrián Galarcep
Elenco: Gustavo Bueno, Rodrigo Sánchez – Patiño, Sebastián Monteghirfo, Fernando Luque, Gabriel Iglesias, Katerina D’Onofrio, Lizet Chávez, Enrique Victoria, Emilram Cossío, André Moyo, Alonso Alvarado, Adrián Du Bois, Coco Limo, Gonzalo Tuesta y Jorge Black.
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María)
Temporada: Del 17 de mayo al 21 de julio de 2014
Funciones: De jueves a lunes 8:30pm / Domingos a las 7pm
Entradas: S/. 50 (General) y S/25 (Estudiantes y jubilados)
Lunes populares: S/. 35 (General) y S/. 20 (Estudiantes y jubilados)
Más información en el evento de la obra

lunes, 26 de mayo de 2014

Batallas inconclusas

Seis personas a merced del oscilante destino. Sus conflictos y motivos son postergados cuando irrumpen circunstancias que los desvían de sus metas iniciales. Disidencias, nueva creación colectiva en las tablas limeñas, muestra las azarosas reflexiones nacidas de situaciones extremas y búsquedas personales.
Raúl Sánchez y Olenka Castro
Un riesgo escénico que involucra a seis actores jóvenes –entre ellos, Franco Iza, autor de la obra– y a Francisco Holguín, director del montaje
El cálido y acogedor Teatro Ensamble de Barranco recibe esta vorágine de dudas y decisiones que podría dejarlos a la deriva con historias que parecen inconexas, pero siguen una misma ruta: la lucha infructuosa de los protagonistas hasta los objetivos. Están representadas con cortes temporales marcados por una revelación que replantea la acción de cada personaje en sus breves tramas.

Pequeñas escenas
Desde un abrumado francotirador interrumpido a mitad de faena (David Huamán y Daniel Suárez), pasando por un matrimonio impasible (Miriam Guevara y Franco Iza) hasta una oculta relación nacida de una audición de danza moderna (Raúl Sánchez y Olenka Castro). Enfrentan fuertes dilemas (temores, prejuicios y obstáculos) aunque, según su planteamiento, lucen solubles
Miriam Guevara y Franco Iza
Quizá, por eso, se observa una pálida respuesta de los actores ante cada uno de sus conflictos. Incluso, sus propios traumas no alcanzan su esencia gris ni desalentadora
A pesar de ello, Disidencias” despierta la atención del espectador hasta sus singulares finalesLas actuaciones, regulares y aceptables, evidencian un trabajo equilibrado a todo nivelEs cierto, también se pudo explotar más a algunos personajes, en especial, a los más atormentados. 
El uso de luces, espacio y pocos elementos acompañan esta puesta sin mayores contratiempos y demuestran (como en “Aquí se hace el amor”, presentada a fines de 2013 en El Olivar) que todo trabajo colectivo encierra dificultades que se pueden superar. Lograrlo –o atreverse– es un riesgo que merece el aplauso.

Ficha artística
Disidencias”, creación colectiva
Dirección: Francisco Holguín
Dramaturgia: Franco Iza
Elenco: Raúl Sánchez, Franco Iza, David Huamán, Daniel Suárez, Miriam Guevara y Olenka Castro
Lugar: Teatro Ensamble (Av. Bolognesi, 397, Barranco)
Temporada: Del 9 de mayo al 1 de junio
Funciones: Viernes, sábados y domingos a las 8pm
Entradas: General (S/. 25) y Estudiantes (S/. 15)
Más información en el evento de la obra

viernes, 16 de mayo de 2014

Las reglas de la vida

Madurar es complicado. Intentarlo a fines de los años sesenta en una pequeña localidad de Maryland, en Estados Unidos, podría sonar a proeza. Más si viviera en una familia disfuncional, conservadora y prejuiciosa, como la protagonista de “Cómo aprendí a manejar (How I learned to drive, titulado originalmente en inglés).
Elenco de "Cómo aprendí a manejar"
Escrita por Paula Vogel (Washington, 1951) en 1997, la pieza grafica la dificultad y complejidad de la vida con un paralelismo cotidiano: las lecciones de manejoHito que entre los jóvenes norteamericanos marca el inicio de la independencia.
Luego de seis funciones en el Teatro Auditorio de Miraflores en julio de 2013) la obra vuelve, esta vez, al Centro Cultural El Olivar de la mano de Ebelin Ortiz. Como aquella vez, la frescura y solidez del montaje –su primera experiencia como directora– perdura y cautiva en escena.

Días de represión
La historia inicia pocos años antes de la revolución sexual femenina (segunda ola) en Estados Unidos. Incluso, la familia desiste llamarse por sus nombres y en lugar usan apodos de obvia connotación sexual. Vogel realiza una retrospectiva de Maryland, pintando con estereotipos y clichés, el imaginario de las mujeres (madres, abuelas y tías).
Mario Velásquez y Leticia Poirier
Con apenas trece años, la ávida y lista Rayita (buen papel de Leticia Poirier) escapa a esa lógica
Los únicos referentes masculinos Papote (Tirso Causillas), el abuelo ramplón, y el refinado Tío Pico (un sobrio rol de Mario Velásquez) aparecen definidamente opuestos.
La ambigua relación entre tío y sobrina guiará y enredará los hilos de esta historia. Rayita enfrenta la vida con la ingenuidad: es aguda, atenta, atrevida, irreverente e inconforme, recursos que exhibe Poirier. El trabajo de Velásquez, por su parte, como tío maduro es convincente: es persuasivo y sutilmente tierno.

Paseos de campo
La tríada coral que los acompaña (Firelei Barreda, Michella Chale y Tirso Causillas) es ágil, múltiple y versátil. Un elenco uniforme y solvente, tan funcional como la mágica escenografía –y sus elementos– que gira en medio de la nostalgia campirana y juegos de tiempo.
Rayita y el Tío Pico
Los ejes temporales –con saltos en la narración– son bien utilizados para mostrar cerca de 17 años de aprendizaje descarnado de Rayita. 
Los paisajes testimoniales de la protagonista recogen la añoranza de una figura paterna y una esperanza gris en un mundo que sólo da respuestas retorcidas.
La acertada dirección de Ortiz convierte al montaje en una guía de supervivencia que se improvisa a diario: la vida. Este trabajo nos aproxima a Vogel, dramaturga ganadora del Premio Pulitzer de 1998 y profesora universitaria, con un drama contemporáneo sobre seres solitarios que no encontraron una fórmula o método para vivir.


Ficha artística
Cómo aprendí a manejar”, de Paula Vogel
Dirección: Ebelin Ortiz / Asistencia: Jimena del Sante
Elenco: Leticia Poirier, Mario Velásquez, Firelei Barreda, Michella Chale y Tirso Causillas
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. República 455, San Isidro)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm
La temporada culmina el 8 de junio
Reservas a comoaprendiamanejar@gmail.com
Mayor información en el evento y el fanpage de la obra

lunes, 5 de mayo de 2014

Desde el encierro

El infierno asoma bajo inofensivas formas en la Tierra. Irónicamente, muchas veces se ha ocultado en reductos en los que las doctrinas religiosas parecen haberse detenido siglos mientras afuera de los claustros el mundo avanzaba a pequeños tropiezos.
"Eclipsadas" de Patricia Burke
Para 1960 aún funcionaba el convento de Las Magdalenas en Irlanda
En este refugio dirigido por esta hermandad católica se recluían cientos de madres solteras, mujeres víctimas de violación y jóvenes de comportamiento indecente según rezaba la moral católica de entonces.
Eclipsadas”, texto de la dramaturga irlandesa Patricia Burke Brogan (County Clare, 1932), recoge los días de encierro de sus almas cautivas. Una certera y convincente propuesta vista en el montaje dirigido por Manuel Trujillo en la Asociación de Artistas Aficionados (AAA).

Pecados sociales
La pieza de Burke Brogan es un crudo episodio de vida. Ella observó los maltratos y el encierro cuando se preparaba para ser novicia sin imaginar que, décadas después, escribiría un intenso drama que funciona como una seria denuncia con pasajes conmovedores y testimonios fidedignos
Elenco de la obra
La historia inicia con la aparición de una joven (María Fernanda Risco), quien busca información sobre alguna de las mujeres del antiguo convento. En escena transitan cinco almas prisioneras de espíritus inconformes
Sus matices revelan los dolores y penitencias de Brigit (la rebelde Masha Chávarri) y Nellie-Nora (un dulce rol de Andrea Meza), quienes fueron recluidas y abandonadas por sus familias
También hay quienes decidieron ingresar al convento voluntariamente como la joven Juliet (la cándida Mariajose Vega). Sólo la fantasía y la ilusión convierten a la lavandería de Killmacha en un lugar más agradable
Por ejemplo, Mandy (una tierna Paola Jara) sueña casarse con el ídolo del rocanrol Elvis Presley –una de las escenas más logradas– o la desolada Cathy (un buen papel de Marycarmen Sirvas) que anhela reencontrarse con sus hijas gemelas. El reparto se luce en una interesante gama de personajes que no desentona con la propuesta escénica.

Días de claustro
Al otro lado, aparecen las autoridades del claustro que cumplen, a su modo, con la enrevesada misión divina: Madre Victoria (una estricta Jimena Ballén) y la hermana Virginia (la reflexiva Paola Vera). La evolución de ambos personajes revelará los desafíos de una Iglesia entre la tradición y la modernidad en los años sesenta.
Jimena Ballén como la Madre Victoria
Lo curioso es que la última lavandería fue clausurada recién en 1996. 
La escenografía es inquietante y su atmósfera apresaSus elementos no son excesivos y juegan con los espacios lóbregos, las luces y la música (se incluyen canciones de Presley y la conmovedora “Have I told you thatI love you”).
Es notable el desempeño del elenco y la acertada dirección de Trujillo en “Eclipsadas, puesta que finaliza su temporada este 11 de mayo. Un digno esfuerzo que evoca a aquellas mártires anónimas –se estima que fueron más de 30 mil mujeres– rescatadas por la pluma y los tristes recuerdos de Burke en una obra lúcida, conmovedora y sensible.

Fotografías: Eclipsadas / Sofía Álvarez   

Ficha artística
Eclipsadas”, de Patricia Burke Brogan
Director: Manuel Trujillo / Asistencia: Felien De Smedt
Elenco: María del Carmen Sirvas, Masha Chávarri, Andrea Meza, Paola Jara, Mariajose Vega Bamonde, Paola Vera, Jimena Ballén y María Fernanda Risco
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Lima)
Las funciones van de jueves a sábados a las 8pm / Domingos a las 7pm
La temporada culmina el 11 de mayo de 2014
Más información en el evento y la página de la obra

viernes, 25 de abril de 2014

Vidas agridulces

Explorar las relaciones (sus conflictos y desencuentros) desde una óptica singular es insumo de infinitas historias. Saber aproximarse a ellas para escribirlas y dirigirlas con gracia, delirio y osadía en una propuesta escénica que no naufrague es un notable mérito.
"Las crías tienen hambre"
Las crías tienen hambre”, primera obra del joven dramaturgo Jano Clavier, se sitúa a mitad de ese anhelo. 
Pero es un buen comienzo para este autor peruano - venezolano, que presenta a dos personajes atrapados en una relación amorosa dependiente.
Los diálogos en un lenguaje ágil y desencantado, y situaciones absurdas y grotescas sirven para esbozar los agrios días de esta pareja. Una cruda reflexión sobre la madurez desde la visión de un dramaturgo cuya edad no alcanza a las tres décadas de vida, pero se da maña.

Días aburridos
A simple vista asoma un drama cotidiano, pero no. El juego escénico que plantea Clavier oscila entre lo serio y absurdo. Su propuesta de diálogos ágiles y un humor negro e impredecible guía el texto y, en especial, el subtexto hasta rincones insospechados.
Nani Pease y Tirso Causillas
Un acierto del texto y montaje es la relación poco funcional y desigual de sus protagonistas.
Pablo (un buen trabajo de Tirso Causillas) es un artista conceptual y Olga (contrapunto escénico de Nani Pease) es una exitosa ejecutiva
Son una pareja distante en edades (lo separan casi veinte años) y sus aspiraciones profesionales y personales.
No obstante, están fuertemente enlazados por sus temores y frustraciones.  El montaje es plausible, pero en ocasiones, lo absurdo linda con lo confuso y lo excéntrico (básicamente en el rol de Causillas). A él se contraponen las exigencias de Olga, a pesar de que, por momentos, la poca sincronía socava la buena química de ambos actores.

Pareja dispareja
De otro lado, la convivencia de ambos revela modelos de dominación, estereotipos y un velado Complejo de Edipo. Ello configura ciertos momentos de comedia en la pieza, pero da solidez a las escenas de mayor tensión. Propuesto así, el montaje no se salva de ciertas dificultades.
La piñata, Olga y Pablo
Por ejemplo, el uso frecuente de groserías reduce su efecto y se pierde cuando se requiera intensificar la obra
El hecho de que aparezcan argentinismos genera algunas disonancias, aunque rescata y usa bien los recursos audiovisuales y utilería (como la “piñata maternal”).
Como dato curioso está el trazado de la escenografía que simula al filme “Dogville”, del danés Lars Von Trier (Copenhague, 1956). Casualidad o no, el reto que asume Clavier y su elenco logra un efecto parecido: inquietar, criticar y reflexionar sobre la existencia de dos personas en constante zozobra.

Crédito de fotos: Leonel Ortíz / Las crías tienen hambre

Ficha técnica
Las crías tienen hambre”, de Jano Clavier
Dirección: Jano Clavier / Asistencia: Piero Negrón
Elenco: Nani Pease, Tirso Causillas y Piero Negrón
Jefe técnico: Nelson Morales
Diseño de iluminación: Jesús Reyes
Teatro: Mocha Graña (Jr. Sáenz Peña 107, Barranco)
Información en la página de la obra

lunes, 14 de abril de 2014

Sortilegios y azares

Dos nuevas obras de nombres curiosos y llamativos saltaron a escena hace algunas semanas en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores. Sus autores fueron formados en el Vivero de Dramaturgia de Alonso Alegría, cuya diversidad de talleres permite escribir obras de distinta duración bajo exigencias creativas específicas.
Para “Operación réquiem”, una farsa política y coyuntural ideada por Ángelo Condemarín (Lima, 1982) y “La cábala”, comedia romántica y pícara esbozada por Liz Guzmán (Lima, 1982) esta breve temporada, que culmina este martes 15 y miércoles 16 de abril, ha significado un serio examen como montajes profesionales.
Un debut que debería incentivarlos a la creación de nuevas proyectos y la perfección de su estilo en el futuro. 
La pieza de Condemarín apareció publicada originalmente como “Cristiana sepultura” (La Plaza, 2013) y fue rebautizada como “Operación réquiem”. En ella se plantea la existencia de un supuesto jefe del “Doc”, recluido en la Base Naval, llamado Casimiro.

Personajes ocultos
Este hombre fuerte –y desconocido en la historia peruana– ha muerto y tres mujeres lo lloran. Clarisa (un correcto papel de María Cristina Ribal), su primera esposa; Débora (una desinhibida Ebelin Ortiz) y la dulce Alondra (el cándido rol de Cindy Díaz) están reunidos en su búnker en medio de enredos, añoranzas e impulsos carnales.
Seminario, Ribal, Díaz y Ortíz
con el cuerpo de Casimiro
Por su parte, Alfredo (Federico Abrill), hijo de este personaje, intentará darle su sitio en los libros de historia, mientras que el experto funerario (Martín Martínez) fungirá de mediador entre los volátiles deseos de los parientes sobre cómo disponer del cuerpo. 
Así, la trama avanza de forma zigzagueante y, a veces, con más confusión que acierto.
Por ejemplo, resulta cómico ver el “cuerpo” del súper Doc o reír con las referencias de coyuntura: mafias enquistadas y escándalos políticos y la inclusión de elementos cibernéticos. Sin embargo, el montaje enfrenta, por momentos, pasajes dialogados demasiado largos y escenas con un elenco estático. En esos casos, la acción decae.
Enrique Victoria
En medio de estos lances avivados por el trasfondo político, Sonia Seminario (la cálida Santina, suegra del difunto) y Enrique Victoria (el inefable y elegante doctor Lechuga) presentan las actuaciones más loables
Ambos extraen la esencia de sus personajes (dulce y maquiavélica) con solvencia y naturalidad en una propuesta escénica irregular nacida irónicamente de un buen texto.

Una noche loca
Similar suerte parece oscurecer en la previa a “La cábala”. La breve pieza de Guzmán posee, en teoría, varios recursos que explotar en una comedia ligera. Su historia parte de un curioso hábito de Sara (Claudia Rúa), quien acostumbraba tener sexo antes de un evento decisivo. El problema es que ella es viuda y está en vísperas de una importante entrevista de trabajo.
Martín Martínez y Claudia Rúa
Tal urgencia la lleva a recurrir a su cuñado Carlos (Martín Martínez). 
Las risas y miradas de desconcierto que uno presagiara con esta pícara premisa se diluyen en escena, en parte, quizá, por las actuaciones discretas y el lento ritmo de una comedia que requería mayor vértigo. 
El texto de Guzmán es cuidado y nada grotesco.
Su humor es efectivo y funcional, pero el dúo escénico no logra trasladar esa química a la poco alumbrada habitación que sirve de escenario. Podría tratarse de falta de más ensayos o de una dirección más cuidadosa que deja un resultado algo azaroso. Este detalle no resta el mérito creativo de ambas presentaciones: un esfuerzo plausible para dos jóvenes dramaturgos que empiezan su carrera en las letras escénicas.

"La cábala", de Liz Guzmán

DATO
En 2013 el Teatro La Plaza realizó el festival Sala de Parto que publicó a diez obras de nuevos autores y a algunos ya conocidos. Este año dos piezas publicadas en ese volumen verán escena próximamente: “Cómo crecen los árboles”, de Eduardo Adrianzén, en el auditorio del MALI y “Bésame mucho”, de Ernesto Barraza en el Centro Cultural El Olivar. Veamos cómo les va.

 
Crédito de fotos: Vivero de Dramaturgia

Ficha artística
“La cábala”, de Liz Guzmán
Dirección: Johanna Cuevas / Asistencia: Pamela Gonzales
Elenco: Martín Martínez y Claudia Rúa
Jefe de escena: María Lourdes León

“Operación réquiem”, de Ángelo Condemarín
Dirección: Alonso Alegría / Rey A. Huapaya
Elenco: Sonia Seminario, Enrique Victoria, María Cristina Ribal, Ebelin Ortiz, Federico Abrill, Martín Martínez y Cindy Díaz
Jefe de escena Luis Guillermo Hidalgo

Producción general: Vivero de Dramaturgia y Sala de Parto
Más información en el evento y fanpage del Vivero de Dramaturgia

jueves, 10 de abril de 2014

Libertad peregrina

Athol Fugard (Middelburg, 1932) es uno de los autores contemporáneos más comprometidos de Sudáfrica. A través de sus obras ha luchado por la justicia e igualdad y denunciado el apartheid, el régimen perverso de segregación racial que sumió a su país en uno de sus capítulos más álgidos.
El reencuentro de Helen y Elsa
En esos tiempos se sitúa “El camino a la Meca” (1984). Una historia que, tras sus rarezas, describe la lucha por los ideales y la libertad de su protagonista inspirada en la escultora Helen Martins (1897-1976) en plena represión. 
En poco tiempo, la pieza viajó por teatros de los cinco continentes y logró una versión fílmica en 1991. Bajo la dirección de Mikhail Page, esta obra ofrece reflexiones sobre la tolerancia a las creencias y el espíritu creativo en condiciones adversas. Lo puede apreciar en las cuatro funciones (de jueves a domingo) que quedan hasta este 13 de abril en el Centro Cultural El Olivar de San Isidro.

Un largo camino
La obra posee un solo acto y dura unas dos horas. La historia inicia con el reencuentro de Helen Niemands (oscilante e intenso rol de Milena Alva) con Elsa Barlow (la impetuosa Michela Challe) en una aldea llamada Nieu Bethesda. Eran días de calvinismo y segregación.
Challe, Alva y Santistevan
Su morada parece un refugio excéntrico: paredes de colores, decenas de velas, botellas de vidrio y esculturas zoomorfas orientadas a La Meca (que no se ven pero son aludidas con frecuencia). 
Una inusual peregrinación artística que dista con el credo y las costumbres de su pueblo. Así, defiende su genio creativo ante el ocaso de su vida y la mirada extraña e incomprensible de un vecindario que ahora le resulta ajenoTras un primer momento denso por el ritmo y los detalles perdidos en el tiempo, ambas mujeres enfrentan la primera de varias discusiones
"El camino a la Meca"
La diferencia de edades y las posturas divergentes se acentúan y se exhibe el temperamento de ambas actrices. Este factor guía la obra con cierta eficacia, pero se desgasta ante la reiteración de premisas.
Recién con la aparición del pastor Marius Byleveld (un correcto papel de Alfonso Santistevan) el drama cobra un vértigo distinto. Rompe con la monotonía de la confrontación, marca algunos quiebres –los necesarios– y suma elementos que describen la imprecisa relación de Helen con el mundo externo. Hay algunas verdades que tocan.

Sombras y luces
Un acierto es la escenografía (trabajo de Carlos Mesta) que linda con lo extravagante y lo barroco. La casa de Helen irradia una atmósfera de soledad y frustración en medio de brillos y objetos que describen una personalidad resignada e intensa que dibuja Alva por momentos.
Helen Niemands (Alva) en su mundo
Y es perfecto para el momento más poético de la puesta. Aquel en el que los destellos de múltiples velas y cristales domina la escena y deja en la penumbra los rencores y batallas inconclusas de los personajes
Entre ellas, un secreto muy velado entre el pastor y la escultora, que casi pasa inadvertido. El director se apoya, además, en un pequeño video y la música para recrear el contexto
Aunque hubiera sido idóneo acentuar más la asfixiante represión y censura social, ideológica y religiosa que persigue a sus personajes en una etapa como la descrita por Fugard. Eso sí, esta producción de Bunbury Teatro (en cuyos trabajos puede contarse La Madonnita, de Mauricio Kartun, en 2011) rescata y enarbola su mensaje con notable belleza y libre de sesgos y ataduras.

Crédito de fotos: CC El Olivar / RodoStudio Fotografía

DATO:
“The Road to Mecca” (“El Camino a la Meca”) se presenta por un acuerdo especial con Samuel French Inc.

Ficha artística
“El camino a la Meca”, de Athol Fugard
Dirección: Mikhail Page
Traducción: Gonzalo Rodríguez Risco
Elenco: Milena Alva, Alfonso Santistevan y Michella Chale
Producción General: Bunbury Teatro
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. República 455, San Isidro)
Las funciones van de jueves a domingo 8pm
La temporada culmina 13 de abril
Mas información en el evento de la obra o en Bunbury Teatro