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viernes, 6 de septiembre de 2019

Estrés escénico

El vertiginoso ritmo de vida ha convertido las rutinas laborales en tormentos a los que sobrevivir a diario. Con “Tra.ba.jo. Este programa perjudica tu libertad” reconocerá cómo la forma en la que se gana la vida sea, quizá, la responsable de aquella fatiga emocional que lo inquieta.
José Luis Ríos (Germán Pecar) y
Giuliana (Úrsula Rodríguez)
La directora Josefa Mora Wiesse recrea “situaciones de estrés límite” que, a pesar de su interés, familiaridad y novedad, alcanza apenas una pálida convergencia escénica. La propuesta –de tres piezas cortas algo desarticuladas– no logra definirse como una crítica a la burocracia institucional, a las asimétricas relaciones de poder o la carencia de ética en entornos laborales. Esta situación impide consolidar una idea global del montaje que podría entenderse por las voces de sus tres autores y los distintos ángulos de su exploración creativa. El resultado desconcierta a una audiencia que intenta encontrar alguna conexión entre sus cortas escenas y sus pistas sueltas.
En “Una grieta en el cemento”, Gian Paulo Canale presenta las vicisitudes de José Luis Ríos (Germán Pecar), el candidato favorito de las encuestas, que, en la recta final de su campaña política, avizora cómo un incómodo secreto podría acabar con su virtual elección. Giuliana (Úrsula Rodríguez), su asesora, intentará ayudarlo.
Los demonios en "Paralitiquem soñaem"
En algún punto las intenciones de estos personajes se trastocan o intercalan de modo cuasi forzado, lo que propicia a que la pieza fluya hacia una resolución con más dudas que certezas. Algo que el pegajoso jingle que canta Pecar o sus ensayos ante una audiencia ficticia o las chispeantes apariciones de la asistente (Luciana Del Carmen) no lograrán remediar. “Paralitiquem soñaem”, una surrealista trama de Mora Wiesse, presenta a Irene (Del Carmen de aceptable trabajo), una “workaholic” que luego de alistar unos documentos se queda dormida. En sueños es asediada por dos temibles demonios (Pecar y Rodríguez en una dupla inclasificable y divertida) que buscarán su alma.
Las excentricidades –la mayoría justificadas– de la historia esbozan fielmente el dominio irracional del deber sobre el bienestar personal con grandes réditos: explotan el asombro (tétricas máscaras y claroscuros inteligentemente utilizados) en un fugaz thriller psicológico que deja espacio a momentos de comedia.
"Papelito Suárez"
El montaje cierra con “Papelito Suárez” de Angie Ferrero. Aquí la ambientalista Alma Hernández (Del Carmen, más fresca y decidida) lidiará con la burocracia municipal de un empleado ceñido a la norma de apellido Suárez (Pecar, algo bonachón) para conseguir la licencia para abrir el primer centro de terapia emocional para animales de la ciudad. Toda una tragicomedia de ventanilla. Inusitada y divertida, la relación de ambos personajes servirá para transitar más por el delirio que el sentido común. Con un buen empleo de los versátiles ambientes de Amaru Casa Cultural, “Tra.ba.jo. Este programa perjudica tu libertad” apuesta sus posibilidades escénicas en la anécdota textual cuando, en realidad, debería sacudir la conciencia que libere a los “proletarios” del nuevo milenio.

FICHA ESCÉNICA
Dramaturgia: Gian Paulo Canale, Angie Ferrero y Josefa Mora
Dirección: Josefa Mora
Elenco: Luciana del Carmen, Germán Pecar y Úrsula Rodríguez
Lugar: Amaru Casa Cultural (Jr. Sucre 317, Barranco)
Temporada: Del 30 de agosto al 08 de setiembre
Funciones: De viernes a domingo a las 8pm
Entrada: S/30 (General) y S/20 (Estudiantes) en boletería y Joinnus
Más informes: El Tuétano Teatro

domingo, 7 de abril de 2019

Pecado original

Un fin de semana “perfecto” para dos de amigos de infancia –que creen conocerse de toda una vida– se convertirá en un difícil reto de aceptación y reconocimiento. “La manzana prohibida”, drama de Gonzalo Rodríguez Risco (Lima, 1972), planteó este sinuoso escenario de desencuentros en 1997.
"La manzana prohibida" dirigida por Ana Claudia Moca
En él, ambos se alejarán de Lima y de todos, aunque, quizá, no lo suficiente como para dejar atrás los prejuicios, temores y secretos que han impedido su felicidad. Dos décadas después, esta pieza dialoga con notable vigencia y frescura con el montaje propuesto por El Tuétano Teatro… como si el tiempo no hubiera pasado.
La propuesta que dirige Ana Claudia Moca ha incorporado adaptaciones contextuales necesarias al texto original con la anuencia del autor. De ese modo, este drama juvenil se atreve a cuestionar los desfasados paradigmas en una sociedad que se resiste al cambio y la inclusión. La manzana prohibida” juega con la intriga. Aplicar este recurso, sin embargo, exige a que directora y elenco sostengan el equilibrio del anecdótico encuentro hasta casi la primera media hora. Es decir, cuando sucede una de las confesiones más cruciales en la historia.
Verónica (Cheli Gonzales)
Este planteamiento no limita a que ambos protagonistas revelen su deseo de liberación, aunque con motivaciones distintas en intención y en tiempo. En Verónica (Cheli Gonzales, de buen trabajo), por ejemplo, resultará más lúdico y convincente; siendo más introspectivo en Juan Carlos (Germán Pecar, que abandona las dudas para afianzarse poco a poco en escena). La dirección de Moca se esmera sobre los saltos entre realidad y ficción de la dramaturgia. Las escenas del sueño y, en particular, las marcadas con acento mexicano –un cliché bien utilizado– añaden la exageración a los momentos de crisis y angustias de sus protagonistas. Aquí los recursos histriónicos de Gonzales le permiten sacar partido de los dilemas de un personaje decidido y delirante, que, por momentos, “oculta” la presencia de su contraparte. Afortunadamente hacia la segunda mitad de la puesta, Pecar alcanza superar ese desfase con energía y frescura.
Juan Carlos (Germán Pecar)
El uso del espacio escénico –un amplio corredor con puertas a cada uno de los lados– es destacable ya que aporta fluidez al desplazamiento del elenco y crea atmósferas precisas para los monólogos. El juego de luces y penumbras potencia las escenas oníricas y aquellas otras donde cada uno expresa sus anhelos en soledad. Además, esta distribución confronta las del público al situarlo frente a frente. Desde 1998, cuando Vanessa Robbiano y Marco Zunino encarnaran por primera vez a estos dos amigos en el montaje que dirigió Pipo Gallo, hasta ahora “La manzana prohibida” ha madurado sus frutos en terrenos yermos de libertad.
Fotografías: Guiseppe Falla

FICHA ESCÉNICA
Dirección: Ana Claudia Moca
Elenco: Cheli Gonzales Vera y German Pecar
Lugar: Amaru Casa Cultural (Jr. Sucre 317, Barranco)
Funciones: De viernes a domingos a las 8pm
La temporada va del 22 de marzo hasta el 14 de abril
Entradas: S/ 30 (General) y S/ 20 (Estudiantes)
Producción Ejecutiva: Mónica Talavera Villamonte
Producción General: El Tuétano Teatro