domingo, 8 de febrero de 2026

Una amistad inesperada

El Principito” (1943) es un libro apasionante y de múltiples lecturas. Su autor, el aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), acompañó sus apuntes épicos con preciosas acuarelas, sin saber que crearía una de las historias más famosas de la literatura contemporánea.

Danny Rojas da vida al Principito

En ella, su enigmático protagonista, un pequeño y elegante príncipe de otro mundo, inmortalizaría célebres frases -algunas desconcertantes- sobre el tedioso mundo de los adultos desde una mirada noble. Omar Velásquez impregna esta sensación en el libreto adaptado para el montaje del reciente reestreno de Telón Mestizo. Su texto enfrenta un serio desafío: mediar entre la fantasía de su trama y la madurez de sus reflexiones, sin perder su magia. Por eso, el montaje visto en el Centro Cultural CAFAE-SE de San Isidro trae colores (con una saturación voluntaria desde la iluminación), música de piano en vivo y personajes amenos. Y si bien lo esencial es invisible a los ojos, en escena, el director Jiro de la Vega transforma esos elementos en una propuesta sensible. Su exploración arquetípica es entretenida y, aunque no lo libra de contrariedades, logra tocar el corazón y los sentidos de pequeños y grandes con alma de niño.

La rosa (Epequin)
y el Principito (Rojas)

En la trama, unos flashbacks anteceden el infructuoso aterrizaje del aviador (el aceptable César Marticorena) en una sorpresiva escena, bien ejecutada desde la utilería. Varado en el desierto y con su aeronave averiada, se encuentra con el misterioso príncipe (buen trabajo de Danny Borja, aunque, por ratos, desbordado en energía). 

Tras diálogos sobre dibujos de corderos y serpientes, ambos construyen una amistad sincera y única. Una basada en la oposición de sus mundos: ilusión y desencanto, posibilidad y realidad, amor y dolor, que, incluso, contrasta con la relación del pequeño visitante con una rosa caprichosa (la precisa Sandra Epequin). No obstante, la historia cobra mayor interés cuando El Principito le detalla sus vistas a planetas extraños donde habitan seres solitarios. Por ejemplo, un rey sin súbditos o un atareado farolero (Jacqui Arce, con dos roles de un raro encanto), además, de un borracho de fieltro con una sed inagotable.

El vanidoso (Lucana)

A su vez, un ser vanidoso con self-stick en mano o un geógrafo de gran bigote (divertidos papeles de Víctor Lucana), junto a otros como el contador de estrellas (la eficiente Epequin) o un inefable coro de rosas. Cada aparición es lúdica y se podría utilizar para generar una mayor interacción con su público, considerando la presencia de niños en la sala. Cosa distinta sucede con la serpiente (Arce como una sutil villana) y el zorro (un entrañable De la Vega), cuyas presencias, con el timing perfecto al ser títeres corporales, resultan intimidantes, al inicio, y luego aleccionadoras. La escenografía es sobria, con pocos elementos que entran y salen de escena, ideal para volar en bandada, aunque se extrañaba un decorado de estrellas y planetas. Con transiciones acrobáticas, la música impecable de Eduardo Zapata, cuyo atuendo no tiene que envidiar en nada al vestuario de los personajes, “El Principito” escabulle lejos de su mítico asteroide B612. Y va hacia un nuevo mundo, quizá, en busca de algún viajero que, como nuestra humanidad, parece haber perdido el rumbo. 


FICHA ESCÉNICA

“El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry

Adaptación: Omar Velásquez 

Dirección: Jiro de la Vega

Asistencia de dirección: Emili Espinoza

Dirección de movimiento: Linda García 

Música en vivo: Eduardo Zapata

Elenco: Danny Borja, Sandra Epequin, César Martincorena, Jacqui Arce, Victor Lucana y Jiro de la Vega

Temporada: 01, 08, 15 y 22 de febrero 

Lugar: Centro Cultural CAFAE-SE (Av. Arequipa 2985, San Isidro)

Funciones: Domingos 01 y 08 de febrero a las 4pm y 8pm

Domingos 15 y 22 de febrero a las 8pm

Entradas: En Joinnus, Passline y WhatsApp (934 659 298)

Un montaje de Telón Mestizo

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