martes, 3 de noviembre de 2026

Carnaval macabro

Maestro del terror psicológico y del misterio policial, Edgar Allan Poe (1809-1849) ha sabido ganarse un lugar en las estanterías del mundo. Sus múltiples relatos han cosechado versiones en otras ramas artísticas, en especial, en la cinematografía y la ilustración, gracias a su galería de atormentados arquetipos, atmósferas lóbregas y oscuros dilemas que desnudan la vulnerabilidad y la finitud humanas.

"La máscara de la Muerte Roja", montaje de la AA
bajo la dirección de Sofía Rojas

En esta travesía literaria resulta plausible encontrar una adaptación teatral de “La máscara de la Muerte Roja” (1842). Aparecido por primera vez en mayo de ese año en Graham Magazine, este cuento de breves páginas ha recibido especial atención en parte, quizá, por su atractiva premisa –un confinamiento por una peste que devasta una región– o su colección de enigmáticas descripciones con potencial escénico.
La acuciosa adaptación de Marco Paulo Meléndez incorpora diálogos y personajes que, sumados a su protagonista, coadyuvan a su delirante y funesta narrativa. Su particular estudio le aporta insumos para que la lúcida directora Sofía Rojas refleje sobre el escenario una coreografía de seres libertinos y enmascarados aislados del mundo.
“La máscara de la Muerte Roja” nos introduce en una situación inquietante y familiar hasta hace algunos años: una pandemia. Ante ello, el príncipe Próspero (Joseph Mendoza, en una actuación sólida) ha decidido recluir a mil súbditos y cortesanas, de buena salud y con todas las comodidades disponibles –que, por supuesto, incluye artistas–, en una abadía alejada de cualquier posibilidad de contagio.

El Príncipe Próspero (Mendoza)
y una cortesana

Aunque excéntrica, esta idea esboza el perfil psicológico del soberano, que se equilibra con dosis de audacia y soberbia. Al cabo de seis meses de cuarentena, el príncipe decide organizar un festín donde la música, los bailes, el vino y el uso de antifaces son el código socialmente aceptado. La insólita fiesta no admite ausencias debido al riguroso encierro. La adaptación respeta los recorridos nocturnos y otros detalles estéticos y técnicos que el esmerado diseño de arte resuelve de forma brillante. Su escenografía, por ejemplo, ubica seis puertas o entradas instaladas entre paredes blancas y largos tules que traslucen una impronta fantasmagórica gracias a la iluminación precisa en la aplicación de tonalidades. Por ese recinto se desvanecen estos “fiesteros” de aspecto demacrado y elegantes atuendos de época que no restan impacto a un temor de toda la vida: ¿quién puede escapar de la muerte? Beleny Gomez, Claudia Iglesias, Judith Suárez y Joshua Vásquez responden con coreografías frenéticas, posturas rígidas y miradas de desconcierto o pavor que asoman entre máscaras de rostros deformados o narices porcinas.
Creados exclusivamente para el montaje, estos personajes de aristocrática ralea se integran a la trama sin artificios. Ello les permite reflexionar sobre lo inútil de las jerarquías terrenas, lo fugaz de los privilegios de clase o el esquivo control del hombre sobre su propio destino, entre otras sesudas conclusiones que prodiga el asedio de la Muerte (Jorge Luis Zevallos, en espectral y bufonesca aparición).

La Muerte (Zevallos)

La performance colectiva del elenco es enérgica y bien orquestada entre cajas de madera que mueven constantemente. Tres actores y tres actrices conceden la ilusión de un banquete multitudinario, con una ejecución caótica que transita por salones de color púrpura, verde, naranja y otros más, y que se acompasa con los efectos visuales y sonoros (un eficiente trabajo de David Rojas) de la propuesta. Salvo descuidos en el volumen de la música hacia el monólogo final, “La máscara de la Muerte Roja” devela su verdadera cara. Tanto el desenlace del relato de Poe como el montaje de Rojas –con una ejecución cíclica coherente– dejan en el aire el sinsabor de un fenómeno inexorable que, de aceptarse como un tránsito natural, debería aliviar el peso con el que cargamos nuestra existencia.

Crédito de fotos: Paulo Yataco 

FICHA ESCÉNICA
“La máscara de la Muerte Roja” (versión teatralizada)
Dirección: Sofía Rojas
Adaptación: Marco Paulo Meléndez
Asistencia de dirección: Miguel Ángel Martínez
Elenco: Beleny Gomez, Claudia Iglesias, Jorge Luis Zevallos, Joseph Mendoza, Joshua Vásquez y Judith Suárez
Diseño de sonido: David Rojas
Funciones: viernes y sábados a las 8pm / domingos a las 7pm
Temporada: Del 30 de octubre al 08 de noviembre de 2026
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Lima)
Entradas: S/ 40 (Adultos) y S/ 30 (Niños a partir de 10 años, estudiantes, adultos mayores y CONADIS) en Joinnus
Un montaje de la Asociación de Artistas Aficionados