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viernes, 30 de mayo de 2014

La otra familia

Mariana de Althaus ha demostrado tener un ojo clínico para abordar los dramas familiares sin temores. Su visión, precisa e inteligente, le ha servido para delinear el universo femenino en una sociedad machista y patriarcal, esquivando los clichés. Esta búsqueda ha transitado por “Efímero” (2007), “Criadero” (2011) y “El sistema Solar(2012).
Gustavo Bueno y Fernando Luque
Ahora emprende un nuevo reto con Karamazov”, basada en “Los hermanos Karamazov”, una de las obras medulares de Fiodor Dostoievski (1821-1881). Los atormentados mundos y decadentes personajes masculinos descritos en sus novelas psicológicas confluyen esta vez bajo su dramaturgia poética, íntima y funcional.
Esta exploración no es azarosa. Ya en “Padre Nuestro” (2013) se había internado en lo más profundo de la psiquis varonil. Esto, sin olvidar sus esbozos masculinos de trazo duro y tierno, como Leonardo y Puli de “El sistema Solar”. Con “Karamazov”, De Althaus continúa esa senda.

Lazos de sangre
La puesta congrega a una familia disfuncional en la gélida Rusia del siglo XIX. Los personajes transmiten la distancia afectiva con que crecieron y el resentimiento. Fiodor Karamazov (Gustavo Bueno, quien debería ser más frío y autoritario) es el patriarca.
Gustavo Bueno, Sebastián Monteghirfo
y Rodrigo Sánchez-Patiño
Sus hijos son el inteligente y reprimido Iván (Sebastián Monteghirfo), el agresivo y libidinoso Dimitri (Rodrigo Sánchez – Patiño) y el reflexivo seminarista Alexei (Fernando Luque). 
Aparece luego el criado Smerdiakov (Gabriel Iglesias), en realidad, hijo no reconocido, nacido de una relación ilícita.
Esta dicotomía parental funciona débilmente, aun cuando los líos amorosos (Lizet Chávez y Katerina D’Onofrio, correctas en escena) enfrentan a Dimitri y su progenitor. Pero, resulta más dolorosa y sincera con Iván y, en algunos pasajes, con Alexei, su predilecto. La puesta logra interesantes aciertos en dos horas y media de función gracias a su ritmo y esencia realista.

Figuras paternales
Y es que no se trata, en estricto, de una adaptación teatral, sino de una obra sobre la dura relación entre el padre y los hijos, y un final luctuoso con momentos de intriga. Se discierne también sobre la fe y la razón (Enrique Victoria con dos roles tan fugaces como bellos), y el honor (buen papel de Emilram Cossío), que ahora no tienen el mismo valor que cuando fueron descritos por Dostoievski.
Escena de Iván y Alexei Karamazov
Sin embargo, alcanza su esplendor con otras escenas –apoyadas por una escenografía desoladora, melodías de armónica, secuencias cantadas y luces que acentúan sus atmósferas– sobre la justicia, la espiritualidad, la culpa y el libre albedrío. En una de las más logradas aparece el Diablo (Gonzalo Tuesta).
Es justo destacar los roles de Luque y Monteghirfo en un elenco con un trabajo plausible y serio. Mérito de una dirección compartida entre De Althaus y Adrián Galarcep cuya convicción fue llevar a escena una obra moderna que sintetice esta historia tan violenta, bella y sabia, como asegura su autora en el programa de mano, sin que importe su corta longevidad.

Crédito de fotos:

Ficha teatral
“Karamazov”, basada en “Los hermanos Karamazov” de F. Dostoievski
Dramaturgia: Mariana de Althaus
Dirección: Mariana de Althaus / Dirección Adjunta: Adrián Galarcep
Elenco: Gustavo Bueno, Rodrigo Sánchez – Patiño, Sebastián Monteghirfo, Fernando Luque, Gabriel Iglesias, Katerina D’Onofrio, Lizet Chávez, Enrique Victoria, Emilram Cossío, André Moyo, Alonso Alvarado, Adrián Du Bois, Coco Limo, Gonzalo Tuesta y Jorge Black.
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María)
Temporada: Del 17 de mayo al 21 de julio de 2014
Funciones: De jueves a lunes 8:30pm / Domingos a las 7pm
Entradas: S/. 50 (General) y S/25 (Estudiantes y jubilados)
Lunes populares: S/. 35 (General) y S/. 20 (Estudiantes y jubilados)
Más información en el evento de la obra

lunes, 14 de abril de 2014

Sortilegios y azares

Dos nuevas obras de nombres curiosos y llamativos saltaron a escena hace algunas semanas en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores. Sus autores fueron formados en el Vivero de Dramaturgia de Alonso Alegría, cuya diversidad de talleres permite escribir obras de distinta duración bajo exigencias creativas específicas.
Para “Operación réquiem”, una farsa política y coyuntural ideada por Ángelo Condemarín (Lima, 1982) y “La cábala”, comedia romántica y pícara esbozada por Liz Guzmán (Lima, 1982) esta breve temporada, que culmina este martes 15 y miércoles 16 de abril, ha significado un serio examen como montajes profesionales.
Un debut que debería incentivarlos a la creación de nuevas proyectos y la perfección de su estilo en el futuro. 
La pieza de Condemarín apareció publicada originalmente como “Cristiana sepultura” (La Plaza, 2013) y fue rebautizada como “Operación réquiem”. En ella se plantea la existencia de un supuesto jefe del “Doc”, recluido en la Base Naval, llamado Casimiro.

Personajes ocultos
Este hombre fuerte –y desconocido en la historia peruana– ha muerto y tres mujeres lo lloran. Clarisa (un correcto papel de María Cristina Ribal), su primera esposa; Débora (una desinhibida Ebelin Ortiz) y la dulce Alondra (el cándido rol de Cindy Díaz) están reunidos en su búnker en medio de enredos, añoranzas e impulsos carnales.
Seminario, Ribal, Díaz y Ortíz
con el cuerpo de Casimiro
Por su parte, Alfredo (Federico Abrill), hijo de este personaje, intentará darle su sitio en los libros de historia, mientras que el experto funerario (Martín Martínez) fungirá de mediador entre los volátiles deseos de los parientes sobre cómo disponer del cuerpo. 
Así, la trama avanza de forma zigzagueante y, a veces, con más confusión que acierto.
Por ejemplo, resulta cómico ver el “cuerpo” del súper Doc o reír con las referencias de coyuntura: mafias enquistadas y escándalos políticos y la inclusión de elementos cibernéticos. Sin embargo, el montaje enfrenta, por momentos, pasajes dialogados demasiado largos y escenas con un elenco estático. En esos casos, la acción decae.
Enrique Victoria
En medio de estos lances avivados por el trasfondo político, Sonia Seminario (la cálida Santina, suegra del difunto) y Enrique Victoria (el inefable y elegante doctor Lechuga) presentan las actuaciones más loables
Ambos extraen la esencia de sus personajes (dulce y maquiavélica) con solvencia y naturalidad en una propuesta escénica irregular nacida irónicamente de un buen texto.

Una noche loca
Similar suerte parece oscurecer en la previa a “La cábala”. La breve pieza de Guzmán posee, en teoría, varios recursos que explotar en una comedia ligera. Su historia parte de un curioso hábito de Sara (Claudia Rúa), quien acostumbraba tener sexo antes de un evento decisivo. El problema es que ella es viuda y está en vísperas de una importante entrevista de trabajo.
Martín Martínez y Claudia Rúa
Tal urgencia la lleva a recurrir a su cuñado Carlos (Martín Martínez). 
Las risas y miradas de desconcierto que uno presagiara con esta pícara premisa se diluyen en escena, en parte, quizá, por las actuaciones discretas y el lento ritmo de una comedia que requería mayor vértigo. 
El texto de Guzmán es cuidado y nada grotesco.
Su humor es efectivo y funcional, pero el dúo escénico no logra trasladar esa química a la poco alumbrada habitación que sirve de escenario. Podría tratarse de falta de más ensayos o de una dirección más cuidadosa que deja un resultado algo azaroso. Este detalle no resta el mérito creativo de ambas presentaciones: un esfuerzo plausible para dos jóvenes dramaturgos que empiezan su carrera en las letras escénicas.

"La cábala", de Liz Guzmán

DATO
En 2013 el Teatro La Plaza realizó el festival Sala de Parto que publicó a diez obras de nuevos autores y a algunos ya conocidos. Este año dos piezas publicadas en ese volumen verán escena próximamente: “Cómo crecen los árboles”, de Eduardo Adrianzén, en el auditorio del MALI y “Bésame mucho”, de Ernesto Barraza en el Centro Cultural El Olivar. Veamos cómo les va.

 
Crédito de fotos: Vivero de Dramaturgia

Ficha artística
“La cábala”, de Liz Guzmán
Dirección: Johanna Cuevas / Asistencia: Pamela Gonzales
Elenco: Martín Martínez y Claudia Rúa
Jefe de escena: María Lourdes León

“Operación réquiem”, de Ángelo Condemarín
Dirección: Alonso Alegría / Rey A. Huapaya
Elenco: Sonia Seminario, Enrique Victoria, María Cristina Ribal, Ebelin Ortiz, Federico Abrill, Martín Martínez y Cindy Díaz
Jefe de escena Luis Guillermo Hidalgo

Producción general: Vivero de Dramaturgia y Sala de Parto
Más información en el evento y fanpage del Vivero de Dramaturgia

domingo, 17 de octubre de 2010

Elección de un vencido

Ser hábiles en algo debería ser la clave para obtener lo que anhelamos. Un buen trabajo, una bonita casa, una pareja comprensiva, en resumen, todo para una vida tranquila. La idea seduce desde la teoría, pero sobre el pizarrón de ensayo de Alberto (Henry Sotomayor) el resultado no se asoma al esperado.

Desde hace siete meses viene gastando su hábil talento de vendedor en entrevistas sin éxito. En casa el panorama no es el mejor. Su madre enferma (Ximena Arroyo) necesita medicamentos y, como si fuera poco, debe solventar los estudios universitarios de Laura (Mayella Lloclla), su hermana menor.

Con deudas y fingiendo un ascenso en su ficticio trabajo, Alberto desea poder resolver todo pero, en su intento,  logra enredarse en un romance furtivo con Ana (Karina Jordán), esposa de su jefe y amigo, Jorge (Paul Ramírez). Cerca a su vecindario, mientras tanto, aparecen cadáveres cerca a un parque custodiado por un entrañable anciano (Enrique Victoria). Esta es la atmósfera que nos presenta “Cacúmenes”. Y eso que aún no llegamos al límite de las cosas.



El hombre actual
La obra fue escrita por Alejandro Alva y resultó ser ganadora del IX Festival de Teatro Peruano Norteamericano de 2008. El autor ha reconocido a su pieza teatral como “una crítica inteligente al progreso técnico, a la racionalidad desgastada, a la alienación intransigente, en resumen, al conflicto posmoderno del hombre”.

Su apunte se centra en Alberto, joven empeñoso y brillante en ventas, pero sometido a una insensible jerarquía laboral que le escatima oportunidades. Sabe que merece mejor suerte, pero su inseguridad, quizá por la ausencia de su padre, lo lleva por caminos sinuosos, acaso una alegoría entre la cordura y la locura.

Su hermana, Laura, en cambio, ha acabado el colegio y se considera una alumna aplicada, pero decide rebelarse a ser un eslabón más en esa cadena de inconformidad y competencia que deshumaniza. Y empieza en su propia casa, en una relación tirante con su madre.



El dilema de la locura
La tensión –llegando a la angustia, en algunos casos– de cada escena aviva los dilemas en el orden familiar, de parejas o entre seres, extraños u atormentados, como el anciano del parque o el detective (Iván Chávez) y su novia (Katia Salazar). Y se intercalan episodios donde la ‘conciencia’ de Alberto  (Yazmin Londoño y Dante Marchino) se manifiesta como un mecanismo de alerta psicológica ante el temor, la indecisión o la culpa por los crímenes cometidos.

Con buenas actuaciones –destacados Enrique Victoria y Henry Sotomayor– y un final súbito y precipitado por los extremos que alcanza la obra, “Cacúmenes” se presenta hasta este domingo 17 de octubre en la Asociación de Artistas Aficionados.

Un dato que agregar que el 2008 la puesta fue codirigida por Emilram Cossío y Haysen Pércovich, éste último es acompañado por Ximena Arroyo, como directora adjunta, en esta breve temporada.

Fotos: Asociación de Artistas Aficionados