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miércoles, 31 de enero de 2024

Obras Kortas: temporada 2024-1

Teatro Studio Barranco ha estrenado una agradable temporada de verano con piezas escénicas de formato corto. Y es que “Obras Kortas” es una experiencia cultural que integra una noche de bar, karaoke y montajes divertidos como “Princesas barranquinas”, “Apego” (que fuera reemplazada por “El correcaminos”), “La historia de tu vida” y “Día de suerte”).

Obras Kortas 2024-1

Como es habitual, en los intermedios de 15 minutos o un poquito más, el público puede acudir a la barra, abierta desde las 7pm, para tomar algún traguito o pedir algún piqueo para su amena velada teatral. 
Con el pedido en mano, solo queda disfrutar del menú teatral de esta primera temporada.

“Princesas barranquinas”
Esta breve historia escrita por Nicolás Tete tiene poco de fantasía y sí mucho de pesadilla. Diana (Daniella Stornaiulo) encarna a Elsa, una de las princesas del mundo Disney, que, en realidad, anima shows infantiles. Encerrada en el baño, está indecisa sobre salir a cantar en la fiesta de cumpleaños del hijo de su ex novio. Esta situación anecdótica basta para abordar temas que escapan al universo de los cuentos de hadas. Los más importantes, quizá, son la resiliencia y la dignidad del artista ya que “la función debe continuar” pese a los problemas personales. Y la necesidad de acabar las historias con finales adecuados, no felices. Todo un desafío para ella y sus “delicadas” y alegres cómplices: la Sirenita (Alexa Montoya) y Blanca Nieves (Gretha Bazán). Con más humorada que filosofía, y detalles logrados (el vestuario o el sonido), este aperitivo escénico dirigido por Manchi Ramírez es una previa de lo que está por venir.

"La historia de tu vida" con Fabiola Vargas
y Pedro Olórtegui
“El correcaminos”
Aunque inicialmente estuvo programada “Apego”, se anunció como siguiente obra “El correcaminos”, pieza escrita y dirigida por Jesús Neyra. Esta sorpresiva decisión resultó muy acertada. Durante un cuarto de hora, presenta –de forma episódica– los estragos de la ludopatía, una enfermedad que está donde menos lo imaginas.
Daniel (Santiago Torres, solvente y preciso) da vida a estos capítulos. En cada uno se muestran sus (video) llamadas –bien pauteadas sobre la pantalla– con Ramiro, su apesadumbrado mejor amigo; su novia, tan caprichosa como dilapidadora; Balaguer, su exigente jefe; y un hombre sospechoso. 
Su vida es una carrera contra el reloj y contra sí mismo y, por tanto, no hay lugar para la lealtad. La escenografía (un trotadora sobre la que corre el protagonista) y el ecran dialogaron de forma brillante y funcional con datos y estadísticas reales sobre el juego compulsivo en una historia arriesgada y vertiginosa.

“La historia de tu vida”

Entrando a un campo más convencional, se encuentra esta pieza de Pedro Pablo Picazo dirigida con eficiencia por Jennifer Woytkowski. El destino y el libre albedrio son vistos desde una perspectiva meta-teatral de solo observar sus personajes: una jovencita (Fabiola Vargas) y el escritor de su vida (Pedro Olórtegui).
Ambos coinciden en un plano impreciso, atemporal, posible y con apariencia de oficina. Ella desea cambiar su vida –más de uno habrá anhelado lo mismo alguna vez–, pero descubrirá que las historias ficticias como las de la vida real siguen lógicas que difícilmente se pueden entender o cambiar.
Este interesante juego de meta-teatralidad sobre los azares del destino cuenta con buenas actuaciones –en especial, el trabajo de Olórtegui– y una dramaturgia que entrega sutiles metáforas y pinceladas de sobrio humor. Y es que los espectadores somos también dos papeles en blanco en busca de emociones.

“Día de suerte”

"Día de suerte" con Claudio Calmet y
Sergio García Blásquez
Esta es, sin duda, la mejor forma de culminar las noches de ficciones breves en el Teatro Barranco. “El día de mi suerte”, texto con la autoría y dirección de Francisco Cabrera, que, más que una comedia fresca y ocurrente sobre el oficio teatral, es un manifiesto profano y desenfadado de los teatreros en todo tiempo.
En un ejercicio de delirante catarsis, un psicoanalista (Claudio Calmet) recibe en consulta a su paciente, un actor de nombre indescifrable (Sergio García-Blásquez), para controlar su ira. Sus infortunios –escenificados por ambos notablemente– son recuerdos dolorosos y trágicos que irónicamente causan pura carcajada.
Todos los excesos y sacrificios de su vida inspiran a un camaleónico Calmet (en cada rol que realiza) y un hilarante García-Blásquez en la piel de un artista neurótico y apasionado. Dos actores inmersos en una propuesta que se burla de los paradigmas académicos y pragmáticos –nada benevolentes– para quienes viven de la escena. 

FICHA ESCÉNICA
Obras Kortas
Primera Temporada (Del 17 de enero al 28 de febrero)

“Princesas Barranquinas”
Dirección: Manchi Ramírez
Dramaturgia: Nicolas Tete
Elenco: Gretha Bazán, Daniella Stornaiulo y Alexa Montoya

“Apego”
Dirección y dramaturgia: Jesús Neyra
Elenco: Vania Torres y Marines Acosta
Producción: Diana Chacaliaza para Red Sun

“El correcaminos” (obra de reemplazo)
Dirección y dramaturgia: Jesús Neyra
Elenco: Santiago Torres y Marines Acosta

“La historia de tu vida”
Dirección: Jennifer Woytkowski
Dramaturgia: Pedro Pablo Picazo
Elenco: Fabiola Vargas y Pedro Olórtegui
Producción: Butaca Films

“Día de suerte”
Dirección y dramaturgia: Francisco Cabrera
Elenco: Claudio Calmet y Sergio García Blásquez
Producción: Los Asombrosos Sombreros

Funciones: Todos los miércoles a las 8pm
Lugar: Teatro Studio Barranco (Av. Grau 701, Barranco)
Entradas: Atráplo.pe y en boletería del teatro
Redes sociales: Facebook / Instagram

viernes, 24 de julio de 2020

Lazos de sangre

Resulta irónico que los hogares, espacios que deberían ser emocionalmente saludables y seguros, sean también aquellos en los que la violencia haya adoptado formas macabras e insospechadas. Muchas de ellas se camuflan peligrosamente bajo una moderna disfuncionalidad familiar.
La nena (Luna)
Mi Muñequita - La Farsa”, una inquietante comedia del uruguayo Gabriel Calderón (Montevideo, 1982), describe con precisión clínica una de tantas familias unidas por la venganza. Una pieza pensada para la escena y que el director teatral Carlos Rudas ha adaptado a la virtualidad como si fuera un rompecabezas de 18 escenas cortas emotivas y adrenalínicas.
Con ellas construye hábilmente un montaje de ritmo intenso y asfixiante que se pierde entre lo confesional y lo delirante. Las escenas sorprenden y causan gracia la primera vez, pero, al sumarse a las posteriores, adquieren un sentido retorcido, oscuro e impredecible.
Mi Muñequita - La Farsa” se asienta en sólidas incertidumbres. Un prólogo de frases aleatorias parece presagiar el incomprendido mundo que encierra a la nena (un acertado papel de Fiorella Luna), que, en realidad, es una adolescente de 16 años ignorada por todos.
Afiche de "Mi muñequita - La farsa" 
La rodean un padre absorbido por el trabajo (aceptable Claudio Calmet), una madre que ahoga sus frustraciones en copas de licor (estupenda Julia Thays), un extraño tío (José Miguel Arbulú, de buen desempeño) y un mayordomo de traje colorido (un simpático Jorge M. Moretti), cuya afilada lengua se deleita con las desgracias familiares.
En este ambiente hostil, la nena confiará su soledad a una muñeca (una inquietante Alejandra Saba). Este juguete capaz de soltar una frase distinta cada vez será su verdadera familia y su único medio para resistir entre los secretos y la insania que se esconden en su hogar. El elenco aporta energía (Calmet y Arbulú) y cuotas histriónicas (Thays y M. Moretti) para acentuar sus rasgos psicológicos. La relación de Luna y Saba, en cambio, se desborda entre los peligrosos extremos que unen la ternura y la violencia, el apego y la indiferencia, o la confianza y la manipulación con verosimilitud y potencia.
La muñeca (Saba)
Una narrativa fluida con apagones de cámaras perfectamente pauteados y el nombramiento de las escenas con una voz en off ayudarán a resolver este rompecabezas. Las intrigas, sospechas y revelaciones –algunas podrían herir susceptibilidades– desconciertan, indignan y sobrecogen. En tiempos de enajenación social, esta comedia negra de Butaca C fustiga la incómoda normalización de actitudes negativas (como las venganzas) en los lazos de sangre. Intrigante y transgresora, “Mi  Muñequita – La Farsa” refleja los peligros de convertirnos en juguetes a merced de fines egoístas.

FICHA ESCÉNICA
Mi Muñequita – La Farsa”, de Gabriel Calderón (Uruguay)
Adaptación y dirección: Carlos Rudas
Elenco: Fiorella Luna, Alejandra Saba, Julia Thays, Claudio Calmet, José Miguel Arbulú y Jorge Medina Moretti
Funciones vía Joinnus Live
Entradas: S/ 20 (General)
Informes y reservas: butacac.producciones@gmail.com
Sigue la página de Butaca C en Facebook
Instagram: @butacac_prod / @lafarsa_peru

viernes, 10 de enero de 2020

El balcón indiscreto

Desde “Deshuesadero” (2014) uno podría intuir la inquietante fascinación de Carlos Gonzales Villanueva por deslizar críticas lúcidas y mordaces en sus comedias negras de atmósferas surrealistas. Un rasgo presente en muestras de su, todavía breve, dramaturgia: “Al filo de la vereda” (2016) u “Oda a la luna” (2017).
Claudio Calmet, Giovanni Arce, Claret Quea
y Augusto Mazzarelli  en "El hombre intempestivo"
“El hombre intempestivo” (2019), contemporánea y existencialista fábula sobre la felicidad y el fracaso, avanza por esos linderos. La historia nace de una anécdota insólita, y se nutre de exploraciones introspectivas, una risueña mirada a la alteridad y los mundos posibles a los que David Carrillo, experto en obras divergentes, añadió personalidad escénica. En la reciente pieza escrita por Gonzales Villanueva, un personaje común, en apariencia, se enfrenta a una sociedad deshumanizada, disfuncional y egoísta, aunque sin saber bien cómo. Con estos pergaminos, la obra ganó el Segundo Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab 2017-2018 del Centro Cultural de la Universidad de Lima (CCUL). El protagonista es Emilio (Giovanni Arce y Pedro Cáceres en perfecto dúo), un dramaturgo a la caza de inspiración, que presencia el suicidio de un hombre parecido a él. Este suceso lo hará cuestionarse hasta “desdoblar” su personalidad tímida por otra desinhibida y, en ocasiones, impensada.
Emilio (Arce) y la jefa (Quea)
Desde entonces, el autor sorteará a las terapias de su psicoanalista (papel aceptable de Augusto Mazzarelli) y los anhelos familiares de su adorable esposa (Alejandra Saba en un interesante contrapunto). Sin embargo, no podrá escapar de sus ensoñaciones y pesadillas, las cuales serán inusuales pistas que el espectador irá descifrando desde su desconcierto. Con un trabajo sólido, Arce y Cáceres se intercalan lúdicamente (cada uno) en un plano real/racional y otro imaginario/delirante. Luego, ambos ejes –con roles inspirados de Saba, Claret Quea y Claudio Calmet– engranarán con fluida sincronía sin perder de vista los propósitos de la comedia. Carrillo resuelve esta historia laberíntica y brumosa hasta pulir una comedia fantástica con dosis de humor absurdo; género que exploró con incansable curiosidad en los recordados montajes de Plan 9. El director navega ahora por una puesta reflexiva y arriesgada sin ataduras nostálgicas ni estéticas.
Emilio y su esposa (Saba)
A nivel escenográfico, el detalle más llamativo es una “saliente” o “balcón colgante” que contagia de asfixiante vértigo a una propuesta dinámica: con entradas y salidas de actores y elementos todo el tiempo. 
Otro interesante es la conjunción inteligente de iluminación y utilería que convierten el espacio en una calle oscura, un parque solitario, una casa desolada... Este camaleónico lienzo le permite al director sostener una narrativa de realidad/posibilidad en torno a una pesadilla que desconcierta y atrapa al espectador hasta el inesperado desenlace. Desde su indiscreto balcón, “El hombre intempestivo” observa cómo la infeliz dictadura del éxito (laboral, personal, familiar...) invita a los incautos a desafiar el vacío.

FICHA ESCÉNICA
“El hombre intempestivo” de Carlos Gonzales Villanueva
Director: David Carrillo
Elenco: Giovanni Arce, Pedro Cáceres, Augusto Mazzarelli, Claret Quea, Claudio Calmet y Alejandra Saba
Lugar: Centro Cultural de la Universidad de Lima (Jr. Cruz del Sur 206, Surco).
Temporada: Del 17 de octubre al 01 de diciembre

jueves, 27 de octubre de 2016

Una viuda risueña

El espíritu de la comedia francesa del siglo XVII reposa en la sátira y la crítica social. Estos recursos inspirarían populares farsas y vodeviles por más de dos siglos hasta que autores como Eugène Labiche (1815–1888) incorporaron una crítica ingeniosa y aguda a las costumbres de su época.
Entre ellas, “La estación de la viuda” (“La Station Champbaudet”, 1862) es una delicia costumbrista. Su crítica a las rancias costumbres –él provenía de una familia de clase burguesa–, apariencias y matrimonios arreglados bastan para conjurar tramas desbocadas antes de un desenlace alegre.
Se trata de una divertida comedia–vodevil de dos actos equilibrados y frescos plagado de enredos que dirige con cuidado y acierto Norma Berrade. Y del adiós de Lucía Irurita, actriz con 50 años dedicados al arte y 100 obras teatrales, quien se despide entre un final feliz y la nostalgia de los últimos aplausos.

AMORÍOS ILEGALES
Los enredos amorosos sostienen el montaje. La agradable viuda Champbaudet (Lucía Irurita luce con elegancia, naturalidad y frescura) se siente atraída por el joven Pablo Tacarel (funcional y preciso Claudio Calmet), a quien ha confiado el diseño del mausoleo para su marido.
Las frecuentes visitas del arquitecto al apartamento de la viuda son una excusa para ver a su amante, la señora Aglae Garambois, a través de un código sonoro–musical. Este elemento y las rupturas de la cuarta pared irán tejiendo una sólida trama pícara que deleitará a la audiencia. Poco a poco se soltarán situaciones más confusas. El esposo burlado Teodoro Garambois (sobrio Kike Casterot) y el criado Arsenio (divertido José Antonio Buendía) buscarán certezas –si es que hay alguna– entre muecas, afinadas canciones y delirantes escenas del primer acto.

EL ADIÓS INESPERADO
Más aún, cuando en la segunda parte “peligra” un matrimonio concertado entre Tacarel y Carolina (Adriana Cuba), la grácil hija de los Letrinquier (buenos roles de Nicolás Fantinato y Mina Bracamonte). El desenlace de este clásico francés es para verse desde una butaca del Teatro de Lucía que en 2012 fundara la propia Irurita.
El elenco (habría que incluir a César Padrón, Patricia Ayona, Pedro Cáceres, Rosalía Hernández y Mauricio Pappi) es aceptable. En escena, Irurita es más que una viuda risueña, su personaje brilla entre pasajes cómicos y cantados, siendo estos resueltos con esmero y oficio. Un rol a la medida. 
La escenografía realista, el trabajo musical –con algunos desajustes en tiempo– y las luces impecables son aciertos de la producción. Lejos de presagiar un ocaso, “La estación de la viuda” ostenta la vitalidad de Irurita más allá de los escenarios. Es una pionera –la primera actriz en fundar una compañía teatral– a quien se ha de extrañar.

FICHA ESCÉNICA
“La estación de la viuda” de EugèneLabiche
Dirección: Norma Berrade
Elenco: Lucia Irurita, Mirna Bracamonte, Claudio Calmet, Nicolás Fantinato, José Antonio Buendía, Kike Casterot, Adriana Cuba y César Padrón
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm / Domingos a las 7pm
Temporada: Del 22 de septiembre al 5 de diciembre
Lugar: Teatro de Lucía (Ca. Bellavista 512, Miraflores)
Una producción de ACAU

viernes, 27 de marzo de 2015

Redención erótica

Desde su título, “Katrina Kunetsova y el Clítoris gigante” estaba predestinada a excitar a la audiencia. Su mágica historia bastaba para ruborizar, escandalizar y, curiosamente, enternecer. Sensaciones nacidas, con delicada ironía, de la confesión de una famosa actriz de la industria pornográfica de República Checa.
Explícito y excitante por donde se imagine. La pieza escrita por Patricia Romero (Sala de Parto, 2013) exhibe, sin pudores, tabúes o prejuicios, la lucha femenina por conciliar el rol de mujer y madre, sin desligarla de la sexualidad. Su protagonista, en este caso, se redime desde un terreno ideado para el placer masculino.
Tras una breve temporada en la Alianza Francesa en 2014, “Katrina Kunetsova…” ha sido repuesta en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores hasta el 22 de marzo. Un lujo en escena que, en unos meses, partirá a Mar del Plata, en Argentina, sede del 11° Festival Iberoamericano de Teatro “Cumbre de las Américas”.

VIDA DE PELÍCULA
A punto de retirarse, Katrina (Kareen Spano, de notable trabajo) decide convocar a una rueda de prensa para aclarar las razones sobre el fin de su carrera. Esa partida confesional servirá de señero para un flashback sobre su vida solitaria y sus anisas de un amor verdadero, un elemento alejado de sus lujuriosas escenas de set.
La lectura dramatizada (con Gisela Ponce de León como “Katrina”) del I Festival “Sala de Parto”, en 2013, señaló el rumbo dramatúrgico que tomaría su autora. 
Ella pasó de las historias infantiles (“Amiguitas”, “Killari” o “El Juego de la Oca”) hacia un sórdido mundo pintando a sus protagonistas con trazos naturalistas.
Su dramaturgia –a la medida de Spano–, le permite desarrollar a la actriz un papel con soltura, encanto y rara dulzura. 
Tanto así que la rudeza del texto –de alta carga erótica y alusiones pornográficas explícitas– se torna dulce en voz de Katrina, en especial, durante las alucinadas escenas milagrosas con San Juan Nepomuceno. Son destacables los giros fantásticos con que juega –y dirige– Romero a modo de misterios religiosos, que no opacan la ternura de Katrina. Mérito logrado en base a diálogos atrevidos, de gran sensibilidad, y con un ingrediente: producir esa risa nerviosa que rebela cuán conservadora es nuestro entorno.

POSES DIFÍCILES
De algún modo, su petición “humaniza” a la industria del porno, aquel parnaso de figuras esbeltas y gónadas inquietas en el que amar en serio suena improbable. Sus compañeros de cama: Jacobo “Todo Terreno”, Iván “El Grande” y Costa Ivanovic (Gianni Chichisola, Luis Baca y Sergio Paris) cumplen su papel a cabalidad.
Ellos aparecen como seres superficiales, vanidosos y arribistas. Seres fugaces cuya maldad –en acentuados matices– marca las dificultades que la ilusionada actriz deberá superar para redimirse. 
Lejos de los avatares sexuales, Katrina revelará su fragilidad e ingenuidad para las ilusiones nacidas de relaciones catastróficas.
La estela purificada del santo (Claudio Calmet) y el doctor Svoboda (Hernán Romero), en cambio, juegan un rol neutro y aceptable. La escenografía sensual e íntima (y el decorado es sugerente) incita a la curiosidad y la imaginación, y se integran en una dirección bien encaminada. 
Desde la frágil Katrina, la autora, irrumpe una voz, cada vez más fuerte, que busca quebrantar los últimos prejuicios sociales sobre la sexualidad femenina, sin miradas de condena. Y habla de una realización de género que no depende de un hombre, sino del amor y la aceptación. En esa carrera, las mujeres llevan la delantera.

Ficha escénica
“Katrina Kunetsova y el Clítoris Gigante”, de Patricia Romero
Dirección: Patricia Romero
Elenco: Kareen Spano, Hernán Romero, Sergio Paris, Luis Baca, Gianni Chichisola y Claudio Calmet
Temporada: Del 18 de febrero hasta el 22 de marzo
Funciones: De jueves a domingo a las 8pm
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)

jueves, 11 de julio de 2013

Instantes eternos

Es posible vencer a la fugacidad con los recuerdos. Esos arrebatos imaginarios que son capaces de dibujar una sonrisa o deslizar una lágrima a cualquier edad. Si va a alguna noche hasta el 14 julio al Teatro de Lucía de Miraflores es probable que comparta esta sensación.
El origen reside en un precioso texto escrito por Eduardo Adrianzén titulado “La eternidad en sus ojos”. La puesta dirigida por Óscar Carrillo fue uno de los montajes más celebrados durante los 75 años de la Asociación de Artistas Aficionados.
Y es también un justo homenaje a Sonia Seminario por sus 60 años de vida dedicados al teatro. “Porque gran parte de la humanidad que Sonia le pone a todos sus personajes asoma cierta chispa, cierta gracia muy suya y difícil de precisar, pero rotunda desde que nos mira con esos hermosos ojos que tiene”, refiere el autor.

Recuerdo tu nombre
“La eternidad en sus ojos” es un elogio a la nostalgia. Pero también lo es para la pasión, libertad, juventud y los riesgos de la vida. La historia narra la furtiva relación entre una profesora universitaria de literatura universal y un joven alumno con aspiraciones de poeta durante los años ochenta.
La premisa es un desafío a los prejuicios y convenciones en una ciudad a oscuras y en zozobra. ¿Es posible amar así? Nina y Alejandro (Ximena Arroyo y Claudio Calmet en buenos papeles) lo demuestran durante la hora y media del montaje. Sentimos sus tropiezos y celebramos sus complicidades.
Dos polos opuestos (juventud y madurez, razón y corazón) que se entrelazan en una galaxia clandestina para no sucumbir al olvido. En paralelo, una Nina actual (presentación conmovedora y encantadora de Sonia Seminario) intenta esclarecer las dudas de Claudio (Franklin Dávalos), hijo de Alejandro, quien murió repitiendo el nombre del amor de su vida, Nina.

Días inolvidables
La puesta se dinamiza con el uso de flashbacks y alusiones temporales con que suele salpicar Adrianzén a sus obras. En “La eternidad…”, el autor desliza sutiles críticas políticas (el joven de pañuelo blanco) y fugaces alcances futuristas (el uso de celulares) en su obra.
Se vale de ciertos estereotipos y paradigmas que impregnan de humor a la puesta. Pero su ingenio se extiende a diálogos profundos y esa mirada al amor –aunque prohibido– que escapa a lo cliché. El elenco (Seminario, Arroyo, Calmet y Dávalos) brinda actuaciones naturales, cálidas e inolvidables y se ganan un lugar en nuestra memoria y en nuestros ojos.
“La eternidad en sus ojos” culmina su segunda temporada este fin de semana en el Teatro de Lucía. La pieza se había montado anteriormente en la Asociación de Artistas Aficionados a inicios de año con el mismo elenco (Dávalos reemplazó a Jorge Bardales). Pero el efecto de la obra se mantiene al revivir en el alma aquellos arrebatos de juventud que jamás envejecerán por más que los recordemos siempre.

Crédito de fotos: Tutti Tudela / Teatro de Lucía

Ficha técnica
“La eternidad en sus ojos”, de Eduardo Adrianzén
Dirige: Óscar Carrillo
Actúan: Sonia Seminario, Ximena Arroyo, Claudio Calmet y Franklin Dávalos
Producción general: Asociación de Artistas Aficionados
Lugar: Teatro de Lucía (Calle Bellavista 512 Miraflores)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm / Domingos a las 7pm
La temporada culmina el 14 de julio

Más información en el evento de Facebook y en Teatro de Lucía

domingo, 1 de julio de 2012

Tardes con los Grimm

Los clásicos infantiles no conocen de edad. Los oímos de pequeños y, de grandes, cautivan como si fuera la primera vez, aunque, hace siglos, nadie sabe quién empezara a contarlas. Siguiendo esta tradición, Ópalo Teatro presenta “Tres cuentos de los Hermanos Grimm”, dirigida por Jorge Villanueva y Marcello Rivera.
La mágica puesta recoge tres de las más célebres historias (“Los tres cuervos”, “Juan, Sin Miedo”, “Juan, el erizo”) recopiladas –otras veces, editadas– por Jacob (1785-1863) y Wilhelm Grimm (1786-1859) en el cálido auditorio del Centro Cultural El Olivar de San Isidro. Esta tarde acaba su temporada y ya alistan un nuevo proyecto.


Música y encanto
En escena, Nidia Bermejo, Claudio Calmet y Marcello Rivera encarnan a personajes disímiles con gracia, versatilidad y destreza artística. Una cuarta protagonista, Magali Luque, los acompaña en la flauta traversa, el cello, la flauta dulce, la guitarra o su suave voz. Sus ritmos y canciones guían cada historia, siguiendo las alegrías o  desventuras de los actores.
Es de destacar la sobria escenografía y la elección de los colores verdes, azul y rojo para cada cuento. Códigos que los niños siguen con curiosidad e ilusión mientras descubren el mensaje y la moraleja. Ópalo repite una buena experiencia infantil –la anterior fue “Momo” en La Plaza–, esta vez con los Grimm y a doscientos años de la primera selección de relatos publicada por este dúo alemán.


Crédito de fotos: CC El Olivar / Ópalo

Ficha técnica
“Tres cuentos de los Hermanos Grimm”.
Dirigen: Jorge Villanueva y Marcello Rivera.
Actúan: Nidia Bermejo, Claudio Calmet y Marcello Rivera.
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Calle La Republica 455, San Isidro).
Funciones: sábados y domingo a las 4pm.
La temporada acaba el 1 de julio.
Entrada: S/. 25 (General) y S/. 15 (Estudiantes y jubilados).


Extra: El grupo teatral Ópalo está a punto de realizar su III Taller de Formación Actoral, a cargo de Jorge Villanueva. El taller durará cinco meses de duración (del 09 de Julio al 08 de diciembre del 2012) y para mayores informes puede escribir a opalo2012@gmail.com o visitar la página de Ópalo.

sábado, 28 de enero de 2012

Amor desenchufado

Una revolución sexual a la luz de las primeras bombillas. La electricidad había llegado con un potente brillo y enervantes descargas, tan estudiados y misteriosos, que encontraron, en poco tiempo, usos que nadie imaginaría en una ciudad como Nueva York, en 1880. Uno de ellos: develar los oscuros rincones de la –aún inexplorada– sexualidad humana.
Esta noche se presenta la última función de “En la otra habitación (o la obra del vibrador)”, escrita por la estadounidense Sarah Ruhl. Una pieza que nos ruboriza y divierte mientras desnuda las vicisitudes (y tabúes) de los matrimonios en la intimidad.


Cables y divanes
Esta historia sitúa al matrimonio, en apariencia, feliz entre el científico y doctor Givings (Leonardo Torres Vilar) y su esposa Catherine Givings (Vanessa Saba). El hombre de ciencias –gran admirador del inventor Thomas Alva Edison– posee un aparato para combatir la ‘histeria’ femenina, un desorden causado por la insatisfacción sexual muy común en los diagnósticos clínicos hasta mediados del siglo XIX.
A la casa de los Givings acuden el señor Daldry y su esposa Sabrina (Nicolás Fantinato y Norma Martínez). Ella viene por un novedoso tratamiento con el vibrador eléctrico –de uso estrictamente médico– para recobrar la vivacidad y jovialidad perdidas. Y, más adelante, el artista Leo Irving (Claudio Calmet), aquejado por un curioso caso de ‘histeria’ masculina.
Esta obra fue nominada a tres premios Tony –el galardón más importante para artes escénicas en Estados Unidos– y, además, fue finalista para el Premio Pulitzer 2010. Y es la segunda puesta de Ruhl –después de “El celular de un hombre muerto”– que dirige David Carrillo.



Mirada femenina
Más allá de las escenas de comedia, se revelan las sensibles y complejas relaciones entre los personajes femeninos. Está la imposibilidad de Catherine para sentirse madre a plenitud al no poder dar el pecho a su pequeña hija y las frustrantes implicancias en su vida conyugal.
O los deseos de Sabrina por tener hijos, mientras que a la partera Annie (Graciela Paola, Grapa), asistente del doctor Givings, parece no importarle su soltería. Y está Elizabeth (Malena Romero), la morena ama de pecho contratada por los Givings, que acaba de perder a su hijo Henry Douglas.
Alrededor revolotean las señoras de buena sociedad acompañadas de una insatisfactoria vida de alcoba, tabúes y prejuicios. Todas ellas son mujeres incomprendidas en una época en la que un poco de amor y libertad podría resolver menesteres más cotidianos sin el auxilio de la electricidad.




Crédito de fotos: Plan 9


Tres apuntes
-Esta obra fue una producción original de Broadway realizada por el Lincoln Theatre, en Nueva York en el 2009.
-El 8 de marzo próximo Plan 9 estrenará “Puertas comunicantes”, de Alan Ayckbourn y dirigida por David Carrillo.
-Plan 9 abrió su convocatoria para el VII Taller de Formación Actoral que inicia el 13 de febrero. Aquí los requisitos.

Ficha técnica
“En la otra habitación (o la obra del vibrador)” de Sara Ruhl.
Dirige: David Carillo.
Traducción: Gonzalo Rodríguez Risco.
Actúan: Vanessa Saba, Leonardo Torres Vilar, Norma Martínez, Nicolás Fantinato, Grapa, Malena Romero y Claudio Calmet.
Horario: domingo a las 7pm (Hoy es la última función)
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)
Entradas: S/. 40 (general); S/. 20 (estudiantes).
La temporada acaba el 29 de enero.
Más información en la web de Plan 9 o su página de Facebook.