Mostrando entradas con la etiqueta Martín Martínez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martín Martínez. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Amor a oscuras

El Vivero de Dramaturgia de Alonso Alegría culmina este año con una nueva apuesta teatral. Primero fue “Operación Réquiem” y “La cábala (marzo - abril), luego vino “Mientras escribes” y “Despojo” (agosto-septiembre); y ahora “Todas las noches, comedia romántica escrita por Andrea Sotelo.
Con un ritmo ágil y entretenido, esta puesta presenta a José María y Carolina (Martín Martínez y la colombiana Camila Medina), un par de “amigos con derechos” que utilizan su furtiva relación como un escape de sus vidas: ella es casada y él, un inclasificable donjuán.  
Cuando Carolina confiesa su amor a su galán –quiebra la primera regla de una relación de este tipo– desencadena enredos y situaciones que confrontarán al amor y la amistad. ¿Con qué quedarse después de todo? La joven autora ensaya una plausible respuesta que funciona con cierta eficacia en escena.

Íntimas verdades
Bajo la mirada de Alonso Alegría, la dramaturgia de Sotelo desarrolla con acierto este amor clandestino en tiempo y espacio. La pieza salpica adecuadamente momentos de drama y reflexión con líneas cómicas bastante interesantes e inesperadas que podría explotarse con una actuación más compenetrada.
Medina y Martínez
Martínez, por ejemplo, juega a ser un conquistador un tanto escrupuloso y poco refinado en gestos y movimientos para encarnar a un galán pianista. Medina, en cambio, aparece ilusa, aunque errática e imprevista por ratos. 
Ello no les impide configurar una tierna y, a veces, torpe química que dinamiza varias escenas. Sería bueno ajustar el ritmo hacia lo pícaro o desenfadado –como exigiría el género y la temática–, y realzar el momento de las revelaciones con un estilo más hilarante
El uso de elementos (una escenografía bastante realista) es adecuado y el trabajo de luces algo estático confabula a la creación de atmósferas en momentos de complicidad hacia el final de la puesta. Todas las noches” continuará en escena hasta el 17 de diciembre en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores. Como una tradición sólida el 2015 el Vivero de dramaturgia seguirá apostando fuerte por el teatro de nuevos autores.

Ficha escénica
Todas las noches”, de Andrea Sotelo
Dirección: Alonso Alegría / Asistencia: Tábata Fernández
Elenco: Camila Medina y Martín Martínez
Entradas: S/. 25 (General) y S/. 15 (Estudiantes y jubilados)
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)
Funciones: Martes y miércoles a las 8pm
Temporada: Del 25 de noviembre al 17 de diciembre
Producción: Vivero de Dramaturgia de Alonso Alegría
Más información en el evento de la obra

lunes, 14 de abril de 2014

Sortilegios y azares

Dos nuevas obras de nombres curiosos y llamativos saltaron a escena hace algunas semanas en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores. Sus autores fueron formados en el Vivero de Dramaturgia de Alonso Alegría, cuya diversidad de talleres permite escribir obras de distinta duración bajo exigencias creativas específicas.
Para “Operación réquiem”, una farsa política y coyuntural ideada por Ángelo Condemarín (Lima, 1982) y “La cábala”, comedia romántica y pícara esbozada por Liz Guzmán (Lima, 1982) esta breve temporada, que culmina este martes 15 y miércoles 16 de abril, ha significado un serio examen como montajes profesionales.
Un debut que debería incentivarlos a la creación de nuevas proyectos y la perfección de su estilo en el futuro. 
La pieza de Condemarín apareció publicada originalmente como “Cristiana sepultura” (La Plaza, 2013) y fue rebautizada como “Operación réquiem”. En ella se plantea la existencia de un supuesto jefe del “Doc”, recluido en la Base Naval, llamado Casimiro.

Personajes ocultos
Este hombre fuerte –y desconocido en la historia peruana– ha muerto y tres mujeres lo lloran. Clarisa (un correcto papel de María Cristina Ribal), su primera esposa; Débora (una desinhibida Ebelin Ortiz) y la dulce Alondra (el cándido rol de Cindy Díaz) están reunidos en su búnker en medio de enredos, añoranzas e impulsos carnales.
Seminario, Ribal, Díaz y Ortíz
con el cuerpo de Casimiro
Por su parte, Alfredo (Federico Abrill), hijo de este personaje, intentará darle su sitio en los libros de historia, mientras que el experto funerario (Martín Martínez) fungirá de mediador entre los volátiles deseos de los parientes sobre cómo disponer del cuerpo. 
Así, la trama avanza de forma zigzagueante y, a veces, con más confusión que acierto.
Por ejemplo, resulta cómico ver el “cuerpo” del súper Doc o reír con las referencias de coyuntura: mafias enquistadas y escándalos políticos y la inclusión de elementos cibernéticos. Sin embargo, el montaje enfrenta, por momentos, pasajes dialogados demasiado largos y escenas con un elenco estático. En esos casos, la acción decae.
Enrique Victoria
En medio de estos lances avivados por el trasfondo político, Sonia Seminario (la cálida Santina, suegra del difunto) y Enrique Victoria (el inefable y elegante doctor Lechuga) presentan las actuaciones más loables
Ambos extraen la esencia de sus personajes (dulce y maquiavélica) con solvencia y naturalidad en una propuesta escénica irregular nacida irónicamente de un buen texto.

Una noche loca
Similar suerte parece oscurecer en la previa a “La cábala”. La breve pieza de Guzmán posee, en teoría, varios recursos que explotar en una comedia ligera. Su historia parte de un curioso hábito de Sara (Claudia Rúa), quien acostumbraba tener sexo antes de un evento decisivo. El problema es que ella es viuda y está en vísperas de una importante entrevista de trabajo.
Martín Martínez y Claudia Rúa
Tal urgencia la lleva a recurrir a su cuñado Carlos (Martín Martínez). 
Las risas y miradas de desconcierto que uno presagiara con esta pícara premisa se diluyen en escena, en parte, quizá, por las actuaciones discretas y el lento ritmo de una comedia que requería mayor vértigo. 
El texto de Guzmán es cuidado y nada grotesco.
Su humor es efectivo y funcional, pero el dúo escénico no logra trasladar esa química a la poco alumbrada habitación que sirve de escenario. Podría tratarse de falta de más ensayos o de una dirección más cuidadosa que deja un resultado algo azaroso. Este detalle no resta el mérito creativo de ambas presentaciones: un esfuerzo plausible para dos jóvenes dramaturgos que empiezan su carrera en las letras escénicas.

"La cábala", de Liz Guzmán

DATO
En 2013 el Teatro La Plaza realizó el festival Sala de Parto que publicó a diez obras de nuevos autores y a algunos ya conocidos. Este año dos piezas publicadas en ese volumen verán escena próximamente: “Cómo crecen los árboles”, de Eduardo Adrianzén, en el auditorio del MALI y “Bésame mucho”, de Ernesto Barraza en el Centro Cultural El Olivar. Veamos cómo les va.

 
Crédito de fotos: Vivero de Dramaturgia

Ficha artística
“La cábala”, de Liz Guzmán
Dirección: Johanna Cuevas / Asistencia: Pamela Gonzales
Elenco: Martín Martínez y Claudia Rúa
Jefe de escena: María Lourdes León

“Operación réquiem”, de Ángelo Condemarín
Dirección: Alonso Alegría / Rey A. Huapaya
Elenco: Sonia Seminario, Enrique Victoria, María Cristina Ribal, Ebelin Ortiz, Federico Abrill, Martín Martínez y Cindy Díaz
Jefe de escena Luis Guillermo Hidalgo

Producción general: Vivero de Dramaturgia y Sala de Parto
Más información en el evento y fanpage del Vivero de Dramaturgia

martes, 18 de febrero de 2014

Aventura andina

Observar una pieza infantil, con ojos de adulto, puede ser un delicado reto. En especial, si se busca alejarse de las manidas adaptaciones de cuentos clásicos (‘exportadas’ desde el mágico mundo de Disney), a la espera de un teatro infantil con rumbos reveladores e inesperados. 
Cabe preguntarse si los niños son atrevidos, ¿por qué no atreverse en una obra que desestime los recursos más comunes? 
“Miranda y Leo en una aventura fantástica” es un buen ejemplo de ingenio, originalidad, síntesis de referencias sin prejuicios o clichés en escenaBasado en el relato de Rafael Anselmi y dirigido por Javier Valdés, este divertido montaje estuvo presente en el XIII Festival de Teatro Infantil del ICPNA del Centro de Lima que culmina este 22 de febrero.

Niños valientes
Miranda (adorable papel de Úrsula Palomino) y Leonardo (un siempre enérgico Nicolás Valdés) han viajado al Cusco a visitar a su abuelo Totó (grata aparición de Carlos Tuccio en un montaje infantil). Acompañado de Paulina (Magali Bolívar), el anciano recibe a sus traviesos nietos, sin imaginar que su casa está habitada por entidades malignas y temidas.
Surge entonces una pugna difusa entre el bien y el mal con personajes cálidos e inteligentes. Los antagonistas, por ejemplo, fueron concebidos bajo una óptica tétrica y humana
Encarnan la maldad con cierta candidez, les aterra la soledad de su encierro, pero sucumben a la apacible lógica infantil de los juegos y las bromas.
Georginacha, la Jarjacha (Alexa Centurión) es tirana y tierna, en el fondo; Pitricha, el Muki (Martín Martínez) es travieso e intimidante; y Rafuchay, el Pishtaco (Bruno Ocampo) es juguetón aunque desconfiadoLos dos niños y el abuelo, en cambio, representan la inocencia que se mimetiza con el imaginario andino, la naturaleza y las tradiciones locales.

Nuevos códigos
“Miranda y Leo” es una puesta grácil y cómica, y como tal aprovecha todas las claves de un montaje infantil. Son notables el uso del teatro de sombras (mérito de El cantar del Cárabo) al principio y la musicalización (trabajo de Magali Luque) en varios pasajes de la obra.
La estética andina y los códigos limeños tejen una historia maravillosa asentada en las alturas andinas
Citar la escena del pago a la tierra para motivar los valores como la generosidad o la lucha por libertad de los seres andinos imaginarios es una clave aleccionadora en la puesta.
Incluso, el final es un ejemplo de coherencia cuando el elenco recibe aplausos del público. A ojos de un adulto, Miranda y Leonardo son dos niños valerosos que, como su equipo creador y pluridisciplinario, desafían los eternos clichés partiendo desde nuestra esencia (andina y costeña) sin perder de vista las ágiles miradas de su público.

Ficha artística
“Miranda y Leo en una aventura fantástica”, de Rafael Anselmi
Dirección: Javier Valdés / Dirección adjunta: Carlos García Rosell
Actúan: Úrsula Palomino, Nicolás Valdés, Carlos Tuccio, Magali Bolívar, Bruno Ocampo, Alexa Centurión y Martín Martínez.
Obra presentada en el XIII Festival de Teatro Infantil del ICPNA

sábado, 27 de abril de 2013

Refugio siniestro

En épocas de ratings y espectacularización mediática, la vida se distorsiona bajo el cristal de los reality show, la frivolización y la crisis de identidad. Algunos de estos rasgos delinean a “La Visitante”, obra con pinceladas psicológicas escrita por Julia Thays, dirigida por Alberick García y presentada en el Teatro Racional de Barranco hasta este sábado 27 de abril.
En esta historia somos invitados a recorrer el Centro de Recuperación Mental (CERUMEN), un sanatorio por el que vagan almas hurañas y atormentadas que, en su súbito escape, recalaron en una dimensión extraña y distante de la realidad, pero, al parecer, muy cómoda cuando sólo se busca huir.


Espejo distorsionado
Es el caso de Rafaella (un agresivo rol interpretado por Thays). Luego de un fugaz éxito literario y un rápido fracaso, decidió refugiarse en la soledad de sus claustros para intentar huir de sus temores, los prejuicios de su familia y antiguos secretos
Con ello, renunció a su libertad –vive en una prisión demencial– y ponerse al recaudo de los doctores del CERUMEN y sus siniestros tratamientos. Sus “calmados” días terminan cuando, tras quince años, reaparece Aurora (Jackelyn Vásquez), su mejor amiga de la niñez
Poco a poco, se irá revelando la verdadera relación entre ambas y las razones de su separación, pero también la esperanza de un nuevo futuroPor todos los medios, la visitante intentará disuadir a Rafaella de que afuera existe un mejor lugar. Y, si no, es posible construirlo si sólo se atreviera a salir de su encierro. Lograrlo o no enfrentará a las dos protagonistas y guiará el hilo de esta historia.

Zona de miedo
La atmósfera de “La Visitante” es abrumadora. Sobrecoge observar al Teatro Racional envuelto entre telas blancas dando una sensación de soledad y vacío. Los diálogos tensos y los momentos de exasperación fluyen a ritmo inesperado, aunque son alternados con las perturbadoras terapias sacadas de algún relato de terror.
El doctor del sanatorio (un buen papel de Sandro La Torre), luce una máscara telegénica y superficial. Sus frases inspiran más sospechas que certezas, pero jamás pierde su inquieta sonrisa. De otro lado, la fallida complicidad de Rafaella y Aurora funciona bien mientras eligen si vivir entre el pasado o apostar por un futuro incierto y, quizá, feliz.
Tras cinco semanas, La Visitante clausura las puertas de su sanatorio y revela en su mensaje la necesidad de afrontar la realidad ante una sociedad siniestra y despiadada. Con este montaje se cohesiona más la dupla Thays y García, quienes habían trabajado antes en “Yo, Río”, puesta presentada en el Festival de Artes Escénicas de Lima (FAEL) 2012.

Ficha artística
“La Visitante”, de Julia Thays
Dirección: Alberick García
Asistencia de Dirección: Vera Castaño
Actuación: Jackelyn Vásquez, Sandro La Torre, Julia Thays, Martín Martínez y Lucía Mantilla.
Lugar: Teatro Racional (Av. Balta 170, Barranco)
Última función: Sábado 27 de abril a las 8pm.
Producción general: PROCREA Producciones