sábado, 3 de junio de 2017

Cuatro bombines

Dos vagabundos aguardan a un misterioso hombre que, al parecer, no vendrá. A fines de los años 40 el irlandés Samuel Beckett (1906–1989) no imaginó que esta premisa escrita con magistral desconcierto en “Esperando a Godot (En attendant Godot, 1955) dividiría a críticos y espectadores desde su estreno oficial en 1953.
"Gogo" (Ximena Arroyo) y "Didi" (Manuel Calderón)
Con solo dos actos, esta pieza –uno de los pilares del “Teatro del absurdo– se convertiría en un ensayo sobre la existencia fugaz, la soledad y la desesperanza como ejes de la angustia humana
La obra nació tras dos grandes guerras, cuando el mundo vivía bajo una estela de profundos cambios y cuestionamientos al orden y nacían las vanguardias literarias. 
Omar del Águila asume un gran desafío: dirigir una pieza icónica –de escuetas acotaciones– con más de seis décadas en el imaginario teatral. El resultado es una tragicomedia oportuna y lúcida por su vigencia histórica y esencia desoladora que celebra con justicia los 79 años de la Asociación de Artistas Aficionados.

ESPERA COTIDIANA
Ya el primer acto da pinceladas más oscuras que absurdas: el espectador intenta establecer algún nexo lógico. Una labor infructuosa ante los desconcertantes diálogos y curiosos juegos que ensayan Estragón / Gogo (bien logrado con los buenos matices de Ximena Arroyo) y Vladímir / Didi(un afinadísimo rol de Manuel Calderón).
Lukcy (Oviedo) y su amo Pozzo (Velarde)
Calderón construye su “Didi” –excéntrico y lúdico– con contagiosa ilusión y energía a lo largo de dos horas de función, mientras que, bajo los arrebatos y delirios de “Gogo”, Arroyo irradia una humana fragilidad
A pesar de la maniática reiteración textual ambos lucen dinámicos y solidarios en escena. Beckett reserva lo mejor para la segunda mitad. Las frágiles certezas del primer acto sucumben ante dudas existencialistas y tanáticas y frases de un humor poco soterrado sin que asome Godot. De hecho, esta ausencia es más una razón para reflexionar sobre el tiempo o la esperanza con honesta intensidad.

CAMINO DESOLADO
Por eso la expectativa es dosificada con la intrusión de fugaces personajes y un humor más oscuro. El amo Pozzo (un implacable rol de Percy Velarde) y su lacayo Lucky (Juan José Oviedo, elocuente a su modo) quiebran la rutinaria espera con reflexiones sobre el abuso de poder y la miseria.
Escena de "Esperando a Godot" 
El efecto del cambio de lógica es más evidente en la segunda parte hasta que el anuncio del muchacho (Omar Rosales) reinicia el ciclo. 
El diseño de la escenografía resulta sobrecogedora y de un cariz nihilista: es un camino abandonado con un árbol solitario que no banaliza la tensión de los personajes grises. La naturaleza plástica (luces y colores) y sonora (marcaciones de tiempo) habitual en los montajes de Del Águila aporta sensorialidad sin tanto artificio
La simple anécdota de Esperando a Godotbasta para desafiar atemporalmente a alguna sociedad en busca de que algo suceda, aun cuando no se sepa bien qué ni para qué sea.

FICHA ESCÉNICA
Elenco: Manuel Calderón, Ximena Arroyo, Percy Velarde, Juan José Oviedo y Omar Rosales
Dirección: Omar del Águila
Temporada: Del 19 de mayo al 11 de junio
Las funciones van los viernes y sábados a las 8pm / Domingos a las 7pm
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Lima)
Más informes en el evento de la obra

lunes, 15 de mayo de 2017

Frágiles recuerdos

A poco de estrenar “El rostro, Ricardo Olivares descubrió que su obra había sido estrenada, casi a escondidas, en Huaraz en marzo de 2016. Quienes montaron la pieza –escrita con inteligencia– sabían que ésta había alcanzado el cuarto lugar en el Concurso Nacional Nueva Dramaturgia Peruana 2014 del Ministerio de Cultura.
"El rostro" de Ricardo Olivares
Además de intrigarse por el periplo de su texto a tierras andinas, la anécdota motivó más a su autor. 
Finalmente estrenó en el XIII Festival de Teatro Peruano Norteamericano ICPNA de 2016 y logró el “Premio del Público” con una historia reflexiva y personal que empezó a consolidar su carrera.
Con la dirección de Yanira Dávila y Alejandro Guzmán, esta puesta desvela el inexorable vacío que dejan los dilemas irresueltos. ¿Cómo impacta el pasado en el presente? “El rostro brinda algunas pistas ocultas bajo la seductora máscara del olvido, la distancia o el desarraigo.

LAGUNAS MENTALES
Tras varios años fuera, el arqueólogo Ramón Hendrich (Carlos Acosta, con un trabajo camaleónico) ha regresado al Perú. Dispuesto a escribir sus memorias, como parte de su nuevo trabajo en una reconocida universidad, el investigador afrontará continuos bloqueos que lo obligan a acudir a un sicoanalista (alturado rol de Eduardo Ramos).
Daniela Camaiora y Carlos Acosta
La relación entre ambos –desconfiada y esquiva– develará traumas y amargos recuerdos de su infancia. Acosta se interpreta a sí mismo de niño, con un registro que él maneja con aplomo y solvencia y que aportará cambios de perspectiva (realidad o sueño) y de tiempo a la historia. En esta reposición lo acompañan la inspirada Daniela Camaiora en el papel de la esquiva figura materna y la mujer enmascarada, tan vital y sensual. Ramos luce seguro y va sumando personajes más complejos y versátiles a una trayectoria que incluye la lúdica “Paquí Pallá” y la apocalíptica “Somos libres”.

ENREDOS SUBLIMES
La estructura dramática es fragmentaria. Olivares soslaya la linealidad narrativa y esta concepción ofrece a la dupla Dávila–Guzmán un recurso que explotar sobre el escenario. Con ellos esbozan escenas ágiles y breves –interrumpidas por una evocación– que abordan interrogantes existencialistas.
Camaiora, Acosta y Ramos,
elenco de "El rostro"
Los diálogos, aunque sencillos, irradian profundidad y lucidez. La sobriedad en escena –una silla, un diván y una mesa pequeña–, las dinámicas luces y la predominancia del blanco son un acierto que intensifica la acción sin desvíos inoportunos e impregnan el montaje de una estela hipnótica.
En este juego de sueño/vigilia todo parece funcionar bien a pesar de que los personajes secundarios pierdan fuerza y el sicoanálisis brille actualmente como una supuesta ciencia. El rostro” propone un viaje retrospectivo hacia las verdades incómodas que, de no aceptarlas o superarlas, deslucen el presente.

FICHA ESCÉNICA
El rostro” de Ricardo Olivares
Dirección: Yanira Dávila y Alejandro Guzmán
Elenco: Carlos Acosta, Daniela Camaiora y Eduardo Ramos
Temporada: Del 18 de abril hasta el 17 de mayo
Las funciones son los martes y miércoles a las 8pm
Lugar: Teatro de Lucía (Ca. Bellavista Miraflores)

sábado, 13 de mayo de 2017

Desde la penumbra

El matrimonio Manningham (Javier Valdés y Lucía Caravedo) acaba de mudarse a un suburbio londinense en 1880. Instalados en una casona antigua –con secretos aciagos–, la pareja de recién casados se verá inmersa en una pesadilla que traerá al presente el asesinato y la desaparición de joyas ocurridas a meda luz.
Los Manningham (Lucía Caravedo
y Javier Valdés)
“Luz de Gas” (1938) del dramaturgo Patrick Hamilton (1904–1962) plasma esta intrigante trama presente en dos cintas. Una británica dirigida por Thorold Dickinson en 1940 y otra estadounidense por George Cukor en 1944. El Teatro Británico ha estrenado una versión ecléctica de manos de Darío FacalEn manos del director español esta pieza se traduce en una intensa composición audiovisual y escénica que alumbra con tenue veracidad los opacos linderos de la psiquis humana. Su estética compuesta de cine negro, thriller sicológico y un libreto de detectives producen un montaje perturbador y misterioso.

LARGAS GABARDINAS
En el teatro como en las adaptaciones cinematográficas, la historia conservó la trama oscura y profundidad sicológica de sus personajes. El thriller de Facal los delinea con bastante detalle y acierto. Valdés convence en un papel enigmático y calculador, de pasajes inquietantes y ambiguos que lo aproximan al perfil de un sociópata.
Javier Valdés y Delfina Paredes
Desde la aparente fragilidad de Bella, Caravedo, más bien, desarrolla matices que presagian delirios casi esquizofrénicos
Con una fluida honestidad, ambos personajes palidecen o encienden en varios episodios hasta conseguir que su relación tensa se funda con una desconcertante y opaca rutinaLas esmeradas criadas Elizabeth y Nancy (un dúo de lujo integrado por Delfina Paredes y Stephanie Orúe) siembran conjeturas a placer. El inspector de policía (un inspirado Alfonso Santistevan) y su presto colaborador (Eduardo Camino de aceptable trabajo) cierran la estela detectivesca con roles plausibles.

CALLES SILENCIOSAS
“Luz de gas” procura una escenografía realista de estilo victoriano asentado en estructuras metálicas. La música del piano, pisadas en los altos y el dominio de sombras sobre la luz generan lóbregas escenas que la audiencia ávida de misterios agradece con interés y deducciones caprichosas.
El inspector (Santistevan) y Bella (Caravedo)
Con dos cintas a cuestas, “Luz de gas” intenta brillar con una historia original y fidedigna. En lo escénico lo consigue con la intriga sicológica, pero en lo visual Facal prefiere apoyarse en fragmentos de películas –un tributo de planos cerrados y paneos exteriores– enlazados con precisiónEste recurso ayuda a su narrativa aunque no incide directamente en el ritmo del montaje, sostenido por las actuaciones. Luego de “Lima Laberinto XXI” (2015) y “La clausura del amor” (2016), Facal entrega un trabajo brillante que instala luces en la penumbra más retorcida del alma humana.

Crédito de fotos: Teatro Británico

FICHA ESCÉNICA
“Luz de gas” de Patrick Hamilton (Reino Unido)
Dirección: Darío Facal
Elenco: Javier Valdés, Lucía Caravedo, Alfonso Santistevan, Stephanie Orúe, Eduardo Camino y Delfina Paredes
Lugar: Teatro Británico (Jr. Bellavista 527, Miraflores)
Funciones: De jueves a lunes a las 8pm
La temporada culmina el 15 de mayo de 2017
Entrada: S/. 60 (General), S/. 40 (Jubilados) y S/. 30 (Estudiantes)

jueves, 4 de mayo de 2017

Suspiro limeño

La Lima de últimos brillos señoriales fulgura en “Un país tan dulce”. Esta frase acuñada por Leonidas Yerovi (1881 – 1917), periodista y literato del modernismo, viajó como una risueña mueca desde la eternidad hasta el siglo XXI, época de Celeste Viale Yerovi, nieta suya. Un siglo exacto tras su prematura muerte.
La alegre comparsa de "Un país tan dulce"
Con coloquialismos de antaño, métrica musicalidad y criollísima gracia, Viale compone una dramaturgia de verso ágil y mordaz de estela nostálgica. Pensada como una varieté, “Un país tan dulce” es un carnaval escénico por el que desfilan intrigas y afanes personalistas; y también los delirios republicanosEl director Alberto Ísola aprovecha la fórmula de esta inefable farsa política, revista musical, o drama alegórico. El género es lo de menos cuando el país viene fraguando su identidad –la peruanidad– en una enredada maraña de intereses burgueses y políticos que empeñarían el futuro.

LIMA ANTIGUA
A través de López (Miguel Álvarez de estupendo trabajo) la audiencia se sumerge en la Lima de inicios de siglo XIX. Sus ojos como hombre de “La Prensa” –el periódico más influyente y voz de la naciente burguesía– sirven para describir el glamur y picardía de una sociedad que pondera el pecado mas no el escándalo.
Janncarlo Torrese y Miguel Álvarez
Con irreverencia se trazan alegorías plausibles. Una entrevista a un presidente ausente resuelto con chismes. Una huelga proletaria que afronta el desdén de las clases más privilegiadas. Una escena memorable es la accidentada gala teatral que entre censuras e intromisiones presta voz a un vapuleado país.
Los periplos de Álvarez acompañan, en otro plano, al amor esquivo entre Colombina y Arlequín (los lúdicos Mayra Nájar y Renato Medina), quienes presagian la fiesta popular en el escenario. Junto a ellos, Janncarlo Torrese, Lorena Rodríguez y Laly Guimarey viven cada episodio de este frenético carnaval con fluidez actoral y acierto vocal.

CARAS FESTIVAS
Tales escenas exigen a un elenco muy disciplinado cuyos personajes (históricos o no tanto) y los diálogos en verso sintonizan con el ritmo de la puesta. Las máscaras añaden misterio a la comparsa y a las identidades fugaces que adoptan, mientras que los colores (utilería, vestuario y luces) pintan de alegría el carnaval.
"Un país tan dulce", una delicia escénica de Aranwa
La música compuesta por Mateo Chiarella y las cuidadas coreografías de Juan Pablo Lostannau ofrecen un marco festivo inmejorable. A esta delicia escénica de Viale habría que agradecerle el cuidadoso esfuerzo por revalorar la pluma de Yerovi en un montaje de crítica social real y vigenteImperdible y de apreciación necesaria, “Un país tan dulce” retrata la idiosincrasia peruana como un espejo descarnadamente honesto. Este montaje –fiel a otros de la tradición escénica de Aranwa– es una cátedra sobre la belleza del arte teatral y una alerta para un país que aguarda cumplir los ideales con que fuera fundado hace un par de siglos, en 1821.
Fotografías: Aranwa

FICHA ESCÉNICA
“Un país tan dulce”, de Celeste Viale Yerovi
Dirección: Alberto Ísola
Elenco: Miguel Álvarez, Janncarlo Torrese, Laly Guimarey, Renato Medina, Lorena Rodríguez y Mayra Nájar
Composición musical: Mateo Chiarella
Diseño coreográfico: Juan Pablo Lostannau
Temporada: Del 16 de marzo hasta el 8 de mayo
Funciones: jueves, viernes y lunes a las 8pm / sábados y domingos a las 7pm
Lugar: Teatro Ricardo Blume (Jr. Huiracocha 2160, Jesús María)
Entradas: S/. 50 (General), S/. 40 (Jubilados) y S/. 25 (Estudiantes)
Una producción de Aranwa Teatro

jueves, 6 de abril de 2017

Relaciones peligrosas

Las fantasías eróticas son una apuesta infalible: suelen ser más placenteras si combinan dosis de osadía y complicidad. Pero, ¿implican más? En “Una relación pornográfica”, pieza del versátil dramaturgo belga Philippe Blasband (Teherán, 1964), dos extraños descubrirán algo más allá del deseo carnal.
Alfonso Dibós y Vanessa Vizcarra
Esta historia vio primero el cine con la película “Une liaison pornographique” (1999) y fue adaptada al teatro con una consabida intimidad. Se trata de una relación indescifrable que no desnuda cuerpos sino temores y anhelos. Librarse de ellos es, quizá, la fantasía más difícil de cumplir en la mediana edad.
Las reglas claras (anonimato, citas furtivas y no hablar de más) configuran un encuentro que seduce al público “voyeur” a seguir una historia correctamente hilvanada por Pancho Tuesta. Entre sus recuerdos, los protagonistas afrontan el riesgo de amar basados en la empatía sexual de dos desconocidos.

CITA A ESCONDIDAS
De estilo confesional, Él (una sobria interpretación de Alfonso Dibós) y Ella (la impetuosa Vanessa Vizcarra) aparecen en escena respondiendo preguntas de un interlocutor invisible. El público apreciará un desnudo simbólico: tan humano y sutil, a pesar de la impresión que pueda dar el título.
Pancho Tuesta dirige "Una relación pornográfica"
Tras un inicio apelativo y el efecto de la propuesta –un anuncio de revista de adultos–, la curiosa relación exhibirá las perspectivas de hombre y mujer. Ella es directa y, a menudo, dirigirá la relación sin importar las convenciones; mientras que Él aparecerá cauto, contemplativo y más paciente.
Al seguir las infidencias uno descubrirá que el sexo dejará de ser el principal móvil de los amantes. La puesta se torna más interesante cuando la costumbre asoma y la relación adopta un cariz más racional. El tiempo –apenas seis meses– cambiará las necesidades y develará anhelos y miedos más genuinos.

AMOR A OSCURAS
El trabajo de Tuesta brilla por su pulcritud y eficiencia. Bajo su mirada Vizcarra y Dibós son más que simples amantes: son tímidos equilibristas que coquetean con torpeza entre la soledad y la estabilidad amorosa. Rehúyen y se abrazan en una comodidad que no saben (o podrían) explicar.
Una puesta sobria e íntima
La notable química de ambos actores potencia la verosimilitud y no da chance a predecir su desenlace. La cuidada escenografía con elementos funcionales (pequeñas mesas, un sofá y biombos) bastan para crear atmósferas íntimas de forma impecable y sin cursilerías o excesos.
Las escenas van acompañadas de músicas seleccionadas con acertado oído y una sincronía de luces que guía sus diálogos deslucidos o intensos. “Una relación pornográfica” –una de las propuestas más honestas de Breakdesnuda el alma y, quizá, el corazón de quienes se arriesgan a vivir.

FICHA ESCÉNICA
“Una relación pornográfica” de Philippe Blasband
Dirección: Pancho Tuesta
Elenco: Vanessa Vizcarra y Alfonso Dibós
Lugar: Centro Cultural El Olivar (Ca. República 455, San Isidro)
Temporada: Del 02 de marzo al 09 de abril
Las funciones van de jueves a domingo a las 8pm
Una obra de Break Producciones

miércoles, 29 de marzo de 2017

Mensaje por el Día Mundial Del Teatro 2017

Cada 27 de marzo se celebra el “Día Mundial del Teatro”. Esta fecha fue instaurada por el Instituto Internacional del Teatro (ITI) en 1961 con la finalidad de revalorar el teatro como manifestación artística indispensable y fundamental para el individuo y las sociedades. Durante el primer festejo, el francés Jean Cocteau preparó el primer discurso que entre sus líneas decía:
“El teatro conmueve, ilumina, incomoda, perturba, exalta, revela, provoca, trasgrede. Es una conversación compartida con la sociedad. El teatro es la primera de las artes que se enfrenta con la nada, las sombras y el silencio para que surjan la palabra, el movimiento, las luces y la vida”.
En esta ocasión la reconocida Isabelle Huppert (París, 1953) es la autora del Mensaje del Día Mundial del Teatro 2017. La traducción corresponde a Fernando Bercebal. La actriz francesa ha aparecido en más de cien películas, obras de teatro y producciones televisivas desde su debut en 1971.
Es la intérprete más nominada al Premio Molière (7 veces) y el Premio César (16 veces), máximo galardón del cine francés, el cual ha obtenido en dos chances: en 1995 por “La Ceremonie” y en 2016 por “Elle”.

Bueno, aquí estamos otra vez. Reunidos de nuevo en primavera, 55 años después de nuestra reunión fundacional, para celebrar el Día Mundial del Teatro. Un solo día, 24 horas, que comienzan de la mano del teatro Noh y del Bunraku que pasan por la Ópera de Pekín y el Kathakali, brillando entre Grecia y Escandinavia, de Esquilo a Ibsen, de Sófocles a Strindberg, entre Inglaterra e Italia, de Sara Kane a Pirandello, y también Francia entre otros, donde nos encontramos, y donde París es la ciudad del mundo que atrae a más grupos de teatro internacional. En esas 24 horas podemos ir de Francia a Rusia, de Racine y Molière a Chejov, e incluso atravesar el Atlántico para acabar en un Campamento californiano, tentando a jóvenes a reinventar, quizás, el teatro.
Isabelle Huppert
De hecho, el teatro renace cada día de sus cenizas. No es sino una convención que hay que abolir incansablemente. Así es como sigue vivo. El teatro tiene una vida abundante que desafía el espacio y el tiempo, y las obras más contemporáneas se nutren de los siglos pasados, los repertorios más clásicos se hacen modernos cada vez que son subidos de nuevo a escena.
El Día Mundial del Teatro no es pues, obviamente, un día cualquiera de nuestras vidas que deba ser tomado de forma banal. Hace revivir un inmenso espacio-tiempo y, para evocarlo, querría citar a un dramaturgo francés tan genial como discreto, Jean Tardieu: Hablando del espacio, se pregunta 'cuál es el camino más largo para ir de un punto a otro.' Sobre el tiempo, sugiere 'medir, en décimas de segundo, el tiempo que se tarda en pronunciar la palabra 'eternidad''. Sobre el espacio-tiempo, también dice: 'Antes de dormir, fija tu mente en dos puntos del espacio, y calcula cuánto tiempo se tarda, en un sueño, en ir de uno a otro'. Es la frase 'en un sueño' la que siempre me da vueltas en la cabeza. Pareciera que Jean Tardieu y Bob Wilson se hubieran encontrado.
También podemos resumir nuestro Día Mundial del Teatro, citando las palabras de Samuel Beckett que hace decir a Winnie en su estilo expeditivo: '¡Oh, qué hermoso día habrá sido!'

Al pensar en este Mensaje que tengo el honor de que me hayan pedido que escriba, he recordado todos los sueños de estas escenas. Por eso puedo decir que no he venido a esta sala de la UNESCO yo sola. Todos los personajes que he interpretado en escena me acompañan. Personajes que parecieron irse cuando caía el telón, pero que han cavado una vida subterránea en mí, dispuestos a ayudar o destruir los personajes que les sucedieron. Fedra, Araminte, Orlando, Hedda Gabbler, Medea, Merteuil, Blanche Dubois... Me acompañan también todos los personajes que he adorado y aplaudido como espectadora. Y por eso es por lo que pertenezco al mundo. Soy griega, africana, siria, veneciana, rusa, brasileña, persa, romana, japonesa, marsellesa, neoyorkina, filipina, argentina, noruega, coreana, alemana, austriaca, inglesa, realmente del mundo entero. Esa es la auténtica globalización.

En 1964, con ocasión de este Día Mundial del Teatro, Laurence Olivier anunció que, tras más de un siglo de lucha, por fin se acababa de crear en Inglaterra un teatro nacional que él quiso transformar inmediatamente en un teatro internacional, al menos por su repertorio. Él tenía muy claro que Shakespeare pertenecía al mundo.
Jean Cocteau
Me ha encantado saber que el primer Mensaje de estos Días Mundiales del Teatro, en 1962, se le confió a Jean Cocteau, por ser autor del libro 'La vuelta al mundo en 80 días otra vez'. Yo he dado la vuelta al mundo de forma diferente. La he dado en 80 espectáculos u 80 películas. Incluyo aquí películas en las que no distingo entre hacer teatro o cine, que sorprende cada vez que lo digo pero es cierto, es como es. Ninguna diferencia.
Al hablar aquí no soy yo. No soy una actriz. Soy solo uno de esos incontables personajes gracias a los cuales el teatro sigue existiendo. Es un poco nuestro deber. Y nuestra necesidad. Cómo expresarlo... Nosotros no hacemos que el teatro exista. Es gracias al teatro que nosotros existimos.
El teatro es muy fuerte, resiste, sobrevive a todo, a las guerras, a las censuras, a la falta de dinero. Es suficiente con decir 'la escena es un escenario vacío de un tiempo indeterminado' y hacer entrar a un actor. O una actriz. ¿Qué va a hacer? ¿Qué va a decir? ¿Van a hablar? El público espera, se va a saber, ese público sin el que no existe el teatro, no lo olvidemos nunca. Una sola persona de público, es público. ¡Esperemos que no haya muchas sillas vacías! Salvo en la obra de Ionesco. Al final la Vieja dice: 'Sí, sí, muramos en plena gloria... Muramos para entrar en la leyenda... Al menos tendremos nuestra calle.'

El Día Mundial del Teatro existe desde hace ahora 55 años. En 55 años soy la octava mujer a la que se le pide pronunciar un mensaje, bueno, no sé si la palabra 'mensaje' es la adecuada. Mis predecesores (¡se impone el masculino!) hablaron del teatro de la imaginación, de libertad, del origen, evocaron la multiculturalidad, la belleza, las preguntas sin respuestas... En 2013, hace tan solo 4 años, Darío Fo dijo: 'la única solución a la crisis, reside en la esperanza de una gran caza de brujas contra nosotros, especialmente contra los jóvenes que quieren aprender el arte del teatro: así surgirá una nueva diáspora de comediantes, que hará surgir de estas limitaciones unos beneficios inimaginables para una nueva representación.' Beneficios inimaginables es una fórmula digna de aparecer en un programa político, ¿no? Como estoy en París poco antes de unas elecciones presidenciales, sugeriría a aquellos que pretenden gobernarnos, que estén atentos a los beneficios inimaginables aportados por el teatro. Y por supuesto, ¡nada de caza de brujas!
El teatro para mí es el otro, el diálogo, la ausencia de odio. La amistad entre los pueblos. No sé ahora mismo qué significa exactamente, pero creo en la comunidad, en la amistad de los espectadores y los actores, en la unión de todos a los que reúne el teatro, los que lo escriben, los que lo traducen, los que lo explican, los que lo visten, los que lo decoran, los que lo interpretan, incluso, los que van. El teatro nos protege, nos acoge... Creo de veras que nos ama... tanto como le amamos.
Recuerdo a un viejo director de la vieja escuela, que antes de que se levantara el telón, entre bambalinas, decía cada noche con voz firme: '¡Paso al teatro!'

Estas serán mis últimas palabras. Gracias.

domingo, 19 de marzo de 2017

Un trío de locos

Luego varios años de “Sírvase un payaso” (2010), La Nave Producciones y Teatro del Disfuerzo decidieron con buen ojo apostar por una nueva entrega. Así surgió Sírvase un payaso 2” (2017), una creación escénica colectiva que mezcla el circo, improvisación, clown y stand up bajo la frescura y amplitud de la comedia.
Miki, el señor Patín y Manchi
Esta secuela llega con una madurez escénica innegable y acorde a estos tiempos: una ciudad que vende sin temores –subterráneos y aires– al mejor postor. Dos seres con narices rojas intentarán salvar un teatro miraflorino de un fiero subastador que ha decidido su inminente venta en apenas 70 minutos.
La puesta revisa los recursos –ingeniosos, absurdos y coyunturales– de estos graciosos arlequines encarnados por Germán “Manchi” Ramírez, Miki Vargas y Renato Pantigozo. Es difícil permanecer serio ante sus bufonadas: algunas de una sutileza dramática y otras tan sorpresivas como un tortazo en la cara.

SALVEMOS EL TEATRO
Manchi (un Germán Ramírez completo e inclasificable en escena y fuera de él) y su inefable escudero Miki (un polifacético Miki Vargas con recursos inagotables) conforman una dupla de temer
¿Lorgarán salvar el teatro?
La plasticidad gestual y frágil fisonomía de uno sumadas al ingenio rápido y versátil del segundo bastan para fabricar sus aciertos y tropiezos con sincronizada complicidad.
La excéntrica troupe se completa con el implacable señor Patín (inescrupuloso y divertido Pantigozo). Los boicots de su papel –hilarante hasta en los excesos– desbaratan los gráciles esfuerzos de los histriónicos Manchi y Miki. Fuera de escena alguien actúa con grávido protagonismo.
Y es que el músico e improvisador Armando Abanto acierta con sus melodías incidentales y efectos sonoros sin perder la noción del ritmo de la obra. La audiencia responde a este llamado salvador con generosas carcajadas y genuino involucramiento que vale apreciar desde la butaca.

HUMOR SORPRESIVO
El éxito de Sírvase un Payaso 2” reposa en su esencia apelativa. Sin “paredes” ni distancias, estos personajes capturan y, rara vez, dejan escapar la atención de los espectadores. Lo logran con agudo ingenio, rigores físicos y agilidad mental que demuestra que el libreto se reescribe cada noche de función.
Germán Ramirez,Renato Pantigozo y
Miki Vargas
Los sketches conectan con facilidad mientras la acción transita de la escena al público creando una nostálgica atmósfera circense. La parodia de sucesos reales o los realities de competencia combinan en precisión con el colorido vestuario, el diseño de luces y una disposición rápida de la utilería.
La escena de las acrobacias –un equilibrio resuelto con gracia– es una metáfora que antecede un reflexivo desenlace. Sírvase un payaso 2” es una revelación no solo porque Manchi, Miki y Patín se estrenan como una desenfada comparsa de bufones sino porque asumen un verdadero reto: hacer reír como si aún  fuéramos niños.

FICHA ESCÉNICA
Sírvase un payaso 2”, creación colectiva
Elenco: Manchi Ramírez, Miki Vargas y Renato Pantigozo
Músico e improvisador: Armando Abanto
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)
Las funciones van de jueves a domingo a las 8pm
Temporada: Del 02 al 26 de marzo de 2017
Fotografías: Sírvase un payaso 2
Producción: Pilar Cornejo
Más información en la página y el evento de la obra