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jueves, 19 de febrero de 2026

Anhelos de rebeldía

La madurez se forja con los aciertos y tropiezos de edades más tempranas. “Fe de ratas” (2009) convierte estos altibajos vivenciales en una pieza teatral con una acuciosa mirada sobre la búsqueda de libertad y la identidad personal en un mundo indiferente.

Pedro (Gallese), Fabio (Murúa) y Boris (Hurtado)

Diego La Hoz (Lima, 1971) explora esta premisa desde la perspectiva de tres muchachos de un sustrato marginal consumidos por la soledad y la incomprensión. Con maestría y precisión, este dramaturgo de trayectoria ha logrado ubicar sus elocuentes contrastes y referencias poéticas –tan propios en su estilo– en una trama inquietante y entrañable. El autor considera estos aspectos en su cuidadosa dirección, con un abordaje íntimo, sin dejar de lado el espíritu de grupo. Y se traduce en un sólido e irreverente montaje de Espacio Libre Teatro que, desde el Teatro Esencia, siempre en Barranco, recuerda sus raíces.
“Fe de ratas” revela un mundo hostil, sórdido y psicológicamente oscuro. Como en una secta misteriosa, estos tres jóvenes –amigos y, sobre todo, cómplices– planean abandonar sus casas, desde una solitaria azotea, aunque con más dudas que certezas.

Esta propuesta de Espacio Libre ha sido
escrita y dirigida por Diego La Hoz

Ello por las escenas aparentemente inconexas que anteceden a sus personajes. Tenemos a Boris (un rol convincente de Mauno Hurtado), cuya pasividad y tartamudez se diluye cuando afloran sus irónicas reflexiones y humor descarnado, a diferencia de Pedro (Diego Gallese de buen trabajo), modelado por la pobreza, la rabia y la violencia.
Los momentos de tensión –con juegos macabros– entre ambos requieren la mediación de Fabio (Lucciano Murúa, en un papel solvente). Su aparición no sólo equilibra las fuerzas, sino que asume el liderazgo del trío juvenil y, con ello, desnuda el albedrío que enfrentan por la falta de experiencia. 
Esto da pie a las críticas más certeras del texto: autoridades sobre las que desconfiar (policía), padres abusivos o ausentes, y creencias religiosas válidas sólo como un recurso salvador. Pero también dejan espacio a cuotas de humor negro sobre la muerte, el suicidio, la libertad sexual y un posible futuro mejor.

"Fe de ratas" se estrenó en Buenos Aires en 2009

Esta mixtura temática atraviesa el montaje con charlas juiciosas y procaces que sólo se detienen cuando irrumpen sus transiciones casi oníricas. Los efectos sonoros (roedores), el vestuario contemporáneo, y las luces fosforescentes convergen con el trabajo plausible de un elenco que no duda en escena, y que, por el contrario, se entrega a sus monólogos con honestidad y crudeza. La escenografía es sobria, con pocos elementos bien situados, y funcionales al movimiento de los actores. “Fe de ratas”, un risueño juego de palabras en su título, esconde en sus lúcidas líneas las rutas de escape de un enorme laberinto de violencia, intolerancia y abandono del que muchos pugnan por salir con vida.

FICHA ESCÉNICA

“Fe de ratas” de Diego La Hoz

Dirección: Diego La Hoz

Elenco: Diego Gallese, Mauno Hurtado y Lucciano Murúa

Temporada: Del 05 al 26 de febrero de 2026

Funciones: Jueves y domingos de febrero a las 8pm

Lugar: Teatro Esencia (Av. Miguel Grau 069-A, Barranco)

Entradas: S/ 40 (General) y S/ 35 (VIP) en Passline y al WhatsApp 949800435

Un montaje de Espacio Libre Teatro

Redes sociales: Facebook / Instagram

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Verdades a medias

Hay quienes se pierden en vanas nostalgias o fugaces quimeras antes que enfrentar la tediosa realidad en la que viven. Lo que pareciera un escape mental fugaz y ocasional podría convertirse en una verdadera pesadilla como sucede en “Hay que llenar la noche” (1993).

"Hay que llenar la noche" marca la aparición 
de Sadith Arévalo en Espacio Libre  

Este desafiante texto de César Bravo (Lima, 1960) marca el retorno de Espacio Libre a las tablas en su esencia perfecta: la de grupo. A sus referentes como Karlos López Rentería o Eliana Fry García-Pacheco se suman el ahora mediático David Almandoz y Sadith Arévalo, de grata aparición, quienes se suman al rescate del teatro de autor peruano.
Bajo la mirada lúcida del experimentado Diego La Hoz, el montaje conjuga adecuadamente su libreto de medias verdades, un elenco comprometido y una escenografía sobria. Nada falta ni sobra, salvo el oficio del grupo, sobre el escenario del Club de Teatro de Lima.
Hay que llenar la noche” plantea un extraño triángulo amoroso que enreda el pasado y el presente de cuatro adultos de mediana edad. Un encuentro fortuito entre Coco (López Rentería), un empleado de banco, y Raquel (Arévalo), la ilusión de su adolescencia, reaviva una pálida chance de un amor secreto, perdido en su momento.

Elizabeth (Fry), Juan (Almandoz) y
Coco (López Rentería)

Aunque fugaz e intrascendente, esta coincidencia afectará su relación –de por sí, ya inestable e insostenible– con su novia Elizabeth (Fry) cuando ella se entere de la presencia de esta enigmática mujer. El mejor amigo de ambos, Juan (Almandoz), intentará mediar o remediar la situación, aunque sin mucho éxito. Las historias se van tejiendo de forma simultánea, cada una con su atmósfera sonora (mérito de Prado) y lumínica, que, en escenas después, se articulan con sincronía y precisión. Con pocos elementos y mucha imaginación, La Hoz demarca la dualidad espacial de tediosa rutina o esperanzadora ilusión en la que su elenco juega cómodamente.
López Rentería se desenvuelve de forma versátil, entre lo cursi y cínico, tan carismático como manipulador en la fantasía y la realidad. Junto a Almandoz, en su contraparte más incorregible, entablan un amigable dúo que fluye con honestidad y humor en la charla de cantina, el momento más logrado –y extenso– del montaje.

Este montaje marca el retorno a las tablas
de Espacio Libre como grupo 

Por su parte, Fry saca adelante un rol con solvente energía y sensualidad, mientras que Arévalo se desenvuelve con ingenuidad y aplomo en un papel que va de lo vulnerable a lo valiente.
Todos deben sobrevivir entre diálogos de encrucijada con el “no” como respuesta esquiva que salpican con indiscreciones y mentiras a conveniencia. 
Tan idílico como imposible, las relaciones se sostienen sobre secretos y apariencias que el público apenas distingue desde la penumbra. “Hay que llenar la noche”, notable retorno del grupo Espacio Libre, desnuda los riesgos de encontrar en las verdades a medias o las mentiras más creíbles alguna certeza que no proviene del corazón.

FICHA ESCÉNICA
Hay que llenar la noche” de César Bravo
Dirección: Diego La Hoz
Elenco: David Almandoz, Eliana Fry García-Pacheco, Karlos López Rentería y Sadith Arévalo
Producción ejecutiva: Evelyn Irivarren
Temporada: Del 13 al 28 de setiembre de 2025
Funciones: sábados y domingos a las 7pm
Lugar: Club de Teatro de Lima (Av. 28 de julio 183, Miraflores)
Entrada: S/ 40 (General) y S/ 30 (Estudiantes y jubilados) en Joinnus
Un montaje de Espacio Libre Teatro
Redes sociales: Instagram / Facebook

viernes, 15 de marzo de 2019

Heridas de guerra

El pálido fragor de batallas perdidas y “las voces” de un soldado anónimo claman en “Laberinto”. Escrita por María Teresa Zúñiga (Huancayo, 1962), esta lóbrega alegoría revela las inevitables secuelas de las guerras lejos del campo de batalla, en las trincheras de la cotidianeidad.
Alexandra Jiménez, Karlos López Rentería y
Brian Suárez en "Laberinto" (Foto: Nilton Minaya)
A través de monólogos y diálogos entrelazados, la dramaturgia desmitifica las inútiles glorias de la carrera bélica a través de los recuerdos de un escritor desesperado por contarnos algo. Desde su febril desconcierto, el director Diego La Hoz esboza un drama reflexivo sobre las víctimas (la familia o la sociedad) de las que nadie se acuerda cuando el fuego ha cesado. Habituado a escribir y dirigir sus montajes, La Hoz logra “apropiarse” de la obra de la fundadora del Grupo de Teatro Expresión (Huancayo). En el camino enfrenta desafíos –como la dimensión del espacio y apuntes de voz– que incidieron en la mística íntima y ritualista propia de Espacio LibreLaberinto” inicia con aires de fanfarria que invitan a una farsa delirante. Unas estatuas desafían su silencio con arengas ambiguas hasta que el escritor Ernesto (un aceptable rol de Karlos López Rentería) advierte su necesidad de narrar, de algún modo, su experiencia con la guerra.
Aurora Colina
A través de él se desprende una sólida crítica al pensamiento castrense que reduce a las personas a seres sin voluntad o animales armados para defender intereses ajenos. Los únicos interlocutores de sus vanos intentos –casi siempre de incomunicación– serán su madre (Aurora Colina), la mucama (Alexandra Jiménez) y un joven soldado (Brian Suárez).
Colina logra una presencia físicamente impecable aunque requería una mayor proyección de voz. Jiménez y Suárez, egresados de los talleres de Espacio Libre, dejaron buena impresión. La actriz se apropia de ironías y humor, mientras que Suárez destaca –y mucho– al transitar desde el anonimato de lo oficial hasta convertirse en el emisario de una paz esquiva. La Hoz compone sus escenas con buen ojo. Dispone contrastes de luz y oscuridad, y una música –exótica hacia el final– para acentuar la travesía sicológica de sus personajes. Logra llevar esa íntima complicidad de los recintos pequeños –como solía en Barranco– y la adapta a la Sala Roca Rey.
Ernesto (López Rentería) y el soldado (Suárez)
Al amparo de tres medallas y un parapeto rústico, López Rentería domina las ubicaciones más modestas (de la madre y la mucama) con el dolor de un tormento silente e irresoluble. El soldado, al borde del escenario, hace equilibrio en las fronteras de lo real y teatral siendo el personaje que más se desplaza al inicio y final del montaje. 
Esta “confusión” de voces, contados movimientos y vestuario un tanto más llamativo que funcional derivó en un letargo que solo la escena final pudo remecer con justicia. La guerra ha acabado, pero en “Laberinto”, la brillante fábula bélica de Zúñiga con que Espacio Libre celebra 20 años de resistencia, el combate continúa desde los infranqueables límites de la memoria, el perdón y la culpa.
Crédito de fotos: Nilton Minaya / Fotógrafo

FICHA ESCÉNICA
Laberinto” de María Teresa Zúñiga
Dirección: Diego La Hoz
Elenco: Aurora Colina, Alexandra Jiménez, Karlos López Rentería y Brian Suárez
Maquillaje: Elizabeth Pereda
Asistencia de arte: Luis López Rentería
Asistencia de sala y video: Emanuel Romero Linares
Asistencia de escena: Víctor Lucana
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (AAA) (Jr. Ica 323, Lima)
Funciones: Viernes y sábados 8pm / Domingo a las 7pm
La temporada culmina el 17 de marzo.
Entradas: S/ 20 soles (General) y S/ 15 (Estudiantes y jubilados)
Producción General: Espacio Libre Teatro

martes, 7 de marzo de 2017

Aroma a canela

Perdido entre macondos y utopías podría llegarse a El país de la canela. Esta cálida república fundada con optimismo y buenas intenciones según la pluma de Alonso La Hoz sufre de amnesia. Dos aventureros: un veterano capitán y su joven alférez atravesarán por esa desmemoriada ciénaga.
"El país de la canela"
Su travesía derivará entre senderos fragantes, seductores personajes y un color costumbrista que impregna la idiosincrasia de un pueblo que aspira a ser una nación
Con esta delirante premisa –reflexiva antes que planfetaria– la pieza fue seleccionada como una de las ganadoras del Festival Sala de Parto 2015.
Bajo la dirección de Diego La Hoz –y su sólida trayectoria al mando de Espacio Libre–, “El país de la canela” construye escenas exquisitas a partir de una poética cuidadosa. Son pasajes históricos teatralizados sobre credos inclementes y herencias coloniales esgrimidas como marca país.

VIAJEROS INEFABLES
Tras un inicio provocador e inquietante, la puesta conecta. Antes de la función, dos personajes sombríos y sensuales (lúdicos Javier Quiroz y Eliana Fry García–Pacheco) abordan a la audiencia, mientras que en escena se quiebra la cuarta pared disipando el límite entre realidad y ficción con acierto y sorpresa.
Eliana Fry, Karlos López Rentería, Javier
Quiroz y Ramón García  
Es así que algunas escenas –la repartija de billetes o la que sentencia una frase como “robemos”– producen de forma inteligente una sonrisa indignada
Ramón García en la gastada piel del capitán brilla honesto y sin presunciones. Enarbola, con gracia, el cinismo adherido a su investidura castrense.
Karlos López Rentería sorprende como el acucioso alférez. Imprime a su papel juvenil matices cómicos e ingenuos que armonizan con los diálogos metafóricos y agudos de la dramaturgia. La dupla, amalgamada con esmero por el director La Hoz, funciona entre referencias irreales y cotidianas.

UN LIENZO PATRIO
García y López Rentería aportan equilibrio –y complicidad ante los elegantes y oscuros arlequines– sin perder el protagonismo y humanidad en sus ocasionales paradas. La riqueza textual –a pesar de ser reiterativa y con un ritmo sosegado sirve de crítica al arribismo político y religioso o la arbitrariedad de las jerarquías usuales para Espacio Libre.
Eliana Fry y Ramón García
Lejano o distante, “El país de la canela” es un lugar familiar. Por eso el montaje de los La Hoz acude a elementos identificables –como una caja de lustrabotas blanca y una franela roja, o sillas blancas– para establecer conexiones mordaces. ¿Qué tanto importa el país si vives sentado en él?
Tras confrontar prejuicios y paradigmas, los dos militares enfrentan un desafío histórico hacia el final. El país (o eterno proyecto) buscará respuestas en su frágil imaginario las preguntas incómodas que flotan en su presente y las soluciones democráticas cuyo error previsto dibuja el incierto para sus adormecidos y apáticos habitantes.

FICHA ESCÉNICA
El país de la canela” de Alonso La Hoz
Dirección: Diego La Hoz
Asistencia de dirección: Fito Bustamante
Elenco: Ramón García, Karlos López Rentería, Javier Quiroz y Eliana Fry García–Pacheco
Fotografía: Nilton Minaya
Diseño Gráfico: Yuriko Tanaka
Jefa de prensa: Rosana López Cubas
Lugar: ICPNA (Av. Angamos Oeste 120, Miraflores)
La temporada va del 9 de febrero al 12 de marzo
Las funciones van de jueves a domingo a las 8pm
Producción: Diana Hurtado
Una producción de Sala de Parto y Espacio Libre
Más información en el evento de la obra

miércoles, 27 de agosto de 2014

Inicios y finales

Observar dramaturgia peruana puede resultar un desafío en las carteleras limeñas. Se precisa de lugares disponibles y grupos teatrales que decidan iniciar carrera con obras nacionales. Esta mágica coincidencia sucede cada viernes (hasta este 29 de agosto) en Casa Espacio Libre y Pandala Teatro.
Una despedida imprevista
El grupo está integrado por Juan Pablo Bustamante e Ivana Cañas y esta vez presentan “Encuentros, su segunda producción. 
El montaje dirigido por Mia Michelena (como directora invitada) reunió piezas relativamente actuales como “En el borde” (1998) y “Una despedida imprevista” (2007).
Escrita por Mariana de Althaus, la primera obra presenta a Adrián y Lara, dos jóvenes a punto de suicidarse desde un abismo, mientras que el segundo texto, de Daniel Dillon, trata del reencuentro de una antigua pareja que desea cerrar un capítulo inconcluso de su vida.

Inicios y finales
La selección de textos refleja un contraste. Un inicio y un final, plasmados desde perspectivas y poéticas distintas, en tiempos diferentes. De Althaus ya revelaba ciertas aristas creativas presentes posteriormente como la soledad, los conflictos y la complejidad de sus personajes femeninos.
Bustamante y Cañas
En Dillon, en cambio, se recurre a monólogos y diálogos imperfectos, con subtextos desencantados, oscuros y trágicos
Los montajes son equilibrados, con una escenografía modesta y elementos bien utilizados, aunque se precisa de mayor cuidado en el timing del juego de luces y sonido.
En materia actoral, Cañas es intensa y emotiva como la angustiada Lara de “En el borde”, mientras que Bustamante resuelve con aplomo y frialdad a Jorge, su personaje en la segunda pieza. Como toda puesta, la experiencia es siempre perfectible y para ello basta esfuerzo, entusiasmo y entrega.

DATO: La primera puesta de Pandala Teatro fue “Vino caliente”, una comedia escrita por Ivana Cañas puesta en escena en marzo pasado en la Asociación de Artistas Aficionados (AAA).

Ficha escénica
Encuentros”, montaje que incluye “En el borde”, de Mariana de Althaus, y “Una despedida imprevista” de Daniel Dillon
Dirección: Mia Michelena
Elenco: Juan Pablo Bustamante e Ivana Cañas
Funciones: Viernes a las 9pm
La temporada va del 8 al 29 de agosto
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Bolognesi 802-A, Barranco)
Entrada liberada, salida solidaria / Reservas: 247-6346
Una producción de Pandala Teatro
Más información en el evento de la obra

lunes, 18 de agosto de 2014

Desde la otra orilla II

El periodismo y el teatro son parientes cercanos. Emparentados por su creación (una textual y otra escénica) y la necesidad de un público (lector o espectador), siempre hubo quienes atraídos jugaron en ambos lados de estas artes. Críticos-dramaturgos y actores-periodistas, todos tenían qué decir.
En su aniversario 15, el grupo de teatro Espacio Libre ha organizado mesas de diálogo de lujo
El jueves 14 de agosto reunió a Nicolás Yerovi, Ernesto Carlín, Rosana López-Cubas y Eliana Fry García-Pacheco para charlar, con grácil desenfado, en una noche de recuerdos y reflexiones.
Una mirada retrospectiva añoró los días en que los periodistas pertenecían a la bohemia y los circuitos artísticos. “El periodismo y el teatro han estado vinculados entre los inicios de 1900 y los finales de los años cincuenta. Los periodistas eran artistas, dramaturgos o literatos”, recuerda Yerovi.

Rol de los medios
Ahora, agrega, “los dueños encargados de los medios son empresarios”. Mientras acomodaba su gabardina azul, recordó que una de las últimas críticas sobre una obra suya (ha escrito más de 25 piezas) fue publicada en 1981 por un crítico teatral que a la vez era dueño de La Casa del Fumador.
“La formación de públicos no es interés de los dueños”, afirma el autor de las recientes “Jarana” y “Titina”. Los tiempos han cambiado, quién sabe, si para bien o no. 
Con una crisis editorial que ha reducido los diarios y suplementos a la mitad (de 32 a 16 páginas, en algunos casos), la cultura sufre otro tipo de embates.
Ernesto Carlín, editor de culturales en El Peruano y conductor en “De cazuela”, confiesa que “publicar una nota sobre teatro (o cualquier arte) implica negociar con los editores y su perspectiva artística”. Por suerte, en el diario oficial, la lectoría revela un interés por las gacetillas legales, políticas y culturales.

Confusión y frivolidad
Ello no es la única tara que enfrenta el periodismo cultural. “Estamos en crisis desde el momento en que las secciones cultura y farándula son confundidas”, critica Carlín. Esta farandulización afecta a todos los eventos culturales y el trabajo de los agentes de prensa que los promueven.
“Este fenómeno convierte a los diarios tradicionales en anexos de otros medios como El País, El Mundo, ABC y agencias de noticias como EFE o Reuters”, señala López-Cubas. Desde hace unos años, ella administra un blog-magacín que abarca todas las artes llamado “Lima en escena.
“Es un espacio para que los trabajos independientes se expresen, en especial, aquellos que fomentan la reflexión”, comenta. Las web y otras plataformas se financian en función del “tráfico” que generan, pero a cambio, ofrecen mayores libertades y evitan las exigencias mediáticas de las noticias de masas.

¿Público en crisis?
Esto sería favorable ante la ausencia de crítica teatral en medios impresos. Pero, ¿cómo resolver este déficit? “Desde mi web trato de entrevistar a los creadores de la puesta (directores y actores), hacer visible esas herramientas de reflexión con temas sobre la memoria y el ser individual”, refiere López-Cubas.
“La oferta de teatro ha crecido al punto que es un reto abordarlo con objetividad y equilibrio”, asevera Carlín, quien publica notas en extenso y videos de entrevistas en ANDINA. Yerovi es un convencido de que “la función educativa del arte y la cultura fue decapitada” a pesar de la transición vivida en 2000.
“Cuanto más inútil la población, más fácil será gobernarla”, refiere este autor de décimas, inusual género que pudo publicar más de tres mil días seguidos desde 2001. Sus risueñas radiografías desaparecieron en 2011, como hacía tiempo sucedió con las críticas de teatro, de arte o de libros, sin que la voz de los lectores (espectadores y público en general) importara. Revertir esta situación es el desafío.

DATO: Espacio Libre ofrecerá dos interesantes charlas: “Teatro y Poesía” (jueves 21) y “Teatro y Crítica” (jueves 28) a las 8pm. El ingreso es libre. Las preguntas y comentarios son bienvenidos. Puede reservar a 247-6346

Desde la otra orilla “Teatro y Periodismo”
Nicolás Yerovi                    (Monos y monadas)
Ernesto Carlín                     (Tanque de Casma y De cazuela)
Rosana López-Cubas         (Lima en escena)
Moderadora: Eliana Fry García-Pacheco
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Bolognesi 802-A, Barranco)

miércoles, 13 de agosto de 2014

Ineludible paréntesis

El tiempo es un péndulo macabro en “Paréntesis”, pieza del director Diego La Hoz. Con un vaivén de recuerdos, la trova de Mercedes Sosa y Silvio Rodríguez y una atmósfera de desencanto, la memoria de su protagonista aparece vaporosa, nostálgica y vulnerable. 
"Paréntesis"
Busca ser feliz. Un anhelo alegre, fugaz y, casi siempre, inalcanzable para nuestras cortas existencias.
Despertar cada día para afrontar esta lucha “eterna” sin ventajas ni chances conmina a los habitantes de vidas grises o vacías a la reflexión y la frustración. O ambas.
“Paréntesis” presenta una travesía sexagesimal sugestiva. 
Surgen regresiones de 24, 12, 6 o 3 años. Curiosamente, cuando la puesta fue estrenada en 2011 el grupo Espacio Libre cumplía 12 años y Karlos López Rentería, desde entonces intérprete de la obra y colaborador de su creación, alcanzaba apenas los 24.

El tiempo vuela
En su dramaturgia, La Hoz ha impregnado poesía, una tradición que ha marcado su proceso creativo. En esta obra asoman versos adaptados de “La casa de cartón” de Martín Adán y el aporte de López Rentería (en energía actoral y dramaturgia) en varios pasajes del montaje.
Karlos López Rentería
La puesta se convierte en un rito íntimo, personal y universal. Los recuerdos vuelan y se posan en la memoria, cristalizan la mirada y culminan en un suspiro inexpresivo. 
Sus textos añoran la simpleza de los días juveniles y denuncian la opresión de los horarios y los logros impuestos por la sociedad... incluso en la ficción.
Encuentra una forma muy pulcra en los elementos utilizados: cuerdas atadas, fotografías, atuendos para cada edad, maletas y velas. Sutilezas con que recrear una imagen moderna de las angustias existenciales en un espacio amigable y versátil. La vida, en esencia, es una lucha por la libertad con inevitables pausas.

DATO: Espacio Libre presentará El otro aplauso el martes 19 y sábado 23 de agosto a las 7pm en la Casa de la Literatura Peruana. El ingreso es libre.

Ficha escénica
“Paréntesis”, de Diego La Hoz
Dirección: Diego La Hoz
Actúan: Karlos López Rentería
Próxima función: sábado 16 de agosto a las 7pm
Lugar: Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Lima)

domingo, 27 de julio de 2014

Universo poético

Como quien improvisa una melodía, en ocasiones, las búsquedas escénicas intuitivas suelen sorprender. Planteadas más allá de convenciones y fórmulas, estas propuestas son aleccionadoras y didácticas aún cuando su génesis teatral sea una observación de lo improbable.
“Blanco sobre blanco” es el último desafío de esta naturaleza gestado en Espacio Libreacogedora casa colmada de travesuras reflexivas y osadías literarias.
Esta vez, se presenta un montaje performance (la clasificación puede debatirse) basado en la inventiva del artista  Jorge Eduardo Eielson (1924-2006).
“Es un montaje aún en proceso”, reconoce Diego La Hoz, quien junto a Karlos López Rentería, conduce “Libera(c)ciones”, punto de partida para el fortalecimiento creativo iniciado en 2011. “Blanco sobre blanco” surgió, creció –y crecerá más– gracias a la libertad como pauta.

Lecciones escénicas
En escena, se plantea una diversidad de voces que convergen en un punto: la exploración del cuerpo como un lienzo, sensual, puro y degradado. Sin prejuicios y con una dosis de revaloración literaria nacional, el universo intrincado y sutil de Eielson (la noción de cuerpo) se convierte en una experiencia sensorial.
El aporte del elenco es vital para la construcción de su “dramaturgia”. Son voces que recogen experiencias cercanas, científicas, musicales o religiosas que se contraponen o conviven en medio de instalaciones plásticas
El verbo se hace carne (emociones y sensaciones) bajo figuras de interpretación diversa y disímil. Una puesta inicial que seguir de cerca para saber a qué lejano puerto arribará.
Podrían descubrir la belleza de otros procesos titulados luego “Voces”, “Cantata para no morir”, Identidad-es”, “Mientras canta el verano” o “Los funerales de Doña Arcadia. Esa vieja (y buena) escuela, la de grupo, de Espacio Libre, es una forma de trascender en estos grises, pero muy cálidos, días de aniversario.

Ficha escénica
“Blanco sobre blanco”, inspirado en poemas de Jorge E. Eielson
Conducción: Diego La Hoz y Karlos López Rentería
Elenco: Jhuliana Acuña, Pedro Adolfo, Priscila Arévalo, Judith Cortez, Luana Fretel, Nilton Minaya y Sati Brizuela
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Bolognesi 802-A, Barranco)
Pronto publicaremos próximas funciones
La entrada es liberada y la salida solidaria 

martes, 8 de abril de 2014

¡Arcadia ha muerto!

Parece que los días de doña Arcadia han llegado a su fin. Su reino utópico o paraíso para nostálgicos “realistas” –los criollos de cepa– se ha convertido en un infierno habitado por advenedizas presencias. Sin embargo, esta matriarca, cuestionada y venerada, pervive en la memoria de sus hijos ciudadanos… por los siglos de los siglos.
Aurora Colina y Karlos López Rentería
Y cobra vigencia en “Los funerales de Doña Arcadia”, una alegoría escénica extraída del imaginario citadino que vuelve a Casa Espacio Libre.
En su segunda versión (fue estrenada a fines de 2013), el montaje retorna con la esencia crítica de una ciudad en busca de identidad: una Lima que no alcanzó a conocerse.
O, quizá, que no termina de aceptarse. Tal como lo describió Sebastián Salazar Bondy (SSB) en “Lima La Horrible” en 1964. Este texto imprescindible para observadores sociales es el insumo principal para el montaje escrito y dirigido con precisión y soltura por Diego La Hoz.

Lóbregos rumores
El director rescata las tesis de este vigente ensayo –que este año conmemora medio siglo desde su primera publicación– de modo solemne para el rito fúnebre. Y, con buen criterio, extrae de él también aspectos críticos (las taras y estereotipos) para ensamblar una farsa criollamente ambientada para nuestros días.
Eliana Fry en una estampa limeña
Las escenas derivan en valsecitos o las miradas de una limeñísima tapada como dictan las tradiciones de Ricardo Palma o el vivaz costumbrismo de la pluma de Felipe Pardo y Aliaga
Pero no les rinde pleitesía, sino que reprocha su imaginario: una sólida imposición de una educación colonial y pasatista fomentada desde la élite.
Eliana Fry, Karlos López Rentería y Natalio Díaz son gráciles y formales según mande la puesta. Sus personajes deambulan por la ciudad en busca de respuestas ante el incierto destino de la señorona virreinal. 
Aurora Colina, actriz invitada desde Londres y protagonista de Mamacha Dolores”, fulgura con serias reflexiones que divierten y desconciertan. En medio de pasajes musicales y cantados, la puesta no pierde de vista su denuncia: ¿existe una o varias Lima?

Colores de antaño
El montaje cuida todos los detalles. Su atmósfera sumerge al espectador en una ceremonia sombría desde su ingreso hasta verse rodeado de velas al interior. Pero es solo el comienzo. Lo demás es una mirada descarnada, irónica y desencantada sobre la identidad inconclusa de la “tres veces coronada villa”.
Elenco de "Los funerales de Doña Arcadia"
Al parecer, la ciudad de los reyes (o reyezuelos), las verdades a medias y las historias oficiales lucha aún por librarse de sus taras coloniales
¿Qué habría pasado si los invasores se hubieran asentado en Jauja, la primera capital? Un dilema que los originarios habitantes del valle del Rímac jamás se habrían planteado
Pero que, tras siglos de invasión e independencia posterior, conviene revisar de tiempo en tiempo. Esta vez, bajo los aromas de una gastronomía gourmet, los superávits de leve prosperidad y las miserias (o excesos) de su crisol de identidades. “Doña Arcadia” ha vuelto, la entrada para verla es libre, la salida liberada y el conversatorio habitual una fina cortesía de Casa Espacio Libre.

Crédito de fotos: Espacio Libre / Juan José Oviedo

Ficha técnica
“Los funerales de Doña Arcadia”, de Diego La Hoz
Inspirada en “Lima la horrible”, de Sebastián Salazar Bondy
Dramaturgia y dirección: Diego La Hoz / Asistencia: Javier Quiroz
Elenco: Eliana Fry García-Pacheco, Natalio Díaz, Karlos López Rentería y Aurora Colina 
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Bolognesi 802-A, Barranco)
Las funciones serán el sábado 12 (9pm) y domingo 13 de abril (7pm)
La entrada es liberada y la salida solidaria
Reservas e informes al 247-6346 y en el fanpage del grupo

lunes, 25 de noviembre de 2013

Testimonio de madre

Encontrar puestas con temáticas poco usuales es un reto en los circuitos teatrales de Lima. Sin embargo, en Espacio Libre de Barranco suelen presentarse algunos montajes que recogen, por ejemplo, los aciagos días de la violencia política y cuyo reflejo aún es escaso en la dramaturgia peruana tradicional.
Uno de esos textos que duelen por las verdades que encierran o las heridas que dejaron en el alma es “Mamacha Dolores”, un trabajo alegórico plasmado en una veintena de hojas de testimonio doloroso y sincero. 
Esta evocadora pieza escrita por Antonio Díaz Florián revela, con fuerza y desconsuelo, una serie de vicisitudes de una determinada madre en la época oscura de la violencia política.
El montaje unipersonal de poco más de una hora es una interpelación sentida y sincera –el reclamo genuino de una mujer andina, fuerte y perseverante– ante la Mamacha (una de las formas con que fue asimilada la Virgen María en el imaginario popular andino). El resultado es un momento de revelación profunda y simbólica que viaja al corazón.

Fuerza de madre
En primer lugar, Aurora Colina aparece vestida de saqra –encarnación maligna, rubia y de piel blanca– para contarnos su desgracia y su denuncia. Su dolor proviene de las entrañas de los Andes: su corazón desolado. Sus palabras oscilan entre la amargura y el desconcierto, aunque es posible rastrear en ellas una esperanza lejana.
Ella busca una verdad: la desaparición de su hijo (y los del pueblo), algunos perdidos bajo las botas del abuso militar, y otros en medio de la insania de quienes buscaban un cambio apelando al terror. Pero ella continúa su incansable búsqueda. 
Lo que impregna su testimonio de una intensa emoción que no ha perdido vigencia y que socaba la indiferencia de las generaciones ajenas. Sin embargo, para Aurora Colina como para los espectadores en la sala, los olvidados, los nombres injustamente acusados, los que aguardan una salida, los que partieron… esa espera continúa.

Ficha artística
“Mamacha Dolores”, de Antonio Díaz Florián
Dirigida por Antonio Díaz Florián
Actúa: Aurora Colina
Única función el martes 26 de noviembre a las 9pm
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Balta 802-A, Barranco)
Más información en Espacio Libre