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viernes, 16 de mayo de 2014

Las reglas de la vida

Madurar es complicado. Intentarlo a fines de los años sesenta en una pequeña localidad de Maryland, en Estados Unidos, podría sonar a proeza. Más si viviera en una familia disfuncional, conservadora y prejuiciosa, como la protagonista de “Cómo aprendí a manejar (How I learned to drive, titulado originalmente en inglés).
Elenco de "Cómo aprendí a manejar"
Escrita por Paula Vogel (Washington, 1951) en 1997, la pieza grafica la dificultad y complejidad de la vida con un paralelismo cotidiano: las lecciones de manejoHito que entre los jóvenes norteamericanos marca el inicio de la independencia.
Luego de seis funciones en el Teatro Auditorio de Miraflores en julio de 2013) la obra vuelve, esta vez, al Centro Cultural El Olivar de la mano de Ebelin Ortiz. Como aquella vez, la frescura y solidez del montaje –su primera experiencia como directora– perdura y cautiva en escena.

Días de represión
La historia inicia pocos años antes de la revolución sexual femenina (segunda ola) en Estados Unidos. Incluso, la familia desiste llamarse por sus nombres y en lugar usan apodos de obvia connotación sexual. Vogel realiza una retrospectiva de Maryland, pintando con estereotipos y clichés, el imaginario de las mujeres (madres, abuelas y tías).
Mario Velásquez y Leticia Poirier
Con apenas trece años, la ávida y lista Rayita (buen papel de Leticia Poirier) escapa a esa lógica
Los únicos referentes masculinos Papote (Tirso Causillas), el abuelo ramplón, y el refinado Tío Pico (un sobrio rol de Mario Velásquez) aparecen definidamente opuestos.
La ambigua relación entre tío y sobrina guiará y enredará los hilos de esta historia. Rayita enfrenta la vida con la ingenuidad: es aguda, atenta, atrevida, irreverente e inconforme, recursos que exhibe Poirier. El trabajo de Velásquez, por su parte, como tío maduro es convincente: es persuasivo y sutilmente tierno.

Paseos de campo
La tríada coral que los acompaña (Firelei Barreda, Michella Chale y Tirso Causillas) es ágil, múltiple y versátil. Un elenco uniforme y solvente, tan funcional como la mágica escenografía –y sus elementos– que gira en medio de la nostalgia campirana y juegos de tiempo.
Rayita y el Tío Pico
Los ejes temporales –con saltos en la narración– son bien utilizados para mostrar cerca de 17 años de aprendizaje descarnado de Rayita. 
Los paisajes testimoniales de la protagonista recogen la añoranza de una figura paterna y una esperanza gris en un mundo que sólo da respuestas retorcidas.
La acertada dirección de Ortiz convierte al montaje en una guía de supervivencia que se improvisa a diario: la vida. Este trabajo nos aproxima a Vogel, dramaturga ganadora del Premio Pulitzer de 1998 y profesora universitaria, con un drama contemporáneo sobre seres solitarios que no encontraron una fórmula o método para vivir.


Ficha artística
Cómo aprendí a manejar”, de Paula Vogel
Dirección: Ebelin Ortiz / Asistencia: Jimena del Sante
Elenco: Leticia Poirier, Mario Velásquez, Firelei Barreda, Michella Chale y Tirso Causillas
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. República 455, San Isidro)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm
La temporada culmina el 8 de junio
Reservas a comoaprendiamanejar@gmail.com
Mayor información en el evento y el fanpage de la obra

jueves, 10 de abril de 2014

Libertad peregrina

Athol Fugard (Middelburg, 1932) es uno de los autores contemporáneos más comprometidos de Sudáfrica. A través de sus obras ha luchado por la justicia e igualdad y denunciado el apartheid, el régimen perverso de segregación racial que sumió a su país en uno de sus capítulos más álgidos.
El reencuentro de Helen y Elsa
En esos tiempos se sitúa “El camino a la Meca” (1984). Una historia que, tras sus rarezas, describe la lucha por los ideales y la libertad de su protagonista inspirada en la escultora Helen Martins (1897-1976) en plena represión. 
En poco tiempo, la pieza viajó por teatros de los cinco continentes y logró una versión fílmica en 1991. Bajo la dirección de Mikhail Page, esta obra ofrece reflexiones sobre la tolerancia a las creencias y el espíritu creativo en condiciones adversas. Lo puede apreciar en las cuatro funciones (de jueves a domingo) que quedan hasta este 13 de abril en el Centro Cultural El Olivar de San Isidro.

Un largo camino
La obra posee un solo acto y dura unas dos horas. La historia inicia con el reencuentro de Helen Niemands (oscilante e intenso rol de Milena Alva) con Elsa Barlow (la impetuosa Michela Challe) en una aldea llamada Nieu Bethesda. Eran días de calvinismo y segregación.
Challe, Alva y Santistevan
Su morada parece un refugio excéntrico: paredes de colores, decenas de velas, botellas de vidrio y esculturas zoomorfas orientadas a La Meca (que no se ven pero son aludidas con frecuencia). 
Una inusual peregrinación artística que dista con el credo y las costumbres de su pueblo. Así, defiende su genio creativo ante el ocaso de su vida y la mirada extraña e incomprensible de un vecindario que ahora le resulta ajenoTras un primer momento denso por el ritmo y los detalles perdidos en el tiempo, ambas mujeres enfrentan la primera de varias discusiones
"El camino a la Meca"
La diferencia de edades y las posturas divergentes se acentúan y se exhibe el temperamento de ambas actrices. Este factor guía la obra con cierta eficacia, pero se desgasta ante la reiteración de premisas.
Recién con la aparición del pastor Marius Byleveld (un correcto papel de Alfonso Santistevan) el drama cobra un vértigo distinto. Rompe con la monotonía de la confrontación, marca algunos quiebres –los necesarios– y suma elementos que describen la imprecisa relación de Helen con el mundo externo. Hay algunas verdades que tocan.

Sombras y luces
Un acierto es la escenografía (trabajo de Carlos Mesta) que linda con lo extravagante y lo barroco. La casa de Helen irradia una atmósfera de soledad y frustración en medio de brillos y objetos que describen una personalidad resignada e intensa que dibuja Alva por momentos.
Helen Niemands (Alva) en su mundo
Y es perfecto para el momento más poético de la puesta. Aquel en el que los destellos de múltiples velas y cristales domina la escena y deja en la penumbra los rencores y batallas inconclusas de los personajes
Entre ellas, un secreto muy velado entre el pastor y la escultora, que casi pasa inadvertido. El director se apoya, además, en un pequeño video y la música para recrear el contexto
Aunque hubiera sido idóneo acentuar más la asfixiante represión y censura social, ideológica y religiosa que persigue a sus personajes en una etapa como la descrita por Fugard. Eso sí, esta producción de Bunbury Teatro (en cuyos trabajos puede contarse La Madonnita, de Mauricio Kartun, en 2011) rescata y enarbola su mensaje con notable belleza y libre de sesgos y ataduras.

Crédito de fotos: CC El Olivar / RodoStudio Fotografía

DATO:
“The Road to Mecca” (“El Camino a la Meca”) se presenta por un acuerdo especial con Samuel French Inc.

Ficha artística
“El camino a la Meca”, de Athol Fugard
Dirección: Mikhail Page
Traducción: Gonzalo Rodríguez Risco
Elenco: Milena Alva, Alfonso Santistevan y Michella Chale
Producción General: Bunbury Teatro
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. República 455, San Isidro)
Las funciones van de jueves a domingo 8pm
La temporada culmina 13 de abril
Mas información en el evento de la obra o en Bunbury Teatro