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domingo, 6 de abril de 2014

Lunes de rebeldía

La vida es tan fugaz para resolver todas las batallas que uno se ha propuesto. No existe lucha que no requiera esfuerzo, aunque sí algunas que prescindan de él. Como sucede en “La fiaca”, la sólida crítica a un sistema laboral y deshumanizador que describiera el dramaturgo Ricardo Talesnik (Buenos Aires, 1935) a fines de los sesenta.
Grapa, Karina Jordán, Pedro Olórtegui,
Lucho Cáceres y Oscar López Arias
Entre sus escenas se intercambian recuerdos de épocas felices y despreocupadas por otros de pesada cotidianeidad, compromisos de madurez y necesidades materiales
La vigencia de la obra le ha valido ser traducida y representada en más de treinta países. Su guión ha inspirado una película en 1969 y un montaje musical en 2005. Luego de una primera temporada en 2012, el montaje de Plan 9 vuelve a escena en una cuidada reposiciónRetorna con el elenco original de la primera etapa dirigida por Giovanni Ciccia y estará en cartelera hasta inicios de abril en el Teatro Larco de Miraflores.

Batallas perdidas
Cierto día, Néstor Vignale, el incomprendido protagonista de esta historia, amanece con la idea de no ir al trabajo porque tiene fiaca (término lunfardo que alude a la pereza). Anhela acabar con la arbitrariedad de los lunes y los horarios ad portas de recibir un aumento de sueldo luego de diez años de carrera impecable.
Vignale y Peralta 
Esta premisa absurda y cómica, en un principio, lo enfrentará a su entorno cercano hasta dibujar un sobrecogedor drama
Su esposa Martha (la dulce Karina Jordán) y su poco comprensiva madre (Grapa en un buen rol) intentan disuadirlo sin éxito
Néstor (Oscar López Arias en una actuación que deriva entre lo serio y lo hilarante) está resuelto y ante ello los papeles femeninos apenas muestran una débil resistencia.
Oscar López Arias
Incluso, su compañero Peralta (Lucho Cáceres en una lúdica y dinámica aparición) lo visitará para convencerlo
Este empleado pusilánime y desconcertado, el personaje más divertido del montaje, se funde con los arrebatos nostálgicos de Néstor y evoluciona. El montaje cobra mayor fuerza ante el delirio que secundan estos dos rebeldes de escritorio. Es muy grata la secuencia musical que comparten casi al final del primer acto.

Aires de libertad
La propuesta de Talesnik transita entre el realismo y lo absurdo para delinear una sociedad industrializada y resultadista. No es una comedia a pesar de su premisa, sino un drama con matices cómicos en dos actos. El protagonista cuestiona su existencia como endeble y efectivo engranaje de un mecanismo opresor. 
López Arias y Cáceres en una de las escenas
más memorables de "La fiaca"
Su rigor de antihéroe se va acentuando a medida avanza la obra
La riqueza de los gags del texto son apreciados aún cuando argentinismos fugaces se camuflan en un texto de dejo neutro. 
López Arias y Cáceres (quien también actúa de Jáuregui) explotan bien este recurso. La escenografía es funcional y convierte la desordenada habitación de Néstor es un bastión libertario en el que las acciones fluyen. Muy útil para denunciar la monotonía de una vida gris, los anhelos de una clase media postergada y la opresión externa. Una sociedad avizorada por Talesnik en 1967 y que, casi cinco décadas después, continúa asfixiando el inquieto impulso de vida de sus protagonistas.

Ficha técnica
“La fiaca”, de Ricardo Talesnik
Dirección: Giovanni Ciccia
Elenco: Oscar López Arias, Karina Jordán, Lucho Cáceres, Grapa y Pedro Olórtegui
Crédito de fotos: Teatro Plan 9
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm y los domingos a las 7pm
La temporada culmina el 5 de mayo

viernes, 7 de marzo de 2014

La noche de los Marx

Luego de una vertiginosa carrera teatral, los Hermanos Marx (Groucho, Chico y Harpo) alistaron su salto a la pantalla grande poco antes de la Gran Depresión. Aún era 1929 y en Estados Unidos nadie adivinaría la revolución cómica que sucedería en aquellos años en los que era mejor reír que revisar los bolsillos. Para los Marx todo era una apuesta. Y esta era una que no pensaban perder.
La genialidad y la locura, marcas genética del grupo, los avalaba pero no bastaba. Hacía falta un productor arriesgado o, si quiera, valiente. 
Esa azarosa búsqueda es recreada con ingenio, humor y momentos reales en “Una noche con Groucho Marx”, brillante reposición vista antes en 2012.
Escrita y dirigida por Gonzalo Benavente Secco, la puesta entra en su últimas cuatro funciones (va hasta el lunes 10 de marzo). Un ejercicio cuasi histórico e histriónico –y un nostálgico homenaje al cine de los años 20, 30 y 40– que engalana el escenario del Centro Cultural de la PUCP de San Isidro en plena celebración por sus veinte años de fundación.

Enredos y confusiones
Sólo la hilarante y caótica chispa de los Marx podría poner de vuelta y media a los vecinos de California. En la obra, los hermanos buscan su primera experiencia cinematográfica, pero en su intento se ven inmersos –como en su filmografía– en apuestas de caballos, singulares estafas y los dilemas de una novia en un compromiso por interés.
Todo eso en un orden aleatorio. La puesta deriva ágilmente entre dosis de oportunismo y picardía, crítica a la  frívola sociedad norteamericana, ingenio, ironía e improvisación
La estética bien lograda juega sobre un ecran, privilegia secuencias de filmes como “Una noche en la ópera” (1935) y utiliza efectos que remiten a la época. Crear un texto basado en frases extraídas de películas y cobrar un significado en escena es mérito de Benavente, cuyo trabajo anterior fue “En el jardín”, puesta en el CC. El Olivar en 2010. 
Con esta segunda obra afirma su gusto por el cine (en 2013 escribió, dirigió, editó y produjo su ópera prima: “Rocanrol ‘68”). Como los Marx, él se sale del libreto para romper con el tiempo, la realidad escénica y jugar con la sorpresa.

Los inclasificables
La elección de sus personajes es un acierto equiparable a su aparición en escena. Quien lidera esta incontrolable banda es Groucho Marx (una irreverente y aguda actuación de Pablo Saldarriaga). Verlo en escena resuelve las dudas sobre cómo interiorizar un personaje icónico del cine sin morir en el intento… cada noche.
Un desafío resuelto con temerario acierto por un actor ocurrente y la riqueza de un personaje que finamente sacó de quicio a Hollywood
Y es que Groucho (Nueva York 1890 – Los Ángeles 1977) era un genio: su rapidez mental para los gags y su facilidad para improvisar parlamentos desconcertantes le bastaban para convertir un piropo en un serio desplante.
El infaltable puro, el bigote y las cejas gruesas, los lentes redondos y sus inconfundibles gestos configuran lo demás. Saldarriaga se mimetiza y, por largos momentos, nos confunde con el verdadero Marx. Naturalmente, Groucho, no está solo.

Pícaros en aprietos
Chico Marx (un divertido rol de Daniel Neumann) secunda cada ocurrencia del primero. Con un traje tirolés y un acento que debería notarse más italiano, como en sus filmes, es un brillante maestro del desconcierto. La escena de las contraseñas es sólo un aperitivo.
El cuarteto se completa con Harpo Marx (un buen trabajo de Fernando Luque como este impredecible hermano) y Zeppo Marx (Luque en su segundo rol), quien solía aparecer como galán en las producciones de los hermanos
Aparece la actriz Margaret Dumont (precisa Grapa Paola), víctima preferida de las bromas nada elegantes de GrouchoLas escenas melodramáticas cobran fuerza en la indecisa novia Eva Laszlo (Carolina Cano) y en Victor Laszlo (un vital y ocurrente Carlos Cano), su padre y extraño anfitrión en una noche imposible. Observar cómo se (des)enreda esta trama sin dejar de reírse es un serio desafío. Sólo basta oír algunas de las grandes frases como la que reza a continuación.

“He de admitir que he pasado una noche estupenda…
Pero no ha sido esta”.


Ficha artística
“Una noche con Groucho Marx”, de Gonzalo Benavente Secco
Dirección: Gonzalo Benavente Secco
Elenco: Pablo Saldarriaga, Daniel Neumann, Fernando Luque, Carolina Cano, Carlos Cano y Grapa Paola.
Lugar: Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro)
Producción general: Centro Cultural PUCP
Fotografías: Centro Cultural PUCP
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm
La temporada culmina el 10 de marzo
Más información en el evento de la obra

sábado, 28 de enero de 2012

Amor desenchufado

Una revolución sexual a la luz de las primeras bombillas. La electricidad había llegado con un potente brillo y enervantes descargas, tan estudiados y misteriosos, que encontraron, en poco tiempo, usos que nadie imaginaría en una ciudad como Nueva York, en 1880. Uno de ellos: develar los oscuros rincones de la –aún inexplorada– sexualidad humana.
Esta noche se presenta la última función de “En la otra habitación (o la obra del vibrador)”, escrita por la estadounidense Sarah Ruhl. Una pieza que nos ruboriza y divierte mientras desnuda las vicisitudes (y tabúes) de los matrimonios en la intimidad.


Cables y divanes
Esta historia sitúa al matrimonio, en apariencia, feliz entre el científico y doctor Givings (Leonardo Torres Vilar) y su esposa Catherine Givings (Vanessa Saba). El hombre de ciencias –gran admirador del inventor Thomas Alva Edison– posee un aparato para combatir la ‘histeria’ femenina, un desorden causado por la insatisfacción sexual muy común en los diagnósticos clínicos hasta mediados del siglo XIX.
A la casa de los Givings acuden el señor Daldry y su esposa Sabrina (Nicolás Fantinato y Norma Martínez). Ella viene por un novedoso tratamiento con el vibrador eléctrico –de uso estrictamente médico– para recobrar la vivacidad y jovialidad perdidas. Y, más adelante, el artista Leo Irving (Claudio Calmet), aquejado por un curioso caso de ‘histeria’ masculina.
Esta obra fue nominada a tres premios Tony –el galardón más importante para artes escénicas en Estados Unidos– y, además, fue finalista para el Premio Pulitzer 2010. Y es la segunda puesta de Ruhl –después de “El celular de un hombre muerto”– que dirige David Carrillo.



Mirada femenina
Más allá de las escenas de comedia, se revelan las sensibles y complejas relaciones entre los personajes femeninos. Está la imposibilidad de Catherine para sentirse madre a plenitud al no poder dar el pecho a su pequeña hija y las frustrantes implicancias en su vida conyugal.
O los deseos de Sabrina por tener hijos, mientras que a la partera Annie (Graciela Paola, Grapa), asistente del doctor Givings, parece no importarle su soltería. Y está Elizabeth (Malena Romero), la morena ama de pecho contratada por los Givings, que acaba de perder a su hijo Henry Douglas.
Alrededor revolotean las señoras de buena sociedad acompañadas de una insatisfactoria vida de alcoba, tabúes y prejuicios. Todas ellas son mujeres incomprendidas en una época en la que un poco de amor y libertad podría resolver menesteres más cotidianos sin el auxilio de la electricidad.




Crédito de fotos: Plan 9


Tres apuntes
-Esta obra fue una producción original de Broadway realizada por el Lincoln Theatre, en Nueva York en el 2009.
-El 8 de marzo próximo Plan 9 estrenará “Puertas comunicantes”, de Alan Ayckbourn y dirigida por David Carrillo.
-Plan 9 abrió su convocatoria para el VII Taller de Formación Actoral que inicia el 13 de febrero. Aquí los requisitos.

Ficha técnica
“En la otra habitación (o la obra del vibrador)” de Sara Ruhl.
Dirige: David Carillo.
Traducción: Gonzalo Rodríguez Risco.
Actúan: Vanessa Saba, Leonardo Torres Vilar, Norma Martínez, Nicolás Fantinato, Grapa, Malena Romero y Claudio Calmet.
Horario: domingo a las 7pm (Hoy es la última función)
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)
Entradas: S/. 40 (general); S/. 20 (estudiantes).
La temporada acaba el 29 de enero.
Más información en la web de Plan 9 o su página de Facebook.