jueves, 18 de septiembre de 2014

Desde la otra orilla IV

Última entrega inspirada en los jueves reflexivos por el 15º aniversario de Espacio Libre de Barranco. En su acogedora sala, la CRÍTICA (representada por Sergio Velarde de “El Oficio Crítico” y Gabriela Javier Caballero de “El teatro sabe) se confrontó, en buenos términos, con el TEATRO, defendido por el dramaturgo Daniel Amaru Silva.
Un panel de lujo, moderado por Eliana Fry, que “desenredó” el trabajo de la crítica, desde las palabras de sus protagonistas. Fue una oportunidad perfecta para sacar del anonimato a la crítica teatral y, cómo no, revelar a los espectadores los seculares secretos de su profesión voluntaria, ingrata, a veces, pero imperiosa y aleccionadora.
“Una crítica te permite ver algo nuevo, un símbolo o una metáfora. La responsabilidad del crítico reside en su verdad y ésta se sustenta en la evidencia”, sostuvo Amaru Silva. Tal afirmación animó la velada del 27 de agosto pasado. Pero, cómo entender esta verdad, si según Velarde, “la crítica teatral es subjetiva”. La polémica estaba servida.

TODAS LAS VOCES
Para el autor de “¿Eres tú, pequeño?” no hay dones especiales. “Todos somos críticos desde que tenemos una opinión”. Aunque “el boca a boca es más importante” entre el público, sabe que los teatreros, actores y directores revisan las reseñas especializadas para contrastar sus opiniones o descubrir aspectos sobre una puesta.
Javier Caballero, egresada sanmarquina de Literatura, considera que sus críticas (o reseñas críticas) son “un ejercicio académico necesario e imperativo”
Un registro de nuestro tiempo nacido de notas escritas a oscuras en plena función, bajo un método riguroso y una vocación autodidacta.
Velarde, en cambio, inició con sus reflexiones teatrales mientras cursaba los últimos ciclos de periodismo. Antes había estudiado actuación. Esa formación integral se convirtió en una ventaja al momento de abordar críticamente una obra, en su caso, del circuito independiente. “Me gusta hacer teatro y ver teatro”, apuntó.

VARIAS MIRADAS
En ocasiones, los críticos suelen reunirse para apreciar una misma función. ¿Qué suele ocurrir? Es incierto. “Luego de la obra, conversamos y, por lo general, discrepamos”, revela la joven crítica. El bloguero de “El oficio crítico” ratificó estas diferencias y agregó que su trabajo no apunta a destruir los montajes.
“En Broadway los críticos puede determinar la extensión de una temporada, pero no aquí”, refirió. Entonces, ¿cuál sería la finalidad de una crítica? “Puedo tomarla para corregir algún aspecto. Si un dramaturgo escribe una obra y un detalle no fue visto en escena, es responsabilidad suya”, señaló Amaru Silva.
En su experiencia escénica, ha comprobado cierto sinsabor al respecto. Cierto día, el diario Ojo tituló “Niño Jesús le cumple milagro a mamá” sobre su obra ganadora del PONEMOS TU OBRA EN ESCENA 2012. Quizá, la nota más pintoresca de todas. Luego revelaría que la producción del Centro Cultural Británico orientó su montaje hacia la comedia.

¿TU OPINIÓN IMPORTA?
Bajo esa línea, ¿qué debería contener una crítica? “Yo diría que todos los aspectos listados en un programa de mano. En especial, “la promesa”, es decir, si la obra cumple con lo prometido”, refirió el autor teatral. Lograrlo implicaría una mayor aproximación al proceso creativo o ver una puesta más de una vez. Dos serios desafíos para el crítico.
Hasta que eso suceda –un anhelo poco probable– la crítica favorece la instrucción de nuevos públicos. Velarde resume una puesta en 400 palabras y en un lenguaje fácil que puede tomarle cinco o seis horas. “No tomo apuntes, prefiero dejarme llevar… hasta que encuentro algo que está fallando”, confesó como su modus operandi.
 “Mis textos (sin restricción de espacio) son para ser leídos luego de ver una función”, comentó la joven crítica que anhela especializarse en teatro peruano. Así empezó su blog, hace unos tres años. 
En ese tiempo, consiguió “entrenar más el ojo y realizar investigaciones previa para comprender la propuesta escénica”. El camino ha sido largo. Ambos aprendieron de la variedad de géneros (performance, instalación o mimo) y la forma de cómo valorar una muestra o un montaje más profesional. Los dos críticos ahora publican en la revista La Lupe. Un reconocimiento que habla con justicia del compromiso y seriedad de su trabajo.

Desde la otra orilla “Teatro y Crítica” (27 de agosto)
Daniel Amaru Silva             Dramaturgo
Sergio Velarde                    (El oficio crítico)
Gabriela Javier Caballero    (El teatro sabe)
Moderadora: Eliana Fry García-Pacheco
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Bolognesi 802-A, Barranco)

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Buenas familias

Una ecuación azarosa define a las relaciones familiares. Según la dosis afectiva y la interacción entre padres e hijos, puede construirse o quebrarse una familia, con relativa facilidad. El dramaturgo francés Jöel Pommerat (Roanne, 1963) utiliza esta premisa, con suma agudeza, en “Este hijo.
Sofía Rocha y Renato Rueda
Las diez pequeñas historias que componen la pieza revelan la vida diaria bajo una mirada cruda y, a veces, enternecedora
La educación de los hijos, su aproximación a la libertad y preocupaciones dan una idea de lo frágil o sólido de estos vínculos.
Alberto Ísola dirige esta puesta, con una calidad y visión que le permiten plasmar el mensaje de Pommerat a profundidad. Sus sutiles coreografías, diálogos logrados y poéticos momentos –algunos bellos y reveladores– acompañan a “Este hijo en el Centro Cultural Olivar de San Isidro.

Problemas menores
El montaje no plantea un antagonismo clásico, sino dilemas de la vida moderna como el individualismo, la incomunicación y la felicidad esquiva. Por eso, cuestiona la crianza “modelada”, los tabúes y prejuicios como la maternidad a cierta edad o el status económico de un aspirante a padre.
Carlos Mesta, Sofía Rocha y Magali Bolívar
Con loable solvencia, el elenco despliega su versatilidad en sus roles: son seres que “necesitan un poco de luz”
Renato Rueda es un padre a la deriva y también un hijo belicoso, mientras que Magali Bolívar y Alejandra Guerra revelan matices de maternidad entre lo tierno y lo despóticoSofía Rocha transita con grácil destreza desde una infante desencantada hasta una madre atemorizada por la desaparición de su hijo. Carlos Mesta, en cambio, resuelve bien el desafío de ser un padre autoritario y, en otra escena, ser víctima de la violencia de su propio hijo. Tal galería aporta una carga dramática intensa y sobrecogedora.

Estética propia
La puesta aprovecha al máximo los recursos técnicos. La iluminación se articula en una escenografía mínima (ambas a cargo de Juan Sebastián Domínguez). El "esqueleto" cúbico de su diseño puede convertirse en una sala de maternidad, un consultorio, una calle solitaria… o una morgue.
Alejandra Guerra, Carlos Mesta y Sofía Rocha
Los cambios de escena están marcados con ritmos de otras latitudes (fados de Portugal o música de Francia) y coreografías (trabajo de Franklin Dávalos) que suman dinamismo. Notables méritos que apreciar en una hora y media de duración, sin pizcas de distracción o tediosa densidad. En esa propuesta estética, las reflexiones vigentes e incómodas sobre la familia no desaparecen, sino que se potencian y trascienden. “Hay algo de todos nosotros en estas diez historias”, refiere Ísola en el programa de mano. No se equivoca. La línea que separa a padres de hijos es apenas difusa.

Fotos: Paola Vera / Escena Contemporánea

Ficha escénica
Dirección: Alberto Ísola
Traducción y dirección adjunta: Nadine Vallejo
Elenco: Magali Bolívar, Alejandra Guerra, Sofía Rocha, Carlos Mesta y Renato Rueda.
Entradas: S/. 40 (general) y S/. 20 (estudiantes y jubilados). Jueves populares: S/.30 (General)
Temporada: Del 21 de agosto al 28 de septiembre 2014
Funciones: De jueves a domingos a las 8pm
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. La República 455, San Isidro)
Una producción de Escena Contemporánea
Correo: escena.contemporanea.lima@gmail.com
Más informes en el evento de la obra

lunes, 8 de septiembre de 2014

Travesía burlesca

Ni desfasados ni olvidados. Ciertos géneros como el vodevil o teatro de variedades conservan posibilidades creativas que, de cuando en cuando, retornan con frescos montajes en proyectos estudiantiles de artes escénicas como Jonás, viaje de un día cualquiera”, de Daniel Iriarte.
Con sólo tres funciones en el Teatro de Lucía de Miraflores, la puesta dejó una grata impresión. Se trata de una pieza construida con recursos del vodevil, la comedia y el burlesque, estilo que explota la parodia, exageraciones y la ridiculización de lo socialmente aceptadoUna relación prohibida pone en aprietos a un profesor de colegio y a la compañera de su hija. El retorcido affaire entre ambos desencadenará escenas de paranoia hilarantes y cuadros sicológicos interesantes y pasajes divertidos. Una puesta integral, rebosante y correcta.

Locura divina
Los momentos jocosos (con actuaciones propias de la farsa), disfuerzos y reminiscencias al clown juegan en una escenografía y vestuario de estética pastel. Las escenas son cómicas, sensuales y “nada normales” gracias a sus personajes esbozados desde algún rincón de la locura.
La Doctora Marcarena y Jonás
Por ejemplo, Virginia (Andrea Chávez, de buen papel) es una púber femme fatale
Los delirios que genera en el profesor Jonás (grácil e histriónica presentación de Santiago Castillo) se enredan con las locuras de Ady, su esposa, (la lúdica Natalia Bonifaz) y Lía, su hija adolescente (divertido rol de Cristina Renteros).
La historia se complementa con un momento drag (suelta aparición de Luis Coloma como la doctora Macarena) y el número musical y coreográfico de Lucía Castro y Francisco Rodríguez, muy precisos y entonados
Es interesante notar que cada uno revela alguna ligera manía, cuadro psicológico o desajuste emocional que enriquece su personaje. Un detalle a acotar –y aplaudir– es la rápida resolución de un incidente, sin caer en pánico, que no impidió continuar con la función.

Nuevas aventuras
Las parodias inspiradas en el universo femenino y sus crisis, las escenas paranoicas, los diálogos “a la defensiva” y las notas musicales del maestro Carlos Tapia son destacables. No obstante, deberían evitarse usar ciertos recursos efectistas (algunas palabras o gestos) en exceso.
Ady, Lía y Jonás
Fuera de ello, es positivo que autores como Iriarte se atrevan a escribir y dirigir también. El proceso tardó meses y la maduración escénica es plausible, con un montaje divertido sin caer en lo ridículo, aun cuando la resolución de su conflicto es súbita y algo ligera. Escena Sur, la muestra de proyectos teatrales de la primera promoción de la Escuela de Artes Escénicas y Literatura de la Universidad Científica del Sur (UCSUR), logra un estreno alentador. Ahora alista su segunda (a)puesta en escena: “Proyectobjeto”, de Luciana Calvimontes. La expectativa de butaca espera.

DATO: Jonás, viaje de un día cualquiera” y Proyectobejto se presentará el 17 de setiembre en el Teatro de Lucía de Miraflores desde las 8pm. Entradas: S/. 25

Ficha escénica
Dramaturgia y dirección: Daniel Iriarte
Asistente de dirección: Frida María Tapia
Elenco: Santiago Castillo, Natalia Bonifaz, Cristina Renteros, Andrea Chávez, Luis Coloma, Francisco Rodríguez y Lucía Castro
Composición musical: Carlos Tapia
Asesora del proyecto: Rebeca Ráez
Producción: Mauro Liza y Kristel Osterloh
Temporada: 27 de agosto, 2 y 3 de setiembre
Próxima función: 17 de setiembre a las 8pm
Lugar: Teatro de Lucía (Ca. Bellavista 512, Miraflores)
Un proyecto escénico de Escena Sur (USCSUR)
Más información en la página de la obra

miércoles, 27 de agosto de 2014

Inicios y finales

Observar dramaturgia peruana puede resultar un desafío en las carteleras limeñas. Se precisa de lugares disponibles y grupos teatrales que decidan iniciar carrera con obras nacionales. Esta mágica coincidencia sucede cada viernes (hasta este 29 de agosto) en Casa Espacio Libre y Pandala Teatro.
Una despedida imprevista
El grupo está integrado por Juan Pablo Bustamante e Ivana Cañas y esta vez presentan “Encuentros, su segunda producción. 
El montaje dirigido por Mia Michelena (como directora invitada) reunió piezas relativamente actuales como “En el borde” (1998) y “Una despedida imprevista” (2007).
Escrita por Mariana de Althaus, la primera obra presenta a Adrián y Lara, dos jóvenes a punto de suicidarse desde un abismo, mientras que el segundo texto, de Daniel Dillon, trata del reencuentro de una antigua pareja que desea cerrar un capítulo inconcluso de su vida.

Inicios y finales
La selección de textos refleja un contraste. Un inicio y un final, plasmados desde perspectivas y poéticas distintas, en tiempos diferentes. De Althaus ya revelaba ciertas aristas creativas presentes posteriormente como la soledad, los conflictos y la complejidad de sus personajes femeninos.
Bustamante y Cañas
En Dillon, en cambio, se recurre a monólogos y diálogos imperfectos, con subtextos desencantados, oscuros y trágicos
Los montajes son equilibrados, con una escenografía modesta y elementos bien utilizados, aunque se precisa de mayor cuidado en el timing del juego de luces y sonido.
En materia actoral, Cañas es intensa y emotiva como la angustiada Lara de “En el borde”, mientras que Bustamante resuelve con aplomo y frialdad a Jorge, su personaje en la segunda pieza. Como toda puesta, la experiencia es siempre perfectible y para ello basta esfuerzo, entusiasmo y entrega.

DATO: La primera puesta de Pandala Teatro fue “Vino caliente”, una comedia escrita por Ivana Cañas puesta en escena en marzo pasado en la Asociación de Artistas Aficionados (AAA).

Ficha escénica
Encuentros”, montaje que incluye “En el borde”, de Mariana de Althaus, y “Una despedida imprevista” de Daniel Dillon
Dirección: Mia Michelena
Elenco: Juan Pablo Bustamante e Ivana Cañas
Funciones: Viernes a las 9pm
La temporada va del 8 al 29 de agosto
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Bolognesi 802-A, Barranco)
Entrada liberada, salida solidaria / Reservas: 247-6346
Una producción de Pandala Teatro
Más información en el evento de la obra

Inocencia perdida

Ópalo ha afianzado su tradición teatral con procesos únicos. Lo reflejan sus puestas escénicamente singulares, el alto contenido reflexivo y las obras de autores europeos contemporáneos vistos en quince años de vida. En sus montajes se conjuga un trabajo físico, sensible y plástico.
Wendy Vásquez y Haydee Cáceres
El reestreno de “Las neurosis sexuales de nuestros padres es un claro ejemplo. Dirigida por Jorge Villanueva, esta puesta cuestiona la moral y los prejuicios, con mayor madurez y sin perder vigencia tras su estreno en 2010 ni la magia desencantada del autor independiente suizo Lukas Bärfuss (Thun, 1971). 
Como en “La vida es sueño”, la frágil Dora (Wendy Vásquez) está próxima a despertar. Tras años de vivir sedada por psicofármacos, el doctor y sus padres deciden que lleve una vida “normal”. Con una mirada ingenua, la joven se enfrentará a los cánones morales y éticos relativos de la sociedad.

Triunfos morales
Esta premisa podría transgredir la moral o figurarse como una protesta ante la represión (social y sexual). En ambos escenarios, el mensaje de Bärfuss es fuerte y contundente gracias a la actuación y entrega (física y psicológica) de Vásquez. La actriz muestra solidez sin alejarse de la dulzura e inocencia de Dora.
Lucho Cáceres y Wendy Vásquez
Resulta evidente cómo el peso escénico de este personaje supera a la resistencia moral reunida en el elenco por el frenesí de sus anhelos y arrebatos. 
Los padres de Dora (Mónica Domínguez y Gustavo Mc Lennan) son conservadores y distantes. Encarnan la negación de la sexualidad y son el único refugio para Dora, pero fallanEn la tienda de vegetales (Haydeé Cáceres y Juan Carlos Morón) domina una moral de buenas intenciones, mientras que el novio (Lucho Cáceres) sigue una vida licenciosa. El doctor (buen trabajo de Marcello Rivera) se revela, en cambio, como un personaje neutro con apariciones frías (científicas) retocadas de humanidad.

Orquesta de elementos
El montaje presenta tres espacios definidos (la sala de casa/consultorio, la tienda y la cama de hotel), cuyos sutiles cambios dinamizan y recrean cada escena. La música y la participación de Magali Luque en el cello y las copas es un plus. Su aporte es gravitante en la mayoría de momentos poco felices.
Wendy Vásquez es Dora
Y existen acotaciones proyectadas que enriquece el lenguaje estético de la puesta de dos horas
“Mi objetivo era mostrar cierta atmósfera, un ambiente que en los diálogos no se hace visible directamente”, refirió el dramaturgo suizo en una entrevista de 2010 citada en el programa de mano. Tales rasgos invisibles, como el mundo interior de Dora, completan la riqueza escénica de “Las neurosis sexuales de nuestros padres. Como en su primera temporada, esta notable puesta aún remueve los primitivos temores nacidos desde una óptica genuina y primigenia: la sexualidad.

DATO: Las neurosis sexuales de nuestros padres” fue estrenada por Ópalo en 2010 en el ICPNA de Miraflores. Su elenco estaba integrado por Wendy Vásquez, Sergio Paris, Marcello Rivera, Celeste Viale, Gustavo Bueno, Olga Bárcenas y Juan Carlos Morón.

Ficha escénica
Dirección: Jorge Villanueva
Asistencia de dirección: Andrea Fernández y Jamil Luzuriaga
Traducción: Claudia Baricco
Elenco: Wendy Vásquez, Haydeé Cáceres, Lucho Cáceres, Marcello Rivera, Mónica Domínguez, Gustavo Mc Lennan y Juan Carlos Morón
Composición musical: Magali Luque
Fotografía: Javier García Rosell
Lugar: Alianza Francesa (Av. Arequipa 4595, Miraflores)
Funciones: De jueves a lunes a las 8pm
La temporada culmina el 7 de setiembre
Una producción de Ópalo Asociación Cultural
Más información en el evento de la obra

lunes, 18 de agosto de 2014

Desde la otra orilla II

El periodismo y el teatro son parientes cercanos. Emparentados por su creación (una textual y otra escénica) y la necesidad de un público (lector o espectador), siempre hubo quienes atraídos jugaron en ambos lados de estas artes. Críticos-dramaturgos y actores-periodistas, todos tenían qué decir.
En su aniversario 15, el grupo de teatro Espacio Libre ha organizado mesas de diálogo de lujo
El jueves 14 de agosto reunió a Nicolás Yerovi, Ernesto Carlín, Rosana López-Cubas y Eliana Fry García-Pacheco para charlar, con grácil desenfado, en una noche de recuerdos y reflexiones.
Una mirada retrospectiva añoró los días en que los periodistas pertenecían a la bohemia y los circuitos artísticos. “El periodismo y el teatro han estado vinculados entre los inicios de 1900 y los finales de los años cincuenta. Los periodistas eran artistas, dramaturgos o literatos”, recuerda Yerovi.

Rol de los medios
Ahora, agrega, “los dueños encargados de los medios son empresarios”. Mientras acomodaba su gabardina azul, recordó que una de las últimas críticas sobre una obra suya (ha escrito más de 25 piezas) fue publicada en 1981 por un crítico teatral que a la vez era dueño de La Casa del Fumador.
“La formación de públicos no es interés de los dueños”, afirma el autor de las recientes “Jarana” y “Titina”. Los tiempos han cambiado, quién sabe, si para bien o no. 
Con una crisis editorial que ha reducido los diarios y suplementos a la mitad (de 32 a 16 páginas, en algunos casos), la cultura sufre otro tipo de embates.
Ernesto Carlín, editor de culturales en El Peruano y conductor en “De cazuela”, confiesa que “publicar una nota sobre teatro (o cualquier arte) implica negociar con los editores y su perspectiva artística”. Por suerte, en el diario oficial, la lectoría revela un interés por las gacetillas legales, políticas y culturales.

Confusión y frivolidad
Ello no es la única tara que enfrenta el periodismo cultural. “Estamos en crisis desde el momento en que las secciones cultura y farándula son confundidas”, critica Carlín. Esta farandulización afecta a todos los eventos culturales y el trabajo de los agentes de prensa que los promueven.
“Este fenómeno convierte a los diarios tradicionales en anexos de otros medios como El País, El Mundo, ABC y agencias de noticias como EFE o Reuters”, señala López-Cubas. Desde hace unos años, ella administra un blog-magacín que abarca todas las artes llamado “Lima en escena.
“Es un espacio para que los trabajos independientes se expresen, en especial, aquellos que fomentan la reflexión”, comenta. Las web y otras plataformas se financian en función del “tráfico” que generan, pero a cambio, ofrecen mayores libertades y evitan las exigencias mediáticas de las noticias de masas.

¿Público en crisis?
Esto sería favorable ante la ausencia de crítica teatral en medios impresos. Pero, ¿cómo resolver este déficit? “Desde mi web trato de entrevistar a los creadores de la puesta (directores y actores), hacer visible esas herramientas de reflexión con temas sobre la memoria y el ser individual”, refiere López-Cubas.
“La oferta de teatro ha crecido al punto que es un reto abordarlo con objetividad y equilibrio”, asevera Carlín, quien publica notas en extenso y videos de entrevistas en ANDINA. Yerovi es un convencido de que “la función educativa del arte y la cultura fue decapitada” a pesar de la transición vivida en 2000.
“Cuanto más inútil la población, más fácil será gobernarla”, refiere este autor de décimas, inusual género que pudo publicar más de tres mil días seguidos desde 2001. Sus risueñas radiografías desaparecieron en 2011, como hacía tiempo sucedió con las críticas de teatro, de arte o de libros, sin que la voz de los lectores (espectadores y público en general) importara. Revertir esta situación es el desafío.

DATO: Espacio Libre ofrecerá dos interesantes charlas: “Teatro y Poesía” (jueves 21) y “Teatro y Crítica” (jueves 28) a las 8pm. El ingreso es libre. Las preguntas y comentarios son bienvenidos. Puede reservar a 247-6346

Desde la otra orilla “Teatro y Periodismo”
Nicolás Yerovi                    (Monos y monadas)
Ernesto Carlín                     (Tanque de Casma y De cazuela)
Rosana López-Cubas         (Lima en escena)
Moderadora: Eliana Fry García-Pacheco
Lugar: Casa Espacio Libre (Av. Bolognesi 802-A, Barranco)

viernes, 15 de agosto de 2014

Lúcida invocación

“Ipacankure” (1968) parece asomar desde alguna dimensión alejada de las habituales piezas naturalistas y realistas actuales. La ópera prima de César Vega Herrera (Arequipa, 1936) lleva más de cuatro décadas, desde su primera puesta, sembrando desconcierto en los escenarios.
Fue escrita sin imaginar la repercusión que alcanzaría (fue mención honrosa del Premio Casa de las Américas a fines de los sesenta). Esta vez, el Teatro Universitario de San Marcos se enfrenta a esta dramaturgia sencilla, en apariencia, pero con subtextos complejos.
Sus diálogos inconexos y absurdos no entregan salidas evidentes, sino revelan interrogantes similares a los dilemas planteados en “Esperando a Godot”, del irlandés Samuel Beckett (1906-1989). La soledad, el desarraigo, la disfuncionalidad comunicativa y la existencia dependen de una enigmática invocación.

Condición sombría
Uno y Dos (Joseph Mendoza y Frank Castañeda) mantienen una relación forzosa que denuncia su condición vulnerable. Comparten una habitación decorada de pobreza y soledad, charlas inconclusas, con pocas certezas, salvo la críptica palabra “Ipacankure”.
En torno a ese nombre (y la incertidumbre de su naturaleza) se establece un juego escénico de sueños y vigilias. Sus personajes oscilan entre el ensueño y la razón, la locuacidad y la reflexión
En su momento, esta pieza encarnó un riesgo en su concepción y escritura dramática, por su naturaleza absurda, sombría y pesimista.
Brilla por su desencanto, pero sus actuaciones son débiles y azarosas, con ciertos disfuerzos de los noveles actores en las escenas de mayor energía. Las falencias no son corregidas a tiempo por la dirección y revela a “Ipacankure” como un serio desafío por las características de este montaje.

Autor pendiente
Con reminiscencias a “Esperando a Godot (Vega Herrera ha dicho que conoció esta obra tiempo después), “Ipacankure” delinea su atractivo en su identidad. La palabra suena a un misterioso quechua. No revela más, pero es suficiente para cifrar el futuro de sus desolados personajes.
La buena escenografía y un juego de luces aún perfectible sumado a lo referido, no permite que el máximo provecho del texto. No obstante, es un mérito trabajar este reto teatral y ser correspondido en interés y afluencia de público en el auditorio del Centro Cultural de San Marcos.
Aunque galardonado con el “Premio Nacional de Dramaturgia” (1987) del Instituto Nacional de Cultura (INC) y el “Premio Nacional de Teatro” (1989), Vega Herrera es un autor a quien revisar con frecuencia. Conocer su dramaturgia es ahondar los linderos inéditos e inusuales por los que transita nuestro teatro.

DATO: El 28 de agosto se estrenará “Noche de Luna”, de César Vega Herrera bajo la dirección de Jorge Sarmiento en la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD).

Fotografías: CCSM / Teatro de San Marcos

Ficha técnica
“Ipacankure”, de César Vega Herrera
Dirección: Edgardo Cáceres Álvarez
Asistente de dirección: Percy Pinto Ávila
Elenco: Joseph Mendoza Andia y Frank Castañeda
Gestión cultural y producción: Elizabeth García
Escenografía e iluminación: Jorge Rodríguez Chipana
Próximas funciones: 15, 22 y 29 de agosto
Lugar: Auditorio del Centro Cultural de SanMarcos
(Av. Nicolás de Piérola 1222, Centro de Lima) Parque Universitario
El ingreso a estas presentaciones es libre