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jueves, 14 de junio de 2018

Un mundo feliz

¿Se imaginaría un mundo sin una pizca de alegría? Posiblemente no, pero desde algún rincón de la avispada imaginación de Miguel Álvarez Aguirre, autor versátil y director del Grupo de teatro y títeres Malajuntas, este universo de opacos senderos inspiró “Sanseacabó y el último refugio”.
"Sanseacabó y el último refugio"
En su trama, unos valientes héroes y heroínas –una “troupe” de niños irreverentes– intentarán rescatar la ciudad sometida por un intimidante villano llamado Sanseacabó. La historia combina dosis de fantasía, aventura, coreográficos enredos y pasajes musicalizados que Álvarez Aguirre dirige con esmero y dedicación. Las fuerzas (el bien y el mal) que plantea en su obra lucen equilibradas. Con acierto, el director se resiste a encasillar a sus villanos como “malos arquetípicos” y a sus héroes como “clásicas víctimas”, sino que los confronta con matices humanos y solidarios en escena.
Aunque esta premisa épica resulte atractiva, la obra desnuda falencias en su desarrollo. En especial, sobre el conflicto central –que va desde rescatar la ciudad, descubrir el origen del mal hasta construir un entorno sano y amigable, si es que no hay más– y que se advierte tardíamente en una historia de corta duración.
Stefano Salvini, Rosella Roggeró, Irene Eyzaguirre,
Vian L. King, Diego Sakuray, Alejandra
Bouroncle y Diego Pérez
Ello no quita encanto ni frescura a la pandilla que lidera Balán (la siempre enérgica y carismática Alejandra Bouroncle); acompañada de la intrépida Faros (Rosella Roggeró), Bolsa (sobrio y puntual Vian L. King) con su talega mágica, y Barullo (Diego Sakuray, en un registro diferente). Entre los antagonistas Grakus (notable trabajo de Diego Pérez) brilla como el felino de ágiles movimientos y frases agudas. Sanseacabó (Stefano Salvini, que, aunque oscuro, no logra sostener su papel tiránico) y la Bruja Cachivache (aceptable Irene Eyzaguirre), en cambio, deambulan antes que perseguir sus malévolos planes. Lejos de análisis dramáticos, “Sanseacabó y el último refugio” saca provecho de la música en vivo. La impecable dirección musical de Pepe Bárcenas y la interpretación de la banda (Elizabeth Avila, César Gabriel Riveros, Bruno Rosazza, Renzo López y Diego García) enriquecen de matices amenos y melodramáticos a la historia y conducen al público en las atmósferas precisas.
Balán (Bouroncle) y Sanseacabó (Salvini)
El canto es otro elemento gravitante. Las canciones (lúdicos y gratos ejercicios de letra, música y coreografía) se prestan al juego escénico por lo que se sugiere potenciar más el trabajo vocal del elenco o emplear micrófonos para aprovechar mejor la acústica del auditorio colosal del Centro Cultural de la Universidad del Pacífico. Sanseacabó y el último refugio” destaca, además, por su escenografía, vestuarios y recursos técnicos cuidados al detalle. Por esa ciudad de pálidos suburbios y súbitos escondites brillan los embajadores de la imaginación, la música y el color: pequeños héroes y heroínas que compensan su prematura edad con la grandeza de sus sueños.


FICHA ESCÉNICA
Escrita y dirigida por Miguel Álvarez Aguirre
Elenco: Alejandra Bouroncle, Irene Eyzaguirre, Vian L. King, Diego Pérez, Rosella Roggero, Diego Sakuray y Stefano Salvini
Músicos: Elizabeth Avila, César Gabriel Riveros, Bruno Rosazza, Renzo López y Diego García
Dirección musical: Pepe Bárcenas
Lugar: Centro Cultural UP (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María)
Temporada: Del sábado 05 de mayo al domingo 22 de julio
Función: Sábados y domingos a las 4pm
Revisa la página de la obra

sábado, 4 de febrero de 2017

Crisis latente

Lejos ser cíclica o lineal, la historia peruana parece ser una cadena de episodios inconclusos. Una tradición fraguada por políticos mesiánicos, revoluciones fallidas y catástrofes de proporciones bíblicas con que Eduardo Adrianzén supo imprimir con agudeza e ironía en “Silencio sísmico (2016).
Giovanni Arce, Rosello Roggero y
Alain Salinas
Desde algún devastador terremoto –como el ocurrido en 1746– hasta las asonadas golpistas en los tres militarismos: todo confluye en una atmósfera de zozobra constante. El autor inserta pequeñas fábulas sobre nuestras creencias, miedos y sueños para esbozar una sociedad distante y fragmentada.
Óscar Carrillo transforma esta pieza –salpicada de simbolismos y vicios criollos– en un interesante y preciso ejercicio de memoria colectiva. Tras un sólido estreno en el Teatro de Lucía, Silencio sísmico” instala su epicentro en la Asociación de Artistas Aficionados. Desde ahí estremece y confronta.

TEMBLORES OCULTOS
Esta historia apocalíptica rodeada de una idiosincrasia peruana es sostenida por tres mujeres. La joven Soledad (aceptable papel de Rosella Roggero) decide emigrar para empezar de cero. La detienen los recuerdos del padre, sus temores y dos ex enamorados con quienes extrañamente convive.
Elenco de la obra
Junto a Ariel y Christian (divertidos y opuestos Giovanni Arce y Alain Salinas), conformarán una tríada perfecta para jugosas escenas cómicas. Los atisbos bien logrados de inmadurez, alienación y frescura son equilibrados con la lucidez y cierto desencanto de dos buenos personajes femeninos.
Su madre Esther (delirante Ximena Arroyo) y lectora de cartas astrales, avizora en el viaje de su hija un designio fatal para la ciudad; y la risueña y desenfada abuela Doris (acertada Sonia Seminario). Ellas son el reflejo de un proyecto en diferentes tiempos que, como el país, intentaron –o intentan– no resignarse.

EPICENTRO ESCÉNICO
Adrianzén sitúa la pieza teatral en un momento crítico: 28 de julio de 2016, cuando se renueva la vieja promesa de un mejor país. Se instaura una sensación  de inminente peligro ­–como los tres siglos de silencio sísmico­ en Lima– que se acentúa en una sociedad alienada, indiferente y frívola.
"Silencio Sísmico" la AAA
Un detalle recreado con ironía en las historias paralelas mientras una tensa atmósfera ensombrece el futuro de Soledad y de la ciudad. 
La sobria escenografía apenas basta porque la conexión es inmediata, mérito a la confianza, solvencia e intensidad con la que Carrillo dirige a su elenco.
En sus contradicciones y peculiaridades, “Silencio sísmicoremece los cimientos de una sociedad –tan limeña– obnubilada por aparentes superávits y milagrosos “boom”. Este discurso, irónicamente pesimista, encierra alguna esperanza a la que aferrarse ante una desgracia que se avecina.

Fotos: Silencio sísmico / Lima Vaga / Alondra Florez Quiroz

FICHA ESCÉNICA
Silencio sísmico” de Eduardo Adrianzén
Dirección: Óscar Carrillo
Elenco: Sonia Seminario, Ximena Arroyo, Giovanni Arce, Alain Salinas y Rosella Roggero
Las funciones van los viernes y sábados a las 8pm y los domingos a las 7pm
Temporada: Del 20 de enero al 5 de febrero
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Lima)