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sábado, 13 de mayo de 2023

La última cena

 La verdad suele ocultarse en los resquicios más insospechados del alma. “Un maldito secreto” (2022), la atípica tragicomedia escrita y dirigida por Aldo Miyashiro (Lima, 1976) rebusca en estas grietas para atacar con métrica ferocidad a los cimientos más vergonzosos de una sociedad clasista, racista, superficial e hipócrita como la nuestra.

Francisco (Carrillo), Miriam (Arroyo), Manuel (Miyashiro),
Tomás (Martínez), Noemí (Majo) y Jesús (Cossío)
en "Un maldito secreto"

Con esta singular pieza, el autor reditúa su estilo dramatúrgico con un humor punzante, ácidas críticas sociales o morales y personajes en situaciones límite extraídos desde un entorno marginal o sórdido. Ahora, por si fuera poco, Miyashiro ha agregado a su repertorio creativo el uso de parlamentos en rimas –varios de ellos, ingeniosos– en tiempos de habla coloquial. 
En su segunda temporada, el montaje de la Asociación Cultural La Pasión arriba a la Asociación de Artistas Aficionados (AAA) con algunos cambios. Estos nuevos ingredientes, no alteran su inquietante esencia: una trama en la que nada es lo que parece, aunque sí la tornan muy melodramática. Un maldito secreto” presenta episodios signados por oscuras confidencias y revelaciones que surgen en una cena especial. El principal anuncio del evento confrontará a sus asistentes: dos familias tradicionales y conservadoras, con marcadas diferencias en su estatus económico e ideológico.

Esta obra cuenta con la dramaturgia y dirección
de Aldo Miyashiro

La más pudiente está integrada por Francisco, el padre autoritario y déspota (un solvente David Carrillo), la madre Miriam (buen trabajo de Ximena Arroyo) y su hijo Manuel (Mikael Miyashiro en un debut aceptable). La familia invitada, en cambio, trabaja para la primera y se compone por Jesús, el padre noble (un sublime Emilram Cossío), la madre Noemí (una excelente Sylvia Majo) y su hijo Tomás (un aceptable Erick Martínez). 
Aunque discretos y, por momentos, poco relevantes, la presencia de los criados Pedro y Juan (Gilberto Nué y Marcos Vicuña) resulta esencial. Desde la penumbra, son efectivos para cuestionar el accionar de los patrones y sus visitas o también por imitar sus inescrupulosas conductas. Los integrantes más experimentados del elenco se desenvuelven bien en este interminable vaivén de secretos, sin embargo, no sucede así con las actuaciones de los más noveles. La participación de Miyashiro y Martínez queda limitada a los flashbacks o, incluso, a una canción que, aunque emotiva, rompe con la atmósfera siniestra y exasperante de la historia.

"Un maldito secreto",
una tragicomedia en rima
La escenografía consta de un comedor elegante donde ocurre la mayoría de las escenas, mientras que las luces aciertan al incorporar el proscenio lateral y central a la propuesta. Además de aportar elegancia macabra y una estela pasada, el vestuario blanco y negro –y la ausencia de grises– juegan al despiste de bondad/maldad de los personajes. Un maldito secreto”, la provocadora y desenfadada obra de la Asociación Cultural La Pasión, traza el funesto destino de una sociedad regida por las apariencias y dogmatismos, aunque este activismo luzca endeble. Sin que ello cambie, este descolorido retrato familiar sacado de un álbum de inicios de 1900 se lucirá todavía en el altar principal de nuestras salas. 

FICHA DE LA OBRA
Un maldito secreto” de Aldo Miyashiro
Dirección: Aldo Miyashiro
Elenco: Ximena Arroyo, Emilram Cossío, David Carrillo, Sylvia Majo, Cindy Díaz, Gilberto Nué, Mikael Miyashiro, Marcos Vicuña y Erick Martínez
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Lima)
Funciones: Viernes y sábados a las 8pm y domingos a las 7pm
Temporada: Del 21 de abril al 21 de mayo
Entradas: S/ 50 (Zona Super VIP), S/ 40 (Zona VIP), S/ 30 (General), S/ 25 (Estudiante, Jubilado y CONADIS) y S/ 20 (Viernes populares) en Joinnus y boletería del teatro
Redes sociales: Instagram
Un montaje de la Asociación Cultural La Pasión

viernes, 31 de marzo de 2023

Enemigos cercanos

Un grupo de amigos decide reunirse luego de muchos años. Alejados por situaciones propias de la vida (viajes, trabajo o familia) esta situación –recurrente en las ficciones– es una tentadora oportunidad para resolver dilemas de juventud y revisarlos con ojos más maduros.

Andrea (Mercado), Thalía (Díaz), Sebas 
(Rubio) y Juli (Schiappa-Pietra) en "La mancha"
La mancha” (2022), obra de la autora Natalia Cárdenas Claux, aprovecha con inteligencia esta premisa. Con un estilo directo y sobrio, y una acertada técnica de perspectivas múltiples, esta singular propuesta recrea un episodio doloroso y condenable camuflado habitualmente por la falsa moral e impune camaradería de los amigos. Tales méritos le confirieron el primer puesto en el I Concurso Nacional de Dramaturgia organizado por La Ira Producciones. El texto de Cárdenas Claux brilló de entre 60 libretos nacionales y extranjeros remitidos al certamen convocado el año pasado.
Con él, la acuciosa directora Daniela Lanzara desarrolla una propuesta escénica coherente y fluida en la que desliza intrigas, dudas y pocas certezas. Las disrupciones narrativas (con asistencia técnica de luces y efectos de sonido) y subtextos adheridos a sus diálogos guiarán a la audiencia ante una seria denuncia vista desde diversos ángulos.

"La Mancha" obtuvo el primer 
puesto en el I Concurso Nacional
de Dramaturgia de La Ira Producciones 
La auto referencialidad de “La mancha” resulta curiosa, aunque relevante. Situar un caso de agresión en un círculo amical y profesional (un elenco de teatro de Lima) revela la necesidad de estar alertas en todo momento y, sobre todo, la de construir entornos seguros para todos. Al respecto, la propuesta profundiza en la piscología de sus personajes. Por ejemplo, Thalía (una solvente Cindy Díaz) y Juli (la aceptable Lilian Shiappa-Prieta) representan una sólida amistad quebrada por un hecho grave –inmanejable por la edad y el temor al que dirán– que devino en secretos y falta de confianza. Ahí aparece esa extraña sensación de que ninguna de las dos había sido del todo sincera con la otra. Esta atmósfera contagiará al resto de la pandilla, aunque con matices más melodramáticos y grácilmente cómicos. Andrea y Sebas (ambivalentes y divertidos roles de Alicia Mercado y Sebastián Rubio) cumplen con este juego escénico ante la inevitable llegada de Jorge (inquietante Juan Carlos Pastor).

Jorge (Pastor) integra esta propuesta
que dirige Daniela Lanzara
Con todos estos ingredientes la propuesta llega a su desenlace con buena tensión y un escape –necesario– de la realidad a algún universo paralelo. Bajo una escenografía sofisticada, gris e impersonal, “la mancha” de amigos se deforma y descompone hasta parecerse más al críptico lienzo monocromático –tan parecido a sus vestuarios– que domina el apartamento en el que se reúnen. La mancha”, la valiente propuesta de La Ira Producciones, revela los peligros que acechan de cerca, con el rostro de quien dice ser un amigo, y de los silencios cómplices que los resguardan. Sin mecanismos de protección eficientes, las dudas y las muestras de solidaridad parecen ser los únicos los caminos posibles para ayudar a alguna víctima. 

FICHA ESCÉNICA
La mancha” de Natalia Cárdenas Claux
Dirección: Daniela Lanzara
Elenco: Cindy Díaz, Lilian Schiappa-Pietra, Alicia Mercado, Sebastián Rubio y Juan Carlos Pastor
Lugar: Teatro de Lucía (Ca. Bellavista 512, Miraflores)
Temporada: Del 09 de marzo al 10 de abril
Funciones: De jueves a lunes a las 8 pm / Domingo a las 7 pm
Entradas: S/ 50 (General), S/ 40 (Clientes BBVA), S/ 30 (Adulto Mayor y CONADIS), S/ 25 (Mancha - Pack 2 entradas) y S/ 25 (Estudiante).
Adquiere tus entradas en Joinnus y en la boletería del teatro
Redes sociales: Facebook / Instagram
Un montaje de La Ira Producciones

jueves, 29 de julio de 2021

Días memorables

A pesar de ser una pieza breve, “La última cinta de Krapp” A pesar de ser una pieza breve, “La última cinta de Krapp” logra delinear en sus páginas los perturbadores demonios que acechan en la vida moderna. Sus monólogos impregnados de soledad y pesimismo no han perdido vigencia desde su estreno en 1958.

Gonzalo Molina en "La última cinta"
Pareciera, más bien, que este texto del autor irlandés Samuel Beckett (1906-1989) se revitaliza con dar un vistazo a la modernidad desolada, agitada e insatisfactoria que nos rodea. De esta sombría atmósfera emergió Aristóteles Picho cuando, en 2010, interpretó esta obra con la dirección de Miguel Talledo en el Centro Cultural PUCP
Once años después, Piso 1 Producciones recoge las opacidades del libreto original en una propuesta cargada de dolor y desesperanza montada desde el Nuevo Teatro Julieta de Miraflores. La libre adaptación y dirección de Manuel Baca Solsol logran este propósito.

La historia se sitúa en el cumpleaños de Krapp, un hombre maduro y postrado en una silla de ruedas, que suele grabar sus recuerdos en cintas para luego reproducirlas. Gonzalo Molina encarna estupendamente a este personaje, en especial, por la dualidad que lo habita.

El recordado Aristóteles Picho encarnó
a Krapp en una propuesta de 2010.
Su actuación es un lienzo teñido de dolor (físico y moral) y añoranza desde el que fluyen también saludables episodios de felicidad. Entre ellos, los paseos por una apacible playa o al recordar a una misteriosa mujer llamada Bianca en una escena inquietante y tierna en la que el solitario protagonista “conversa” con un maniquí. 
Estas evocaciones se tornan lóbregos cuando lanza su desprecio a la juventud que lo ha abandonado, o cuando piensa en la enfermedad del padre y la viudez de la madre. El Krapp de Molina conjuga lo visceral y lo emotivo con dosis de pesimismo y arrogancia.

A nivel narrativo, la transición de tiempos a través de un funcional empleo de luces y un buen manejo de cámaras aportan una perspectiva cinematográfica que potencia lo escénico, aunque podría revisarse si los acordes criollos del inicio suman al contexto de la historia.

"La última cinta" de Piso 1 Producciones
Un detalle interesante: este no es el primer de “Beckett” de Piso 1 Producciones. Durante la pandemia, esta prolífica productora ha estrenado “Fragmentos”, “Nacimiento” y “Salto en sepia”, adaptaciones virtuales que nos aproximan al universo existencialista de este autor considerado padre del “teatro del absurdo”.

Todo este bagaje moldea este montaje hasta convertirse en un retrato de dilemas sensible e inconclusos. “La última cinta” delata el entusiasmo de quienes se refugian en el pasado para olvidar por un momento que el ocaso de la vida se acerca irremediablemente.

FICHA ESCÉNICA
La última cinta”, adaptación de Manuel Baca Solsol
Inspirada en “La última cinta de Krapp” de Samuel Beckett
Dirección: Manuel Baca Solsol
Elenco: Gonzalo Molina
Lugar: Nuevo Teatro Julieta (Miraflores)
Entradas: S/ 30 (Acceso por 48 horas)
Plataforma: Joinnus
El streaming estará disponible hasta el 14 de agosto
Adquiere tus entradas en este enlace
Una producción de Piso 1 Producciones y Cindy Díaz

lunes, 14 de septiembre de 2020

Cárceles sociales

“Monólogos de mujeres” surgió en 2017. En tres años de montaje, el proyecto paseó por salas de teatro, cafés y centros penitenciarios con una finalidad: mostrar la situación de la mujer peruana en casos de marginación, violencia, discriminación y machismo.
Primera edición virtual de
"Monólogos de mujeres"
Esta aguerrida propuesta vuelve a la escena de una nueva normalidad que, poco o nada, ha cambiado de la anterior. En su primera edición virtual, Las Luchas Producciones reflexiona con actualidad en dos monólogos potentes y liberadores inspirados en las aprisionadas vidas de sus protagonistas, curiosamente disímiles entre sí.
Las dos historias escritas por Gina Guerrero Pflücker describen con crudeza –quizá, demasiada– y certera denuncia los efectos transversales y colaterales de los abusos en una sociedad indiferente. Estas historias no conocen de nivel socioeconómico ni estatus social.
La propuesta presenta a “Esperanza”, una joven meretriz en situación de esclavitud. Este desgarrador monólogo que dirige Ximena Aguilar Florindo narra en clave de tragedia el infierno de esta muchacha que, como muchas otras, llegó a la capital con sueños de una mejor vida.
"Esperanza" (Cindy Díaz)
La interpretación de Cindy Díaz se diluye por ratos. La actriz se esmera por acentuar el realismo de los trágicos episodios –como mostrarse con el rímel deshecho en lágrimas y acompañada apenas por un colchón y una pequeña cartera– en lugar de afianzar su soledad y sus ansias de libertad. Estos detalles los pudo cuidar la dirección.
No obstante, Díaz logra sus mejores momentos cuando se entrega a las pocas esperanzas que le asigna el texto: la imagen de sus padres, sus aspiraciones y su pequeño hijo. La ilusión con que enfrenta su realidad hace que su denuncia resuene con fuerza y honestidad.
“La mujer de rojo”, segundo monólogo del montaje, es interpretado por Mónica Domínguez. Con un aceptable despliegue y soltura, ella encarna a Lucía De las Casas, mujer de clase media, casada con Samuel e ilusionada con celebrar el aniversario 33 de su sólido matrimonio.
"La mujer de rojo" (Mónica Domínguez)
Detrás de esa fantasía conyugal, ella oculta una insatisfecha y solitaria vida amorosa, llena de culpas, distancias y renuncias. La dramaturgia contrapone acertadamente el amor romántico con el parlamento revelador de Lucía en una conversación telefónica que resuena en Ramona, la joven asistenta de una florería, y en nosotros.
A pesar de contar con una cámara fija, la dirección de Norma Berrade juega con las perspectivas a través de breves desplazamientos por el espacio y miradas a través del espejo. Desde esa pequeña sala lanza una recomendación de cómo lograr la felicidad a través de la libertad.
Como un saludable arco reflejo, “Monólogos de mujeres” se hermana a otras propuestas –como la tercera temporada de “Camerino Virtual”, por ejemplo– que rescatan los dilemas más apremiantes del universo femenino, sin tabúes ni temores.

FICHA ESCÉNICA
“Monólogos de mujeres”
“Esperanza” de Gina Guerrero Pflücker
Dirección: Ximena Aguilar Florindo
Actúa: Cindy Díaz
“La mujer de rojo” de Gina Guerrero Pflücker
Dirección: Norma Berrade
Actúa: Mónica Domínguez
Plataforma: TeVi Live

lunes, 14 de abril de 2014

Sortilegios y azares

Dos nuevas obras de nombres curiosos y llamativos saltaron a escena hace algunas semanas en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores. Sus autores fueron formados en el Vivero de Dramaturgia de Alonso Alegría, cuya diversidad de talleres permite escribir obras de distinta duración bajo exigencias creativas específicas.
Para “Operación réquiem”, una farsa política y coyuntural ideada por Ángelo Condemarín (Lima, 1982) y “La cábala”, comedia romántica y pícara esbozada por Liz Guzmán (Lima, 1982) esta breve temporada, que culmina este martes 15 y miércoles 16 de abril, ha significado un serio examen como montajes profesionales.
Un debut que debería incentivarlos a la creación de nuevas proyectos y la perfección de su estilo en el futuro. 
La pieza de Condemarín apareció publicada originalmente como “Cristiana sepultura” (La Plaza, 2013) y fue rebautizada como “Operación réquiem”. En ella se plantea la existencia de un supuesto jefe del “Doc”, recluido en la Base Naval, llamado Casimiro.

Personajes ocultos
Este hombre fuerte –y desconocido en la historia peruana– ha muerto y tres mujeres lo lloran. Clarisa (un correcto papel de María Cristina Ribal), su primera esposa; Débora (una desinhibida Ebelin Ortiz) y la dulce Alondra (el cándido rol de Cindy Díaz) están reunidos en su búnker en medio de enredos, añoranzas e impulsos carnales.
Seminario, Ribal, Díaz y Ortíz
con el cuerpo de Casimiro
Por su parte, Alfredo (Federico Abrill), hijo de este personaje, intentará darle su sitio en los libros de historia, mientras que el experto funerario (Martín Martínez) fungirá de mediador entre los volátiles deseos de los parientes sobre cómo disponer del cuerpo. 
Así, la trama avanza de forma zigzagueante y, a veces, con más confusión que acierto.
Por ejemplo, resulta cómico ver el “cuerpo” del súper Doc o reír con las referencias de coyuntura: mafias enquistadas y escándalos políticos y la inclusión de elementos cibernéticos. Sin embargo, el montaje enfrenta, por momentos, pasajes dialogados demasiado largos y escenas con un elenco estático. En esos casos, la acción decae.
Enrique Victoria
En medio de estos lances avivados por el trasfondo político, Sonia Seminario (la cálida Santina, suegra del difunto) y Enrique Victoria (el inefable y elegante doctor Lechuga) presentan las actuaciones más loables
Ambos extraen la esencia de sus personajes (dulce y maquiavélica) con solvencia y naturalidad en una propuesta escénica irregular nacida irónicamente de un buen texto.

Una noche loca
Similar suerte parece oscurecer en la previa a “La cábala”. La breve pieza de Guzmán posee, en teoría, varios recursos que explotar en una comedia ligera. Su historia parte de un curioso hábito de Sara (Claudia Rúa), quien acostumbraba tener sexo antes de un evento decisivo. El problema es que ella es viuda y está en vísperas de una importante entrevista de trabajo.
Martín Martínez y Claudia Rúa
Tal urgencia la lleva a recurrir a su cuñado Carlos (Martín Martínez). 
Las risas y miradas de desconcierto que uno presagiara con esta pícara premisa se diluyen en escena, en parte, quizá, por las actuaciones discretas y el lento ritmo de una comedia que requería mayor vértigo. 
El texto de Guzmán es cuidado y nada grotesco.
Su humor es efectivo y funcional, pero el dúo escénico no logra trasladar esa química a la poco alumbrada habitación que sirve de escenario. Podría tratarse de falta de más ensayos o de una dirección más cuidadosa que deja un resultado algo azaroso. Este detalle no resta el mérito creativo de ambas presentaciones: un esfuerzo plausible para dos jóvenes dramaturgos que empiezan su carrera en las letras escénicas.

"La cábala", de Liz Guzmán

DATO
En 2013 el Teatro La Plaza realizó el festival Sala de Parto que publicó a diez obras de nuevos autores y a algunos ya conocidos. Este año dos piezas publicadas en ese volumen verán escena próximamente: “Cómo crecen los árboles”, de Eduardo Adrianzén, en el auditorio del MALI y “Bésame mucho”, de Ernesto Barraza en el Centro Cultural El Olivar. Veamos cómo les va.

 
Crédito de fotos: Vivero de Dramaturgia

Ficha artística
“La cábala”, de Liz Guzmán
Dirección: Johanna Cuevas / Asistencia: Pamela Gonzales
Elenco: Martín Martínez y Claudia Rúa
Jefe de escena: María Lourdes León

“Operación réquiem”, de Ángelo Condemarín
Dirección: Alonso Alegría / Rey A. Huapaya
Elenco: Sonia Seminario, Enrique Victoria, María Cristina Ribal, Ebelin Ortiz, Federico Abrill, Martín Martínez y Cindy Díaz
Jefe de escena Luis Guillermo Hidalgo

Producción general: Vivero de Dramaturgia y Sala de Parto
Más información en el evento y fanpage del Vivero de Dramaturgia