viernes, 14 de octubre de 2016

Travesura de colores

Los enredos fantásticos –nacidos de algún evento cotidiano– son la miel de las tramas de teatro infantil. Existen múltiples montajes que agregan a esta fórmula música (a veces, en vivo), peculiares bailes, estribillos pícaros y un humor no tan inocente que marcan la contemporaneidad de este género.
El Barón del Aire (Mateo Gamarra), el Señor Verde (Juan
Gerardo Delgado) y Mariana (Vera Pérez Luna)
En esta premisa –un tópico actual, quizá– encaja Mariana y el Señor Verde” escrita por Luis Eduardo Pérez­–Albela. En manos de la eficiente dirección de Claudia Rua la historia de una niña con un entendible temor a su primer día de clases se torna en una aventura atrevida, inédita y surrealEn especial, porque la pequeña Mariana (una afianzada y natural Vera Pérez Luna) posee un gancho azul que le da valor. Al no encontrarlo, recurre a su imaginario amigo, el Señor Verde (un histriónico Juan Gerardo Delgado) para rescatar el preciado objeto de una mafia de gérmenes que la conserva bajo su cama.

MUNDO SUBTERRÁNEO
Ahí conocerán a nuevos amigos como Tiga, la hormiga filósofa, (gratísima Jackie Vásquez en su primera incursión en obras infantiles). Este simpático personaje con dotes intelectuales que no la eximan de meterse en líos conecta rápidamente con los más grandes y pequeños por su frescura y encanto.
La mafia (Sergio Armasgo, Lucía Rua
y Jeshua Falla)
Junto al Barón del Aire, una libélula algo desorientada (un divertido Mateo Gamarra) y el Señor Girasol (buena interpretación de Miajil Garvich, con un natural desenfado) iniciarán una tragicómica convivencia de la que dependerá el éxito de la misión. Esta travesía desencadenará muchos retos y enredos, en especial, cuando se internen bajo la cama y enfrenten a un grupo de villanos oscuramente encantadores.
Es decir, la mafia que integran Don Bacteria (Jeshua Falla lidera con suficiencia a su escuadrón) y sus esbirros de elegantes trajes: Bacterina y Bacterón. Falla es asistido por los atrevidos y oportunos trabajos de Lucía Rua y Sergio Armasgo. Estos “microbios” intimidan, incluso, en sus momentos más cómicos.

HABITACIÓN MÁGICA
La dirección de Rua trabaja con la riqueza textual de la pieza. Imprime un buen ritmo al montaje y aprovecha cada detalle: los acentos gráciles, las cuidadas coreografías y las canciones de letras amenas. El resultado conquista los sentidos de su audiencia de la mano de actuaciones uniformes.
Elenco de "Mariana y el Señor Verde"
Aunque entretenida, el montaje posee ligeros aspectos perfectibles. 
Por ejemplo, su hilo argumentativo abarca varios detalles y, quizá, por eso, la hazaña inicial se convierte –tras giros no tan sutiles– en una fábula sobre la amistad con que finalmente se resuelve la puesta. Y debería suprimirse el uso del humo en momentos que anteceden las variadas escenas de movimiento y luces de la obra. Mariana y el Señor Verde” alegra la cartelera teatral de los fines de semana con una travesura escénica que invita a perder los miedos con el vasto poder de la imaginación.

NOTA: Ámbar Asociación Cultural, productora de “Mariana y el Señor Verde”, ha creado la campaña COMPARTE TEATRO para acercar el arte y cultura a niños y niñas de Kantaya en Ventanilla a través de la donación de libros.

Créditos de fotos: Ámbar Asociación Cultural 

FICHA ESCÉNICA
Mariana y el Señor Verde” de Luis Eduardo Pérez–Albela
Dirección: Claudia Rua
Elenco: Vera Pérez Luna, Juan Gerardo Delgado, Jackie Vásquez, Mateo Gamarra, Miajil Garvich, Jeshua Falla, Lucía Rua y Sergio Armasgo
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. República 455, San Isidro)
Las funciones van los sábados y domingos a las 4pm
Temporada: Del 3 de setiembre culmina el 23 de octubre de 2016
Entradas: S/. 40 (General), S/. 20 (Estudiantes) y S/. 25 (Jubilados)
Productora Ejecutiva: Pamela Puglianini
Una producción de Ámbar Asociación Cultural
Más información en el evento de la obra

viernes, 7 de octubre de 2016

Dramas primaverales

Los mitos son caminos inagotables. Contarlos o escucharlos equivale a revivir episodios colmados de héroes divinos y hazañas increíbles, sin fatiga ni aburrimiento. Y no ha existido civilización de la antigüedad sin una mitología que sedujera o impresionara a las sociedades modernas.
Démeter (Steffani Rojas) y
un elfo (Renato Medina)
“Démeter y las cuatro estaciones”, pieza escrita y adaptada con gracia y frescura por Celeste Viale, recrea una de estas fantásticas historias
En ella, Démeter, la diosa griega de la fertilidad, sufre por su hija Perséfone, bella ninfa que es raptada por Hades, dios de la oscuridad y las tinieblas.
En su segunda temporada, el montaje de Cola de Cometa y Aranwa Teatro que dirige Alberto Ísola sumerge al espectador en un mundo de sensaciones escénicamente atractivas y mágicas. Para ello, combina perfectamente la poderosa oralidad de los mitos, el espíritu animista de los protectores de la naturaleza y una épica pugna entre divinidades sobre el destino y la felicidad. Una compleja ecuación que la autora Viale interpreta con acierto e ingenio.

SERES DIVINOS
El elenco –integrado por virtuosos actores formados en Aranwa Teatroalcanza un resultado elogiable. Los alegres elfos (Renato Medina y Lorena Rodríguez, un dúo irresistiblemente travieso) agotan la paciencia de los dioses del Olimpo, mientras intentan liberar a Perséfone (la frágil Fiorella Milla) a través de la lectura de las lágrimas de las divinidades.
Janncarlo Torrese, Fiorella Milla, Steffani Rojas,
Lorena Rodríguez y Renato Medina 
La abnegada Démeter (acertado rol de Steffani Rojas) afronta los designios impuestos por Zeus y Hades (un notable Janncarlo Torrese con contrapuntos y cuidadosas inflexiones de voz). “Démeter y las cuatro estaciones” revela que las decisiones de los dioses no siempre son las más acertadasEl preciso y comprometido trabajo actoral basta para delinear una puesta bucólica con un serio desafío: atraer al público infantil. La concepción textual (perspectiva de narrador) y técnica del montaje lo consigue cuando, con sutileza sensorial y cromática, “aparecen” las estaciones.

NATURALEZA ESCÉNICA
A eso ayuda la mirada a Démeter como protectora de la tierra: un factor útil sostenido por un lenguaje fluido, alegres coreografías y elementos coloridos relacionados al origen y regeneración de la vida. La puesta de Aranwa Teatro madura en su escenario circular sin descuidar a cada avispado espectador.
Segmento musical de la puesta
Junto a ello, la sobria dirección de Ísola depura la grandilocuencia y fatalidad (rasgos del imaginario griego) para componer un montaje dinámico que encandile a toda la familia. La música (autoría y selección de Jorge Chiarella) de cantos corales, acordeones y danzas acompasadas de sirtaki confiere a la puesta su primigenio aire ritualComo alegoría, “Démeter y las cuatro estaciones” retrata al amor (madre–hija) como una implacable fuerza. Un motor capaz de gobernar a la naturaleza y doblegar, incluso, la voluntad de los dioses. Entre días cálidos y ocasos otoñales la vida describe forzosos equilibrios que dan lógica al mágico universo de las historias.

FICHA ESCÉNICA
“Démeter y las cuatro estaciones”
Versión: Celeste Viale
Dirección: Alberto Ísola
Elenco: Steffani Rojas, Janncarlo Torrese, Fiorella Milla, Renato Medina y Lorena Rodríguez
La temporada va del 27 de agosto al 16 de octubre
Las funciones son los sábados y domingos a las 4pm
Lugar: Teatro Ricardo Blume (Jr. Huiracocha 2160, Jesús María)
Una producción de Coladecometa y AranwaTeatro

viernes, 9 de septiembre de 2016

Vida de equilibrista

Las delicadas fibras que enlazan a una familia son exploradas en “Cuerdas”. La pieza de la dramaturga Bárbara Colio (Baja California, 1969) aborda estos nexos evidentes e inevitables lastimados a menudo por silenciosas distancias e insospechados secretos fraternales.
Peter, (Carillo) Prince (Álvarez)
y Paul (Aguilar)
La puesta presenta a tres hermanos que deciden viajar juntos para observar el último gran acto de su padre, un equilibrista de renombre, y al que hace mucho no han visto. Un retrato sublime que en la pluma de la autora mexicana adquiere matices dramáticos, metafóricos y hasta risueños.
Bajo la dirección de Alejandro Pedemonte, estos tres hijos ya maduros empacarán sus temores y esperanzas para descubrir al padre detrás de la fama. Ese viaje que, para los espectadores dura cerca de hora y media, es el que andaban esperando desde hace mucho. Quizá, desde la infancia.

TRES HERMANOS
“Cuerdas” se sostiene en una dinámica fraternal construida por personajes con pizcas disfuncionales y gráciles torpezas. La personalidad de cada uno se define por la relación que mantuviera con la figura de un padre admirado por muchos, irónicamente ausente y esquivo con ellos.
Claroscuros de "Cuerdas"
El mayor de todos, Peter (un maduro y sólido David Carrillo), liderará este viaje mientras resuelve sus propios dilemas y conflictos
El segundo Paul (un fresco Adolfo Aguilar, que poco a poco va explorando mejor su faceta teatral) irradia una simpatía con que camufla sus secretosAmbos deciden proteger al menor Prince (una grata interpretación de Miguel Álvarez) descubriendo sus fortalezas. Los tres harán que esta travesía, entre aeropuertos y autopistas, aviven recuerdos y viejas bromas hasta aproximarse a una imagen paterna con más certezas que ilusiones.

UN PADRE SINGULAR
Pedemonte aprovecha la mágica empatía entre Carrillo, Aguilar y Álvarez para sortear las diferencias. En algún punto enfrentan quién de los tres era el hijo preferido. Los monólogos y las reflexiones servirán de catarsis para rencor por el abandono hasta convertirse en un camino de perdón entre ellos mismos.
Los tres hermanos de "Cuerdas"
La sensación de continuo movimiento es encomiable. Desde una escenografía minimalista e interactiva –empleada con acierto y confianza– que emerge a tiempo y no distrae hasta la música que acentúa los momentos reveladores, e, incluso, acompaña perfectamente al trabajo de luces y sombras. Todo funciona. En esencia, los protagonistas de “Cuerdas” son acróbatas empíricos. A falta de una cuerda floja ensayan sobre la vida, un delgado hilo que pende en lo alto y no admite más ensayo que la improvisación. Aprender a mantener el equilibrio puede tomar algunos pocos años o llegar, incluso, con el último suspiro.

FICHA TÉCNICA
“Cuerdas” de Bárbara Colio
Dirección: Alex Pedemonte
Elenco: Adolfo Aguilar, Miguel Álvarez y David Carrillo
Funciones: Jueves, viernes, sábado y domingo a las 8pm
La temporada va hasta el 11 de setiembre
Lugar: Auditorio del Centro Cultural El Olivar

miércoles, 3 de agosto de 2016

Tropiezos de amor

Nada puede contener al amor. Ni distancias, convenciones sociales, tecnologías o cambios de siglo. Esta fuerza delicadamente devastadora irrumpe en “Love and Chill, el divertido montaje de Plan 9 en el Teatro Larco. Una perfectible guía para los confusos enamorados del nuevo milenio.
Federico Abrill, uno de los autores
de "Love and Chill"
David Carrillo y Federico Abrill, dupla creativa de experiencia y talento, dibujan con ingenio y pasión los deslices de cinco curiosas relaciones. Juntos lograron una pieza juvenil y enternecedora sobre la pugna entre equilibrar el éxito profesional y una vida amorosa aceptable sin perder la brújula.
Aunque la puesta reproduce algunas fórmulas de la comedia romántica, explora los nuevos aspectos que redefinen una ecuación sentimental moderna. Sus personajes ingeniosos y verosímiles son tan disfuncionales que la encantadora torpeza que los rodea borra absurdas idealizaciones y clichés.

GALANES Y FLECHAS
Sin una trama única, Love and Chill” presenta casos vívidos: la selfie–maniática Silvia (Airam Galliani) y José Luis (Valentín Prado) que parecen conectar más en redes sociales que en la realidad. O Sebastián (Pedro Pablo Corpancho) cuyas cinéfilas referencias aturden a su musa: la atenta Camila (Valquiria Huerta).
Elenco de "Love and Chill"
O la relación desgastada por la rutina y la edad que sostienen Alonso (Cristhian Palomino) y la empoderada Alejandra (Sandra Barbosa). En el extremo opuesto están quienes desean iniciar: Ximena (Rocío Montesinos) y Martín (Job Mansilla), en un divertido enredo nacido desde una sala de redacción.
Y también están Claudia (Brisa Ghilardi) y Carlos (Federico Abrill), una pareja rodeada de secretos. Estas historias tejerán un entramado de pleitos, confusiones, y revelaciones. La acertada dirección de Carrillo hace que su elenco fresco y grácil fluya en escena con la soltura de sus sentimientos, temores y anhelos.

UN AMOR TAN POP
La puesta habla del amor en tiempos agitados y competitivos. No en vano la puesta sucede en un entorno urbano y sofisticado (una revista). Con agudeza y sarcasmo, los diez protagonistas se verán envueltos en involuntarios enredos o triángulos pasionales. La conexión con la audiencia es inevitable.
Las penumbras del amor
La sintonía juvenil (y de mediana edad) convertirá sus hábitos (videojuegos o películas), apartamentos, bares u oficinas –la escenografía e iluminación conspiran– en propicios momentos para un “sueño cinematográfico” y un musical en perfecto timing, dos buenas muestras del compromiso colectivo.
Como testimonio, Love and Chill” describe una nueva estirpe de amantes, quizá más despreocupados que detallistas, pero no menos apasionados que los de otras épocas. Mientras haya amor siempre habrá locuras románticas que inspiren la vida desde la realidad o el escenario.

FICHA ESÉNICA
Love and Chill”, de David Carrillo y Federico Abrill
Dirección: David Carrillo
Elenco: Job Mansilla,  Pedro Pablo Corpancho,  Federico Abrill, Rocío Montesinos, Valquiria Huerta, Valentín Prado, Airam Galliani, Sandra Barbosa, Brisa Ghilardi y Cristhian Palomino
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)
Funciones: Lunes y Martes a las 8pm
Temporada: hasta el 16 de Agosto de 2016
Una producción de la Asociación Cultural Plan 9

sábado, 30 de julio de 2016

Rompecabezas poético

Con pocos espacios para el riesgo creativo, la Residencia para la Investigación y Creación Escénica (RICE) se ha erigido ya como un incentivo encomiable o un proyecto valiente. Desde 2015 la RICE suprime la premisas rígidas y aboga por la experimentación en escena nacida de una investigación.
Impulsada por Pepa Duarte de Imaginario Colectivo –que concibe propuestas escénicas sin temor a la clasificación–, la residencia presentó, entre el 8 y 23 de julio pasado, tres puestas de creadores curiosamente de distintas generaciones como Rodrigo Chávez, Paloma Carpio y Alfonso SantistevanPor ejemplo, “Vox Horrísona” intenta “reconstruir” –con creativa honestidad– el alma de un poeta. Y no de cualquiera, sino de uno muy singular: Luis Hernández (1941–1977), representante de la Generación del 60. El reto propuesto reluce por su impronta caótica: plástica, musical, escénica y sensorial.

EXTRAÑO UNIVERSO
Rodrigo Chávez, director de corta edad y abierta osadía, “ordena” esta confusión escénica con visión. Para lograrlo usa una dramaturgia –tan colectiva como el montaje– que responde a una entrevista hecha al poeta. La lógica convierte a sus interlocutores en fichas que rotan varias veces: un periodista y Hernández.
Daniel Cano (melódica en mano) y Vanessa Geldres (entre pinceles y pinturas) asumen estos roles con ingenio y presteza. Las enigmáticas respuestas del vate ponen en aprietos al entrevistador/a y aportan un dinamismo que simularía la pugna entre la inspiración y la formalidad.
La desconcertante atmósfera involucra a tres músicos (Arturo Chávez, Mauricio Mieses y Germán Aguirre) que, asentados en la sala, desprenden melodías brumosas, confusas y enrarecidas. Bajas y horizontales, las luces añaden fugaces formas y sombras al recorrido performático de sus protagonistas.

VERSOS Y COLORES…
Chávez y su equipo otorgan una cuota de orden, pero es la libertad –poética o escénica– el principal motor de la puesta. La esencia libérrima sitúa a “Vox Horrísona” en algún rincón íntimo del indescifrable universo de Hernández. En él parecen orbitar sus conflictos e ímpetus creativos.
 "Vox Horrísona" (Foto: Diego Alva)
Este choque personal es reflejado por un artilugio periodístico. La construcción del lenguaje excede al verbal (pregunta – respuesta) y enriquece al escénico. Los rápidos movimientos circulares o trazos sobre papel kraft con intrincados títulos o versos de poemas dan cuenta de ello. Sobre el escenario –la “caja blanca” de la Casa Recursose elevan torres de libros desperdigados por el suelo. La música incidental bulle de las paredes y la conexión con el público es puesta a prueba. Como en sus cuadernos, Hernández reposa en un enigma. Develarlo puede ser un encanto horrísono o un deleite inquietante.

Puestas RICE 2016
Lugar: La Casa Recurso (Jr. San Antonio 203, Barranco)

Obra teatral: “Vox Horrísona”
Dirección: Rodrigo Chávez
Elenco: Daniel Cano y Vanessa Geldres
Fechas: viernes 8 y sábado 9 de julio a las 8pm

Obra teatral: “XY”
Dirección: Paloma Carpio Valdeavellano
Elenco: Alonso Núñez y Pepe Santana
Fechas: viernes 15 y sábado 16 de julio a las 8pm

Obra teatral: “ILUSA”
Dirección: Alfonso Santistevan
Elenco: Marivel Arizan
Fechas de presentación: viernes 22 y sábado 23 de julio a las 8pm

viernes, 1 de julio de 2016

Siniestra comparsa

Entre azares y fortunas, un texto dramático llegó a manos de Paco Caparó como una premonición celestial. Una pieza con aires de intriga que la dramaturga uruguaya Teresa Acosta (Rocha, 1944) tituló “La chiquilina se mató y ya está” y que refleja los pálidos compromisos de una sociedad insensible y narcisista.
Destacado elenco de El Sótano
En ella Paco Caparó, director del Club de Teatro de Lima, encontró la atmósfera que había esperado: una tragicomedia social y pertinente. Sobre la caja negra repuso “La niña se mató y punto, su adaptación, junto a El Sótano con una sólida exploración de las posibilidades lúdicas y macabras de su trama.
Tras una primera versión en el Teatro Mocha Graña –que incluyó miradas de sorpresa y sonrisas nerviosasla puesta “resucita” para una segunda temporada. Provocadora e inquietante, la ingeniosa pieza adaptada por Caparó redita su perturbador resultado. Y, quizá, mucho más.

PANTEÓN DE FÁBULA
Choco y Fango (alucinados Hendrick La Torre y Joseph Palomino), los payasos sepultureros, alistan el entierro de una niña llamada Ofelia (Jannina Vargas de espectrales matices). En sus deslucidos atuendos, estos grotescos personajes dilucidan la extraña muerte de la pequeña mientras varias personas acuden al funeral.
"La niña se mató y punto"
Poco a poco, se revelará la relación disfuncional de la familia. Los padres (Juan Carlos Ñiquén y Sandra Barbosa tan explosivos como discordantes); un tío gay (delirante Maykol Ascencios) y una psicóloga cercana a la familia (buen trabajo de Malena Cortegana) algo confundida en sus paradigmas. La sociedad no se mantendrá en silencio.
Un inefable cura (rol entretenido de Gerardo Cárdenas), una vecina metiche (divertida Katherina Sánchez) y la tímida amiga (grácil Sofía Espantoso) de la fallecida. Un tercero (entusiasta José Gómez) intentará descifrar este descalabro hasta que la aparición sorpresiva de Sandra Makishi marca el desenlace con un lóbrego atisbo shakesperiano.

SOCIEDAD SILENCIOSA
Durante la función, más de un espectador se sentirá tentado a reprochar a los revoltosos. Un efecto logrado al quebrar la cuarta pared para conocer a los personajes con más cercanía que extrañeza. Está claro que lo espeluznante no radica en la muerte, sino en su naturaleza alegórica.
Ofelia (Jannina Vargas)
La confusión es el “alma” del montaje. A través de esa diversidad de voces –que Caparó guía con esmero–, se denunciarán las razones risibles y absurdas con que se maquilla la indiferencia. Si el elenco responde idóneamente, los aspectos técnicos (luces y efectos) no defraudan y consolidarán el escenario sombrío.
Como desenfadada adaptación La niña semató y punto” trasciende el libreto e irrumpe entre las butacas. Cobra vida en torno a un ataúd siniestro. Con los sentidos bien despiertos, el elenco de El Sótano esboza un juego escénico que atrapa a la audiencia hasta convertirla en cómplice de un peligroso silencio.

Crédito de fotos: El Sótano


FICHA ESCÉNICA
La niña se mató y punto” (adaptación)
Dramaturgia original: “La chiquilina se mató y ya está” de Teresa Acosta
Dirección y adaptación: Paco Caparó
Elenco: Joseph Palomino, Maykol Ascencios, Juan Carlos Ñiquén, José Gómez Ferguson, Sofía Espantoso, Jannina Lisset Vargas, Sandra Makishi, Malena Viviana Cortegana, Hendrick La Torre, Katherina Sánchez, Gerardo Cárdenas, Sandra Barbosa
Lugar: Teatro Auditorio Miraflores (Av. Larco 1150, sótano)
Temporada: Del 10 de junio al 03 de julio
Las funciones van los viernes, sábados y domingos a las 8.30pm
Una producción de El Sótano y el Club del Teatro de Lima
Más informes en el evento de la obra

lunes, 27 de junio de 2016

Futuro en venta

Bajo sus nieblas y garúas Lima oculta curiosas y secretas complejidades. A esta geografía de pálidos brillos solares y rancias tradiciones, un texto de Gonzalo Rodríguez Risco añade una inusual lluvia cuyas gotas develarán los proyectos irrealizados o sueños pospuestos de una república.
"Nunca llueve en Lima"
En “Nunca llueve en Lima” el autor explorará este desfase de oportunidades a través de un opaco cristal: Los Sileri, una tradicional familia limeña venida a menos. Los episodios de añoranza, desarraigo o desinterés atormentarán a sus miembros y visitantes por una hora y media de función. Ya en manos del director Alberto Ísola el metafórico texto alcanza buen ritmo y sólidas interpretaciones. Con ellas abordará dilemas y anhelos de un abuelo, un padre y una hija enfrentados por la venta de una casona. ¿Puede el pasado reservar alguna esperanza futura para esta familia? Al parecer, sí.

ESPEJOS FAMILIARES
La historia transita en la absoluta disfuncionalidad. Don Rafael (perfecto Carlos Tuccio) y su inseguro hijo Sebastián (Lucho Cáceres de buenos matices) llevan una relación difícil. La severidad de Tuccio y los arrebatos inmaduros de Cáceres imprimen frialdad y una ternura espontánea. Su hija Daniela (comprometida Patricia Barreto) es el soporte económico y anímico del clan.
Daniela (Patricia Barreto) y Roy (Emanuel Soriano)
En su grácil figura oculta una fortaleza que va debilitándose; mientras que doña Elena (Haydeé Cáceres), la vecina de la familia, irradia la tranquilidad de una abuela entrañable o una madre ausente. Junto a ellos, Juan Pablo, Gladys y Roy son una familia reconstruida, un espejo distorsionado de los Sileri. Con dosis de humor, antipatía o sensibilidad Pold Gastello, Magali Bolívar y Emanuel Soriano lucen acertados papeles. La tensa convivencia bajo la incesante lluvia marca las mejores escenas del montaje. Y, en especial, la química entre los personajes más jóvenes (Barreto–Soriano) afianza la esperanza.

UN AMPLIO PARAGUAS
Cada detalle suma en Nunca llueve en Lima. Por ejemplo, apuesta por un realismo explícito gracias a una atmósfera visual (preciso diseño lumínico de Mario Ráez), musical (selección de Alberto Ísola) y los singulares efectos utilizados para crear un escenario inquietante.
Sebastián (Lucho Cáceres) y Daniela (Patricia Barreto)
Esta tragicomedia limeña –de estreno mundial– funciona, pero no excede sus estándares. Alecciona con suavidad a su público, aunque la remece en puntuales momentos  gracias a su elenco. Una sensación que proviene de su texto dada la amplitud de conflictos que plantea y que no parece resolverse. El no esclarecer una resolución diluye, en cierto modo, la expectativa de los conflictos propuestos. Hacia el final se restituye un poco el equilibrio familiar cuando se esperaba alcanzar un involucramiento a nivel macro. En este caso, no fue la cantidad de precipitación sino el tamaño del paraguas.

FICHA ESCÉNICA
Nunca llueve en Lima” de Gonzalo Rodríguez Risco
Dirección: Alberto Ísola
Elenco: Carlos Tuccio, Haydeé Cáceres, Lucho Cáceres, Patricia Barreto, Pold Gastello, Magali Bolívar y Emanuel Soriano
Diseño de iluminación: Mario Ráez
Selección musical: Alberto Ísola
Diseño de escenografía: Marijú Núñez Malachowski
Lugar: Teatro Británico (Ca. Bellavista 527, Miraflores)
La temporada culmina el lunes 27 de junio
Más información en el evento de la obra
Una producción de Escena Contemporánea