viernes, 23 de octubre de 2015

La vida misma

Si la ficción y la realidad se cruzan, ¿cómo no desafiarlas en escena? La pregunta que, por mucho tiempo, rondó la mente de David Carrillo lo llevó a una etapa de febril creatividad que culminó con “Lo que nos faltaba”, pieza de largo aliento que recoge su largo aprendizaje de referentes de comedias en inglés.
Manolo Saldívar (David Carrillo)
Como director ha dedicado su vida a la comedia negra, la ironía y el humor corrosivo en múltiples formatos. Algunos ejemplos son “Demasiado poco tiempo”, de David Ives; “En la otra habitación”, de Sara Ruhl; “¿Qué tortura?”, de Christopher Durang; o “Puertas comunicantes”, de Alan Ayckbourn, uno de sus preferidos.
En su primera aventura como autor, Carrillo recrea los enredos y deslices previos al estreno de una obra de teatro —delineada entre la ficción meta teatral y situaciones hilarantes— bajo su sello (reflexivo, honesto, burlesco y apasionado) de director. Una lección de convivencia introspectiva de alto riesgo.

TELÓN ARRIBA
En la obra, sin embargo, ambas facetas de Carrillo juegan en dupla. Interpreta a Manolo Saldívar (Carrillo en su exacta dimensión), un director de mediana edad que observa cómo a días de iniciar temporada se ciernen todo tipo de problemas existenciales, profesionales y sentimentales.
Asistente (Bouroncle), Director (Carrillo)
y productor (Buendía)
Sus delirios y temores se fusionan en una dimensión fantástica de la que emergen seres complejos y vulnerables. Sin abusar de los estereotipos, se aprecia a la oportuna asistente (la grácil y camaleónica Alejandra Bouroncle) o el histérico productor (muy divertido rol de José Antonio Buendía).
En escena, está la pareja estelar (Carol Hernández y Claudio Calmet, de buen trabajo como una dupla conflictiva e imposible). Junto a ellos, está la esposa de Saldívar (un profundo trabajo de Andrea Fernández), cuyo papel reconstruye la esencia dramática de esta comedia usando un artilugio cotidiano.

LOS LÍOS OCULTOS
La entramada lista de conflictos se resuelve sin efectos cursis sino que, por el contrario, se torna sublime y poética hacia el final. Con un humor rebosante y desenfadado, Carrillo revela sus aspiraciones y dudas como autor/director debutante mientras su elenco —real y ficticio— brilla por su humanidad.
Elenco de "Lo que nos faltaba"
Para lograrlo, el montaje recurre a los paralelismos divertidos entre la vida y el teatro. La escenografía divide un mismo proceso —el escenario y las butacas, la sala de estar y la escena final…— con una acertada sincronía que detalla el milimétrico desempeño de la dirección y los actores.
Carrillo entrega lo que aprendió en su prolífica experiencia sobre y detrás de escena. “Lo que nos faltaba” refleja con pasión y honestidad —algo que desborda este grupo humano— una faceta de su cotidianeidad. Y es lo que nos faltaba sentir en escena: un teatro que latiera al ritmo del corazón.

DATO: Una de las primeras experiencias de David Carrillo como autor sucedió con “Sombras nada más”, pieza corta apreciada en la muestra final del VII Taller de Formación Actoral de Plan 9 en 2012.

FICHA ESCÉNICA
“Lo que nos faltaba”, de David Carrillo
Dirección: David Carrillo
Elenco: David Carrillo, José Antonio Buendía, Carol Hernández, Claudio Clamet, Alejandra Bouroncle y Andrea Fernández
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm / Los domingos a las 7pm
La temporada va del 17 de setiembre al 13 de noviembre
Una producción de la Asociación Cultural Plan 9

lunes, 12 de octubre de 2015

Clímax a tientas

La fugaz contemporaneidad ha seccionado la vida en caprichosas escenas de corta duración. La inusual y algo explosiva, ClímaX!” parece inspirarse en este ajetreado entramado de horarios de oficina y anhelos existenciales que rodean a los gráciles personajes de sus seis historias.
El divertido elenco de "ClímaX"
Antes de llegar al Perú, la pieza alcanzó un buen cartel: una temporada de tres años en España, de donde procede su dramaturgo Alejandro Melero, y un próximo estreno en Francia
El montaje dirigido por Gerardo Díaz y Antonella Esposito en el cada vez más activo Teatro Ensamble de Barranco cumple con ese rigorÁgiles y atractivas, las historias mezclan una estética retro y música disco con el desenfado y la gracia de sus personajes. Entre ellos, dos jóvenes que “comparten eternidad”, una pareja de lesbianas, un gigoló agobiado, dos amigos de toda la vida… ¿A qué rumbo los llevarán sus decisiones?

VAIVÉN SENSORIAL
El ritmo dramático de ClímaX!, mérito de su dirección conjunta, recorre con solvencia el drama, la comedia y los resquicios del absurdo. Ello le sirve para trascender de una dimensión más pura —como la bella primera historia: dos jóvenes muertos en el cementerio— hacia otras más mundanas.
Una hilarante escena de "ClímaX!"
Sin embargo, la pieza celebra su “orgasmo” con relativa precocidad. En las dos siguientes escenas (la pareja de chicas que busca un donante de esperma y los dos grandes amigos que afrontan la erección permanente de uno de ellos), el montaje conserva ese cariz desenfrenado y explícito para la comediaEste buen momento es ligeramente opacado por la dramaturgia de la segunda mitad. No es perdida de interés sino la presencia de modismos españoles que pudieron suprimirse y la reiteración de premisas —los frustrados encuentros sexuales y clichés sobre lo gay— lo que agotan un poco el montaje.

DILEMAS DE VIDA
Junto a eso subsiste un riesgo: varias historias podrían resolverse en menos tiempo del asignado. A pesar de ello, el desempeño actoral brilla por su atinada regularidad (Andrea Luna y Gabriel Gil) y solvencia (Piero Negrón y Valeria Bringas). Por eso la combinación actoral resulta esencial en la puesta.
Antes de cada historia
Por ejemplo, Negrón y Luna encarnan con ternura a dos almas solitarias; luego resulta divertido observar a Gil y Negrón como dos amigos en un extraño momento íntimo; o a las hilarantes Luna y Bringas como una pareja lésbica en pleno dilema; o a Gil y Bringas en una reveladora sesión de masajes.
El intercambio de escenas es precedido por un pasaje coreográfico y visual muy contagioso. Con tales paroxismos y emociones importadas desde más allá de los charcos, ClímaX!” cautiva, ruboriza y somete a su público en un vaivén pícaro, placentero y risueño con un resultado que exigía mayor plenitud y locura.

FICHA ESCÉNICA
 “ClímaX!”,  de Alejandro Melero
Dirigida por: Gerardo Díaz y Antonella Esposito
Elenco: Andrea Luna, Gabriel Gil, Piero Negrón y Valeria Bringas
Las funciones van los viernes, sábados y domingos a las 8pm
La temporada va hasta el 18 de octubre
Lugar: Teatro Ensamble (Av. Bolognesi 397, Barranco)
Fotografía: Úrsula Pizarro
Producción Ejecutiva: Bonnie Luyo
Una producción de la Asociación Cultural La Oscura Raíz del Grito
Más información en el fanpage y evento de la obra
Reservas e informes en climaxteatro@gmail.com

viernes, 25 de septiembre de 2015

Tiernísima locura

Existe un reino sempiterno habitado para seres esquivos y solitarios. Nadie sabe dónde queda con exactitud pero entre los senderos dramáticos de “Tiernísimo animal / La luz de la lluvia”, escrita con fresca delicia por Juan Carlos Méndez a finales de los noventa, suele llamarse UGBE.
Desiré (Daniela Trucíos) y
Emmanuel (Alonso Romero)
En sus confines irreales, la frustración y el amor pueden ocultarse mientras los sueños doblegan la tediosa realidad. 
Desde ese refugio perdido en la imaginación, dos personajes de mirada febril y honesta envuelven a los espectadores en una travesía mágica, intensa y desbocada.
Luego de dirigir en escenarios alternativos (Galpón Espacio, Kasa Kambalache y Espacio Libre) Fito Bustamante vuelve a Barranco, esta vez, a la colorida Casa Nunaywasi. Aquí el director de teatro independiente ha construido un montaje de una poética cuidadosa, inusual y delirante.

LIMBOS DIFUSOS
El “reino”dominado por cajas de cartón, libros e inscripciones crípticas en una disposición curiosa– alberga a dos aplicados personajes. La dinámica entre ambos retratará las leyes lógicas que rigen esta imaginaria corte que gobierna el “rey” Emmanuel (atrevido papel de Alonso Romero).
El rey Emmanuel
De carácter quijotesco y soñador, el alucinado monarca es asaltado por frecuentes episodios de lucidez que evidencian su resignada soledad y anhelos frustrados. 
La dulce complicidad de Desiré (un equilibrado trabajo de Daniela Trucíos) aporta no solo pizcas de seriedad y cordura, sino que se mimetiza en el desvarío de UGBE.
Su presencia da sentido a la locura de Emmanuel: quiebra el frágil cristal de sus ensoñaciones, descubre sus temores y –posteriormente como Raúl– defiende sus ideales desde ese rincón etéreo
Sin embargo, lo conseguido por Romero y Trucíos con ingenio y energía en escena no alcanza para redondear el montaje.

ESCAPE DE UGBE
Más allá de las escenas sublimes (el baile bajo luces fugaces) o lúdicos (el uso de roles o juegos de palabras), por momentos Tiernísimo animal...” se diluye entre anécdotas evasivas y azarosas. La puesta genera expectativas, pero no muy funcionales tornándose extensa aunque no lo sea.
El reino de UGBE
A pesar de la interiorización de personajes y los deslices en tiempo, la pieza logra convertir a UGBE en una metáfora de infinitas interpretaciones
Ese juego de misterio no decae, sino que potencia la historia de un amor en busca de locura, certeza y pasión alejada de temores e inseguridades. Eso sí, Tiernísimo animal...” no plantea soluciones ni escapes de UGBE. Es un espejo sobre el cual no se reflejan los ensimismamientos que dan un respiro de la realidad. El único peligro, resuena en el epílogo, es sentirse cómodo en aquella cárcel adornada de ilusiones y esperanzas vanas por miedo o egoísmo.

FICHA ESCÉNICA
Tiernísimo animal / La luz de la lluvia”, de Juan Carlos Méndez
Dirección: Fito Bustamante
Asistencia de dirección: Shantall Vera
Elenco: Alonso Romero y Daniela Trucíos
Lugar: Casa Nunaywasi (Morelli Colón 105, Barranco)
La temporada va del 3 al 27 de setiembre
Las funciones son de jueves a domingo a las 8pm
Más información en la página y evento de la obra

sábado, 12 de septiembre de 2015

La belleza del silencio

Alejada de las habituales convenciones de los dramas basados en texto aparece “Los Regalos”. Contada entre luces y sombras, describe las vicisitudes de una familia integrada por hombres: un padre y sus dos hijos anclados en una dimensión de texturas rústicas y nostálgicos recuerdos.
Esta propuesta de la Compañía de Teatro Físico, extraída del rincón de las evocaciones familiares, revalora el movimiento como principio de expresión básico. El resultado demuestra que cuando la multiplicidad de códigos en el lenguaje escénico se quiebra, se pueden arribar a nuevas rutas de creación.
Escrita por Federico Abril y Fernando Castro _quien también la dirige_, esta pieza impregna de una silenciosa poesía y fugaces contraluces las noches del Teatro Ensamble de Barranco. Una lección sublime y agotadora sobre cómo aprender a ser padres o hijos mientras la vida nos pone a prueba.

POÉTICA SILENTE
Salvo las palabras de las proyecciones, la historia es narrada con códigos no verbales. La ternura de las primeras escenas revela a un adusto Padre que, sin experiencia debe afrontar la crianza de Hijo Mayor e Hijo Menor sin una figura maternal que curiosamente no se extraña.
La naturaleza lúdica de estos pasajes presagian la esencia de la pieza: energía, entrega y muchos desafíos. Entre ellos, el uso de máscaras (cerca de una hora) exige a que los destacados Cabello, Cardozo y de La Rocha pulan sus actitudes e interpretaciones para reflejar sus miradas y expresiones.
La puesta aprovecha los matices dramáticos, performance acrobática y frescura del clown. El elenco domina estos códigos y los sostienen narrativamente con solvencia gracias a proyecciones multimedia y las dulces canciones de La Lá, aunque con una intrigante presencia del inglés en varios de estos elementos.

VIDA A OSCURAS
Con esta obra, la Compañía de Teatro Físico imprime su sello con esfuerzo en escena y claridad dramatúrgica. La pureza de las acciones es un testimonio honesto de la dinámica familiar: las partidas, ausencias y soledades que conlleva crecer y madurar. Una batalla rendida al tiempo.
La metáfora de vida (encerrada en una caja de zapatos) trasciende los idiomas para un público que, en su mayoría, supo lidiar con la carencia de diálogos, rostros cubiertos y linealidad alterada de su trama. A pesar de ello, “Los Regalos” se convierten en un montaje de una poética novedosa y reveladora.
Y lo es porque Castro y su elenco invierten mucha pasión, vigor y ternura. La elegancia de los silencios ilumina el escenario, mientras que una atmósfera empolvada de tejidos desgastados denuncia su humilde condición. Desde afuera, el frenesí del movimiento gobierna las miradas y los corazones hasta llevarlas a una intensa catarsis.

FICHA ESCÉNICA
Los Regalos”, de Fernando Castro y Federico Abril
Dirección: Fernando Castro
Elenco: Diego Cabello, Eduardo Cardozo y Miguel de La Rocha
Lugar: Teatro Ensamble (Av. Bolognesi 397, Barranco)
Las funciones van de viernes a domingo a las 8pm
La temporada va hasta el domingo 20 de setiembre
Más informes en el grupo y el evento

domingo, 30 de agosto de 2015

Confesiones peligrosas

Las dictaduras quiebran la Historia en trozos irreconciliables. América Latina guarda en la memoria de su vida republicana gobiernos de facto –más oscuros que bienintencionados– salpicados de abuso de poder y represión bajo una premisa: el rescate moral, social o económico del país… ¡que nunca llega!
Paulina (Bernasconi) y Gerardo (García Frkovich)
Con esa venia popular se instalaron regímenes clandestinos y disidentes reales y ficticios. Por ejemplo, en “La muerte y la doncella” (1991), del dramaturgo chileno Ariel Dorfman (Buenos Aires, 1942), las reminiscencias a una brutal dictadura –quizá, la de Augusto Pinochet– asoman entre la reconciliación y el olvido. A diferencia de la esquiva “Love, Love, Love”, Mikhail Page contextualiza un montaje verosímil de tramado inteligente a partir de un drama psicológico e histórico. El director refleja en su trabajo la dimensión de las culpas en medio de giros inesperados y el acompasado ritmo de Franz Schubert.

DÍAS DESPUÉS…
En “La muerte y la doncella” una estela de desconfianza ha opacado la vida de Paulina Salas (Cécica Bernasconi), víctima de una dictadura que ha caído. Gerardo Escobar (Gerardo García Frkovich), su esposo y uno de los magistrados que investigará al régimen, intentará conciliar su matrimonio con la verdad.
Escena de "La muerte y la doncella"
La vida de ambos cambiará con la fortuita llegada del doctor Roberto Miranda (Hernán Romero), de quien Paulina sospecha fue uno de sus torturadores. 
La reunión de los tres personajes abrirá una herida profunda, lo que traducirá un in crescendo en las buenas actuaciones del elenco. Sucede con Bernasconi, cuya sorpresiva y atormentada presencia se sostiene en los dos actos. La intensidad de su personaje crece y la traslada de un extremo al otro: de víctima a verdugo. Mientras que un solvente Romero rehúye a sus argucias, aun cuando su personaje merecía, quizá, una pizca de cinismo.

LITIGIO Y DILEMA
García Frkovich, por su parte, ostenta un trabajo notable. Su energía y carisma maquiavélico en el segundo acto bastan para delinearse humano y pragmático ante la demanda de su esposa. Tiene un rol complejo: sentirse juez y parte en un litigio plagado de rencores y evidencias complicadas y subjetivas.
El doctor Miranda (Romero) y
Paulina (Bernasconi)
Una acertada dirección explota los recursos de su elenco. El resultado son pasajes cargados de misterio y crítica a las relaciones de poder. Dorfman no apuesta por persecuciones ni revanchismos políticos, sino que recoge la voz de los oprimidos y opresores para revelar cuán difícil es alcanzar la convivencia.
La muerte y la doncella” es una pieza deliciosa por la presencia nostálgica de Schubert, el vaivén incidental de las olas, el preciso diseño de luces y una cálida escenografía. Con ellas, Page logra plasmar la universalidad de la verdad como vehículo de perdón y justicia. Una noción casi olvidada por sociedades indiferentes.

DATO: “La muerte y la doncella” es la obra chilena más representada en todo el mundo, al punto que en 1994 Roman Polanski realizó una versión fílmica. La pieza ganó el London Time Out Award en la categoría de Best New Play en 1991.

FICHA ESCÉNICA
Dirección: Mikhail Page
Actúan: Cécica Bernasconi, Hernán Romero y Gerardo García Frkovich
Escenografía: Marijú Núñez Malachowski
Iluminación: Julián Estrada Francke
Musicalización: Mikhail Page
La temporada va hasta el 28 de setiembre
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm / Los domingos a las 7pm
Lugar: Teatro de Lucía (Ca. Bellavista 512, Miraflores)
Más información en el evento de la obra

domingo, 23 de agosto de 2015

Jugando en escena

4/4” es un curioso proyecto de micro teatro que ha reunido a cuatro dramaturgos contemporáneos. Los cuatro textos –concebidos en reuniones creativas– recorren caminos sinuosos guiados bajo una premisa –tan lúdica como desafiante–: explorar y jugar con el teatro desde dentro (o fuera) de él.
Los montajes pueden resultar entretenidos, confusos o delirantes, pero, en esencia, tienen sello personal. La novedad de las propuestas y el empeño de sus equipos bastan para destacar el esfuerzo. A ello se suma la aparición de Espacio #621 de La Victoria como un nuevo recinto que refresca los circuitos de cultura habituales.

RINCONES LÚDICOS
Un paseo por  este centro cultural vecinal sigue la ruta del riesgo. En la primera habitación, César Vera Latorre presenta una sátira sobre los rigurosos parámetros de los concursos artísticos: en este caso, un prestigioso certamen de dramaturgia de Latinoamérica. Y la titula con acierto: “Villa excluidos”.
Las excluyentes –o elitistas– reglas de juego son explicitadas con desenfado en un lenguaje escénico y audiovisual (flash forward) algo pretencioso, a veces, pero punzante y provocador. En una caja negra, dos actores (Andrés Cano y Emmanuel Caffo) se divierten parodiando el estilo academicista del concurso.
La dirección de Jamil Luzuriaga y Paulo Yataco explora la naturaleza de los códigos y armoniza el desarrollo de la inusual acción. Con esta pieza, Vera Latorre va puliendo un estilo irreverente presente en obras como “Canallas”, premiada en el Festival de Teatro Peruano Norteamericano del ICPNA 2012. Al siguiente cuarto.

COMPÁS PERFECTO
En “Función privada”, de Ricardo Olivares, la audiencia es sometida a un thriller con interesantes giros. La función de teatro más esperada por toda una nación –en la ficción, claro está– está en peligro cuando el galán de moda (Walter Ramirez) es secuestrado por una mujer fanática (Jean Paul Neyra).
Jean Paul Neyra
La historia es sólida y mantiene un ritmo asfixiante que reconoce el oficio de su autor: cuarto puesto del Concurso Nacional “Nueva Dramaturgia Peruana” con “El Rostro”. 
Y se sostiene con un rol maquiavélico de Neyra y Ramírez –podría ser menos forzado–, aprovechado por una dirección acertada de Fiorella Díaz. Bajo su mirada, el montaje explota la tensión entre el secuestrado y su lunática captora así como la inquietante lógica que parece establecerse entre ellos. La obra optimiza sus espacios –el patio y la cocina de la casa– con una buena sincronía de los recursos sonoros, la iluminación y el pasmoso empapelado.

PLUMAS EN CRISIS 
En otros ambientes, los límites de la creación escénica derivan en singulares historias. En “Piel de papel”, Christian Saldívar plantea la frágil existencia de un personaje (una enternecedora Miriam Guevara) que –consciente o no– intuye su “muerte”. ¿La causa? Los arbitrarios ajustes de un texto premiado.
Daniel Suárez encarna a un autor que, con un poco más de celo, habría logrado equiparar a la exigente y arbitraria editora (de nuevo Guevara). En medio de esa relación, Guevara brilla por su desesperada misión: prefiere la autenticidad antes que obedecer a un cambio impostado y servil al mercado. Luciana Vicente dirige la puesta con aire dinámico e intenso. La acción se despliega con ratos inquietantes en una escenografía cubierta de papel blanco. Luego de “Grietas”, obra seleccionada en el Festival Sala de Parto 2014, y la divertida “La Tierra de la Fortuna”, Saldívar continúa sumando piezas a su auspiciosa y prolífica carrera.

LINDEROS DIFUSOS
La ultima habitación acogió a “Especie escénica”, acaso la más desafiante de las cuatro piezas del montaje. Escrito y dirigida por Jamil Luzuriaga, esta pieza breve aborda la irónica dualidad entre la realidad y la ficción desde la primeriza mirada de Ricardo, el director de una obra (Franco Iza). Es el precio de la voz propia.
Franco Iza, Mayra Olivera y
Lucía Meza
Como en un espejo, Hermelinda y Carla (Mayra Olivera y Lucía Meza como dos personajes–reflejo) son la empleada y amiga del director, respectivamente. En la trama –que podría resultar confusa– ambas están envueltas en este montaje que incluye ciertas referencias filosóficas. La esencia del meta teatro. Con estas sucintas aproximaciones, “4/4” culminó hace poco su primera temporada de forma auspiciosa. Las funciones vendidas y una sala activada por la curiosidad afianzan el éxito del micro teatro en Lima, pero, más importante, es un formato íntimo para que los nuevos autores –como inspiraba Sara Joffré– se lancen al ruedo escénico sin miedos ni complejos.

FICHA ESCÉNICA
4/4”, Montaje compuesto por:
“Villa excluidos”, de Cesar Vera La Torre
Dirección: Paulo Yataco y Jamil Luzuriaga
Elenco: Andrés Cano y Emmanuel Caffo
Colaboración: Elena de la Fuente

“Piel de papel”, de Christian Saldívar
Dirección: Luciana Vicente
Elenco: Daniel Suárez, Miriam Guevara y Patricia Quiroz

“Especie escénica”, de Jamil Nicolle Luzuriaga
Dirección: Jamil Nicolle Luzuriaga
Asistencia: Andrés Cano
Elenco: Mayra Olivera, Lucía Meza y Franco Iza

“Función privada”, de Ricardo Olivares
Dirección: Fiorella Díaz
Asistencia: Christian Saldívar
Elenco: Jean Paul Neyra y Walter Ramírez

Fotos: Teatro 4/4
Lugar: Espacio #621 (Ca. Manuel Arrisueño 621, La Victoria)
4/4” es producido en colaboración con Espacio #621

miércoles, 19 de agosto de 2015

La voz de todos

Conversando con Gabriel De la Cruz
Director de “Un monstruo bajo mi cama

Cada tarde antes de función, Gabriel De La Cruz recorre el patio de la Alianza Francesa de Miraflores. “Un monstruo bajo mi cama”, la puesta que dirige en ese recinto, lo ha involucrado tanto como a su elenco: seis muchachos que, sin ser actores, conviven en un proceso sincero, íntimo y liberador. Sin poses vanas, De la Cruz no busca perfeccionismos, tan solo una dosis de honestidad para su propuesta testimonial. Sucedió así cuando este montaje se presentó por primera vez en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) y luego en el Museo de Arte de Lima (MALI).
Gabriel De la Cruz rodeado de su elenco
En esta tercera temporada (entre el 6 y el 24 de agosto) el joven director afirma sentirse expuesto durante toda la obra. “Considero que el arte debe partir de mi propia experiencia y por eso todos (su elenco) están desnudos en el escenario”, asevera. Aunque dificultoso, consigue algo sublime y práctico. “La puesta funciona: crea empatía con el espectador y nos permite visibilizar la problemática de la población LGTIBQ, sin cargas dramáticas ni estereotipos”, dice De la Cruz. Los protagonistas –no personajes– encarnan a la diversidad en su dimensión más cotidiana: son soñadores que crecieron en zonas de Lima Norte, Rímac, Miraflores, La Victoria o Ate.

DIVERSIDAD SENSIBLE
Tras un proceso creativo de tres meses, el equipo se aproximó a una imagen no heterosexual del gay. “El resultado fue revelador si te imaginas cómo se integraron todas esas miradas en una sola. Fue un gran reto generar la confianza en el otro y que se sientan en equipo”, afirma. Pero lo lograron.
Otro desafío fue revelar la compleja diversidad del colectivo LGTIBQ. Es decir, abordar la problemática de personas lesbianas, gay, transexual –la población más vulnerable en el Perú–, intersexuales, bisexual y queer (seres andróginos que no encajan en el binomio masculino/femenino) con sutil simpleza.
“Existe una multiplicidad de sentimientos en nosotros, más allá de los vínculos románticos y eróticos. Somos sujetos políticos y cuestionamos el statu quo”, asevera De la Cruz. Esta voz plural se hace escuchar en un momento importante: ahora el debate sobre la situación de la comunidad es más abierto.

SERES DE LUZ
Y, como se aprecia en la obra, las madres se adhirieron a esta lucha. “En la pieza están en todas sus formas: la maternal, la comprensiva, la homofóbica, la voluble… pero todas, son una luz en el escenario”, confiesa. Esa innegable presencia brilla en el programa de mano con una carta que De la Cruz escribió a su madre.
"Un monstruo bajo mi cama"
Pero, ¿dónde reunir fuerzas para combatir? La respuesta llegó en marzo de 2014 al fundarse No tengo miedo. “Desde aquí proclamamos el respeto por el sujeto LGTIBQ sin estigmas, estereotipos ni clichés humillantes; y luchamos por sus derechos”, refiere y confía en una eventual educación por los medios. Una labor complicada puesto que los referentes de los programas televisivos son apenas remedos y burlas. Sin embargo, el colectivo también recoge información sobre la situación de vulnerabilidad de estas personas y partir de ahí delinear estrategias y políticas públicas. Mientras tanto De la Cruz seguirá explorando algún camino para sensibilizar a la sociedad y desbaratar prejuicios desde el arte. Lo consiguió con “Desde afuera” en 2014 y, de seguro, lo logrará con “Al otro lado del espejo”, que dirigirá con Paloma Carpio Valdeavellano del 20 y el 31 de agosto en el Centro Cultural de España.