jueves, 24 de noviembre de 2016

Una heroína auténtica

Hace buen tiempo que proteger al mundo –o a una pequeña villa– dejó de ser una misión exclusiva de superhéroes adultos. Desafiar la espectacularidad de sus poderes, género (una atrevida niña) y la consabida mayoría de edad es el reto creativo que inspira a “Gertrude. Una superheroína de nombre peculiar.
Artro (Black), Taka (Espinoza), Agatha (Mercado)
y Gertrude (Yangali)
En esta divertida pieza ambientada en la ficticia Ciudad 8, ningún desafío es más grande que el anhelo de sus pequeños guardianes. Marianella Pantoja y Carla Valdivia, autoras y directoras, han esbozado una historia con dos insumos más poderosos que un rayo láser: la imaginación y humanidad.
Lejos de presentar épicas batallas (que, quizá, hubiera sido grato ver), el lúdico montaje desafía, a su modo, los cánones del teatro infantil. Trae buenas dosis de drama y chispeante comedia, escenas musicales y excéntricos personajes. La génesis de su protagonista, por ejemplo, luce un tanto inusual.

IDENTDADES SECRETAS
La pequeña Gertrudis –o Gertrude– (la alegre y enérgica Gina Yangali) vive con sus padres (divertida dupla de Martín Abrisqueta y Salomé Reyes) que, más olvidadizos que despistados, la sumergen en la soledad. La historia cambiará cuando conoce a dos niños similares a ella.
La familia de Gertrude
Con Artro (Jorge Black, de encantadores disfuerzos) y Agatha (aceptable rol de Alicia Mercado) descubrirá su habilidad especial. Sin esperarlo, integrará un comando de superhéroes liderado por Taka (la simpática Tatiana Espinoza), una karateca bastante jovial para ser abuela.
El villano Olé (lúdico papel de Abrisqueta) y su confundido esbirro (excelente trabajo de Manuel Díaz) tentarán algún maléfico plan. Es aquí que la fantasía construida pierde fuerza debido al débil antagonismo de los personajes siniestros y las omisiones de historia –que el espectador debe sobreentender– y que pasan inadvertidas por el ritmo de la dramaturgia y el acrobático desempeño del elenco.

UN PODER “TRIVIAL”
Todos juegan en un escenario funcional, flexible y colorido, mientras el trabajo técnico (elementos y luces) es cuidadoso. La música de Sebastián Salinas crea atmósferas precisas. Las canciones afinadas aportan dinamismo y originalidad, aunque la potencia de voz debería intensificare en algunas escenas.
Olé (Martín Abrisqueta) y
Taka (Tatiana Espinoza)
Gertrude. Una superheroína con nombre peculiar” rescata las diferencias para fomentar la tolerancia y aceptación personal. Es la visión de ArtConnection, productora que apuesta por un espacio de aprendizaje y autodescubrimiento para la familia en lugar de un mero entretenimiento efectista.
Quizá, sea esto lo que hace entrañable al montaje. La genuina exploración del mundo infantil, su esencia imaginativa o escape emocional para superar las carencias diarias. El desafío de Gertrude –como la de todo su equipo escénico– es desbaratar paradigmas con una voz auténtica, valiente y humana.

FICHA ESCÉNICA
Dramaturgia y dirección: Marianella Pantoja y Carla Valdivia
Elenco: Gina Yangali, Alicia Mercado, Tatiana Espinoza, Jorge Black, Martín Abrisqueta, Manuel Díaz y Salomé Reyes
Lugar: Museo de Arte de Lima MALI (Parque de la exposición S/N – Lima)
La temporada va hasta el domingo 27 de noviembre
Funciones: sábados y domingos a las 4pm
Entradas: S/. 20 y S/. 10
Más información en la página y el evento de la obra

sábado, 12 de noviembre de 2016

Los hilos invisibles

Desde su lanzamiento Sala de Parto, festival de dramaturgia de La Plaza, se propuso una meta ambiciosa: promover la escritura teatral, publicarla y llevarla a escena. Esta loable misión –iniciada con mucho pulso en 2013–, ha cosechado sus frutos con más sorpresas que decepciones.
Johana (Montesinos), Javier (Pesantes)
y Suni
Esta iniciativa ha refrescado la repisa de autores teatrales peruanos con algunos nombres que suenan por la libertad creativa de sus historias. Tal es el caso de Carlos Zarpán. Su obra Alter ego” fue premiada en la edición 2014 del festival y dos años después sube a escena de la mano de Víctor E. BarcoEsta pieza explora el entorno familiar (un tópico clásico en nuestras tablas) con énfasis en la identidad de género. Ello no impide que se describa con singular detalle la rutina disfuncional y la indiferencia de la sociedad para quienes no siguen sus parámetros de “normalidad”.

VERDADES OCULTAS
La primera escena de “Alter ego” desconcierta. Javier (Paris Pesantes y Gonzalo Candela intercambian según la edad) lleva en uno de sus brazos a “Suni”, un muñeco de aspecto risueño que lo acompaña siempre. A través de él Javier (niño o adulto) revelará sus temores y la soledad de su infancia.
El doctor Purga (Olórtegui), Javier (Candela)
y la madre (Cáceres)
Este dolor –subrepticio e incomprendido– tejerá escenas sensibles, graciosas y absurdas. Ambos actores realizan un notable esfuerzo para construir un mismo personaje: Pesantes es natural y dubitativo como exige su papel, mientras que Candela luce inquieto, tierno y desoladoAl crecer Javier afrontará una sociedad prejuiciosa que encarna el doctor Purga (buen trabajo de Pedro Olórtegui) y sus obsoletos métodos. También a su madre (intensa e impecable Haydeé Cáceres) y su esposa Johana (aceptable Rocío Montesinos) que prefieren no aceptar que Javier es gayLa presencia de Héctor (estupendo David Serván) y “Guerti”, monigote similar a “Suni, abrirá esperanzas en esta fábula teatral de muñecos animados.

VOCES VALIENTES
El uso de muñecos (acertada asistencia de Ángel Calvo) es didáctico y lúdico. Salvo mínimos desfases, “Suni” y “Guerti” se integran con irreverencia y soltura. Sus voces adquieren peso –por sus intérpretes– y aportan al ritmo que imprime Barco, no obstante, hacia el final surgen algunos gazapos.
Javier (Pesantes) y Héctor (Serván)
Las negativas de la madre –tres o cuatro– ante la revelación de Javier podrían suprimirse sin alterar el desenlace. Y, aunque no sea la intención del autor, en algunos pasajes se desliza, de forma ingenua, quizá, que la sexualidad reprimida parte de hogares con ausencia de la figura paternaLos elementos de la escenografía pudieron cuidarse un poco: no se definen entre minimalistas, realistas o solo funcionales. Pequeños ajustes que no quitan mérito actoral ni de concepción al montaje. Alter ego” es un coro de voces honestas que, por fortuna, desafinan en una sociedad de hipocresías aceptadas.

Crédito de fotos: Alter ego

FICHA ESCÉNICA
Alter ego” de Carlos Zarpán
Dirección: Víctor E. Barco
Elenco: Haydeé Cáceres, Pedro Olórtegui, Paris Pesantes, Rocío Montesinos, David Serván, Gonzalo Candela
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)
Las funciones van de jueves a domingo a las 8pm
La temporada va hasta el 20 de noviembre
Una producción de Sala de Parto
Más información en el evento y página de la obra

domingo, 6 de noviembre de 2016

Sediciosos dogmas

La irreverencia no respeta límites ni dogmas. Bien empleada, puede ser el génesis de agudas parodias con que socavar paradigmas y mitos. “Cuaresma”, la reciente obra de César Vera, revela la curiosa similitud que existe entre los dilemas espirituales y los delirios terrenales desde una óptica humana.
"Cuaresma" de César Vera
A partir de una charla, en teoría, anodina entre dos ancianos desconocidos se desprenden razonamientos lógicos y absurdos. A medida que ellos conversan descubrirán que tienen más en común de lo que sospechaban. La audiencia los acompañará con cierta distancia y sorpresaCon originalidad y frescura, Fito Bustamante asume este desafío como director. Bajo su perspectiva este montaje irreverente contrapone la fe y el ateísmo sin polémicas gratuitas. Al contrario, ofrece un plus: busca su pertinencia en una sociedad escéptica, aunque pragmática.

SERMÓN DEL PARQUE
Ricardo Cuaresma (buen trabajo de Martín Velásquez) y Gonzalo “a secas” (Vera con un aceptable desempeño) sostienen una charla en una banca de parque. Sus personajes viven en polos opuestos: uno es creyente, aunque amigablemente tolerante; el segundo, un agnóstico recalcitrante, pero reflexivo.
Gonzalo a secas (Vera) y Ricardo
Cuaresma (Velásquez)
Sus nombres aluden a extremos: el líder de una ideología violenta (una asociación no confirmada) o una de las fiestas del catolicismo. Esta dicotomía “anfibia” se combina en un montaje inclasificable: un drama anticlerical, una farsa ideológica o una sátira grandilocuente que intimida pero no ofendeUn inquieto fauno (Andrea Brissolese) asiste a ambos personajes durante los cambios de historia. A pesar de estos personajes interesantes, la puesta no trasciende. Se podría esperar una quijotización y/o sanchificación –dentro y fuera de escena– o una acción movilizadora pero la aventura ­queda a la mitad.

LUCHA A MEDIAS
A pesar de esta tibieza, la dramaturgia no esconde su intención: critica a los estamentos religiosos (cardenales o papas) y parodia los hechos bíblicos (otra “versión” sobre la creación) con humor profano y, a veces, con descarnada licencia. Esta línea acompaña a Vera desde las primeras  obras de como “Canallas”.
Jardín del Edén en "Cuaresma"
Tras una corta temporada en la Asociación Cultural Campo Abierto de Miraflores, “Cuaresma” se reinventó cual camaleón escénico. Primero para visitar la Casa Espacio Libre de Barranco y luego el auditorio de la Universidad Cayetano Heredia de San Martín de Porres con resultados comentados. Salvo cambios y ajustes de escenografía (funcional), en todas mantuvo su esencia desmitificadora y sarcástica. A través de convivencia de las ideas y, por qué no, de las creencias Cuaresma” plantea una posible cultura de paz. Aquella que predican todas las religiones pero que, al parecer, pocas cumplen como fiel mandamiento.

Crédito de fotos: Cuaresma

FICHA ESCÉNICA
Cuaresma” de César Vera Latorre
Dirección: Fito Bustamante
Asistencia de dirección: Paula Zuzunaga
Elenco: Martín Velásquez, César Vera y Andrea Brissolese
Temporada de estreno: Del 8 al 24 de abril de 2016

martes, 1 de noviembre de 2016

Placeres no–textuales

La “escritura de escenario” (ecriture de plateau) expande la riqueza creativa a través de un juego de la exploración e improvisación sin apelar a un guion. Bajo esta técnica el director francés Gilbert Rouvièreasistido por su ávido elencoha concebido  “Kamasutra”, su última aventura escénica en Lima.
Los cinco expertos de "Kamasutra"
En este montaje, como en la mayoría de sus trabajos, se aleja de los paradigmas convencionales. Utiliza el “Kamasutra”, famoso libro de erotismo irónicamente visto como un simple manual de posturas amatorias, para esbozar un diálogo abierto sobre lo que se calla en sexualidad.
El trabajo colectivo que dirige –entre riesgos y aciertos– Rouvière seduce y provoca a una audiencia curiosa desde el principio. A través de cinco miradas “expertas”, el elenco –que asume identidades lúdicas– intenta descifrar los misterios del sexo en un montaje con aires de conferencia.

CHARLA MAESTRA
Las disertaciones son versátiles y abordan temas como el “Slow Sex”, “dirty talking” o paleontología sexual. En escena, Jimena Lindo, Miguel Iza, Roberto Ruiz, Norma Martínez y Lizet Chávez juegan con sus posibilidades actorales,  performáticas y gestuales desde roles serios hasta los más irreverentes.
Iza, Martínez, Lindo, Chávez y Ruiz
El elenco no pierde vigor ni eficiencia de inicio a fin. Con ellos esta “charla” teórico–práctica derrumba mitos y tabúes (como en aquella grácil escena de poses) aunque, antes o después, el montaje pierda su hilo conductor lúdico y paródico (a nivel de personajes) del inicio.
La obra –de casi dos horas– sobrevive entre fugaces brillos dejando algunas imágenes “disonantes” (entre ellas, aparece un arma de fuego). Estos elementos desconciertan al espectador –secuencia de terapias o algún reiterado grito orgásmico– y cortan el delicado clímax escénico.

A CAMA SERVIDA
“Kamasutra” no destaca por el uso de recursos técnicos, sino que reposa en la conexión con su audiencia. Se aventura por sus miedos, frustraciones o deseos ocultos. La propuesta de Rouvière fácilmente genera complicidad, rompe esa distancia con traviesas encuestas y el contacto con el público.
Ejercicio de lenguas en "Kamasutra"
Aunque desenfadado, el montaje no se plantea escandalizar al espectador, sino involucrarlo escénicamente en una experiencia íntima diferente. Las nerviosas risas, jadeos inoportunos e inevitables suspiros son, inevitablemente, reacciones tan genuinas como los aplausos. Pero ahí queda. El desenlace de la puesta –inexistente o, quizá, oculto– resulta invisible para el espectador. El juego escénico deriva en una anécdota: como una conferencia sin conclusiones claras. “Kamasutra” arriesga tan poco que no calienta la sensibilidad de una sociedad ahogada en culpas y prejuicios.

Crédito de fotos: Centro Cultural de la UP

FICHA ESCÉNICA
“Kamasutra” (escritura de escenario)
Dirección: Gilbert Rouvière
Elenco: Lizet Chávez, Miguel Iza, Jimena Lindo, Norma Martínez y Roberto Ruiz
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8:30pm
La temporada va hasta el 21 de noviembre

jueves, 27 de octubre de 2016

Una viuda risueña

El espíritu de la comedia francesa del siglo XVII reposa en la sátira y la crítica social. Estos recursos inspirarían populares farsas y vodeviles por más de dos siglos hasta que autores como Eugène Labiche (1815–1888) incorporaron una crítica ingeniosa y aguda a las costumbres de su época.
Entre ellas, “La estación de la viuda” (“La Station Champbaudet”, 1862) es una delicia costumbrista. Su crítica a las rancias costumbres –él provenía de una familia de clase burguesa–, apariencias y matrimonios arreglados bastan para conjurar tramas desbocadas antes de un desenlace alegre.
Se trata de una divertida comedia–vodevil de dos actos equilibrados y frescos plagado de enredos que dirige con cuidado y acierto Norma Berrade. Y del adiós de Lucía Irurita, actriz con 50 años dedicados al arte y 100 obras teatrales, quien se despide entre un final feliz y la nostalgia de los últimos aplausos.

AMORÍOS ILEGALES
Los enredos amorosos sostienen el montaje. La agradable viuda Champbaudet (Lucía Irurita luce con elegancia, naturalidad y frescura) se siente atraída por el joven Pablo Tacarel (funcional y preciso Claudio Calmet), a quien ha confiado el diseño del mausoleo para su marido.
Las frecuentes visitas del arquitecto al apartamento de la viuda son una excusa para ver a su amante, la señora Aglae Garambois, a través de un código sonoro–musical. Este elemento y las rupturas de la cuarta pared irán tejiendo una sólida trama pícara que deleitará a la audiencia. Poco a poco se soltarán situaciones más confusas. El esposo burlado Teodoro Garambois (sobrio Kike Casterot) y el criado Arsenio (divertido José Antonio Buendía) buscarán certezas –si es que hay alguna– entre muecas, afinadas canciones y delirantes escenas del primer acto.

EL ADIÓS INESPERADO
Más aún, cuando en la segunda parte “peligra” un matrimonio concertado entre Tacarel y Carolina (Adriana Cuba), la grácil hija de los Letrinquier (buenos roles de Nicolás Fantinato y Mina Bracamonte). El desenlace de este clásico francés es para verse desde una butaca del Teatro de Lucía que en 2012 fundara la propia Irurita.
El elenco (habría que incluir a César Padrón, Patricia Ayona, Pedro Cáceres, Rosalía Hernández y Mauricio Pappi) es aceptable. En escena, Irurita es más que una viuda risueña, su personaje brilla entre pasajes cómicos y cantados, siendo estos resueltos con esmero y oficio. Un rol a la medida. 
La escenografía realista, el trabajo musical –con algunos desajustes en tiempo– y las luces impecables son aciertos de la producción. Lejos de presagiar un ocaso, “La estación de la viuda” ostenta la vitalidad de Irurita más allá de los escenarios. Es una pionera –la primera actriz en fundar una compañía teatral– a quien se ha de extrañar.

FICHA ESCÉNICA
“La estación de la viuda” de EugèneLabiche
Dirección: Norma Berrade
Elenco: Lucia Irurita, Mirna Bracamonte, Claudio Calmet, Nicolás Fantinato, José Antonio Buendía, Kike Casterot, Adriana Cuba y César Padrón
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm / Domingos a las 7pm
Temporada: Del 22 de septiembre al 5 de diciembre
Lugar: Teatro de Lucía (Ca. Bellavista 512, Miraflores)
Una producción de ACAU

viernes, 14 de octubre de 2016

Travesura de colores

Los enredos fantásticos –nacidos de algún evento cotidiano– son la miel de las tramas de teatro infantil. Existen múltiples montajes que agregan a esta fórmula música (a veces, en vivo), peculiares bailes, estribillos pícaros y un humor no tan inocente que marcan la contemporaneidad de este género.
El Barón del Aire (Mateo Gamarra), el Señor Verde (Juan
Gerardo Delgado) y Mariana (Vera Pérez Luna)
En esta premisa –un tópico actual, quizá– encaja Mariana y el Señor Verde” escrita por Luis Eduardo Pérez­–Albela. En manos de la eficiente dirección de Claudia Rua la historia de una niña con un entendible temor a su primer día de clases se torna en una aventura atrevida, inédita y surrealEn especial, porque la pequeña Mariana (una afianzada y natural Vera Pérez Luna) posee un gancho azul que le da valor. Al no encontrarlo, recurre a su imaginario amigo, el Señor Verde (un histriónico Juan Gerardo Delgado) para rescatar el preciado objeto de una mafia de gérmenes que la conserva bajo su cama.

MUNDO SUBTERRÁNEO
Ahí conocerán a nuevos amigos como Tiga, la hormiga filósofa, (gratísima Jackie Vásquez en su primera incursión en obras infantiles). Este simpático personaje con dotes intelectuales que no la eximan de meterse en líos conecta rápidamente con los más grandes y pequeños por su frescura y encanto.
La mafia (Sergio Armasgo, Lucía Rua
y Jeshua Falla)
Junto al Barón del Aire, una libélula algo desorientada (un divertido Mateo Gamarra) y el Señor Girasol (buena interpretación de Miajil Garvich, con un natural desenfado) iniciarán una tragicómica convivencia de la que dependerá el éxito de la misión. Esta travesía desencadenará muchos retos y enredos, en especial, cuando se internen bajo la cama y enfrenten a un grupo de villanos oscuramente encantadores.
Es decir, la mafia que integran Don Bacteria (Jeshua Falla lidera con suficiencia a su escuadrón) y sus esbirros de elegantes trajes: Bacterina y Bacterón. Falla es asistido por los atrevidos y oportunos trabajos de Lucía Rua y Sergio Armasgo. Estos “microbios” intimidan, incluso, en sus momentos más cómicos.

HABITACIÓN MÁGICA
La dirección de Rua trabaja con la riqueza textual de la pieza. Imprime un buen ritmo al montaje y aprovecha cada detalle: los acentos gráciles, las cuidadas coreografías y las canciones de letras amenas. El resultado conquista los sentidos de su audiencia de la mano de actuaciones uniformes.
Elenco de "Mariana y el Señor Verde"
Aunque entretenida, el montaje posee ligeros aspectos perfectibles. 
Por ejemplo, su hilo argumentativo abarca varios detalles y, quizá, por eso, la hazaña inicial se convierte –tras giros no tan sutiles– en una fábula sobre la amistad con que finalmente se resuelve la puesta. Y debería suprimirse el uso del humo en momentos que anteceden las variadas escenas de movimiento y luces de la obra. Mariana y el Señor Verde” alegra la cartelera teatral de los fines de semana con una travesura escénica que invita a perder los miedos con el vasto poder de la imaginación.

NOTA: Ámbar Asociación Cultural, productora de “Mariana y el Señor Verde”, ha creado la campaña COMPARTE TEATRO para acercar el arte y cultura a niños y niñas de Kantaya en Ventanilla a través de la donación de libros.

Créditos de fotos: Ámbar Asociación Cultural 

FICHA ESCÉNICA
Mariana y el Señor Verde” de Luis Eduardo Pérez–Albela
Dirección: Claudia Rua
Elenco: Vera Pérez Luna, Juan Gerardo Delgado, Jackie Vásquez, Mateo Gamarra, Miajil Garvich, Jeshua Falla, Lucía Rua y Sergio Armasgo
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. República 455, San Isidro)
Las funciones van los sábados y domingos a las 4pm
Temporada: Del 3 de setiembre culmina el 23 de octubre de 2016
Entradas: S/. 40 (General), S/. 20 (Estudiantes) y S/. 25 (Jubilados)
Productora Ejecutiva: Pamela Puglianini
Una producción de Ámbar Asociación Cultural
Más información en el evento de la obra

viernes, 7 de octubre de 2016

Dramas primaverales

Los mitos son caminos inagotables. Contarlos o escucharlos equivale a revivir episodios colmados de héroes divinos y hazañas increíbles, sin fatiga ni aburrimiento. Y no ha existido civilización de la antigüedad sin una mitología que sedujera o impresionara a las sociedades modernas.
Démeter (Steffani Rojas) y
un elfo (Renato Medina)
“Démeter y las cuatro estaciones”, pieza escrita y adaptada con gracia y frescura por Celeste Viale, recrea una de estas fantásticas historias
En ella, Démeter, la diosa griega de la fertilidad, sufre por su hija Perséfone, bella ninfa que es raptada por Hades, dios de la oscuridad y las tinieblas.
En su segunda temporada, el montaje de Cola de Cometa y Aranwa Teatro que dirige Alberto Ísola sumerge al espectador en un mundo de sensaciones escénicamente atractivas y mágicas. Para ello, combina perfectamente la poderosa oralidad de los mitos, el espíritu animista de los protectores de la naturaleza y una épica pugna entre divinidades sobre el destino y la felicidad. Una compleja ecuación que la autora Viale interpreta con acierto e ingenio.

SERES DIVINOS
El elenco –integrado por virtuosos actores formados en Aranwa Teatroalcanza un resultado elogiable. Los alegres elfos (Renato Medina y Lorena Rodríguez, un dúo irresistiblemente travieso) agotan la paciencia de los dioses del Olimpo, mientras intentan liberar a Perséfone (la frágil Fiorella Milla) a través de la lectura de las lágrimas de las divinidades.
Janncarlo Torrese, Fiorella Milla, Steffani Rojas,
Lorena Rodríguez y Renato Medina 
La abnegada Démeter (acertado rol de Steffani Rojas) afronta los designios impuestos por Zeus y Hades (un notable Janncarlo Torrese con contrapuntos y cuidadosas inflexiones de voz). “Démeter y las cuatro estaciones” revela que las decisiones de los dioses no siempre son las más acertadasEl preciso y comprometido trabajo actoral basta para delinear una puesta bucólica con un serio desafío: atraer al público infantil. La concepción textual (perspectiva de narrador) y técnica del montaje lo consigue cuando, con sutileza sensorial y cromática, “aparecen” las estaciones.

NATURALEZA ESCÉNICA
A eso ayuda la mirada a Démeter como protectora de la tierra: un factor útil sostenido por un lenguaje fluido, alegres coreografías y elementos coloridos relacionados al origen y regeneración de la vida. La puesta de Aranwa Teatro madura en su escenario circular sin descuidar a cada avispado espectador.
Segmento musical de la puesta
Junto a ello, la sobria dirección de Ísola depura la grandilocuencia y fatalidad (rasgos del imaginario griego) para componer un montaje dinámico que encandile a toda la familia. La música (autoría y selección de Jorge Chiarella) de cantos corales, acordeones y danzas acompasadas de sirtaki confiere a la puesta su primigenio aire ritualComo alegoría, “Démeter y las cuatro estaciones” retrata al amor (madre–hija) como una implacable fuerza. Un motor capaz de gobernar a la naturaleza y doblegar, incluso, la voluntad de los dioses. Entre días cálidos y ocasos otoñales la vida describe forzosos equilibrios que dan lógica al mágico universo de las historias.

FICHA ESCÉNICA
“Démeter y las cuatro estaciones”
Versión: Celeste Viale
Dirección: Alberto Ísola
Elenco: Steffani Rojas, Janncarlo Torrese, Fiorella Milla, Renato Medina y Lorena Rodríguez
La temporada va del 27 de agosto al 16 de octubre
Las funciones son los sábados y domingos a las 4pm
Lugar: Teatro Ricardo Blume (Jr. Huiracocha 2160, Jesús María)
Una producción de Coladecometa y AranwaTeatro