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miércoles, 26 de agosto de 2020

Avanzada femenina

Nadie puede negar que son tiempos propicios para repensar los paradigmas sociales desde nuevas perspectivas. En “Ellas”, la reciente temporada de Camerino virtual, las voces femeninas –tradicionalmente carentes de tribuna y aceptación–, resuenan desde el activismo y el arte con libertad, fuerza y valentía.
"Ellas",  tercera temporada de Camerino Virtual 
Presentadas a razón de dos por día, este proyecto se compone de cuatro historias equilibradas, verosímiles y dolorosas. Algunas de ellas fueron estrenadas en Microteatro de Barranco y ahora han vuelto adaptadas a la nueva virtualidad.
Sus protagonistas harán lo posible y más por escapar de los prejuicios, la discriminación, las falsas expectativas, las costumbres y el machismo enraizado. En el camino se irán reconciliando consigo mismas, sus recuerdos y su futuro.
“¿Es mi vida?”, primera obra de este corpus escénico, fue escrita por Jimena Ortiz de Zevallos y dirigida por Andrea Fernández. Esta breve pieza de heroínas épicas reúne a Saturna (Liliana Trujillo), una sacrificada ama de casa incapaz de dejar a su familia siquiera un momento, y Milena (Daniela Feijoo), una joven milenial de espíritu rebelde. A pesar de la brecha generacional y el abandono emocional, ambas mujeres se reconocen como hacedoras de su propio destino, aunque la sociedad lo condene. La química que exhiben Trujillo y Feijoo conmueve y alecciona mientras las vemos derribar temores y tabúes sociales. Le sigue “La telefonista”, un pequeño drama de innegable actualidad. El texto de Gina Guerrero que dirige acertadamente Norma Berrade es una inteligente crítica a la precariedad de los trabajos desde casa en su dimensión deshumanizante; y, en especial, al sistema legal que desampara a las madres solteras ante la ausencia del padre.
¿Es mi vida? y ¿La telefonista?
Unidos por el hilo telefónico, Ernesto (un preciso Ramón García, en su debut virtual) y María Herminia (Paola Neyra) transitarán desde una relación imposible, al inicio, hacia una más familiar y cercana. Este episodio incluye quiebres emocionales y reveladores giros como antesala de un desenlace inesperado y esperanzador. Al día siguiente, “Sermones”, obra escrita por Paris Pesantes, presenta a dos hermanos interpelados por un pasado común y plagado de secretos. La directora Julia Thays aprovecha la meta-virtualidad de una clase de yoga por Zoom para imprimir verdad y simultaneidad a su montaje. Bajo esa aura tecnológica, Lita y Mateo (Nidia Bermejo y Manu Rodríguez) se presentan como víctimas de dogmas ciegos que empeñan la voluntad, la dignidad y la libertad. A pesar de algunos clichés en torno a la espiritualidad, el yoga y la fe, Bermejo y Rodríguez componen un buen dúo capaz de poner a prueba la lealtad fraternal antes que la santidad terrenal.
"Sermones" y "Jedi"
“Jedi”, una historia cargada de aprendizajes y reconciliaciones que no entienden de edades ni preferencias, cierra esta velada. La pieza escrita y dirigida por Daniel Fernández trae a un padre (Ricardo Combi) intentando descifrar a Lady (Natalia Salas), su hija, desde el desconcierto y el amor.
Salas despliega un rol decidido que rehúye de los lugares comunes, mientras que Combi se impone con honestidad y dulzura paternal. La dirección de Fernández utiliza, además, una narrativa inteligente con reflexivos apartes, filtros opacos para los saltos al pasado y una muñeca original. Con un montaje, en general, aceptable, las historias de “Ellas” exploran las inquietudes femeninas de una agenda social aún pendiente. En su tercera temporada –la más comprometida, sin duda–, Camerino Virtual logra salir airoso aun cuando pudo poner la creatividad escénica al servicio de la lucha activista y no tanto al revés.

FICHA ESCÉNICA
Programación Camerino Virtual: “Ellas”
“¿Es mi vida?” de Jimena Ortiz de Zevallos
Dirección: Andrea Fernández
Elenco: Liliana Trujillo y Daniela Feijoó
“La Telefonista” de Gina Guerrero
Dirección: Norma Berrade
Elenco: Paola Neyra y Ramón García
Funciones: Jueves 13, 20 y de agosto 27 a las 9pm
Sábados 15, 22 y 29 de agosto a las 9pm

“Jedi” de Daniel Fernández
Dirección: Daniel Fernández
Elenco: Natalia Salas y Ricardo Combi
“Sermones” de Paris Pesantes
Dirección: Julia Thays
Elenco: Nidia Bermejo y Manu Rodriguez
Funciones: Viernes 14, 21 y 28 de agosto a las 9pm
Domingo 16, 23 y 30 de agosto a las 9pm
Plataforma: TeVi Live
Entradas: S/ 25 (Por 2 obras) en TeVi

miércoles, 28 de junio de 2017

Pícaros inquilinos

Una quinta de excéntricos vecinos inmersos en una vorágine de deudas y amores prohibidos brilla en “La pícara suerte” (1913). A más de un siglo de escrita, esta pieza –un hallazgo familiar– sube a escena con el nostálgico encanto y sátira social tan elocuente en la obra del versátil Leónidas N. Yerovi (1880–1917).
Felipe (José Dammert) y  Ortiz (Pold Gastello)
Una radiografía de época situada en Avellaneda y Buenos Aires, y que podría adaptarse a cualquier realidad por lo arquetípico de sus personajes. Todos pertenecen a un hábitat urbano de contradicciones vigentes: ricos y pobres, valientes y pusilánimes, astutos e ingenuos o creyentes y escépticos. Bajo la dirección de Mateo Chiarella, bisnieto de Yerovi, este juguete sentimental adquiere cuerpo –su ingenio suplió las hojas incompletas y perdidas– y alma definitivos en escena. El montaje no desentona con las tesituras cómicas y desenfadas del autor en una puesta de dos horas que la platea disfruta.

QUINTA ENTRAÑABLE
La trama bulle en enredos. Una serie de decisiones precipitadas ha puesto la soga al cuello al joven Felipe (el irreverente José Dammert). Sin fortuna y una vida risueña, los días en la pensión se tornan caóticos. La casera Emerenciana (una asfixiante y enamoradiza Lilian Nieto) lo persigue por los meses que adeuda.
Comandante Gerardo (Marco Miguel Ravines),
Ermerenciana (Nieto) y Felipe (Dammert)
Corina, su última novia, (Anneliese Fiedler de matices delirantes y maníacos) lo acosa. Don Hermógenes (Ramón García, en un delicioso e intrincado papel) y su escolta familiar de Gregoria y Lola (las correctas Danitza de Bona/Cecilia Rechkemmer* y Olga Acosta) le exigen prudencia, mientras que el comandante Gerardo (aceptable rol de Marco Miguel Ravines) no soporta su insolencia y frescuraLa presencia de todos resulta vital en la comedia, pero es Ortiz (Pold Gastello en un rol perfecto) quien sostiene la trama con eficiente naturalidad. Este personaje –amigo, familiar, asesor… y otras cosas del joven Felipebrilla con una hilaridad precisa para encarnar una ciega esperanza a pesar de los albures a los que juega.

ENREDOS SINFÍN
La vivacidad de Gastello y frescura de Dammert sacan vuelta a un sistema rancio y prejuicioso de taras coloniales que critica la pieza. La aparición de Encarnación (un dulce papel de Mayella Lloclla) consagra la liberación de los enredos sin perder gracia. No obstante, existen dos situaciones que convendría revisar.
Don Hermógenes (Ramón García)
Si bien la cuidadosa dirección de Chiarella crea atmósferas traviesas y aprovecha el espacio físico –la escena de repartición de habitaciones–, no procura un peso escénico más uniforme de sus personajes principales. Quizá, por eso, el desenlace –merced a un esperado azar– se revela un tanto fugaz y difusoEstos aspectos perfectibles no desmerecen el atractivo de “La pícara suerte”. Su bien logrado timing, los detalles de época (vestuario y escenografía) y el acertado elenco tornan exquisito a este discurso de enredos con moraleja y azares. No en vano resulta más fácil confiar en las cábalas y amuletos antes que en las personas.
Imágenes: Aranwa Teatro

FICHA ESCÉNICA
“La pícara suerte” de Leonidas Yerovi
Dirección: Mateo Chiarella
Elenco: José Dammert, Pold Gastello, Ramón García, Lilian Nieto, Mayella Lloclla, Anneliese Fiedler, Marco Miguel Ravines, Chipi Proaño, Cecilia Rechkemmer* (reemplazo a Danitza de Bona) y Olga Acosta
Lugar: Teatro Ricardo Blume (Jr. Huiracocha 2160, Jesús María)
Funciones: Jueves, viernes y lunes a las 8pm / Sábados y domingos a las 7pm
La temporada va hasta el 10 de julio
Una producción de Aranwa Teatro

martes, 7 de marzo de 2017

Aroma a canela

Perdido entre macondos y utopías podría llegarse a El país de la canela. Esta cálida república fundada con optimismo y buenas intenciones según la pluma de Alonso La Hoz sufre de amnesia. Dos aventureros: un veterano capitán y su joven alférez atravesarán por esa desmemoriada ciénaga.
"El país de la canela"
Su travesía derivará entre senderos fragantes, seductores personajes y un color costumbrista que impregna la idiosincrasia de un pueblo que aspira a ser una nación
Con esta delirante premisa –reflexiva antes que planfetaria– la pieza fue seleccionada como una de las ganadoras del Festival Sala de Parto 2015.
Bajo la dirección de Diego La Hoz –y su sólida trayectoria al mando de Espacio Libre–, “El país de la canela” construye escenas exquisitas a partir de una poética cuidadosa. Son pasajes históricos teatralizados sobre credos inclementes y herencias coloniales esgrimidas como marca país.

VIAJEROS INEFABLES
Tras un inicio provocador e inquietante, la puesta conecta. Antes de la función, dos personajes sombríos y sensuales (lúdicos Javier Quiroz y Eliana Fry García–Pacheco) abordan a la audiencia, mientras que en escena se quiebra la cuarta pared disipando el límite entre realidad y ficción con acierto y sorpresa.
Eliana Fry, Karlos López Rentería, Javier
Quiroz y Ramón García  
Es así que algunas escenas –la repartija de billetes o la que sentencia una frase como “robemos”– producen de forma inteligente una sonrisa indignada
Ramón García en la gastada piel del capitán brilla honesto y sin presunciones. Enarbola, con gracia, el cinismo adherido a su investidura castrense.
Karlos López Rentería sorprende como el acucioso alférez. Imprime a su papel juvenil matices cómicos e ingenuos que armonizan con los diálogos metafóricos y agudos de la dramaturgia. La dupla, amalgamada con esmero por el director La Hoz, funciona entre referencias irreales y cotidianas.

UN LIENZO PATRIO
García y López Rentería aportan equilibrio –y complicidad ante los elegantes y oscuros arlequines– sin perder el protagonismo y humanidad en sus ocasionales paradas. La riqueza textual –a pesar de ser reiterativa y con un ritmo sosegado sirve de crítica al arribismo político y religioso o la arbitrariedad de las jerarquías usuales para Espacio Libre.
Eliana Fry y Ramón García
Lejano o distante, “El país de la canela” es un lugar familiar. Por eso el montaje de los La Hoz acude a elementos identificables –como una caja de lustrabotas blanca y una franela roja, o sillas blancas– para establecer conexiones mordaces. ¿Qué tanto importa el país si vives sentado en él?
Tras confrontar prejuicios y paradigmas, los dos militares enfrentan un desafío histórico hacia el final. El país (o eterno proyecto) buscará respuestas en su frágil imaginario las preguntas incómodas que flotan en su presente y las soluciones democráticas cuyo error previsto dibuja el incierto para sus adormecidos y apáticos habitantes.

FICHA ESCÉNICA
El país de la canela” de Alonso La Hoz
Dirección: Diego La Hoz
Asistencia de dirección: Fito Bustamante
Elenco: Ramón García, Karlos López Rentería, Javier Quiroz y Eliana Fry García–Pacheco
Fotografía: Nilton Minaya
Diseño Gráfico: Yuriko Tanaka
Jefa de prensa: Rosana López Cubas
Lugar: ICPNA (Av. Angamos Oeste 120, Miraflores)
La temporada va del 9 de febrero al 12 de marzo
Las funciones van de jueves a domingo a las 8pm
Producción: Diana Hurtado
Una producción de Sala de Parto y Espacio Libre
Más información en el evento de la obra