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martes, 27 de mayo de 2025

Arengas del pasado

La historia peruana es un perverso bucle de eventos desafortunados con buen potencial para las ficciones históricas. Bajo esa perspectiva y con cierta grandilocuencia, llega “Clorinda” (2025), la primera obra de Giovanni Arce, inspirada en la escritora cusqueña y precursora del movimiento indigenista que desafió a su época.

Clorinda (Torres Vilar) y Juana (Rebaza),
un encuentro entre el pasado y el presente

En esta pieza teatral se plasman algo más que los pininos literarios de un artista comprometido por nuestra historia. En sus páginas se puede apreciar su afán de investigador peruanista e historiador apasionado –la idea del texto surgió en 2021, en tiempos del Bicentenario y pandemia–, roles que sabe conjugar con su activismo en la esfera pública. Arce complementa su debut como dramaturgo con una dirección eficiente en lo técnico y estético, y con un buen manejo de su elenco. Su montaje logra rescatar a una pensadora humanista silenciada y perseguida en su tiempo al punto de ser considerada una figura de segunda clase. Ya en la obra, Clorinda” se sostiene en paralelismos temporales entre 2023 y 1909, y flashbacks que narran la vida de Grimanesa Mato Usandivaras (1852-1909), su nombre real. Cada episodio se desarrolla bajo una atmósfera de tensión o incertidumbre por lo que va sucediendo fuera de escena.

"Clorinda" es la primera obra
de Giovanni Arce


En medio de las últimas protestas, Juana, aspirante a actriz (una correcta Yaremís Rebaza) y Richi (un aceptable Ricardo Bromley) invocan a la autora en un supuesto ritual chamánico. De forma inesperada, estos jóvenes cusqueños abren un mágico portal por el que Clorinda (Natalia Torres Vilar, solvente e intensa) se conecta con el Perú actual. 
Aunque esperable, este suceso genera interesantes cuestionamientos sobre nuestra sociedad. La autora reconoce a un pueblo dividido, movido por intereses mezquinos e indeciso de asumir las riendas de su destino. Al parecer, poco o nada ha cambiado entre ambos siglos. Además de decepcionarse de la realidad, Clorinda descubre que su obra trascendió a pesar del menosprecio de sus colegas de época. Y lo hace con una mirada coherente: el exilio en Buenos Aires –su última morada– no impidió que imaginara una patria justa a pesar de la ingratitud de sus opositores.

Juana Gorriti
(Villavicencio)

Y mientras la dramaturgia se esfuerza demasiado por ensalzar la figura social o política de Clorinda, los flashbacks encierran los momentos más sublimes del montaje. Ahí la oficiosa Torres Villar se luce cuando encarna al Cusco y sus raíces incas –con la mística flor ñucchu–, su tierno amor con el doctor Turner o cuando se defiende de los injustos ataques de la crítica limeña. 
Y, sobre ello, es rescatable las tertulias que sostuvo la autora de “Hima Súmac”, drama teatral para el que se prepara Juana, y “Aves sin nido”, novela que le significó la excomulgación, con figuras como Juana Gorriti (Astrid Villavicencio) y Ricardo Palma (Rodrigo Chávez). Estos saltos de tiempo fluyen, entre brumas y apagones, con transiciones poéticas bien secuenciadas, y un vestuario impecable. “Clorinda”, sensible trabajo de Dilectos Teatreros, pone en contexto a esta importante escritora que, gracias a la ficción y una dosis de magia, alcanza su verdadera dimensión histórica.

FICHA ESCÉNICA
Clorinda” de Giovanni Arce
Dirección: Giovanni Arce
Elenco: Natalia Torres Vilar, Yaremís Rebaza, Ricardo Bromley, Rodrigo Chávez Terrones, Astrid Villavicencio, Melany Soto, Luis Jiménez y Samir Giraldo
Funciones: viernes y sábados a las 8pm / Domingos a las 7pm
Temporada: Del 09 de mayo al 08 de junio
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Cercado de Lima)
Entradas: S/ 35 (General) y S/ 20 (Estudiantes y Jubilados) en Joinnus. Consulta por promociones grupales
Una producción de Dilectos Teatreros
Redes sociales: Instagram

sábado, 8 de febrero de 2020

Desde el más allá

Cuatro inseparables amigas acaban de perder a una de sus integrantes más afanosas. Las partidas de bridge que solían jugar cada semana –desde hace 30 años– parece haber llegado a su fin a menos que... alguien decida traerla “de vuelta a casa” para jugarle una mano final a la vida.
"Hay que salir riendo" de Paul Elliott
Esta premisa predictivamente hilarante es el punto de inicio de “Hay que salir riendo” (“Exit Laughing”, en idioma original) del laureado dramaturgo y guionista de televisión Paul Elliott. Esta pieza teatral obtuvo el Premio AACTfest de 2013 gracias al ingenio de su autor y una eficiente combinación de las claves de una sitcom típica. Por ejemplo, crisis amorosas de algún tipo, inexplicables coincidencias en torno a un “tema serio” –la muerte– y un sinfín de enredos y gags que dan pie a inesperadas revelaciones por parte de tres entrañables mujeres ya maduras que, por diversas razones, se resistieron a vivir de verdad. En primer lugar, está Connie Harland (aceptable rol de Lilian Nieto) la encantadora anfitriona de la reunión y madre de Rachel Ann (Ximena Galliano), una impetuosa joven que acaba de sufrir el desplante de Bobbie (Sebastián Stimman), la primera cita oficial de su vida universitaria.
Millie (Natalia Torres Vilar)
Las espectadoras de esta escena familiar son la atrevida Leona (brillante interpretación de Bettina Oneto) y la ingenua Millie (Natalia Torres Vilar, insospechada e irreverente). Este estupendo trío –el eje principal de la historia– es el combustible que enciende la comedia y que el director Rodrigo Falla Brousset reconoce y maximiza sorteando los clichés y los rigores del formato.
Nieto, por ejemplo, se reinventa de forma lúdica entre roles de madre, amiga y mujer –en un hogar sin esposo–; mientras que Torres Vilar es “la artífice” de inclasificables momentos cada vez que sus buenas intenciones y su ingenuidad tropiezan en escena. Oneto, por su parte, fluye con naturalidad y estilo en una comedia hecha a su medida. Su actuación no pierde gracia ni encanto, incluso, cuando se anima a improvisar, algo que añade vivacidad a su personaje. Bajo ese caótico firmamento, Stimman y Galliano, protagonistas de un secundario amor, dejan ver un desenvolvimiento empeñoso y desenfadado.
Rachel Ann (Galiano), Bobbie (Stimman), Leona (Oneto),
Connie (Nieto) y Millie (Torres Vilar).
A pesar de la innegable calidad actoral y el timing cómico preciso, ciertas costuras asoman a la vista. Algunas resultan inevitables –las adaptaciones idiomáticas de su atrevido humor–, mientras que otras –la dosificación de energía del elenco y la transición entre ambos ejes de la puesta– podrían ser atendidas por Falla Brousset, quien maneja bien este género. Con una escenografía sumamente detallista, “Hay que salir riendo” desafía la cordura de su audiencia desde un humor ingenioso y revitalizante. El montaje de Lima Stage New Group (LSNG) es un propuesta disfrutable que esconde bajo los naipes del Destino una pequeña chance para vivir cuando todos –incluso, la esperanza o la juventud– parecen haberse ido.

FICHA ESCÉNICA
“Hay que salir riendo” de Paul Elliott
Dirección: Rodrigo Falla Brousset
Elenco: Natalia Torres Vilar, Lilian Nieto, Bettina Oneto, Sebastian Stimman y Ximena Galiano.
Lugar: Teatro de Lucía (Jr. Bellavista 512, Miraflores)
Funciones: Jueves a sábado a las 8pm / Domingos a las 7pm
Temporada: Del 16 de enero al 09 de marzo
Entradas: S/60.5 (General), S/ 27.5 (Estudiantes) y S/38.5 (Jubilados).