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sábado, 22 de mayo de 2021

Dilemas fraternos

La muerte se ha convertido en un elemento creativo inevitable en tiempos pandémicos. Siempre estuvo ahí en la escena –generalmente como fatal desenlace–, aunque también como un tema que confronta la humanidad, el amor o las voluntades con un lúgubre protagonismo.

Cristina (Chávez) y Alejandra (D'Onofrio)
en "Milagros"

“Milagros”, pieza teatral escrita por Gina Guerrero Pflücker con la dirección de Carla Valdivia, toma partido por esta última opción. Esta exploración escénica virtual se relaciona con el caso de Ana Estrada, quien, a raíz de una enfermedad degenerativa, ha sentado un precedente por “una muerte digna” a través de la eutanasia en nuestro país. A diferencia de otros trabajos de Las Luchas Producciones –orientados más por en la situación actual de las mujeres en nuestra sociedad–, este nuevo montaje deslumbra por poner en debate el libre albedrío sobre la eutanasia y la marcada emotividad de sus protagonistas. La propuesta técnica y narrativa de “Milagros” es sobria y con un aparente ritmo reiterativo. Esto, debido a la interacción de Cristina (Lizet Chávez) y Alejandra (Katerina D’Onofrio), dos hermanas con una forma de pensar y sentir la vida de forma distinta.
Reunidas en una videollamada, la primera es una mujer caracterizada por su solidaridad y optimismo. Ser madre de dos hijas es una de sus principales motivaciones. Afincada en España, Alejandra lidia con una espiral de desilusiones que podrían confundirse con un obstinado pesimismo.

Afiche de "Milagros"
La dramaturgia rehúye de polémicas simplistas y aprovecha, los recuerdos de estos personajes para delinear los límites del amor (fraternal), el respeto por las decisiones –por más dolorosas que parezcan– y las despedidas a través de un diálogo sensible, honesto y reflexivo. En una solvente y emotiva interpretación, Chávez y D’Onofrio componen a dos cómplices incondicionales frente una premisa desoladora. Son hermanas quebradas y sanadas a medias y son conscientes de que la fortaleza de una es, quizá, la única esperanza para la otra. A diferencia de propuestas más “móviles”, esta historia destaca el aspecto psicológico de las protagonistas. Los primeros planos de ambos encuadres acentúan los momentos de tensión y desesperación mientras desfilan los argumentos emocionales y racionales.
Las locaciones y una utilería cotidiana son funcionales y contextualizan la distancia de esta reunión fraternal. “Milagros”, la reciente propuesta de Las Luchas Producciones, intenta reconciliar la vida con la muerte sin restarle dolor ni sensibilidad a nuestros temores ni decisiones.

 FICHA ESCÉNICA
“Milagros” de Gina Guerrero Pflücker
Dirección: Carla Valdivia
Elenco: Lizet Chávez y Katerina D’Onofrio
Funciones: 14, 15 21 y 22 de mayo a las 9pm
Plataforma: Joinnus Live
Entradas: S/ 20 (General) en Joinnus
Redes sociales: Instagram
Un montaje de Las Luchas Producciones

viernes, 7 de julio de 2017

Caídos del cielo

Las premoniciones y la angustia de un viaje sin retorno configuran el reciente proceso creativo de Mariana de Althaus. Luego de sus primeros montajes testimoniales: “Criadero” (2011) y “Padre Nuestro” (2013), la dramaturga y directora explora linderos y fibras más sensibles bajo un ejercicio honesto.
Marisol Palacios y Lizet Chávez
El magistral manejo visto en “Pájaros en llamas” (2017) lo demuestra. De Althaus apuesta aquí por una mayor naturalidad al seguir una pauta de acotaciones y diálogos, añade más voces (tres actores) a los dos confesantes y utiliza las proyecciones audiovisuales de un modo más cinematográficoEn escena Fernando Verano y Marisol Palacios aceptan curar sus heridas aún palpitantes con una catarsis colectiva y reconciliadora. A primera vista el escenario reproduce un caos de equipajes que guardan algo más que elementos claves en las historias. El resultado es sublime.

VIAJEROS SIN DESTINO
A través de ellos fluyen retazos de vidas siniestradas: una pesada continuidad marcada por usar el mismo nombre o un amor atrapado en una jaula del tiempo. Sus historias tejen un drama fidedigno de recuerdos palpitantes contados por voces y texturas mixtas (escénicas y audiovisuales) con sobria intimidad.
Fernando Verano
Por ejemplo, las proyecciones audiovisuales “visten” a Alberick García, Nicolás Galindo y Lizet Chávez con un realismo preciso. Los tres actores –de buen trabajo– aportan la ausencia de los seres perdidos en la tragedia. Son dignos “médiums” entre la realidad de la vida y la ficción del más alláSentir el vacío es crucial en la propuesta y se traduce en versos solitarios. “La vida es más fuerte que todo dolor” de la poeta Anne Sextton reverbera como un eco distante. O en escenas cotidianas y canciones populares que alcanzan una nueva significación ante quienes no están en el mundo físico.

ECOS AUDIOVISUALES
En “Pájaros en llamas” las emociones fluyen desde el corazón por el ejercicio espontáneo de los testimonios. La concurrencia de canciones de Facundo Cabral y poemas de Blanca Varela juegan a favor del estilo confesional del montaje aun cuando pudiera repensarse la pertinencia de ciertos momentos.
Elenco de "Pájaros en llamas"
Por ejemplo, la llamada “aeroportuaria” en ruso podría presentar su traducción proyectada –como en otros pasajes– para descubrir su belleza poética. Y podría desplegarse una mirada más genérica –quizá, ritual– sobre la muerte de modo que involucre al público en esta interesante experiencia. 
Poco a poco el desorden devendrá en un “vacío” final que marca una purificación metafórica ante las tragedias de Lansa (1971) y Faucett (1996). Lorenzo, entonces novio de Marisol Palacios, y la primera familia del padre de Fernando Verano brillan en escena. Sus almas traen paz al mundo complicado y doloroso de los sobrevivientes.

FICHA ESCÉNICA
“Pájaros en llamas” de Mariana de Althaus
Dirección: Mariana de Althaus
Elenco: Marisol Palacios, Fernando Verano, Lizet Chávez, Alberick García y Gabriel Iglesias
Funciones: De jueves a lunes a las 8pm
La temporada acaba el 10 de julio de 2017
Lugar: Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075. San Isidro)

martes, 1 de noviembre de 2016

Placeres no–textuales

La “escritura de escenario” (ecriture de plateau) expande la riqueza creativa a través de un juego de la exploración e improvisación sin apelar a un guion. Bajo esta técnica el director francés Gilbert Rouvièreasistido por su ávido elencoha concebido  “Kamasutra”, su última aventura escénica en Lima.
Los cinco expertos de "Kamasutra"
En este montaje, como en la mayoría de sus trabajos, se aleja de los paradigmas convencionales. Utiliza el “Kamasutra”, famoso libro de erotismo irónicamente visto como un simple manual de posturas amatorias, para esbozar un diálogo abierto sobre lo que se calla en sexualidad.
El trabajo colectivo que dirige –entre riesgos y aciertos– Rouvière seduce y provoca a una audiencia curiosa desde el principio. A través de cinco miradas “expertas”, el elenco –que asume identidades lúdicas– intenta descifrar los misterios del sexo en un montaje con aires de conferencia.

CHARLA MAESTRA
Las disertaciones son versátiles y abordan temas como el “Slow Sex”, “dirty talking” o paleontología sexual. En escena, Jimena Lindo, Miguel Iza, Roberto Ruiz, Norma Martínez y Lizet Chávez juegan con sus posibilidades actorales,  performáticas y gestuales desde roles serios hasta los más irreverentes.
Iza, Martínez, Lindo, Chávez y Ruiz
El elenco no pierde vigor ni eficiencia de inicio a fin. Con ellos esta “charla” teórico–práctica derrumba mitos y tabúes (como en aquella grácil escena de poses) aunque, antes o después, el montaje pierda su hilo conductor lúdico y paródico (a nivel de personajes) del inicio.
La obra –de casi dos horas– sobrevive entre fugaces brillos dejando algunas imágenes “disonantes” (entre ellas, aparece un arma de fuego). Estos elementos desconciertan al espectador –secuencia de terapias o algún reiterado grito orgásmico– y cortan el delicado clímax escénico.

A CAMA SERVIDA
“Kamasutra” no destaca por el uso de recursos técnicos, sino que reposa en la conexión con su audiencia. Se aventura por sus miedos, frustraciones o deseos ocultos. La propuesta de Rouvière fácilmente genera complicidad, rompe esa distancia con traviesas encuestas y el contacto con el público.
Ejercicio de lenguas en "Kamasutra"
Aunque desenfadado, el montaje no se plantea escandalizar al espectador, sino involucrarlo escénicamente en una experiencia íntima diferente. Las nerviosas risas, jadeos inoportunos e inevitables suspiros son, inevitablemente, reacciones tan genuinas como los aplausos. Pero ahí queda. El desenlace de la puesta –inexistente o, quizá, oculto– resulta invisible para el espectador. El juego escénico deriva en una anécdota: como una conferencia sin conclusiones claras. “Kamasutra” arriesga tan poco que no calienta la sensibilidad de una sociedad ahogada en culpas y prejuicios.

Crédito de fotos: Centro Cultural de la UP

FICHA ESCÉNICA
“Kamasutra” (escritura de escenario)
Dirección: Gilbert Rouvière
Elenco: Lizet Chávez, Miguel Iza, Jimena Lindo, Norma Martínez y Roberto Ruiz
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8:30pm
La temporada va hasta el 21 de noviembre

viernes, 30 de mayo de 2014

La otra familia

Mariana de Althaus ha demostrado tener un ojo clínico para abordar los dramas familiares sin temores. Su visión, precisa e inteligente, le ha servido para delinear el universo femenino en una sociedad machista y patriarcal, esquivando los clichés. Esta búsqueda ha transitado por “Efímero” (2007), “Criadero” (2011) y “El sistema Solar(2012).
Gustavo Bueno y Fernando Luque
Ahora emprende un nuevo reto con Karamazov”, basada en “Los hermanos Karamazov”, una de las obras medulares de Fiodor Dostoievski (1821-1881). Los atormentados mundos y decadentes personajes masculinos descritos en sus novelas psicológicas confluyen esta vez bajo su dramaturgia poética, íntima y funcional.
Esta exploración no es azarosa. Ya en “Padre Nuestro” (2013) se había internado en lo más profundo de la psiquis varonil. Esto, sin olvidar sus esbozos masculinos de trazo duro y tierno, como Leonardo y Puli de “El sistema Solar”. Con “Karamazov”, De Althaus continúa esa senda.

Lazos de sangre
La puesta congrega a una familia disfuncional en la gélida Rusia del siglo XIX. Los personajes transmiten la distancia afectiva con que crecieron y el resentimiento. Fiodor Karamazov (Gustavo Bueno, quien debería ser más frío y autoritario) es el patriarca.
Gustavo Bueno, Sebastián Monteghirfo
y Rodrigo Sánchez-Patiño
Sus hijos son el inteligente y reprimido Iván (Sebastián Monteghirfo), el agresivo y libidinoso Dimitri (Rodrigo Sánchez – Patiño) y el reflexivo seminarista Alexei (Fernando Luque). 
Aparece luego el criado Smerdiakov (Gabriel Iglesias), en realidad, hijo no reconocido, nacido de una relación ilícita.
Esta dicotomía parental funciona débilmente, aun cuando los líos amorosos (Lizet Chávez y Katerina D’Onofrio, correctas en escena) enfrentan a Dimitri y su progenitor. Pero, resulta más dolorosa y sincera con Iván y, en algunos pasajes, con Alexei, su predilecto. La puesta logra interesantes aciertos en dos horas y media de función gracias a su ritmo y esencia realista.

Figuras paternales
Y es que no se trata, en estricto, de una adaptación teatral, sino de una obra sobre la dura relación entre el padre y los hijos, y un final luctuoso con momentos de intriga. Se discierne también sobre la fe y la razón (Enrique Victoria con dos roles tan fugaces como bellos), y el honor (buen papel de Emilram Cossío), que ahora no tienen el mismo valor que cuando fueron descritos por Dostoievski.
Escena de Iván y Alexei Karamazov
Sin embargo, alcanza su esplendor con otras escenas –apoyadas por una escenografía desoladora, melodías de armónica, secuencias cantadas y luces que acentúan sus atmósferas– sobre la justicia, la espiritualidad, la culpa y el libre albedrío. En una de las más logradas aparece el Diablo (Gonzalo Tuesta).
Es justo destacar los roles de Luque y Monteghirfo en un elenco con un trabajo plausible y serio. Mérito de una dirección compartida entre De Althaus y Adrián Galarcep cuya convicción fue llevar a escena una obra moderna que sintetice esta historia tan violenta, bella y sabia, como asegura su autora en el programa de mano, sin que importe su corta longevidad.

Crédito de fotos:

Ficha teatral
“Karamazov”, basada en “Los hermanos Karamazov” de F. Dostoievski
Dramaturgia: Mariana de Althaus
Dirección: Mariana de Althaus / Dirección Adjunta: Adrián Galarcep
Elenco: Gustavo Bueno, Rodrigo Sánchez – Patiño, Sebastián Monteghirfo, Fernando Luque, Gabriel Iglesias, Katerina D’Onofrio, Lizet Chávez, Enrique Victoria, Emilram Cossío, André Moyo, Alonso Alvarado, Adrián Du Bois, Coco Limo, Gonzalo Tuesta y Jorge Black.
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María)
Temporada: Del 17 de mayo al 21 de julio de 2014
Funciones: De jueves a lunes 8:30pm / Domingos a las 7pm
Entradas: S/. 50 (General) y S/25 (Estudiantes y jubilados)
Lunes populares: S/. 35 (General) y S/. 20 (Estudiantes y jubilados)
Más información en el evento de la obra

viernes, 29 de junio de 2012

Drácula escapa… del cine

Pocos personajes han inspirado miedo más muerto que vivo como Vlad Draculea (1431-1476), llamado luego Vlad El empalador. La maldad que el príncipe de Valaquia, héroe nacional de Rumania, infringía a sus enemigos sobrecogió a Europa por los siglos hasta la aparición de una novela ficticia basada en esta leyenda titulada “Drácula”.
Con la obra del irlandés Bram Stoker (1874-1912), el conde no sólo recobró la vida (una vez más), sino que se dibujaría una apariencia vista luego en filmes y series de televisión. Esta vez, el despiadado vampiro trasladó su tenebroso reino al Teatro La Plaza de la mano del director Jorge Castro (Lima, 1973). Un reto escénico que despierta al ocultarse el sol.


Hacia lo desconocido
La puesta en escena nos guía entre lúgubres ambientes de Transilvania y Londres. A modo de epístolas sabemos que, a poco de casarse con Mina (Wendy Vásquez), el abogado inglés Jonathan Harker (un buen papel de César Ritter) viaja a Rumania para cerrar un contrato con el conde Drácula (Miguel Iza en un rol ambivalente).
Tras convertirse en prisionero del conde, Harker retorna a Londres, pero sospecha que el vampiro lo siguió para conocer a Mina. En esos días, Lucy (una gratísima aparición de Lizet Chávez), novia de su amigo Lord Arthur Holmwood (sobria interpretación de Eduardo Camino), cae presa de un extraño mal: parece una no-muerta.
Como en el libro, aparecen el doctor Seward (Gonzalo Molina) y Abraham Van Helsing (en un sólido y acertado papel de Roberto Moll, quien retorna a escenarios tras una larga ausencia). El médico holandés –tan infalible y como escéptico– intentará averiguar qué sucede, contraponiendo los límites humanos a los sobrenaturales y desconocidos.



Entre el bien y el mal
Más allá de las exploraciones sobre la eternidad del ser y delirios diabólicos, “Drácula” representa la pugna entre el bien y el mal. Por eso, destaca la sobriedad y contundencia de Moll en el escenario. No obstante, el rol protagónico del vampiro genera sensaciones encontradas. 
Iza, actor de notables cualidades, intenta y logra darle un cariz propio a su “Drácula”. Un trabajo meritorio, si se considera lo exigencia interpretativa y vocal del papel. Como espectador, sin embargo, resulta difícil desligar su imagen de otras imágenes del conde si se ha visto alguna de las más de 60 películas –todo un récord cinematográfico– rodadas  sobre Drácula.
Entre ellas, algunas cintas memorables dirigidas por Friedrich W. Murnau (1922), Werner Herzog (1979) y Francis Ford Coppola (1992). Esta influencia, curiosamente, es percibida en varios aspectos de la obra, y, quizá, sea el único desacierto del trabajo. Por momentos, se sienten pasajes ‘escenificados’ del filme de 1992.


Desde las tinieblas
Pero ¿es factible sorprender a la platea con una historia conocida? Sí. El director Castro controla la duración de la puesta –cerca de dos horas– reemplazando episodios de la historia original por pasajes narrados o breves proyecciones de cine de época, un elemento al que recurrió con singular eficacia en “Astronautas”.
Y para equilibrar la densa narración incluye entre las escenas un sugerente juego de luces y sombras que captura al público. Unas veces, en el tenebroso castillo de Vlad y, en otras, en el manicomio que acoge al desquiciado sirviente Reinfield (una inteligente ejecución de Pietro Sibille).
Se suman muy bien los ágiles pasajes de performance de las draculinas (Kareen Spano, Lita Baluarte y Analí Mujica), dentro de la poética de la puesta. La música de estilo expresionista (compuesta por Pauchi Sasaki) y su escenografía minimalista y sutilmente gótica (diseñada por Camino) redondean la atmósfera de pesadilla.



Crédito de fotos: Yayo López / La Plaza

Ficha técnica
“Drácula”, de Bram Stoker
Dirección y adaptación: Jorge Castro / Asistente de dirección: Vanessa Vizcarra
Actúan: Miguel Iza, Roberto Moll, Wendy Vásquez, César Ritter, Pietro Sibille, Lizet Chávez, Eduardo Camino, Gonzalo Molina, Kareen Spano, Lita Baluarte y Anaí Mujica.
Lugar: Teatro La Plaza (CC. Larcomar)
Funciones: De jueves a martes a las 8pm / Domingos a las 7pm
La temporada culmina el 3 de julio
Entradas: De jueves a domingos S/. 60 (general) y S/. 20 (estudiantes)
Lunes y martes populares: S/. 40 (general) y S/. 15 (estudiantes)

Más información en la web de La Plaza.