Mostrando entradas con la etiqueta Marco Otoya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marco Otoya. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de febrero de 2015

Pesadillas de autor

Desde 2010 Panparamayo Teatro ha recurrido a la creación colectiva como un ejercicio que explotar en escena. En Vida de miel”, sugerente trabajo grupal, la exploración introspectiva a través de ensoñaciones revela esa senda sinuosa y vaporosa que recorre la inspiración de un músico atormentado.
La puesta desenreda estas febriles ilusiones surgidas de recuerdos y experiencias cotidianas e inevitables. 
Es la inspiración manchada de frustración y violencia. Dirigida por Marco Otoya, el montaje combina música en vivo y surrealistas cuadros hacia un camino, en apariencia, inconcluso.
La historia presenta a un compositor perturbado (Loko Pérez con performance musical en vivo). Él busca en sus ensayos el acorde y la letra precisa para su canción, mientras su estimulada imaginación realiza una catarsis sicológica con episodios lejanos de temores y fracasos que resultan incómodos y vívidos.

CONTRA LA MORAL
Cada uno de los cuadros (excéntricos y absurdos, a ratos) revela una línea de violencia y lucha de poderes. La sensibilidad (o indiferencia) llevará a cada espectador hacia la sorpresa, repudio o incertidumbre frente a cada historia. Podría desatacarse la escena del reality show y aquella en la que una pareja prefiere discutir trivialidades para huir de su relación como las más logradas.
La puesta es sostenida por un elenco de buen desempeño. La exigencia física –hay mucha entrega– y la perfecta sincronía de sus apariciones dinamiza lo que la historia quizá dejó escapar hacia el final de la puesta. 
Un mayor equilibrio entre los cuadros y el dilema principal habría ayudado.
No se trata de buscar una resolución en concreto, sino de percibir una evolución a lo largo de la obra. Y, sobre todo, evitar las distorsiones y manejar el audio adecuadamente en un recinto como Ensamble.  El “desconcierto” conseguido con tino es opacado por cierta confusión sonora que perturba más de la cuenta. Bien o mal, Vida de miel” no es una propuesta dulce o complaciente, sino el resultado de vivir en una realidad en la que ya no se puede cantar a la belleza en sosiego. Y eso es más aterrador que cualquier pesadilla. La temporada de esta puesta culminará el 15 de febrero en el Teatro Ensamble de Barranco.

DATO: En febrero, Panparamayo participará en el II Festival Itinerante de Teatro Latinoamericano Âmbar (FITLÂ) en Salvador de Bahía, Brasil.

Ficha escénica
Vida de miel”, creación colectiva
Dirección: Marco Otoya
Elenco: Moyra Silva, Mario Ballón, Sandro La Torre, Bruno Ocampo, Loko Pérez
Lugar: Teatro Ensamble (Av. Bolognesi 397, Barranco)
Producción Ejecutiva: Pamela Puglianini
Asistencia de Producción: Diego Liceras
Temporada: del 15 de enero al 15 de febrero
Las funciones van de jueves a domingo 8pm
Entradas: S/. 25 (General) y S/. 15 (Estudiantes)
Más informes en el evento de la obra
Un montaje de Panparamayo Teatro

sábado, 29 de septiembre de 2012

Los límites del delirio

A veces, la imaginación deja de ser un simple ejercicio de abstracción y se convierte en pasaporte para una fuga perfecta. En “La razón blindada”, texto escrito por Arístides Vargas (Córdoba, 1954) es, en realidad, el único desvío posible para salvar del monótono encierro a De la Mancha y Panza, sus dos excéntricos personajes.
Desde trincheras idealistas, ambos inician, enredan y desarrollan pequeños episodios siempre a espaldas de sus celadores. A través de ellos, mutan su condición real de presos por la de imaginarios aventureros listos a recorrer llanuras poco pacíficas o continentes distantes en los pocos metros cuadrados de libertad por los que transitan.

Cautivante locura
Esta sensación impregnó la última función de la segunda temporada de “La razón blindada”, dirigida por Marco Otoya. Luego de casi un año de su temporada de estreno, este montaje de Panparamayo Teatro regresó a El Galpón Espacio de Pueblo Libre con una maduración notable.
Jorge Bardales, como De la Mancha, Sandro La Torre, a veces, Panza, el galgo Toribio e, incluso, Rocinante, ofrecieron una vertiginosa y ágil interpretación acompasada al ritmo de una dramaturgia brillante y cargada de divertidas metáforas e ingeniosos argumentos. En sus conversaciones –con momentos lúcidos y delirantes– se desafía el poder externo: unos intimidantes ojos plasmados perfectamente con proyecciones de video.
Y, aunque durante la obra se desconocen las razones de su reclusión, todo se sostiene en el anhelo de la libertad: para soñar, imaginar y, por qué no, cuestionar y burlarse de la realidad. Todo esto sucede cada domingo, el único día en que es posible conspirar con cierta facilidad.

Desafiando el riesgo
El discurso de Vargas combina los desbordes irracionales de las recreaciones quijotescas a sus experiencias como el exilio –lo sufrió durante la dictadura militar– o la represión. Por eso esta curiosa alegoría funciona tanto en las escenas de penumbra, mientras se proyectan escenografías, como bajo la luz y ante la presencia de las miradas centinelas.
En esta batalla de adalides y soñadores, el director de la puesta suma un desafío. Otoya confiesa en el programa de mano que “este proyecto surgió de un momento a otro en una época en la que tenía muchas ganas y mucho interés por dirigir, pero también mucho temor por el hecho de que no soy director”.
Sin embargo, este riesgo es bien correspondido en escena. Bardales y La Torre salen en busca de aventuras sobre sillas móviles, armados de cacerolas, tenedores, sutilezas e ironías, mientras que, desde las butacas, el juego de voces y personajes queda al deleite de la imaginación.

Crédito de foto: Luciana Arispe / Panparamayo Teatro

Ficha técnica
“La razón blindada”, de Arístides Vargas
Dirección: Marco Otoya
Asistencia de dirección: Jimena Leyva
Elenco: Sandro La Torre y Jorge Bardales
Escenografía: José Rodríguez
Producción ejecutiva: Ana Claudia Moca
Producción general: Panparamayo Teatro