miércoles, 29 de marzo de 2017

Mensaje por el Día Mundial Del Teatro 2017

Cada 27 de marzo se celebra el “Día Mundial del Teatro”. Esta fecha fue instaurada por el Instituto Internacional del Teatro (ITI) en 1961 con la finalidad de revalorar el teatro como manifestación artística indispensable y fundamental para el individuo y las sociedades. Durante el primer festejo, el francés Jean Cocteau preparó el primer discurso que entre sus líneas decía:
“El teatro conmueve, ilumina, incomoda, perturba, exalta, revela, provoca, trasgrede. Es una conversación compartida con la sociedad. El teatro es la primera de las artes que se enfrenta con la nada, las sombras y el silencio para que surjan la palabra, el movimiento, las luces y la vida”.
En esta ocasión la reconocida Isabelle Huppert (París, 1953) es la autora del Mensaje del Día Mundial del Teatro 2017. La traducción corresponde a Fernando Bercebal. La actriz francesa ha aparecido en más de cien películas, obras de teatro y producciones televisivas desde su debut en 1971.
Es la intérprete más nominada al Premio Molière (7 veces) y el Premio César (16 veces), máximo galardón del cine francés, el cual ha obtenido en dos chances: en 1995 por “La Ceremonie” y en 2016 por “Elle”.

Bueno, aquí estamos otra vez. Reunidos de nuevo en primavera, 55 años después de nuestra reunión fundacional, para celebrar el Día Mundial del Teatro. Un solo día, 24 horas, que comienzan de la mano del teatro Noh y del Bunraku que pasan por la Ópera de Pekín y el Kathakali, brillando entre Grecia y Escandinavia, de Esquilo a Ibsen, de Sófocles a Strindberg, entre Inglaterra e Italia, de Sara Kane a Pirandello, y también Francia entre otros, donde nos encontramos, y donde París es la ciudad del mundo que atrae a más grupos de teatro internacional. En esas 24 horas podemos ir de Francia a Rusia, de Racine y Molière a Chejov, e incluso atravesar el Atlántico para acabar en un Campamento californiano, tentando a jóvenes a reinventar, quizás, el teatro.
Isabelle Huppert
De hecho, el teatro renace cada día de sus cenizas. No es sino una convención que hay que abolir incansablemente. Así es como sigue vivo. El teatro tiene una vida abundante que desafía el espacio y el tiempo, y las obras más contemporáneas se nutren de los siglos pasados, los repertorios más clásicos se hacen modernos cada vez que son subidos de nuevo a escena.
El Día Mundial del Teatro no es pues, obviamente, un día cualquiera de nuestras vidas que deba ser tomado de forma banal. Hace revivir un inmenso espacio-tiempo y, para evocarlo, querría citar a un dramaturgo francés tan genial como discreto, Jean Tardieu: Hablando del espacio, se pregunta 'cuál es el camino más largo para ir de un punto a otro.' Sobre el tiempo, sugiere 'medir, en décimas de segundo, el tiempo que se tarda en pronunciar la palabra 'eternidad''. Sobre el espacio-tiempo, también dice: 'Antes de dormir, fija tu mente en dos puntos del espacio, y calcula cuánto tiempo se tarda, en un sueño, en ir de uno a otro'. Es la frase 'en un sueño' la que siempre me da vueltas en la cabeza. Pareciera que Jean Tardieu y Bob Wilson se hubieran encontrado.
También podemos resumir nuestro Día Mundial del Teatro, citando las palabras de Samuel Beckett que hace decir a Winnie en su estilo expeditivo: '¡Oh, qué hermoso día habrá sido!'

Al pensar en este Mensaje que tengo el honor de que me hayan pedido que escriba, he recordado todos los sueños de estas escenas. Por eso puedo decir que no he venido a esta sala de la UNESCO yo sola. Todos los personajes que he interpretado en escena me acompañan. Personajes que parecieron irse cuando caía el telón, pero que han cavado una vida subterránea en mí, dispuestos a ayudar o destruir los personajes que les sucedieron. Fedra, Araminte, Orlando, Hedda Gabbler, Medea, Merteuil, Blanche Dubois... Me acompañan también todos los personajes que he adorado y aplaudido como espectadora. Y por eso es por lo que pertenezco al mundo. Soy griega, africana, siria, veneciana, rusa, brasileña, persa, romana, japonesa, marsellesa, neoyorkina, filipina, argentina, noruega, coreana, alemana, austriaca, inglesa, realmente del mundo entero. Esa es la auténtica globalización.

En 1964, con ocasión de este Día Mundial del Teatro, Laurence Olivier anunció que, tras más de un siglo de lucha, por fin se acababa de crear en Inglaterra un teatro nacional que él quiso transformar inmediatamente en un teatro internacional, al menos por su repertorio. Él tenía muy claro que Shakespeare pertenecía al mundo.
Jean Cocteau
Me ha encantado saber que el primer Mensaje de estos Días Mundiales del Teatro, en 1962, se le confió a Jean Cocteau, por ser autor del libro 'La vuelta al mundo en 80 días otra vez'. Yo he dado la vuelta al mundo de forma diferente. La he dado en 80 espectáculos u 80 películas. Incluyo aquí películas en las que no distingo entre hacer teatro o cine, que sorprende cada vez que lo digo pero es cierto, es como es. Ninguna diferencia.
Al hablar aquí no soy yo. No soy una actriz. Soy solo uno de esos incontables personajes gracias a los cuales el teatro sigue existiendo. Es un poco nuestro deber. Y nuestra necesidad. Cómo expresarlo... Nosotros no hacemos que el teatro exista. Es gracias al teatro que nosotros existimos.
El teatro es muy fuerte, resiste, sobrevive a todo, a las guerras, a las censuras, a la falta de dinero. Es suficiente con decir 'la escena es un escenario vacío de un tiempo indeterminado' y hacer entrar a un actor. O una actriz. ¿Qué va a hacer? ¿Qué va a decir? ¿Van a hablar? El público espera, se va a saber, ese público sin el que no existe el teatro, no lo olvidemos nunca. Una sola persona de público, es público. ¡Esperemos que no haya muchas sillas vacías! Salvo en la obra de Ionesco. Al final la Vieja dice: 'Sí, sí, muramos en plena gloria... Muramos para entrar en la leyenda... Al menos tendremos nuestra calle.'

El Día Mundial del Teatro existe desde hace ahora 55 años. En 55 años soy la octava mujer a la que se le pide pronunciar un mensaje, bueno, no sé si la palabra 'mensaje' es la adecuada. Mis predecesores (¡se impone el masculino!) hablaron del teatro de la imaginación, de libertad, del origen, evocaron la multiculturalidad, la belleza, las preguntas sin respuestas... En 2013, hace tan solo 4 años, Darío Fo dijo: 'la única solución a la crisis, reside en la esperanza de una gran caza de brujas contra nosotros, especialmente contra los jóvenes que quieren aprender el arte del teatro: así surgirá una nueva diáspora de comediantes, que hará surgir de estas limitaciones unos beneficios inimaginables para una nueva representación.' Beneficios inimaginables es una fórmula digna de aparecer en un programa político, ¿no? Como estoy en París poco antes de unas elecciones presidenciales, sugeriría a aquellos que pretenden gobernarnos, que estén atentos a los beneficios inimaginables aportados por el teatro. Y por supuesto, ¡nada de caza de brujas!
El teatro para mí es el otro, el diálogo, la ausencia de odio. La amistad entre los pueblos. No sé ahora mismo qué significa exactamente, pero creo en la comunidad, en la amistad de los espectadores y los actores, en la unión de todos a los que reúne el teatro, los que lo escriben, los que lo traducen, los que lo explican, los que lo visten, los que lo decoran, los que lo interpretan, incluso, los que van. El teatro nos protege, nos acoge... Creo de veras que nos ama... tanto como le amamos.
Recuerdo a un viejo director de la vieja escuela, que antes de que se levantara el telón, entre bambalinas, decía cada noche con voz firme: '¡Paso al teatro!'

Estas serán mis últimas palabras. Gracias.

domingo, 19 de marzo de 2017

Un trío de locos

Luego varios años de “Sírvase un payaso” (2010), La Nave Producciones y Teatro del Disfuerzo decidieron con buen ojo apostar por una nueva entrega. Así surgió Sírvase un payaso 2” (2017), una creación escénica colectiva que mezcla el circo, improvisación, clown y stand up bajo la frescura y amplitud de la comedia.
Miki, el señor Patín y Manchi
Esta secuela llega con una madurez escénica innegable y acorde a estos tiempos: una ciudad que vende sin temores –subterráneos y aires– al mejor postor. Dos seres con narices rojas intentarán salvar un teatro miraflorino de un fiero subastador que ha decidido su inminente venta en apenas 70 minutos.
La puesta revisa los recursos –ingeniosos, absurdos y coyunturales– de estos graciosos arlequines encarnados por Germán “Manchi” Ramírez, Miki Vargas y Renato Pantigozo. Es difícil permanecer serio ante sus bufonadas: algunas de una sutileza dramática y otras tan sorpresivas como un tortazo en la cara.

SALVEMOS EL TEATRO
Manchi (un Germán Ramírez completo e inclasificable en escena y fuera de él) y su inefable escudero Miki (un polifacético Miki Vargas con recursos inagotables) conforman una dupla de temer
¿Lorgarán salvar el teatro?
La plasticidad gestual y frágil fisonomía de uno sumadas al ingenio rápido y versátil del segundo bastan para fabricar sus aciertos y tropiezos con sincronizada complicidad.
La excéntrica troupe se completa con el implacable señor Patín (inescrupuloso y divertido Pantigozo). Los boicots de su papel –hilarante hasta en los excesos– desbaratan los gráciles esfuerzos de los histriónicos Manchi y Miki. Fuera de escena alguien actúa con grávido protagonismo.
Y es que el músico e improvisador Armando Abanto acierta con sus melodías incidentales y efectos sonoros sin perder la noción del ritmo de la obra. La audiencia responde a este llamado salvador con generosas carcajadas y genuino involucramiento que vale apreciar desde la butaca.

HUMOR SORPRESIVO
El éxito de Sírvase un Payaso 2” reposa en su esencia apelativa. Sin “paredes” ni distancias, estos personajes capturan y, rara vez, dejan escapar la atención de los espectadores. Lo logran con agudo ingenio, rigores físicos y agilidad mental que demuestra que el libreto se reescribe cada noche de función.
Germán Ramirez,Renato Pantigozo y
Miki Vargas
Los sketches conectan con facilidad mientras la acción transita de la escena al público creando una nostálgica atmósfera circense. La parodia de sucesos reales o los realities de competencia combinan en precisión con el colorido vestuario, el diseño de luces y una disposición rápida de la utilería.
La escena de las acrobacias –un equilibrio resuelto con gracia– es una metáfora que antecede un reflexivo desenlace. Sírvase un payaso 2” es una revelación no solo porque Manchi, Miki y Patín se estrenan como una desenfada comparsa de bufones sino porque asumen un verdadero reto: hacer reír como si aún  fuéramos niños.

FICHA ESCÉNICA
Sírvase un payaso 2”, creación colectiva
Elenco: Manchi Ramírez, Miki Vargas y Renato Pantigozo
Músico e improvisador: Armando Abanto
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)
Las funciones van de jueves a domingo a las 8pm
Temporada: Del 02 al 26 de marzo de 2017
Fotografías: Sírvase un payaso 2
Producción: Pilar Cornejo
Más información en la página y el evento de la obra

martes, 7 de marzo de 2017

Aroma a canela

Perdido entre macondos y utopías podría llegarse a El país de la canela. Esta cálida república fundada con optimismo y buenas intenciones según la pluma de Alonso La Hoz sufre de amnesia. Dos aventureros: un veterano capitán y su joven alférez atravesarán por esa desmemoriada ciénaga.
"El país de la canela"
Su travesía derivará entre senderos fragantes, seductores personajes y un color costumbrista que impregna la idiosincrasia de un pueblo que aspira a ser una nación
Con esta delirante premisa –reflexiva antes que planfetaria– la pieza fue seleccionada como una de las ganadoras del Festival Sala de Parto 2015.
Bajo la dirección de Diego La Hoz –y su sólida trayectoria al mando de Espacio Libre–, “El país de la canela” construye escenas exquisitas a partir de una poética cuidadosa. Son pasajes históricos teatralizados sobre credos inclementes y herencias coloniales esgrimidas como marca país.

VIAJEROS INEFABLES
Tras un inicio provocador e inquietante, la puesta conecta. Antes de la función, dos personajes sombríos y sensuales (lúdicos Javier Quiroz y Eliana Fry García–Pacheco) abordan a la audiencia, mientras que en escena se quiebra la cuarta pared disipando el límite entre realidad y ficción con acierto y sorpresa.
Eliana Fry, Karlos López Rentería, Javier
Quiroz y Ramón García  
Es así que algunas escenas –la repartija de billetes o la que sentencia una frase como “robemos”– producen de forma inteligente una sonrisa indignada
Ramón García en la gastada piel del capitán brilla honesto y sin presunciones. Enarbola, con gracia, el cinismo adherido a su investidura castrense.
Karlos López Rentería sorprende como el acucioso alférez. Imprime a su papel juvenil matices cómicos e ingenuos que armonizan con los diálogos metafóricos y agudos de la dramaturgia. La dupla, amalgamada con esmero por el director La Hoz, funciona entre referencias irreales y cotidianas.

UN LIENZO PATRIO
García y López Rentería aportan equilibrio –y complicidad ante los elegantes y oscuros arlequines– sin perder el protagonismo y humanidad en sus ocasionales paradas. La riqueza textual –a pesar de ser reiterativa y con un ritmo sosegado sirve de crítica al arribismo político y religioso o la arbitrariedad de las jerarquías usuales para Espacio Libre.
Eliana Fry y Ramón García
Lejano o distante, “El país de la canela” es un lugar familiar. Por eso el montaje de los La Hoz acude a elementos identificables –como una caja de lustrabotas blanca y una franela roja, o sillas blancas– para establecer conexiones mordaces. ¿Qué tanto importa el país si vives sentado en él?
Tras confrontar prejuicios y paradigmas, los dos militares enfrentan un desafío histórico hacia el final. El país (o eterno proyecto) buscará respuestas en su frágil imaginario las preguntas incómodas que flotan en su presente y las soluciones democráticas cuyo error previsto dibuja el incierto para sus adormecidos y apáticos habitantes.

FICHA ESCÉNICA
El país de la canela” de Alonso La Hoz
Dirección: Diego La Hoz
Asistencia de dirección: Fito Bustamante
Elenco: Ramón García, Karlos López Rentería, Javier Quiroz y Eliana Fry García–Pacheco
Fotografía: Nilton Minaya
Diseño Gráfico: Yuriko Tanaka
Jefa de prensa: Rosana López Cubas
Lugar: ICPNA (Av. Angamos Oeste 120, Miraflores)
La temporada va del 9 de febrero al 12 de marzo
Las funciones van de jueves a domingo a las 8pm
Producción: Diana Hurtado
Una producción de Sala de Parto y Espacio Libre
Más información en el evento de la obra

jueves, 2 de marzo de 2017

Largas distancias

Luego de casi cuatro años el Teatro de Lucía reestrena “La Extravagancia. Este complejo texto de Rafael Spregelburd (Buenos Aires, 1970), incluido en su “Heptalogía de Hieronymus Bosch I, II y III” junto a La inapetencia y La modestia, ha preservado su arriesgada lógica de explorar el teatro con los sentidos.
La historia fuerza el reencuentro de tres hermanas idénticas (dos gemelas) y una adoptada que han perdido el contacto hace tiempo. Tanto que parece que hubieran olvidado que eran hermanas. A través de ellas –y a modo de rompecabezas– irá construyéndose un retrato familiar disfuncional y curioso.
La extravagancia” adopta una riqueza sensorial rápidamente identificable en puestas dirigidas por Carlos Tolentino. Ecos lejanos que aturden, luces que se desvanecen y códigos disgregados aportan a un lenguaje que, al principio, podría lucir indescifrable pero que guía con exigencia a la platea.

EXTRAÑAS TRILLIZAS
Centrada en una espinosa relación fraternal que inquietará el drama pero dejará espacios para la comedia, “La extravaganciapresentará a tres hermanas en torno a una revelación de vida o muerte: un menester complicado por una tirante relación con los padres, resentimientos de infancia y manías ocultas.
La avispada y versátil Cécica Bernasconi no huye a este reto. Entre monólogos oscuros y tragicómicos, matices delineados al detalle para cada personaje y un temple firme mantiene a María Socorro, María Brujas y María Axilas –nombres perfectos para resignificarse– por los 55 minutos que dura la obra.
En la piel de estas “marías”, Bernasconi revela más que penas y rencillas, encarna el olvido o dejadez de los lazos de familia. Ella invita a imaginar la soledad o la nostalgia. La intervención de los padres –ausentes, pero frecuentes– ayuda a descubrir en la dureza de sus personajes la fragilidad de sus emociones.

DESDE MUY LEJOS
El juego con las distancias es una clave de Spregelburd. Por ejemplo, María Axilas es profesora de fonética radicada en Japón. Las proyecciones de sus clases –una materia alejada de profesiones más comunes– son un elemento que encaja en el desconcierto propuesto por el autor argentino.
Otros intentos por establecer un nexo se dan mediante el teléfono. Una de las llamadas de la madre revela el rompecabezas familiar que envolvió a las hermanas cuando eran niñas. En otras escenas, basta una silla vacía o una pantalla con una emisión desde miles de kilómetros para sentir cierto desarraigo. 
Esta lejanía y sentido premonitorio es potenciada en la puesta de Tolentino con la presencia del rojo en objetos y luces, y con sugerentes ritmos japoneses o la música incidental. Estas distancias no verbales elevan el montaje, aunque podrían crear alguna barrera para conectarse con su estética narrativa. Quizá sea ese el confuso encanto de “La extravagancia”.

FICHA ESCÉNICA
La Extravagancia” de Rafael Spregelburd
Actuación: Cécica Bernasconi
Dirección: Carlos Tolentino
Dirección adjunta: Norma Berrade
Temporada: Del 16 de febrero al 6 de marzo de 2017
Las funciones  van de jueves a lunes a las 8pm / Domingos a las 7pm
Lugar: Teatro de Lucía (Ca. Bellavista 512, Miraflores)
Fotografías: Álvaro Dávila
Más información en el evento de la obra

sábado, 4 de febrero de 2017

Crisis latente

Lejos ser cíclica o lineal, la historia peruana parece ser una cadena de episodios inconclusos. Una tradición fraguada por políticos mesiánicos, revoluciones fallidas y catástrofes de proporciones bíblicas con que Eduardo Adrianzén supo imprimir con agudeza e ironía en “Silencio sísmico (2016).
Giovanni Arce, Rosello Roggero y
Alain Salinas
Desde algún devastador terremoto –como el ocurrido en 1746– hasta las asonadas golpistas en los tres militarismos: todo confluye en una atmósfera de zozobra constante. El autor inserta pequeñas fábulas sobre nuestras creencias, miedos y sueños para esbozar una sociedad distante y fragmentada.
Óscar Carrillo transforma esta pieza –salpicada de simbolismos y vicios criollos– en un interesante y preciso ejercicio de memoria colectiva. Tras un sólido estreno en el Teatro de Lucía, Silencio sísmico” instala su epicentro en la Asociación de Artistas Aficionados. Desde ahí estremece y confronta.

TEMBLORES OCULTOS
Esta historia apocalíptica rodeada de una idiosincrasia peruana es sostenida por tres mujeres. La joven Soledad (aceptable papel de Rosella Roggero) decide emigrar para empezar de cero. La detienen los recuerdos del padre, sus temores y dos ex enamorados con quienes extrañamente convive.
Elenco de la obra
Junto a Ariel y Christian (divertidos y opuestos Giovanni Arce y Alain Salinas), conformarán una tríada perfecta para jugosas escenas cómicas. Los atisbos bien logrados de inmadurez, alienación y frescura son equilibrados con la lucidez y cierto desencanto de dos buenos personajes femeninos.
Su madre Esther (delirante Ximena Arroyo) y lectora de cartas astrales, avizora en el viaje de su hija un designio fatal para la ciudad; y la risueña y desenfada abuela Doris (acertada Sonia Seminario). Ellas son el reflejo de un proyecto en diferentes tiempos que, como el país, intentaron –o intentan– no resignarse.

EPICENTRO ESCÉNICO
Adrianzén sitúa la pieza teatral en un momento crítico: 28 de julio de 2016, cuando se renueva la vieja promesa de un mejor país. Se instaura una sensación  de inminente peligro ­–como los tres siglos de silencio sísmico­ en Lima– que se acentúa en una sociedad alienada, indiferente y frívola.
"Silencio Sísmico" la AAA
Un detalle recreado con ironía en las historias paralelas mientras una tensa atmósfera ensombrece el futuro de Soledad y de la ciudad. 
La sobria escenografía apenas basta porque la conexión es inmediata, mérito a la confianza, solvencia e intensidad con la que Carrillo dirige a su elenco.
En sus contradicciones y peculiaridades, “Silencio sísmicoremece los cimientos de una sociedad –tan limeña– obnubilada por aparentes superávits y milagrosos “boom”. Este discurso, irónicamente pesimista, encierra alguna esperanza a la que aferrarse ante una desgracia que se avecina.

Fotos: Silencio sísmico / Lima Vaga / Alondra Florez Quiroz

FICHA ESCÉNICA
Silencio sísmico” de Eduardo Adrianzén
Dirección: Óscar Carrillo
Elenco: Sonia Seminario, Ximena Arroyo, Giovanni Arce, Alain Salinas y Rosella Roggero
Las funciones van los viernes y sábados a las 8pm y los domingos a las 7pm
Temporada: Del 20 de enero al 5 de febrero
Lugar: Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Lima)

jueves, 29 de diciembre de 2016

La trampa infalible

Luego de algunos años una pieza de Harold Pinter (1930–2008) vuelve a escena. Aquella vez en “La fiesta de cumpleaños”, montaje de Teatro La Plaza (2011) que dirigió Chela de Ferrari, presentaba a Stanley (Paul Vega), el huraño huésped inmerso en una celebración entre desconocidos.
"El montaplatos" de Harold Pinter
En esta pieza, como en otras, se revela el uso magistral de la intriga, los silencios expresivos y las macabras alternativas de la incomunicación. Galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2005, este autor reafirma con “El montaplatos (1957)”, su fascinación por la creación basada en oscuros artilugiosBajo la dirección de Joaquín Vargas, la enigmática puesta adquiere matices discretos y dinámicos sin perder la esencia tragicómica y lúdica de escritor inglés. En poco menos de una hora, el público es sometido a un espectáculo aparentemente trivial que deja más preguntas que respuestas. Es la esencia de Pinter.

JAULA ESCÉNICA
A través del montaje desliza su visión sobre los poderes fácticos y las endebles libertades. Su crítica se pone al descubierto con inexplicables encuentros que sufren sus personajes de modo inevitable. En este caso, dos asesinos a sueldo confinados al rutinario trajín de un montaplatos.
Ben (Juanjo Espinoza) y
Gus (Fernando Luque)
Este artefacto por el que se desplazan objetos de un piso a otro –un incómodo crujidorevela la fría arbitrariedad entre superiores y subordinados. Desde arriba llegan órdenes desconcertantes que los matones leerán con estupor y que desencadena diálogos imposibles y momentos inquietantesGus (un mesurado Juanjo Espinoza) y Ben (un intenso e inquieto Fernando Luque) se desplazan entre confines imaginarios de una jaula textual. Mientras intentan tender un diálogo inteligible, ambos reproducirán la misma verticalidad que los emplea y los reducirá a meros eslavos de un sistema que los utiliza.

SOCIEDAD PASIVA
El uso del espacio cuadrangular –con una marcación externa eficaz– y los efectos (luces cenitales y sonidos sincronizados) ayudan a las atmósferas de tensión, misterio y asombro. La presentación visual impresiona pero se desboca en medio del caos verbal que plantea Pinter.
"El montaplatos" dirigida por Joaquín Vargas
Ese hermetismo ha situado a la puesta en el paraguas del “Teatro del absurdo” a pesar de las connotaciones políticas que podría ocultar. Una puesta de riesgo que podría ser un enorme desafío para aventureros de la escena. La versión de Vargas se acomoda al desconcierto original. Quizá la descripción más acertada sea la que acompaña a la obra: “una trampa para dos actores y una audiencia”. ¿Y el público? Lejos de los fugaces detalles o los acertijos tejidos con parlamentos inconexos, los espectadores pueden sentirse a salvo: es una obra nada complaciente o convencional, si se quiere.

Fotografías: JVN

FICHA ESCÉNICA
“El montaplatos” de Harold Pinter
Dirección: Joaquín Vargas
Producción: Pamela Stewart / JVN
Elenco: Juanjo Espinoza y Fernando Luque
Lugar: Alianza Francesa (Av. Arequipa 4595, Miraflores).
La temporada fue del 6 de julio al  18 de agosto

viernes, 9 de diciembre de 2016

Gajes del oficio

Un depósito perdido en el tiempo abre la historia de Almacenados (2002). Ahí sus solitarios personajes (un antiguo operario y su joven reemplazo) han aprendido a amar su trabajo aunque no sepan muy bien de qué se trate mientras se cobre puntualmente. Conviven en el agradable confort de las mentiras.
El Señor Lino (Ísola) y Nin (Meza)
El dramaturgo y guinoista español David Desola (Barcelona, 1971) capturó esta fatigosa y rutinaria sensación en una pieza de crítica vigente. Una comedia ácida sobre el trabajo como una necesidad que lejos de dignificar, deshumaniza, esclaviza y reduce a las personas en productores de una riqueza invisible. Bajo la brillante dirección de Marco Mühletaler, los trabajadores de “Salvaleón S.A.”, fabricante de astas y mástiles, ahogan sus sueños de superación en mares de soledad o incomprensión. Quizá, solo desean saberse útiles aunque eso implique que llenen sus vidas de horarios y responsabilidades.

DOS GENERACIONES
Una inexplicable expectativa sostiene la trama. Como en “Esperando a Godot” de Samuel Beckett, la faena de estos empleados oscila entre la intriga y la angustia. En la espera de productos, el joven Nin (un irreverente Óscar Meza) explora e “invade” con sigilo los dominios del señor Lino (un notable Alberto Ísola).
"Almacenados" de David Desola
Se irá tejiendo una relación de descubrimiento entre ellos con suaves matices y graves confidencias. Ísola rescata, en la simpleza de su personaje avejentado, la humanidad e incertidumbre ante el inminente retiro. Su presencia protocolar y metódica es el resultado de la deformación impuesta por el sistemaMeza, por su parte, aporta frescura, gracia y humor (un grato ejemplo: la escena de la silla de playa) para lograr una interpretación genuina y divertida. Con estas cualidades intentará quebrar la arbitrariedad del sistema hasta que desiste en su lucha o logre mimetizarse o aprovecharse de él.

DINÁMICA LABORAL
La relación vertical del principio se irá diluyendo hasta equilibrarse y reflejarse uno en el otro. Esta evolución salpicada de choques generacionales e indicios absurdos los tornará en cómplices más que rivales. La dramaturgia de Desola confabula perfectamente a este objetivo.
Un día en el almacén
Los gráciles enredos, sesudas reflexiones (la metáfora de la hormiga) y gags sobre la mecanización son aportes notables. Con estos recursos textuales, Mühletaler imprime escenas de gran fluidez y marcado desencanto. Utiliza proyecciones de tiempo que aletargan el ritmo cuando es requerido. La escenografía realista no deshace las fantasías de sus personajes y permite a la audiencia insertarse en esta cansina faena. Almacenados, una de las mejores comedias del 2016, revela el rostro más arbitrario de un sistema laboral que buscará siempre los mayores réditos a costa de la libertad o los anhelos de quienes entregan la vida en jornadas de ocho horas.

FICHA ESCÉNICA
Almacenados” de David Desola
Dirección: Marco Mühletaler
Elenco: Alberto Ísola y Óscar Meza
Lugar: Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro)
Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm
La temporada culmina el lunes 12 de diciembre