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sábado, 25 de agosto de 2018

La buena familia

Cuestionar los roles de familia desde el teatro es un interesante ejercicio para la dramaturgia del cambio de siglo. Con cierto riesgo, “De atrás para adelante” deconstruye la tradicional imagen familiar hasta trastocar los inevitables e incómodos, quizá, cánones en su estructura.
Mariana (Fiorella Díaz) y Dolly (María Angélica Vega)
Diana Raznovich (Buenos Aires, 1945) concibió esta desenfada pieza como una respuesta a una normalidad impuesta y basada en la discriminación y la intolerancia. Entre el absurdo, la parodia, la farsa, la autora argentina encontró el lenguaje adecuado para desafiar ciertos paradigmas sociales con claridad, inteligencia y desvariado humor. A través de gráciles enredos, Manada Teatro devela cómo los prejuicios y apariencias entorpecen la aceptación de la heterogeneidad en núcleos esenciales como la familia. Desde una esmerada dirección, Ruth Escudero alcanza para construir un montaje trasgresor, valiente y preciso.
De atrás para adelante” narra la tragicómica vida de los Castañón. Simón (un convincente Óscar Carrillo entre arrebatos machistas y homofóbicos) está a punto de perder el negocio familiar que fundó, mientras se agrava la relación con sus dos hijos Mariana (Fiorella Díaz) y Javier.
Simón Castañón (Óscar Carrillo)
Lejos de acabar sus problemas, su nueva esposa Luna (grata aparición Carla Martel, quien reemplazó a Anahí de Cárdenas) vive en una burbuja de fantasías al igual que Gregorio Murria, su principal asesor (un arribista consumado bien compuesto por Daniel Zarauz dominado por la hilaridad y el histrionismo). Las tragedias están servidas y en su punto. En medio del caos, aparecerá Dolly Castañón (la notable María Angélica Vega), que afirma ser la esposa de Javier. El nuevo impulso que traerá será una redención simbólica para quienes rechazaron a Javier, lo que confrontará a los personajes con sus ideas antes de llegar a un imprevisto final con la aparición de Paco (atinado Sandro La Torre).
Graves o disforzadas, las actuaciones son eficientes y siempre acordes a la propuesta de Escudero. La escena que reúne a ambos hermanos –la más sublime de la puesta– demuestra que los lazos de familia son, o deberían ser, inquebrantables o irreemplazables.
Paco (La Torre) y Gregorio (Zarauz)
La escenografía –ausente en el primer acto– acentúa las carencias de los Castañón y dista de la colorida frivolidad de la otra mitad. Quizá, por eso, la música acompaña vivaz y presuntuosa, junto a la caracterización dibujen a seres frívolos de cabellera engominada y voluminosa situados a cada lado del escenario.
Esta disposición los convierte en espectador/actor y marca la dinámica de ingreso y salida de escena, y que busca involucrar al público. “De atrás para adelante” delata, sin caer en sectarismos o extremismos, cuán lejos estamos de aceptarnos como una familia hermanada un crisol social por sus diferencias. 

FICHA ESCÉNICA
De atrás para adelante” de Diana Raznovich
Dirección: Ruth Escudero
Elenco: María Angélica Vega Zapata, Oscar Carrillo, Anahí de Cárdenas, Fiorella Díaz Paz, Daniel Zarauz, Sandro La Torre Tenorio y Carla Martel
Lugar: Auditorio del ICPNA (Av. Angamos Oeste 120, Miraflores)
Temporada: Del 26 de julio al 26 de agosto
Funciones: De jueves a lunes a las 8pm
Una producción de Manada Teatro

miércoles, 6 de mayo de 2015

La mala educación

Un vistazo al estadounidense David Mamet (Chicago, 1947) revela una dimensión controvertida y desencantada de los dramas modernos. Sus piezas metafóricas –y, rara vez, naturalistas– han sido el camino perfecto para acercarse a las pugnas de poder y la pluralidad ideológica sin caer en etiquetas políticas.
Mesta y Centurión en "Oleanna"
En “Oleanna” (1992), uno de sus textos más polémicos, el dramaturgo plantea un discurso provocador sobre el sistema educativo universitario desde dos perspectivas opuestas: un docente y su alumna. En una confrontación inteligente e inesperada, los argumentos irán delineando las relaciones de dominación entre ellos.
Tras su estreno en el XIII Festival de Teatro Peruano Norteamericano (2014), “Oleanna” culminó hace poco su segunda temporada cuestionando el éxito profesional, las luchas de género y la moral educativa. Un juego escénico de pistas aparentes e intereses camuflados sostenido por buenas actuaciones y una acertada y equilibrada dirección de Jamil Luzuriaga y Fiorella Díaz.

CRITERIOS EN VENTA
Un encuentro entre el catedrático John (un ecuánime y sobrio Carlos Mesta) y Carol (desconfiado y dubitativo papel logrado por Alexa Centurión) da pie al debate. El primero encarna a un profesor de buena posición y reconocido prestigio, aunque con un lado “subversivo” que le permite criticar la naturaleza del sistema educativo del que forma parte.
John y Carol, dos víctimas de la educación formal
Centurión, por su parte, interpreta a una pupila cargada de contradicciones y frustraciones, producto de ese modelo imperfecto. 
Entre ambos surgirá una oscura complicidad –cortada por la intrusión de un teléfono celular– que dejará libres interpretaciones y acercará sus mundos distantes en ideología y aspectos socio–económicos de forma irremediable.
Se dibujará una interesante evolución del vínculo entre ellos. Tras varios debates se criticará la idoneidad del sistema educativo, el servilismo ideológico, el mercantilismo tecnocrático y se apreciará una sátira al lenguaje políticamente correcto. ¿Es posible tener la razón en todo? Cada espectador, apelando a su criterio y experiencia, lo decidirá al final de la obra.

CLASE MAESTRA
A lo largo de sus tres actos, “Oleanna” mantiene un interés creciente –logrado con mayor solvencia en el primero– gracias a sus diálogos acuciosos y perspicaces alegatos. Los argumentos esgrimidos colindan con la manipulación argumentativa, la acusación política, el escándalo mediático y el desconocimiento de causa.
Afiche de la segunda temporada
La confluencia de estos aspectos intensifica la falta de comunicación entre los personajes y, curiosamente, sostiene la dinámica. Aunque densa por momentos, el montaje se vale de ágiles proyecciones con un resultado aceptable y un debut promisorio para ambas directoras.
Oleanna”, título de una evocadora canción del folklore noruego, termina su ciclo con buenos comentarios y una estela reflexiva que la convirtieron en la obra premiada por el público en el festival del ICPNA. Ese esquivo juego de poderes descrito por Mamet desnuda y relativiza el consenso de la vida en sociedad, un paradigma que cuestionar a diario.

Ficha escénica
Oleanna”, de David Mamet
Dirección: Jamil Luzuriaga y Fiorella Díaz
Elenco: Carlos Mesta y Alexa Centurión
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)
Más información en la página de la obra

miércoles, 1 de mayo de 2013

Vidas paralelas

¿De qué depende la personalidad? ¿Tenemos sólo una o yacen ocultas otras? En Opción múltiple”, el dramaturgo mexicano Luis Mario Moncada (Sonora, 1963) ensaya una divertida respuesta a estas preguntas con cierta mirada psicológica. La obra fue escrita en 1999 y tras dos traducciones y una veintena de puestas, llega a Lima.
Ahora coproducido por el Teatro de la Universidad Católica (TUC) y dirigido por Miguel Talledo, este montaje es una comedia fresca y ágil que entretiene de principio a fin. Un juego de personalidades, caos mental y enredos poco conscientes que se presenta los martes y miércoles en el Teatro Larco.

Obra espontánea
En el programa de mano, Moncada afirma haber escrito esta pieza sin mayores pretensiones. En ella, Diana (Andrea Chuiman) es una joven cuyos traumas de infancia la han llevado a desarrollar diversas personalidades, cada una lista para una circunstancia. O, quizá, para todas.
El autor sitúa su historia en una cena romántica en la que nada luce bien. Una fórmula efectiva que tiene en el escenario a Chuiman, quien inspira toda la inseguridad y ansiedad de una chica en apuros, a punto de encontrarse con un joven vanidoso llamado Gerardo (Junior Silva). 
A su lado, sus personalidades intentarán auxiliarla entre las reflexiones ecuánimes de Julia (Fiorella Díaz) o los atrevidos arrebatos de Petra (Masha Chávarri). Son divertidos los personajes de la ruda Sabueso (Mayra Olivera) y la ingenua Olga (Alexa Centurión), las otras dos "yo" de Diana.

Galería personal
De la interacción de cada una de ellas con el aspirante a novio se originarán divertidos enredos. Por su parte, los tres papeles masculinos (Medardo, un vendedor de cristalería, Gerardo y un doctor que ayuda a Diana) son interpretados por Silva, un actor de buenas cualidades para la comedia. Eso dicen sus roles televisivos.
Sin embargo, a diferencia de la televisión, el teatro y, en especial, la comedia revisten otros códigos que Silva ha ido asimilando función tras función. Ello ha ayudado a que el actor diferencie sus roles sin compartir los disfuerzos y ademanes (exigidos por cada personaje). Un buen recurso con miras a futuros papeles escénicos.
En suma, un elenco de buen trabajo y una correcta dirección convierten aOpción múltiple en una obra ideal para pasar un momento agradable en días en los que no suele haber funciones. De ese modo, el Teatro Larco –administrado por Plan 9– se ha convertido en uno de los pocos escenarios de nuestra ciudad con una programación escénica diaria. Un notable esfuerzo.

Ficha artística
 “Opción múltiple”, de Luis Mario Moncada
Dirección: Miguel Talledo
Actúan: Andrea Chuiman, Junior Silva, Alexa Centurión, Fiorella Díaz, Masha Chávarri y Mayra Olivera.
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)
Funciones: Martes y miércoles a las 8pm
La temporada va hasta el 22 de mayo

Crédito de fotos: Ericson Reyes / Opción múltiple