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lunes, 11 de abril de 2016

Terapia de amor

Hay dramaturgos que, con hilaridad y osadía, han explorado y explotado las posibilidades escénicas del amor. En “Como castigo por mis pecadosTirso Causillas se atreve a comparar este noble y sublime sentimiento con un detonante cotidiano y peligroso… irónicamente tan necesario.
El autor Tirso Causillas
Bajo una óptica desenfada y raramente tierna, esta pieza somete a la audiencia a una exorcizante terapia, perfecta para enamoradizos obstinados. Luego de una primera temporada en mayo del año pasado en el Mocha Graña, este divertido montaje regresa, esta vez, al Museo de Arte de Lima (MALI)La certera dirección de Nani Pease y un elenco creativo y dinámico se alistan a desbaratar los paradigmas del amor. Con altas dosis de humor negro y ligeros consejos de manual de autoayuda, “Como castigo por mis pecados” busca salvar frágiles corazones de los desplantes y engaños.

¿ESTAR O NO ESTAR?
El coach del anti–amor Ezequiel García (buen trabajo de Tirso Causillas) dicta charlas para evitar los estragos de enamorarse. Elegante y mesiánico, García guarda en su experiencia las cicatrices de amores esquivos. Mientras describe su método de superación, el pasado parece atormentarlo.
Juan (Ángel Valdez), Ezequiel (Tirso Causillas) y
Ana (Fabiola Coloma)
Los ejemplos de su ponencia son ejecutados por Ana y Juan (Fabiola Coloma y Ángel Valdez). 
A través de esta entretenida pareja uno observa los sacrificios, clichés, manías, frustraciones y argucias –grotescas o ridículas– a las que uno recurre para conquistar al sexo opuestoEl montaje se sostiene por la hilaridad e incansable energía de Causillas y sus disfuerzos de libreto. Destacan el enorme desempeño físico y actoral de Coloma y Valdez para retratar con ingenio y frescura las caprichosas situaciones de pareja en divertidas y aleccionadoras postales.

VANOS CONSEJOS
La dirección de Pease acierta con el timing en las fases de alerta de posibles noviazgos –aunque podrían ser más ágiles– y la irreverencia de su elenco. A los descritos, se suma el destacado guitarrista (lúdico Loko Pérez) como artífice de atmósferas para la risueña conferencia y los enredos situacionales.
El guitarrista Loko Pérez
El lenguaje irónico de Causillas añade una severa crítica a la psicología pop utilizada en los libros de autoayuda. Esta dupla funcional (trabajaron en la delirante “Las crías tienen hambre”) congenia en un trabajomás catarsis que puestaen el que se decantan experiencias propias y ajenasEl montaje de /Nos/otros Teatro reflexiona y desmitifica el amor romántico. “Como castigo por mis pecadosla acerca más a la dimensión humana de los sentimientos confusos o promesas incumplidas. Ese es el costo por intentar de encontrar el equilibrio en las tempestuosas aguas del amor.

FICHA ESCÉNICA
 “Como castigo por mis pecados”, de Tirso Causillas
Dirección: Nani Pease / Asistencia: Nazira Atala
Elenco: Tirso Causillas, Fabiola Coloma, Ángel Valdez y Loko Pérez
Música original: Mijaíl Mitrovic
Dirección de arte: Aarón Rojas
Lugar:  Museo de Arte de Lima (Paseo Colón 125, Lima)
Temporada: Del 1 al 25 de abril de 2016
Funciones: Viernes, sábados y lunes a las 8pm / Domingos a las 7pm
Un montaje de /Nos/otros teatro
Más información en el evento de la obra

viernes, 16 de mayo de 2014

Las reglas de la vida

Madurar es complicado. Intentarlo a fines de los años sesenta en una pequeña localidad de Maryland, en Estados Unidos, podría sonar a proeza. Más si viviera en una familia disfuncional, conservadora y prejuiciosa, como la protagonista de “Cómo aprendí a manejar (How I learned to drive, titulado originalmente en inglés).
Elenco de "Cómo aprendí a manejar"
Escrita por Paula Vogel (Washington, 1951) en 1997, la pieza grafica la dificultad y complejidad de la vida con un paralelismo cotidiano: las lecciones de manejoHito que entre los jóvenes norteamericanos marca el inicio de la independencia.
Luego de seis funciones en el Teatro Auditorio de Miraflores en julio de 2013) la obra vuelve, esta vez, al Centro Cultural El Olivar de la mano de Ebelin Ortiz. Como aquella vez, la frescura y solidez del montaje –su primera experiencia como directora– perdura y cautiva en escena.

Días de represión
La historia inicia pocos años antes de la revolución sexual femenina (segunda ola) en Estados Unidos. Incluso, la familia desiste llamarse por sus nombres y en lugar usan apodos de obvia connotación sexual. Vogel realiza una retrospectiva de Maryland, pintando con estereotipos y clichés, el imaginario de las mujeres (madres, abuelas y tías).
Mario Velásquez y Leticia Poirier
Con apenas trece años, la ávida y lista Rayita (buen papel de Leticia Poirier) escapa a esa lógica
Los únicos referentes masculinos Papote (Tirso Causillas), el abuelo ramplón, y el refinado Tío Pico (un sobrio rol de Mario Velásquez) aparecen definidamente opuestos.
La ambigua relación entre tío y sobrina guiará y enredará los hilos de esta historia. Rayita enfrenta la vida con la ingenuidad: es aguda, atenta, atrevida, irreverente e inconforme, recursos que exhibe Poirier. El trabajo de Velásquez, por su parte, como tío maduro es convincente: es persuasivo y sutilmente tierno.

Paseos de campo
La tríada coral que los acompaña (Firelei Barreda, Michella Chale y Tirso Causillas) es ágil, múltiple y versátil. Un elenco uniforme y solvente, tan funcional como la mágica escenografía –y sus elementos– que gira en medio de la nostalgia campirana y juegos de tiempo.
Rayita y el Tío Pico
Los ejes temporales –con saltos en la narración– son bien utilizados para mostrar cerca de 17 años de aprendizaje descarnado de Rayita. 
Los paisajes testimoniales de la protagonista recogen la añoranza de una figura paterna y una esperanza gris en un mundo que sólo da respuestas retorcidas.
La acertada dirección de Ortiz convierte al montaje en una guía de supervivencia que se improvisa a diario: la vida. Este trabajo nos aproxima a Vogel, dramaturga ganadora del Premio Pulitzer de 1998 y profesora universitaria, con un drama contemporáneo sobre seres solitarios que no encontraron una fórmula o método para vivir.


Ficha artística
Cómo aprendí a manejar”, de Paula Vogel
Dirección: Ebelin Ortiz / Asistencia: Jimena del Sante
Elenco: Leticia Poirier, Mario Velásquez, Firelei Barreda, Michella Chale y Tirso Causillas
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. República 455, San Isidro)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm
La temporada culmina el 8 de junio
Reservas a comoaprendiamanejar@gmail.com
Mayor información en el evento y el fanpage de la obra

viernes, 25 de abril de 2014

Vidas agridulces

Explorar las relaciones (sus conflictos y desencuentros) desde una óptica singular es insumo de infinitas historias. Saber aproximarse a ellas para escribirlas y dirigirlas con gracia, delirio y osadía en una propuesta escénica que no naufrague es un notable mérito.
"Las crías tienen hambre"
Las crías tienen hambre”, primera obra del joven dramaturgo Jano Clavier, se sitúa a mitad de ese anhelo. 
Pero es un buen comienzo para este autor peruano - venezolano, que presenta a dos personajes atrapados en una relación amorosa dependiente.
Los diálogos en un lenguaje ágil y desencantado, y situaciones absurdas y grotescas sirven para esbozar los agrios días de esta pareja. Una cruda reflexión sobre la madurez desde la visión de un dramaturgo cuya edad no alcanza a las tres décadas de vida, pero se da maña.

Días aburridos
A simple vista asoma un drama cotidiano, pero no. El juego escénico que plantea Clavier oscila entre lo serio y absurdo. Su propuesta de diálogos ágiles y un humor negro e impredecible guía el texto y, en especial, el subtexto hasta rincones insospechados.
Nani Pease y Tirso Causillas
Un acierto del texto y montaje es la relación poco funcional y desigual de sus protagonistas.
Pablo (un buen trabajo de Tirso Causillas) es un artista conceptual y Olga (contrapunto escénico de Nani Pease) es una exitosa ejecutiva
Son una pareja distante en edades (lo separan casi veinte años) y sus aspiraciones profesionales y personales.
No obstante, están fuertemente enlazados por sus temores y frustraciones.  El montaje es plausible, pero en ocasiones, lo absurdo linda con lo confuso y lo excéntrico (básicamente en el rol de Causillas). A él se contraponen las exigencias de Olga, a pesar de que, por momentos, la poca sincronía socava la buena química de ambos actores.

Pareja dispareja
De otro lado, la convivencia de ambos revela modelos de dominación, estereotipos y un velado Complejo de Edipo. Ello configura ciertos momentos de comedia en la pieza, pero da solidez a las escenas de mayor tensión. Propuesto así, el montaje no se salva de ciertas dificultades.
La piñata, Olga y Pablo
Por ejemplo, el uso frecuente de groserías reduce su efecto y se pierde cuando se requiera intensificar la obra
El hecho de que aparezcan argentinismos genera algunas disonancias, aunque rescata y usa bien los recursos audiovisuales y utilería (como la “piñata maternal”).
Como dato curioso está el trazado de la escenografía que simula al filme “Dogville”, del danés Lars Von Trier (Copenhague, 1956). Casualidad o no, el reto que asume Clavier y su elenco logra un efecto parecido: inquietar, criticar y reflexionar sobre la existencia de dos personas en constante zozobra.

Crédito de fotos: Leonel Ortíz / Las crías tienen hambre

Ficha técnica
Las crías tienen hambre”, de Jano Clavier
Dirección: Jano Clavier / Asistencia: Piero Negrón
Elenco: Nani Pease, Tirso Causillas y Piero Negrón
Jefe técnico: Nelson Morales
Diseño de iluminación: Jesús Reyes
Teatro: Mocha Graña (Jr. Sáenz Peña 107, Barranco)
Información en la página de la obra