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Gupta (Miguel Soriano), Suri (Jean Pierre Sullón)
y Taani (Sary Álvarez) |
Traducida
como “Una pareja hecha por Dios”, la película es una oda a la conquista del
corazón de la amada y una alerta al cambio sobre los paradigmas sociales. En especial,
sobre los matrimonios concertados, una práctica común en la India; la difícil alternativa
de reiniciar un compromiso a pesar de los tabúes y prejuicios; sin menospreciar
a quienes respeten estas tradiciones. La
adaptación y dirección que propone Mikhail Page intenta, con más esfuerzos que aciertos,
condensar casi tres horas de filme en poco más de 90 minutos de enredos cómicos
e intrigantes, sin restar su esencia libertaria ni coreográfico garbo. Esta propuesta,
aunque entretenida y aleccionadora, baila con paso errático. La
pieza narra las desventuras de Taani (Sary Álvarez), quien a poco de casarse se
entera de la muerte de su prometido. Gupta (Miguel Soriano), su padre, al verla
desconsolada, decide casarla –como última voluntad– con Surinder (Jean Pierre
Sullón), un joven y respetuoso discípulo suyo, aunque de una timidez tan evidente
como su llamativo bigote.
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| Suri (Sullón) y Bobby (Gianmarco Loli) |
Este
inicio cargado de tragedia costumbrista –acentuado por una infeliz convivencia–
retrasa el despegue de “Nos volveremos a encontrar”. Solo cuando Taani deja su voluntario
encierro para inscribirse en una academia de danzas de Mumbay y aparece el
estilista Bobby (Gianmarco Loli), un buen amigo de Suri, la comedia terminará por
instalarse. Con
su ayuda, Suri logrará convertirse en un galán de la estirpe de “Raj Kapoor”
aunque más “occidental” y muy opuesto a él en muchos aspectos como el bigote. Bajo
esa identidad secreta, intentará conquistar a Taani en medio de situaciones
confusas y apremiantes dificultades que el espectador celebrará como agradable deleite. Curiosamente
el carisma y frescura de Loli sostienen la trama mientras la pareja protagónica
se esfuerza por convencerse de su drama. Quizá, porque Álvarez oscila entre la incomodidad,
la angustia o la indiferencia sin convicción, y, aunque Sullón cumple mucho mejor
como Raj que como el noble Suri, sus ocasionales olvidos y falta de seguridad en
algunas escenas traicionan su desempeño.
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Escena de coreografías en
"Nos volveremos a encontrar" |
En
torno a ese abismo discursivo, no obstante, la puesta muestra una esencia
íntima y ritualista destacable. El buen uso de la iluminación y su escenografía
“invisible”, con el elenco y pocos elementos rodeando a los protagonistas, aportaron
un dinamismo funcional y fresco. Las coreografías –un rasgo característico del
cine indio– resultaron fluidas y propiciaron la estética necesaria para
sentirse en Amristar. Bajo
un cariz puro y tierno, “Nos volveremos a encontrar” convierte el no besarse o no
tocarse en un curioso intento por restituirle el valor al amor. Si bien lo idealiza
de forma sobria, explora con honestidad en sus linderos más ingenuos sin mezquindad.
Algo propio en las producciones de Bollywood que, quizá, algún día podamos
disfrutar en la vida real.
FICHA
ESCÉNICA
Dirección
y adaptación: Mikhail Page
Dirección
coreográfica:
Elenco:
Sary Álvarez, Jean Pierre Sullón, Belén Alejo, Claude Elescano, Gianmarco Loli,
Zunitha Martínez, Miguel Seminario, Miguel Soriano, Alexander Ugalde y Nayle
Valderrama
Temporada:
Del 03 de julio al 17 de julio
Funciones:
Miércoles 03, jueves 04, lunes 08, martes 09, miércoles 10, lunes 15, martes 16
y miércoles 17 de julio a las 8pm
Entradas:
S/ 42 (General) y S/ 25 (Estudiantes y Jubilados)
Una
producción de CABAC (Alto Teatro Independiente del Perú)
Contacto
e informes: 974631414 (WhatsApp)