viernes, 24 de julio de 2020

Lazos de sangre

Resulta irónico que los hogares, espacios que deberían ser emocionalmente saludables y seguros, sean también aquellos en los que la violencia haya adoptado formas macabras e insospechadas. Muchas de ellas se camuflan peligrosamente bajo una moderna disfuncionalidad familiar.
La nena (Luna)
Mi Muñequita - La Farsa”, una inquietante comedia del uruguayo Gabriel Calderón (Montevideo, 1982), describe con precisión clínica una de tantas familias unidas por la venganza. Una pieza pensada para la escena y que el director teatral Carlos Rudas ha adaptado a la virtualidad como si fuera un rompecabezas de 18 escenas cortas emotivas y adrenalínicas.
Con ellas construye hábilmente un montaje de ritmo intenso y asfixiante que se pierde entre lo confesional y lo delirante. Las escenas sorprenden y causan gracia la primera vez, pero, al sumarse a las posteriores, adquieren un sentido retorcido, oscuro e impredecible.
Mi Muñequita - La Farsa” se asienta en sólidas incertidumbres. Un prólogo de frases aleatorias parece presagiar el incomprendido mundo que encierra a la nena (un acertado papel de Fiorella Luna), que, en realidad, es una adolescente de 16 años ignorada por todos.
Afiche de "Mi muñequita - La farsa" 
La rodean un padre absorbido por el trabajo (aceptable Claudio Calmet), una madre que ahoga sus frustraciones en copas de licor (estupenda Julia Thays), un extraño tío (José Miguel Arbulú, de buen desempeño) y un mayordomo de traje colorido (un simpático Jorge M. Moretti), cuya afilada lengua se deleita con las desgracias familiares.
En este ambiente hostil, la nena confiará su soledad a una muñeca (una inquietante Alejandra Saba). Este juguete capaz de soltar una frase distinta cada vez será su verdadera familia y su único medio para resistir entre los secretos y la insania que se esconden en su hogar. El elenco aporta energía (Calmet y Arbulú) y cuotas histriónicas (Thays y M. Moretti) para acentuar sus rasgos psicológicos. La relación de Luna y Saba, en cambio, se desborda entre los peligrosos extremos que unen la ternura y la violencia, el apego y la indiferencia, o la confianza y la manipulación con verosimilitud y potencia.
La muñeca (Saba)
Una narrativa fluida con apagones de cámaras perfectamente pauteados y el nombramiento de las escenas con una voz en off ayudarán a resolver este rompecabezas. Las intrigas, sospechas y revelaciones –algunas podrían herir susceptibilidades– desconciertan, indignan y sobrecogen. En tiempos de enajenación social, esta comedia negra de Butaca C fustiga la incómoda normalización de actitudes negativas (como las venganzas) en los lazos de sangre. Intrigante y transgresora, “Mi  Muñequita – La Farsa” refleja los peligros de convertirnos en juguetes a merced de fines egoístas.

FICHA ESCÉNICA
Mi Muñequita – La Farsa”, de Gabriel Calderón (Uruguay)
Adaptación y dirección: Carlos Rudas
Elenco: Fiorella Luna, Alejandra Saba, Julia Thays, Claudio Calmet, José Miguel Arbulú y Jorge Medina Moretti
Funciones vía Joinnus Live
Entradas: S/ 20 (General)
Informes y reservas: butacac.producciones@gmail.com
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Instagram: @butacac_prod / @lafarsa_peru

jueves, 16 de julio de 2020

Susurros distantes

Luego de cinco años, una solitaria mujer parece haber encontrado el equilibrio perfecto: tiene una vida independiente, libre y feliz... a su estilo. Su mayor compromiso es consigo misma o, al menos, eso creía hasta que presta atención a las voces vecinas del edificio en el que vive.
Katerina D'onofrio en "Ausente".
“Ausente”, primera propuesta virtual de Break Producciones, convierte este argumento en una sólida excusa para comprender la necesidad del otro como un eje ineludible de nuestra identidad y existencia. No resulta causal que este monólogo refleje los días de cuarentena con acuciosa sutileza. Al igual que otros dramaturgos, Ernesto Barraza Eléspuru (Lima 1979) encontró en la pandemia un espacio para abordar las posibilidades de la comunicación y las relaciones personales en condiciones de distanciamiento forzado y que una inspirada Katerina D’Onofrio resuelve en escena. Con oficio y solvencia, la actriz consolida un personaje convencido de su imperfecta naturaleza. Es consciente de que sus fortalezas y debilidades pueden convivir con cierta comodidad. Ello no la libra de carencias y necesidades humanas como sentir afecto y tener alguna compañía.
"Ausente" es la primera obra
virtual de Break Producciones.
A partir de ahí es creíble su obsesión con una voz masculina, la única que logra interrumpir su soledad. Como si fueran juegos de deducción e imaginación, la mujer le atribuye características y hábitos que, con el paso de las escenas, retratan un inusual ‘affaire’.
Bajo esa grácil ilusión, ella dibuja sus temores y, en especial, su incapacidad para abandonar su solitario equilibrio aun cuando desea descubrir quién habla o canta más allá de las paredes. Esta intriga irá creciendo con vértigo a lo largo de “Ausente”. A nivel técnico, la propuesta de Break intercala los encuadres usando la cámara (celular) estática y en movimiento, logrando escenas de buen ritmo narrativo. Es meritorio que en los desplazamientos por el departamento D’Onofrio mantenga sus encuadres sin perder la noción y emoción de su papel.
La puesta virtual es escrita y dirigida
por Ernesto Barraza Eléspuru.
Podría decirse que la predominancia del primer plano enriquece a las escenas delirantes, sensuales, introspectivas y desoladoras con una afectiva gestualidad. De ese modo, la actriz logra aproximarse a la psicología de quienes han sobrevivido a este confinamiento, desde la prudencia hasta la paranoia. Y consigue una transmisión nítida en la que el silencio –acierto casual o inteligente– permite “escuchar” las presencias latentes. Inquietante y sobria, “Ausente” consagra aquella sensación de las oportunidades perdidas al compás de quien pretende bailar un tango con su sombra.
Imágenes: Break Producciones

FICHA ESCÉNICA
“Ausente” de Ernesto Barraza Eléspuru
Funciones: viernes 10 y sábado 11 de julio
                   Viernes 17 y sábados 18 de julio
Plataforma: Joinnus Live
Un montaje de Break Producciones

viernes, 26 de junio de 2020

Abismo emocional

En el borde” (1998) parece ser una obra que revisar en todo momento. Sea en épocas de calma o las de emergencia actual, la pieza revela la frágil muralla que divide a la vida de la muerte desde la dolorosa mirada de dos jóvenes perdidos en una ciudad que no tiene más espacio para sus esperanzas.
Joaquín de Orbegoso y Airam Galliani,
protagonistas de "En el borde"
Adrián y Lara son las dos caras de una misma moneda. La frustración y la soledad los han llevado a la cornisa final de sus cortas vidas desde la que poco a poco pueden reconocerse entre sí. La premisa existencial de este emblemático texto de Mariana de Althaus (Lima, 1974) marca el debut virtual, uno con riesgos y aciertos, de La Ira ProduccionesEl proyecto –impulsado por el director Mikhail Page, el actor Joaquín de Orbegoso y el gestor cultural Pedro Iturria– ingresa a las movedizas aguas de la virtualidad escénica bajo el formato de “Teatro cinematográfico”, como suele referir Page. Y parece no temerle en lo más mínimo.
El riesgo que asumen es oportuno y experimental en un medio teatral que, golpeado por la crisis pandémica, exploró nuevas fórmulas para crear. Y aparece justo cuando las videollamadas y las situaciones de encierro a causa de un virus apocalíptico empezaban a saturar la ficción.
Joaquín de Orbegoso, Mikhail Page y Pedro Iturria
equipo de La Ira Producciones
Esta reciente versión de “En el borde” encontró respuestas en el lenguaje cinematográfico con el uso de planos y puntos de vista, travellings y la presencia de un narrador-personaje. Por ejemplo, la estética y fotografía (básicamente en blanco y negro) acentúan la psicología de sus desdichados personajes y añaden un cariz sombrío a la historia. 
Si bien esta apuesta los conduce hacia un trabajo visualmente introspectivo, dinámico y original; algún espectador afirmaría afirmar que podría tratarse de la grabación en tiempo real de una obra teatral. Como si se rodara el segmento de una película con un equipo de producción eficiente. Para alejarse de tales cuestionamientos, el montaje de La Ira Producciones se refugia en su teatralidad. La adaptación funcional de Page, y su equipo, potencian la urgencia dramática que destaca el vértigo emocional de Adrián y Lara; y aprovechan la simultaneidad de la acción.
Este viernes 26 de junio
realizarán una función especial
Aunque sobrias y correctas, las actuaciones de Airam Galliani y Joaquín De Orbegoso se suman a este propósito. Ambos encarnan con relativa eficiencia a los dos solitarios de un acantilado “doméstico” desde el que pasean sus miedos y decepciones amorosas y artísticas con esquiva naturalidad (¿por los recursos técnicos?), que afortunadamente superan en algunas escenas. Lejos de sus desoladoras reflexiones, “En el borde” explora las posibilidades “cinematográficas” de un teatro que continuará buscando nuevas fórmulas creativas. ¿Podría ser este primer trabajo online de La Ira Producciones un paso previo hacia un salto audiovisual? La temporada recién inicia.

FUNCIÓN ESPECIAL: Este viernes 26 de junio se realizará una función a beneficio de los nativos awajún y wampis residentes en ciudades que viven en situación de extrema vulnerabilidad. Compra tus entradas aquí.

FICHA ESCÉNICA
En el borde” de Mariana de Althaus
Dirección y adaptación: Mikhail Page
Dirección de fotografía: Julián Amaru Estrada
Funciones: Plataforma Joinnus Live
Fechas: 19, 20, 26 y 27 de junio a las 10pm
Entradas: S/ 20 (General) en Joinnus Live.
Un montaje de La Ira Producciones

miércoles, 17 de junio de 2020

Camerino valiente

Nadie duda que la vida pueda colarse con facilidad en los resquicios donde se respire una ficción, sea esta la más verosímil o la más impensada. La pandemia del Covid-19 ayudó a configurar un escenario que pocos creímos posible, pero que finalmente fue plausible.
"Camerino virtual" (Segunda temporada)
Y así cuando los teatros apagaron sus luces por un virus apocalíptico, los telones virtuales se encendieron en toda clase de dispositivos como una inquietante alternativa. Aún en aprendizaje y adaptación, el teatro jamás se detuvo e iniciativas como “Camerino virtual” lo atestiguan.
Este interesante proyecto consta de seis producciones escénicas de diversa naturaleza: tres monólogos, dos lecturas dramatizadas y una obra de teatro. A poco de cerrar su segunda temporada, uno podría afirmar que la creación artística nos acompañará hasta el final de la Humanidad.

PRIMERA ENTREGA
La función reseñada fue dedicada a la memoria del museólogo y gestor cultural Luis Repetto e inició con “Bernardo y Valentín”, escrita a dúo por Diana Gómez Muñoz y Víctor Augusto Mendívil. “Camuflada” de lectura dramatizada, esta breve pieza más parece un thriller bien desarrollado con adecuadas dosis de comedia, intriga y misterio. En su historia se enredan, con ingenio y delirio, las eventualidades de un asesinato perpetrado por una madura pareja gay (interpretados con oficioso histrionismo por Carlos Victoria y Víctor Prada). El orgullo, las culpas y las revelaciones pondrán a prueba su amor y complicidad.
Le siguió “Cómo ser lesbiana y no morir en el intento”, valiente texto de Gina Guerrero que muestra las peripecias de Mariana (Lía Camilo de una sólida presencia) y su difícil –e inevitable– camino al mayor de los éxitos: una vida afirmada en su propia aceptación. 
Cheli Gonzales y Manu Rodríguez
en "3, 2, 1... ¿Estás ahí?" 
Los dilemas internos y ajenos guían este monólogo hasta convertirlo en un testimonio de realización personal que la sociedad debería escuchar sin tanto aspaviento. La utilería es un acierto narrativo que ayuda a la frescura que irradia Camilo desde una cómoda estancia.
Este primer grupo de historias cierra con “3, 2, 1… ¿Estás ahí?” de Paris Pesantes, que traslada a la audiencia al “más allá”. La obra es dirigida por Ximena Aguilar Florindo y apela a las emociones honestas de Daniela y Emi, dos hermanos separados por la muerte y una confesión pendiente. Cheli Gonzales y Manu Rodríguez nos sumergen perfectamente en un limbo del que es imposible volver sin una respuesta. Con close-ups y una fuerte carga emocional y nostálgica, los dos jóvenes protagonistas dan una valiosa lección de vida más allá de la muerte.

SEGUNDA ENTREGA
A la noche siguiente noche fue el turno de “Demonios en la piel”, un reflexivo texto de Eduardo Adrianzén. La talentosa y comprometida Sylvia Majo saca adelante este monólogo que, por ratos se torna oscuro y denso, como si el parlamento requiriera de una guía que lo acompañe. El montaje que dirige Gabriel Gil arriesga –y mucho– con puntos de vista de la cámara y una transmisión en exteriores. Al final, Laura Betti, amor platónico del director italiano Pier Paolo Pasolini que realiza Majo, logra compaginar sus pasiones y delirios con el quehacer artístico. La velada virtual continuó con la pícara lectura dramatizada de “Cenizas quedan”. Aunque corta y anecdótica, este texto de Diana Gómez Muñoz que dirige Silvia La Torre Matuk, devela las inseguridades y expectativas esquivas en torno a un romance lleno de impulsos, locuras y fantasías.
Julio Navarro y Trilce Cavero
en "Cenizas quedan"
Trilce Cavero y Julio Navarro interpretan a la apasionada Ana María y a Ignacio, un bombero entregado a su oficio y al amor. La puesta resulta entretenida, aunque un mayor equilibrio en la energía de ambos actores podría sacar provecho a estos enamoradizos arquetipos.
“Shakira es más inteligente que nosotres”, escrito y dirigido por Sebastián Eddowes, cerró la noche teatral. Bajo ese título provocador y frívolo, quizá, este monólogo describe el inacabable debate sobre la esencia de una persona (una cantante de pop) y la inexorable necesidad de los cambios. Para ello recurre a los testimonios de Sebastián (el desenfadado y cómico Gonzalo Whitehead), un youtuber que pretende rescatar la esencia original de la colombiana. Entre artificios –bailes drag y nostalgias de desamor– logra entender la dificultad de ser siempre el mismo.
Con esta segunda temporada de “Camerino virtual” queda claro que es posible crear e inspirarse en historias más allá de la pandemia. El camino del teatro online o teatro cinematográfico –o como quiera llamársele– es amplio y apenas vamos dando los primeros pasos.

FICHA TÉCNICA
“Camerino virtual” (Segunda temporada)

“Bernardo y Valentín” (lectura dramatizada)
Funciones: jueves 18 y sábado 20 de junio / 8pm
Autores: Diana Gómez Muñoz y Víctor Augusto Mendívil
Interpretación: Carlos Victoria y Víctor Prada

“Cómo ser lesbiana y no morir en el intento” (monólogo)
Funciones: jueves 18 y sábado 20 de junio / 8:30pm
Autora: Gina Guerrero
Dirección: Norma Berrade
Interpretación: Lía Camilo

“3, 2, 1… Estás ahí” (obra)
Funciones: jueves 18 y sábado 20 de junio / 9pm
Autor: Paris Pesantes
Dirección: Ximena Aguilar Florindo
Interpretación: Cheli Gonzales y Manu Rodríguez

“Demonios en la piel” (monólogo)
Funciones: viernes 19 y domingo 21 de junio / 8pm
Autor: Eduardo Adrianzén
Dirección: Gabriel Gil
Interpretación: Sylvia Majo

“Cenizas quedan” (lectura dramatizada)
Funciones: viernes 19 y domingo 21 de junio / 8:30pm
Autora: Diana Gómez Muñoz
Dirección: Silvia la Torre Matuk
Interpretación: Trilce Cavero y Julio Navarro

“Shakira es más inteligente que nosotres” (monólogo)
Funciones: viernes 19 y domingo 21 de junio / 9pm
Autoría y dirección: Sebastián Eddowes
Interpretación: Gonzalo Whitehead.

Funciones vía Zoom.
Entradas: S/ 15 (Simple - 03 funciones) y S/ 25 (Doble - 06 funciones). Adquiere tus entradas previo depósito vía YAPE (982601654), o mediante transferencia bancaria a Cuenta BCP: 19327297433063 / CCI: 00-2193-1272-9743-306-315 (Luis Manuel Campos Rodríguez)
Informes: virtualcamerino@gmail.com / Instagram: @camerinovirtual

lunes, 23 de marzo de 2020

Espirales nostálgicas

Entre atavíos de ciencia, aunque sin la pretensión de serla, la patafísica hizo su aparición en la Francia de inicios del siglo XX. El curioso término fue acuñado en “Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico” (1911), una de las obras póstumas del excéntrico dramaturgo y poeta simbolista francés Alfred Jarry (1873-1907).
Los patafísicos: Sebastián Ramos, Sergio Armasgo,
Lucía Rúa, Tati Alcántara, Lorena Bodero, Brayan Pinto,
Diego Pérez y Franciso Luna.
Ahí la describía como la ciencia que estudia las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones, algo impensable para una sociedad que pondera más las formas establecidas antes que lo transgresor o exagerado. “Varieté Chopin: una experiencia surreal” (2019), primera incursión escénica de La Comparsa Patafísica, honra este precepto.
Esta inclasificable propuesta de teatro, música, danza, vodevil y poesía logra distanciarse con afianzado riesgo de sus primarios insumos para brillar con originalidad y belleza. Dirigida con esmero por Mateo Chiarella, la puesta se aleja de formas escénicas tradicionales, incluso, desde antes de su inicio.
Tres equinos en "Varieté Chopin"
Por ejemplo, utiliza la “espontánea” lectura de una carta para indicar que es momento de apagar los celulares en lugar de la habitual advertencia oída con voz en off. Con esta extraña interpelación al público y un silencio prolongado recién se da aviso a la tercera llamada. Entonces el concierto del desconcierto se (re)inicia. Un giro de dial traslada al público a épocas pasadas, con sonidos ajenos y familiares que trastocan un inadvertido juego de sensaciones y emociones en una puesta onírica e impredecible que persigue a través de pinceladas biográficas los rastros de Frederic Chopin, compositor y pianista romántico polaco (1810-1849). La obra remarca sus años de aprendiz, las revueltas del “Levantamiento de Noviembre” –episodio que inspiró el célebre “Estudio Revolucionario”– así como sus años más aciagos. La Comparsa Patafísica ata los cabos de esta cronología histórica y la enlaza con el presente.
"Varieté Chopin", primera obra de
La Comparsa Patafísica. 
Esta ‘pandilla’ (Tati Alcántara, Lucía Rúa, Francisco Luna, Diego Pérez, Sebastián Ramos, Sergio Armasgo, Lorena Bodero y Brayan Pinto) transita con innegable elegancia por los linderos históricos y con mayor convicción en los pasajes oníricos de la propuesta que dirige Chiarella.
Cada episodio reposa en una utilería elocuente y sabiamente elegida: un monociclo, un sombrero, un paraguas y un “pianito”, –o quizá, un piano chiquito–. Con estos elementos, la ‘narrativa espiral’ acierta con momentos jocosos y lúdicos como cuando, en medio de sonrisas cómplices y miradas esquivas, el elenco se atreve a buscar a Chopin en plena sala. 
Otros, en cambio, apuestan al desconcierto absoluto como cuando, casi al final de la puesta, se aprecia a tres actores con cabezas equinas. “Varieté Chopin. Una experiencia surreal” encierra en, cerca de una hora, un cúmulo de universos que parece orbitar sobre un nostálgico vinilo.

FICHA DE LA OBRA
“Varieté Chopin. Una experiencia surreal”
Dirección: Mateo Chiarella
Elenco: Tati Alcántara, Diego Pérez, Sebastián Ramos, Francisco Luna, Sergio Armasgo, Lucia Rúa, Lorena Bodero y Brayan Pinto
Lugar: Teatro Ricardo Blume (Jr. Huiracocha 2160, Jesús María)
Temporada: Del 28 de febrero al 15 de marzo

sábado, 29 de febrero de 2020

La generación perdida

Son los últimos años de la década de los sesenta. Estados Unidos se alista nuevamente para una guerra –la más inútil y desgastante de su historia reciente– al otro lado del mundo, en Vietnam. Un grupo de universitarios de clase media se resiste a ser parte de esta campaña bélica (1955-1975).
Elenco de "Hijos de la guerra"
¿Es una convicción genuina o solo una “postura de moda” ante un sistema decadente del que se sienten ajenos? La lección que estos jóvenes están a punto de aprender se refleja con acucioso desenfado en “Hijos de la guerra” (“Moonchildren” (1971), en su título original). Esta irreverente pieza teatral del estadounidense Michael Weller (Nueva York, 1942) llega a la escena del Nuevo Teatro Julieta de Miraflores abordando la curiosa naturaleza de las inquietudes juveniles que, aunque suelen ser masivas, en el fondo son una forma más de individualismo. El primer montaje de Cuerpos del Abismo que dirige Giovanni Vidori, también en su debut, posee dos momentos definidos por una desoladora revelación. En un primer segmento pícaro y anti-sistema se presentan los personajes arquetípicos bajo una mirada más panorámica que alcanza a pincelar las individualidades de esta pandilla.
Están los “palomillas” Mike y Cootie (Matías Spitzer y Jorge Luis Pérez, ambos de buen trabajo) o el “nerd” del grupo Norman (un aceptable Duilio Dall Orto). Luego están Kathy y Ruth (Micaela Belmont y Flavia Goya), dos amigas, una más liberal que otra; y dos personajes masculinos divergentes llamados Bob y Dick (Giovanni Vidori y Raúl Saco).
Bob (Giovanni Vidori)
y Murray (Fernando Verano)
La segunda mitad, en cambio, es sumamente desencantada y, a diferencia de la primera parte, centrada en Bob. Aparecen aquí las únicas figuras adultas de la historia: Willys (divertido Paco Solís Fuster), el casero con alma de joven, y el tío Murray (un sobrio papel de Fernando Verano) y Shelley (Fiorella Luna), una hippie de buena vibra. Este cambio de perspectivas evita que la propuesta se torne anecdótica; y le añade mayor profundidad a los dilemas de identidad y aspiración de los muchachos. Y aunque ciertas referencias parezcan desfasadas o distantes a nuestra actualidad, una contextualización oportuna del texto (la traducción es de Gonzalo Rodríguez Risco) y una actuación fresca e irreverente de un elenco relativamente joven resultan esenciales.
Norman (Duilio Dall Orto), Dick (Raúl Saco),
Cootie (Jorge Luis Pérez) y Mike (Matías Spitzer).
Los personajes están bien construidos –algunos con mejores matices–, pero ninguno es políticamente correcto ni pretende estar emocionalmente equilibrado. Vidori procura el dinamismo y buen ritmo del drama que, incluso, podría haberse ahorrado algunos roles secundarios y reducir los desplazamientos fuera de escena sin perder la esencia de WellerUna escenografía sobria con utilería básica invita a la cotidianidad de esta comparsa rebelde. Ayudada por la iluminación y, en especial, por la música se tejen atmósferas setenteras que dan algunas buenas escenas como aquella en la que Mike y Cootie tocan guitarra y bongó. Entre marchas pacifistas y aprendizajes de madurez, “Hijos de la guerra” revela las habituales traiciones tras los ideales juveniles. Una trinchera sinuosa que enseña cómo la rebeldía de la juventud envejece cada vez que los afanes personales se alinean al sistema que pretendían combatir.
  
FICHA ESCÉNICA
Dirección: Giovanni Vidori
Elenco: Micaela Belmont, Duilio Dall'Orto, Flavia Goya, Fiorella Luna, Jorge Luis Pérez, Raúl Saco, Paco Solís Fuster, Giovanni Vidori, Pedro Sessarego, Matías Spitzer y Fernando Verano.
Lugar: Nuevo Teatro Julieta (Pje. Porta 132, Miraflores)
Funciones: De jueves a domingo a las 8pm
Temporada: Del 13 de febrero al 01 de marzo de 2020
Entradas: S/ 45 (General), S/ 25 (Estudiantes) y S/ 35 (Jubilados)
Producción: Cuerpos del Abismo

sábado, 22 de febrero de 2020

Golpes bajos

Próximos egresar, los alumnos de tercer año de Actuación del Club de Teatro de Lima vienen presentando su tradicional Muestra Final de Teatro. Dicha exhibición ha comenzado con “¿Te duele?” del argentino César Brie (Buenos Aires, 1954), un texto que ha recorrido países como Bolivia, Argentina, Italia y Perú.
¿Te duele? de César Brie
El elenco se involucra de esta manera en una temática álgida y vigente: la violencia de género en el entorno doméstico y familiar, la cual es ejercida, básicamente, de hombre a mujer. La propuesta dirigida por Jhosep “Josefo” Palomino es dinámica y vertiginosa, se alinea coherentemente a la estética de un duelo de boxeo.
A poco de casarse, las primeras ilusiones de Marido y Mujer –los dos personajes ilustrativos del texto de Brie– se desvanecen para convertirlos en una suerte de púgiles de una lucha desigual e irracional que, a pesar de las leyes y campañas, aún persiste en nuestra sociedad.
Afiche de la obra
La representación de Marido es la de un tipo “machista”, en sus variantes más nefastas, y sumido en prejuicios, complejos e inseguridades. Mujer, en cambio, destaca por su tenacidad y voluntad para cambiar su situación, lo cual lejos de amilanarla la impulsa con valentía y bravura. El uso consciente de los estereotipos –reales y condenables– basta para su crítica social, aun cuando la propuesta no plantee mayores interrogantes sobre las causales de la violencia doméstica. El elenco –ocho actrices y ocho actores– cumple ese cometido intercalándose en ambos roles sin perder verosimilitud, compromiso ni energía. Cada uno se adapta a las exigencias del montaje. Por ejemplo, las escenas –sensibles o crudas– exhiben cómo se van desgastando el amor y respeto iniciales hasta revelarlos como una pareja incapaz de comunicarse entre sí y amarse de una forma madura, equilibrada y saludable. 
Ese “in crescendo” emocional de la pareja hace que las primeras escenas románticas deriven en pleitos comunes y tolerables; aunque luego se vuelvan tormentosos. Entre ellas, se tejen otras escenas –las más elaboradas y resonadoras de la puesta– que requieren la suma de todo el reparto. La utilería contextualiza con perfecto desencanto.
La puesta de dirigida por Jhosep Palomino.
Los trajes colgantes (un saco y un vestido de novia) se erigen tétricos en una penumbra infinita y son acompañados por una versión –distorsionada– de la “Marcha nupcial” de Félix Mendelssohn (1809–1847). Teñidos de “sangre”, los cajones peruanos añaden una sonoridad múltiple. A veces marcan el ritmo con ‘beats’ asfixiantes; aportan efectos decisivos (golpes o caídas) en medio del silencio; o funcionan como escenografía: paredes, cruces, camas. Los 15 rounds de “Te duele” noquean a una sociedad indiferente, sus leyes impasibles y sus autoridades inútiles, las cuales se indignan cuando la campana fatal ha sonado.

NOTA: En las siguientes semanas, la Muestra Final de Teatro presentará las creaciones colectivas “Sofía en el tiempo” (29 febrero, 01, 07, 08 y 14 marzo) y “Todas somos René” (15, 21, 22, 28 y 29 de marzo).

FICHA ESCÉNICA
“¿Te duele?” de César Brie
Dirección: Jhosep Palomino
Elenco: Gabriel Alzamora, Nataly Arce, Cecilia Arias, Nadú Arrarte, Carlos Cabrera, Mariyen Córdova, Bryan Fernández, Nayib Flores, Israel Flores, Melisa Moore, Iorana Gallardo, Anthony Guillermo, Caleff Neyra, Steffany Ríos, Jean Santos, Belén Suárez y Alexandra Zegarra
Lugar: Club de Teatro de Lima (Av. 28de Julio 183, Miraflores)
Temporada: 15, 16, 22 y 23 de febrero
Funciones: Sábados y domingos a las 7pm
Entradas: S/ 15 (General)

Próximas funciones:
“Sofía en el tiempo”: 29 febrero, 01, 07, 08 y 14 marzo / Sábados y domingos a las 7pm.
“Todas somos René”: 15, 21, 22, 28 y 29 de marzo / Sábados y domingos a las 7pm.