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viernes, 17 de julio de 2026

Medallas anónimas

En esta “sociedad del cansancio” con superávits fugaces y vidas costeables las felicitaciones laborales se suelen agradecer de forma casi automática. Inspirados (o desencantados) en este tópico actual, El Quipu Enredado, elenco teatral de la Casa de la Literatura Peruana (CASLIT), ha estrenado su ¿última? cruzada con el nombre “Prácticas Corporativas” (2026).

Fiorella Bardales y Carmen Rosa Pérez en
"Prácticas Corporativas"

Este montaje –el número 13 de su intensa producción– podría significar el repentino colofón de un ciclo creativo que puso a nuestra literatura en el radar cultural a espaldas de Palacio de Gobierno. Esta vez, el universo elegido se configura desde “La guerra del fin del mundo” (1981), la novela total del Premio Nobel Mario Vargas Llosa (1936-2025). 
Sus páginas cargadas de represión militar, abusos silenciados y cambios en la hegemonía política de fines del siglo XIX inspiran ahora a una comedia ácida e irreverente. Con altas dosis de ingenio y desenfado, el director Roberto Sánchez-Piérola plantea una nueva lucha tomando en cuenta otras contradicciones, también urgentes: las que definen la agitada jornada laboral. Prácticas Corporativas” explora, desde una óptica más interiorizada y coherente, las actuales condiciones de trabajo de la clase que produce. Se trata de un sistema apoyado en premisas de satisfacción personal (que casi nunca son colectivas) y edulcoradas congratulaciones que no cambian las reglas de juego, salvo generen una mayor rentabilidad.

La propuesta que dirige Roberto Sánchez Piérola
destaca por su empleo de títeres y objetos

Una supervisora y su asistenta (las aplicadas Fiorella Bardales y Carmen Rosa Pérez), representantes de la firma Animales Fin del Mundo, convocan a una reunión corporativa extraordinaria. Con un lenguaje sofisticado y técnico, ambas ejecutivas develan, cual fórmulas mágicas, los recursos útiles para trascender o sobrevivir en esta agresiva carrera de ascenso. La propuesta convierte eficientemente el auditorio de la CASLIT en una sala corporativa con butacas en forma de U. Sobre su escenario elevado, los asistentes podrán revisar y elegir qué elementos de los cuatro ítems curiosos y asombrosos incorporar a la nueva cultura laboral que se está implementando en la familia de esta empresa de vanguardia. El primero de ellos es un inofensivo cachorro de peluche, cuyos llamativos accesorios lucen como el mejor mecanismo para sobresalir ante todos. Y, a falta de un video institucional, el segundo ítem regala una de las escenas más lúdicas de la obra cuando unos osados títeres secundados por otros objetos exhiben la fauna que pulula en cualquier centro de labores.

El montaje es la 13° producción de
El Quipu Enredado 

Están los colegas que trabajan para vivir, los que no demoran reportes, los que temen errores, los que exprimen el tiempo porque la maquinaria no puede ni debe detenerse. El tercer artículo tiene apariencia de un temido animal hecho de fieltro y bajo exigentes estándares de calidad que incluye como ventaja competitiva un desafío: salirse del molde.
Finalmente, el último recurso tiene hora y lugar en la agenda (y el corazón) de los colaboradores más valientes. Apenas un puñado de letras impresas en media hoja de papel corriente desencadena un mensaje de esperanza proletaria y aporta un buen cierre a una propuesta que buscó en el humor y la imaginación las claves para restablecer la dignidad del trabajador. La dirección acompaña cada episodio con una ejecución precisa de luces, sonidos y música. El resultado se potencia con una dramaturgia honesta e interpretaciones dinámicas y nada pretenciosas que han definido la breve historia de El Quipu Enredado. Y, aunque el final pareciera inevitable, los nuevos tiempos deben encontrarnos más unidos y fuertes que antes.

FICHA ESCÉNICA
Prácticas Corporativas
Creación colectiva de El Quipu Enredado
Dirección: Roberto Sánchez-Piérola
Elenco: Fiorella Bardales y Carmen Rosa Pérez
Temporada: Del 14 de junio al 26 de julio de 2026
Funciones: Domingos a las 5:30pm
Lugar: Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Centro de Lima)
Ingreso Libre (Acudir 1 hora antes para recoger los tickets)
Un montaje de El Quipu Enredado

martes, 21 de octubre de 2025

Fábulas de ayer y hoy

Entre la nostalgia literaria y la osadía creativa, El Quipu Enredado sigue a la caza de estímulos provenientes de la narrativa peruana como fuente de inspiración en su quehacer escénico. “Canta el ronsoco” (2025), su decimosegundo montaje, es una muestra clara de ello.

"Canta el ronsoco", nuevo montaje
de El quipu Enredado 

Esta vez, este elenco de la Casa de la Literatura que combina artes vivas y literatura ha tejido un trabajo singular si se quiere catalogar. Quizá, porque su concepto –surgido de horas de lectura e ingenio colectivo– se asemeja más a un deleite sensorial o una experiencia lúdica antes que un montaje para un espectador tradicional. Entre el silencio y la oscuridad, su denodado ejecutante centra sus esfuerzos en dar protagonismo a la máscara, el vestuario, el títere y los demás objetos en escena, sin mayores aspavientos. Algo que logra con un trabajo técnico y musical sugerente y cuidadoso.
En el aspecto formal, la propuesta que dirige Roberto Sánchez-Piérola desarrolla una serie de cuadros inmersivos y disfrutables para mentes desde los 12 años a más. El punto de referencia es marcado por seis novelas peruanas publicadas en los últimos 50 años, específicamente sus pasajes finales, cargados de lirismo e incertidumbre.

¿Ser oveja o cabra?, uno de los
dilemas inmersivos del montaje

Aunque aparentemente antojadiza y aleatoria, esta premisa despierta infinitas posibilidades creativas que su intérprete traduce con esmerada delicadeza en acciones coherentes.
Y lo realiza mientras disfruta de un anonimato sutil en escena, la simetría visual en la iluminación y la sincronía perfecta en el ingreso y salida de los múltiples elementos. 
“Canta el ronsoco” deslumbra por su naturaleza de cuadros intercalados. Primero, una simpática abuela aparece a bordo de su bicicleta para ponerse a coser con calma. Entre telas, botones, tijeras y la música de un cadencioso piano, la ancianita de fieltro borda sus historias bajo la atenta mirada de su público y la invariable luz cenital. En este mágico mundo, una oveja muda sus lanas y pieles entre revistas de tendencia, modas televisivas y ritmos tropicales o urbanos según sea la estación. El lanudo personaje recurre a un baúl de madera lleno de objetos, hasta la siguiente escena, que, más sobria, muestra apenas un atril y un cuaderno de portada fucsia.

Esta propuesta inmersiva literaria es dirigida
por Roberto Sánchez-Piérola

En ella, una cabra, más ilustrada que tirana, realiza un plebiscito entre seis imágenes de arbitraria elección, cuya respuesta literaria resulta movilizadora y terapéutica, nada ajena al clamor de la calle. La presencia del ronsoco, por su parte, marca el colofón del montaje. Como en una tornamesa imaginaria, este animalito de la fauna peruana gira, en agradable reposo, mientras el pasado y el presente conversan en el nostálgico verso de una polca o un valse. “Canta el ronsoco”, propuesta de El Quipu Enredado, propicia la reflexión sobre nuestra identidad (literaria y social) entre intuiciones y recuerdos. 

Textos de partida
“Cantar de Agapito Robles” de Manuel Scorza (1978)
“Canto de sirena” de Gregorio Martínez (1985)
“Final del Porvenir” de Augusto Higa (1992)
“Ximena de dos caminos” de Laura Riesco (1994)
“Los eunucos inmortales” de Oswaldo Reynoso (1995)
“Tristán” de Patricia de Souza (2010)

FICHA ESCÉNICA
“Canta el ronsoco”
Creación de El Quipu Enredado
Dirección: Roberto Sánchez-Piérola
Temporada: Del 06 de setiembre al 26 de octubre (excepto los días 18 y 19 de octubre)
Funciones: sábados y domingos a las 7pm
Lugar: Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Lima)
Ingreso libre, con aforo limitado
Los tickets se recogen una hora antes de la función

sábado, 15 de julio de 2023

Pasajes literarios

 ¿Y si nuestra literatura tuviera una serie de pistas o rastros con los que armar nuevos mensajes? Entre el riesgo y la intuición, “Lo mismo lo distinto, tejidos delirantes” (2023) –reciente montaje de El Quipu Enredado– explora las puertas a lo literariamente infinito e inédito.

"Lo mismo lo distinto", creación colectiva
de El Quipu Enredado

Esta experiencia “convoca” a doce autores nacionales: novelistas, poetas y dramaturgos, que en algunos casos no llegaron a compartir tertulias ni polémicas en vida por cuestiones temporales. Bajo las órdenes de Roberto Sánchez-Piérola –también director del grupo Cuer2 Teatro– la propuesta fluye con una codificación más que ingeniosa. 
En ella, Conny Betzabé, Godo Lozano y Francisco Rodríguez, sus intérpretes, se van corporizando a través de fragmentos literarios de 13 obras peruanas, dispares en género y estilo, pero curiosamente ligadas por su búsqueda de identidad y la necesidad de arraigo.
Estos extractos (oraciones, frases cortas y versos) fueron seleccionados cuidadosamente para brillar por su organicidad, coherencia, sonoridad y emotividad en escena. Algo llamativo para autores disímiles y cuya producción literaria cubre un espacio entre 1947 y 2011.

La propuesta emplea extractos de novelas, 
poemas y obras de teatro de 12 autores peruanos
Antes de parecer arbitrarios o azarosos, este artilugio les conferirá un primer sentido al relacionarse entre sí a pesar de desconcertar a la audiencia en sus momentos iniciales.
No obstante, este juego de El Quipu Enredado propone algo más que un simple intercambio textual. 
Poco a poco, mostrará también una conexión causal –o casual– entre autores evocados y espectadores convidados, gracias a sus mensajes cargados de actualidad y desencanto. El delicado texto “armado” en colectivo deleita como si tratara de un déjà vu constante. 
Además de aprovechar el ludismo funcional, poética simplicidad y armonía diegética del “libreto”, los tres intérpretes logran añadir una plástica presencia que no se desvirtúa con el empleo de las máscaras, títeres y otros elementos como copas o estuches.

Este sugerente proyecto cuenta con la
dirección de Roberto Sánchez Piérola
Sin aspavientos ni protagonismos, el elenco logra mimetizarse con las frases en medio de ágiles movimientos y miradas cómplices que calan en un público ya dispuesto a construir su propia experiencia. El apoyo técnico al compaginar las palabras/acciones con su libro de origen (debajo pueden leerse las referencias) es fundamental.
Es loable esta misión por rescatar autores de nuestro –ignorado– Parnaso y proponer una relectura capaz de interpelar a una audiencia inmersa en la fugacidad de la pantalla táctil. Ante ello, el vaivén literario de “Lo mismo lo distinto” resuena con la fidelidad y el escepticismo que perduran en los libros. 

Textos de partida
-Narrativa: “Las noches hundidas” de José Antonio Bravo (1968), “Aprendizaje de la limpieza” de Rodolfo Hinostroza (1978), “Cuarto Desnudo” de Carlos García (1996) y “56 días en la vida de un frik” de Morella Petrozzi (1996) 

-Poesía: “La mano desasida” de Martín Adán (1961), “Hotel del Cuzco” de Pablo Guevara (1972), “Limpios de Tiempo” de Mary Soto (1998), y “Concierto Animal” de Blanca Varela (1999) 

-Literatura dramática: “Amor, gran laberinto” de Sebastián Salazar Bondy (1947), “La ciudad de los reyes” de Hernando Cortés (1967), “Tierra o muerte” de Hernando Cortés (1986), “Qoyllur Ritti” de Delfina Paredes (1998) y “Nuestra señora de los desmadres” de Alfredo Bushby (2011) 

FICHA ESCÉNICA
“Lo mismo lo distinto, tejidos delirantes”
Creación colectiva de El Quipu Enredado
Dirección: Roberto Sánchez-Piérola
Elenco: Conny Betzabé, Godo Lozano y Francisco Rodríguez
Funciones: Domingos 07, 14, 21 y 28 de mayo, 04, 11 y 18 de junio.
Última función: 16 de julio a las 7pm
Lugar: Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Centro de Lima).
Ingreso libre por estricto orden de llegada