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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Sólo bonitos recuerdos

A diferencia de los cuentos de hadas, la vida, rara vez, nos concede finales felices. Por fortuna, cuando la ficción y la emoción se enredan es posible encontrarse con pequeñas certezas que alivien los dilemas amorosos de sus desventurados protagonistas.

Bruno (Sotomayor) y Andrea (Dedekind) en
"Aquí y ahora" 

Ya que estamos en confianza… ¿qué pasa con el amor?” (2025) ensaya sus respuestas a través de un montaje espontáneo, lúdico e íntimo. Mónica Villamonte, mente creadora y risueña directora, ha sabido traducir este volátil sentimiento en honestas formas de sanar las profundas heridas del corazón. Menuda labor. Y, aunque fueron concebidas hace pocos años, estas piezas breves no han perdido frescura ni encanto. Con giros inesperados y cierto aire confesional, sus tres historias pueden disfrutarse en solitario o en pareja bajo tenues luces y la cálida música de Paulo Ramírez (paukencio).  “Aquí y ahora” inicia la velada con una singular misión: aferrarse a segundas oportunidades o resignarse a la ruptura. Tras seis años de relación, Bruno y Andrea (Henry Sotomayor y Alessandra Dedekind, ambos de buen trabajo) atraviesan su momento más vulnerable.

A través de diálogos intensos y buenos apuntes de iluminación para marcar los saltos de tiempo, esta dupla actoral fluye bien entre el dolor y la decepción que esconden el tiempo, la rutina o la falta de confianza de sus personajes. Desde una solitaria banca anhelan un mejor final para su historia de amor.

Fiorella (Bazán) y Christian (Cruces)
en "¿Sólo amigos?"

“¿Sólo amigos?”, nombre de la segunda historia, eleva la apuesta de los vínculos afectivos. En ella, Christian (Renato Cruces, divertido y cómico) y Fiorella (la solvente Paulina Bazán) son dos buenos amigos envueltos en un inusual favor que podría acabar con su relación.

Con frases coquetas y sugerentes, los intérpretes involucran a su público en un dilema juvenil, tan de estos tiempos, sin poses ni tabúes innecesarios. Es posible que aun en los “intentos” más locos y pasionales pueda existir un atisbo de buena decisión o, a lo mejor, un camino hacia las personas correctas. Quién sabe.

Como colofón llega “El fantasma de mi ex”, surreal pieza breve interpretada por Villamonte, ocasionalmente tentada a actuar en sus escritos y con buen resultado. Ella  encarna a Estefanía, una joven artista atormentada por el recuerdo de sus relaciones pasadas. 

Matías (Alza) y Estefanía (Villamonte)
en "El fantasma de mi ex"

En una noche de Halloween y con media botella de vino esperando sorbos, aparece Matías (eficiente Augusto Alza), el espectro de su ex novio que irónicamente ha venido a darle algo más que un simple consejo. Con una atmósfera fantasmal y buen timing de comedia, ambos actores descubren ciertas pálidas esperanzas en los mayores temores, aquellos que no suelen contarse con facilidad. Luego de un fin de semana en El Galpón Espacio en octubre pasado, “Ya que estamos en confianza…” vuelve a escena este mes en La Vaca Multicolor de Lince. Al parecer, la divertida obra de La Eme Colectivo Teatral se ha propuesto recorrer los teatros de nuestra ciudad al ritmo de las anécdotas de sus avispados protagonistas y espectadores.


Crédito de fotos: Renzo Olaya (photo.rzo)


FICHA ESCÉNICA

Ya que estamos en confianza… ¿qué pasa con el amor?

Creación de Mónica Villamonte

Dirección: Mónica Villamonte

Elenco: Alessandra Dedekind, Henry Sotomayor, Paulina Bazán, Renato Cruces, Mónica Villamonte y Augusto Alza

Música en vivo: Paulo Ramírez

Funciones: Sábado 29 de noviembre a las 8:30pm y domingo 30 de noviembre a las 8pm

Lugar: La Vaca Multicolor (Av. César Canevaro 116, Dpto 1301, Lince)

Entrada: S/ 50 (General) al WhatsApp 932232208.

Una producción de La Eme Colectivo Teatral

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martes, 20 de mayo de 2025

El disparo intruso

El cinismo y la falta de sentido común parecen haberse apoderado de las familias posmodernas. “La escopeta” (2019), irreverente libreto de Henry Sotomayor explora este fenómeno con la crudeza y el desenfado propios de una pieza al estilo del teatro del absurdo.

Elenco de "La estúpida escopeta"
Estrenado con sonado éxito en Colombia, México, Rusia y, hace poco, en Argentina, esta obra cosechó una mención especial, en 2020, en el 14° Festival Internacional de Teatro “Escenarios del mundo” de Cuenca (Ecuador). Luego de una reescritura necesaria, y rebautizada, esta vez, “La estúpida escopeta” llega finalmente a nuestras tablas. Desde el Nuevo Teatro Julieta, el montaje de la Compañía Proyecto 88 y La Eme Colectivo Teatral lanza una ráfaga de versiones coherentes e incómodas sobre un extraño suceso. Un acucioso Sotomayor dirige esta propuesta lúdica con una paleta tecnicolor que seduce e intimida. 
La trama parte de una situación confusa. El inoportuno disparo de una escopeta “frustra” el suicidio de un joven que, inconforme por esta forma de morir, lleva este caso a un tribunal donde sus padres tienen mucho por aclarar ante un fantasmagórico juez.
La esposa (Requejo), el marido (Loli),
el hijo muerto (Yovera) y el fiscal (Soriano).

Esta antojadiza premisa da pie a parlamentos ácidos y cómicos, en escenas que bordean fácilmente el humor negro, la sátira social y lo políticamente incorrecto, aunque con ciertas reservas.
Las instrucciones dictadas al principio de la obra apenas sirven de presagio sobre lo que está por venir. 
En especial, cuando aparecen sus personajes –sin nombre específico– marcados por un esquivo carisma y mucho cinismo. El marido (gran trabajo de Gian Loli, de) y la esposa (una precisa Ethel Requejo, bien conducida entre lo coqueto y lo sensual) son un espejo de una sociedad frívola, hedonista e inconsciente. 

Henry Sotomayor, autor de la obra,
acompañado de su equipo creativo
Frente a ellos, se sitúa el hijo muerto (Luis Miguel Yovera, en un notable papel) dispuesto a encontrar a los responsables de su “fallida” muerte. La misión se complica cuando el fiscal (un lúdico y camaleónico Miguel Soriano), intenta poner algo de orden en su brumosa corte.
En esta inusual audiencia donde las jerarquías y los alegatos son objetos de fácil cuestionamiento, asoma una verdad dolorosa. Quizá, más. Y, aunque existen escenas aptas para el lucimiento personal, el montaje alcanza sus mejores momentos cuando el elenco orquesta sus enredos y persecuciones entre los edificios grises de la escenografía.
Aquí resulta clave la música del talentoso Ger Vergara que acompasa los tropiezos y coreografías de esta troupe desbocada. Tan fugaz como un disparo, “La estúpida escopeta” descarga todo su arsenal de reflexiones, verdades y tabúes sin la mayor compasión.

FICHA ESCÉNICA
La estúpida escopeta” de Henry Sotomayor García
Dirección: Henry Sotomayor García
Elenco: Ethel Requejo, Gian Loli, Miguel Soriano y Luis Miguel Yovera
Música en vivo: Ger Vergara
Lugar: Nuevo Teatro Julieta (Pje. Porta 132, Miraflores)
Temporada: 13, 14, 20 y 21 de mayo
Funciones: martes y miércoles a las 8pm
Entradas: S/ 45 (Zona Jurado), S/ 35 (Zona Vecinos), S/ 25 (Estudiantes, jubilados y CONADIS), S/ 25 (Zona Chismosos) y S/ 22.50 (Zona Jurado - FESTIVAL DE TEATRO) en Joinnus
Un montaje de Compañía Proyecto 88 y La Eme Colectivo Teatral
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viernes, 28 de abril de 2023

Rastros perdidos

Hostil y confusa, en Lima brotan millones de historias y anécdotas en cada rincón. Con una mirada crítica y pluma mordaz, Jorge Bazalar (Lima, 1988) ha sabido retratar el pulso de nuestra ciudad enferma por el caos, el desorden y la angustia que la consumen en “El perro” (2022).

Muñón (Cusó), Max (Yovera)
y Pellejo (Ruiz)

Esta pieza dramática fue galardonada con el tercer lugar del I Concurso Nacional de Dramaturgia de La Ira Producciones realizado el año pasado gracias a su artilugio de historias entretejidas, giros inesperados y una ácida crítica a la convivencia urbana.
Esta ingeniosa obra brinda, además, voz a los grises protagonistas de la vida moderna en una ciudad como cualquiera. 
El brillante montaje de Actoarte recoge el desencanto de los suburbios y la enfoca desde una óptica múltiple. Dirigida también por Bazalar, la propuesta atraviesa con su audiencia por un mapa de calles, plazas o parques sin saber qué podrían encontrar a la vuelta de la esquina.
En este tejido de tramas interconectadas, los protagonistas pueden ser, según las circunstancias, villanos o redentores. Trazados desde la marginalidad, el desarraigo y el fracaso, sus personajes encarnan una dolorosa –y naturalista– dualidad que cimenta la verosimilitud de sus conflictos y esperanzas.

La madre (Enríquez)
y el padre (Sotomayor)
Tan versátiles como eficientes, Stephanie Enríquez, Henry Sotomayor, Ronie Cusó, Christian Ruiz y Luis Miguel Yovera construyen personajes únicos y distantes, lo que favorece el rápido intercambio de roles en escena. Desfilan la madre, el padre y su hijo (Enríquez, Sotomayor y Yovera), éste último se va de casa para recuperar a su perro abandonado. También aparece un policía sobreprotector y su hija adolescente (Cusó y Enríquez), un reflexivo alcohólico de parque (Sotomayor), un vagabundo abandonado por su familia (Ruiz) y un joven enamorado (Yovera). En algún punto de sus vidas el Destino involucrará a estos humanos de los suburbios. Más entrañable resulta la presencia felina de Muñón (un notable papel de Cusó) y Pellejo (un ocurrente y carismático Ruiz) con el perro Max (un enternecedor trabajo de Yovera). Con estilizadas máscaras, esta “familia” de animalitos callejeros simbolizan el compañerismo y la solidaridad.

El policía (Cusó) y su hija (Enríquez)

Dos elementos blancos y cóncavos, de madera (un magnífico concepto de Sharon Reátegui), bastan para convertir la caja negra del Club de Teatro de Lima en cualquier locación imaginable.
Junto a ella, el talento de Eduardo Cotos, con guitarra eléctrica y amplificador en piso, ambienta los sonidos de una urbe variopinta y mestiza, caótica y festiva. 
Como si fuera un cuento de Ribeyro, “El perro”, buen trabajo de Actoarte, revela a una Lima superficial, que ignora mucho y olvida pronto. Esa otra cara de la ciudad que jamás aparece en los catálogos de temporada ni es portada de informes de economía pide, una vez más, la palabra.

 
FICHA ESCÉNICA
"El perro" de Jorge Bazalar
Dirección: Jorge Bazalar
Asistencia de dirección: Yasmine Inchaustegui
Elenco: Ronie Cusó, Henry Sotomayor, Luis Miguel Yovera, Stephanie Enríquez, Christian Ruiz
Música original: Eduardo Cotos
Diseño escénico: Sharon Reátegui
Diseño de luces: Cristiano Jara
Lugar: Club de Teatro de Lima (Av. 28 de Julio 183, Miraflores)
Temporada: Del 14 al 29 de abril
Funciones: Viernes y sábados a las 9:30pm
Entradas: S/ 35 (General) y S/ 25 (Estudiante, Jubilado y Personas con discapacidad) en Joinnus y boletería del teatro
Un montaje de Actoarte Producciones
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lunes, 20 de febrero de 2023

Ángeles y demonios

Dos parejas, dos momentos y un sentimiento. Uno potente, desgarrador e inevitable. Aprovechando una fecha “cliché” como San Valentín, La Eme Colectivo Teatral ha estrenado dos obras cortas para reflexionar sobre el amor y sus inquietantes variables.

La Eme Colectivo Teatral presenta
"Aquí, ahora" y "¿Solo amigos?"

Disímiles entre sí, ambas piezas abordan con honesta precisión la evolución de este sentimiento en tiempos de relaciones fugaces, rupturas amigables y recompensas instantáneas. Con una pluma fresca y lúdica, Mónica Talavera se ha propuesto observar los estragos causados por quienes sucumben ante este apasionamiento. Y es que, según la ocasión, el amor a veces va de ángel, y otras tantas, de demonio. En “¿Solo amigos?” por ejemplo, una inusual propuesta de intimidad pondrá una difícil prueba a la amistad de Fiorella (Paulina Bazán) y Cristian (Eduardo Albarracín). Explorar estos nuevos límites involucrará algo más que solo sentimientos. Y aunque esta premisa resulte anecdótica, basta para contar una historia de descubrimientos sobre los vínculos que unen a las personas y que, casi siempre, se esconden.

Fiorella (Bazán) y Cristian
(Albarracín) en "¿Solo amigos?"
Ayudados por su juventud y energía, Bazán y Albarracín irradian la escena de gracia e inocencia. Como en una comedia romántica, inician un juego entre cándido y pícaro, y comparten sus inseguridades y temores ante las presiones sociales y aspiracionales con que “debería cumplir” una pareja joven actual.
En especial, porque nos guían por un viaje de ilusión/amor que se desvanece cuando la adolescencia queda atrás y uno pretende jugar a ser adulto. Complicidades y verdades que aparecen y brillan en una velada divertida y de buen ritmo. “Aquí, ahora”, en cambio, es el doloroso retrato de un amor que se resiste a morir a pesar de las heridas, las dudas y los celos. Esa pálida esperanza camuflada bajo el apego emocional solo antecede un drama de miradas y silencios elocuentes.

Andrea (Dedekind) y Bruno
(Sotomayor) en "Aquí, ahora"
Andrea (una sobria Alessandra Dedekind) y Bruno (un acertado Henry Sotomayor) han vivido mucho. Tanto que llegaron a olvidar cuánta felicidad había en sus atardeceres charlando en una banca de parque. Con aplomo y naturalidad, el elenco sostiene la historia que irónicamente revela la fragilidad de las relaciones.
No obstante, podría plantearse un intercambio de posiciones de los personajes para que el público pueda apreciar las reacciones de ambos actores considerando la intensidad de una propuesta minimalista en elementos y aspectos técnicos. Detalles que no desmerecen un trabajo que se aproxima a las complejas leyes psicoafectivas de las relaciones. 

FICHA TÉCNICA
“Aquí y ahora” de Mónica Talavera
Dirección: Mónica Talavera
Elenco: Alessandra Dedekind y Henry Sotomayor
Horarios: 8pm y 8:30pm

“¿Sólo amigos?” de Mónica Talavera
Dirección: Mónica Talavera
Elenco: Eduardo Albarracín y Paulina Bazán
Horarios: 9pm y 9:30pm 

Temporada: Del 14 al 22 de febrero
Funciones: Martes y miércoles desde las 8pm
Lugar: Sala Zurita de Haute Restaurante (Ca. Armando Blondet 191, San Isidro).
Informes: +51 984 184 185 (WhatsApp)
Entradas: S/ 25 (Una obra) y S/ 40 (Dos obras)
Redes sociales: Facebook / Instagram
Un montaje de La Eme Colectivo Teatral

lunes, 1 de julio de 2019

Buenos muchachos

Inevitable trance para algunos o anecdótica vivencia para otros, la adolescencia es la última trinchera que superar antes de llegar a la vida adulta. Jorge Bazalar ha logrado reproducir ese frenético y atormentado vaivén en “Cinco”, pieza ganadora del Concurso Nacional de Dramaturgia Jóvenes Talentos 2018.
Mendoza (Juan Gerardo Delgado)
y Ccoa (Luis Miguel Yovera) / Foto: Frida Morante
Desde esta desolada ficción con toques autobiográficos, el autor y director teatral se detiene en una de las etapas más decisivas del desarrollo personal sin edulcorados artificios o filtros. La asesoría de Giovanni Ciccia, cuya influencia musical y escénica resulta innegable, aporta un aire juvenil y desenfadado a la propuesta.
Coproducido por Actoarte y la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD), el montaje transita por la vida de cinco estudiantes de un colegio nacional del Rímac conminados a un “castigo singular”: representar una obra de teatro para el aniversario de su institución o ser expulsados.
Tras este primer guiño teatral –seguirán otros más ingeniosos– se delineará un interesante paralelismo sobre la difícil convivencia escolar, familiar y artística de los involucrados. Sus frustraciones, temores, deseos y personalidades confluirán en una amalgama violentamente reconocible, honesta y nostálgica.
El Acertijo (Christian Ruiz) y el Guasón (Henry Sotomayor)
acechando a Ccoa (Yovera) / Foto: Frida Morante
Cinco” presenta a Mendoza (Juan Gerardo Delgado), el abusivo del salón; el brigadier Gonzales (Johan Allpas); Zapata (Henry Sotomayor) y su hermano menor Juan (Christian Ruiz); y Ccoa (Luis Miguel Yovera), cuya apariencia frágil y retraída lo vuelven blanco de despiadadas burlas y discriminación. Sobre esta concepción arquetípica, el autor despliega rasgos afectivos y sicológicos plasmados con eficiencia y verosimilitud por un elenco comprometido. Se traslucen sombrías dicotomías (violencia-amor, cordura-locura, prejuicio-tolerancia, soledad-amor fraternal, entre otras) que enmascaran sus deseos de venganza. Los delirios de Ccoa ante el Guasón y el Acertijo son los ejemplos más claros.
Elenco de "Cinco"
Foto: Frida Morante
Este destructivo impulso, presente en menor o mayor medida en ellos, encaja con otro guiño (teatro en el teatro) que emparenta ingeniosamente la puesta con un “Hamlet”, azuzado por el acoso escolar y la humillación. Los actores responden encarnando roles múltiples, incluso, disímiles a sus protagónicos, sin perder gracia, dinamismo ni versatilidad, aunque cayendo a veces en clichés efectistas. Cinco” describe además los “entornos invisibles” como la escuela o la familia. El auxiliar Salazar es la autoridad complaciente y manipulable del sistema escolar, mientras que los hogares disfuncionales y monoparentales advierten qué roles juegan los padres (si severos o asertivos). Esto permite que la audiencia se suba a un carrusel de pasajes amenos y angustiantes; y realidades posibles, sin fatigarse.
Bajo una ambientación minimalista y sobria, un buen diseño de iluminación y las atmósferas musicales creadas con precisión por Eduardo Cotos, “Cinco” reivindica el papel de las habilidades sociales desde los primeros años de la etapa escolar. Una tarea pendiente que padres, profesores y autoridades no deben postergarse más.

FICHA ESCÉNICA
Dirección: Jorge Bazalar
Asesoría: Giovanni Ciccia
Elenco: Henry Sotomayor, Christian Ruiz, Luis Miguel Yovera, Juan Gerardo Delgado y Johann Allpas
Lugar: Sala Petit Thouars ENSAD (Av. Petit Thouars 195, Lima)
Temporada: Del 10 de junio al 04 de julio
Funciones: Lunes a jueves a las 8pm
Entradas: S/ 20 (General) y S/ 10 (Estudiantes)
Un montaje de Actoarte y la ENSAD

lunes, 28 de octubre de 2013

La vieja escuela

Abrir un anuario de promoción años después de haber salido del colegio es enfrentarse a una época de alegrías lejanas. Tras once años de clases, profesores (buenos y malos), amigos y palomilladas, la impresión de esos años retornan en “Escuela Vieja: todo lo que quiso olvidar sobre la educación peruana.
Más que una mirada nostálgica, esta creación colectiva pasa lista a los defectos más recurrentes de la educación tradicional en el país. 
Los moldes pedagógicos desfasados, los castigos o el repetitivo estribillo cívico de los desfiles e himnos nacionales son insumos de este trabajo dirigido por Patricia Biffi.
Aquí también se revelan episodios poco gratos en las aulas. Casos de intimidación escolar –llamados ahora bullying– motivados por la apariencia física o las costumbres de los alumnos. Cuatro de ellos nos demuestran, en poco más de una hora, lo difícil de la vida escolar situable entre los años 80 y 90.

De vuelta al cole
Escuela vieja parte de una ironía. Alude a Escuela Nueva, el versátil texto escolar del profesor Augusto Benavides Estrada que sacó del apuro a varias promociones de colegio desde el desaparecido Venciendo. De este libro se extraerán ciertos conceptos desfasados y precisos para cada momento de la obra.
Alexa Centurión, Henry Sotomayor, Claret Quea y Gisella Estrada encarnan a los cuatro colegiales. Vestidos con el clásico uniforme plomo de colegio estatal, recrean situaciones en su paso de la infancia a la adolescencia. 
Sus roles son rápidamente identificables y van desde el chacotero, el aplicado, la gordita del salón y la chanconaDurante la secundaria se aprecian con mayor detalle la profundidad de sus personajes mientras van enfrentando a la vida, sino al sistema represor, como es visto, la escuela tradicional.

Clase dinámica
Su lucha es infructuosa, pero la denuncia es brillante. Lo hacen de memoria, dibujando cuadrículas en el aire, entre carpetas móviles y ágiles giros en el aula o un imaginario recreo. Son divertidas las escenas en las que una ruleta de juego resuelve un dilema vocacional o cuando se exponen los métodos drásticos para reducir los casos de bullying.
Es destacable la concentración y el desempeño dinámico del elenco y la acertada dirección que organiza varias de las escenas y acciones
La utilería juega a favor de la puesta por su simbolismo enriquecedor usando simples objetos como un pasamontañas, una caricatura o una hoja bond para el examen. Un montaje con nota aprobatoria.

Daños lectivos
En “Escuela Vieja” no hay profesores. Sólo una mano invisible y arbitraria que gobierna las aulas y moldean las mentes –las cuadriculan, en realidad– según el sílabo escolar. ¿Será distinta la situación en los colegios con sistema pre-universitarios o con uso de nuevas tecnologías? Quizá ese sería el punto de inicio de otra investigación y un futuro montaje.
La puesta pone en evidencia el fracaso de los modelos educativos convencionales y deja al descubierto el poco o nulo quehacer de las autoridades al respecto. Una tarea postergada si se considera que la educación peruana fue decretada en situación de emergencia en 2003. Y ya han pasado once años.
Escuela Vieja”, una de las cuatro obras ganadoras del programa Ayudas a la Producción y Exhibición de Artes Escénicas en Perú, fue presentado en el Centro Cultural España de Lima del 18 al 20 octubre y el 14 de noviembre próximo llegará a Arequipa.

Ficha artística
Escuela Vieja, creación colectiva
Concepto y Dirección General: Patricia Biffi
Dirección Adjunta: Carlos Delgado
Elenco: Alexa Centurión, Henry Sotomayor, Gisella Estrada y Claret Quea
Ilustración: Jesús Cossío
Producción Ejecutiva: Giuliana Zender
Lugar: Centro Cultural España (Jr. Natalio Sánchez 181, Lima)