jueves, 18 de julio de 2019

Jaulas invisibles

Existen prisiones infranqueables e intangibles en la cotidianidad, casi en la comodidad de tu hogar. “Los elefantes” desafía ese peligroso universo camuflado de trabajos desmotivadores y matrimonios estables con agudo sigilo y minuciosidad a través de una familia de clase media perdida en los confines de la normalidad.
Eugenia, (Denisse Arregui), W (Tadeo Congrains)
y Rengifo (Claret Quea)
Este drama familiar con contrapuntos absurdos e inesperados escrito y dirigido por Ronnie Farfán se sitúa en los complicados años ochenta, con algunas pistas de una localidad precisa. Bajo esta óptica se esbozan inimaginables dinámicas conyugales, parentales y fraternales tejidas sobre secretas resignaciones, sueños postergados y el azaroso futuro de sus miembros. Las desoladoras, extravagantes y delirantes situaciones de la puesta confirman que ni en la ficción más osada podrían convivir familias ideales o funcionales. Esta cualidad llamó la atención del jurado del Festival Sala de Parto 2017 para declarar a esta singular exploración tragicómica como una de sus ganadoras. “Los elefantes” presenta a una familia acomodada, disfuncional, poco comunicativa y algo excéntrica. Sus miembros habitan el mismo hogar, pero no necesariamente la misma realidad. Eugenia (Denise Arregui) y Perelman (Javier Valdés), los padres, viven ensimismados y expectantes de un inminente divorcio.
W (Congrains) y Perelman (Javier Valdés)
Sus hijos, Rengifo (Claret Quea) y W (Tadeo Congrains) son algo más conscientes de su entorno, aun cuando el primero es un muchacho con habilidades diferentes, mientras que el segundo es un chico prodigio –el orgullo de los padres– con serias aspiraciones académicas. Ambos liderarán las acciones más decisivas de la trama ante la errática presencia de los progenitores.
Farfán cubre a sus personajes de un sentido de inconexión entre sí que aporta intriga y honestidad. Ese verdadero “divorcio” entre padres e hijos hace posible escenas fuera de serie con un baño portátil en sala y dos muñecos junto a W y Rengifo que simulan perfectamente el grado de descomposición familiar que comparten.
El elenco cumple las indicaciones de una dirección que, tras un aprendizaje en la asistencia, es cuidadosa. Valdés contiene su drama –un deseo escondido y casi utópico– con parlamentos escuetos, mientras que Arregui bordea la histeria, la locura y el orgullo ante las situaciones que afronta sin perder una cuota de humor.
"Los elefantes", una familia fuera de serie
No obstante, Quea y, especialmente, Congrains, alcanzan trabajos notables no solo por el tono pintoresco de sus papeles, sino por la humanidad y naturalidad con que los han concebido. 
La escenografía es realista: una sala de casa con una biblioteca de estantería llena –la Casa Amaru de Barranco es bien aprovechada–, una mesita de centro, cuadros y un teléfono de disco que resultará esencial. La selección musical exquisita y un vestuario sin mayores artificios enmarcan la época sin dificultades. En tiempos de redes sociales y gente hiperconectada, “Los elefantes” ironiza sobre esa “normalidad” que la sociedad exige a las familias sin reparar, quizá, que la aleatoria interacción de sus miembros sea su dimensión exacta.

FICHA ESCÉNICA
“Los elefantes” de Ronnie Farfán
Dirección: Ronnie Farfán
Elenco: Denise Arregui, Javier Valdés, Claret Quea y Tadeo Congrains
Lugar: Amaru Casa Cultural (Jr. Sucre 317, Barranco)
Funciones: De jueves a domingo a las 8pm
Temporada: Del 6 de junio al 21 de julio
Entradas: S/ 50 (General) y S/ 30 (Estudiantes y jubilados)
Informes: Los elefantes Teatro / Sala de Parto

lunes, 15 de julio de 2019

Unidos por el destino

Basada en la exitosa comedia romántica “Rab ne bana di jodi” (2008) del director indio Aditya Chopra (Bombay, 1971), CABAC Productora estrenó “Nos volveremos a encontrar”. Una obra sugerente y cálida que nos acerca a Bollywood y sus peculiares formas de sentir la comedia y, sobre todo, vivir el amor.
Gupta (Miguel Soriano), Suri (Jean Pierre Sullón)
y Taani (Sary Álvarez)
Traducida como “Una pareja hecha por Dios”, la película es una oda a la conquista del corazón de la amada y una alerta al cambio sobre los paradigmas sociales. En especial, sobre los matrimonios concertados, una práctica común en la India; la difícil alternativa de reiniciar un compromiso a pesar de los tabúes y prejuicios; sin menospreciar a quienes respeten estas tradiciones. La adaptación y dirección que propone Mikhail Page intenta, con más esfuerzos que aciertos, condensar casi tres horas de filme en poco más de 90 minutos de enredos cómicos e intrigantes, sin restar su esencia libertaria ni coreográfico garbo. Esta propuesta, aunque entretenida y aleccionadora, baila con paso errático. La pieza narra las desventuras de Taani (Sary Álvarez), quien a poco de casarse se entera de la muerte de su prometido. Gupta (Miguel Soriano), su padre, al verla desconsolada, decide casarla –como última voluntad– con Surinder (Jean Pierre Sullón), un joven y respetuoso discípulo suyo, aunque de una timidez tan evidente como su llamativo bigote.
Suri (Sullón) y Bobby (Gianmarco Loli)
Este inicio cargado de tragedia costumbrista –acentuado por una infeliz convivencia– retrasa el despegue de “Nos volveremos a encontrar”. Solo cuando Taani deja su voluntario encierro para inscribirse en una academia de danzas de Mumbay y aparece el estilista Bobby (Gianmarco Loli), un buen amigo de Suri, la comedia terminará por instalarse. Con su ayuda, Suri logrará convertirse en un galán de la estirpe de “Raj Kapoor” aunque más “occidental” y muy opuesto a él en muchos aspectos como el bigote. Bajo esa identidad secreta, intentará conquistar a Taani en medio de situaciones confusas y apremiantes dificultades que el espectador celebrará como agradable deleite. Curiosamente el carisma y frescura de Loli sostienen la trama mientras la pareja protagónica se esfuerza por convencerse de su drama. Quizá, porque Álvarez oscila entre la incomodidad, la angustia o la indiferencia sin convicción, y, aunque Sullón cumple mucho mejor como Raj que como el noble Suri, sus ocasionales olvidos y falta de seguridad en algunas escenas traicionan su desempeño.
Escena de coreografías en
"Nos volveremos a encontrar"
En torno a ese abismo discursivo, no obstante, la puesta muestra una esencia íntima y ritualista destacable. El buen uso de la iluminación y su escenografía “invisible”, con el elenco y pocos elementos rodeando a los protagonistas, aportaron un dinamismo funcional y fresco. Las coreografías –un rasgo característico del cine indio– resultaron fluidas y propiciaron la estética necesaria para sentirse en Amristar. Bajo un cariz puro y tierno, “Nos volveremos a encontrar” convierte el no besarse o no tocarse en un curioso intento por restituirle el valor al amor. Si bien lo idealiza de forma sobria, explora con honestidad en sus linderos más ingenuos sin mezquindad. Algo propio en las producciones de Bollywood que, quizá, algún día podamos disfrutar en la vida real.

FICHA ESCÉNICA
“Nos volveremos a encontrar”, basada en “Rab ne bana di jodi” (2008)
Dirección y adaptación: Mikhail Page
Dirección coreográfica:
Elenco: Sary Álvarez, Jean Pierre Sullón, Belén Alejo, Claude Elescano, Gianmarco Loli, Zunitha Martínez, Miguel Seminario, Miguel Soriano, Alexander Ugalde y Nayle Valderrama
Temporada: Del 03 de julio al 17 de julio
Funciones: Miércoles 03, jueves 04, lunes 08, martes 09, miércoles 10, lunes 15, martes 16 y miércoles 17 de julio a las 8pm
Lugar: Teatro Auditorio Miraflores (Av. Larco 1150 – sótano, Miraflores)
Entradas: S/ 42 (General) y S/ 25 (Estudiantes y Jubilados)
Una producción de CABAC (Alto Teatro Independiente del Perú)
Contacto e informes: 974631414 (WhatsApp)

lunes, 1 de julio de 2019

Buenos muchachos

Inevitable trance para algunos o anecdótica vivencia para otros, la adolescencia es la última trinchera que superar antes de llegar a la vida adulta. Jorge Bazalar ha logrado reproducir ese frenético y atormentado vaivén en “Cinco”, pieza ganadora del Concurso Nacional de Dramaturgia Jóvenes Talentos 2018.
Mendoza (Juan Gerardo Delgado)
y Ccoa (Luis Miguel Yovera) / Foto: Frida Morante
Desde esta desolada ficción con toques autobiográficos, el autor y director teatral se detiene en una de las etapas más decisivas del desarrollo personal sin edulcorados artificios o filtros. La asesoría de Giovanni Ciccia, cuya influencia musical y escénica resulta innegable, aporta un aire juvenil y desenfadado a la propuesta.
Coproducido por Actoarte y la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD), el montaje transita por la vida de cinco estudiantes de un colegio nacional del Rímac conminados a un “castigo singular”: representar una obra de teatro para el aniversario de su institución o ser expulsados.
Tras este primer guiño teatral –seguirán otros más ingeniosos– se delineará un interesante paralelismo sobre la difícil convivencia escolar, familiar y artística de los involucrados. Sus frustraciones, temores, deseos y personalidades confluirán en una amalgama violentamente reconocible, honesta y nostálgica.
El Acertijo (Christian Ruiz) y el Guasón (Henry Sotomayor)
acechando a Ccoa (Yovera) / Foto: Frida Morante
“Cinco” presenta a Mendoza (Juan Gerardo Delgado), el abusivo del salón; el brigadier Gonzales (Johan Allpas); Zapata (Henry Sotomayor) y su hermano menor Juan (Christian Ruiz); y Ccoa (Luis Miguel Yovera), cuya apariencia frágil y retraída lo vuelven blanco de despiadadas burlas y discriminación. Sobre esta concepción arquetípica, el autor despliega rasgos afectivos y sicológicos plasmados con eficiencia y verosimilitud por un elenco comprometido. Se traslucen sombrías dicotomías (violencia-amor, cordura-locura, prejuicio-tolerancia, soledad-amor fraternal, entre otras) que enmascaran sus deseos de venganza. Los delirios de Ccoa ante el Guasón y el Acertijo son los ejemplos más claros.
Elenco de "Cinco"
Foto: Frida Morante
Este destructivo impulso, presente en menor o mayor medida en ellos, encaja con otro guiño (teatro en el teatro) que emparenta ingeniosamente la puesta con un “Hamlet”, azuzado por el acoso escolar y la humillación. Los actores responden encarnando roles múltiples, incluso, disímiles a sus protagónicos, sin perder gracia, dinamismo ni versatilidad, aunque cayendo a veces en clichés efectistas. “Cinco” describe además los “entornos invisibles” como la escuela o la familia. El auxiliar Salazar es la autoridad complaciente y manipulable del sistema escolar, mientras que los hogares disfuncionales y monoparentales advierten qué roles juegan los padres (si severos o asertivos). Esto permite que la audiencia se suba a un carrusel de pasajes amenos y angustiantes; y realidades posibles, sin fatigarse.
Bajo una ambientación minimalista y sobria, un buen diseño de iluminación y las atmósferas musicales creadas con precisión por Eduardo Cotos, “Cinco” reivindica el papel de las habilidades sociales desde los primeros años de la etapa escolar. Una tarea pendiente que padres, profesores y autoridades no deben postergarse más.

FICHA ESCÉNICA
Dirección: Jorge Bazalar
Asesoría: Giovanni Ciccia
Elenco: Henry Sotomayor, Christian Ruiz, Luis Miguel Yovera, Juan Gerardo Delgado y Johann Allpas
Lugar: Sala Petit Thouars ENSAD (Av. Petit Thouars 195, Lima)
Temporada: Del 10 de junio al 04 de julio
Funciones: Lunes a jueves a las 8pm
Entradas: S/ 20 (General) y S/ 10 (Estudiantes)
Un montaje de Actoarte y la ENSAD

sábado, 22 de junio de 2019

La ciudad de la furia

Ahora como un autor más tentado, David Carrillo ha sido sabido mostrar y explorar las diversas formas de vivir y sentir el teatro: su teatro. Esos atisbos frenéticos y vívidos dieron forma y fondo a “Lo que nos faltaba” (2015), pieza reestrenada a inicios de año en Yestoquelotro Estudio Teatro de Barranco, su nuevo hogar escénico. 
"Implosión / Explosión"
Aclamada en su momento, ese retrato honesto sobre los colapsos personales y creativos que anteceden a un estreno y que el público, rara vez, advierte parecen fluir de alguna manera curiosa en “Implosión/Explosión” (2019), pieza escrita junto a Federico Abrill, con quien Carrillo escribiera también “Love and Chill” (2016).
En este montaje se intercalan tres momentos –dos de ellos cruciales– en la historia de Lima, una dosis de realidad histórica y una desencantada visión futurista que convergen en el presente. Bajo un punto de vista clínico podría afirmarse que la propuesta plantea dos estructuras básicas e indivisibles.
Un “esqueleto” que confía su solidez escénica a la naturaleza humana y que, salvo lesiones expuestas, podría notarse desde fuera. En la obra son las desavenencias y acuerdos que atraviesan un elenco y su estricta directora para montar una creación colectiva a la penumbra de una ciudad asediada por el terror en 1992.
David Carrillo y Federico Abrill con
el elenco de "Implosión / Explosión"
Y otra: es “la carne” que envuelve y estiliza al primero. Sobre esta “capa dérmica”, los actores visten pieles ajenas con la mayor veracidad y exigencia posible. Ellos simulan vivir en 2022, una Lima del futuro que, en realidad, es un páramo devastado por una catástrofe desconocida. El resultado es desolador y angustiante.
El trabajo de dirección logra dar personalidad a cada eje jugando con una relación de causa–efecto en uno o, incluso, costo–beneficio en otro. Con esa doble mirada, Carrillo desnuda el teatro, mientras labra una propuesta sobria y dinámica con luces de pálidas tonalidades y una minimalista precisión usando bancas, unas velas y una... maleta.
Llevada a escena por 15 actores –la mayoría egresados de la XIX promoción de su Taller de Formación Actoral–, Carrillo parece haber completado algo más que un anhelo dramatúrgico personal, un sueño colectivo. Las escenas de pesadilla vistas en la propuesta sean, quizá, una deliciosa ironía.
Actores egresados del XIX Taller de Formación Actoral
de David Carrillo
¿Y el espectador? Pues situado en 2019 –el tercer momento descrito– tendrá la ineludible y maravillosa tarea de integrar estos planos de forma lógica, emocional y sensorial para construir su propia experiencia. El libreto no tiene más pautas que el puente invisible que hermana los dramas del elenco y la audiencia.
Ese es el mérito de “Implosión/Explosión”: fusionar adecuadamente los límites de la ficción sobre la vida y los de la realidad sobre el teatro. Un díptico escénico que busca con nostálgica perseverancia un oasis de esperanza y certeza entre los episodios dolorosos de un país condenado por su memoria y olvido.

NOTA: El XXII Taller de Formación Actoral de David Carrillo ha abierto su convocatoria para el programa 2019-2020. La audición es el viernes 28 de junio (única fecha) desde las 9am en Yestoquelotro Estudio Teatro de Barranco.

FICHA ESCÉNICA
"Implosión / Explosión" de David Carrillo y Federico Abrill
Dirección: David Carrillo
Elenco: Fernando Barrs, Alessandra Carrasco, Macarena Carrillo, Ángela Andrea Claros, Atria Fiol, Julián Reyes, Lessia Limas, Lucía Micaella, Gian Paul Miranda, Paloma Ráez, Liz Roggero, Samanta Romero, Darling Salazar y Jesús Torres.
Lugar: Yestoquelotro Estudio Teatro (Ca. Pérez Roca 196, Barranco)
Funciones: Viernes, sábados y domingo a las 8pm 
Temporada: Del 07 al 23 de junio
Entradas: S/ 35 (General) y S/ 20 (Estudiantes y jubilados)

viernes, 7 de junio de 2019

Amores "frikies"

Es más fácil perder la razón que vivir del amor entonaba una melodía del 2000 con algo de verdad. Esta preocupación aturde y asfixia a los personajes que deambulan en “El amor después del amor” (2019), una simpática comedia con título de una famosa canción de Fito Páez que recrea los avatares de las relaciones contemporáneas.
Renato Medina-Vasallo y Kelly Estrada
Escritas con esmero por Christian Ávalos, este montaje de micro teatro describe los dilemas de tres parejas “modernas” inmersas en los desafíos de una sociedad inmediatista y tecnológica. La puesta no ensaya modelos infalibles sino que explora las costumbres, apariencias y prejuicios heredadas en el nuevo siglo.
Con este exquisito sustrato, Daniel Chiang y el autor, los directores de la puesta, configuran un montaje fresco y dinámico que conecta con el público sin aspavientos ni pretensiones. En el proceso se aproximan de forma novedosa a un segmento de jóvenes que podrían emparentarse con “frikies” y “hispters”.
La dramaturgia de Ávalos los delinea como jóvenes sofisticados, independientes (entre 20 y 30 años), citadinos de clase media, nativos digitales y conscientes de sus metas y aspiraciones futuras. Además, les agrega un componente ideológico y apolítico que el autor utiliza eficientemente para ironizar sin caer en clichés.
Kelly Estrada en "Medianoche en la periferia"
Esta descripción de personajes se complementa con la elocuente química de Kelly Estrada y Renato Medina-Vasallo. Ambos actores transitan satisfactoriamente entre el frenesí o la frustración de la vida en pareja, mientras los espectadores oscilan entre la incertidumbre, las sorpresas y las carcajadas.
Ello resulta evidente en “La terapia de tus sueños”. Aunque breve, esta pieza emplea un inteligente uso de las referencias de cine y la cultura popular que superan a su anécdota (un esforzado galán que se duerme en su primera cita), mientras juega con los planos reales y oníricos como fondo de una posible conquista.
En “El ministro, la princesa y yo”, en cambio, se pone a prueba la lealtad de una pareja –y la curiosidad del público– ante un extraño pacto de amor. “Medianoche en la periferia”, última pieza del montaje, expone los desgastes que debe esquivar una pareja para recobrar la pasión de los primeros años.
Renato Medina-Vasallo en "El ministro,
la princesa y yo"
La puesta emplea pocos elementos (sofás, películas en DVD, dispositivos y afiches) para crear universos íntimos y juveniles que vayan de la mano con las tramas y favorezcan las transiciones entre escenas. Un acierto fue montarla en Espacio Los Únicos de Miraflores que, de esta forma, se apertura como sala escénica.
Coherente en concepto, ritmo y fondo, “El amor después del amor” deja entrever con reveladora sinceridad que, a pesar de la inevitable sofisticación y los nuevos estilos de vida, el amor es y seguirá siendo un bien –con defectos de fábrica y fecha de caducidad– que jamás pasará de moda en sociedad.

FICHA ESCÉNICA
“El amor después del amor” de Christian Ávalos
Dirección: Daniel Chiang y Christian Ávalos
Elenco: Kelly Estrada y Renato Medina-Vassallo
Temporada: Del 24 de mayo al 15 de junio
Funciones: Viernes y sábados a las 9pm
Lugar: Espacio Los Únicos (Ca. Ramón Ribeyro 1057, Miraflores) Referencia: Altura de la cuadra 12 de la Av. 28 de julio
Entradas: S/ 30 (General) y S/ 25 (Estudiantes)

sábado, 25 de mayo de 2019

Mitos contemporáneos

Tres artistas errantes van de pueblo en pueblo narrando una fábula de exótica y aciaga trascendencia. Aquellos ecos de vivencia lejana y nostálgica resuenan en “Balada de la concha y la pastora”, obra concebida por Alfredo Bushby en verso endecasílabo.
María del Carmen Sirvas y Esteban Philipps
en "Balada de la concha y la pastora"
Labrada con risueñas, oscuras y gráciles rimas, esta pieza se aleja de los cánones habituales en la creación contemporánea para explorar las culpas, la sexualidad y el deseo a través de los personajes de un mito húngaro. Con ellos, la propuesta trasciende los planos reales y ficticios a través de una lúdica interpelación al público.
Eliana Fry García-Pacheco ha elegido una dramaturgia de alta carga sensual y erótica para debutar positivamente en la dirección. Lejos de amilanarse, desliza sus convicciones (artísticas y políticas) sobre una leyenda distante, pero con un trasfondo universal, atemporal y aleccionador. La propuesta acierta al fusionar planos y lenguajes escénicos. Aquí la narración aporta épica, vértigo y grandilocuencia a la faena de la comparsa viajante: un dicharachero presentador (Javier Valdés, sobrio y correcto), Lajos (Esteban Philipps) y Ludza (María del Carmen Sirvas).
El presentador (Javier Valdés)
Este plano de bienvenida (real) se entrelazará con su paralelo teatral (ficticio): quiebres de cuarta pared, una iluminación plausible, atmósferas místicas y bucólicas, y movimientos bien trazados sobre el espacio escénico. 
El relato de la comparsa se convierte en representación con acciones que irán de lo sosegada a lo enérgico o delirante. Sirvas, además, interpreta los matices del deseo carnal con pudorosos y seductores parentescos desde dos roles aparentemente contrapuestos (la pastora / la cazadora); mientras que, desde una caracola, Philipps acierta como un hombre preso de sus ímpetus e ingenuidades. Al emerger a la libertad se generará un choque de ideas/acciones sobre ambas formas de definir el mundo: sexualidad, violencia y poder del cuerpo, temas tabúes y polémicos. Una escenografía sobria y bien ubicada junto a atuendos clásicos como vestuario ayudan potencian la historia.
"Balada de la concha y la pastora", marca el debut
de Eliana Fry García-Pacheco como directora
No obstante, hacia el final esta fábula vira hacia un juego meta-teatral (plano real) que cuestiona la ficción de lo acontecido. Aunque esta correlación con la contemporaneidad se ajusta a una mirada política válida, resulta forzada en escena causando contrariedad antes que la adopción firme por una postura. Quizá, ese efecto disruptivo de los primeros guiños se fue diluyendo a medida que la obra exigía consolidarse como ficción. “Balada de la concha y la pastora”, una propuesta valiente de Pegaso Teatro, aviva el debate heredado desde tiempos mitológicos sobre lo conveniente y lo relativo.

FICHA ESCÉNICA
“Balada de la concha y la pastora” de Alfredo Bushby
Dirección: Eliana Fry García-Pacheco
Elenco: Javier Valdés Garrido-Lecca, Maria del Carmen Sirvas y Esteban Philipps.
Lugar: Club de Teatro de Lima (Av. 28 de julio 183, Miraflores)
Temporada: Del 04 al 26 de mayo de 21019
Funciones: Sábados y domingos a las 8pm
Entradas: S/ 30 (General) y S/ 20 (Estudiantes y jubilados)
Producción: Enrique Aquije / Pegaso Teatro
Concepto gráfico: Yuriko Tanaka
Más información en Pegaso Teatro

viernes, 10 de mayo de 2019

Almas al desnudo

En nombre de la sexualidad se han seducido conciencias y cometido los delitos más sensuales y atrevidos desde el inicio de la humanidad. Algo de ese extraño y culposo placer parece haber atraído al público que noche a noche colma las funciones de “Solo se trata de sexo” en la Casa Cultural Amaru.
Jorge Bazalar dirige "Solo se trata de sexo"
Este íntimo montaje consta de cuatro historias, al parecer, emparentadas y escritas a trazo desenfadado y libérrimo por sus propios artífices en escena. Su exploración colectiva transita por mitos, tabúes y dilemas (juveniles y maduros) en torno a una de las expresiones inherentes de la naturaleza humana. Bajo sábanas y edredones, los personajes de “Solo se trata de sexo” logran “desnudarse” hasta traslucir sus deseos, temores y heridas mientras intentan cubrirse con algo más que la piel que habitan. Esperan saciar sus ansias de amar y ser amados con arrebatos de picardía, complicidad e, incluso, ternura. El director Jorge Bazalar equilibra cada cuadro y les imprime buen ritmo hasta moldear una propuesta sólida. Cuida que las transiciones no pierdan dinamismo mientras que la música en vivo de Canvas puntualiza los giros incidentales de cada historia sin opacar la teatralidad de la misma.
Gustavo Alza y Mónica Talavera en
"¡Papá, voy a tener sexo!"
Sobre esta invitación lúdica nacida de la libido se desliza, con sinceridad explícita, el espectro introspectivo de sus involucrados. Un propósito que este elenco familiarizado con el texto y de buena química traduce eficientemente en risueñas y verosímiles acciones que, aun siendo situaciones anecdóticas, atrapa al público con carcajadas y jadeos continuos. Habrá quienes puedan identificarse con los amores fugaces de “Noche loca” (Cheli Gonzales y Gianmarco Loli, un par delirante); o los temores de la primera vez en “Solo amigos”, cuyos interesantes giros dramáticos son interpretados con solvencia por Mónica Talavera y Gustavo Alza. 
Gianmarco Loli y Cheli Gonzales
en "Masajitos"
“Masajitos” (Gonzales y Loli, esta vez, con un desempeño más atrevido y grácil) presenta a una joven pareja cuya vida plagada de secretos no puede sostenerse más. Tras tres años de casados, deciden librarse de las culpas y temores con resultados maravillosamente orgásmicos. Y en “¡Papá, voy a tener sexo!” se delinea una inevitable reflexión: ¿cuándo los padres aceptan finalmente que los hijos crecieron y están listos para tomar sus propias decisiones? Actuado por todo el elenco, este acertado colofón –que devela la ironía del título del montaje– rescata la confianza, tolerancia y comunicación como valores esenciales en la familia. “Solo se trata de sexo”, oportuna propuesta de La Eme - Colectivo Teatral, busca sacudir a la sexualidad de los prejuicios que pretenden convertirla en una reliquia intocable en pleno siglo XXI y asimilar su esencia natural y espontánea con la responsabilidad de los nuevos tiempos.

FICHA ESCÉNICA
Dirección: Jorge Bazalar
Dramaturgia: Cheli Gonzales, Gianmarco Loli y Mónica Talavera
Elenco: Augusto Alza, Cheli Gonzales, Gianmarco Loli y Mónica Talavera
Música en vivo: Canvas
Lugar: Amaru Casa Cultural (Jr. Sucre 317, Barranco)
Funciones: Viernes, sábados y domingos a las 8pm
Temporada: Del 26 de abril al 12 de mayo
Entradas: S/ 30 (General) y S/ 25 (Estudiante)
Informes: laemecoletivo@gmail.com