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martes, 5 de mayo de 2026

La vida es un carnaval

De lo absurdo, lo tragicómico y lo cotidiano, César Vera Latorre (Lima, 1985) ha sabido extraer historias cuyas ironías y reflexiones pueden desafiar el status quo de esta sociedad adormecida y conformista. Este autor lo puso a prueba, en 2012, con la laureada y entrañable pieza “Conversaciones sobre la felicidad”.

Yaremís Rebaza, Franco Ocaña y Fito
Bustamante en "Trampolín"

En “Trampolín” (2026), su más reciente estreno, no hace más que confirmar esta premisa, aunque con más madurez creativa y osadía literaria. No en vano la pieza fue una de las tres ganadoras del Primer Concurso de Dramaturgia - Montaje de la Fundación Víctor Falcón (2025) en la categoría Profesional. Desde un plano onírico o real, sus cuatro fugaces historias transitan por dilemas ordinarios como si fueran perversos desafíos de supervivencia.

La dirección a dúo de Fito Bustamante y Shantall Vera convierte esta urgencia dramática en un potente timing que conecta la delirante comedia con la crítica social del libreto. “Trampolín” juega con la idea de subir o bajar (en la vida), por lo general, con alguna fuerte caída antes que con un aterrizaje correcto. Sus personajes tropiezan con la incómoda realidad, sin perder la tenue esperanza de volver al lugar que ostentan o merecen dejando en la escena reflexiones entre gags o jingles de varieté. El primer cuadro trae a un diligente mozo (Vera Latorre), incapaz de devolver un plato sin consumir, y un comensal (Franco Ocaña) ya satisfecho y algo corto de tiempo. Ambos se enfrascan en una interesante pugna con argumentos más creíbles o risibles que empáticos, hasta un final insospechado y suculento.

Ocaña y César Vera Latorre, autor de la 
galardonada pieza

O como los verdugos de un lejano país (Fito Bustamante y Yaremís Rebaza) de su segunda e irreverente fábula. En plena condena, ambos ejecutores descubren que son compatriotas, lo cual puede dificultar que uno cumpla con su trabajo, mientras que al otro se aferra a que se le conceda una última voluntad. La tercera historia refleja mejor el espíritu lúdico del montaje gracias a sus guiños de texto y la presencia total del elenco. Un huésped (Rebaza) de sombrero y postura encorvada interpone una queja por un hecho suscitado en un sueño ante el incrédulo gerente (Ocaña) de Friedman & Freud, un exclusivo club de sociedad. Pronto este extraño reclamo involucra a Pedro (Vera Latorre), un conserje con altas expectativas, y al impredecible Dulanto (Bustamante), un agente del Instituto de Defensa del Ciudadano. Lo que inicia como una demanda onírica se torna en una pesadilla colectiva de la que sería mejor no despertar.

La propuesta tuvo una primera temporada
en el Goethe Institut de Jesús María 

Para la última parte, el elenco vuelve a escena para interpretar a cuatro mujeres que, con atuendos coloridos y pelucas brillantes, se sientan a tomar el té. Y lo hacen para conversar sobre los riesgos de una exagerada vida de pareja desde una óptica más atrevida y desenfadada que encaja con las charlas de estas épocas. Con transiciones funcionales y coreografiadas —con una variada lista de tracks—, “Trampolín” explora los deformados senderos por los que transita la dignidad humana en estos tiempos. Este sólido trabajo de Pánico Escénico Teatro los describe a la perfección y sin temores, sin que ello limite (o subestime) la imaginación y sentido común de su público curioso y desconcertado.


FICHA ESCÉNICA

“Trampolín” de César Vera Latorre

Dirección: Fito Bustamante y Shantall Vera

Dirección de arte: Shantall Vera

Asistencia de Dirección: Sebastián Arce

Elenco: Fito Bustamante, César Vera, Franco Ocaña, Yaremís Rebaza

Funciones: 09 y 10 de abril de 2026

Lugar: Goethe Institut (Jr. Nazca 722, Jesús María)

Producción ejecutiva: Ximena Portal

Un montaje de Pánico Escénico Teatro

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miércoles, 19 de noviembre de 2025

Sangre mestiza

Encontrar un lugar en un mundo inestable podría ser una empresa difícil e inconclusa. Nuestro pasado plagado de sangre y dolor marcó a sus venideras generaciones con un sentimiento de desolación que algún autor interesado en este tópico se dignaría a convertirlo en un libreto.
"Herederos - Nuestra sangre, nuestra historia"
bajo la dirección de Giovanni Arce

“Herederos - Nuestra sangre, nuestra historia” (2025), nueva pieza teatral de ficción histórica del prolífico Eduardo Adrianzén (Lima, 1964), aborda la presencia inédita de los primeros mestizos en los orígenes del Nuevo Continente. Una descendencia formada por impulsivos apetitos europeos, ausencias familiares y desprecio por las culturas nativas que marcaría su destino y el futuro. Bajo la lúcida dirección de Giovanni Arce, este montaje retrocede casi cincos siglos para explicar nuestro presente bajo una perspectiva crítica y coherente. De ese modo, Dilectos Teatreros consolida su línea de investigación como base de obras inspiradas en episodios poco conocidos de nuestra historia. “Herederos - Nuestra sangre, nuestra historia” se centra en los hijos de Francisco Pizarro (1478-1541) y Diego de Almagro (1475-1538), los ávidos socios de una aventura que acabaría mal. La dramaturgia de Adrianzén los presenta en una ficción realista con paralelos temporales verosímiles y un humor conectado con nuestros días.

Aleyai (Rebaza) y El Mozo (Baca)

Su elenco paritario asume el enorme desafío de mimetizarse en, por lo menos, una veintena de papeles con aplomo y soltura. Aparecen como uno de los ejes de la historia Francisca Pizarro (buen trabajo de Astrid Villavicencio), la mestiza más importante de su época e hija de Francisco (un inescrupuloso Rodrigo Chávez Terrones). Destaca el protagonismo de su tía Inés Muñoz (la aceptable Valeria Conroy) al asumir su rol como madre de Francisca. Ello no solo revela el lado más oscuro de su progenitor, sino que evidencia los lastres (racismo, clasismo y machismo) que desde entonces arrastra la América mestiza. 

En el otro frente están Almagro (Joel Calderón, tan perturbado como déspota), su hijo Diego “El Mozo” (un acertado Jano Baca) y Aleyai (la muy eficiente Yaremís Rebaza), melliza ficticia de éste último. Estos personajes sobreviven a una crianza disfuncional e intrigas políticas que impiden o complican su desarrollo y búsqueda de identidad.

La propuesta de Dilectos Teatreros aborda la vida
de los primeros mestizos de América Latina

La propuesta abarca referencias y rangos temporales que, si bien son un deleite para historiadores, podrían saturar la fluidez de la trama. Para evitarlo, la dirección se apoya en proyecciones visuales que aligeran ciertas escenas (aperreamientos o epidemias) o dan un mejor contexto (locaciones geográficas). Pero es su trabajo colectivo, contagiosamente dinámico y enérgico, el factor que aprovecha al máximo la naturaleza del espacio, el vestuario y la utilería. Y es que “Herederos - Nuestra sangre, nuestra historia” cuenta no uno, sino infinitos relatos que esconden las afligidas fibras de nuestro continente.


Crédito de fotos: Renzo Olaya (photo.rzo)


FICHA ESCÉNICA

“Herederos - Nuestra sangre, nuestra historia” de Eduardo Adrianzén

Dirección: Giovanni Arce

Elenco: Astrid Villavicencio, Valeria Conroy, Rodrigo Chávez Terrones, Joel Calderón, Jano Baca y Yaremís Rebaza

Temporada: Del 01 al 23 de noviembre

Funciones: viernes y sábados a las 8:30pm / Domingos a las 8pm

Lugar: Asociación Cultural Campo Abierto (Ca. General Recavarren 560, Miraflores)

Entradas: S/ 40 (General) y S/ 25 (Estudiantes y Jubilados) en Joinnus

Un montaje de Dilectos Teatreros

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lunes, 8 de septiembre de 2025

Segundas oportunidades

Quebrar las reglas o asumir las consecuencias. ¿Qué cuesta más? En pocos segundos esta decisión podría cambiarlo todo, tal y como sucede con los personajes de “Frenesí” (2022), una delirante tragicomedia sobre el libre albedrío y la reivindicación personal.

Fugaz (Ramírez) y Pastor (Velásquez)
en "Frenesí"

Herbert Corimanya (Lima, 1988), su osado autor y director, ha utilizado una variedad de recursos creativos en una ficción marginal que sólo revela su perspicaz mirada sobre una sociedad violenta como la nuestra. Y lo logra con saltos de tiempo, historias entrecruzadas, teatro dentro del teatro, rupturas de cuarta pared y... ¡versos de “La vida es sueño”! Este montaje se estrenó en 2022 en el Nuevo Teatro Julieta de Miraflores. Y como ganadora de los Estímulos Económicos para las Artes Escénicas de ese año realizó funciones en centros penitenciarios de Lima (Lurigancho y Castro Castro) en 2023.
Con ese singular antecedente, “Frenesí” alcanza una nueva temporada destilando tensión y esperanza en cada espacio por el que desfila su temido escuadrón escénico. Desde la Sala Tovar de Miraflores la propuesta se revela como una experiencia intimidante y sorpresiva.

La obra fue escrita y dirigida por
Herbert Corimanya

La trama reúne a un grupo de peligrosos internos de un penal, quienes han recibido la autorización de presentar la obra que andan ensayando, “Los invisibles”, fuera de su establecimiento penitenciario. La idea de una posible fuga se cierne en la atmósfera sembrando un complicado dilema en los integrantes del elenco.
En especial, en Pastor, un reo maduro y arrepentido (un notable Mario Velásquez), y Fugaz, un joven rebelde y violento (Walter Ramírez en un desafiante rol). La tensa relación de ambos abre debates profundos sobre sus acciones pasadas y el futuro que merecen, algo que revuelven en escenas dolorosas, conmovedoras y sublimes.
Junto a ellos, Augusto (un impecable Martín Velásquez) los guía, a veces, como director y, otras, como mentor de sus actores (Juan Pablo Mejía, Santiago Espinoza, Giancarlo Almonte y Christian Gonzáles). Su presencia se funde con la meta-teatralidad del texto para deslizar sutiles reflexiones hacia un público puesto a prueba constantemente.

Rosita (Rebaza) en una escena de esta obra 
inspirada en la vida en la cárcel.

Primero, porque debe sobreponerse a una atmósfera de opresión, y luego, por las acciones que irrumpen fuera del escenario creando un caos perfecto que no pierde vértigo. Los personajes femeninos como Rosita (Yaremís Rebaza) y una extraña mujer (Lía Camilo) se suman mostrándose reveladores y devastados por culpas y errores ajenos. Con excelente manejo de la iluminación y un vestuario sobrio, el montaje cierra con la agradable sensación de haber vivido un ensayo real. Casi como una metáfora lúdica y desenfadada, “Frenesí”, sólido montaje de Butaca Arte y Comunicación, logra abrir las rejas más férreas que condenan silenciosamente nuestras almas.

FICHA ESCÉNICA
“Frenesí” de Herbert Corimanya
Dirección: Herbert Corimanya
Asistencia de dirección: Ginno Paul Melgar
Elenco: Mario Velásquez, Yaremís Rebaza, Walter Ramírez, Lía Camilo, Martín Velásquez (Marvelat), Juan Pablo Mejía, Santiago Espinoza, Giancarlo Almonte y Christian Gonzáles
Temporada: Del 01 al 25 de agosto de 2025
Lugar: Sala Tovar (Ca. Manuel Tovar 255, Miraflores)
Producción General: Butaca Arte y Comunicación
Redes sociales: Facebook / Instagram

miércoles, 9 de julio de 2025

Miseria urbana

 Encontrar la sensibilidad adecuada para contar una historia de lucha o superación ante la adversidad podría ser todo un desafío. El equipo de Onírica Teatro corrió este y seguramente otros riesgos cuando llevó a escena “Este lugar no existe” (2019) en nuestra Lima timorata.

Cecilia (Ureta) y Sara (Rebaza) en "Naranjas", la
nueva obra de Alejandra Vieira

A aquel montaje le bastó dos temporadas para quitarnos la venda de los ojos ante una problemática atroz –la minería ilegal en Madre de Dios– contada por dos adolescentes soñadores. En “Naranjas”, nueva obra de Alejandra Vieira (Lima, 1992), la autora intenta replicar esta difícil experiencia desde una mirada más urbana y reconocible. 
Su trama parece extraída de una crónica metropolitana, vivencial y dolorosa. La dura vida de Cecilia (buen trabajo de Beatriz Ureta) y Sara (Yaremís Rebaza eficiente en estos roles), madre e hija dedicadas a la venta de jugos de fruta en una transitada avenida capitalina.
En el hábitat injusto y precario de “Naranjas” aparecen seres forzados a sobrevivir sin perder la esperanza. Por ejemplo, la animosa vendedora de desayunos Charito (la versátil Astrid Villavicencio), el limpiador de autos Elmer y el periodiquero Miguel (Alain Salinas, siempre acertado por más disímil sea el registro por interpretar).

Charito y Elmer (Villavicencio y Salinas en uno
de sus papeles del montaje)

Pero no son los únicos seres que anhelan echar raíces en el frío asfalto limeño.
Marcela (Villavicencio, en un nuevo papel) y Keyla (una precisa Sol Nacarino), madre e hija también, han viajado desde el interior para atenderse en un hospital de la gran ciudad. 
Estas personas despiertan el recelo en las vendedoras, excepto en Sara, quien descubre en Keyla a una amiga genuina.
Este encuentro marca el conflicto en una historia que en su primera parte se había esforzado por presentarnos extensamente la rutina de los ambulantes. 
A partir de aquí el montaje alcanza sus mejores escenas con la vibrante amistad de estas chicas –maduras para su edad, quizá– y la empatía de sus compañeros de calle. Hay episodios sublimes, pero, por momentos, fluyen otras secuencias un tanto cursis o condescendientes.

Las inmigrantes Keyla (Nacarino)
y Marcela (Villavicencio)

Ello no invalida la crítica social para un sistema indiferente (Estado y sociedad) y las dolorosas verdades que marcarán el vínculo de las nuevas amigas. La dirección de Vieira optimiza el uso del espacio del Club de Teatro de Lima, con buenos apuntes para el desplazamiento de actores y utilería (menuda y diversa) y una iluminación precisa.
“Naranjas” continúa la estela de obras sociales que requiere nuestro teatro para tomar una conciencia comunitaria. Este sensible trabajo de Onírica Teatro demuestra que una vida dura e injusta existe en cualquier lugar, al doblar la esquina, solo que con otro rostro o nombre. 

FICHA ESCÉNICA
“Naranjas” de Alejandra Vieira
Director: Alejandra Vieira
Elenco: Alaín Salinas, Astrid Villavicencio, Beatriz Ureta, Sol Nacarino, Yaremís Rebaza
Funciones: 13, 20 y 27 de junio; y 04, 05, 11 y 12 de julio a las 9.15pm
Lugar: Club de Teatro de Lima (Av. 28 de julio 183, Miraflores)
Entradas: S/ 40 (General) y S/ 25 (Estudiante /CONADIS) en Joinnus
Un montaje de Onírica Teatro
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martes, 27 de mayo de 2025

Arengas del pasado

La historia peruana es un perverso bucle de eventos desafortunados con buen potencial para las ficciones históricas. Bajo esa perspectiva y con cierta grandilocuencia, llega “Clorinda” (2025), la primera obra de Giovanni Arce, inspirada en la escritora cusqueña y precursora del movimiento indigenista que desafió a su época.

Clorinda (Torres Vilar) y Juana (Rebaza),
un encuentro entre el pasado y el presente

En esta pieza teatral se plasman algo más que los pininos literarios de un artista comprometido por nuestra historia. En sus páginas se puede apreciar su afán de investigador peruanista e historiador apasionado –la idea del texto surgió en 2021, en tiempos del Bicentenario y pandemia–, roles que sabe conjugar con su activismo en la esfera pública. Arce complementa su debut como dramaturgo con una dirección eficiente en lo técnico y estético, y con un buen manejo de su elenco. Su montaje logra rescatar a una pensadora humanista silenciada y perseguida en su tiempo al punto de ser considerada una figura de segunda clase. Ya en la obra, “Clorinda” se sostiene en paralelismos temporales entre 2023 y 1909, y flashbacks que narran la vida de Grimanesa Mato Usandivaras (1852-1909), su nombre real. Cada episodio se desarrolla bajo una atmósfera de tensión o incertidumbre por lo que va sucediendo fuera de escena.

"Clorinda" es la primera obra
de Giovanni Arce


En medio de las últimas protestas, Juana, aspirante a actriz (una correcta Yaremís Rebaza) y Richi (un aceptable Ricardo Bromley) invocan a la autora en un supuesto ritual chamánico. De forma inesperada, estos jóvenes cusqueños abren un mágico portal por el que Clorinda (Natalia Torres Vilar, solvente e intensa) se conecta con el Perú actual. 
Aunque esperable, este suceso genera interesantes cuestionamientos sobre nuestra sociedad. La autora reconoce a un pueblo dividido, movido por intereses mezquinos e indeciso de asumir las riendas de su destino. Al parecer, poco o nada ha cambiado entre ambos siglos. Además de decepcionarse de la realidad, Clorinda descubre que su obra trascendió a pesar del menosprecio de sus colegas de época. Y lo hace con una mirada coherente: el exilio en Buenos Aires –su última morada– no impidió que imaginara una patria justa a pesar de la ingratitud de sus opositores.

Juana Gorriti
(Villavicencio)

Y mientras la dramaturgia se esfuerza demasiado por ensalzar la figura social o política de Clorinda, los flashbacks encierran los momentos más sublimes del montaje. Ahí la oficiosa Torres Villar se luce cuando encarna al Cusco y sus raíces incas –con la mística flor ñucchu–, su tierno amor con el doctor Turner o cuando se defiende de los injustos ataques de la crítica limeña. 
Y, sobre ello, es rescatable las tertulias que sostuvo la autora de “Hima Súmac”, drama teatral para el que se prepara Juana, y “Aves sin nido”, novela que le significó la excomulgación, con figuras como Juana Gorriti (Astrid Villavicencio) y Ricardo Palma (Rodrigo Chávez). Estos saltos de tiempo fluyen, entre brumas y apagones, con transiciones poéticas bien secuenciadas, y un vestuario impecable. “Clorinda”, sensible trabajo de Dilectos Teatreros, pone en contexto a esta importante escritora que, gracias a la ficción y una dosis de magia, alcanza su verdadera dimensión histórica.

FICHA ESCÉNICA
“Clorinda” de Giovanni Arce
Dirección: Giovanni Arce
Elenco: Natalia Torres Vilar, Yaremís Rebaza, Ricardo Bromley, Rodrigo Chávez Terrones, Astrid Villavicencio, Melany Soto, Luis Jiménez y Samir Giraldo
Funciones: viernes y sábados a las 8pm / Domingos a las 7pm
Temporada: Del 09 de mayo al 08 de junio
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Cercado de Lima)
Entradas: S/ 35 (General) y S/ 20 (Estudiantes y Jubilados) en Joinnus. Consulta por promociones grupales
Una producción de Dilectos Teatreros
Redes sociales: Instagram

domingo, 12 de noviembre de 2023

Susurros premonitorios

La inevitable muerte de una madre es capaz de quebrar los silencios de sus hijos: tres varones ya adultos. Esta situación límite no solo reunirá nuevamente a estos hermanos para afrontar algo más que la pérdida de su progenitora, sino que será el pretexto para terminar de conocerse y, por qué no, de reconocerse.

Lorenzo (Baca), Nicolás (Chávez)
y Gustavo (Arce) en "Infusión"

“Infusión” (2023), la reciente obra del prolífico Eduardo Adrianzén (Lima, 1964), propone desentrañar los secretos fraternales con una mirada aguda, cómica e indiscreta, un recurso desarrollado a lo largo de sus libretos escénicos y televisivos.
Desde esa óptica, cuestiona ciertos tabúes y paradigmas de nuestra sociedad conservadora y machista. 
Con dosis de humor y frases irreverentes, la pieza se sumerge en la mentalidad de estos hombres que, aunque mayores, son, en esencia, pequeños aprendices. Y es que, a pesar de sus edades, la vocación, la sexualidad y los compromisos sociales son algunos temas que los conflictúan.
La propuesta que codirige Adrianzén con Óscar Carrillo equilibra los momentos peliagudos y dolorosos con acertados contrapuntos confidenciales, musicales (la nueva trova) e, irónicamente, cómicos. Los personajes están claramente ideados para este fin.

Yaremís Rebaza interpreta a las tres enfermeras
llamadas Jady, July y Jenny  
Están Gustavo (Giovanni Arce, de buena presencia), el hermano mayor y encargado del negocio familiar; Nicolás (un preciso Rodrigo Chávez), el segundo, quien, además, rehúye a la idea de casarse; y finalmente Lorenzo (un aceptable Jano Baca), el menor, quien quiere dejar una buena carrera para seguir su verdadera vocación.
A esta inconfundible galería de arquetipos juveniles se suma una sobresaliente actuación de Yaremís Rebaza. Ella encarna con gracia y encanto a las tres enfermeras (Jady, July y Jenny) que asisten a la desahuciada mujer con un trabajo eficiente y detallista. 
Por ejemplo, le basta sujetar el cabello o cambiar su acento para diferenciar a una joven creyente y de otra más atrevida. Esta disparidad de personalidades entre hermanos y técnicas sostiene al montaje y lo rescata de su densidad narrativa del inicio.

Desde una cama de hospital, y oportunamente de espaldas al público, la desahuciada mujer yace inmóvil, pero no silente causando cierta sorpresa y confusión que se resuelve a medida avanza la trama. El uso del espacio y la iluminación son esenciales para elaborar las atmósferas de complicidad, coquetería y confesión.
Con “Infusión”, Adrianzén logra afianzar la visión de su propia dramaturgia de primera mano. Pero logra algo más: invitarnos a aceptar que la madurez puede llegar a cualquier edad y que las grandes lecciones de vida se aprenden, incluso, con la muerte.

FICHA ESCÉNICA
“Infusión” de Eduardo Adrianzén
Dirección: Óscar Carrillo y Eduardo Adrianzén
Elenco: Giovanni Arce, Jano Baca, Rodrigo Chávez y Yaremís Rebaza
Temporada: Del 19 de octubre al 13 de noviembre
Funciones: viernes, sábado y lunes a las 8:30pm / domingo a las 8pm
Lugar: Auditorio del Británico Cultural (Ca. Bellavista 531, Miraflores)
Entradas: S/ 30 (General) y S/ 25 (Estudiantes, jubilados y CONADIS) en Joinnus y en la boletería del teatro
Un montaje de Luftbalun
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domingo, 3 de noviembre de 2019

Los sueños rotos

Tras una reveladora temporada en la Sala Tovar de Miraflores, Onírica Teatro ha reestrenado “Este lugar no existe” (2019) en el Museo de Arte de Lima (MALI). En ese paraíso fugaz y descarnado los sueños parecen deshacerse ante la violencia y los abusos de la codicia irracional del hombre.
La abuela (Irene Eyzaguirre), Julia (Yaremís Rebaza)
y (Ernesto) Santiago Torres
En este delicado aparejo dramático, Alejandra Vieira ha contrapuesto, con justicia y solvencia, las ilusiones de dos jóvenes frente a una maquinaria hostil que socaba la dignidad en Madre de Dios. Y lo plasma a través de paradojas funcionales que oscilan entre una visión intimista y ritualista de nuestra Amazonía y la barbarie mercantilista auspiciada por la minería ilegal.  
La revisión psicológica, antropológica y sociológica latente en su dramaturgia se reflejó, además, en el montaje dirigido por la propia Vieira. Estos innegables aciertos la convirtieron en una de las piezas ganadoras del Premio Nacional de Nueva Dramaturgia 2017 del Ministerio de Cultura del Perú (MINCUL). La primera escena de “Este lugar no existe” sucede en un prosti-bar. Un encuentro amatorio reunirá a Ernesto y Julia (Santiago Torres y Yaremís Rebaza), dos adolescentes con alma de niño y alas de mártir que, a pesar de sus diferencias, descubrirán que tienen más en común de lo que piensan.
Alejandra Vieira escribe y dirige
"Este lugar no existe"
Con 17 años, el primero abandonó su natal Abancay para trabajar en una mina informal y salir de la miseria; mientras que la otra, de apenas 15 años, cree ser dueña de su cuerpo y su destino. Ambos han caído en Madre de Dios más por carencias económicas o familiares que por convicción propia.
La soledad los aferrará a una ilusión, al amor o, en el caso de Julia, a los recuerdos de su abuela fallecida (Irene Eyzaguirre, con breves y apariciones vitales). Con un trabajo sencillo y honesto, Rebaza y Torres convierten sus traumas y miedos en una semilla de esperanza en medio del páramo. Sin embargo, la pareja protagónica debería cuidar más su dicción y el acento que revela su origen, algo que Eyzaguirre logra transmitir con eficiencia con su presencia mística y tribal. Y aunque ciertas pistas musicales –algo sofisticadas, quizá– generan distancia con la selva, la propuesta es escénicamente sobria y creativa.
Julia (Rebaza) y Ernesto (Torres), víctimas de
la minería ilegal de Madre de Dios
En especial, cuando elementos comunes (piezas de plástico) construyen la ilusión de un escape terrenalmente posible, algo que la iluminación y las proyecciones de video consiguen al crear una atmósfera íntima y fantástica que acentúa las ensoñaciones de Julia o el tránsito místico de estos tres personajes. “Ese lugar no existe” es un interesante precedente de cómo retratar, sin clichés ni paternalismos, al Perú que late más allá de la capital. La mirada circundante a esa Lima que observa callada –escena que quiebra una “teórica” cuarta pared en la puesta– revela los muros de indiferencia y egoísmo que quedan por derribar.


FICHA ESCÉNICA
“Este lugar no existe” de Alejandra Vieira
Dirección: Alejandra Vieira
Elenco: Yaremís Rebaza, Santiago Torres e Irene Eyzaguirre
Temporada: Del 25 de octubre al 15 de diciembre
Funciones: Viernes y sábados a las 8pm / Domingos a las 7pm
Lugar: Auditorio AFP Integra del MALI (Paseo Colon 125, Lima)
Entradas: S/ 40 (General) y S/ 25 (Estudiantes)
Producción: Onírica Teatro
Más información en el evento de la obra