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miércoles, 20 de abril de 2022

Buenas lecciones

Los días de chacota y mochilas a la espalda vuelven en “Detención”. Este montaje de La Eme Colectivo Teatral toma como punto de partida a “The Breakfast Club” (1985), la icónica cinta de John Hughes sobre cinco alumnos que cumplen horas de castigo un sábado cualquiera.

"Detención" de Mónica Talavera
Escrito y dirigido por Mónica Talavera, esta adaptación aprovecha los paralelismos más sólidos del filme –sus personajes y enredos, por ejemplo– de una forma precisa. La autora logra distanciarse de las imágenes de
la película hasta sumergirse en una trama con elementos locales, buen ritmo y una travesía emocional de inicio a fin.
Y aunque ciertos ecos –perfiles, complicidades y revelaciones– resuenan inevitablemente, la obra de Talavera encuentra un cariz diferente al explorar la problemática juvenil –hogares disfuncionales y mala relación parental– a través de arquetipos estudiantiles bien definidos. En escena vemos a Catalina (una aceptable Lilian Schiappa-Pietra), la chica popular y algo frívola; Bruno (Gianmarco Loli, en un rol que podría dar más), como la estrella de fútbol del salón, y, no podría faltar, Allison (Andrea Alvarado, un buen contrapunto), la chica rara.
Allison (Alvarado), Catalina (Schiappa-Pietra),
Chávez( Pérez), Bruno (Loli) y Jaime (Menacho)

El joven elenco alcanza sus puntos más altos cuando aparecen Chávez (Diego Pérez, de excelente trabajo) el matón de la clase, y su perfecta antípoda: Jaime (Daniel Menacho en un papel a la medida), el chancón del grupo. Todos sin excepción logran desquiciar a Martínez (Fernando Pasco), el auxiliar de disciplina, quien solo los dejará salir si cumplen una serie de tareas. La excelente química entre los actores y actrices se cohesiona en un montaje disfrutable y entrañable que oculta bajo sus ocurrencias los dilemas de identidad, miedos y ausencias de sus protagonistas. También hay espacio criticar a las autoridades del sistema educativo y la falta de los padres en el hogar.

"Detención" va los viernes a las 10:30pm
en el Nuevo Teatro Julieta de Miraflores
En ese carrusel de emociones –muy de la adolescencia– da lugar a confesiones dolorosas y alertas necesarias, que podrían haber surgido de una forma más sorpresiva y menos pauteada en la dramaturgia. Con una sólida dirección y un elenco destacable, “Detención” se abre paso con frescura y originalidad en la ya noctámbula cartelera limeña. La propuesta podría acompañar a otras que, en los últimos meses, coincidentemente, han explorado la vida escolar desde ópticas más psicológicas e irreverentes. Algunos ejemplos son “El club de los olvidados” de Herbert Corimanya (Butaca A & C) o el desenfadado musical “Cero en conducta” de Mario Mendoza y Sergio Cavero (Más Arte). El reciente trabajo de La Eme Colectivo Teatral aprueba con buena nota, pero devuelve al imaginario las tareas que no se están haciendo en casa.

FICHA ESCÉNICA
“Detención” de Mónica Talavera
Dirección: Mónica Talavera
Elenco: Andrea Alvarado, Gianmarco Loli, Daniel Menacho, Fernando Pasco, Diego Pérez y Lilian Schiappa-Pietra
Temporada: Del 08 al 30 de abril de 2022
Funciones: viernes y sábados a las 10:30pm
Lugar: Nuevo Teatro Julieta (Pje. Porta 132, Miraflores)
Entradas: S/ 50 (General) y S/ 40 (Pack de 2 entradas), S/ 30 (Estudiante, Jubilado, CONADIS), S/ 35 (Pack de 3 entradas) y S/ 30 (Pack de 5 entradas a más) en Joinnus
Redes sociales: Facebook / Instagram
Un montaje de La Eme Colectivo

lunes, 23 de marzo de 2020

Espirales nostálgicas

Entre atavíos de ciencia, aunque sin la pretensión de serla, la patafísica hizo su aparición en la Francia de inicios del siglo XX. El curioso término fue acuñado en “Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico” (1911), una de las obras póstumas del excéntrico dramaturgo y poeta simbolista francés Alfred Jarry (1873-1907).
Los patafísicos: Sebastián Ramos, Sergio Armasgo,
Lucía Rúa, Tati Alcántara, Lorena Bodero, Brayan Pinto,
Diego Pérez y Franciso Luna.
Ahí la describía como la ciencia que estudia las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones, algo impensable para una sociedad que pondera más las formas establecidas antes que lo transgresor o exagerado. “Varieté Chopin: una experiencia surreal” (2019), primera incursión escénica de La Comparsa Patafísica, honra este precepto.
Esta inclasificable propuesta de teatro, música, danza, vodevil y poesía logra distanciarse con afianzado riesgo de sus primarios insumos para brillar con originalidad y belleza. Dirigida con esmero por Mateo Chiarella, la puesta se aleja de formas escénicas tradicionales, incluso, desde antes de su inicio.
Tres equinos en "Varieté Chopin"
Por ejemplo, utiliza la “espontánea” lectura de una carta para indicar que es momento de apagar los celulares en lugar de la habitual advertencia oída con voz en off. Con esta extraña interpelación al público y un silencio prolongado recién se da aviso a la tercera llamada. Entonces el concierto del desconcierto se (re)inicia. Un giro de dial traslada al público a épocas pasadas, con sonidos ajenos y familiares que trastocan un inadvertido juego de sensaciones y emociones en una puesta onírica e impredecible que persigue a través de pinceladas biográficas los rastros de Frederic Chopin, compositor y pianista romántico polaco (1810-1849). La obra remarca sus años de aprendiz, las revueltas del “Levantamiento de Noviembre” –episodio que inspiró el célebre “Estudio Revolucionario”– así como sus años más aciagos. La Comparsa Patafísica ata los cabos de esta cronología histórica y la enlaza con el presente.
"Varieté Chopin", primera obra de
La Comparsa Patafísica. 
Esta ‘pandilla’ (Tati Alcántara, Lucía Rúa, Francisco Luna, Diego Pérez, Sebastián Ramos, Sergio Armasgo, Lorena Bodero y Brayan Pinto) transita con innegable elegancia por los linderos históricos y con mayor convicción en los pasajes oníricos de la propuesta que dirige Chiarella.
Cada episodio reposa en una utilería elocuente y sabiamente elegida: un monociclo, un sombrero, un paraguas y un “pianito”, –o quizá, un piano chiquito–. Con estos elementos, la ‘narrativa espiral’ acierta con momentos jocosos y lúdicos como cuando, en medio de sonrisas cómplices y miradas esquivas, el elenco se atreve a buscar a Chopin en plena sala. 
Otros, en cambio, apuestan al desconcierto absoluto como cuando, casi al final de la puesta, se aprecia a tres actores con cabezas equinas. “Varieté Chopin. Una experiencia surreal” encierra en, cerca de una hora, un cúmulo de universos que parece orbitar sobre un nostálgico vinilo.

FICHA DE LA OBRA
“Varieté Chopin. Una experiencia surreal”
Dirección: Mateo Chiarella
Elenco: Tati Alcántara, Diego Pérez, Sebastián Ramos, Francisco Luna, Sergio Armasgo, Lucia Rúa, Lorena Bodero y Brayan Pinto
Lugar: Teatro Ricardo Blume (Jr. Huiracocha 2160, Jesús María)
Temporada: Del 28 de febrero al 15 de marzo

jueves, 14 de junio de 2018

Un mundo feliz

¿Se imaginaría un mundo sin una pizca de alegría? Posiblemente no, pero desde algún rincón de la avispada imaginación de Miguel Álvarez Aguirre, autor versátil y director del Grupo de teatro y títeres Malajuntas, este universo de opacos senderos inspiró “Sanseacabó y el último refugio”.
"Sanseacabó y el último refugio"
En su trama, unos valientes héroes y heroínas –una “troupe” de niños irreverentes– intentarán rescatar la ciudad sometida por un intimidante villano llamado Sanseacabó. La historia combina dosis de fantasía, aventura, coreográficos enredos y pasajes musicalizados que Álvarez Aguirre dirige con esmero y dedicación. Las fuerzas (el bien y el mal) que plantea en su obra lucen equilibradas. Con acierto, el director se resiste a encasillar a sus villanos como “malos arquetípicos” y a sus héroes como “clásicas víctimas”, sino que los confronta con matices humanos y solidarios en escena.
Aunque esta premisa épica resulte atractiva, la obra desnuda falencias en su desarrollo. En especial, sobre el conflicto central –que va desde rescatar la ciudad, descubrir el origen del mal hasta construir un entorno sano y amigable, si es que no hay más– y que se advierte tardíamente en una historia de corta duración.
Stefano Salvini, Rosella Roggeró, Irene Eyzaguirre,
Vian L. King, Diego Sakuray, Alejandra
Bouroncle y Diego Pérez
Ello no quita encanto ni frescura a la pandilla que lidera Balán (la siempre enérgica y carismática Alejandra Bouroncle); acompañada de la intrépida Faros (Rosella Roggeró), Bolsa (sobrio y puntual Vian L. King) con su talega mágica, y Barullo (Diego Sakuray, en un registro diferente). Entre los antagonistas Grakus (notable trabajo de Diego Pérez) brilla como el felino de ágiles movimientos y frases agudas. Sanseacabó (Stefano Salvini, que, aunque oscuro, no logra sostener su papel tiránico) y la Bruja Cachivache (aceptable Irene Eyzaguirre), en cambio, deambulan antes que perseguir sus malévolos planes. Lejos de análisis dramáticos, “Sanseacabó y el último refugio” saca provecho de la música en vivo. La impecable dirección musical de Pepe Bárcenas y la interpretación de la banda (Elizabeth Avila, César Gabriel Riveros, Bruno Rosazza, Renzo López y Diego García) enriquecen de matices amenos y melodramáticos a la historia y conducen al público en las atmósferas precisas.
Balán (Bouroncle) y Sanseacabó (Salvini)
El canto es otro elemento gravitante. Las canciones (lúdicos y gratos ejercicios de letra, música y coreografía) se prestan al juego escénico por lo que se sugiere potenciar más el trabajo vocal del elenco o emplear micrófonos para aprovechar mejor la acústica del auditorio colosal del Centro Cultural de la Universidad del Pacífico. “Sanseacabó y el último refugio” destaca, además, por su escenografía, vestuarios y recursos técnicos cuidados al detalle. Por esa ciudad de pálidos suburbios y súbitos escondites brillan los embajadores de la imaginación, la música y el color: pequeños héroes y heroínas que compensan su prematura edad con la grandeza de sus sueños.


FICHA ESCÉNICA
Escrita y dirigida por Miguel Álvarez Aguirre
Elenco: Alejandra Bouroncle, Irene Eyzaguirre, Vian L. King, Diego Pérez, Rosella Roggero, Diego Sakuray y Stefano Salvini
Músicos: Elizabeth Avila, César Gabriel Riveros, Bruno Rosazza, Renzo López y Diego García
Dirección musical: Pepe Bárcenas
Lugar: Centro Cultural UP (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María)
Temporada: Del sábado 05 de mayo al domingo 22 de julio
Función: Sábados y domingos a las 4pm
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