Lo personal, lo colectivo y lo político
trascienden la vena artística y se instalan en la vida diaria. Las integrantes
de Tránsito Asociación Cultural han convertido esta filosofía en un lema de
resistencia grupal que, tras dos décadas de firme activismo escénico, las ha
situado al pie del camino para observar lo recorrido y lo que está por venir.
Siempre juntas.
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| "Queríamos cambiarlo todo", montaje por los 20 años de Tránsito Asociación Cultural |
“Queríamos cambiarlo todo” (2026) es la
entrañable celebración de un proceso surgido de una convivencia sana y
liberadora dentro y fuera de escena. Esta creación colectiva, que Paloma Carpio
Valdeavellano dirige con un liderazgo eficiente, compagina la vida de estas
artistas versátiles y multidisciplinarias con los sucesos políticos y sociales
–escandalosos o icónicos– que marcaron la historia del Perú en este nuevo
milenio.
Pero este evento especial de luces, música y
memoria, al que hemos sido invitados, inicia poco antes de la propia función.
En el recibidor del Teatro Ricardo Blume de Jesús María se exhiben coloridos
objetos en una mesa a modo de aperitivo visual: una piñata de color naranja, un
collage de afiches teatrales y recortes de periódico, una esfera de
discoteca, un libro de páginas vetustas y gastadas, y un telar con letras de color. Cual carismáticas anfitrionas de atuendos en
cálidas tonalidades, el elenco de “Queríamos cambiarlo todo” recibe a sus invitados
con bocaditos y bebidas. Es el teatro en su forma más ritualista, viva,
documental y crítica, pero sin la solemnidad de un protocolo repetitivo, un
detalle que el público reconoce y acepta fácilmente, mientras se va acomodando
entre las butacas o las mesas decoradas con motivos festivos.
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| Jimena Ballén, Katiuska Valencia, Coralí Ormeño, Paloma Carpio, Tania Pezo, Lucía Mantilla, Laura Santa Cruz y Natalia Consiglieri |
El montaje sorprende por su esencia lúdica, mucho movimiento y, en especial, por sus inusuales metáforas, sin ser antojadizas. Las intérpretes, ya en un rol más auténtico, no temen exponer su naturaleza femenina (biológica o social), sus inquietudes y fragilidades que las emparentan con una nación herida y postergada. Esta licencia la trabajaron con singular éxito en la sátira “PIM - Permanente Incapacidad Moral” (2024). Una jocosa y lograda muestra es cuando recuerdan al Perú como un “país adolescente”, en palabras de Luis Alberto Sánchez, ahora ya próximo a su perimenopausia. En esta comparativa, sus síntomas políticos con ciclos irregulares, tensiones constantes y presencia de sangre coinciden con los tránsitos hormonales de la mujer, sembrando en el público agudas reflexiones sobre la situación del país y de lo femenino. Con esa convicción, las siete intérpretes y su directora ahondan en temas que las definen, pero no las limitan: la maternidad aceptada, el respeto por el cuerpo (propio y ajeno), las costumbres sociales o la memoria de quienes ya no están. Sus parlamentos se acompañan de imágenes y un subtitulado, previsto para personas con discapacidad auditiva, que tienen un efecto maravilloso en los demás: la palabra cobra vida, voz y cuerpo en escena.
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| La propuesta que dirige Paloma Carpio resume episodios de la vida de su elenco y sucesos políticos y sociales del Perú |
El elenco es coherente y consciente de su esencia: ninguna soslaya su pasado académico, sus influencias estéticas ni sus raíces familiares. La impronta de ser de la Universidad Católica, haber tenido de mentor a Miguel Rubio, director de Yuyachkani, provenir de hogares con militancia política o sentirse parte de un país multicultural las ayudó a explorarse a sí mismas en tres trabajos que marcaron el derrotero del grupo. Y antes de catalogar su mirada como la de “una clase”, sus inicios con “Partido, Perú partido” (2006), una radiografía fragmentada del escenario político, ya evidenciaban una perspectiva más amplia. Luego se gestaron “P.A.T.R.I.A.” (2013) con una performance sobre el cuerpo y la memoria –dos leitmotiv del grupo– y “Reconstrucción (nombre femenino)” (2018) que revolvía con valentía los testimonios sobre la violencia de género. Y aquí el colectivo ha aprendido a confrontarse para expresar su rechazo a la corrupta clase política sin exenciones de género ni sororidad aparente. Con un final de fiesta, globos, papel pica-pica, piñata y golpes de mazo de plástico, “Queríamos cambiarlo todo” ofrece el manifiesto de un grupo de jóvenes artistas que iniciaron un tránsito y que, estrenando su madurez vital, no abandonan sus primeros sueños. Y, como siempre, juntas.
NOTA: “Queríamos cambiarlo todo” es un
proyecto ganador del Concurso Anual de Proyectos de Creación de la PUCP (CAP
2025)
FICHA ESCÉNICA
“Queríamos cambiarlo todo” (Creación colectiva)
Directora: Paloma Carpio Valdeavellano
Elenco: Jimena Ballén, Natalia Consiglieri, Lucía
Mantilla, Coralí Ormeño, Tania Pezo, Laura Santa Cruz y Katiuska Valencia
Funciones: miércoles y jueves a las 8pm
Temporada: Del 14 al 29 de octubre de 2026
Lugar: Teatro Ricardo Blume (Jr. Huiracocha 2160,
Jesús María)
Un montaje de Tránsito Asociación Cultural con el
apoyo de CAPAZ



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