Mostrando entradas con la etiqueta Martín Velásquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martín Velásquez. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de septiembre de 2025

Los nuevos revolucionarios

A doscientos años de nuestra independencia “criolla”, los alborozos épicos son propicios para revalorar a sus verdaderos gestores. Uno de ellos es indudablemente Túpac Amaru II (1738-1781), cacique indígena y líder de la primera rebelión en la Hispanoamérica colonial.

Micaela (Arévalo) y Túpac (Chávez)

En 1984 el destacado Reynaldo Arenas había inmortalizado a esta figura en una cinta dirigida por Federico García. Tres décadas después, este actor regresó al mismo personaje en “La semilla de la Aurora”, montaje de Pukio Teatro, que puso de relieve su legado político y revolucionario en las tablas del Centro Cultural CAFAE-SE en julio pasado. Casi en simultáneo, y en dos tandas de tres funciones entre junio y julio, se estrenó “Túpac Amaru Runa” (2025), drama en nueve cuadros escrito por la maestra Delfina Paredes y publicado en 2023. Esta pieza recoge algo más allá que la gesta heroica del cacique de Surimana, Tungasuca y Pampamarca: los desafíos de un pueblo expoliado y oprimido.
La cuidadosa dirección de Martín Velásquez (Marvelat), nieto de la autora, sopesa el indoblegable liderazgo de José Gabriel Condorcanqui desde un cariz más modesto. Esta inédita aproximación se traduce en una puesta en escena con una estética impecable, buen manejo del espacio y un elenco de más de 20 artistas en el Teatro Segura.

"Túpac Amaru Runa" de Delfina Paredes llegó al
Teatro Segura en una gran producción

Menos grandilocuente, “Túpac Amaru Runa” explora con humanista precisión las fortalezas desde donde el valiente cacique se enfrentó al poder. Es decir, su identidad andina –costumbres, tradiciones y mitos– inmersa en un sistema opresor y corrupto en el que fue criado. “Chepe”, como cariñosamente lo llamaban en familia, es interpretado por Iván Chávez, en una muestra de compromiso y energía. Su actuación se sostiene con una presencia física y emocional sólida, que no opaca a sus seguidores. Sobre todo, a Micaela Bastidas (Valeria Arévalo, de buen trabajo) y Tomasa Tito Condemayta (Sylvia Majo, siempre eficiente).
Del lado de la corona, y, a veces, en roles múltiples, se lucen el visitador Areche (un preciso Gustavo Mayer), Moscoso, el obispo de Cusco (un sobrio Mario Velásquez), y el magistrado Mata Linares (un aceptable Franco Iza). Todos ellos van salpicados de atisbos cínicos, indiferentes miradas y un marcado acento foráneo.

Areche (Mayer) y Moscoso (Velásquez)

Entre ambos bandos figura la población mestiza y nativa –coexisten parlamentos en castellano y quechua– en un dilema sobre la verdadera autonomía. El montaje avanza sin mayores sobresaltos en la trama, aunque, por momentos, parece una extensa clase de historia de dos horas sin intermedio, eso sí, con excelentes apuntes en su escenografía, uso del espacio, el vestuario y, en especial, la iluminación.
“Túpac Amaru Runa” devuelve los bríos necesarios para afianzar la cartelera del Teatro Segura. Pero, quizá, el aporte de esta coproducción de Butaca Arte y Comunicación y Bravo Productora Artística sea más valioso. Reabrir los libros de la historia peruana para notar, cómo dos siglos después, las taras y defectos legados por la vieja colonia dificultan nuestro proyecto de un país fraterno y solidario.

FICHA ESCÉNICA
“Túpac Amaru Runa” de Delfina Paredes
Dirección: Martín Velásquez (Marvelat)
Elenco: Iván Chávez, Valeria Arévalo, Gustavo Mayer, Mario Velásquez, Sylvia Majo, Aníbal Lozano Herrera, Franco Iza, Francesca Vargas, Dante del Águila, Junior Béjar, Víctor Acurio, Gianni Chichizola, Daniel Suárez Lezama, Rocío Ántero Cabrera, entre otros.
Temporada: 26, 27 y 28 de junio y el 17, 18 y 19 de julio del 2025
Funciones: jueves, viernes y sábado a las 8pm
Lugar: Teatro Segura (Jr. Huancavelica 265, Centro de Lima)
Producción general: Butaca Arte y Comunicación
Redes sociales: Facebook / Instagram
Producción ejecutiva: Bravo Productora Artística
Redes sociales: Facebook / Instagram

lunes, 8 de septiembre de 2025

Segundas oportunidades

Quebrar las reglas o asumir las consecuencias. ¿Qué cuesta más? En pocos segundos esta decisión podría cambiarlo todo, tal y como sucede con los personajes de “Frenesí” (2022), una delirante tragicomedia sobre el libre albedrío y la reivindicación personal.

Fugaz (Ramírez) y Pastor (Velásquez)
en "Frenesí"

Herbert Corimanya (Lima, 1988), su osado autor y director, ha utilizado una variedad de recursos creativos en una ficción marginal que sólo revela su perspicaz mirada sobre una sociedad violenta como la nuestra. Y lo logra con saltos de tiempo, historias entrecruzadas, teatro dentro del teatro, rupturas de cuarta pared y... ¡versos de “La vida es sueño”! Este montaje se estrenó en 2022 en el Nuevo Teatro Julieta de Miraflores. Y como ganadora de los Estímulos Económicos para las Artes Escénicas de ese año realizó funciones en centros penitenciarios de Lima (Lurigancho y Castro Castro) en 2023.
Con ese singular antecedente, “Frenesí” alcanza una nueva temporada destilando tensión y esperanza en cada espacio por el que desfila su temido escuadrón escénico. Desde la Sala Tovar de Miraflores la propuesta se revela como una experiencia intimidante y sorpresiva.

La obra fue escrita y dirigida por
Herbert Corimanya

La trama reúne a un grupo de peligrosos internos de un penal, quienes han recibido la autorización de presentar la obra que andan ensayando, “Los invisibles”, fuera de su establecimiento penitenciario. La idea de una posible fuga se cierne en la atmósfera sembrando un complicado dilema en los integrantes del elenco.
En especial, en Pastor, un reo maduro y arrepentido (un notable Mario Velásquez), y Fugaz, un joven rebelde y violento (Walter Ramírez en un desafiante rol). La tensa relación de ambos abre debates profundos sobre sus acciones pasadas y el futuro que merecen, algo que revuelven en escenas dolorosas, conmovedoras y sublimes.
Junto a ellos, Augusto (un impecable Martín Velásquez) los guía, a veces, como director y, otras, como mentor de sus actores (Juan Pablo Mejía, Santiago Espinoza, Giancarlo Almonte y Christian Gonzáles). Su presencia se funde con la meta-teatralidad del texto para deslizar sutiles reflexiones hacia un público puesto a prueba constantemente.

Rosita (Rebaza) en una escena de esta obra 
inspirada en la vida en la cárcel.

Primero, porque debe sobreponerse a una atmósfera de opresión, y luego, por las acciones que irrumpen fuera del escenario creando un caos perfecto que no pierde vértigo. Los personajes femeninos como Rosita (Yaremís Rebaza) y una extraña mujer (Lía Camilo) se suman mostrándose reveladores y devastados por culpas y errores ajenos. Con excelente manejo de la iluminación y un vestuario sobrio, el montaje cierra con la agradable sensación de haber vivido un ensayo real. Casi como una metáfora lúdica y desenfadada, “Frenesí”, sólido montaje de Butaca Arte y Comunicación, logra abrir las rejas más férreas que condenan silenciosamente nuestras almas.

FICHA ESCÉNICA
“Frenesí” de Herbert Corimanya
Dirección: Herbert Corimanya
Asistencia de dirección: Ginno Paul Melgar
Elenco: Mario Velásquez, Yaremís Rebaza, Walter Ramírez, Lía Camilo, Martín Velásquez (Marvelat), Juan Pablo Mejía, Santiago Espinoza, Giancarlo Almonte y Christian Gonzáles
Temporada: Del 01 al 25 de agosto de 2025
Lugar: Sala Tovar (Ca. Manuel Tovar 255, Miraflores)
Producción General: Butaca Arte y Comunicación
Redes sociales: Facebook / Instagram

jueves, 17 de mayo de 2018

Sueños de libertad

Huyendo de la persecución nazi, siete judíos lograron ocultarse en los altos de un almacén de Ámsterdam. Era 1942 y desde aquel refugio de apenas 45 metros cuadrados; una niña de 14 años hacía frente a una devastadora guerra con una libreta y un bolígrafo.
Peter (Martín Velásquez) y Ana (Patricia Barreto)
en el "Anexo secreto"
Las frustraciones y esperanzas vividas en ese ático inspiraron “El diario de Ana Frank”, best-seller convertido luego en pieza teatral por Frances Goodricth y Albert Hackett. 
Dirigida por Joaquín Vargas Acosta, la obra llega a nuestra escena como un desafío asumido con suficiente aplomo y rigor, sin caer en los espejismos de los mártires. Con notable acierto, el director confía esta solitaria tarea a Patricia Barreto, a quien ya había dirigido en “Piaf” (2015) de Pam Gems. Durante las próximas dos horas, Ana y los otros refugiados del “Anexo secreto” resistirán a sus propios miedos y el asedio de un holocausto.
Con estos elementos y la asfixiante tensión del libreto, el director sitúa a sus personajes en una trinchera inestable. Las condiciones estrictas de convivencia –como guardar silencio por horas o caminar sin zapatos– llevarán la tolerancia  y anhelos colectivos al límite.
Los escondidos y los protectores
Otto Frank (un mesurado Gerardo García Frkovich) y su familia deberán lidiar con los “exquisitos” Van Pels (Ricardo Goldenberg y Lilian Nieto, como una pareja plausible), su hijo Peter (Martín Velásquez) y el dentista Fritz Pfeffer (bien resuelto por David Carrillo). Entre esa legión de adultos resignados, Ana brilla como una soñadora incomprendida.
Barreto trasciende como eje emocional de la historia con un personaje genuino, entrañable y atrevido. Su espíritu desafía al poder fáctico y cuestiona los paradigmas tradicionales de la mujer, lo que la enfrentará a su madre Edith y su hermana Margot (Magali Bolívar y Laura Adrianzén) en contrapuntos bien logrados.
Aunque circunstancial, la presencia de “los protectores” Miep Gies y Jan Kraler (Minou Adolph y Gonzalo Tuesta) impregna de fugaz esperanza a la estancia. Esta aparente paz será interrumpida a menudo por alarmas y estallidos que acrecientan la atmósfera de zozobra.
Los Frank (Laura Adrianzén, Gerardo García Frkovich,
Magali Bolívar y Patricia Barreto
La sobria combinación de secuencias audiovisuales (videos y grabaciones) dosifica la intensidad y contextualiza la convivencia. Un detalle trabajado, además, con esmero por la utilería y el vestuario. 
Y, ayudada por una precisa iluminación, la escenografía –cuidadosamente detallista– distingue funcionalmente los ámbitos comunes de los privados. Aquella resistencia silenciosa gestada en ese refugio de opacos rincones en 1940 hoy resulta imprescindible. Desde escena, “El diario de Ana Frank” recuerda que los anhelos de libertad no pueden quebrarse ante el hierro opresor, sino que son la única causa por la que vivir.

FICHA ESCÉNICA
“El diario de Ana Frank” de Frances Goodricth y Albert Hackett
Dirección general y traducción: Joaquín Vargas Acosta
Elenco: Patricia Barreto, Gerardo García Frkovich, Magali Bolívar, Ricardo Goldenberg, Lilian Nieto, Laura Adrianzén, Martín Velásquez, Gonzalo Tuesta y Minou Adolph
Funciones: De jueves a domingo a las 8pm
Temporada: Del 12 de abril al 27 de mayo
Lugar: Teatro Mario Vargas Llosa (Av. De La Poesía 160, San Borja)
Un montaje de Vargas Navarro Producciones / VNP

domingo, 6 de noviembre de 2016

Sediciosos dogmas

La irreverencia no respeta límites ni dogmas. Bien empleada, puede ser el génesis de agudas parodias con que socavar paradigmas y mitos. “Cuaresma”, la reciente obra de César Vera, revela la curiosa similitud que existe entre los dilemas espirituales y los delirios terrenales desde una óptica humana.
"Cuaresma" de César Vera
A partir de una charla, en teoría, anodina entre dos ancianos desconocidos se desprenden razonamientos lógicos y absurdos. A medida que ellos conversan descubrirán que tienen más en común de lo que sospechaban. La audiencia los acompañará con cierta distancia y sorpresaCon originalidad y frescura, Fito Bustamante asume este desafío como director. Bajo su perspectiva este montaje irreverente contrapone la fe y el ateísmo sin polémicas gratuitas. Al contrario, ofrece un plus: busca su pertinencia en una sociedad escéptica, aunque pragmática.

SERMÓN DEL PARQUE
Ricardo Cuaresma (buen trabajo de Martín Velásquez) y Gonzalo “a secas” (Vera con un aceptable desempeño) sostienen una charla en una banca de parque. Sus personajes viven en polos opuestos: uno es creyente, aunque amigablemente tolerante; el segundo, un agnóstico recalcitrante, pero reflexivo.
Gonzalo a secas (Vera) y Ricardo
Cuaresma (Velásquez)
Sus nombres aluden a extremos: el líder de una ideología violenta (una asociación no confirmada) o una de las fiestas del catolicismo. Esta dicotomía “anfibia” se combina en un montaje inclasificable: un drama anticlerical, una farsa ideológica o una sátira grandilocuente que intimida pero no ofendeUn inquieto fauno (Andrea Brissolese) asiste a ambos personajes durante los cambios de historia. A pesar de estos personajes interesantes, la puesta no trasciende. Se podría esperar una quijotización y/o sanchificación –dentro y fuera de escena– o una acción movilizadora pero la aventura ­queda a la mitad.

LUCHA A MEDIAS
A pesar de esta tibieza, la dramaturgia no esconde su intención: critica a los estamentos religiosos (cardenales o papas) y parodia los hechos bíblicos (otra “versión” sobre la creación) con humor profano y, a veces, con descarnada licencia. Esta línea acompaña a Vera desde las primeras  obras de como “Canallas”.
Jardín del Edén en "Cuaresma"
Tras una corta temporada en la Asociación Cultural Campo Abierto de Miraflores, “Cuaresma” se reinventó cual camaleón escénico. Primero para visitar la Casa Espacio Libre de Barranco y luego el auditorio de la Universidad Cayetano Heredia de San Martín de Porres con resultados comentados. Salvo cambios y ajustes de escenografía (funcional), en todas mantuvo su esencia desmitificadora y sarcástica. A través de convivencia de las ideas y, por qué no, de las creencias Cuaresma” plantea una posible cultura de paz. Aquella que predican todas las religiones pero que, al parecer, pocas cumplen como fiel mandamiento.

Crédito de fotos: Cuaresma

FICHA ESCÉNICA
Cuaresma” de César Vera Latorre
Dirección: Fito Bustamante
Asistencia de dirección: Paula Zuzunaga
Elenco: Martín Velásquez, César Vera y Andrea Brissolese
Temporada de estreno: Del 8 al 24 de abril de 2016

lunes, 4 de noviembre de 2013

Héroe ciudadano

Ni en Ciudad Gótica o Metrópolis se imaginarían a un justiciero que se dedique a luchar por la libertad luego de… ¡amasar panes! Y menos que la ciudad ficticia en la que vive necesita salvar su democracia en época electoral y que bien podría ser la irreverente Lima. Pero existe en el universo de El Vigilante Enmascarado.
Se trata de un superhéroe, sin mayor poder que su convicción en la justicia y la verdad. Con elementos del cómic, la política, la tragedia clásica y mucho humor, esta fantasía musical enfrenta a un joven panadero contra las oscuras fuerzas de una mafia enquistada en el poder.
Un reto complicado por la galería de enemigos a los que combatir como por el desafío que se impusieron David Carrillo, Maritza Núñez y Sadiel Cuentas –dupla que presentó hace pocos meses “Baila con la muerte”– para montar una pieza musical Off-Broadway. Dos hazañas que apreciar las noches de martes y miércoles en el Teatro Larco.

¡A salvar la ciudad!
El texto de Núñez delinea una sombría urbe. En clave de farsa, alusiones políticas y mediáticas –con paralelismos divertidos–, y una sutil ironía, la dramaturga sitúa al héroe enmascarado en esta metrópoli gobernada por autoridades ambiciosas y corruptas. La zozobra y el temor de los primeros instantes de la obra atrapan e inquietan.
La sensación se intensifica cuando aparecen los villanos que han tomado la ciudad: la alcaldesa tirana Albertina Midori (Bárbara Falconí), la conductora de TV Lara Pozo (Emily Yacarini) y los esbirros (Carla Valdivia, Óscar Meza y Jonathan Ram), oscuros personajes encargados de intimidar a la ciudadanía.
Es ahí que aparece un humilde panadero que intenta salvar la ciudad. El papel de este curioso superhéroe recae en Martín Velásquez, de buena actuación y técnica vocal. A él se contrapone el perverso Vladim Montés (un antagónico bien llevado por Toño López) y asesor de la burgomaestre. 
Ambos personajes son equilibrados y giran en torno a otros que luchan por la libertad o el amor desde la clandestinidad.
Por ejemplo, está un extraño anciano llamado el capitán Julio (José Antonio Buendía) que se convierte en el mentor del novel justiciero, una figura usual de los cómics. Luego, como por viñetas, aparecen la valiente comunicadora Rebeca (Nella Pantoja); o el canillita Calichín o el estudiante Emilio (interpretados por Valentín Prado). En la otra orilla figuran empresarios corruptos, indefensos vecinos o panelistas ‘comprados’ de un talk show.

Comedia musical
El acertado uso del contexto convierte a esta obra en una interesante fotografía que no olvidar. El trabajo actoral (con un elenco egresado íntegramente de los talleres de formación de Plan 9) es destacado. Múltiples en escena, los actores revelan su versatilidad –en interpretaciones y registros– y dinamizan esta puesta con un buen dominio del género para ser la primera vez.
A pesar de sus letras con lirismo y humor, el montaje enfrenta ciertas dificultades. En ocasiones, la música (composiciones de Sadiel Cuentas) o el registro vocal de algunos intérpretes logra opacar a las voces femeninas. Y aunque se extrañen las coreografías, el montaje brilla por su sincronía y el buen manejo del espacio escénico.
Ayuda mucho el juego de luces (trabajo de Iván Reyes) para recrear las atmósferas en ciertos momentos. El Vigilante Enmascarado continuará su lucha con la misma fe que Plan 9 ha depositado sobre sus egresados (como en “Las mujeres y Wallace”). De esos anhelos compartidos surgen las batallas que vale la pena afrontar desde las tablas.

Fotos: El Vigilante Enmascarado / Bettina Villena / Silvano Gastaldo

Ficha artística
El Vigilante Enmascarado”, de Maritza Núñez
Dirección: David Carrillo
Composición musical: Sadiel Cuentas
Elenco: José Antonio Buendía, Bárbara Falconí, Toño López, Óscar Meza, Nella Pantoja, Valentín Prado, Jonathan Ram, Carla Valdivia, Martín Velásquez y Emily Yacarini
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)
Las funciones son los martes y miércoles a las 8pm
La temporada culmina el 11 de diciembre
Más información en la página o el evento de la obra

lunes, 23 de abril de 2012

Aquellos buenos tiempos

En la agrietada casucha de “La orgía” las envejecidas promesas asoman como recuerdos grises de épocas mejores. Aquellas vividas alguna vez pero que, al desvanecerse, perduran aún en la memoria como un fugaz escape al presente.
“La orgía”, del dramaturgo colombiano Enrique Buenaventura (1925-2003), recoge esta alegoría pasatista desde la mirada de una anciana. Desde su publicación en 1973, esta obra –una de las más importantes de la dramaturgia de Colombia– no se ha deslucido, sino que reverdece en cada retorno a escena.
Y sucede así con el poético desencanto presentado en el montaje de Butaca Teatro de Grupo. Una alerta para descubrir que, a pesar de la nostalgia, el pasado oculta los fracasos irreversibles que explican el presente: el único lugar en el que es posible edificar el futuro.


El rito de los 30
Cada fin de mes una excéntrica anciana (bien interpretada y caracterizada por Lucero Dávila) reúne a un grupo de vagabundos para recrear pasajes de una vida que se resiste a olvidar. Un poco de comida, licor y un mísero pago es el precio suficiente para convencerlos y evocar, en sus delirios, a príncipes, generales, gobernadores y autoridades eclesiales, hoy lejanos.
Tras discutir por dinero con su hijo, un mudo lustrabotas (Miguel Vergara), la mujer recibe a Jacobo (Martín Velásquez) y Pedro (Herbert Corimanya). Luego llegan un general sin una pierna (Ángel Morante) y un irreverente obispo (Katya Castro). Todos ellos sometidos a un extraño rito de representación que sólo transmite nostalgia y soledad.
Y es la atmósfera presente en cada rincón de su escenografía: muebles viejos, un retrato antiguo y un baúl con el vestuario ocasional para sus invitados. La estética de la pobreza, las luces mortecinas que caen sobre el escenario y los rumores de Caminito, un tango escrito en 1926, bastan para comprender que aquellos días felices finalmente se han ido.


 Parodia de la vida
“La orgía” es una puesta con un realismo metafórico que sobrecoge. Motivados por el hambre o unas pocas monedas, los mendigos se trasforman en títeres que encarnan a políticos, militares o clérigos, personajes signados por apetitos terrenos y condenables. Este juego de ‘Teatro en el teatro’ se enriquece con elementos de farsa, crueldad y humor negro que aporta Buenaventura.
La dirección de Martín Medina y el trabajo de sus actores son impecables. Sobre esa suma se construye un dinámico montaje que intercala secuencias entre la sensatez y el delirio. Por momentos, la anciana, perdida en sus ensoñaciones, es seguida por los vagabundos, pero, al no conseguir su objetivo, la retornan a la cordura, deleitándonos con estampas de crítica social y decadencia moral muy contemporáneas.
Buenaventura entregó a Latinoamérica un texto vigente, aún cuando fue publicado hace unos cuarenta años. “La orgía” se presentará en dos últimas funciones en el ciclo de Teatro Itinerante que recorre las sedes de la Asociación Cultural Peruano Británica y que nos ha regalado una grata muestra escénica de Colombia y, sobre todo, latinoamericana.

Ficha técnica
“La orgía”, de Enrique Buenaventura.
Dirige: Martín Medina López.
Actúan: Lucero Dávila, Miguel Vergara, Martín Velásquez, Herbert Corimanya, Ángel Morante y Katya Castro.
Crédito de fotos: Butaca Teatro de Grupo

Próximas funciones: Mes de abril
Martes 24: CC Británico de San Borja (Av. Javier Prado Este 2726)
Miércoles 25: CC Británico de San Juan de Lurigancho (Av. Próceres de la Independencia 1527)
Hora: 7:30 p.m. El ingreso es libre y la capacidad limitada.

martes, 29 de noviembre de 2011

Ruleta rusa

La culpa no distingue el día de la noche en una mente atormentada. Se escabulle de los rincones de un alma herida y se enreda en sus recuerdos. Visita a veces con un rostro familiar y se marcha sin presentarse. En otras, viste nuestra piel y ojos como un disfraz infalible del que no desconfiaríamos.
En esta atmósfera tan lóbrega y confusa, la culpa parece brillar y tener una identidad propia, como Misael, el joven protagonista de “¡Bang Bang!... Estás muerto”. Esta puesta de Última Orilla (va hasta el 4 de diciembre en el Teatro Julieta) se sumerge en una agobiante visión del mundo desde los ojos de un adolescente, cuya vida oscila entre la fracaso y la aceptación social.


Fantasmas al acecho
Misael pasa sus días en una pequeña celda de un centro de reclusión. Hasta ahí lo siguen sus remordimientos, los que, poco a poco, elevan su voz hasta dejarse oír, ver y sentir. Son ocho –sus dos padres y seis amigos a quienes asesinó– y cada uno cuenta un fragmento de historia de Misael (Martín Velásquez en una buena actuación).
Así, nos enteramos de que fue víctima de bullying, una forma de maltrato psicológico, verbal o físico frecuente entre escolares. Su vida social tenía altibajos; sus calificaciones eran regulares, aunque podía ser brillante si se lo proponía; y que sus padres, aunque dedicados, rara vez coincidían en la forma de criarlo. La historia es básicamente narrada antes que actuada.
Ello quizá por la naturaleza dolorosa de los recuerdos del protagonista y la necesidad de extinguir la poca paz y quietud que existe en la pequeña celda en la que está recluido. De esa forma, logra un poderoso efecto: impacta y sensibiliza acerca de la violencia juvenil o la carencia de perspectiva a tan corta edad.


Grandes esperanzas
 “¡Bang Bang!...” sostiene la intensidad y vértigo, sin perderlos. Ello se apoya no sólo actuaciones bien logradas –diríase orquestadas por el director Paco Solís Fúster–, sino que aporta mucho el despliegue audiovisual alrededor de la obra: juego de luces, sombras y sonidos sobre un escenario que muestra más de lo que exhibe.
En esta atmósfera la obra también se sirve para transmitir pinceladas de esperanza hacia el final. Y la propone para Misael como si fuera la segunda oportunidad para una sociedad, cada día, más tolerante a la violencia. Un mensaje que ha subido a escena en más de 2 mil 500 escuelas y centros juveniles de los Estados Unidos y que ahora podemos apreciar sin dejar de meditar.



Crédito de fotos: Última Orilla
Agradecimiento especial: Diego Alonso Ramos


Ficha técnica
“¡Bang Bang!... Estás muerto” de William Mastrosimone.
Dirige: Paco Solís Fúster
Actúan: Martín Velásquez, Guillermo Rendón, Gabriel González, Diego Alonso Ramos, Jennifer Aguirre, Andrés Luna, Paloma Vega, Patricio Villavicencio, Daniel Cano, Tara Morales Bermúdez y Marco Tocto.
Horario: Jueves a domingo a las 8:30pm.
Lugar: Teatro Julieta (Pasaje Porta 132, Miraflores)
Más información en el evento o la promoción de la obra.