viernes, 4 de septiembre de 2026

La última voluntad

Hay actos finales que resuelven viejos conflictos, pero existen otros que, sin lograr lo primero, sólo complican el presente. Tal parece ser el destino inevitable que persigue a los protagonistas de “Una muerte light” (2026), una sólida comedia de humor negro que conjuga en sus líneas una crítica al salvaje corporativismo y plausibles reflexiones a la condición laboral.

La gerenta general (Che-Piú) en
"Una muerte light"

Este texto cuenta con la autoría de Carlos La Rosa. Lejos de reivindicar al género policial o de suspenso, la pieza teatral delata el interés del dramaturgo por contar historias que desafíen a la autoridad –en todas sus irreconocibles y execrables formas– casi siempre en escenarios absurdos y urgentes, y donde la razón es un silencioso refugio para el espectador. Con buen timing y harto desenfado, La Rosa y Javier Guerrero, su codirector, deslizan episodios hilarantes, pero posibles: alienación laboral, abuso de poder, despidos masivos e irreconciliables dilemas de familia. A ello se adiciona una eficiente producción de La Patriota con una utilería sobria, giros inesperados, buenos apuntes de luz y escenas sublimes. “Una muerte light” sigue los planteamientos narrativos de un detectivesco thriller, aunque sin encasillarse en este género. En su último día de labores, dos jóvenes trabajadores (Roni Ramírez y Brian Cano, convincentes, divertidos y lúdicos) descubren el cadáver de uno de sus compañeros –una sugestiva mirada hacia el público– en uno de los baños de la empresa.

Dos trabajadores en circunstancias
inesperadas (Cano y Ramírez)

Ambos actores sostienen con suma gracia y complicidad este desconcertante inicio. A partir de aquí, surgen enredos cómicos, evidentes temores y sutiles tentaciones mientras intentan evitar que esta noticia llegue a los oídos del nuevo jefe de seguridad (Daniel Cano, una desconfiada voz en off primero y luego intimidante presencia), algo que previsiblemente ocurre. El encuentro de las burlas y torpezas de estos oficinistas –que jamás se apartan de sus cajas plásticas– se opone a la actitud esquiva del supervisor con un resultado jocoso. Algo que cambia notoriamente con la llegada de la odiosa gerenta general (intensa y cómica Valquiria Che-Piú), que administra esta firma desprovista de nombre y empatía. La dramaturgia introduce oportunamente a estos dos personajes para definir la jerarquía corporativa, pero, irónicamente, sirve para develar similitudes entre unos y otros. La fábula laboral encuentra aquí una potente conexión con la vida del artista –a menudo, vulnerable, carente y casi olvidado–, en especial, cuando aparece un misterioso muñeco de felpa.

El jefe de seguridad (Cano)

Este simpático títere –junto a otras reveladoras pistas– configuran un nuevo drama sin perder la esencia cómica del montaje. Su presencia no suaviza la opresión que ejerce la gerenta, pero va marcando el destino de los personajes, mientras en las afueras se cocina –con otro guiño a la platea– un estallido social como colofón de una lucha sindical de antaño. A nivel técnico, la dirección ha conjugado una estética “verde” que inspira vestuario y luces.
Este color reviste lo corporativo, mientras que los tonos más cálidos o neutros configuran escenas tensas y reveladoras, que, por ratos, se perciben de manera desigual debido a que el elenco –que exhibe buena dicción– se desplaza continuamente bajo tres micrófonos colgantes. 
Entre risas nerviosas y terapéuticas e inesperadas confesiones, “Una muerte light” anuncia el colapso de un sistema, sin ser un incendiario de panfleto. Su montaje sólido y coherente se aproxima a aquella arbitrariedad laboral –que refleja también al rubro del arte– orientado a rendir atractivos superávits a costa de vínculos humanos tan valiosos como sacrificados.

NOTA: “Una muerte light” es un proyecto reconocido por la PUCP y ganador del Apoyo Económico para la Cultura

FICHA ESCÉNICA
“Una muerte light” de Carlos La Rosa
Dirección: Carlos La Rosa y Javier Guerrero
Elenco: Roni Ramírez, Daniel Cano, Brian Cano y Valquiria Che-Piú
Funciones: 27 de agosto a las 8pm en el Auditorio Goethe-Institut (Jr. Nazca 722, Jesús María)
01 de septiembre a las 8pm en el Teatro Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional del Perú (Av. De La Poesía 160, San Borja)
05 de septiembre a las 8pm en la Derrama Magisterial (Av. Gregorio Escobedo 598, Jesús María)
El ingreso es libre previa inscripción
Un montaje de La Patriota