miércoles, 19 de junio de 2013

El luchador anónimo

A Diego Díaz le fascina el teatro. Recuerda haber intentado de todo para saltar de la butaca al escenario, pero el destino le había reservado un asiento en la última fila de las oportunidades. Desde ese incómodo lugar, se propuso no abandonar su sueño, aunque ello significara vivir más tropiezos que aciertos.
¿Qué hiciste Diego Díaz?”, título de esta obra, que suena más a una amonestación, nos presenta a un personaje en busca de una historia propia
Escrita y dirigida por Cristian Lévano, Díaz es un luchador que se resiste a la derrota. Si desea saber de su éxito o, quizá, su fracaso, puede acudir algún sábado o domingo al Club de Teatro de Lima (Av. 28 de Julio 183, Miraflores).

Desde el teatro
Para conseguir su anhelo, Diego Díaz (Sergio Velarde) ha recurrido a un infalible método: escribir una pieza de teatro. Y, si es posible, dirigirla. Ante nosotros aparece un personaje común y corriente, perseverante y de un talento poco aceptado. La actuación de Velarde es amena, pero hubiera sido ideal acentuar más la personalidad de Díaz.
En la historia –de Diego Díaz– hay dos personajes: Alguien (María Fernanda Valera) y Otro (Rod Díaz Sánchez), quienes intentan contar la inefable aventura del dramaturgo en el esquivo mundo escénico. Cada uno lleva un registro ágil e hilarante que explotan en pasajes como el del ficticio talk show, por citar alguno.
En este texto fresco y ameno, Alguien y Otro se las ingenian para involucrarse y responder a las preguntas del incomprendido hombre de teatro. Es divertido observar cómo estas interrogantes trascienden los dilemas de Díaz y se insertan en la imaginaria vida de sus propias creaciones. Es una búsqueda de identidad y esencia.

Lúdicas frustraciones
Y es curiosa la conexión que logra el montaje con el público. Antes de la función, por ejemplo, un ser común pasea y saluda a los asistentes para luego mimetizarse entre las butacas. Naturalmente se trata de Díaz. No obstante, hay detalles por mejorar como la sincronización de los actores.
Para compensarlo, el montaje entretiene con humor negro, simpáticos atisbos coreográficos y un mensaje que nos advierte la importancia de tener sueños y la voluntad de lograrlos.
"¿Qué hiciste Diego Díaz?" ha sido exhibida en salas de la Asociación de Artistas Aficionados (AAA), ICPNA, Casa Yuyachkani y la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD) producido por Winaray Teatro, fundado por Lévano. Y también ha viajado afuera al Festival ENTEIPA de Punta Arenas (Chile), en el 2008. Cinco años después, la lucha de Diego Díaz continúa sobre los escenarios.

Ficha técnica
¿Qué hiciste Diego Díaz?”, de Cristian Lévano
Dirige: Cristian Lévano
Actúan: Sergio Velarde, María Fernanda Valera y Rod Díaz Sánchez
Lugar: Club de Teatro de Lima (Av. 28 de Julio 183, Miraflores)
Funciones: Sábados a las 8pm y los domingos a las 7pm
La temporada culmina el 30 de junio
Más información en el evento y en la página de la obra

sábado, 11 de mayo de 2013

Enigmáticas sombras

Hay piezas teatrales que generan alguna respuesta o solución. En otras, en cambio, lo que asoman son interrogantes. Quizá sea el caso de Sombras”, pieza del autor noruego Jon Fosse (Haugesund, 1959).
En esta historia, los seis personajes cotidianos y arquetípicos –desde el nombre–  deambulan sin un motivo aparente por un extraño lugar tejido con recuerdos lejanos.
Recuerdos que jamás se apartarán de uno como si fueran una sombra, aunque luzcan inconexos, distantes, oscuros o hirientes. Este escenario sobrecogedor y desolador es propuesto por Martín Tufró, director de esta puesta, en el Auditorio del Centro Cultural de El Olivar de San Isidro.

Indefinido y atemporal
En “Sombras” el tiempo y el espacio pasan inadvertidos. En ese limbo cada uno de los personajes flota y cuenta, en la medida de lo posible, algunos hechos de su vida. Sus relaciones –confusas y dispersas– poseen un conector común que el espectador irá descubriendo a lo largo de este montaje de casi una hora. 
Quienes aparecen son la Madre (Montserrat Brugué), el Padre (Sergio Paris), el Amigo (Santiago Magill), la Chica (Sofía Humala), la Mujer (Rebeca Ráez) y el Hombre (Gerardo García Frkovich) y cada uno encarna a la sombra deslucida de otra que flota en una dimensión desconocida. La genialidad de esta pieza de Fosse reside en contar una historia con apenas retazos y pistas levemente específicas. Ello es bien aprovechado por el director y el elenco para entregar una historia colmada de reflexiones, dilemas, olvidos, decepciones y miedos que son los contrastes  de nosotros mismos.

Retando al destino
Quizá, por eso, llama la atención la naturaleza de sus diálogos: que oscilan entre la angustia, un temor inusitado y un aparente estado de tranquilidad. Y es lo que sus seis protagonistas arquetípicos logran reflejar al no querer aventurarse más allá, al no enfrentarse a lo inexorable… un destino ya jugado.
Es de destacar también la escenografía –ideada por Marta Osorio y Tufró– y la iluminación (diseñado por Mario Ráez) que recrea los vitales ocasos de esta historia. Sombras” es la primera obra de este poeta, narrador y dramaturgo contemporáneo estrenado en Lima, pero ya había sido representado en teatros de Argentina y Chile.
Una propuesta interesante y un riesgo bien asumido por su director y actores para construir una atmósfera de recuerdos grises y fugaces que debería observarse bajo una diáfana luz o desde alguna tiniebla personal.

Crédito de fotos: Pamela Celeste / CC El Olivar

Ficha artística
Sombras”, de Jon Fosse
Dirección: Martín Tufró
Elenco: Montserrat Brugué, Sergio Paris, Santiago Magill, Sofía Humala, Rebeca Ráez y Gerardo García Frkovich
Funciones: De jueves a domingo a las 8pm
La temporada va hasta el 19 de mayo.
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Calle La República 455, San Isidro)

domingo, 5 de mayo de 2013

Una farsa bizarra

“El fin justifica los medios”. Esta frase del pensador Nicolás Maquiavelo (1469-1527) encaja con singular precisión en las dimensiones más oscuras del poder y en los mecanismos usados para lograr sus fines. En la Historia los ejemplos sobran y en “¡Baila con la Muerte!”, tragicomedia de arquetipos escrita por Maritza Núñez (Lima, 1958) danzan en un festín caótico.
Un banquete peligroso y embustero que se presenta hasta este domingo 5 de mayo en la renovada Sala de la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD)
En él se transan favores políticos, intereses ocultos y eternos prejuicios inmersos en una Lima extrañamente hedonista de los años 50.
La historia recrea una fiesta que congrega a personalidades políticas, económicas y artísticas en casa de un general –irreverente alusión al general Manuel A. Odríaantes de las elecciones de 1956. En ese entonces, se debatía el voto de las mujeres o la conscripción del APRA, y las candidaturas se decidían entre noches de jarana y mambos de Dámaso Pérez Prado.

Noche frenética
Los anfitriones Nella (María José de Zaldívar) y Sergio (Leonardo Torres Descalzi) han apostado su futuro político en las próximas elecciones y organizan una pequeña fiesta. A ella acuden un empresario exitoso (Gustavo Mac Lennan) y su divertida amante (Rocío Ántero – Cabrera) así como una mujer muy religiosa de acomodada posición (Pilar Núñez).
La insólita constelación de invitados incluye a una ex reina de belleza (Lieve Delanoy) y un ambicioso arquitecto (Nelson Tafur). Cada arquetipo  revela sus ideales e intrigas siempre acompañados de un halo arribista
Junto a ellos y con un protagonismo ganado están los mozos (Herberth Hurtado, Gerson del Carpio y Héctor Quispe). Los tres son una comparsa coreográfica amena, casi la de un vodevil. Una mención especial para Perico (Emilio Montero), el mayordomo principal, cuyas apariciones histriónicas son cómicas y ágiles; mientras que el pianista Luis Felipe Sánchez crea la atmósfera oportuna para cada situación de la puesta.

El juego político
Existe una orquestación macabra e inadvertida en el texto de Núñez. A pesar de ser exhibida en un solo acto, hay dos partes definidas. Una primera avocada a una farsa política y costumbrista moderna como una postal inspirada en algún libro de Guillermo Thorndike. El programa de mano cita uno en especial: “Los apachurrantes años 50”.
Los trazos del imaginario criollo y ridículamente afrancesado se entrelazan en cuadros entretenidos y cotidianos. Pero luego viene un quiebre audaz. El punto desencadenante tiene como pretexto la muerte de Nella, la anfitriona y esposa del militar, sin presagiar lo que está por venir.
Entonces aparece un segundo momento lleno de escenas sensuales, picardía y coreografías bastante sugerentes. Una apuesta bizarra, atractiva y escandalizadora a la vez. En esta parte, los preceptos del espectador (y de la sociedad también) son puestos a prueba entre la sorpresa, la risa nerviosa o el escándalo.

Inicio y fin
Un riesgo en escena sostenido con buenas actuaciones de un elenco experimentado pero fresco, y una dirección acertada. El vestuario, el diseño de luces, la escenografía y la composición musical (“El manguerazo” y “El bolero de Cuchita”, de Sadiel Cuentas) son impecables y no hacen extrañar a la producción en otros salas.
El resultado han sido funciones a sala llena en la ENSAD y opiniones y reflexiones de todo tipo, un ejercicio saludable para cronistas y espectadores de nuestro teatro. “¡Baila con la muerte!”, el montaje de esta autora peruana residente desde 1986 en Finlandia, ha inaugurado así la nueva etapa de la histórica sala y cierra su temporada esperando alguna reposición futura que nos dé más para comentar.

Crédito de fotos: Fernando Criollo / VyV Comunicaciones


Ficha artística
“¡Baila con la Muerte!”, de Maritza Núñez
Dirección: Jorge Sarmiento Llamosas
Elenco: María José de Zaldívar, Leonardo Torres Descalzi, Pilar Núñez, Gustavo Mac Lennan, Lieve Delanoy, Emilio Montero, Rocío Ántero - Cabrera y Nelson Tafur. Emilio Montero, Luis Felipe Sánchez, Herberth Hurtado, Gerson del Carpio y Héctor Quispe
Última función: domingo 5 de mayo a las 6:30pm
Lugar: Sala de la Escuela Nacional Superiorde Arte Dramático - ENSAD (Paseo de la República cuadra 4, en el Parque de la Exposición)
Más información en el evento de la obra.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Vidas paralelas

¿De qué depende la personalidad? ¿Tenemos sólo una o yacen ocultas otras? En Opción múltiple”, el dramaturgo mexicano Luis Mario Moncada (Sonora, 1963) ensaya una divertida respuesta a estas preguntas con cierta mirada psicológica. La obra fue escrita en 1999 y tras dos traducciones y una veintena de puestas, llega a Lima.
Ahora coproducido por el Teatro de la Universidad Católica (TUC) y dirigido por Miguel Talledo, este montaje es una comedia fresca y ágil que entretiene de principio a fin. Un juego de personalidades, caos mental y enredos poco conscientes que se presenta los martes y miércoles en el Teatro Larco.

Obra espontánea
En el programa de mano, Moncada afirma haber escrito esta pieza sin mayores pretensiones. En ella, Diana (Andrea Chuiman) es una joven cuyos traumas de infancia la han llevado a desarrollar diversas personalidades, cada una lista para una circunstancia. O, quizá, para todas.
El autor sitúa su historia en una cena romántica en la que nada luce bien. Una fórmula efectiva que tiene en el escenario a Chuiman, quien inspira toda la inseguridad y ansiedad de una chica en apuros, a punto de encontrarse con un joven vanidoso llamado Gerardo (Junior Silva). 
A su lado, sus personalidades intentarán auxiliarla entre las reflexiones ecuánimes de Julia (Fiorella Díaz) o los atrevidos arrebatos de Petra (Masha Chávarri). Son divertidos los personajes de la ruda Sabueso (Mayra Olivera) y la ingenua Olga (Alexa Centurión), las otras dos "yo" de Diana.

Galería personal
De la interacción de cada una de ellas con el aspirante a novio se originarán divertidos enredos. Por su parte, los tres papeles masculinos (Medardo, un vendedor de cristalería, Gerardo y un doctor que ayuda a Diana) son interpretados por Silva, un actor de buenas cualidades para la comedia. Eso dicen sus roles televisivos.
Sin embargo, a diferencia de la televisión, el teatro y, en especial, la comedia revisten otros códigos que Silva ha ido asimilando función tras función. Ello ha ayudado a que el actor diferencie sus roles sin compartir los disfuerzos y ademanes (exigidos por cada personaje). Un buen recurso con miras a futuros papeles escénicos.
En suma, un elenco de buen trabajo y una correcta dirección convierten aOpción múltiple en una obra ideal para pasar un momento agradable en días en los que no suele haber funciones. De ese modo, el Teatro Larco –administrado por Plan 9– se ha convertido en uno de los pocos escenarios de nuestra ciudad con una programación escénica diaria. Un notable esfuerzo.

Ficha artística
 “Opción múltiple”, de Luis Mario Moncada
Dirección: Miguel Talledo
Actúan: Andrea Chuiman, Junior Silva, Alexa Centurión, Fiorella Díaz, Masha Chávarri y Mayra Olivera.
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)
Funciones: Martes y miércoles a las 8pm
La temporada va hasta el 22 de mayo

Crédito de fotos: Ericson Reyes / Opción múltiple

sábado, 27 de abril de 2013

Refugio siniestro

En épocas de ratings y espectacularización mediática, la vida se distorsiona bajo el cristal de los reality show, la frivolización y la crisis de identidad. Algunos de estos rasgos delinean a “La Visitante”, obra con pinceladas psicológicas escrita por Julia Thays, dirigida por Alberick García y presentada en el Teatro Racional de Barranco hasta este sábado 27 de abril.
En esta historia somos invitados a recorrer el Centro de Recuperación Mental (CERUMEN), un sanatorio por el que vagan almas hurañas y atormentadas que, en su súbito escape, recalaron en una dimensión extraña y distante de la realidad, pero, al parecer, muy cómoda cuando sólo se busca huir.


Espejo distorsionado
Es el caso de Rafaella (un agresivo rol interpretado por Thays). Luego de un fugaz éxito literario y un rápido fracaso, decidió refugiarse en la soledad de sus claustros para intentar huir de sus temores, los prejuicios de su familia y antiguos secretos
Con ello, renunció a su libertad –vive en una prisión demencial– y ponerse al recaudo de los doctores del CERUMEN y sus siniestros tratamientos. Sus “calmados” días terminan cuando, tras quince años, reaparece Aurora (Jackelyn Vásquez), su mejor amiga de la niñez
Poco a poco, se irá revelando la verdadera relación entre ambas y las razones de su separación, pero también la esperanza de un nuevo futuroPor todos los medios, la visitante intentará disuadir a Rafaella de que afuera existe un mejor lugar. Y, si no, es posible construirlo si sólo se atreviera a salir de su encierro. Lograrlo o no enfrentará a las dos protagonistas y guiará el hilo de esta historia.

Zona de miedo
La atmósfera de “La Visitante” es abrumadora. Sobrecoge observar al Teatro Racional envuelto entre telas blancas dando una sensación de soledad y vacío. Los diálogos tensos y los momentos de exasperación fluyen a ritmo inesperado, aunque son alternados con las perturbadoras terapias sacadas de algún relato de terror.
El doctor del sanatorio (un buen papel de Sandro La Torre), luce una máscara telegénica y superficial. Sus frases inspiran más sospechas que certezas, pero jamás pierde su inquieta sonrisa. De otro lado, la fallida complicidad de Rafaella y Aurora funciona bien mientras eligen si vivir entre el pasado o apostar por un futuro incierto y, quizá, feliz.
Tras cinco semanas, La Visitante clausura las puertas de su sanatorio y revela en su mensaje la necesidad de afrontar la realidad ante una sociedad siniestra y despiadada. Con este montaje se cohesiona más la dupla Thays y García, quienes habían trabajado antes en “Yo, Río”, puesta presentada en el Festival de Artes Escénicas de Lima (FAEL) 2012.

Ficha artística
“La Visitante”, de Julia Thays
Dirección: Alberick García
Asistencia de Dirección: Vera Castaño
Actuación: Jackelyn Vásquez, Sandro La Torre, Julia Thays, Martín Martínez y Lucía Mantilla.
Lugar: Teatro Racional (Av. Balta 170, Barranco)
Última función: Sábado 27 de abril a las 8pm.
Producción general: PROCREA Producciones

viernes, 22 de marzo de 2013

¡Feliz Día del Teatro!

Se acerca el Día Mundial de Teatro (27 de marzo) y desde hace algunos años hay logros que celebrar en nuestro país. Nuevos recintos teatrales, producciones de alta calidad, políticas descentralizadas de incentivo cultural y talleres de formación escénica, etc. Pero siendo sinceros, no todo es bueno, aunque se ha avanzado.
Sería ideal contar con una plataforma que integre propuestas comerciales o alternativas y, lo más urgente, incentivar el teatro –como otras artes también– desde el colegio. Al margen de este pequeño análisis, diversas personalidades del mundo escénico suelen expresar sus buenos deseos e intenciones por esta fecha.
Es así que este 2013 el actor y escritor de teatro italiano ganador del Premio Nobel de Literatura de 1997, Dario Fo, fue elegido para escribir un mensaje; mientras que en el Perú, Eduardo Adrianzén, dramaturgo y guionista, dedicó unas líneas en “Incluyamos las gracias” que deseo compartir con ustedes.

International Theatre Institute (ITI)
World Organization for the Performing Arts 
Día Mundial del Teatro 2013 (Marzo / 27)

Mensaje de Dario Fo

Hace mucho tiempo, el poder tomó una decisión intolerante contra los comediantes al expulsarlos del país.
Actualmente, los actores y las compañías teatrales tienen dificultades para encontrar escenarios públicos, teatros y espectadores, todo a causa de la crisis.
Los dirigentes, por tanto, ya no están preocupados por controlar a aquellos que les citan con ironía y sarcasmo, ya que no hay sitio para los actores, ni hay un público al que dirigirse.
Por el contrario, durante el Renacimiento, en Italia, los que gobernaban, tuvieron que hacer un esfuerzo importante para mantener a raya a los Comediantes, pues reunían abundante público.
Se sabe que el gran éxodo de actores de Commedia dell'Arte tuvo lugar en el siglo de la Contrarreforma, que decretó el desmantelamiento de todos los espacios teatrales, especialmente en Roma, donde fueron acusados de ofender a la ciudad santa. En 1697, el Papa Inocente XII, bajo la presión de insistentes requerimientos del ala más conservadora de la burguesía y de los máximos exponentes del clero, ordenó la eliminación del Teatro Tordinona que, según los moralistas, había acogido el mayor número de representaciones obscenas.
En la época de la Contrarreforma, el cardenal Carlos Borromeo, que estuvo activo en el norte de Italia, se consagró a la redención de los 'niños milaneses', estableciendo una clara distinción entre el arte, como la máxima expresión de educación espiritual, y el teatro, la manifestación de lo profano y lo vanidoso. En una carta dirigida a sus colaboradores, que cito de memoria, se expresa más o menos así: "Los que estamos resueltos a erradicar las malas hierbas, hemos hecho lo posible por quemar textos que contienen discursos infames, para extirparlos de la memoria de los hombres, y al mismo tiempo perseguir a todos aquellos que divulgan esos textos impresos. Evidentemente, sin embargo, mientras dormíamos, el diablo maquinó con renovada astucia. ¡Hasta qué punto es más penetrante en el alma lo que los ojos pueden ver que lo que puedan leer de los libros de ese género! ¡Hasta qué punto más devastadora para las mentes de los adolescentes y niños es la palabra hablada y el gesto apropiado, que una palabra muerta impresa en un libro. Por tanto es urgente sacar a las gentes de teatro de nuestras ciudades, como lo hacemos con las almas indeseables."
Por tanto, la única solución a la crisis se basa en la esperanza de que se organice una gran caza de brujas contra nosotros y especialmente contra la gente joven que desea aprender el arte del teatro: Una nueva diáspora de Comediantes que, desde tal imposición, sin lugar a dudas provocará beneficios inimaginables por el bien de una nueva representación.

Y ahora el Mensaje Nacional por el Día del Teatro:

Incluyamos las gracias
Por: Eduardo Adrianzén

En este Día Mundial del Teatro, para celebrar como se debe y organizar una verdadera fiesta, por fuerza debemos invitarnos a todos, sin excepción.
Así que a nuestra fiesta entran:

Los que hacen teatro en medio de un arenal y con butacas de ladrillo.
Los que lo hacen en salas pequeñas o espacios alternativos.
Los que lo hacen en las salas más grandes, equipadas, cómodas y elegantes.
Los que improvisan escenarios en las localidades donde aún no hay salas de teatro.
Los que ofrecen entrada libre o salida con sombrero.
Los cobran 5, 10, 15, 20, 40, 50, 60 o 100 soles, con descuento para estudiantes, jubilados, bomberos y policías, ya sea lunes femenino, jueves popular o sábado de gloria.
Los que tienen financiamiento de universidades, instituciones o empresas.  Y –afortunada excepción- algún fondo público.
Los que rompen su chanchito, se endeudan o empobrecen para producir su montaje.
Los pocos que pagan fijo. Los muy pocos que sacan puntos de 3 mil soles semanales. Los muchos que sacan poco. Los que sacan puntos de 3 soles, o “para la gaseosa”. Y los que simplemente lo hacen gratis.
Los famosos. Los aspirantes a famosos. Los que no se esfuerzan en ser famosos.
Los que son vistos como vacas sagradas. Los que son vistos como terneros sagrados. Y los engreídos de los medios.
Los que no buscan ser “sagrados”, y no lo serán porque rara vez aparecen en los medios.
Los independientes. Los dependientes. Los que se sienten “oficiales”. Los que se sienten “marginales”, Y los que se sienten orgullosos de cualquier etiqueta.
Los que ganan concursos. Los que no los ganan.  Los que nunca participan.
Los que hacen obras solo para reír y no buscan hacer pensar.
Los que quieren hacer pensar y no buscan entretener.
Los que quieren entretener haciendo reír y haciendo pensar.
Los livianos, los graciosos, los profundos y los sesudos.
Los que hacen obras nacionales. Los que hacen obras universales. Y los que hacen de las dos.
Los que escriben aristotélico. Los que no les interesa ser aristotélicos. Los tradicionales. Los vanguardistas. Los que respetan las reglas y los que quieren jugar con otras.
Los que mezclan y fusionan. Los que hacen un teatro que también baila y canta. 
Los que hacen un teatro basado solo en la palabra. Los que no usan la palabra. Los que usan muñecos, títeres o marionetas.
Los que hacen teatro para niños, para jóvenes, para adultos o adultos mayores.
Los que incluyen danza, video, performance, música en vivo y todas las artes. 
Los que trabajan en escenarios desnudos. Los que construyen decorados. Los que tienen presupuesto para diseñar muebles y vestuario. Los que saquean el closet de la mamá y la casa de la abuelita.
Los que hacen teatro de temática heterosexual, homosexual o transgénero.
Los que provienen de familias de teatristas, y el único teatrista de la familia.
Los que critican, pero también hacen. Los que al hacer, también se equivocan y son criticados igual.
Los que son parte de un grupo. Los que buscan un grupo. Los que quieren pasar por muchos y variados grupos.
Los que tienen 4 montajes al año y los que tienen un montaje cada 4 años.
Los que llaman y convocan. Los que esperan ser llamados. Los que no esperan ser llamados y se generan su propio trabajo.
Y en fin: a todos los que hacemos teatro porque no podemos evitarlo.

Pero algo más:
En esta ocasión, incluyamos las gracias… al público. Sí: a todas esas personas generosas que no son de nuestro gremio, y se toman la molestia de salir de sus casas, y caminar, o manejar su bicicleta, o tomar una combi, un ómnibus, o su auto para venir a vernos. De verdad: muchísimas gracias por ir al teatro, porque pudieron quedarse en casa viendo los 300 canales de TV por cable, o algún DVD de su colección, o Internet, o en su PC. En cambio prefieren ver nuestros montajes. Gracias, porque sin público no hay teatro, ni día del teatro, ni nada para festejar.
Y si incluimos a todo el público que nos gustaría tener, entonces el Día del Teatro ya se convierte el día de toda la gente. A eso debemos aspirar.
Como siempre dicen los actores cuando les toca un personaje difícil: “es un reto”. Pues asumamos el reto, y a trabajar se ha dicho.
¡Feliz Día del Teatro!

Ambos discursos serán leídos en la Celebración por el Día Mundial del Teatro que el Centro Peruano del Instituto Internacional de Teatro (ITI) ha organizado este lunes 25 de marzo. En ese evento el actor, director y dramaturgo Ismael Contreras recibirá un justo homenaje por su reconocida trayectoria. La cita es en el Teatro Auditorio Larco de Miraflores (Av. Larco 1150, Miraflores) a las 8 de la noche. El ingreso es libre y, como en el teatro, están todos invitados.

jueves, 7 de marzo de 2013

Theatrum Nuntia

El teatro y su vivacidad desde un lienzo. Esta impresión despierta cada uno de los cuadros de la exposición “Theatrum Nuntia” (Noticia teatral) que José Torres Böhl (Lima, 1946) ha creado cuidadosamente mediante el pastel. A través de esta técnica, poco usual en estos días, el artista ha reconstruido capítulos memorables de la historia del teatro peruano.
Esta vez El escenario imaginado hace un pequeño alto a las reseñas teatrales del blog para comentar y compartir un trabajo inspirado en un arte para apasionados: el teatro. Y es lo que se aprecia en “Theatrum Nuntia”, que se exhibe hasta este domingo 10 de marzo en la Galería Germán Krüger Espantoso del ICPNA de Miraflores.
Se trata de una inédita galería de personajes (actores y directores) y escenas de obras cuyo recuerdo data desde 1940 y continúa hasta hoy. Todo ello desde los ojos y trazos de una artista en toda su dimensión ya que ha transitado por las artes escénicas, la pintura, la poesía, la crítica y, recientemente, por la gestión y la promoción cultural.

Trazos lejanos
La idea del proyecto empezó a gestarse tiempo atrás. “Sentía que tenía algo pendiente con el teatro a partir de mis experiencias personales recogidas cuando organicé los Festivales de Teatro Peruano de Cámara, en el Museo del Banco Central de Reserva del Perú”, recuerda Torres Böhl.
Parte de este anhelo se concretó con una muestra dedicada a la Historia del Teatro en el Perú en las Salas de Cultura del Banco Wiese. Sin embargo, la inspiración de “Theatrum Nuntia” llegaría recién en 2011, en la temporada de “Pequeñas interrupciones”, comedia surrealista montada hace unos años en la Alianza Francesa de Miraflores.
“Fue cuando Jorge Chiarella me invitó a ver esta obra donde él actuaba. La puesta me pareció muy pictórica, así que le pedí a él, con mucho entusiasmo, que me enviara unas fotos”, confiesa. Con esa imagen, el artista realizó sus primeros trabajos en pastel. Luego vendrían fotografías de amigos cercanos e imágenes en revistas antiguas.

Rostros en el tiempo
Aparecería así el mimo Jorge Acuña, junto a recordados personajes de la talla de José Urteaga (en una interpretación de César Vallejo), Sebastián Salazar Bondy, el crítico de teatro Alfonso La Torre o el investigador o promotor teatral Guillermo Ugarte Chamorro. Los rostros más comtemporáneos tienen entre sus filas al actor Alberto Ísola, al laureado escritor Mario Vargas Llosa y al director argentino Osvaldo Cattone.
En cuanto a las obras retratadas en tiza destacan La ópera de los tres centavos, del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, realizada por CuatrotablasSin título, técnica mixta, creación colectiva del Grupo Yuyachkani o a una de las promociones de el Club de Teatro de Lima interpretando Biedermann y los incendiarios, obra de Max Frisch.

¿Por qué el pastel?
Torres Böhl explica que “era un reto por demás inquietante”. Y es que el artista deseaba exhibir trabajos utilizando una técnica postergada, pero que reflejara que los simples trazos del dibujo –el esqueleto de toda pintura– fueran el protagonista de la obra. Y lo consiguió con líneas, suaves, tizas grises, luminosos colores y efectos de frescura y naturalidad.
“Theatrum Nuntia” está compuesta por  un conjunto de 39 retratos y estampas teatrales sobre cartulina. Un justo homenaje personal que dedicó a al hispanista alemán Nicolás Böhl de Faber, quien fuera el precursor del Romanticismo y el Teatro de Oro español, pero más exactamente a quienes forjaron varios pasajes imborrables en la historia de nuestro teatro.

Crédito de fotos: Prensa ICPNA

Dato: Puede visitar “Theatrum Nuntia” de martes a domingo de 11am a 8pm en el ICPNA de Miraflores (Av. Angamos Oeste 120, Miraflores). El ingreso es libre.