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martes, 26 de mayo de 2026

Figuras de arcilla

La deshumanización es uno de los costos más amargos de la vida moderna. Largas jornadas de trabajo, horas de cansancio y diarias manutenciones han convertido al hogar –o lo que representa– en uno de los últimos refugios para seres desdibujados y desmenuzados por la miseria cual muñecos sin rostros ni ojos.

"La Plaga" bajo la dirección de Estefano Portillo

“La Plaga o relatos de un muñeco que aún recuerda” (2026) aborda esta fábula de tintes grises en una inédita propuesta poética y exploratoria. Casi sin palabras, y sólo con expresivas miradas, gestos naturales y coreografiados desplazamientos, el elenco que conduce Estefano Portillo desafía la razón y los sentidos, aunque no siempre en ese orden. 
Estrenado en abril pasado en El Galpón Espacio de Pueblo Libre, el equipo entusiasta de Kananqa Producciones brilla con este singular trabajo. Y ello gracias a su riqueza plástica, dinámica y corporal, con la que consigue envolvernos en una rutina familiar reconocible. Con rigor y claridad, “La Plaga” plantea sus convenciones desde el inicio, cuando el público va ingresando a la sala. Ahí, cuerpos en extrañas posiciones o en delicados movimientos dominan el escenario desprovisto, mientras la utilería (mesas o sillas) yace a ambos los lados.

Esta propuesta desarrolla convenciones
estéticas, corporales y escénicas

Los códigos estéticos también saltan a la vista. Los intérpretes van en vestuarios en un cálido tono arcilloso, shorts blancos o pantalones negros, pero siempre con las rodillas protegidas antelando las rutinas de exigencia física, mientras los espectadores de la primera fila se guarecen –de lo que vendrá– con cobertores de plástico. 
El desconcierto se instala, incluso, con la presencia de los silentes ejecutantes. Un grupo de actores mueve los objetos y arma el comedor de una casa en un ejercicio solidario y animoso que los retrata como una familia que, si bien no enuncia palabra alguna, demuestra unidad. Como en “Los regalos”, célebre montaje de la Compañía de Teatro Físico (CTF), el elenco apuesta por la sugerencia para ir revelando sus vínculos. Desde la protección cariñosa de los padres (Jared Portocarrero y Claudia Mostorino) hasta los enredos de los hijos (Jen Marchan, Christine Lemus y Marcelo Andrade). Todo cambia cuando aparece Pascual (Jeremy Canchaya). Su presencia es el barro que modela la vida familiar, se colman los platos de alimento y se esquiva la escasez. Pero también revela el coste de llevar la vida de otros a cuestas en un sacrificio que deshumaniza y enajena como quien rasca el suelo para encontrar un poco de progreso y bienestar.

El trabajo de Kananqa Producciones tuvo 4
funciones entre abril y mayo pasado

Este efecto es más plausible cuando las escenas se tornan repetitivas y los actores adoptan un vestuario oscuro. Apenas guiados por intuición, gestos de manos y, sobre todo, por la música de Edu Arana y su animado trío que, a ritmo de bolero, vals o bossa nova, crean atmósferas con guitarra, bongó y claves, aunque, por ratos, se “cuelen” los sintetizadores. Con un notable trabajo físico y elegantes momentos de corporalidad, la historia queda más en manos del espectador que del elenco a pesar de su desconcertante escena final. “La Plaga” es capaz de inocular dosis de realidad a seres sin humanidad que, en su esencia mínima, serían apenas trozos de arcilla sin propósito ni memoria.

Crédito de fotos: Héctor Azañas / Azanas Studio

FICHA ESCÉNICA
“La Plaga o relatos de un muñeco que aún recuerda”
Director: Estefano Portillo
Elenco: Jeremy Canchaya, Jared Portocarrero, Claudia Mostorino, Jen Marchan, Christine Lemus y Marcelo Andrade
Composición musical: Edu Arana
Funciones: 24, 25, 26 de abril y 03 mayo a las 8pm
Lugar: El Galpón Espacio (Av. Cipriano Dulanto 949, Pueblo Libre)
Productora: Alejandra Velasco
Un montaje de Kananqa Producciones
Redes sociales: Instagram

viernes, 22 de agosto de 2025

Sobrevivir para vivir

Existen heridas tan profundas que solo se cierran cuando se exterioriza el dolor y la frustración que los originaron, aunque se ponga a prueba el talento y el corazón. Con estos delicados insumos surgió “10 pasos para conseguir una cita adicional en el seguro de salud” (2025).

"10 pasos para conseguir una cita adicional
en el seguro social de salud"

Este singular unipersonal de largo título resume la desoladora experiencia de atenderse en el sistema de salud pública de nuestro país. Su creadora, e intérprete Gloria María Lescano, licenciada en el arte de la observación y la paciencia, ha sabido retratar el malestar y la injusticia de una asegurada en una pieza conmovedora, reflexiva y esperanzadora. Bajo la eficiente dirección de Josué Castañeda, este trabajo no va a la carga con críticas ligeras. Al contrario, revela desde la atención de un pariente asegurado las carencias humanas, logísticas y emocionales de un sistema caótico y desbordado, víctima de un conveniente desahucio político. La puesta en escena consta de tres partes que podrían leerse en un inédito diagnóstico clínico. Introducción, por ejemplo, aborda las ideas comunes sobre el seguro de salud público: un servicio ineficiente, con abandono del Estado, algo propicio para atenderse en el sistema de salud privado.

Gloria María Lescano

Contexto Histórico, en cambio, brinda información que sustenta el primer acápite. Lescano intercala este desfile de hechos y datos con una presencia corporal en constante cambio y una alta dosis sensorial que fusiona versos de “Hospital” del poeta Pablo Guevara (1930-2006), así como el uso de voz en off y proyecciones visuales y sonoras del mar. La tercera parte coincide con el título de la intervención. Ahí el montaje desarrolla su lado más ingenioso y lúdico, sin olvidar su demanda. La actriz se revela/rebela como víctima de un deplorable servicio, pero, a su vez, despliega mecanismos de sobrevivencia en ese hostil entorno médico. Las originales dinámicas apelan a acciones propias en la sala de espera instalada en El Galpón Espacio. En buen dueto, Lescano y Piero Gonzales, su incansable apoyo escénico, recorren el consultorio en busca de una cita no programada con elementos como puertas, sillas y carteles.

La propuesta utiliza elementos bien manejados
por Lescano y el tramoya Piero Gonzales  

Ciertas rutinas destacan por ser irónicas –la del patrono San Pin-Pon– u otra en donde una correcta fórmula de palabras permite avanzar en este cruel juego de espera. En todas, no obstante, la actriz procura rescatar la poca humanidad de sus servidores (doctores, enfermeras y asistentas…) inmersos en un sistema tan productivo como deshumanizado. Breve pero potente, “10 pasos para conseguir una cita adicional en el seguro de salud” expone una radiografía delicada de este servicio esencial. Su diagnóstico es urgente y no da para reflexionar, sino para impulsar una reforma en bien de las miles de vidas que, a diario, aguardan alguna esperanza en las sillas azules.

DATO:
Proyecto beneficiario de los Estímulos Económicos para la Cultura 2024 del Ministerio de Cultura - categoría de Producción de Artes Escénicas

Proyecto ganador del Apoyo a la creación docente DARES 2025 de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)

FICHA ESCÉNICA
10 pasos para conseguir una cita adicional en el seguro de salud
Dramaturgia: Gloria Lescano
Dirección y conceptualización: Josué Castañeda
Interpretación: Gloria Lescano
Musicalización: Maje Maury
Apoyo escénico y tramoya: Piero Gonzales
Diseño de luces: Cristiano Jara Salazar
Funciones: 08, 09, 15, 16, 22 y 23 de agosto a las 8pm
Lugar: El Galpón Espacio (Av. Cipriano Dulanto 949, Pueblo Libre)
Entradas: S/ 30 (General), S/ 25 (Estudiantes) y S/ 24 (CONADIS) en Joinnus
Redes sociales: Instagram

domingo, 23 de abril de 2023

La mirada eterna

Hay ausencias que el tiempo y los lazos afectivos convierten en una compañía para toda la vida. Y es que según se lleve el duelo –proceso usualmente vinculado a la resignación y la tristeza– uno podría, por qué no, aprender más de sí mismo y avanzar en la vida.

Laura Santa Cruz en "A un cielo de distancia"
Entre la solemnidad y la alegría, “A un cielo de distancia” aborda la partida de una madre –bastante prematura y poco esclarecida– pero que dejó huella en su pequeña hija. Años después, Laura Santa Cruz transforma su pérdida en una propuesta íntima, honesta y valiente en la que conjuga sin reparos sus inquietudes juveniles y maduras. Bajo la dirección conjunta de Paloma Del Carpio y Andrea Valdivia, este unipersonal guía el corazón y la razón de su audiencia sobre esta inevitable etapa de la vida. Una apuesta arriesgada en tiempos de reciente pandemia, lutos postergados y preguntas en espera de alguna respuesta. “A un cielo de distancia” se sirve de la auto ficción para componer sus evocadoras escenas. En un primer momento aparece la actriz cuando era una niña de 4 o 5 años, quizá. Ataviada como una abejita, comparte los fugaces recuerdos de su madre biológica con una mirada candorosa y voz entrañable.

La propuesta es dirigida en
conjunto por Paloma del Carpio
y Andrea Valdivia
Entre la ficción y la realidad, este ocurrente personaje nos conecta con diferentes vivencias de la actriz.
Por ejemplo, siendo una niña de 10 años, describe una curiosa convivencia con una “nueva madre” que dejó una gran huella en su corazón antes de viajar a Cusco, mientras conserva intacta las impresiones de su primera madre. 
En edades más maduras, su personaje enfrenta no solo la soledad y las dudas de crecer, sino también los cuestionamientos sociales, el afán de superación e, incluso, a una cruel madrastra. Aquellos aprendizajes y golpes se reelaboran gratamente en escenas de adolescencia, juventud y adultez. Marcado por un halo testimonial e intimista, el unipersonal conducido por Del Carpio y Valdivia incorpora otros lenguajes al montaje. Se incluyen amenos momentos musicales y coreográficas –con un notable desempeño de Santa Cruz– que aligeran el peso de la puesta.

Santa Cruz en un elegante muestra de marinera
Aquí los objetos (un mueble antiguo, un retrato de la madre, unas rodilleras, velas o un pañuelo blanco) acompañan este ritual con calidez y cercanía.
El público decide involucrase más con el duelo de la artista, incluso, cuando asoma el suicidio, tema tabú que podría haberse explorado desde lo emocional o psicológico como detonante de lo artístico para no depender de los momentos más festivos.
“A un cielo de distancia”, la sensible propuesta de Tránsito - Vías de Comunicación Escénica, nos acerca a quienes ya han partido de este plano existencial, pero que nunca se alejaron, Una despedida que las ausencias ahora perceptibles con el corazón se lo merecen. 

FICHA ESCÉNICA
“A un cielo de distancia” (unipersonal)
Dirección: Paloma Del Carpio y Andrea Valdivia
Interpretación: Laura Santa Cruz
Temporada: Del 14 al 23 de abril
Funciones: Viernes, sábados y domingos a las 8pm
Lugar: El Galpón Espacio (Av. Cipriano Dulanto 949, Pueblo Libre)
Entrada: S/ 40 (General) y S/ 25 (Estudiantes y jubilados)
Un montaje de Tránsito - Vías de Comunicación Escénica
Redes sociales: Facebook / Instagram

sábado, 1 de noviembre de 2014

Mundos fácticos

Con las ucronías, delicioso género literario sobre realidades alternas, es posible delirar y configurar escenarios plausibles e intrigantes. Gobiernos totalitarios, sistema de control mental y subversivas estrategias para el bienestar común que ocultan acciones represivas desconciertan en sus páginas.
Presunto culpable”, nueva obra de Daniel Amaru Silva (Lima, 1987), pertenece a esa dimensión, en teoría, ficticia y lejana. Una guerra devastadora, desaparición de opositores y la justicia como índice de éxito gubernamental son las metáforas que describen universos paralelos donde ser feliz es una obligación.
Sobre ellos se establece una sólida pugna entre la lógica política y la razón humana (con sus imperfectas libertades). Una notable puesta codirigida entre Rodrigo Chávez y Amaru Silva que puede apreciarse hasta esta noche en el Galpón Espacio, un reducto dedicado al riesgo escénico situado en Pueblo Libre.

Una larga conversación
Varios de sus pasajes finamente absurdos nos remiten a “El Proceso”, de Franz Kafka, mientras que su atmósfera gris se emparenta fácilmente a clásicos de ciencia ficción distópica como “1984” (1949), de George Orwell, “Un mundo feliz” (1932), de Aldous Huxley, y “Fahrenheit 451” (1953) de Ray Bradbury.
Amaru Silva sumerge a sus personajes en ese futuro desconcertante. 
Su Defensor Público 27 (excelente trabajo de Gabriel González) parece provenir de ahí con sus movimientos robóticos y diálogos calculados –crítica al sectarismo político– que resultan intimidantes y aportan una defensa cerrada al sistema.
Acosta (muy acertada actuación de Carlos Acosta) es un reo inofensivo –casi patético– e hijo de un combatiente del bando vencido que, desde su apariencia, resulta inquietante y misterioso. Los dos seres, polares en la obra, son, al final, vulnerables y prisioneros del orden instaurado aunque desde frentes opuestos.

Futuro prometedor
El buen trabajo actoral sostiene la relación (confusa y tensa) del abogado y su potencial cliente ayudado por diálogos precisos –ideal para las teorías bizarras–, premisas perturbadoras (identidades alfanuméricas) e irrenunciables derechos carentes de razón como “No entender nada” o “Guardar silencio”.
La intriga por saber el delito de Acosta revela la corrupta manipulación de un sistema que se jacta de justo y transparente. Su proscripción de ideas (como la religión o la poesía) es una “cacería de brujas” que revela cómo el poder más fáctico (Sistema Patria Ley) se ve en peligro ante el libre albedrío ciudadano. Con una dirección conjunta acertada, buenos detalles técnicos (iluminación precisa y escenografía metálica), “Presunto culpable” avizora ese mundo que podría construirse ahora sin que lo sepa. A veces, es mejor conocer o proyectar ese futuro para cambiarlo. O, al menos, intentarlo.

Ficha escénica
Presunto culpable”, de Daniel Amaru Silva
Dirección: Daniel Amaru Silva y Rodrigo Chávez
Elenco: Gabriel González y Carlos Acosta
Producción Ejecutiva: Pamela Puglianini
Dirección de Arte: Aarón Rojas
Vestuario: Claudia Torres Donayre
Realización de Escenografía: Alex Sermeño
Ilustración y Diseño Gráfico: Melissa Golte
Asesoría en Maquillaje: Melissa Puch
Diseño de iluminación: Vanessa Geldres
Lugar: El Galpón Espacio (Av. La Mar 949, Pueblo Libre)
Funciones: Viernes, sábados y domingos a las 8pm
Temporada: Del octubre hasta el 1 de noviembre
Más información en la página de la obra

sábado, 29 de septiembre de 2012

Los límites del delirio

A veces, la imaginación deja de ser un simple ejercicio de abstracción y se convierte en pasaporte para una fuga perfecta. En “La razón blindada”, texto escrito por Arístides Vargas (Córdoba, 1954) es, en realidad, el único desvío posible para salvar del monótono encierro a De la Mancha y Panza, sus dos excéntricos personajes.
Desde trincheras idealistas, ambos inician, enredan y desarrollan pequeños episodios siempre a espaldas de sus celadores. A través de ellos, mutan su condición real de presos por la de imaginarios aventureros listos a recorrer llanuras poco pacíficas o continentes distantes en los pocos metros cuadrados de libertad por los que transitan.

Cautivante locura
Esta sensación impregnó la última función de la segunda temporada de “La razón blindada”, dirigida por Marco Otoya. Luego de casi un año de su temporada de estreno, este montaje de Panparamayo Teatro regresó a El Galpón Espacio de Pueblo Libre con una maduración notable.
Jorge Bardales, como De la Mancha, Sandro La Torre, a veces, Panza, el galgo Toribio e, incluso, Rocinante, ofrecieron una vertiginosa y ágil interpretación acompasada al ritmo de una dramaturgia brillante y cargada de divertidas metáforas e ingeniosos argumentos. En sus conversaciones –con momentos lúcidos y delirantes– se desafía el poder externo: unos intimidantes ojos plasmados perfectamente con proyecciones de video.
Y, aunque durante la obra se desconocen las razones de su reclusión, todo se sostiene en el anhelo de la libertad: para soñar, imaginar y, por qué no, cuestionar y burlarse de la realidad. Todo esto sucede cada domingo, el único día en que es posible conspirar con cierta facilidad.

Desafiando el riesgo
El discurso de Vargas combina los desbordes irracionales de las recreaciones quijotescas a sus experiencias como el exilio –lo sufrió durante la dictadura militar– o la represión. Por eso esta curiosa alegoría funciona tanto en las escenas de penumbra, mientras se proyectan escenografías, como bajo la luz y ante la presencia de las miradas centinelas.
En esta batalla de adalides y soñadores, el director de la puesta suma un desafío. Otoya confiesa en el programa de mano que “este proyecto surgió de un momento a otro en una época en la que tenía muchas ganas y mucho interés por dirigir, pero también mucho temor por el hecho de que no soy director”.
Sin embargo, este riesgo es bien correspondido en escena. Bardales y La Torre salen en busca de aventuras sobre sillas móviles, armados de cacerolas, tenedores, sutilezas e ironías, mientras que, desde las butacas, el juego de voces y personajes queda al deleite de la imaginación.

Crédito de foto: Luciana Arispe / Panparamayo Teatro

Ficha técnica
“La razón blindada”, de Arístides Vargas
Dirección: Marco Otoya
Asistencia de dirección: Jimena Leyva
Elenco: Sandro La Torre y Jorge Bardales
Escenografía: José Rodríguez
Producción ejecutiva: Ana Claudia Moca
Producción general: Panparamayo Teatro

domingo, 22 de mayo de 2011

La búsqueda inconclusa

¿Qué existe entre lo que fue y lo que está por venir? Esa sombría estación que se define, precisamente, por estar indefinida. En “La mujer que no termina”, curioso unipersonal al que su autora e intérprete, Carolina Barrantes, prefiere llamar obra de arte o algo escénico, es difícil encasillarla bajo una sola sensación, pero podrían rastrearse pizcas de angustia, nostalgia o desesperación. 
O sencillamente nada, lo indefinido.

Con pequeños monólogos y evocaciones recitadas a media luz la actriz inicia un juego de perspectivas: diestra (lo creativo y artístico) o siniestra (lo lógico y formal). Trata de situarse en una de ellas, en medio de un escenario que luce vacío, mientras describe su extraño atuendo –un vestido de arco iris, una rodillera– con una disculpa. Todo, al parecer, intrascendente.




Mujer en trance
Desde ahí sigue un hilo narrativo natural, oscuro y, por momentos, frágil. Cada frase pareciera dictada por el inconsciente y por eso no cuenta una historia convencional, sino que apertura otras. Quizá por ello la autora prefiere llamar obra de arte y no pieza teatral a este trabajo.

Su búsqueda apunta, más bien, a crear atmósferas y sensaciones, a modo de un trance onírico. La actriz se convierte en una mujer en tránsito constante y recorre el camino de las dualidades: inicio-fin, razón-emoción, luz-oscuridad, y otras infinitas posibilidades de su universo.

Lo vivido puede ser entendido desde su lado racional y podría explicarse el futuro con acorazonadas y emociones aunque no sepa bien a dónde llegará. Pero, ¿qué hay de ese ligero espacio entre el pasado y el futuro? ¿Es interminable esa etapa?



Eterno retorno
De Carolina Barrantes sabemos que es una actriz con experiencia en creaciones colectivas y, en especial, de performance. El año pasado, por ejemplo, tuvo un rol en “Comer, obra en tres platos para estómagos hambrientos”, que dirigió Mario Ballón en la Alianza Francesa de Miraflores.

Su propuesta, como otras exhibidas anteriormente en El Galpón Espacio, fue concebida para que los espectadores tomen el lugar de la autora: una mujer que no termina, al final de la obra. Las respuestas y reacciones pueden ser diversas, pero de eso se trata.

Si se anima a ver esta puesta escénica – íntima y desconcertante– hágalo con los ojos de quien merodea los rincones de una casa abandonada por primera vez: sin saber qué puede descubrir. Quizá así logre saborear alguna esperanza apagada, un gris recuerdo de la infancia, el sinsabor de una tristeza lejana, o simplemente nada. Llevarse esa nada a casa ya será mucho.

Fotos: Ana Rosa Benavides 

Ficha técnica
“La mujer que no termina”, de Carolina Barrantes
Actúa: Carolina Barrantes
Horario: Jueves a sábado a las 8pm.
Lugar: El Galpón Espacio (Av. Cipriano Dulanto 949, Pueblo Libre)
Entrada: S/. 20 (general) y S/. 10 (estudiantes)
La temporada finaliza el 28 de mayo. 
Más información en el evento de Facebook o el blog del unipersonal.