miércoles, 6 de mayo de 2015

La mala educación

Un vistazo al estadounidense David Mamet (Chicago, 1947) revela una dimensión controvertida y desencantada de los dramas modernos. Sus piezas metafóricas –y, rara vez, naturalistas– han sido el camino perfecto para acercarse a las pugnas de poder y la pluralidad ideológica sin caer en etiquetas políticas.
Mesta y Centurión en "Oleanna"
En “Oleanna” (1992), uno de sus textos más polémicos, el dramaturgo plantea un discurso provocador sobre el sistema educativo universitario desde dos perspectivas opuestas: un docente y su alumna. En una confrontación inteligente e inesperada, los argumentos irán delineando las relaciones de dominación entre ellos.
Tras su estreno en el XIII Festival de Teatro Peruano Norteamericano (2014), “Oleanna” culminó hace poco su segunda temporada cuestionando el éxito profesional, las luchas de género y la moral educativa. Un juego escénico de pistas aparentes e intereses camuflados sostenido por buenas actuaciones y una acertada y equilibrada dirección de Jamil Luzuriaga y Fiorella Díaz.

CRITERIOS EN VENTA
Un encuentro entre el catedrático John (un ecuánime y sobrio Carlos Mesta) y Carol (desconfiado y dubitativo papel logrado por Alexa Centurión) da pie al debate. El primero encarna a un profesor de buena posición y reconocido prestigio, aunque con un lado “subversivo” que le permite criticar la naturaleza del sistema educativo del que forma parte.
John y Carol, dos víctimas de la educación formal
Centurión, por su parte, interpreta a una pupila cargada de contradicciones y frustraciones, producto de ese modelo imperfecto. 
Entre ambos surgirá una oscura complicidad –cortada por la intrusión de un teléfono celular– que dejará libres interpretaciones y acercará sus mundos distantes en ideología y aspectos socio–económicos de forma irremediable.
Se dibujará una interesante evolución del vínculo entre ellos. Tras varios debates se criticará la idoneidad del sistema educativo, el servilismo ideológico, el mercantilismo tecnocrático y se apreciará una sátira al lenguaje políticamente correcto. ¿Es posible tener la razón en todo? Cada espectador, apelando a su criterio y experiencia, lo decidirá al final de la obra.

CLASE MAESTRA
A lo largo de sus tres actos, “Oleanna” mantiene un interés creciente –logrado con mayor solvencia en el primero– gracias a sus diálogos acuciosos y perspicaces alegatos. Los argumentos esgrimidos colindan con la manipulación argumentativa, la acusación política, el escándalo mediático y el desconocimiento de causa.
Afiche de la segunda temporada
La confluencia de estos aspectos intensifica la falta de comunicación entre los personajes y, curiosamente, sostiene la dinámica. Aunque densa por momentos, el montaje se vale de ágiles proyecciones con un resultado aceptable y un debut promisorio para ambas directoras.
Oleanna”, título de una evocadora canción del folklore noruego, termina su ciclo con buenos comentarios y una estela reflexiva que la convirtieron en la obra premiada por el público en el festival del ICPNA. Ese esquivo juego de poderes descrito por Mamet desnuda y relativiza el consenso de la vida en sociedad, un paradigma que cuestionar a diario.

Ficha escénica
Oleanna”, de David Mamet
Dirección: Jamil Luzuriaga y Fiorella Díaz
Elenco: Carlos Mesta y Alexa Centurión
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)
Más información en la página de la obra

viernes, 3 de abril de 2015

El refugio perfecto

La moral es temporal y relativa. Varía según los principios de una época y, con frecuencia, puesta a prueba, en especial, cuando se contrastan las normas éticas propias y las ajenas. Si eso pasa, como en “El Hombre del subsuelo”, estas ideas escapan por un oscuro sendero hacia un entorno hostil como la sociedad.
Elenco de "El Hombre del subsuelo"
Esta grata reposición (va hasta el 6 de abril) nació de dos miradas artísticas integradas. Una propiciada por la teatralidad de un texto poderoso y provocador, una buena adaptación de “Memorias del subsuelo”, de Fiódor Dostoievski (1821–1881), una cuidadosa dirección y actuaciones viscerales y desencantadas. Con acierto, Gonzalo Rodríguez Risco y Josué Méndez adecuaron la premisa novelesca: la lucha de un funcionario público que, harto de la corrupción, se aleja de su contaminado círculo para recluirse en sus juicios. Las críticas de El Hombre (notable papel de Pietro Sibille) descubrirán a una sociedad decadente y frívola.

SOMBRA HUMANA
Desde su guarida –cual zona de confort–, este excéntrico personaje desafiará y condenará aquello que le resulta detestable o inmoral: la corrupción, los deleites vanos, el arribismo y las apariencias. Sus parlamentos y movimientos, cargados de sarcasmo y melancolía, entonan con la presencia y actitud de Sibille.
Pietro Sibille en un notable
rol como "El Hombre"
La dicotomía de la puesta sirve a los instigadores propósitos de El Hombre: desde una soledad teórica a la práctica social. En principio, Sibille domina la escena y revela el objetivo de su encierro y su oscura lógica, mientras que, en un segundo momento, se advierten los riesgos de aplicar tales ideas en convivencia.
La fallida reunión con Simonov, Ferfichkin, Zverkov y Trudolyubov (aceptable trabajo de Juan Carlos Pastor, Guillermo Castañeda, Mariano Sabato y Alex Mori, en ese orden) o el encuentro con la prostituta Lisa (Andrea Luna) resultan episodios reveladores y dolorosos. La esencia de El Hombre se contrasta a sí mismo, dada la poca profundidad de sus fugaces antagonistas.

SOLEDAD INTERACTIVA
Existe, además, una segunda arista funcional aporte de Méndez. La puesta se nutre de recursos cinematográficos con el uso de una webcam. Este artilugio moderno permite efectos expresivos impensables en teatro: primeros planos (de Sibille) y proyecciones (con desenlaces paralelos) adecuados a la escenografía realista. 
Una inesperada reunión, escena
de la obra 
Aunque un debate purista podría validar o no el uso de estos elementos, lo cierto es que su poder intensificador para la acción (las denuncias de El Hombre) y el ritmo (con advertencias iniciales y caídas de nieve) es efectivo. Todo esto sostenido por una iluminación acertada y las escenas musicalizadas bastante amenas.
“El hombre del subsuelo”, una puesta que habría brillado en el Festival de Artes Escénicas de Lima (FAEL), despide su segunda temporada en el Centro Cultural de la PUCP con tantos aplausos como reflexiones. Un efecto inesperado –o quizá, esperanzador– para una ciudadanía que pondera ufanas ironías y frívolas victorias.

Ficha escénica
“El hombre del subsuelo”, basado en la novela “Memorias del subsuelo”, de Fiódor Dostoievski
Dirección: Josué Méndez
Dramaturgia: Josué Méndez y Gonzalo Rodríguez Risco.
Elenco: Pietro Sibille, Andrea Luna, Guillermo Castañeda, Juan Carlos Pastor, Alex Mori y Mariano Sabato.
Lugar: Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro)
La temporada va hasta el lunes 6 de abril
Funciones: De jueves a lunes a las 8pm
Más información en el evento de la obra

viernes, 27 de marzo de 2015

Redención erótica

Desde su título, “Katrina Kunetsova y el Clítoris gigante” estaba predestinada a excitar a la audiencia. Su mágica historia bastaba para ruborizar, escandalizar y, curiosamente, enternecer. Sensaciones nacidas, con delicada ironía, de la confesión de una famosa actriz de la industria pornográfica de República Checa.
Explícito y excitante por donde se imagine. La pieza escrita por Patricia Romero (Sala de Parto, 2013) exhibe, sin pudores, tabúes o prejuicios, la lucha femenina por conciliar el rol de mujer y madre, sin desligarla de la sexualidad. Su protagonista, en este caso, se redime desde un terreno ideado para el placer masculino.
Tras una breve temporada en la Alianza Francesa en 2014, “Katrina Kunetsova…” ha sido repuesta en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores hasta el 22 de marzo. Un lujo en escena que, en unos meses, partirá a Mar del Plata, en Argentina, sede del 11° Festival Iberoamericano de Teatro “Cumbre de las Américas”.

VIDA DE PELÍCULA
A punto de retirarse, Katrina (Kareen Spano, de notable trabajo) decide convocar a una rueda de prensa para aclarar las razones sobre el fin de su carrera. Esa partida confesional servirá de señero para un flashback sobre su vida solitaria y sus anisas de un amor verdadero, un elemento alejado de sus lujuriosas escenas de set.
La lectura dramatizada (con Gisela Ponce de León como “Katrina”) del I Festival “Sala de Parto”, en 2013, señaló el rumbo dramatúrgico que tomaría su autora. 
Ella pasó de las historias infantiles (“Amiguitas”, “Killari” o “El Juego de la Oca”) hacia un sórdido mundo pintando a sus protagonistas con trazos naturalistas.
Su dramaturgia –a la medida de Spano–, le permite desarrollar a la actriz un papel con soltura, encanto y rara dulzura. 
Tanto así que la rudeza del texto –de alta carga erótica y alusiones pornográficas explícitas– se torna dulce en voz de Katrina, en especial, durante las alucinadas escenas milagrosas con San Juan Nepomuceno. Son destacables los giros fantásticos con que juega –y dirige– Romero a modo de misterios religiosos, que no opacan la ternura de Katrina. Mérito logrado en base a diálogos atrevidos, de gran sensibilidad, y con un ingrediente: producir esa risa nerviosa que rebela cuán conservadora es nuestro entorno.

POSES DIFÍCILES
De algún modo, su petición “humaniza” a la industria del porno, aquel parnaso de figuras esbeltas y gónadas inquietas en el que amar en serio suena improbable. Sus compañeros de cama: Jacobo “Todo Terreno”, Iván “El Grande” y Costa Ivanovic (Gianni Chichisola, Luis Baca y Sergio Paris) cumplen su papel a cabalidad.
Ellos aparecen como seres superficiales, vanidosos y arribistas. Seres fugaces cuya maldad –en acentuados matices– marca las dificultades que la ilusionada actriz deberá superar para redimirse. 
Lejos de los avatares sexuales, Katrina revelará su fragilidad e ingenuidad para las ilusiones nacidas de relaciones catastróficas.
La estela purificada del santo (Claudio Calmet) y el doctor Svoboda (Hernán Romero), en cambio, juegan un rol neutro y aceptable. La escenografía sensual e íntima (y el decorado es sugerente) incita a la curiosidad y la imaginación, y se integran en una dirección bien encaminada. 
Desde la frágil Katrina, la autora, irrumpe una voz, cada vez más fuerte, que busca quebrantar los últimos prejuicios sociales sobre la sexualidad femenina, sin miradas de condena. Y habla de una realización de género que no depende de un hombre, sino del amor y la aceptación. En esa carrera, las mujeres llevan la delantera.

Ficha escénica
“Katrina Kunetsova y el Clítoris Gigante”, de Patricia Romero
Dirección: Patricia Romero
Elenco: Kareen Spano, Hernán Romero, Sergio Paris, Luis Baca, Gianni Chichisola y Claudio Calmet
Temporada: Del 18 de febrero hasta el 22 de marzo
Funciones: De jueves a domingo a las 8pm
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)

miércoles, 11 de marzo de 2015

Amores perros

Uno nunca sabe qué esperar de una cita a ciegas. Populares y emocionantes, la mayor consigna de estas salidas pasa por divertirse y conocer nuevas personas. En “Chico encuentra chica”, de la estadounidense Rebecca Gilman (Alabama, 1965), esta premisa sirve para explorar la asimetría de las relaciones.
"Chico encuentra chica"
Lo que podría anunciar una comedia sobre lo complicado de enamorarse se transforma en un retrato que revela el lado más posesivo y dominante de los sentimientos
La autora utiliza a una guapa y exitosa joven para develar, con más desencanto que misterio, este hostil mundoBajo el título original de “Boy meets girl”, y en la versión de David Carrillo (quien actúa en la obra), la Asociación Cultural Plan 9 plantea un intimidante montaje sostenido por un libreto adaptado con acierto y actuaciones resaltantes. En escena, el acoso a sus diferentes niveles incomoda, repugna, indigna.

UNA CITA TIERNA…
Los protagonistas tienen aristas definidas. Teresa (intrépida y reveladora Gisela Ponce de León) es una audaz periodista sin tiempo –ni ánimos– para amar. A su lado, Toño (interesante rol de Sergio Gjurinovic), de personalidad errática, lo convierte en el pretendiente perfecto: torpe y tierno.
Gjurinovic, Huerta, Tosso, Ponce de León
Carrillo, Hernández y Sánchez
Tras una cita para el olvido, se desenredará una relación enfermiza que socava las convenciones machistas del siglo XXI. 
La interacción de la reportera con su entorno (personajes masculinos y femeninos) bastará para comprender cuántas desventajas atraviesa su género. Desde su círculo de amigos hasta su lugar de trabajo, cada uno le aportará una valorización diferente. Las reflexiones de oficina entre su jefe Horacio Sibina (David Carrillo) y su colega Mauro (Raúl Sánchez) resultan interesantes. Desde su condición, ambos exponen dos perspectivas de las aspiraciones femeninas. También suman los contrastes de la ingenua secretaria que parece no incomodarse con el lascivo maltrato diario (Valquiria Huerta) y la policía que, en cambio, enfrenta las denuncias de acoso (Carol Hernández).

MUNDO DE HOMBRES
Carrillo logra un editor de “la vieja escuela” tan decadente como sus ideas, mientras que Sánchez es un periodista joven con menos prejuicios que su jefe. La heroína deberá lidiar con tipos como Lelo Quintanilla (Ricky Tosso, de acentuados registros cómicos), un viejo fotógrafo con un fetiche: le fascinan los senos.
El encuentro entre Toño y Teresa
La historia fluye hasta su desenlace sin contratiempos, aunque la cantidad de “cuadros” parece jugar en contra. Este recurso permite ahondar, con presteza, en la psicología de los personajes masculinos a un inusual costo: fragmentar, en demasía, la trama, sin apreciar matices o un in crescendo dramáticoEn dos actos, “Chico encuentra chica” se luce como un retrato incómodo sobre las (falsas) expectativas en las relaciones humanas. Y, en especial, brinda una mirada frágil, genuina y sensible (la de mujeres como Teresa) sobre un mundo plagado de oscuras obsesiones y enfermizos corazones. En pocas palabras, recomendable.

Ficha escénica
“Chico encuentra chica”, de Rebecca Gilman
Versión y dirección: David Carrillo
Asistencia de dirección: Alejandra Borouncle
Elenco: Gisela Ponce de León, Sergio Gjurinovic, David Carrillo, Ricky Tosso, Valquiria Huerta, Raúl Sánchez y Carol Hernández
Lugar: Teatro Plan 9 (Av. Larco 1036, Miraflores)
La temporada va hasta el 20 de mayo de 2015

jueves, 19 de febrero de 2015

Seres solitarios

Los amores fugaces y los romances clandestinos han despeinado las costumbres y modales en toda época. Desde las delirantes historias de imperios caídos hasta los amoríos inspirados por un carpe diem irrestricto, estas relaciones persiguen un objetivo menos romántico: esquivar la soledad.
Bruno y Sandra
“Phoenix: volver a empezar”, autor pieza del estadounidense Scott Organ reactualiza este tópico “moderno” con una comedia con altas dosis de humor negro. Su texto –y subtexto– se aleja de recursos convencionales (y algo efectistas) que impregnan las comedias románticas, al menos, en el cine. En su primera experiencia como director, Diego Lombardi monta una historia de dos seres solitarios que enfrentan a… la soledad. Ni las satisfacciones de sus vidas, status o sus particulares modos de ser podrán salvarlos de una eventualidad que podría llevarlos a iniciar una aventura.

¿PAREJA PERFECTA?
“Phoenix: volver a empezar” presenta dos personajes. Bruno, un joven sofisticado y tímido con una visión positiva de la vida; y Sandra, una enfermera de visita, pragmática y sin apuros de aceptar compromisos a largo plazo. Luego de una noche apasionada (hace “cuatro semanas”), vuelven a encontrarse.
Escena de "Phoenix", de Scott Organ
Ambos rehúyen de una relación, aunque, en apariencia, deseen lo contrario. Revelar los motivos de esa distancia más que pactar un encuentro basta para mantener el interés durante la hora y media que dura la función. 
Con buen ritmo y un equilibrado trabajo esta pareja singular entretieneEl acertado rol de Francisco Cabrera y los buenos matices de Natalia Cárdenas convencen, aunque debe apuntarse una mayor fluidez de ambos en escena. Es lo que se espera de una comedia que aborda, con cierta profundidad, las relaciones que duran lo que un suspiro. Y lo hace desde otros códigos.

RINCONES DESOLADOS
Al inicio los diálogos son, por ejemplo, inciertos y luego se tornan complejos con cierto encanto, como cuando se habla de viajeros en el tiempo. Entonces la comedia se disfraza de drama sin perder su línea ni humor, mientras ambos roles exhiben formas de coraje distintas. ¿Podría existir alguna oportunidad para ellos?
Francisco Cabrera y Natalia Cárdenas
Las respuestas yacen en los subtextos. La puesta esgrime una riqueza visual (una escenografía cúbica, sobria y funcional como futurista) y un diseño de luces que sitúa a los personajes en su ficticia travesía –cuatro mil millas entre Nueva York y Phoenix– en busca de certezas“Phoenix: volver a empezar” es un estreno plausible que apreciar en el ICPNA de Miraflores hasta el 15 de marzo. Con un estilo irreverente, la puesta se enfrenta a convenciones sociales sobre los compromisos y la necesidad de estar solos. Un aceptable debut del director Lombardi con esta obra que ya prepara su versión fílmica.

Ficha escénica
“Phoenix: volver a empezar”, de Scott Organ
Dirección: Diego Lombardi
Elenco: Francisco Cabrera y Natalia Cárdenas
Lugar: ICPNA (Av. Angamos Oeste 120, Miraflores)
Funciones: De jueves a lunes a las 8pm
Temporada: Del 12 de febrero hasta el 15 de marzo
Un montaje de Break producciones

domingo, 1 de febrero de 2015

Pesadillas de autor

Desde 2010 Panparamayo Teatro ha recurrido a la creación colectiva como un ejercicio que explotar en escena. En Vida de miel”, sugerente trabajo grupal, la exploración introspectiva a través de ensoñaciones revela esa senda sinuosa y vaporosa que recorre la inspiración de un músico atormentado.
La puesta desenreda estas febriles ilusiones surgidas de recuerdos y experiencias cotidianas e inevitables. 
Es la inspiración manchada de frustración y violencia. Dirigida por Marco Otoya, el montaje combina música en vivo y surrealistas cuadros hacia un camino, en apariencia, inconcluso.
La historia presenta a un compositor perturbado (Loko Pérez con performance musical en vivo). Él busca en sus ensayos el acorde y la letra precisa para su canción, mientras su estimulada imaginación realiza una catarsis sicológica con episodios lejanos de temores y fracasos que resultan incómodos y vívidos.

CONTRA LA MORAL
Cada uno de los cuadros (excéntricos y absurdos, a ratos) revela una línea de violencia y lucha de poderes. La sensibilidad (o indiferencia) llevará a cada espectador hacia la sorpresa, repudio o incertidumbre frente a cada historia. Podría desatacarse la escena del reality show y aquella en la que una pareja prefiere discutir trivialidades para huir de su relación como las más logradas.
La puesta es sostenida por un elenco de buen desempeño. La exigencia física –hay mucha entrega– y la perfecta sincronía de sus apariciones dinamiza lo que la historia quizá dejó escapar hacia el final de la puesta. 
Un mayor equilibrio entre los cuadros y el dilema principal habría ayudado.
No se trata de buscar una resolución en concreto, sino de percibir una evolución a lo largo de la obra. Y, sobre todo, evitar las distorsiones y manejar el audio adecuadamente en un recinto como Ensamble.  El “desconcierto” conseguido con tino es opacado por cierta confusión sonora que perturba más de la cuenta. Bien o mal, Vida de miel” no es una propuesta dulce o complaciente, sino el resultado de vivir en una realidad en la que ya no se puede cantar a la belleza en sosiego. Y eso es más aterrador que cualquier pesadilla. La temporada de esta puesta culminará el 15 de febrero en el Teatro Ensamble de Barranco.

DATO: En febrero, Panparamayo participará en el II Festival Itinerante de Teatro Latinoamericano Âmbar (FITLÂ) en Salvador de Bahía, Brasil.

Ficha escénica
Vida de miel”, creación colectiva
Dirección: Marco Otoya
Elenco: Moyra Silva, Mario Ballón, Sandro La Torre, Bruno Ocampo, Loko Pérez
Lugar: Teatro Ensamble (Av. Bolognesi 397, Barranco)
Producción Ejecutiva: Pamela Puglianini
Asistencia de Producción: Diego Liceras
Temporada: del 15 de enero al 15 de febrero
Las funciones van de jueves a domingo 8pm
Entradas: S/. 25 (General) y S/. 15 (Estudiantes)
Más informes en el evento de la obra
Un montaje de Panparamayo Teatro

martes, 20 de enero de 2015

Madre Amazonía

El 1 de enero de 2015 el canal 7 transmitió Amazonía y el Bosque de las Maravillas” (2014), una notable puesta algo inadvertida en su momento. Con una temporada entre mayo y setiembre del año pasado, en la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) de San Borja, este post rescata a uno de los trabajos más originales y de gran formato del año pasado 
Colorida escenografía
Este montaje escénico-musical de la Asociación Cultural Escena Perú, reedita esta premisa. Escrita y dirigida por Gloria María Solari, su historia mágica, lúdica y colorida revalora la armonía como principio de coexistencia en la naturalezaAunque su epicentro se sitúa en la selva, la perspectiva “citadina” no invalida su mensaje de protección del medio ambiente, sino que inspira una “reconciliación” simbólica con una mirada pura de dos pequeñas niñas. Un buen trabajo que trae a la memoria “Amazonía… Corazón del planeta”, estrenado por Solari en 2011, en el Teatro Municipal de Lima.

SELVA MISTERIOSA
La historia reúne a Miranda, una niña de la ciudad que siente el llamado de Amazonía, la princesa de la selva que busca proteger sus frágiles reinos. Con ellas, Solari ideó y escribió con ingenio y libertad una puesta que, al dirigirla, logra conectar estética y narrativamente con el público infantil y adulto.
Chuy (Solari) y Chullachaqui (Gálvez)
Ayudado por una alucinante y colorida escenografía de Rember Yahuarcani, el trabajo se redondea con el desempeño actoral, vocal y coreográfico de un elenco elegido con tino. Unaya, el sabio guardián (Reynaldo Arenas con una actuación lúcida y completa) guía a Miranda por la selva y sus cambios durante el día y nocheNi tan villanas, pero sí muy divertidas aparecen Zelma Gálvez, el Chullachaqui, un espíritu del bosque intimidante y cómico, aunque no tanto como la perezosa Chuy (una multifacética Solari), el personaje más carismático y grácil de la obra
La comparsa amazónica incluye un papagayo revoltoso (un eficiente Germán Loero), la maléfica serpiente (bien encarnada por Connie Chaparro), una tortuga de río (Kukuli Morante de buen registro) y un grillo olvidadizo (un divertido papel de Francesca Solari).

MIRADAS PUERILES
Los dos personajes infantiles, de despliegue aceptable, interactúan con un coro de 50 niños de la etnia shipibo-conibo con los que el mensaje cobra vida, color y tradición. Podría afirmarse que su performance coreográfica –por pasajes acuáticos, forestales y terrestres– “pintan” una selva desde las butacas.
El encuentro de Miranda y Amazonía
En especial, por las luces y el vestuario detallista, preciso para recrear la travesía temporal con un halo de ensueño
El aporte musical es valioso ya que se nutre de ritmos amazónicos insertados por Mino Mele, investigador étnico con el que Solari ya había trabajado en “Amazonía… Corazón del planeta”.
Luego de su temporada de dos meses y medio, el montaje fue exhibido durante la reciente edición de la Cumbre Mundial de Cambio Climático (COP 20). Es loable notar cómo trabajos de gran formato con mensajes de defensa de los derechos infantiles o protección de la ecología pueden encaminarse con ingenio, esfuerzo y una adecuada gestión.

Ficha escénica
“Amazonía y el Bosque de las Maravillas”, de Gloria María Solari
Dirección: Gloria María Solari
Elenco: Reynaldo Arenas, Zelma Gálvez, Francesca Solari, Germán Loero, Kukuli Morante, Daniela Mayuri, Gloria María Solari, Demer Ramírez y 50 niños de la escuela Escena Perú. 
Producción Musical: Mino Mele 
Lugar: Teatro Mario Vargas Llosa de la BNP (Av. De la Poesía 160, San Borja)
Fotografías: Asociación Cultural Escena Perú
Producción general: Gloria María Solari
Más información en la Asociación Cultural Escena Perú