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domingo, 28 de febrero de 2016

Ocaso circense

La magia de los circos seduce a chicos y grandes. Bajo sus risas y maromas, se ocultan dramas y peripecias que el público rara vez conoce. “El León” (1967), magistral obra de Juan Rivera Saavedra (Lima, 1930), descubre la carpa de uno envejecido en el recuerdo de sus mejores años.
El productor Baliño (Renato Ayllón)
pone en apuros a su elenco
Molinos de Viento Teatro ofrece una puesta de grácil ternura con un marcado acento social. 
De corta duración, esta pieza desnuda los avatares de un circo venido a menos que cifra su única esperanza en un león y una apremiante situación: el animal no actuará hasta que reciba alimento.
La bestia que esperaba salvarlos, puso la soga al cuello a sus desconcertados integrantes. Sobre el colorido escenario, el director Miguel Torres delinea la nostálgica historia hasta revelar con tino y solvencia el lado más gris de los compañeros circenses: el frágil compromiso.

¿QUIÉN SE ATREVE?
El temor de convertirse en comida del felino convierte a la aparente puesta infantil en una comedia negra. Los arquetipos de Rivera Saavedra cobran vida bajo la perspectiva de Torres y un acertado trabajo del todo el elenco. Aquí brillan los valores de unos y los antivalores de otros.
Érika Najarro, Ronie Cuba, Johann Allpas,
Natalio Diaz y Alejandro Mansilla
La bondad y humildad de la trapecista Liliana (delicado trabajo de Erika Najarro) se contrapone a la vanidad y soberbia del equilibrista Cóndor Roca (buena interpretación de Johann Allpas). 
El domador Artiga (un fiero y autosuficiente Ronie Cuba) se luce ante el ilusionista Samy (un desilusionado y honesto rol de Natalio Díaz). Las dicotomías incluyen a dos personajes en torno a la nobleza y lealtad. El productor Baliño (Renato Ayllón, de maquiavélica naturalidad) y Pantalón (notable papel de Alejandro Mansilla) representan la pugna entre el interés personal y el sacrificio solidario. El desenlace súbito y angustiante cierra el montaje con reflexiones acuciosas al mejor estilo de su autor.

PRODIGIO DEL 60             
Rivera Saavedra es un escritor fuera de serie. Con más de 180 obras teatrales y 500 cuentos con aire dramático, su creatividad en estilo y técnica no puede discutirse. Tal era la consigna de la “Generación del 60” a la que pertenece: apostar por la renovación del teatro peruano.
Pantalón (Alejandro Mansilla) y Liliana (Erika Najarro)
Este impulso conllevó a la aparición de nuevos personajes (campesinos, obreros, desempleados, migrantes, mendigos) y una revaloración de sus luchas en el discurso dramatúrgico. 
Lo elitista y clásico dio paso a lo urbano, popular y emergente como se aprecia en los textos escritos en esa época.
Destacan “Ipakancure” (1967) de César Vega Herrera, “La Ciudad de los Reyes” (1967) de Hernando Cortés, “El cruce sobre el Niágara” (1969) de Alonso Alegría, “Santiago el pajarero” (1975) de Julio Ramón Ribeyro y “Cuento del hombre que vendía globos” (1978) de Grégor Díaz. “El León” de Molinos de Viento Teatro reivindica los días en que nuestro teatro (y sus autores) estrenaban una voz más popular y genuina.

FICHA ESCÉNICA
“El León”, de Juan Rivera Saavedra.
Dirección: Miguel Torres
Elenco: Erika Najarro García, Alejandro Mansilla, Ronie Cuba, Renato Ayllón, Johann Allpas, Natalio Díaz
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Cercado de Lima)
Funciones: Domingos del 07 al 21 de febrero a las 4:30pm y del 28 de febrero al 20 de marzo a las 6pm
Una producción de Molinos de Viento Teatro
Entradas: S/. 10 (Jóvenes y adultos) y S/. 5 (Niños)
Reservas e informes: molinosdevientoteatro@hotmail.com
Teléfonos: 959366695 / 991276784

martes, 8 de abril de 2014

¡Arcadia ha muerto!

Parece que los días de doña Arcadia han llegado a su fin. Su reino utópico o paraíso para nostálgicos “realistas” –los criollos de cepa– se ha convertido en un infierno habitado por advenedizas presencias. Sin embargo, esta matriarca, cuestionada y venerada, pervive en la memoria de sus hijos ciudadanos… por los siglos de los siglos.
Aurora Colina y Karlos López Rentería
Y cobra vigencia en “Los funerales de Doña Arcadia”, una alegoría escénica extraída del imaginario citadino que vuelve a Casa Espacio Libre.
En su segunda versión (fue estrenada a fines de 2013), el montaje retorna con la esencia crítica de una ciudad en busca de identidad: una Lima que no alcanzó a conocerse.
O, quizá, que no termina de aceptarse. Tal como lo describió Sebastián Salazar Bondy (SSB) en “Lima La Horrible” en 1964. Este texto imprescindible para observadores sociales es el insumo principal para el montaje escrito y dirigido con precisión y soltura por Diego La Hoz.

Lóbregos rumores
El director rescata las tesis de este vigente ensayo –que este año conmemora medio siglo desde su primera publicación– de modo solemne para el rito fúnebre. Y, con buen criterio, extrae de él también aspectos críticos (las taras y estereotipos) para ensamblar una farsa criollamente ambientada para nuestros días.
Eliana Fry en una estampa limeña
Las escenas derivan en valsecitos o las miradas de una limeñísima tapada como dictan las tradiciones de Ricardo Palma o el vivaz costumbrismo de la pluma de Felipe Pardo y Aliaga. 
Pero no les rinde pleitesía, sino que reprocha su imaginario: una sólida imposición de una educación colonial y pasatista fomentada desde la élite.
Eliana Fry, Karlos López Rentería y Natalio Díaz son gráciles y formales según mande la puesta. Sus personajes deambulan por la ciudad en busca de respuestas ante el incierto destino de la señorona virreinal. 
Aurora Colina, actriz invitada desde Londres y protagonista de “Mamacha Dolores”, fulgura con serias reflexiones que divierten y desconciertan. En medio de pasajes musicales y cantados, la puesta no pierde de vista su denuncia: ¿existe una o varias Lima?

Colores de antaño
El montaje cuida todos los detalles. Su atmósfera sumerge al espectador en una ceremonia sombría desde su ingreso hasta verse rodeado de velas al interior. Pero es solo el comienzo. Lo demás es una mirada descarnada, irónica y desencantada sobre la identidad inconclusa de la “tres veces coronada villa”.
Elenco de "Los funerales de Doña Arcadia"
Al parecer, la ciudad de los reyes (o reyezuelos), las verdades a medias y las historias oficiales lucha aún por librarse de sus taras coloniales. 
¿Qué habría pasado si los invasores se hubieran asentado en Jauja, la primera capital? Un dilema que los originarios habitantes del valle del Rímac jamás se habrían planteado. 
Pero que, tras siglos de invasión e independencia posterior, conviene revisar de tiempo en tiempo. Esta vez, bajo los aromas de una gastronomía gourmet, los superávits de leve prosperidad y las miserias (o excesos) de su crisol de identidades. “Doña Arcadia” ha vuelto, la entrada para verla es libre, la salida liberada y el conversatorio habitual una fina cortesía de Casa Espacio Libre.

Crédito de fotos: Espacio Libre / Juan José Oviedo

Ficha técnica
“Los funerales de Doña Arcadia”, de Diego La Hoz
Inspirada en “Lima la horrible”, de Sebastián Salazar Bondy
Dramaturgia y dirección: Diego La Hoz / Asistencia: Javier Quiroz
Elenco: Eliana Fry García-Pacheco, Natalio Díaz, Karlos López Rentería y Aurora Colina 
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Bolognesi 802-A, Barranco)
Las funciones serán el sábado 12 (9pm) y domingo 13 de abril (7pm)
La entrada es liberada y la salida solidaria
Reservas e informes al 247-6346 y en el fanpage del grupo

viernes, 23 de agosto de 2013

Aplauso sincero

¿Vale la pena dedicarse al teatro? Esta interrogante formulada tantas veces conduce la historia de “El otro aplauso”. Un cautivante y revelador texto escrito y dirigido por Diego La Hoz, e inspirado en esos momentos de duda que, a veces, ayudan a fortalecer una vocación. En especial, aquellas vinculadas al teatro.
La pieza es un conjunto de reflexiones certeras y profundas extraídas poco antes de que Actor 1 y Actor 2 inicien su función en una alejada provincia. Ese choque entre lo esperado y lo real sirve para explorar las convicciones y temores de ambos personajes.
Lejos de comodidades, los actores desempolvan este dilema universal para convertirse, quizá, en “hacedores de algo tan íntimo que no tiene eco”, como dice una frase de esta reciente –pero no última, esperemos– aventura escénica de Espacio Libre.

Juego invisible
En la puesta se aprecia a dos actores poco antes de salir a escena. Repasan sus líneas, calientan y saludan a un público invisible, pero que presienten. Ese momento íntimo cargado de más temores que certezas parece vedado a una audiencia ficticia, pero es visto por una real en reflexivo silencio.
El trabajo de Actor 1 y Actor 2 (Karlos López Rentería y Natalio Díaz) es vital para recrear ese juego de distancias aparentes con naturalidad y gráciles sugerencias. Con posturas diferentes pero bien congeniadas tras el telón van venciendo esa cuarta pared a medida que su complicidad se quiebra y al final nos vemos inmersos en su incertidumbre.
Es destacable el uso del espacio. Quienes han ido a Casa Espacio Libre notarán que el escenario no es convencional, pero, lejos de significar un inconveniente, es gratamente utilizado. Los pocos elementos en escena y el trabajo corporal y actoral terminan por construir una atmósfera de sensaciones y desencantos que el espectador agradece.

Teatro valiente
Fiel a su dramaturgia, La Hoz utiliza líneas poéticas y delicadas por las que desliza ironías y críticas. “El otro aplauso” es una colección deliciosa y funcional de reflexiones sobre la perseverancia de los ideales, los asumidas y los impuestos, sin dejar de sentir –muy suyo– ese dilema capaz de deshacer sueños y debilitar las decisiones.
Se convierte así en una sutil forma de entender que los dominios de la ilusión terminan en aquellos en los que realidad amedrenta. Y es ahí que las preguntas y los miedos que mueven la vida aparecen. Afortunadamente sobra valentía en Casa Espacio Libre, un proyecto iniciado hace 14 años, para plasmar en escena las ideas de un grupo que sueña y vive teatro.
Finalmente, Espacio Libre ha rescatado esa valiosa costumbre de realizar breves conversatorios entre director, actores y espectadores luego de terminada la puesta. Desde ahí es posible rastrear la madurez de esta obra que hace poco fue presentada en Jauja durante el aniversario de Metáfora Teatro y ha regresado a Lima con un proceso enriquecido, surrealista y aleccionador.

Crédito de fotos: Espacio Libre

Ficha artística
“El otro aplauso”, de Diego La Hoz
Actúan: Karlos López Rentería y Natalio Díaz
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Bolognesi 802 A, Barranco)
Funciones: Jueves (22 y 29) y viernes (23 y 30) de agosto a las 9pm