domingo, 16 de marzo de 2014

El reto del Sastrecillo

Hay relatos oídos de niño que no se olvidan de grande. Recopilado por los hermanos Grimm, “El sastrecillo valiente” pertenece a esta clase de cuentos infantiles que, con innovadoras adaptaciones y nuevos recursos, siempre verá escena, aunque no de la misma forma.
Como en la renovada y divertida propuesta de Alexander Pacheco
En esta nueva versión del clásico, el pequeño sastre (y el director) no sólo enfrentan a gigantes malignos, sino que intentan atrapar la atención de los ávidos e interactivos niños, un público exigente.
Este difícil reto es resuelto en escena de un modo ágil y entretenido. O, como diría el relato, de un solo golpe. Puede comprobarlo en las tardes impregnadas de aventura y valentía en el auditorio del Centro Cultural de El Olivar de San Isidro hasta el 4 de mayo.

Gigante en escena
Esta clásica historia está pincelada de una sutileza cómica inusual en algunos montajes infantiles que privilegian el efectismo. El elemento disparador es un singular castigo impuesto a los integrantes de una banda escolar: elegir un cuento cuyos personajes les impresione o les inspiren valores.
Entre las divertidas apariciones de Percy Williams como el menudo rey de la comarca o un versátil Sergio Velarde (un gigante malhumorado o un ágil narrador en colorido over-all) destaca Reynaldo Arenas
Su desempeño en el montaje infantil no desmerece su trayectoria ni su vigencia (sus trabajos anteriores fueron "El día de la luna", de Eduardo Adrianzén; y "Ojos bonitos, cuadros feos", de Mario Vargas Llosa).
Por el contrario, revela sus registros como un malvado gigante o los matices de un comprensivo director de escuelaNicolás Lamas (el hábil sastrecillo), Ashley Hoskins y Christopher Hoskins completan la tríada que juega en escena con particular encanto y gracia.

Rigores villanos
A pesar de la divertida experiencia resulta inevitable anotar ciertos detalles ‘villanos’. Por ejemplo, afinar la sincronía en la intervención de los personajes (el enredo del por qué se dice “Siete de un solo golpe”) o encontrar un volumen adecuado para que las partes musicalizadas en vivo no opaquen la voz de los actores más jóvenes.
Una curiosidad surgida fue el empleo de “La marsellesa”, célebre pieza de Rouget de Lisle, en las escenas triunfales. 
No es un desacierto, pero se pudo haber elegido una melodía que escapara a cierta connotación política
Un ejemplo es el brillante uso de “El vuelo del moscardón” de Rimsky-Korsakov en una de las escenas iniciales.
Aunque todavía no es un sastrecillo gigante, de seguro, lo será a medida corran las funciones. El ingenio de su protagonista –un recurso que comparten el director, el elenco y el equipo técnico– le permitirán sortear otros colosales retos en esta aventura que recién inicia.

Crédito de fotos: CC El Olivar

Ficha artística
“El sastrecillo valiente” (adaptación)
Dirección y dramaturgia: Alexander Pacheco
Elenco: Reynaldo Arenas, Percy Williams, Sergio Velarde, Nicolás Lamas, Ashley Hoskins y Christopher Hoskins
Música: Héctor Valdez
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. La República 455, San Isidro)
La temporada culmina el 4 de mayo
Las funciones van los sábados y domingos a las 4pm

viernes, 7 de marzo de 2014

La noche de los Marx

Luego de una vertiginosa carrera teatral, los Hermanos Marx (Groucho, Chico y Harpo) alistaron su salto a la pantalla grande poco antes de la Gran Depresión. Aún era 1929 y en Estados Unidos nadie adivinaría la revolución cómica que sucedería en aquellos años en los que era mejor reír que revisar los bolsillos. Para los Marx todo era una apuesta. Y esta era una que no pensaban perder.
La genialidad y la locura, marcas genética del grupo, los avalaba pero no bastaba. Hacía falta un productor arriesgado o, si quiera, valiente. 
Esa azarosa búsqueda es recreada con ingenio, humor y momentos reales en “Una noche con Groucho Marx”, brillante reposición vista antes en 2012.
Escrita y dirigida por Gonzalo Benavente Secco, la puesta entra en su últimas cuatro funciones (va hasta el lunes 10 de marzo). Un ejercicio cuasi histórico e histriónico –y un nostálgico homenaje al cine de los años 20, 30 y 40– que engalana el escenario del Centro Cultural de la PUCP de San Isidro en plena celebración por sus veinte años de fundación.

Enredos y confusiones
Sólo la hilarante y caótica chispa de los Marx podría poner de vuelta y media a los vecinos de California. En la obra, los hermanos buscan su primera experiencia cinematográfica, pero en su intento se ven inmersos –como en su filmografía– en apuestas de caballos, singulares estafas y los dilemas de una novia en un compromiso por interés.
Todo eso en un orden aleatorio. La puesta deriva ágilmente entre dosis de oportunismo y picardía, crítica a la  frívola sociedad norteamericana, ingenio, ironía e improvisación
La estética bien lograda juega sobre un ecran, privilegia secuencias de filmes como “Una noche en la ópera” (1935) y utiliza efectos que remiten a la época. Crear un texto basado en frases extraídas de películas y cobrar un significado en escena es mérito de Benavente, cuyo trabajo anterior fue “En el jardín”, puesta en el CC. El Olivar en 2010. 
Con esta segunda obra afirma su gusto por el cine (en 2013 escribió, dirigió, editó y produjo su ópera prima: “Rocanrol ‘68”). Como los Marx, él se sale del libreto para romper con el tiempo, la realidad escénica y jugar con la sorpresa.

Los inclasificables
La elección de sus personajes es un acierto equiparable a su aparición en escena. Quien lidera esta incontrolable banda es Groucho Marx (una irreverente y aguda actuación de Pablo Saldarriaga). Verlo en escena resuelve las dudas sobre cómo interiorizar un personaje icónico del cine sin morir en el intento… cada noche.
Un desafío resuelto con temerario acierto por un actor ocurrente y la riqueza de un personaje que finamente sacó de quicio a Hollywood
Y es que Groucho (Nueva York 1890 – Los Ángeles 1977) era un genio: su rapidez mental para los gags y su facilidad para improvisar parlamentos desconcertantes le bastaban para convertir un piropo en un serio desplante.
El infaltable puro, el bigote y las cejas gruesas, los lentes redondos y sus inconfundibles gestos configuran lo demás. Saldarriaga se mimetiza y, por largos momentos, nos confunde con el verdadero Marx. Naturalmente, Groucho, no está solo.

Pícaros en aprietos
Chico Marx (un divertido rol de Daniel Neumann) secunda cada ocurrencia del primero. Con un traje tirolés y un acento que debería notarse más italiano, como en sus filmes, es un brillante maestro del desconcierto. La escena de las contraseñas es sólo un aperitivo.
El cuarteto se completa con Harpo Marx (un buen trabajo de Fernando Luque como este impredecible hermano) y Zeppo Marx (Luque en su segundo rol), quien solía aparecer como galán en las producciones de los hermanos
Aparece la actriz Margaret Dumont (precisa Grapa Paola), víctima preferida de las bromas nada elegantes de GrouchoLas escenas melodramáticas cobran fuerza en la indecisa novia Eva Laszlo (Carolina Cano) y en Victor Laszlo (un vital y ocurrente Carlos Cano), su padre y extraño anfitrión en una noche imposible. Observar cómo se (des)enreda esta trama sin dejar de reírse es un serio desafío. Sólo basta oír algunas de las grandes frases como la que reza a continuación.

“He de admitir que he pasado una noche estupenda…
Pero no ha sido esta”.


Ficha artística
“Una noche con Groucho Marx”, de Gonzalo Benavente Secco
Dirección: Gonzalo Benavente Secco
Elenco: Pablo Saldarriaga, Daniel Neumann, Fernando Luque, Carolina Cano, Carlos Cano y Grapa Paola.
Lugar: Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro)
Producción general: Centro Cultural PUCP
Fotografías: Centro Cultural PUCP
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm
La temporada culmina el 10 de marzo
Más información en el evento de la obra

lunes, 3 de marzo de 2014

Verdades ocultas

Cuatro mujeres (y cuatro formas de amor e ilusión) bajo sospecha de haber asesinado al hombre que amaron. La fórmula que podría presagiar una comedia negra, en realidad, es la premisa de “Mentiras”, un divertido musical con ribetes detectivescos, dosis de humor negro, picardía y mucha energía.
A diferencia de otros musicales presentados (la mayoría importados de Broadway), este fue estrenado en México en 2009. En poco tiempo, se convirtió en una de las producciones más exitosas –alcanzó las mil funciones dos años después– y se mantiene aún en temporada con el elenco original. Todo un récord.
Mentiras” llegó a nuestro país a fines de enero (las funciones irán hasta el 17 de marzo) bajo la dirección de Raúl Zuazo. El resultado es un montaje que encandila, entretiene y no defrauda a quienes asistan al Teatro Peruano Japonés, sede habitual de los  musicales en Lima.

De vuelta a los 80
La historia se sitúa en los ochenta. Daniela (una romántica Rossana Fernández-Maldonado), Dulce (una ilusa Vanessa Saba), Yuri (una atrevida Gisela Ponce de León) y Lupita (una pragmática Érika Villalobos) están reunidas en el funeral de Emmanuel (el conquistador Paul Martin), quien fuera pareja sentimental de todas ellas.
En su testamento indica que una de ellas es sospechosa de su muerte y descubrirlo será vital para obtener la herencia. 
Este misterio guiará la historia entre gráciles enredos, suspicacias y testimonios, salpicados de música, flashbacks e infaltables gags en las dos horas y media de función.
Una clave es que cada una encarna un estilo particular de pasión correspondiente al tipo de relación (furtiva o no) que mantenían. Esto sostiene la primera parte de la puesta, pero se desluce un poco a medida que ciertos giros imprevistos o inesperados suceden en la segunda parte, sin afectar necesariamente el final.

Frases conocidas
Los nombres de los personajes y las referencias no son casuales (cantantes latinos, programas de televisión y telenovelas) sino, más bien, son un atisbo de un juego melodramático rastreable en el entertainment mexicano
A pesar de la adaptación, uno que otro mexicanismo aparece irresistible en un texto que ostenta indicios limeños como el “Keops” o ciertas jergas. 
El resto del libreto está inspirado en populares canciones (baladas, pop y rock) de los años 80
Este setlist nostálgico y evocador es un recurso idóneo y versátil –el público corea y disfruta de sus letraspara recrear las desventuras de cada protagonista y su inusual vínculo con el fallecido donjuán.

Estética ochentera
Más allá de las actuaciones correctas, las partes musicalizadas (cerca de treinta pistas) relevan el gran trabajo vocal y coreográfico del elenco. Hay canciones de registro grave con buena performance de Martin y Saba; mientras que en octavas más exigentes brillan Ponce de León, Villalobos y Fernández-Maldonado.
Las acciones suceden en un escenario móvil en forma de tocadiscos con un vinilo que gira y gira
En ese suave movimiento los elementos configuran un bar nocturno, una sugerente habitación o una oficina indiscreta
Todo en un timing riguroso pero creativo que alterna lo útil con un cromatismo pastel de la época. Es un ejercicio acertado.
No obstante, es preciso aclarar que, por derechos de autoría, la mayoría de producciones respetan las propuestas de los montajes originales en otros países. Lo que no desmerece la calidad actoral del elenco, el trabajo musical de la orquesta y la adecuada dirección en un montaje que, más que apariencias, exhibe talento y compromiso genuinos.

Ficha técnica
Mentiras”, José Manuel López Velarde (México)
Dirección: Raúl Zuazo
Elenco: Paul Martin, Rossana Fernández-Maldonado, Vanessa Saba, Érika Villalobos y Gisela Ponce de León
Lugar: Teatro Peruano Japonés (Av. Gregorio Escobedo 803, Jesús María)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm
La temporada culmina el 17 de marzo

martes, 18 de febrero de 2014

Aventura andina

Observar una pieza infantil, con ojos de adulto, puede ser un delicado reto. En especial, si se busca alejarse de las manidas adaptaciones de cuentos clásicos (‘exportadas’ desde el mágico mundo de Disney), a la espera de un teatro infantil con rumbos reveladores e inesperados. 
Cabe preguntarse si los niños son atrevidos, ¿por qué no atreverse en una obra que desestime los recursos más comunes? 
“Miranda y Leo en una aventura fantástica” es un buen ejemplo de ingenio, originalidad, síntesis de referencias sin prejuicios o clichés en escenaBasado en el relato de Rafael Anselmi y dirigido por Javier Valdés, este divertido montaje estuvo presente en el XIII Festival de Teatro Infantil del ICPNA del Centro de Lima que culmina este 22 de febrero.

Niños valientes
Miranda (adorable papel de Úrsula Palomino) y Leonardo (un siempre enérgico Nicolás Valdés) han viajado al Cusco a visitar a su abuelo Totó (grata aparición de Carlos Tuccio en un montaje infantil). Acompañado de Paulina (Magali Bolívar), el anciano recibe a sus traviesos nietos, sin imaginar que su casa está habitada por entidades malignas y temidas.
Surge entonces una pugna difusa entre el bien y el mal con personajes cálidos e inteligentes. Los antagonistas, por ejemplo, fueron concebidos bajo una óptica tétrica y humana
Encarnan la maldad con cierta candidez, les aterra la soledad de su encierro, pero sucumben a la apacible lógica infantil de los juegos y las bromas.
Georginacha, la Jarjacha (Alexa Centurión) es tirana y tierna, en el fondo; Pitricha, el Muki (Martín Martínez) es travieso e intimidante; y Rafuchay, el Pishtaco (Bruno Ocampo) es juguetón aunque desconfiadoLos dos niños y el abuelo, en cambio, representan la inocencia que se mimetiza con el imaginario andino, la naturaleza y las tradiciones locales.

Nuevos códigos
“Miranda y Leo” es una puesta grácil y cómica, y como tal aprovecha todas las claves de un montaje infantil. Son notables el uso del teatro de sombras (mérito de El cantar del Cárabo) al principio y la musicalización (trabajo de Magali Luque) en varios pasajes de la obra.
La estética andina y los códigos limeños tejen una historia maravillosa asentada en las alturas andinas
Citar la escena del pago a la tierra para motivar los valores como la generosidad o la lucha por libertad de los seres andinos imaginarios es una clave aleccionadora en la puesta.
Incluso, el final es un ejemplo de coherencia cuando el elenco recibe aplausos del público. A ojos de un adulto, Miranda y Leonardo son dos niños valerosos que, como su equipo creador y pluridisciplinario, desafían los eternos clichés partiendo desde nuestra esencia (andina y costeña) sin perder de vista las ágiles miradas de su público.

Ficha artística
“Miranda y Leo en una aventura fantástica”, de Rafael Anselmi
Dirección: Javier Valdés / Dirección adjunta: Carlos García Rosell
Actúan: Úrsula Palomino, Nicolás Valdés, Carlos Tuccio, Magali Bolívar, Bruno Ocampo, Alexa Centurión y Martín Martínez.
Obra presentada en el XIII Festival de Teatro Infantil del ICPNA

jueves, 9 de enero de 2014

La escena del 2013

Intentar un recuento suele ser una labor un tanto injusta, aunque necesaria si se trata de vencer al olvido. He preferido iniciar con un pequeño listado de obras que, por descuido, no alcanzaron una reseña en este blog pero sí una justa mención en otros espacios de crítica y difusión teatral.
Escena de "El servidor"
Entre estos montajes destaca “Padre nuestro”, el desafío de Mariana de Althaus para escudriñar el universo masculino; o “Ricardo III”, de William Shakespeare y dirigida por Chela de Ferrari, y que volverá a escena desde el 9 de enero en el Teatro La Plaza.
Quedaron en espera “Sueños de un seductor”, comedia de Woody Allen en el Teatro Larco, “El servidor”, de Ronald Harwood y dirigida por Mateo Chiarella en el teatro Ricardo Blume de Jesús María, y la mágica travesía de los “Fabulatas” (Patricia Barreto, César García, Manuel Gold, Jely Reátegui y Rodrigo Zalles). Pasemos a lo reseñado.

Letras nacionales
Cada año, más dramaturgia peruana inédita es estrenada. Eso sucedió con Baila con la Muerte nacida de la versatilidad creativa de Maritza Núñez. Su delirante propuesta (con la música de Sadiel Cuentas y la dirección de Jorge Sarmiento) sacudió la nueva sala de la ENSAD y el elenco elegido fue un acierto y un obsequio para la antología teatral.
Elenco de "¡Baila con la Muerte!"
Meses después, Núñez volvería con El vigilante enmascaradoen el Teatro Larco. Este cómic musical fue un reto que David Carrillo resolvió bien sobre escena con un elenco muy joven y un género que podría explotarse con más frecuencia en Lima.
Otra historia, esta vez, llena de lirismo y añoranza se tradujo en La eternidad en sus ojos, de Eduardo Adrianzén, el autor peruano con mayores puestas del 2013. Resulta curioso pero este texto escrito como homenaje a la trayectoria de Sonia Seminario puso de relieve el trabajo actoral de Ximena Arroyo, su hija.
Natalio Díaz y Karlos López Rentería
en "El otro aplauso"
En los confines de Barranco se estrenó El otro aplauso, de Diego La Hoz. Esta pieza nació de la experiencia de grupo y fue apreciada en un montaje poético y sobrecogedor, con pocos elementos, e intensos diálogos sobre cómo intentar conciliar el teatro a la vida. Espacio Libre ha programado funciones el jueves 9 y viernes 10 de enero.
Hacia octubre irrumpió Escuela vieja”. Esta creación colectiva fue dirigida por Patricia Biffi y se presentó apenas en tres ocasiones en el Centro Cultural de España (CCE). Esperemos que sus demoledoras críticas al sistema educativo y el contagioso espíritu travieso de sus cuatro protagonistas regresen este 2014.

Días de festival
Los reflectores señalan al Festival de Artes Escénicas de Lima (FAEL) 2013 como uno de los eventos de mayor dinamismo de la ciudad. Tras veinte días y casi treinta obras en varias sedes del centro de Lima, el festival nos acercó a la realidad escénica de otros países. Desde aquí confiamos con que esta iniciativa se consolide.
"Escuela vieja. Todo lo que quiso olvidar
sobre la educación peruana"
En un circuito alternativo se realizó el IV Encuentro del Barranco – Teatro (In)visible en setiembre. Un evento impulsado por Espacio Libre y que contó con la participación de La Cordura del Copete y El Baldío Teatro (ambos de Argentina). Fueron seis días de aprendizaje y talleres con una moneda común: la convivencia de grupo.
Y si se trata de iniciativas en dramaturgia puede mencionarse a Sala de parto. Organizado por el Teatro La Plaza, este año se decidió publicar diez obras inéditas –y sus respectivas lecturas dramáticas– de autores nuevos y de algunos con nombre en el drama como Eduardo Adrianzén, Vanessa Vizcarra o Patricia Romero.

Puestas de fuera
Aquí uno de los montajes más emotivos fue Historia de un caballo, que dirigió Jorge Chiarella. Mark Rozovsky realizó esta adaptación para teatro basado en un relato de León Tolstoi, y contó con más de quince actores trabajando a toda marcha en el Teatro Británico, convertido en un bello establo ruso de fines del siglo XIX.
Óscar Carrillo y Franklin Dávalos
en "Historia de un caballo"
La historia conmovió por la música en vivo, los ágiles movimientos equinos del elenco y, en especial, por los pensamientos humanos de un caballo pío llamado Patizanco. Uno de los roles más exigentes para Franklin Dávalos, un montaje que se extrañará en reposición y una muestra de lo que el Británico espera ofrecer este año.
En El Olivar, Lo que sabemos, de Daniel MacIvor, reunió a Nicolás Galindo y Sergio Gjurinovic, en un juego de roles y disfraces. Hacia fines de año y con una temporada muy breve apareció la ingeniosa Aquí se hace el amor, creación colectiva y original que funcionó por la suma de talentos que involucró.
Gianfranco Brero y Alberto Ísola en "Dúo"
El 2013 dejó ver a Alberto Ísola como un hombre de teatro a tiempo completo. Dirigió con maestría “El baile”, una puesta coreográfica y teatral, acompañado de un elenco brillante. Esta obra será repuesta en el Teatro Británico en agosto próximo. Y repuso “El cine Edén” en la Alianza Francesa de Miraflores.
En escena, Ísola actuó junto a Gianfranco Brero en Dúo. En este montaje encarnó a personajes marcados por el desconcierto o las culpas lejanas. El trabajo dirigido por Giovanni Ciccia retorna a escenarios desde el jueves 9 de enero. Este es un pequeño resumen que motiva a descubrir lo que este 2014 aguarda.

Nobleza equina

En el año de 1886 León Tolstoi (1828-1910) publicó “Historia de un caballo”. En ese bello relato el escritor ruso recurrió a los equinos como personajes para revelar la compleja naturaleza humana, sus criticables convenciones y defectos con aires de fábula
La historia trascendió y tiempo después Mark Rozovsky (Petropavlovsk, 1937) la adaptó al teatro
El dramaturgo recreó los avatares de Patizanco, un caballo cuya nobleza no radicaba en su linaje
Esa aproximación, desde unos ojos ecuestres y sensibles, fue utilizada en el poético montaje que Jorge Chiarella dirigió en el cierre de temporada del Teatro Británico.

Vida de sacrificios
La puesta presenta a Patizanco, un caballo pío nacido en un establo del Imperio ruso, que al no poseer pedigrí es relegado por esa advenediza condición. Cuando abandona el establo, se gana el aprecio de unos y el odio de otros (humanos) pero siempre es discriminado por los de su propia especie.
En esas peripecias –con buenos y malos amos– reflexiona con inusual agudeza e ingenuidad el extraño orden de los humanos
La pieza explora la condición humana, sin temor ni condescendencia. 
Destaca la intensidad de sus diálogos en los que se aborda el sentido de pertenencia a un grupo, la diferencia, la vejez y la discriminación.
La dirección de Chiarella equilibra y pondera el despliegue actoral, la música en vivo, las escenas corales y la exigencia física de su elenco. El trabajo de Franklin Dávalos como Patizanco es excepcional, sensible y humano (verlo como un caballo entrado en años es notable). El séquito equino que lo rodea no desentona.

Rusia de ataño
Rozovsky también compuso la música interpretada en vivo –un gran acierto– que dio a la puesta una atmósfera de época: la Rusia del XIX. Ese telón musical es el fondo perfecto para las escenas de pomposa fiesta, múltiples penurias y los ágiles arrebatos ecuestres.
Las participaciones corales fueron logradas y el uso del espacio en escena fue acertado. Una pista de carreras (es fabuloso el momento de la competencia hípica), un establo zarista o habitaciones fastuosas guiaron la historia en espacio y tiempo.
En suma, son cortas las palabras para una sublime puesta –por desgracia, no habrá reposición en verano– que dejó una huella sublime e imborrable en el alma y corazón no sólo de los espectadores, sino también de actores, actrices y director. Una maravillosa historia que recordar en el 2013.

Crédito de fotos: Teatro Británico

Ficha técnica
“Historia de un caballo”, de Mark Rozovsky
Dirección: Jorge Chiarella
Actúan: Franklin Dávalos, Tati Alcántara, Mariano Sabato, Óscar Carrillo, Stephanie Orúe, Jean Pierre Vismara, Leslie Guillén, Janncarlo Torrese, Claudia Rúa, Armando Machuca, Pedro Olórtegui, Mijail Garvich, Lucía Rúa, Carlos Casella, Renato Medina y Juan Carlos Morón
Dirección Musical: Fernando de Lucchi
Músicos: Guillermo Amesquita, César Sánchez, María Tuzlukova e Igor de la Cruz
Lugar: Teatro Británico (Jr. Bellavista 527, Miraflores)

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Abajo el amor

Buscar la felicidad amorosa es un juego extraño. Con ilusiones que rara vez se agotan o devalúan, parece ser un negocio garantizado, perdurable y sin fecha de expiración. Corporación Amor reúne a un grupo de expertos en encontrar el amor perfecto –aquel bien intangible que une o rompe corazones– o, de lo contrario, reembolsar su inversión.
Aquí se hace el amor” explora este sentimiento como un valioso insumo vital o un sobrevalorado producto comerciable en una puesta divertida y delirante
Esta locura escénica nacida en colectivo –como una terapia– trae a escena a cinco espíritus irreverentes y apasionados.
Con ellos, cada noche el Centro Cultural El Olivar se convierte en un íntimo y cálido aposento donde confrontar, con desenfado y poco pudor, los mitos y verdades sobre las parejas ideales, la felicidad y el amor. ¿Se atrevería a entrar?

Salven la empresa
El montaje tiene un comienzo irregular presentando el modus vivendi de los integrantes de la compañía, pero luego cobra mayor ritmo. Poco a poco, se esboza una comedia inteligente, con enredos y divertidas casualidades cuando Brad Pitt y Angelina Jolie, rostros visibles de la corporación, enfrentan una crisis amorosa y entablan una demanda por una posible separación.
La puesta se torna fluida y se sostiene cuando la desconfianza sobre la corporación obliga a replantear todo. 
Las relaciones entre ellos, su desempeño como equipo o el programa de matchmaking (búsqueda por afinidad), por ejemplo. Mientras solucionan el asunto surgirán verdades insalvables, inevitables temores y extraños delitos.
La elección y abordaje a este tema –el amor– resultan notables. Más si se considera que el proceso esquiva frivolidades y clichés habituales. Así, Brangelina –como solían referirse a esta famosa pareja– es sólo un recurso utilizado con ingenio. Incluso, es curiosa la 'aparición estelar' de ambas celebridades en el montaje.

Espíritus rebeldes
El elenco, por su parte, explota las cualidades de sus personajes en equilibrio, sin caer en la parodia. Está Felipe Di Bernardi (un interesante Gerardo García Frkovich) como co-fundador de la corporación, un tipo frío y práctico; a su lado, Lola Corcuera (una intensa Julia Thays), quien encabeza el área de matchmaking, pero irónicamente desconfía de sus sentimientos.
Memo (un ocurrente Mario Ballón) es el poeta del grupo y autor de acertadas rimas en toda la obra; Nina Petrovich (una versátil Natalia Cárdenas), la eficaz asistente de Felipe que intenta equilibrar su vida profesional y amorosa; y la ilusa Anita Bocángel (encantadora y divertida Malu Gil) en el área de selección.
Este trabajo ha sido una buena oportunidad para descubrir otros registros de Ballón, Gil y Cárdenas. 
O de sorprenderse con las evoluciones de García Frkovich o Thays. Y revela también lo encomiable de una creación colectiva inspirada y dedicada que involucra a los cinco autores/actores/actrices y a Ronnie Farfán como asistente de dirección.

Love is in the air
No obstante, la buena fórmula del montaje no sólo reside en su ágil y entretenida propuesta. Es destacable su musicalización con un setlist de lujo que incluye a Ray Charles o la banda Ex, quienes evocan el amor fugaz, travieso o anhelado. Punto aparte para la escenografía temática y funcional en todas las atmósferas.
Aunque los tiempos sigan cambiando, es probable que las locuras en nombre del amor continuarán. Y este trabajo colectivo lo demuestra. 
Según la perspectiva con que se vea, Aquí se hace el amor puede ser un dulce arrebato o un delirio desencantado vivido con el frenesí de los apasionados, la precaución de los lúcidos o la libertad de los soñadores.


Ficha artística
Creación colectiva de Mario Ballón, Natalia Cárdenas, Ronnie Farfán, Gerardo García Frkovich, Malu Gil y Julia Thays
Actúan: Mario Ballón, Natalia Cárdenas, Gerardo García Frkovich, Malu Gil y Julia Thays
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. La República 455, San Isidro)
Las funciones van de jueves a domingo a las 8pm
La temporada culmina el 15 de diciembre
Más información en la página o evento de la obra