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viernes, 1 de abril de 2022

Golpes bajos

Generalmente visto en las escuelas, el acoso o bullying también existe en los ámbitos de trabajo (mobbing). El laureado autor y guionista británico Mike Bartlett (Oxford, 1980) desarrolló esta idea con un humor lacerante y críticas a la cultura corporativista en “Bull” (2013).

"Bull", la sexta propuesta de
La Ira Producciones 

En su historia, tres empleados de una compañía grande en crisis intentarán conservar sus empleos apelando a estrategias darwinianas en medio de una competencia despiadada. Con acertado criterio, La Ira Producciones ha estrenado esta obra –su sexta producción luego de “Venciendo al diablo”– en el Nuevo Teatro Julieta de Miraflores. Bajo la dirección de Mikhail Page, conocedor de la dramaturgia de Bartlett (anteriormente dirigió “Love, love, love” y “Cock”), la propuesta nos sumerge en una perversa contienda donde la astucia y la ambición son activos más valorados que las emociones y sentimientos. José, Isabel y Tony (Manuel Gold, Andrea Luna y Joaquín de Orbegoso) –los tres ejecutivos de “Bull”– aguardan una crucial entrevista. Saben que solo dos de ellos podrán continuar en sus puestos. Mientras esperan a Castro (Christian Ysla), el jefe algo cascarrabias, se generará un clima incómodo cargado de ataques sistemáticos y psicológicos.

Tony (De Orbegoso) e Isabel (Luna)
Las interpretaciones confirman una precisa elección del elenco. Gold, por ejemplo, encarna a un sujeto cuyas virtudes y capacidades (personales y profesionales) se ven opacadas por su carácter pasivo, ingenuo y continuas crisis de ansiedad. Su personalidad lo convierte en la presa perfecta para el inescrupuloso Tony (un logrado De Orbegoso), a quien podría calificarse como el “macho alfa” de la oficina, e Isabel (aceptable papel de Luna), una decidida ejecutiva que brilla por su belleza, cinismo e inteligencia. Con estas actuaciones, se plantea una comedia ácida y frontal que aprovecha los diálogos insólitos y atmósferas tensas de un texto que ataca la ferocidad de un sistema impersonal e individualista. La dirección de Page orquesta esos “golpes bajos” durante casi una hora de función con buen resultado.

José (Gold) y Castro (Ysla)
La escenografía es funcional y preciosa. Su estética boxística se compone de un ‘cuadrilátero’ translúcido por el que los ejecutivos transitan durante los rounds. Este set es dominado por claroscuros y un espeso humo blanco que bulle de una alucinante figura de toro.
“Bull”, plausible montaje de La Ira Producciones, revela los engranajes de una sociedad angustiada por los resultados. En esos escalafones de fantasía los anhelos y sueños de unos son pisoteados ante el abuso y la intimidación que ejercen los mercenarios de este sistema. 

FICHA ESCÉNICA
“Bull” de Mike Bartlett
Dirección: Mikhail Page
Elenco: Manuel Gold, Andrea Luna, Joaquín de Orbegoso y Christian Ysla
Funciones: viernes, sábados y domingos a las 8pm
Temporada: Del 18 de marzo hasta el 10 de abril de 2022
Lugar: Nuevo Teatro Julieta (Pje. Porta 132, Miraflores)
Entradas: S/ 50 (Zona VIP), S/ 40 (General) y S/ 30 (Estudiantes y jubilados)
Adquiere tus entradas en Joinnus
Un montaje de La Ira Producciones

viernes, 23 de octubre de 2020

Complot bajo el agua

 Se dice que las profundidades marinas guardan inexplicables secretos. Bajo misteriosas y turbulentas olas resuena “Submarinos”, una misión perdida en alguna bitácora o en añejas leyendas concebida por Manuel Gold y Paloma Reyes de Sá.

"Submarinos" de 
Manuel Gold y Paloma Reyes de Sá.

Este ocurrente libreto ha reunido a Gestus y La Ira Producciones en una aventura fantástica, hilarante e inédita. Su propuesta escénica teje inteligentemente episodios cargados de intriga, humor con inesperados giros sostenidos en conspiraciones famosas de YouTube, artefactos extraños y viajes en el tiempo. 
Con la dirección de Reyes de Sá, esta impecable producción para la virtualidad nos invita a ser parte de una tripulación capaz de cuestionar las certezas de su propia realidad. Su radar sondeará los límites de probables complots históricos y sus disfraces de verdad. “Submarinos” sitúa su historia apropiadamente en el año 2145. Marina (una grácil Jely Reátegui), la investigadora científica que comanda el “Cronos”, cumple una misión de alta importancia en las profundidades del mar, según sus reportes al “Hermes”. Todo va bien hasta que Seawolf (un inclasificable César García), desgarbado tripulante de otra nave coincidente del mismo nombre, interfiere su frecuencia. Él afirma estar en 1945 desatando dudas y asombros que deberán resolver mientras se conocen. 
Inmersos en fondos artificiales y comunicaciones de radio, las escenas de “Submarinos” irradian gracia y dinamismo. La interacción de Reátegui y García transita con soltura entre pasajes de comedia, gags gestuales, “trucos” de magia y atisbos del Teatro del Absurdo con habituales reiteraciones y situaciones cíclicas.

Marina (Jely Reátegui)
y Seawolf (César García)
La caracterización y vestuario son un aspecto funcional en la propuesta. Gracias a ellos se puede establecer una inquietante disociación temporal entre el aspecto de viejo marino de Seawolf y la extraña sofisticación de Marina (con su glamorosa lechuguilla). Resulta interesante que la dramaturgia de Gold y Reyes de Sá contemple el lugar que ocupan los artistas en las sociedades, del presente o el futuro. Esta crítica no solo inspira uno de los momentos más recordados de la obra, sino que, además, la conecta con nuestra realidad a través de sus prejuicios, sesgos y olvidos. A pesar de su breve temporada, “Submarinos” explota la fantasía y la curiosidad en una comedia apta para conspiradores y paranoicos. Una inmersión en el tiempo que revela en sus extrañas interrogantes la relatividad de un mundo en el que las cosas ya no son las que parecen. 

FICHA ESCÉNICA
“Submarinos” de Manuel Gold y Paloma Reyes de Sá
Dirección: Paloma Reyes de Sá
Elenco: Jely Reátegui y César García
Funciones: 15, 17, 22 y 24 de octubre a las 9pm
Entradas: S/ 25 en Joinnus
Un montaje de La Ira Producciones y Gestus

jueves, 24 de mayo de 2018

La conquista peruana

Luego de su primer despegue, “Astronautas” (2011) aterriza nuevamente en las fibras de nuestro imaginario con buenas dosis de ilusión, emoción e imaginación. La travesía de tres peruanos por el espacio se ha convertido en una metáfora sublime sobre la unidad como motor para alcanzar los sueños.
Óscar Meza, Eduardo Camino y Manuel Gold
en "Astronautas"
Ambientada en la carrera espacial de los años sesenta y el inicio del gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, esta odisea aprovecha su trasfondo histórico para recrear una realidad lúdica y funcional. La idea original corresponde a Jorge Castro –quien, además, la dirige–, Mateo Chiarella, Héctor Gálvez, Gino Luque y Gerardo Ruiz Miñán.
Desde esta “épica peruana”, el director avizora un tema pendiente: ¿es posible trazarse metas como nación sin consolidar nuestra identidad? Su visión, distante de vanos chovinismos, presenta una propuesta de estética cuidadosa y equilibrada; y temporalmente coherente. La tripulación elegida para este proyecto clasificado la integran un piloto de la FAP (Eduardo Camino), un comando entrenado en situaciones de supervivencia (Óscar Meza) y un experto en astrofísica (Manuel Gold), apodados “convenientemente” Ayar Manco, Ayar Uchu y Ayar Cachi.
"Astronautas"
La convivencia de estos disímiles personajes será crucial para el desarrollo y éxito de la misión. Camino lidera al equipo con frialdad marcial; Meza aborda con arraigo y originalidad su papel –tal como hiciera Pietro Sibille en la primera versión­–; y desde la comedia, Gold compone un contrapunto divertido: un genio inadaptado que finalmente encaja. Aquí “Astronautas” adquiere una dimensión alegórica: consolidar la unidad de equipo –la nación– es la verdadera hazaña. Un anhelo que involucra los valores (compañerismo y esfuerzo) y antivalores (desprecio y racismo) de nuestra idiosincrasia y que los protagonistas consiguen al cuestionar las cadenas de mando, los estamentos y los prejuicios sociales.
Técnicamente, la puesta no defrauda. Los ocasos fluyen entre fulgores estelares, la música –evocadoras pistas como “Los aretes que le faltan a la luna”– y los efectos se adhieren fácilmente al montaje, mientras los videos aportan verosimilitud testimonial.
Ayar Uchu (Meza), Ayar Marco (Camino) y
Ayar Cachi (Gold) sobre la luna
Los elementos –estructuras metálicas– añaden sobriedad y futurismo. A pesar de estos aciertos, la puesta se torna fatigosa durante el segundo acto. La minuciosidad por contar la travesía al detalle juega en contra, pero es compensado por el tono épico que imprime la dirección y un elenco que apuesta por la ficción con los pies puestos en la tierra. En su camino al espacio, los tripulantes del “Tumi II”, el transbordador peruano de bajo presupuesto, descubren, a modo de ensayo y error, cómo las diferencias humanas pueden crear una fuerza capaz de cambiar el mundo conocido y, por qué no, desafiar los vastos confines del Universo.

FICHA ESCÉNICA
“Astronautas” de Jorge Castro, Mateo Chiarella, Héctor Gálvez, Gino Luque y Gerardo Ruiz Miñán
Dirección: Jorge Castro
Elenco: Eduardo Camino, Manuel Gold y Óscar Meza.
Funciones: Jueves, viernes, sábados y lunes a las 8:30pm / Domingos 7pm
Temporada: Del 21 de abril al 28 de mayo de 2018.
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María)
Entradas: S/. 50 (general) y S/. 25 (Estudiantes y jubilados). Lunes populares: S/. 35

lunes, 22 de octubre de 2012

Burlando a la muerte

¿Hay alguna forma de evitar el llamado de la muerte? Al parecer, eso creen los dos desdichados personajes de “¡A ver, un aplauso!”, pieza escrita por César de María y exhibida hasta esta noche –acabará su temporada con una función especial– en el auditorio del Museo de Arte de Lima (MALI).
En ella, Tripaloca (Manuel Gold) y Tartaloro (Nicolás Galindo), dos payasos callejeros, reciben la visita de dos extraños emisarios. Aseguran venir en nombre de La Muerte, aunque parezca una broma. Pero no. Vienen a llevarse a Tripaloca, quien sufre de TBC y como artista de la calle vive en la pobreza de una Lima desilusionada.

Bromas macabras
Roberto Ángeles, director de esta puesta, retoma una historia de César de María. Unos meses antes había presentado una evocadora y bien lograda “Laberinto de monstruos” en el Teatro Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional de San Borja.
Ahora lleva a escena una obra escrita en 1984 reflejando el lado popular de los payasos de la calle. Basta ver los pasajes y coreografías de salsa y el crudo lenguaje callejero (que podría haberse depurado un poco, sin perder la esencia) de sus personajes, muy bien delineados, por cierto.
Gold destaca por su destreza en papeles cómicos y lo demuestra con su Tripaloca. A su lado, el Tartaloro de Galindo es buen equilibrio, por momentos, ágil y atrevido y, por lo general, chillón –por su voz– y enternecedor. Un detalle a cuidar: los payasos de la calle suelen estar muy pulcros para ser los descritos en la obra.

El mejor recurso
Como si se tratara de una lógica oscura, los dos lúgubres mensajeros fueron payasos. Interpretados por Gabriel Iglesias y Daniela Baertl (alumnos del taller de formación actoral de Ángeles), cumplen su función como los emisarios que deben escuchar las historias que Tripaloca cuenta y Tartaloro escribe en una libreta, artilugio utilizado para evitar el designio.
Ambos, además, realizan una serie de roles que no decaen a medida que avanza la obra. Dos escenas divertidas tienen a Iglesias, por ejemplo, como un chamán amazónico tras las rejas y a Baertl como una bailarina de night club enamorada de Tripaloca.
Volviendo a los protagonistas, los dos personajes recrean las esperanzas, las suyas, las de su público, el de la calle, el de la platea, el de hoy y, quizá, el de mañana. Con esta premisa –vital en el texto de De María–, el montaje saca ventaja a pesar de que ciertos momentos de drama parecen perderse bajo la contagiosa comicidad de sus personajes.

Imperdible. Antes de la última función de “¡A ver, un aplauso!” (8pm) se presentará “Laberinto de monstruos” (6pm), pieza dirigida por Ángeles hace unos meses en el teatro Mario Vargas Llosa de la BNP. Luego habrá un conversatorio con los dramaturgos peruanos César de María, Gino Luque y Eduardo Adrianzén.

Crédito de fotos: Daniela Talavera

Ficha técnica
“¡A ver, un aplauso!”, de César De María
Dirige: Roberto Ángeles / Asistencia de dirección: Haysen Percovich
Actúan: Manuel Gold, Gabriel Iglesias, Daniela Baertl y Nicolás Galindo
Lugar: Teatro Auditorio del Museo de Arte de Lima - MALI (Parque de la Exposición s/n Lima)
La temporada acaba el 22 de octubre
Más información en el evento o en la página del MALI.

domingo, 22 de enero de 2012

Odisea peruana

Hacia 1968 ni los soviéticos o los estadounidenses sospechaban que una modesta nación sudamericana trabajaba en silencio con la mirada fija en las estrellas. En pleno auge de la carrera espacial, este incógnito tercer competidor –el Perú bajo el mando del general Juan Velasco Alvarado– alistaba una misión secreta a la Luna rumbo a conquistar el espacio infinito.
Esta odisea jamás imaginada ni escrita en libros o enciclopedias, es revelada en “Astronautas”. Un fantástico montaje que recrea el viaje de tres expedicionarios peruanos, inmersos entre pasajes de entrenamiento, alunizaje y ciertos trazos documentales que intentan explicar qué ocurrió con tan insólita travesía.


Un capítulo peruano
Esta historia fue escrita por Jorge Castro (quien, además, la dirige), Héctor Gálvez, Mateo Chiarella, Gino Luque y Gerardo Ruiz Miñán. En ella, se narra cómo el gobierno revolucionario seleccionó y preparó al equipo responsable de ondear la bandera peruana en la superficie lunar e iniciar la conquista del espacio.
A los miembros se les asignó apelativos acordes a la época: Ayar Manco (Eduardo Camino) es el piloto de la misión; Ayar Uchu (Pietro Sibille) es el médico y comando especializado en supervivencia; y el físico-astrónomo –algo hippie, por cierto– Ayar Cachi (Manuel Gold). Los tres guiarán al “Tumi”, transbordador de fabricación peruana y bajo presupuesto, a través de los cielos.
La trama sigue el hilo contado por el hijo de uno de los astronautas desparecidos y que desea saber qué sucedió con su padre. Pero no es determinante ya que la historia se sostiene con solidez en la convivencia de los tres para el éxito de la travesía. Surgen ahí situaciones por el tipo de formación (militar o civil) o, incluso, pugnas raciales en una época de reivindicación por lo andino.


En gravedad cero
Camino, Sibille y Gold no desentonan en sus interpretaciones. Cada uno de sus personajes se desenvuelve entre referencias pop e históricas de los años 60 y esbozan una cierta sátira a la forma en que los militares de aquél entonces –y, quizá, los de hoy– toman sus decisiones.
La dirección de Castro (quien es dramaturgo y psicólogo clínico) no deja mayores dudas. Lo que se aprecia durante poco más de hora y media, y sin decaer. Y aquí destaca el cuidadoso escenario –elaborado por Camino– de estrellas titilantes y eclipses instantáneos así como la pista musical del montaje.
Con “Astronautas” –segunda aventura de Viaexpresa–, el colectivo teatral reafirma la calidad de las puestas escénicas a estrenarse (ya viene “Madrugada”) en el auditorio ING del Museo de Arte de Lima (MALI). Y ratifica el buen despegue desde “Aeropuerto” (2011), solo que ahora, miles de kilómetros más allá, desafía los límites de la imaginación haciendo una pequeña escala en la Luna.

Créditos de foto: MALI / Viaexpresa


Ficha técnica
“Astronautas”, de Jorge Castro, Héctor Gálvez, Mateo Chiarella, Gino Luque y Gerardo Ruiz Miñán.
Dirige: Jorge Castro
Actúan: Pietro Sibille, Manuel Gold y Eduardo Camino.
Horario: De viernes a lunes a las 8:30pm / Domingos a las 7pm.
Lugar: Auditorio ING del Museo de Arte de Lima - MALI (Parque de la Exposición s/n Lima)
Entradas: S/. 30 (general); S/. 15 (estudiantes, jubilados y miembros del Programa Amigos del Museo); Mezanine S/. 10 todos las funciones. Viernes y lunes populares: S/. 15.
La temporada acaba el 6 de febrero
Más información en la página del MALI y la página de Viaexpresa.